SALMO 71
Por Spurgeon
Ayuda Biblica
No hay título en este Salmo, y por eso algunos suponen que el Salmo 70 tenía por objeto ser un preludio al mismo, y que fue desgajado más adelante. Esto son fantasías y no tienen valor para nosotros. Tenemos ya, hasta aquí, cinco Salmos sin título que, a pesar de ello, son tan completos como los que lo tienen.
Tenemos aquí «La oración del creyente anciano», que en santa confianza de la fe, fortalecido por una larga y notable experiencia, apela contra sus enemigos y pide bendiciones para sí. Dando por segura una respuesta misericordiosa, promete enaltecer al Señor en gran manera. C. H. S.
Se puede preguntar cómo pudo usar Cristo versículos como el 9 y el 18, puesto que dan la impresión de referirse a la fragilidad de la edad. La respuesta de esta dificultad es que estas expresiones son usadas por El en simpatía con sus miembros, y en su propio caso' denotan el estado equivalente a la edad. Su ancianidad fue alcanzada a los treinta y tres años, según Juan 8:57 parece implicar; porque «los hombres muy activos viven rápidamente». Andrew A. Bonar
Vers. 3. Tú has dado mandamiento para salvarme. La destrucción no puede destruirnos; el hambre no puede acabarnos; nosotros nos reímos de las dos en tanto que el mandamiento de Dios nos protege. C. H. S.
Vers. 4. El hombre cruel. Es literalmente el hombre con levadura, levadura de odio a la verdad y enemistad contra Dios; y, por tanto, el que se opone violentamente a su pueblo. Así, en 1a Corintios 5:8 se nos advierte contra la «levadura de malicia e iniquidad», que, según la figura, puede invadir todo el carácter natural del impío, sus facultades y afectos. W. Wilson
Vers. 5. Tú eres mi esperanza. Cada anhelo de nuestro corazón, cada rayo de esperanza que brilla sobre nosotros, cada contacto que nos emociona, cada voz que susurra en la intimidad de nuestros corazones las bondades que El tiene guardadas para nosotros si amamos a Dios, son la luz de Cristo iluminándonos, el contacto de Cristo levantándonos para una nueva vida, la voz de Cristo: «Al que a mí viene, en modo alguno le echo fuera»; es «Cristo en nosotros, la esperanza de gloria», atrayéndonos a sí mismo nuestra esperanza, por medio de su Espíritu que reside en nosotros.
Porque nuestra esperanza no es la gloria del cielo, ni gozo, paz o descanso de la labor, ni la plenitud de nuestros deseos, ni el dulce contento de toda el alma, ni la comprensión de todos los misterios y todo el conocimiento, ni un torrente de deleites; es «Cristo nuestro Dios», «la esperanza de gloria».
Nada de lo que Dios puede crear es lo que esperamos; nada de lo que Dios podría darnos aparte de sí mismo, ninguna gloria creada, ni bendición, hermosura, majestad o riquezas. Lo que esperamos es nuestro mismo Dios redentor, su amor, su bendición, el goce del mismo Señor, el cual nos ha amado para ser nuestro gozo y nuestra porción para siempre. E. B. Pusey
Seguridad mía desde mi juventud. Incluso el pagano Séneca pudo decir: «La juventud bien empleada es el mayor consuelo para la ancianidad.» Cuando el procónsul mandó a Policarpo que negara a Cristo y jurara por el emperador, el mártir contestó: «¿He servido a Cristo estos ochenta y seis años y no tengo queja alguna contra El, y ahora voy a negarle?» Oliver Heywood
Vers. 7. Como prodigio he sido a muchos. Los santos son hombres de los que la gente se admira; su aspecto oscuro es tan austero y hosco que asombra, en tanto que su lado brillante es tan glorioso que deja atónito. El creyente es un enigma para el que no es espiritual; es un monstruo en pie de guerra contra los deleites de la carne, que son el todo en todo para los demás; es un prodigio inexplicable al juicio del impío; un asombro, temido, pero, después de todo, despreciado y mofado. Pocos nos entienden; muchos son los que se sorprenden de nosotros. C. H. S.
El Mesías no atrajo a una multitud de admiradores. Llamaba la atención; estimulaba el asombro, pero no era el asombro de la admiración. Unos pocos, a quienes Dios había abierto los ojos, vieron, en cierta medida, la grandeza real suya en medio de su aparente mediocridad. Contemplaron su gloria: «gloria como del Unigénito del Padre», una gloria que dejaba en la oscuridad toda gloria creada.
Pero la gran mayoría de los que le contemplaban estaban «asombrados» ante El. Su apariencia externa, especialmente cuando la contrastaban con su pretensión de mesianidad, les dejaba atontados. El artesano galileo el carpintero de Nazaret-, el hijo de José, afirmaba que su Padre era el mismo Dios, declarándose «pan de vida», y la «luz del mundo», y afirmando que el destino eterno de cada hombre dependía de si le aceptaba o le rechazaba a El y a su mensaje; todo esto estimulaba una mezcla de emoción, de asombro e indignación, desprecio y horror en el pecho de la gran mayoría de sus contemporáneos. Era un «asombro», un prodigio para muchos. John Brown en Los sufrimientos y glorias del Mesías
Vers. 8. Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día. ¡Qué bocado tan bendito! No cansa nunca aunque su sabor esté constantemente en la boca. El pan de Dios siempre está en nuestra boca; lo mismo debería ser su alabanza. El nos colma de bienes; estemos nosotros también repletos de gratitud. Esto no dejaría lugar para la murmuración; por tanto, podemos añadirnos a David en este sacro deseo. C. H. S.
Vers. 9. No me deseches en el tiempo de la vejez. La vejez nos quita la hermosura personal y nos deja sin fuerzas para el servicio activo, pero esto no disminuye nuestro amor y el favor de Dios. C. H. S.
No es contranatural ni impropio que un hombre que vea acercarse la vejez pida alguna gracia especial, una fuerza especial que le capacite para hacer frente a lo que no puede evitar, y por otra parte no puede por menos que temer; porque ¿cómo pueden verse las debilidades y dolencias de la vejez que se van acercando más que con sentimientos tristes y pensativos?
&,Quién puede desear ser un viejo? ¿Quién puede ver a un hombre tambalearse por el peso de los años y quebrantado por toda clase de dolencias?; un hombre al que la vista y el oído han desmerecido; un hombre rodeado de las tumbas de todos sus amigos de antes; un hombre que es una carga para sí mismo y para el mundo; un hombre que ha alcanzado «la última escena de esta extraña historia»: la escena de
La segunda infancia y el mero olvido,
Sin dientes, ojos, oído, nada.
—ALBERT BARNES
Cuando mi fuerza se acabe, no me desampares. Día 28 de junio. Hoy cumplo ochenta y seis años. Veo que soy un viejo: 1) Mi vista ha decaído y apenas puedo leer letra impresa, y esto con mucha luz. 2) Mi fuerza ha decaído de modo que ando mucho más lento que hace algunos años. 3) Mi memoria para nombres, personas o lugares ha decaído, y tengo que esforzarme por recordarlos.
Lo que tendría que temer, si pienso en el día de mañana, es que mi cuerpo se negara a servir a la mente y me hiciera obstinado, por mengua de mi comprensión, o difícil, por aumento de mis debilidades corporales; pero Tú respondes por mí, Señor mío y Dios mío. John Wesley
Vers. 11. Diciendo: Dios lo ha desamparado. ¡Oh sarcasmo cruel! Esta es la peor flecha de la aljaba del infierno. Nuestro Señor sufrió este dardo agudo, y no es de extrañar que sus discípulos tengan que sentirlo también. Si expresara la verdad, sería un día muy triste para nosotros; pero, gloria sea dada a nuestro Dios, es una simple mentira.
Vers. 14. Yo, en cambio, esperaré siempre. Cuando no pueda gozarme en lo que tengo, voy a pensar en lo que tendré, y entonces podré gozarme. C. H. S.
Vers. 15. Aunque no sé su número. David empezó su aritmética en el versículo 14 con una suma: «Te alabaré más y más»; pero se encuentra derrotado en su primera regla de matemáticas sagradas. Los cálculos le fallan; la mera enumeración de las misericordias del Seño le deja anonadado; tiene que confesar su incapacidad. Considerándola, sea en el tiempo, en el lugar o en el valor, la salvación de Dios desconcierta su poder de evaluación. C. H. S.
Vers. 17. Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud. Jerónimo, en su Epístola a Nepociano, dice: «Como el fuego de madera verde queda sofocado, así la sabiduría en la juventud, impedida por las tentaciones y la concupiscencia, no desniega su brillo, si no es a costa de mucho esfuerzo, decisión firme y oración, con lo que los incentivos de la juventud son repelidos interiormente. Platón dice que no hay nada más divino que la educación de los niños. Sócrates dice que Dios es la, mente del universo Sin El, pues, todos seríamos dementes; pero con El, y por medio de El, en un solo momento pasamos a ser sabios. Thomas Le Blanc
Los malvados son como las hierbas en un estercolero, pero los piadosos son como plantas en el mismo huerto de Dios. En el último capítulo de Romanos (versículo 7) vemos que Andrónico y Junia son elogiados porque estaban en Cristo antes que Pablo: «Fueron antes de mí en Cristo.»
Es algo honorable el ser de Cristo antes que otros; esto es honroso cuando se es joven; y luego seguir por los caminos de la piedad en la juventud, y también en la edad adulta, hasta que se es viejo. Jeremiah Burroughs
Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. En nuestros días es bueno mostrar un conservadurismo sagrado, ya que los hombres renuncian a las luces antiguas por las nuevas. Nos referimos tanto al aprender como al enseñar las maravillas del amor redentor, hasta que podamos descubrir algo más noble y más satisfactorio para el alma; por esta razón esperamos que nuestras canas serán halladas en la misma ruta que hemos seguido desde que éramos aún imberbes. C. H. S.
Vers. 18. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares. Venid, dejadme llamar a la puerta de vuestro corazón. ¿Sois, quizá, como los robles viejos y huecos que están aún de pie en el bosque y que siguen participando de la vida natural?; pero, como dice el apóstol, «la lluvia que reciben» no sirve para ningún propósito mejor que para que se vayan pudriendo por dentro. «Estos están próximos a ser malditos.»
O bien, ¿hay aún fruto que crece en vosotros, afectos vivos hacia Dios y Cristo, fe y amor como al principio y aun en mayor abundancia? Oh, bendito sea Dios!; que estáis tan cerca del puerto elevad vuestros corazones, vuestra redención se aproxima; y, más todavía, elevad vuestra confianza, porque este Dios de gracia, que os ha llamado a su gloria eterna, va a guardaros y seréis suyos antes de poco. Thomas Goodwin
No me desampares, hasta. La apostasía en la ancianidad es temible. El que va subiendo casi hasta lo más alto de una torre, si resbala, sufre una caída peor. El paciente casi recobrado va a sufrir mortalmente caso de recaída. Thomas Adams
Vers. 23. Y mi alma, la cual redimiste. El cantar con el alma es el alma del canto. Hasta que los hombres son redimidos, son como instrumentos desafinados; pero una vez la sangre preciosa les ha puesto en libertad, son aptos para ensalzar al Señor que los ha comprado. El que hayamos sido comprados por precio es una razón más que suficiente para dedicarnos a una sincera adoración a Dios nuestro Salvador.
Vers. 24. Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día. Hablaré conmigo mismo, y a Ti, mi Dios, y a mi prójimo; mi tema será la manera en que justificas a los pecadores, el despliegue glorioso de tu justicia y tu gracia en tu querido Hijo; y este tema, que nunca puede ser agotado, permanecerá conmigo desde la salida del sol hasta que se ponga.
Otros hablan de lo que aman, mas tendrán que oír de lo que yo amo. Hablaré sin cesar en tanto que se halle en mi corazón, porque con esta compañía el tema estará en sazón. C. H. S.
***
viernes 23 de octubre de 2009
COMENTARIO SALMO 70
SALMO 70
Por Spurgeon
Ayuda Biblica Por Spurgeon
Título: «Al músico principal. Salmo de David». En cuanto al título se corresponde con el Salmo 40, del cual es una copia con variaciones. David, al parecer, escribió el Salmo completo, y también hizo un extracto del mismo y lo alteró para adaptarlo a la ocasión. Hace juego con el Salmo 69 y es un prefacio apropiado para el Salmo 71. «Para recordar»: éste es el memorial del pobre. C. H. S.
Vers. 3. Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ja, ja! Pensaban avergonzar al justo, pero resultó en vergüenza suya, y lo será para siempre. Qué afición tienen los hombres a afrentar, y sus ¡ja, ja! no tienen sentido; son más gritos de animales que palabras humanas; no importa con tal que sean una salida para el escarnio y una herida para la víctima. Tened la seguridad, enemigos de Cristo y de su pueblo, que habrá paga para vuestro trabajo; el pago será en la misma moneda; los que aman la burla, quedarán repletos de ella; sí, pasarán a ser un proverbio y un hazmerreír para siempre. C. H. S.
¡Oh milagro de misericordia! El que merecía los aleluyas de un universo inteligente y los hosannas especiales de todos los hijos de los hombres, tuvo que ver de antemano, y luego sufrir directamente de la boca de los rebeldes cuando vino a bendecir y a salvar, los maliciosos ¡ja, ja! James Frame
Vers. 5. Apresúrate a mí, oh Dios. Esta oración para sí mismo, como la que hizo para sus enemigos y sus amigos, fue contestada. El Señor no tardó.
Antes de haber transcurrido veinticuatro horas su espíritu rescatado se hallaba en el Paraíso, y el ladrón crucificado estaba con Él. ¡Oh, qué cambio! Por la mañana era condenado por un tribunal terreno, sentenciado a muerte y clavado a una triste cruz; antes de que oscureciera en la cumbre del Calvario se hallaba en el seno de Dios, y había pasado a ser el gran centro de atracción y admiración de todas las inteligencias santas del universo.
La mañana le vio cruzando la puerta de Jerusalén, rodeado de una multitud despreciable, cuyos insultos le herían los oídos; pero antes que cayera la noche había cruzado la puerta de la Jerusalén de arriba, y sus pasos avanzaban por las calles de oro, con los cantos de los ángeles resonando en la cúpula de los cielos y el gozo llenando el corazón de Dios. James Frame
***
Por Spurgeon
Ayuda Biblica Por Spurgeon
Título: «Al músico principal. Salmo de David». En cuanto al título se corresponde con el Salmo 40, del cual es una copia con variaciones. David, al parecer, escribió el Salmo completo, y también hizo un extracto del mismo y lo alteró para adaptarlo a la ocasión. Hace juego con el Salmo 69 y es un prefacio apropiado para el Salmo 71. «Para recordar»: éste es el memorial del pobre. C. H. S.
Vers. 3. Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ja, ja! Pensaban avergonzar al justo, pero resultó en vergüenza suya, y lo será para siempre. Qué afición tienen los hombres a afrentar, y sus ¡ja, ja! no tienen sentido; son más gritos de animales que palabras humanas; no importa con tal que sean una salida para el escarnio y una herida para la víctima. Tened la seguridad, enemigos de Cristo y de su pueblo, que habrá paga para vuestro trabajo; el pago será en la misma moneda; los que aman la burla, quedarán repletos de ella; sí, pasarán a ser un proverbio y un hazmerreír para siempre. C. H. S.
¡Oh milagro de misericordia! El que merecía los aleluyas de un universo inteligente y los hosannas especiales de todos los hijos de los hombres, tuvo que ver de antemano, y luego sufrir directamente de la boca de los rebeldes cuando vino a bendecir y a salvar, los maliciosos ¡ja, ja! James Frame
Vers. 5. Apresúrate a mí, oh Dios. Esta oración para sí mismo, como la que hizo para sus enemigos y sus amigos, fue contestada. El Señor no tardó.
Antes de haber transcurrido veinticuatro horas su espíritu rescatado se hallaba en el Paraíso, y el ladrón crucificado estaba con Él. ¡Oh, qué cambio! Por la mañana era condenado por un tribunal terreno, sentenciado a muerte y clavado a una triste cruz; antes de que oscureciera en la cumbre del Calvario se hallaba en el seno de Dios, y había pasado a ser el gran centro de atracción y admiración de todas las inteligencias santas del universo.
La mañana le vio cruzando la puerta de Jerusalén, rodeado de una multitud despreciable, cuyos insultos le herían los oídos; pero antes que cayera la noche había cruzado la puerta de la Jerusalén de arriba, y sus pasos avanzaban por las calles de oro, con los cantos de los ángeles resonando en la cúpula de los cielos y el gozo llenando el corazón de Dios. James Frame
***
SALMO 69
SALMO 69
Por Spurgeon
Ayuda Biblica Por Spurgeon
En el Salmo cuarenta y uno había lirios dorados que desprendían mirra olorosa y suave, y florecían en hermosos jardines al borde de palacios de marfil; en éste tenemos el lirio entre espinas, el lirio del valle hermoso, floreciendo en el Jardín de Getsemaní. Si alguno inquiere: «¿De quién dice esto el Salmista? ¿De sí mismo o de otro?», contestaremos: «De si mismo y de algún otro.» Quién es este otro no tardaremos mucho en descubrirlo; sólo del crucificado se puede decir: «En mi sed me dieron vinagre para que lo bebiera.» Sus pisadas a lo largo de este cántico lastimero han sido indicadas por el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, y por tanto creemos y estamos seguros que se trata del Hijo del Hombre aquí. Con todo, parece que la intención del Espíritu es, si bien da tipos personales y con ello muestra la semejanza al primogénito que existía en los herederos de salvación, hacer resaltar también las diferencias entre el mejor de los hijos de los hombres y el Hijo de Dios, porque hay versículos aquí que no se pueden aplicar a nuestro Señor; casi nos estremecemos cuando vemos a algunos hermanos que intentan hacerlo, como, por ejemplo en el vers. 5. C. H. S.
Este Salmo ha sido en general considerado como mesiánico. No hay porción de las Escrituras del Antiguo Testamento que sea mencionada con mayor frecuencia en el Nuevo, con la excepción del Salmo 22. J. J. Stewart Perowne
Vers. 1. Sálvame, oh Dios. «A otros salvó, a sí mismo no puede salvar.» Con lágrimas y suplicas ofreció oraciones a Aquel que podía salvarle de la muerte, y fue oído en lo que temía. Así oraba David, y aquí su Hijo y Señor pronunció el mismo clamor. Es notable que una escena luctuosa así sea presentada inmediatamente después del himno jubiloso de la ascensión del Salmo anterior, pero esto sólo nos muestra en qué forma están entretejidas las glorias y las aflicciones de nuestro siempre bendito Redentor.
Porque las aguas me llegan hasta el cuello. La angustia corporal no es su queja principal; empieza no con la bilis que le amargaba los labios, sino con la aflicción poderosa que partía su corazón. Todo el mar que se halla fuera de un navío es menos de temer que el que se encuentra dentro. En todo esto El simpatiza con nosotros y es capaz de socorrernos, como cuando Pedro empezó a hundirse y gritó: «¡Señor, sálvame, que perezco!
Vers. 2. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie. Todo cedía bajo los pies del Sufriente; El no podía hacer pie en parte alguna como apoyo: éste es el destino del que se ahoga. El pecado es como cieno en su suciedad, y el alma santa del Salvador tiene que haber aborrecido incluso esta conexión con él, que era necesaria para su expiación. C. H. S.
Me hundo... no puedo hacer pie. Vi verdaderamente que había motivo de regocijo para aquellos que echan mano de Jesús; en cuanto a mí, me veía impedido de hacerlo a causa de mis transgresiones, y me había quedado sin lugar donde poner el pie o agarrarme, entre los puntos de apoyo que hay en la preciosa Palabra de vida. Y verdaderamente ahora sentía que me hundía en lo profundo, como una casa cuyos cimientos han sido destruidos; consideré mi condición como la de un niño que ha caído en una acequia de molino, y aunque golpea el agua y salpica, con todo, no halla donde agarrarse o poner el pie, por lo que al fin ha de morir en esta condición. John Bunyan
He venido al fondo de las aguas, y me arrastra la corriente. Nuestro Señor no era un sentimental desvaído; sus males eran reales, y aunque los soportaba heroicamente, pese a todo, eran terribles incluso para El. Detuvo el torrente de la ira del Omnipotente, para que nosotros pudiéramos gozar para siempre del amor de Jehová. C. H. S.
Vers. 3. Mi garganta se ha enronquecido. Son muy pocos los santos que siguen a su Señor en una oración hasta ese punto. Por desgracia, es más probable que nosotros nos quedemos enronquecidos hablando de frivolidades con otros hombres que suplicando a Dios; sin embargo, nuestra naturaleza exige más oración que su perfecta humanidad podía necesitar. Sus oraciones deberían impulsarnos a sentir más fervor.
Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. Hay ocasiones en que deberíamos orar hasta que la garganta haya enronquecido y los ojos desfallezcan. Sólo así podemos tener comunión, con El en sus sufrimientos. ¡Cómo!, ¿no hemos podido velar con El ni una hora? ¿Se retrae la carne? ¡Oh carne cruel, tan tierna para ti mismo y tan poco generosa con tu Señor! C. H. S.
¡Oh caso lamentable! Que pudieran desfallecer aquellos ojos con los cuales Jesús miraba a las multitudes, como cuando subió al monte para dar los preceptos del Nuevo Testamento; o bien contempló a Pedro y Andrés, y los llamó; o bien, viendo al cobrador de contribuciones, lo llamó para hacer de él un evangelista; con los cuales contempló la ciudad y lloró sobre ella... Los ojos que contemplaron a Simón cuando le dijo: «Tú eres hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas.» Los ojos con que miró a la mujer que había pecado, y le dijo: «Tu fe te ha salvado, ve en paz.» Vuelve estos ojos hacia nosotros, y nunca los apartes de nuestras oraciones continuas. Gerhohus
Vers. 4. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa. «Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra», fue la resolución unánime de los labradores de la viña judía; en tanto que los gentiles fuera de las paredes del jardín proporcionaron los instrumentos para su muerte, y en realidad la realizaron. C. H. S.
Es bien conocido lo que Tertuliano refiere de Sócrates cuando se encontró con su esposa después de su condena; su mujer se le dirigió con lágrimas en los ojos y le dijo: «Te han condenado injustamente, Sócrates.» Su respuesta fue: «¿Quisieras que me hubieran condenado justamente?» Lorinus
¿Y he de pagar lo que no robé? Con referencia a nuestro Señor, se puede decir muy bien que El restaura lo que no quitó; porque El devuelve al honor ultrajado de Dios una recompensa, y al hombre su felicidad perdida, aunque el insulto del uno y la caída del otro no fueron en modo alguno actos suyos. En general, cuando el gobernante peca el pueblo sufre, pero aquí el proverbio queda invertido, las ovejas se descarriaron y su desvarío es achacado al pastor. C. H. S.
El diablo erró cuando se arrogó en los cielos lo que no era suyo, al jactarse de que era como el Altísimo, y por ello paga una pena justa... Adán también erró cuando, no por su cuenta pero sí bajo la seducción del diablo: «Seréis como dioses», procuró asemejarse a Dios cediendo al engaño de la mujer.
Pero el Señor Jesús no consideró usurpación el igualarse con Dios... y, con todo, sus enemigos dijeron: «Crucifícale, porque se ha hecho Hijo de Dios.» Gerhohus
Vers. 5. Oh Dios, Tú conoces mi insensatez. David podía decir esto, pero no el Hijo de David, a menos que se entienda como una apelación a Dios en el sentido de la ausencia de la locura que los hombres le imputaban cuando decía que estaba loco. Lo que es locura para los hombres era sabiduría suprema delante de Dios. Con qué frecuencia podemos usar estas palabras en su sentido natural, y si no fuéramos tan necios como ciegos para nuestra propia locura, esta confesión se hallaría a menudo en nuestros labios. C. H. S.
Y mis pecados no te son ocultos. Esta oración, que no lleva confesión en ella, puede complacer al orgullo farisaico, pero no trae consigo justificación. C. H. S.
Vers. 6. No sean avergonzados por causa mía los que en Ti confian, oh Señor Jehová de los ejércitos. Los no creyentes están dispuestos a agarrarse a todo lo que pueda poner en ridículo a la fe humilde; por tanto, oh Jehová de los ejércitos de Israel, no permitas que mi caso sea motivo de que blasfeme el enemigo; éste es el espíritu del versículo. C. H. S.
No sean confundidos por milos que te buscan, oh Dios de Israel. En las profundidades de la tribulación no se le escapó ninguna palabra de queja porque no había queja en su corazón. El Señor de los mártires fue testimonio de una buena confesión. Fue corroborado en la hora del peligro y salió más que vencedor, como haremos nosotros también si echamos mano firmemente en nuestra confianza hasta el final. C. H. S.
Vers. 7. Porque por amor de Ti he sufrido afrenta. Porque se propuso hacer la voluntad de su Padre y enseñar su verdad el pueblo estaba indignado; porque declaró ser el Hijo de Dios los sacerdotes estaban airados. No podían hallar falta en El, pero se vieron forzados a inventar una acusación falsa para poder someterle a proceso ante el Sanedrín. El fondo de la disputa era que Dios estaba con El, y El con Dios, en tanto que los escribas y fariseos buscaban sólo su propio honor. C. H. S.
La vergüenza ha cubierto mi rostro. No hay nada que una naturaleza noble aborrezca más que la vergüenza, porque el honor es una chispa de la imagen de Dios; y cuanto más clara es la imagen de Dios en uno, más es aborrecida por él la vergüenza. Qué tiene que haber significado, pues, para Cristo el que, por el hecho de tener que satisfacer a Dios en cuanto al honor rebajado por el pecado del hombre, además de todos los castigos, tuvo que sufrir más aún de la vergüenza, la cual es también uno de los mayores castigos del infierno. Thomas Goodwin
Vers. 8. He venido a ser un forastero para mis hermanos. Los judíos, sus hermanos de raza, le rechazaron; su familia, sus hermanos de sangre, se sentían ofendidos por El; sus discípulos, sus hermanos en espíritu, le abandonaron y huyeron; uno de ellos le vendió y otro le negó entre juramentos y maldiciones.
Y un desconocido para los hijos de mi madre. Que ninguno de nosotros actúe nunca como si fuéramos desconocidos con respecto a Él; que nunca le tratemos como si fuera un extraño para nosotros; más bien resolvamos ser crucificados con El, y que la gracia haga un hecho de la resolución. C. H. S.
Vers. 9. Porque me devora el celo de tu casa. El celo por Dios es tan poco entendido por los hombres del mundo que siempre atrae oposición sobre los que son inspirados por él; siempre están seguros de ser acusados de motivaciones siniestras, o de hipocresía, o de estar fuera de los sentidos. Cuando el celo nos devora, los impíos procuran devorarnos también; y éste es de modo preeminente el caso de nuestro Señor, porque su santo celo era preeminente. C. H. S.
¡Qué diligente era Calvino en la viña del Señor! Cuando sus amigos querían persuadirle de que, por causa de la salud, aflojara un poco en su trabajo, contestó: «¿Quisierais que el Señor me encontrara ocioso cuando venga?» Lutero pasaba tres horas al día orando. Se dice que el santo Bradford predicó, leyó y oró, y que esto era toda su vida. «Me gozo en que mi cuerpo esté exhausto en las labores de mi santa vocación», dijo el obispo B. Jewel.
¡Qué enérgicos eran los santos mártires! Llevaban sus cadenas como ornamentos, agarraban los tormentos como coronas, y se abrazaban a las llamas con alegría, como Elías se subió al carro de fuego que fue a buscarle para llevarle al cielo. «Que vengan potros, fuegos, poleas y toda clase de tormentos, con tal de que pueda ganar a Cristo», dijo Ignacio.
Estas almas piadosas «resistían hasta la sangre». ¡Cómo debería estimularnos a celo esto a nosotroS! Trata de imitar estos ejemplos. Thomas Watson
Celo, reproches. Recuerdo a Moulin, que, hablando de los protestantes franceses, dijo: «Cuando los papistas nos causaban daño por leer las Escrituras, ardíamos de celo por leerlas más; pero ahora la persecución ha terminado y nuestras Biblias son como viejos almanaques.» En los tiempos de la mayor aflicción y persecución por causa de la santidad un cristiano tiene, primero, un gran capitán que le guía y le anima; segundo, una causa justa para impulsarle y enardecerle; tercero, un Dios misericordioso para aliviarle y socorrerle; cuarto, un cielo glorioso para recibirle y premiarle; y, ciertamente, estas cosas no pueden por menos que levantarle y enardecerle bajo la mayor oposición y persecución. Thomas BROOKS
Vers. 10. Lloré afligiendo con ayuno mi alma, y esto se me vuelve en pretexto de insulto. Nuestro Salvador lloró mucho en secreto por nuestros pecados, y sin duda las aflicciones de su alma en favor nuestro eran frecuentes. Los montes solitarios y el desierto contemplaron sus agonías repetidas, que, si pudiéramos comprenderlas, nos dejarían asombrados. La huella que estos ejercicios dejaron en nuestro Señor, hizo que pareciera tener cincuenta años cuando tenía poco más de treinta; esto, que era su honor, era usado como algo que reprocharle. C. H. S.
Contemplad aquí: la virtud es considerada como vicio; la verdad, blasfemia; la sabiduría, locura. He aquí, el pacificador del mundo es juzgado como un sedicioso; el cumplidor de la ley, como si la quebrantara; nuestro Salvador, como un pecador; nuestro Dios, como un diablo. Sir John Hayward en El Santuario de un alma turbada
Vers. 12. Me zaherían en sus canciones los bebedores. Los impíos no conocen burla más divertida que aquella en que es vilipendiado el nombre de los santos. El sabor de la calumnia añade regocijo al vino del disoluto. Los santos son siempre materia escogida para la sátira. ¡Qué asombroso pecado el que Aquel a quien adoran los serafines con el rostro velado pueda ser un proverbio de escarnio entre los hombres más perdidos! C. H. S.
El andar santamente pasa a ser motivo de canción para el borracho, como en el caso de David; y la conducta estricta y rigurosa también suele serlo; el mundo no puede tolerar el ardor y brillo de la conducta de algunos santos; hay quienes se sienten tan reprobados por ellas que, como los paganos, maldicen el sol si con su brillo los escalda. John Murcot
«A menos que se burlen y mofen de los siervos de Dios, los necios no saben cómo divertirse»; y entonces el diablo está contento con ellos como compañía. Anthony Tuckney
Vers. 13. Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, por la verdad de tu salvación, escúchame. Para la miseria no hay atributo mejor que la misericordia, y cuando se multiplican las aflicciones, la multitud de la misericordia es muy apreciada. C. H. S.
Cuanto más pesada la cruz, más sentida la oración;
Las hierbas restregadas son las más fragantes
Si el cielo y el viento siempre fueran favorables,
El marinero no observaría la estrella;
Y los Salmos de David no existirían
Si la pena nunca hubiera oprimido el corazón.
—Traducido del alemán
Vers. 17. Apresúrate, óyeme. Nuestro Señor era la perfección de la paciencia, y, con todo, dama pidiendo misericordia pronto; y en ello nos concede a nosotros libertad para que hagamos lo mismo, siempre y cuando sea: «Mas hágase tu voluntad, no la mía.»
Vers. 18. Acércate a mi alma. Todo lo que necesita el que sufre es que Dios se halle cerca; una sonrisa del cielo va a calmar la furia del infierno.
Vers. 19. Delante de Ti están todos mis adversarios. Todo el vicio y las compañías disolutas están ahora presentes ante tus ojos: Judas y su traición; Herodes y su astucia; Caifás y su consejo vil; Pilato y su vacilación; los judíos, sacerdotes, pueblo, gobernantes, todo, Tú lo ves y lo juzgas.
Vers. 21. Y en mi sed me dieron a beber vinagre. El trago ofrecido a los criminales fue ofrecido también a nuestro Señor inocente, una poción amarga para nuestro Señor moribundo. Triste agasajo el que hacía la tierra a su Rey y Salvador. ¡Con qué frecuencia nuestros pecados han llenado la copa de hiel de nuestro Redentor! Aunque acusamos a los judíos, no nos excusemos nosotros. C. H. S.
Vers. 22. Las imprecaciones de este versículo y de los siguientes son repelentes sólo si las consideramos como la expresión de un egoísmo maligno. Si fueron pronunciadas por Dios, no sobresaltan la sensibilidad del lector, ni tampoco si son consideradas como el lenguaje de una persona ideal representando a toda la clase de víctimas justas, y particularmente a Aquel que, aunque oró por sus verdugos en su agonía (Lucas 23:24), antes había aplicado las palabras de este mismo pasaje a los judíos incrédulos (Mateo 23:38), como hizo Pablo más tarde (Romanos 11:9, 10).
La doctrina general de la retribución providencial, lejos de quedar confinada al Antiguo Testamento, es enseñada de modo claro en las muchas parábolas de nuestro Salvador (Mateo 21:41; 22:7; 24:51). Joseph Addison ALEXANDER
Que se convierta su mesa en una trampa. Esto es, como recompensa por su inhumanidad y crueldad hacia mí. Michaeli muestra de qué modo tan exacto estas combinaciones se cumplieron en la historia del sitio final de Jerusalén por los romanos. Muchos millares de judíos se habían reunido en la ciudad para comer el cordero pascual, cuando Tito, inesperadamente, hizo un ataque sobre ellos. En este sitio perecieron miserablemente la mayor parte de los habitantes de Jerusalén. William Walford
Vers. 23. Sean oscurecidos sus ojos para que no vean. Los ojos que no yen la hermosura en el Señor Jesús, sino que derraman su ira sobre El, pueden muy bien ser oscurecidos, hasta que la muerte espiritual los lleve a la muerte eterna.
Vers. 24. Derrama sobre ellos tu ira. ¿Qué puede considerarse demasiado severo como castigo para aquellos que rechazan al Dios encarnado y rehúsan obedecer los mandamientos de su misericordia? Merecen ser inundados por la ira, y lo serán; para todos los que se rebelan contra el Salvador, Cristo el Señor, «la ira viene hasta lo sumo» (1ª Tesalonicenses 2:16). La indignación de Dios no es una bagatela; la ira de un Ser justo, santo, omnipotente e infinito es de ser temida por encima de todas las cosas; una sola gota de ella consume, pero que sea derramada sobre nosotros, tiene que ser espantoso de modo inconcebible. ¡Oh Dios!, ¿quién conoce el poder de tu ira?
Vers. 27. Pon maldad sobre su maldad. Los infieles añadirán pecado tras pecado y, con ello, castigo tras castigo. Esta es la imprecación o profecía más severa de todas. C. H. S.
El pecado, cuando llega a cierto punto, pasa a ser su propio castigo. Si un glotón está sentado frente a una mesa bien provista, después de un par de horas de haber llenado su estómago estará sufriendo un castigo intolerable. Si un borracho se ve forzado a beber más y más por causa de la compañía de otros que beben más que él, ¡hasta qué punto es una carga para sí mismo y la burla de sus compañeros! Si un perezoso se ve confinado tres días en su cama, ¡cuán pesada va a resultarle esta cama! Porque una persona ociosa ¡se cansa más de su ociosidad que otra persona de su trabajo! Samuel Annesley en Ejercicios matutinos
Y no entren en tu justicia. Los que prefieren el mal tendrán lo que han elegido. El hombre que desprecia la misericordia divina no se ve forzado a aceptarla. C. H. S.
Vers. 28. Sean borrados del libro de la vida, y no sean inscritos con los justos. Llegamos a la cuestión de si el tener los nombres escritos en el cielo es una seguridad infalible de la salvación, o si puede ser borrado algún nombre registrado allí. La verdad es que ninguno inscrito en el cielo puede perderse para siempre; sin embargo, algunos objetan a este versículo.
De donde infieren que algunos nombres registrados alguna vez pueden ser borrados; pero esta opinión proyecta dudas sobre Dios mismo. O bien le hace ignorante de las cosas futuras, como si no hubiera previsto el fin del elegido y reprobado, y por tanto hubiera errado al decretar que es salvo alguno que acaba no siéndolo; o bien que su decreto es mudable, excluyendo a aquellos que antes había elegido, a causa de sus pecados ulteriores. De estas dos debilidades le vindica san Pablo: «El fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: El Señor sabe los que son suyos» (2a Timoteo 2:19).
Agustín dice que no debemos entender que Dios escribe primero y luego borra. Porque si Pilato pudo decir: «Lo que he escrito, he escrito», y queda firme, ¿dirá Dios: «Lo que he escrito lo borro, y no permanece firme?»
Sus nombres son escritos, pues, en el sentido de su propia esperanza de tener sus nombres allí, y son borrados cuando queda manifiesto a ellos mismos que sus nombres nunca tuvieron el honor de ser inscritos. Esto lo refuerza el mismo Salmo cuando usa la expresión:
Sean borrados del libro de la vida, y no sean inscritos con los justos. De modo que el ser borrado de este libro es, realmente, el no haber estado inscrito nunca. El ser borrado al final es sólo una declaración de que nunca habían sido inscritos en realidad. Thomas Adams
Vers. 29. Mas en cuanto a mí, afligido y miserable. Ningún hombre fue nunca más pobre o estuvo más apenado que Jesús de Nazaret, y, con todo, su clamor fue escuchado desde lo profundo, y fue levantado a la mayor gloria.
Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto. Oh vosotros, tristes y afligidos, levantad la cabeza, porque como fue con vuestro Señor, así será con vosotros. Sois pisoteados en el cieno de las calles hoy, pero vais a cabalgar en las alturas de la tierra dentro de poco; e incluso ahora sois levantados juntamente y se os hace sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús. C. H. S.
Vers. 31. Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, o becerro con cuernos y pezuñas. El opus operatum, que tienen en tanta estima nuestros ritualistas, el, Señor no lo tiene en cuenta. Los cuernos y pezuñas no son nada para El, aunque para los ritualistas judíos eran puntos y materias para examen crítico; nuestros rabinos modernos mezclan el agua con el vino con la misma precisión que cuecen sus panes, adornan sus vestiduras y ejecutan las genuflexiones hacia el mismo punto de la brújula. ¡Oh necios y tardos de corazón para percibir todo lo que el Señor ha declarado! C. H. S.
Por Spurgeon
Ayuda Biblica Por Spurgeon
En el Salmo cuarenta y uno había lirios dorados que desprendían mirra olorosa y suave, y florecían en hermosos jardines al borde de palacios de marfil; en éste tenemos el lirio entre espinas, el lirio del valle hermoso, floreciendo en el Jardín de Getsemaní. Si alguno inquiere: «¿De quién dice esto el Salmista? ¿De sí mismo o de otro?», contestaremos: «De si mismo y de algún otro.» Quién es este otro no tardaremos mucho en descubrirlo; sólo del crucificado se puede decir: «En mi sed me dieron vinagre para que lo bebiera.» Sus pisadas a lo largo de este cántico lastimero han sido indicadas por el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, y por tanto creemos y estamos seguros que se trata del Hijo del Hombre aquí. Con todo, parece que la intención del Espíritu es, si bien da tipos personales y con ello muestra la semejanza al primogénito que existía en los herederos de salvación, hacer resaltar también las diferencias entre el mejor de los hijos de los hombres y el Hijo de Dios, porque hay versículos aquí que no se pueden aplicar a nuestro Señor; casi nos estremecemos cuando vemos a algunos hermanos que intentan hacerlo, como, por ejemplo en el vers. 5. C. H. S.
Este Salmo ha sido en general considerado como mesiánico. No hay porción de las Escrituras del Antiguo Testamento que sea mencionada con mayor frecuencia en el Nuevo, con la excepción del Salmo 22. J. J. Stewart Perowne
Vers. 1. Sálvame, oh Dios. «A otros salvó, a sí mismo no puede salvar.» Con lágrimas y suplicas ofreció oraciones a Aquel que podía salvarle de la muerte, y fue oído en lo que temía. Así oraba David, y aquí su Hijo y Señor pronunció el mismo clamor. Es notable que una escena luctuosa así sea presentada inmediatamente después del himno jubiloso de la ascensión del Salmo anterior, pero esto sólo nos muestra en qué forma están entretejidas las glorias y las aflicciones de nuestro siempre bendito Redentor.
Porque las aguas me llegan hasta el cuello. La angustia corporal no es su queja principal; empieza no con la bilis que le amargaba los labios, sino con la aflicción poderosa que partía su corazón. Todo el mar que se halla fuera de un navío es menos de temer que el que se encuentra dentro. En todo esto El simpatiza con nosotros y es capaz de socorrernos, como cuando Pedro empezó a hundirse y gritó: «¡Señor, sálvame, que perezco!
Vers. 2. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie. Todo cedía bajo los pies del Sufriente; El no podía hacer pie en parte alguna como apoyo: éste es el destino del que se ahoga. El pecado es como cieno en su suciedad, y el alma santa del Salvador tiene que haber aborrecido incluso esta conexión con él, que era necesaria para su expiación. C. H. S.
Me hundo... no puedo hacer pie. Vi verdaderamente que había motivo de regocijo para aquellos que echan mano de Jesús; en cuanto a mí, me veía impedido de hacerlo a causa de mis transgresiones, y me había quedado sin lugar donde poner el pie o agarrarme, entre los puntos de apoyo que hay en la preciosa Palabra de vida. Y verdaderamente ahora sentía que me hundía en lo profundo, como una casa cuyos cimientos han sido destruidos; consideré mi condición como la de un niño que ha caído en una acequia de molino, y aunque golpea el agua y salpica, con todo, no halla donde agarrarse o poner el pie, por lo que al fin ha de morir en esta condición. John Bunyan
He venido al fondo de las aguas, y me arrastra la corriente. Nuestro Señor no era un sentimental desvaído; sus males eran reales, y aunque los soportaba heroicamente, pese a todo, eran terribles incluso para El. Detuvo el torrente de la ira del Omnipotente, para que nosotros pudiéramos gozar para siempre del amor de Jehová. C. H. S.
Vers. 3. Mi garganta se ha enronquecido. Son muy pocos los santos que siguen a su Señor en una oración hasta ese punto. Por desgracia, es más probable que nosotros nos quedemos enronquecidos hablando de frivolidades con otros hombres que suplicando a Dios; sin embargo, nuestra naturaleza exige más oración que su perfecta humanidad podía necesitar. Sus oraciones deberían impulsarnos a sentir más fervor.
Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. Hay ocasiones en que deberíamos orar hasta que la garganta haya enronquecido y los ojos desfallezcan. Sólo así podemos tener comunión, con El en sus sufrimientos. ¡Cómo!, ¿no hemos podido velar con El ni una hora? ¿Se retrae la carne? ¡Oh carne cruel, tan tierna para ti mismo y tan poco generosa con tu Señor! C. H. S.
¡Oh caso lamentable! Que pudieran desfallecer aquellos ojos con los cuales Jesús miraba a las multitudes, como cuando subió al monte para dar los preceptos del Nuevo Testamento; o bien contempló a Pedro y Andrés, y los llamó; o bien, viendo al cobrador de contribuciones, lo llamó para hacer de él un evangelista; con los cuales contempló la ciudad y lloró sobre ella... Los ojos que contemplaron a Simón cuando le dijo: «Tú eres hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas.» Los ojos con que miró a la mujer que había pecado, y le dijo: «Tu fe te ha salvado, ve en paz.» Vuelve estos ojos hacia nosotros, y nunca los apartes de nuestras oraciones continuas. Gerhohus
Vers. 4. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa. «Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra», fue la resolución unánime de los labradores de la viña judía; en tanto que los gentiles fuera de las paredes del jardín proporcionaron los instrumentos para su muerte, y en realidad la realizaron. C. H. S.
Es bien conocido lo que Tertuliano refiere de Sócrates cuando se encontró con su esposa después de su condena; su mujer se le dirigió con lágrimas en los ojos y le dijo: «Te han condenado injustamente, Sócrates.» Su respuesta fue: «¿Quisieras que me hubieran condenado justamente?» Lorinus
¿Y he de pagar lo que no robé? Con referencia a nuestro Señor, se puede decir muy bien que El restaura lo que no quitó; porque El devuelve al honor ultrajado de Dios una recompensa, y al hombre su felicidad perdida, aunque el insulto del uno y la caída del otro no fueron en modo alguno actos suyos. En general, cuando el gobernante peca el pueblo sufre, pero aquí el proverbio queda invertido, las ovejas se descarriaron y su desvarío es achacado al pastor. C. H. S.
El diablo erró cuando se arrogó en los cielos lo que no era suyo, al jactarse de que era como el Altísimo, y por ello paga una pena justa... Adán también erró cuando, no por su cuenta pero sí bajo la seducción del diablo: «Seréis como dioses», procuró asemejarse a Dios cediendo al engaño de la mujer.
Pero el Señor Jesús no consideró usurpación el igualarse con Dios... y, con todo, sus enemigos dijeron: «Crucifícale, porque se ha hecho Hijo de Dios.» Gerhohus
Vers. 5. Oh Dios, Tú conoces mi insensatez. David podía decir esto, pero no el Hijo de David, a menos que se entienda como una apelación a Dios en el sentido de la ausencia de la locura que los hombres le imputaban cuando decía que estaba loco. Lo que es locura para los hombres era sabiduría suprema delante de Dios. Con qué frecuencia podemos usar estas palabras en su sentido natural, y si no fuéramos tan necios como ciegos para nuestra propia locura, esta confesión se hallaría a menudo en nuestros labios. C. H. S.
Y mis pecados no te son ocultos. Esta oración, que no lleva confesión en ella, puede complacer al orgullo farisaico, pero no trae consigo justificación. C. H. S.
Vers. 6. No sean avergonzados por causa mía los que en Ti confian, oh Señor Jehová de los ejércitos. Los no creyentes están dispuestos a agarrarse a todo lo que pueda poner en ridículo a la fe humilde; por tanto, oh Jehová de los ejércitos de Israel, no permitas que mi caso sea motivo de que blasfeme el enemigo; éste es el espíritu del versículo. C. H. S.
No sean confundidos por milos que te buscan, oh Dios de Israel. En las profundidades de la tribulación no se le escapó ninguna palabra de queja porque no había queja en su corazón. El Señor de los mártires fue testimonio de una buena confesión. Fue corroborado en la hora del peligro y salió más que vencedor, como haremos nosotros también si echamos mano firmemente en nuestra confianza hasta el final. C. H. S.
Vers. 7. Porque por amor de Ti he sufrido afrenta. Porque se propuso hacer la voluntad de su Padre y enseñar su verdad el pueblo estaba indignado; porque declaró ser el Hijo de Dios los sacerdotes estaban airados. No podían hallar falta en El, pero se vieron forzados a inventar una acusación falsa para poder someterle a proceso ante el Sanedrín. El fondo de la disputa era que Dios estaba con El, y El con Dios, en tanto que los escribas y fariseos buscaban sólo su propio honor. C. H. S.
La vergüenza ha cubierto mi rostro. No hay nada que una naturaleza noble aborrezca más que la vergüenza, porque el honor es una chispa de la imagen de Dios; y cuanto más clara es la imagen de Dios en uno, más es aborrecida por él la vergüenza. Qué tiene que haber significado, pues, para Cristo el que, por el hecho de tener que satisfacer a Dios en cuanto al honor rebajado por el pecado del hombre, además de todos los castigos, tuvo que sufrir más aún de la vergüenza, la cual es también uno de los mayores castigos del infierno. Thomas Goodwin
Vers. 8. He venido a ser un forastero para mis hermanos. Los judíos, sus hermanos de raza, le rechazaron; su familia, sus hermanos de sangre, se sentían ofendidos por El; sus discípulos, sus hermanos en espíritu, le abandonaron y huyeron; uno de ellos le vendió y otro le negó entre juramentos y maldiciones.
Y un desconocido para los hijos de mi madre. Que ninguno de nosotros actúe nunca como si fuéramos desconocidos con respecto a Él; que nunca le tratemos como si fuera un extraño para nosotros; más bien resolvamos ser crucificados con El, y que la gracia haga un hecho de la resolución. C. H. S.
Vers. 9. Porque me devora el celo de tu casa. El celo por Dios es tan poco entendido por los hombres del mundo que siempre atrae oposición sobre los que son inspirados por él; siempre están seguros de ser acusados de motivaciones siniestras, o de hipocresía, o de estar fuera de los sentidos. Cuando el celo nos devora, los impíos procuran devorarnos también; y éste es de modo preeminente el caso de nuestro Señor, porque su santo celo era preeminente. C. H. S.
¡Qué diligente era Calvino en la viña del Señor! Cuando sus amigos querían persuadirle de que, por causa de la salud, aflojara un poco en su trabajo, contestó: «¿Quisierais que el Señor me encontrara ocioso cuando venga?» Lutero pasaba tres horas al día orando. Se dice que el santo Bradford predicó, leyó y oró, y que esto era toda su vida. «Me gozo en que mi cuerpo esté exhausto en las labores de mi santa vocación», dijo el obispo B. Jewel.
¡Qué enérgicos eran los santos mártires! Llevaban sus cadenas como ornamentos, agarraban los tormentos como coronas, y se abrazaban a las llamas con alegría, como Elías se subió al carro de fuego que fue a buscarle para llevarle al cielo. «Que vengan potros, fuegos, poleas y toda clase de tormentos, con tal de que pueda ganar a Cristo», dijo Ignacio.
Estas almas piadosas «resistían hasta la sangre». ¡Cómo debería estimularnos a celo esto a nosotroS! Trata de imitar estos ejemplos. Thomas Watson
Celo, reproches. Recuerdo a Moulin, que, hablando de los protestantes franceses, dijo: «Cuando los papistas nos causaban daño por leer las Escrituras, ardíamos de celo por leerlas más; pero ahora la persecución ha terminado y nuestras Biblias son como viejos almanaques.» En los tiempos de la mayor aflicción y persecución por causa de la santidad un cristiano tiene, primero, un gran capitán que le guía y le anima; segundo, una causa justa para impulsarle y enardecerle; tercero, un Dios misericordioso para aliviarle y socorrerle; cuarto, un cielo glorioso para recibirle y premiarle; y, ciertamente, estas cosas no pueden por menos que levantarle y enardecerle bajo la mayor oposición y persecución. Thomas BROOKS
Vers. 10. Lloré afligiendo con ayuno mi alma, y esto se me vuelve en pretexto de insulto. Nuestro Salvador lloró mucho en secreto por nuestros pecados, y sin duda las aflicciones de su alma en favor nuestro eran frecuentes. Los montes solitarios y el desierto contemplaron sus agonías repetidas, que, si pudiéramos comprenderlas, nos dejarían asombrados. La huella que estos ejercicios dejaron en nuestro Señor, hizo que pareciera tener cincuenta años cuando tenía poco más de treinta; esto, que era su honor, era usado como algo que reprocharle. C. H. S.
Contemplad aquí: la virtud es considerada como vicio; la verdad, blasfemia; la sabiduría, locura. He aquí, el pacificador del mundo es juzgado como un sedicioso; el cumplidor de la ley, como si la quebrantara; nuestro Salvador, como un pecador; nuestro Dios, como un diablo. Sir John Hayward en El Santuario de un alma turbada
Vers. 12. Me zaherían en sus canciones los bebedores. Los impíos no conocen burla más divertida que aquella en que es vilipendiado el nombre de los santos. El sabor de la calumnia añade regocijo al vino del disoluto. Los santos son siempre materia escogida para la sátira. ¡Qué asombroso pecado el que Aquel a quien adoran los serafines con el rostro velado pueda ser un proverbio de escarnio entre los hombres más perdidos! C. H. S.
El andar santamente pasa a ser motivo de canción para el borracho, como en el caso de David; y la conducta estricta y rigurosa también suele serlo; el mundo no puede tolerar el ardor y brillo de la conducta de algunos santos; hay quienes se sienten tan reprobados por ellas que, como los paganos, maldicen el sol si con su brillo los escalda. John Murcot
«A menos que se burlen y mofen de los siervos de Dios, los necios no saben cómo divertirse»; y entonces el diablo está contento con ellos como compañía. Anthony Tuckney
Vers. 13. Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, por la verdad de tu salvación, escúchame. Para la miseria no hay atributo mejor que la misericordia, y cuando se multiplican las aflicciones, la multitud de la misericordia es muy apreciada. C. H. S.
Cuanto más pesada la cruz, más sentida la oración;
Las hierbas restregadas son las más fragantes
Si el cielo y el viento siempre fueran favorables,
El marinero no observaría la estrella;
Y los Salmos de David no existirían
Si la pena nunca hubiera oprimido el corazón.
—Traducido del alemán
Vers. 17. Apresúrate, óyeme. Nuestro Señor era la perfección de la paciencia, y, con todo, dama pidiendo misericordia pronto; y en ello nos concede a nosotros libertad para que hagamos lo mismo, siempre y cuando sea: «Mas hágase tu voluntad, no la mía.»
Vers. 18. Acércate a mi alma. Todo lo que necesita el que sufre es que Dios se halle cerca; una sonrisa del cielo va a calmar la furia del infierno.
Vers. 19. Delante de Ti están todos mis adversarios. Todo el vicio y las compañías disolutas están ahora presentes ante tus ojos: Judas y su traición; Herodes y su astucia; Caifás y su consejo vil; Pilato y su vacilación; los judíos, sacerdotes, pueblo, gobernantes, todo, Tú lo ves y lo juzgas.
Vers. 21. Y en mi sed me dieron a beber vinagre. El trago ofrecido a los criminales fue ofrecido también a nuestro Señor inocente, una poción amarga para nuestro Señor moribundo. Triste agasajo el que hacía la tierra a su Rey y Salvador. ¡Con qué frecuencia nuestros pecados han llenado la copa de hiel de nuestro Redentor! Aunque acusamos a los judíos, no nos excusemos nosotros. C. H. S.
Vers. 22. Las imprecaciones de este versículo y de los siguientes son repelentes sólo si las consideramos como la expresión de un egoísmo maligno. Si fueron pronunciadas por Dios, no sobresaltan la sensibilidad del lector, ni tampoco si son consideradas como el lenguaje de una persona ideal representando a toda la clase de víctimas justas, y particularmente a Aquel que, aunque oró por sus verdugos en su agonía (Lucas 23:24), antes había aplicado las palabras de este mismo pasaje a los judíos incrédulos (Mateo 23:38), como hizo Pablo más tarde (Romanos 11:9, 10).
La doctrina general de la retribución providencial, lejos de quedar confinada al Antiguo Testamento, es enseñada de modo claro en las muchas parábolas de nuestro Salvador (Mateo 21:41; 22:7; 24:51). Joseph Addison ALEXANDER
Que se convierta su mesa en una trampa. Esto es, como recompensa por su inhumanidad y crueldad hacia mí. Michaeli muestra de qué modo tan exacto estas combinaciones se cumplieron en la historia del sitio final de Jerusalén por los romanos. Muchos millares de judíos se habían reunido en la ciudad para comer el cordero pascual, cuando Tito, inesperadamente, hizo un ataque sobre ellos. En este sitio perecieron miserablemente la mayor parte de los habitantes de Jerusalén. William Walford
Vers. 23. Sean oscurecidos sus ojos para que no vean. Los ojos que no yen la hermosura en el Señor Jesús, sino que derraman su ira sobre El, pueden muy bien ser oscurecidos, hasta que la muerte espiritual los lleve a la muerte eterna.
Vers. 24. Derrama sobre ellos tu ira. ¿Qué puede considerarse demasiado severo como castigo para aquellos que rechazan al Dios encarnado y rehúsan obedecer los mandamientos de su misericordia? Merecen ser inundados por la ira, y lo serán; para todos los que se rebelan contra el Salvador, Cristo el Señor, «la ira viene hasta lo sumo» (1ª Tesalonicenses 2:16). La indignación de Dios no es una bagatela; la ira de un Ser justo, santo, omnipotente e infinito es de ser temida por encima de todas las cosas; una sola gota de ella consume, pero que sea derramada sobre nosotros, tiene que ser espantoso de modo inconcebible. ¡Oh Dios!, ¿quién conoce el poder de tu ira?
Vers. 27. Pon maldad sobre su maldad. Los infieles añadirán pecado tras pecado y, con ello, castigo tras castigo. Esta es la imprecación o profecía más severa de todas. C. H. S.
El pecado, cuando llega a cierto punto, pasa a ser su propio castigo. Si un glotón está sentado frente a una mesa bien provista, después de un par de horas de haber llenado su estómago estará sufriendo un castigo intolerable. Si un borracho se ve forzado a beber más y más por causa de la compañía de otros que beben más que él, ¡hasta qué punto es una carga para sí mismo y la burla de sus compañeros! Si un perezoso se ve confinado tres días en su cama, ¡cuán pesada va a resultarle esta cama! Porque una persona ociosa ¡se cansa más de su ociosidad que otra persona de su trabajo! Samuel Annesley en Ejercicios matutinos
Y no entren en tu justicia. Los que prefieren el mal tendrán lo que han elegido. El hombre que desprecia la misericordia divina no se ve forzado a aceptarla. C. H. S.
Vers. 28. Sean borrados del libro de la vida, y no sean inscritos con los justos. Llegamos a la cuestión de si el tener los nombres escritos en el cielo es una seguridad infalible de la salvación, o si puede ser borrado algún nombre registrado allí. La verdad es que ninguno inscrito en el cielo puede perderse para siempre; sin embargo, algunos objetan a este versículo.
De donde infieren que algunos nombres registrados alguna vez pueden ser borrados; pero esta opinión proyecta dudas sobre Dios mismo. O bien le hace ignorante de las cosas futuras, como si no hubiera previsto el fin del elegido y reprobado, y por tanto hubiera errado al decretar que es salvo alguno que acaba no siéndolo; o bien que su decreto es mudable, excluyendo a aquellos que antes había elegido, a causa de sus pecados ulteriores. De estas dos debilidades le vindica san Pablo: «El fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: El Señor sabe los que son suyos» (2a Timoteo 2:19).
Agustín dice que no debemos entender que Dios escribe primero y luego borra. Porque si Pilato pudo decir: «Lo que he escrito, he escrito», y queda firme, ¿dirá Dios: «Lo que he escrito lo borro, y no permanece firme?»
Sus nombres son escritos, pues, en el sentido de su propia esperanza de tener sus nombres allí, y son borrados cuando queda manifiesto a ellos mismos que sus nombres nunca tuvieron el honor de ser inscritos. Esto lo refuerza el mismo Salmo cuando usa la expresión:
Sean borrados del libro de la vida, y no sean inscritos con los justos. De modo que el ser borrado de este libro es, realmente, el no haber estado inscrito nunca. El ser borrado al final es sólo una declaración de que nunca habían sido inscritos en realidad. Thomas Adams
Vers. 29. Mas en cuanto a mí, afligido y miserable. Ningún hombre fue nunca más pobre o estuvo más apenado que Jesús de Nazaret, y, con todo, su clamor fue escuchado desde lo profundo, y fue levantado a la mayor gloria.
Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto. Oh vosotros, tristes y afligidos, levantad la cabeza, porque como fue con vuestro Señor, así será con vosotros. Sois pisoteados en el cieno de las calles hoy, pero vais a cabalgar en las alturas de la tierra dentro de poco; e incluso ahora sois levantados juntamente y se os hace sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús. C. H. S.
Vers. 31. Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, o becerro con cuernos y pezuñas. El opus operatum, que tienen en tanta estima nuestros ritualistas, el, Señor no lo tiene en cuenta. Los cuernos y pezuñas no son nada para El, aunque para los ritualistas judíos eran puntos y materias para examen crítico; nuestros rabinos modernos mezclan el agua con el vino con la misma precisión que cuecen sus panes, adornan sus vestiduras y ejecutan las genuflexiones hacia el mismo punto de la brújula. ¡Oh necios y tardos de corazón para percibir todo lo que el Señor ha declarado! C. H. S.
miércoles 7 de octubre de 2009
COMENTARIO SALMO 68
SALMO 68
Spurgeon
Es un cántico estimulante y enardecedor. Los primeros versículos eran con frecuencia el canto de batalla de los covenanters y los ironsides, o sea, los firmantes del pacto de reforma religiosa de Escocia y los seguidores de Cromwell; y todo el Salmo presenta en cuadros aptos el camino del Señor Jesús entre sus santos y su ascenso a la gloria. El Salmo es a la vez sumamente excelente y difícil de interpretar. Su oscuridad en algunas estrofas es del todo impenetrable. Algún critico alemán habla de él como de un titán, muy difícil de dominar. C. H. S.
Para muchos críticos ésta es la efusión más elevada de la musa lírica de David. William Binnie
A juzgar por la antigüedad de su lenguaje, su descripción concisa, las expresiones frescas, potentes y, algunas veces, irónicas de su poesía, lo podemos considerar como uno de los monumentos más antiguos de la poesía hebrea. Boettucher
Vers. 1. Levántese Dios. El arca habría sido un pobre líder si el Señor no hubiera estado presente con el símbolo. Antes de movernos, deberíamos, siempre, desear ver al Señor dirigiendo el camino.
Sean esparcidos sus enemigos. Cuando nuestro glorioso Capitán va en vanguardia, esclarece el camino fácilmente aunque muchos traten de obstruirlo; tan pronto como El se levanta, éstos huyen. El ha derrotado a sus enemigos en el pasado, y seguirá haciéndolo en las edades futuras. El pecado, la muerte y el infierno conocen el terror de su brazo; sus filas son desbaratadas cuando El se acerca. Nuestros enemigos son sus enemigos, y en esto se halla nuestra confianza en la victoria.
Y huyan de su presencia los que le aborrecen. El aborrecer al Dios infinitamente bueno es una infamia, y el peor castigo para ello no es demasiado severo. El viene, ve, y vence. ¡ Qué oración tan apropiada es ésta para el comienzo de un avivamiento! Sugiere el modo verdadero de dirigir uno: el Señor dirige el camino, su pueblo le sigue, los enemigos huyen. C. H. S.
No fue trabajo fácil el rescatar almas de las garras de Satanás o arrasar la cárcel de la oscuridad. El enemigo atacó con furor, cubierto con su armadura más poderosa, espumando de rabia, con toda la astucia de que era capaz. Las pasiones malévolas agitaban sus pechos. Pero, con todo, el arca siguió adelante. La cruz no fue un estorbo. La tumba no pudo ser un obstáculo. La muerte no pudo vencer. Las puertas del infierno se abrieron de par en par. Y ahora, desde la gloria del trono, El anima a sus humildes seguidores en su marcha por el desierto. Sus trabajos, conflictos y temores son muchos. Como antaño el arca era la victoria, así también ahora la victoria es Jesús. Henry Law en Cristo lo es todo, el Evangelio del Antiguo Testamento
Vers. 1-3. Las palabras del texto contienen una oración para el segundo advenimiento del Señor Jesucristo. Como miembros de la iglesia cristiana, continuamente profesamos nuestra fe en el segundo advenimiento de Cristo; y es posible que algunas veces meditemos en su gloriosa aparición; pero, ¿lo hemos adoptado, al igual que David, como uno de los temas de nuestras peticiones al trono de la gracia?... ¿Nos ha permitido nuestra fe capacitarnos para adoptar el lenguaje del texto y decir: «Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen»? Nunca será completo el honor de Cristo, ni su pueblo feliz, ni los justos contentos y gozosos en extremo hasta que Dios se levante y sus enemigos sean esparcidos. Alexander M'caul en Sermones sobre temas prácticos y proféticos
Vers. 2. Como se desvanece el humo. Ellos humean en su orgullo; oscurecen el cielo con su malicia; ascienden más y más en su arrogancia; contaminan el lugar por donde pasan. Señor, que tu aliento, tu Espíritu y tu Providencia hagan que se desvanezcan como el humo de delante de tu pueblo. El escepticismo filosófico es endeble y sucio como el humo; que el Señor libre a su iglesia de esta peste. C. H. S.
«Su fin fue acerbo como el humo» dijo un maestro anciano. «¿Qué quieres decir, maestro?» -le preguntó el discípulo joven-. «Estaba pensando en el fin de los injustos» -replicó el anciano, «y con qué frecuencia yo, como el Salmista, he sentido envidia de los que prosperaban. Sus vidas me han parecido brillantes y he pensado que eran como una ráfaga de fuego resplandeciente en una noche invernal. Pero, cuando los he observado, súbitamente se han desvanecido como la llama que se transforma en humo negro y acre; y he cesado de envidiarlos. No confíes, discípulo mío, sólo en lo que parece brillante, sino observa también su término, para no ser engañado.» Hubert Bower en Parábolas y semejanzas de la vida cristiana
Como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. La cera es dura, pero cuando se la pone al fuego se vuelve muy blanda. Los malvados son altivos, pero cuando se ponen en contacto con el Señor desmayan de temor. Roma se disolverá como las velas sobre sus altares, y con igual certeza desaparecerá su impiedad. C. H. S.
Vers. 4. Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre. No cantéis por ostentación, sino por devoción; no para ser oídos por los hombres, sino por el mismo Señor.
Alegraos delante de El. Deberíamos evitar la monotonía en nuestro culto. Nuestros cánticos deberían ser solemnes, pero no tristes y cansados. Los ángeles están más cerca del trono que nosotros, pero su reverencia más profunda va unida a la bienaventuranza más pura. C. H. S.
Vers. 6. Mientras los rebeldes habitan en tierra calcinada. Aun cuando Dios se revele en el propiciatorio, algunos persisten en la rebelión, y éstos no tienen que extrañarse de n6 encontrar paz, consuelo o gozo aun allí donde éstos abundan. Estos desgraciados rebeldes en cuanto a las ordenanzas más sagradas y satisfactorias para el alma gritan sin sentido: «¡Qué aburrido es!», y ante el ministerio más vivo y sustentador para el alma, se lamentan de «la necedad de la predicación». Cuando un hombre tiene un corazón rebelde, por necesidad ha de hallar que a su alrededor la tierra está calcinada. C. H. S.
Vers. 8. La tierra tembló; también destilaron los cielos ante la presencia de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. Este pasaje es tan sublime que es difícil encontrar otro igual. Que el corazón del lector adore a Dios, ante el cual la tierra y el cielo, inconscientes, obran como si reconocieran a su Hacedor y fueran conmovidos por un temblor de reverencia. C. H. S.
Vers. 10. Por tu bondad, oh Dios, has provisto para el pobre. Dentro del círculo preservado había abundancia para todos; todos eran pobres en sí mismos y, pese a ello, no había mendigos en el campamento, porque todos podían recoger provisiones celestiales. Nosotros también nos hallamos dentro de la protección del Altísimo que nos circunda, y encontramos sus bondades dispuestas para nosotros; aunque seamos pobres y necesitados por naturaleza, somos enriquecidos por la gracia; las preparaciones divinas en el decreto, el pacto, la expiación, la providencia y la obra del Espíritu nos han provisto una plenitud de la bendición del Señor. C. H. S.
Vers. 11. El Señor daba la palabra; había gran multitud de mujeres que transmitían las buenas nuevas. Las diez mil vírgenes de Israel, como buenas criadas del Señor, despertaban a los durmientes, llamaban a los inseguros y daban prisa a los valientes para entrar en el combate. ¡Oh, si hubiera un celo igual en la iglesia de hoy cuando el evangelio es publicado, y tanto hombres como mujeres ávidamente esparcieran las buenas nuevas de gran gozo! C. H. S.
Hallaréis que, cuando son destruidos los enemigos de la iglesia, el Señor tiene muchos predicadores que enseñan sus alabanzas. La palabra «compañía», en hebreo, es en realidad «ejército», «un gran ejército de predicadores». Un ejército de predicadores es una cosa importante; no ya unos cuantos, sino todo un ejército, esto es glorioso. Ahora bien, hermanos, es bueno tener un ejército de predicadores; pero si este ejército predica de corazón y alma la alabanza de Dios, ésta es una verdadera bendición. William Bridge
Vers. 13. Sería inútil presentar al lector todas las conjeturas a las que han llegado los eruditos para ilustrar u oscurecer este pasaje. C. H. S.
Mientras reposabais entre las ollas (versión usada por el autor). Es un pasaje difícil verdaderamente. Si supiéramos lo que se sabía cuando fue escrito este himno, la alusión, sin duda, nos parecería hermosa y apropiada, pero no lo sabemos, por lo que tendrá que permanecer sin aclarar. De las muchas conjeturas, parece tener más sentido la de que de la condición más baja el Señor va a elevar a su pueblo al gozo, la libertad, la riqueza y la hermosura. C. H. S.
Aunque habéis sido tratados por los egipcios como un grupo de pastores despreciables, y tenidos como abominación por esta causa (ver Génesis 46:34). William Green en Una nueva traducción de los Salmos, con notas
Una reprensión contundente. Os halláis en reposo, tranquilos, en vuestra vida pastoral, como la paloma con sus alas inmaculadas en su nido pacífico, ¡mientras que vuestros hermanos pugnan en medio del tumulto y polvo del conflicto! Thomas J. Conant
Mientras reposabais entre las ollas, con todo, seréis como las alas de una paloma cubiertas de plata, y sus plumas con oro amarillo (versión usada por el autor). Miss Whately, en su obra Vida andrajosa en Egipto, describe alguna de sus vistas desde los terrados de las casas de El Cairo, entre otras cosas interesantes: «Los terrados están llenos de desechos, y si Hasna, la que vende geeleh, no limpiara el suyo de vez en cuando con una escoba de palma, sin duda el terrado se hundiría por lo que se habría amontonado.
»Hay una cosa que al parecer nunca es limpiada, y son los montones de fragmentos de cántaros y ollas rotas, que se acumulan en algún rincón, en ésta y otras casas; y hay algo curioso respecto a ello. Un poco antes de ponerse el sol, gran número de palomas salen de súbito de entre todos estos desechos, donde se han protegido durmiendo durante el calor del día, o picoteando en busca de comida. Se elevan por los aires y trazan grandes círculos, con las alas extendidas, que brillan iluminadas por los rayos del sol poniente, de modo que parecen realmente como si fueran de oro; dando sus vueltas, y vistas bajo esta luz, se ven como de plata fundida, y muchas veces de un blanco puro, y otras veces algo coloreadas.
»Esto puede parecer fantasía, pero el efecto de la luz en estas regiones es difícil de describir para los que no lo han visto; ocaso tras ocaso observamos este vuelo en círculos de las palomas, y siempre vimos el mismo aspecto. Es hermoso ver estas aves elevándose limpias, como siempre, de entre el polvo y la suciedad en que se habían escondido y remontarse por los aires hasta que casi se pierden de vista en las nubes coloreadas por la puesta del sol.
»¡De este modo el creyente, que deja tras de sí las corrupciones del mundo y se vuelve brillante porque el Sol de justicia brilla en su alma, se eleva más y más, cerca y más cerca de la luz, hasta que se pierde de la vista de los que quedan debajo, habiendo pasado a un resplandor desconocido arriba! Miss Whately en Vida andrajosa en Egipto
Vers. 14. Cuando esparció el Omnipotente los reyes allí, fue como si hubiese nevado en el monte Salmón. Un viajero ha descrito que en un día ventoso y crudo vio la ladera de lo que se supone era el monte Salmón barrida por una ráfaga súbita de viento, de modo que la nieve era llevada de acá para allá por el aire, como el polvillo de los cardos o la espuma del mar; así el Omnipotente va a esparcir a los potentados que desafiaron a Israel. Sea cual sea el significado preciso, la intención era retratar la gloria y plenitud del triunfo divino sobre sus enemigos. En esto se gozan todos los creyentes.
Vers. 16. Del monte que deseó Dios para su morada. Elohim hace de Sión su habitación; si, Jehová reside en él.
Ciertamente Jehová habitará en él para siempre. Espiritualmente el Señor habita eternamente en Sión, su iglesia escogida, y la gloria de Sión era el ser un tipo de ello. C. H. S.
Vers. 17. El Señor viene del Sinaí a su santuario. La presencia de Dios es la fuerza de la iglesia; todo el poder es nuestro cuando Dios está con nosotros. Veinte mil carros llevarán el evangelio hasta los confines de la tierra; y miríadas de agentes trabajarán para su éxito. C. H. S.
Por otra parte: «Qué cosa tan terrible es caer en las manos del Dios vivo». El que tiene estos carros y jinetes a su mando para ejecutar su voluntad y vengarse de los que descuidan, aborrecen y se le oponen. John Everard
Vers. 18. Subiste a lo alto. El arca fue conducida a la cumbre de Sión. El antitipo del arca, el Señor Jesús, ascendió a los cielos con las marcas claras del triunfo.
Condujiste cautivos. Como los grandes conquistadores de antaño llevaban naciones enteras en cautividad, así también Jesús se lleva del territorio de su enemigo una inmensa compañía como trofeo de su gracia poderosa. El Señor Jesús destruye a sus enemigos con sus propias armas; da muerte a la muerte, entierra a la tumba y lleva cautiva la cautividad. C. H. S.
Tú has ascendido a lo alto, etc. Hubo un glorioso cumplimiento inmediatamente después de su ascensión, en la rica profusión de dones y gracias para su iglesia, como los presentes de David. Aquí recibe; en Efesios da. Recibe para que pueda dar; recibe el despojo para poderlo distribuir.
Pero ahora solamente deseo llamar la atención sobre la parte del pasaje comentada en el siguiente párrafo, titulado «Las grandes bendiciones del ministerio cristiano»:
1. Los ministros son recibidos por Cristo, y El os los da a vosotros. Como hombres, como hombres pecadores, los ministros no son nada, y no quiero hacer ver que sean nada en sí mismos; pero, como dones de Dios, quiero poner mucho énfasis en ellos. Si amáis a Cristo, daréis mucha importancia a vuestro ministro por el hecho de que es «su don», un don designado a suplir la ausencia de Cristo en un sentido; El ha ascendido, pero nos da a sus siervos. Un día esperáis estar con El, pero entretanto sois como ovejas en el desierto. El os da un pastor.
2. Si teméis a Dios, tendréis miedo de tratar mal a vuestro pastor, siendo como es el don de Cristo. Dios tomó a mal que Israel despreciara a Moisés (Números 12:8). «El es mi siervo». Andres Fuller en Bosquejo de un sermón predicado en la ordenación de Mr. Carey
Con todo, digo que, místicamente, este Salmo es un cántico triunfal escrito por el rey David, con la visión anticipada de Jesucristo levantándose de los muertos y con gran gozo y triunfo ascendiendo a los cielos, desde donde envía su Santo Espíritu a sus apóstoles y discípulos; y, una vez vencidos todos sus enemigos, recogiendo por medio del ministerio de sus predicadores a sus iglesias y pueblo escogido, y guiándolos y defendiéndolos aquí en esta vida hasta que los reciba en la gloria eterna. Griffith Williams
La antigua profecía de David se cumple aquí al pie del monte Olivete. El «llevar cautiva la cautividad» significa que Cristo venció a los principados y poderes aliados, al demonio, el pecado, la muerte y el infierno; que les privó de sus instrumentos con los que esclavizaban a los hombres. No sólo puso en silencio al cañón del Gibraltar espiritual, sino que tomó la peña fortificada también. No sólo puso en silencio los muros almenados horribles y destructivos de los enemigos, sino que derribó sus torres, arrasó sus castillos y les arrebató las llaves de los calabozos.
Tan pronto abandonó la tumba empezó a distribuir sus dones, y lo hizo a lo largo de la ruta en su camino de vuelta a la casa de su Padre; y especialmente después de entrar en el cielo de los cielos; envió su lluvia de dones a los hombres, como un poderoso conquistador cargado de tesoros con los que enriquecer y adornar a sus seguidores y a su pueblo. Christmas Evans
El apóstol (Efesios 4:8) no cita las palabras del Salmo literalmente, sino en conformidad con el sentido. La frase «Has recibido dones», aplicada a Cristo en su glorificación, Sólo podía referirse al propósito de distribución y, por ello, el apóstol la cita en el sentido «Diste dones a los hombres.» Esta frase hebrea se puede traducir también: «Tú has recibido dones en la naturaleza humana», o «Tú has recibido dones por amor de los hombres» (ver Génesis 18:28; 2o~ Reyes 14:6). El apóstol usa las palabras en el sentido del propósito para el cual los dones fueron recibidos, y no hay contradicción entre el Salmista y el apóstol.
Así las dificultades de esta cita desaparecen cuando las examinamos de cerca, y el Antiguo Testamento y el Nuevo están en completa armonía. Rosenmuller expone el Salmo 18 y no menciona nunca el nombre de Cristo; y los neologistas en general no ven a ningún Mesías en el Antiguo Testamento. Para éstos, verdaderamente, si tuvieran alguna modestia, Efesios 4:8 representaría un obstáculo formidable. Pablo afirma que el Salmo pertenece a Cristo, y ellos afirman que está equivocado, y que él ha trastocado (De Wette) y destruido su significado. William Graham en Discursos sobre la Epístola a los Efesios de san Pablo
Por encima de todo, consideremos las razones de este don con referencia a sí mismo: el don del Espíritu Santo. ¿No fue para hacer de ti un templo y receptáculo del Espíritu Santo? ¡Piensa un poco en esto! ¡Admira, oh alma mía, la condescendencia y el amor glorioso e inefable de Cristo en esto! Fue amor infinito el descender a nuestra naturaleza cuando se encarnó; pero es más aún el descender a tu corazón por medio de su Espíritu Santo; Él se nos acercó entonces; pero, por si esto no fuera bastante, El viene más cerca ahora, porque ahora se une El mismo a tu persona, ahora viene y reside en tu alma por medio del Espíritu Santo. Isaac Ambrose
Puede considerarse una verdad incontrovertible que David, al reinar sobre el antiguo pueblo de Dios, presentaba en sombra el comienzo del reino eterno de Cristo. Esto ha de ser evidente para todo el que recuerda la promesa que se le hizo de una sucesión que no fallaría nunca, y que fue verificada en la persona de Cristo. Tal como Dios ilustró su poder en David al exaltarlo con miras a la liberación de su pueblo, también ha exaltado su nombre en su Hijo unigénito.
No fue solamente a El a quien Dios enriqueció con los despojos del enemigo, sino a su pueblo; y Cristo ni buscó ni tenía por qué buscar promoción o ventaja alguna, sino que hizo tributarios a sus enemigos para que pudiera adornar a su iglesia con el despojo. Decir de la unión íntima subsistente entre la cabeza y los miembros que Dios manifiesto en la carne recibió dones de los cautivos, es lo mismo que decir que los distribuyó a su iglesia. Con su ascensión al cielo, la gloria de su divinidad ha sido desplegada de modo más ilustre; y aunque ya no está presente entre nosotros en la carne, nuestras almas reciben alimento espiritual de su cuerpo y sangre, y hallamos, a pesar de la distancia en cuanto al lugar, que su carne es comida verdadera y su sangre bebida verdadera. Juan Calvino
Y también para los que se resistían. Temía también que ésta fuera la marca que el Señor puso sobre Caín, a saber, temor y temblor permanentes bajo la pesada carga de culpa que había caído sobre él por causa de la sangre de su hermano Abel. Así me encogía y acurrucaba bajo la carga que estaba sobre mí, carga que me oprimía tanto que no podía estar de pie, ni andar, ni estar echado, ni en reposo, ni quieto.
Con todo, me venían a veces a la mente las palabras: «Y también tomaste dones para los rebeldes» (Salmo 68:18). «Los rebeldes», pensaba yo; porque, sin duda, éstos son los que un tiempo se hallaban sometidos a su príncipe, es decir, los que habiendo jurado sumisión a su gobierno, habían tomado las armas contra Él; y ésta, pensaba, era precisamente mi condición; un tiempo le amaba, le temía, le servía; pero ahora soy un rebelde, les he traicionado. He dicho que se vaya si quiere; pero, pese a todo, El tiene dones para los rebeldes, y, entonces, ¿por qué no para mí? John Bunyan en Gracia abundante
Vers. 19. Cada día nos coima de beneficios. Los beneficios de Dios no son pocos ni livianos; son muchos y enormes. Ni tampoco son intermitentes, sino que nos vienen «diariamente»; ni están, confinados a uno o dos favoritos, porque todo Israel puede decir: «El nos colmó de beneficios.» C. H. S.
Aunque algunos puede que tengan más que otros, con todo, cada cual tiene su carga, tanto como puede llevar. No todos los navíos llevan la misma vela, y, por tanto, Dios, para evitar un exceso, pone la cantidad que le corresponde para llevarnos con seguridad al cielo, nuestro puerto anhelado. Ezekiel Hopkins
Hay sólo tres cargas que reciben los hombres de Dios: favores, preceptos y castigos. Cuando podríamos haber esperado juicios, he aquí tenemos beneficios; y éstos, no distribuidos con parsimonia, sino entregados a manojos, a gavillas.
¿Por dónde vamos a empezar a considerar esta gran cantidad de misericordias? Por si no nos hubiera dado más que un mundo en que vivir, una vida que gozar, aire para respirar, la tierra que pisar, fuego para calentarnos, agua para refrescarnos y limpiarnos, vestidos con que cubrirnos, alimento para nutrirnos, suelo para renovarnos, casas para cobijarnos, variedad de criaturas para servirnos y deleitarnos, aquí tenemos toda una carga.
Pero si, partiendo de lo que Dios ha hecho por nosotros como hombres, consideramos lo que ha hecho por nosotros como cristianos, vemos que El nos ha abrazado en su amor eterno, que nos ha modelado de nuevo, nos ha dado vida por su Espíritu, nos ha alimentado con su palabra y sacramento, vestido con sus méritos, comprado con su sangre, pasando a ser de viles a gloriosos, de una maldición a revestimos de bendiciones; en un palabra, que El se ha dado a sí mismo por nosotros, su Hijo por nosotros; ¡oh la altura, la profundidad y la anchura de las ricas misericordias de nuestro Dios! ¡Oh carga ilimitada, sin fondo y sin tope, de los beneficios divinos, cuya inmensidad alcanza el mismo centro de esta tierra hasta la extensión ilimitada de los mismos cielos empíreos! Joseph Hall
Vers. 20. Nuestro Dios ha de salvarnos (esto es, liberarnos, la liberación externa); y de Jehová el Señor es el librar de la muerte, ¡o lo que viene de resultas de la muerte! Esto es, Dios tiene todos los medios de llevarnos de la muerte a su propio cuidado; El guarda la llave de la puerta que nos hace salir de la muerte. Dios guarda todos los pasajes; cuando los hombres creen que nos han encerrado en las garras de la muerte, El puede abrir y liberarnos. Joseph Caryl
Vers. 21. Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos. Los pecadores obstinados hallarán que la Providencia los vence a pesar de su obstinación. Cuando tenga lugar la segunda venida del Señor Jesús, sus enemigos hallarán sus juicios más allá de toda concepción, y terribles.
Vers. 22. El Señor dijo: De Basán te haré volver; te haré volver de las profundidades del mar. Así como no hay manera de resistir al Dios de Israel, tampoco hay escape de El; ni las alturas de Basán ni las profundidades del gran mar pueden escondernos de su ojo escudriñador y de la mano de su justicia.
Vers. 23. Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, y de ella la lengua de tus perros. Para nosotros, excepto en el sentido espiritual, este versículo nos parece duro; pero leámoslo en el sentido interior y deseando la total destrucción de todo mal, y que el error y el pecado sean objetos de desprecio profundo. C. H. S.
Vers. 26. Bendecid a Dios. Bendecidle; Él «sana todas tus dolencias», etc. (Salmo 103). Esta es una ocupación apropiada para el cielo. Las lágrimas de un enlutado en la casa de Dios se consideraba que contaminaban su altar. Podemos lamentar el pecado; pero un espíritu angustiado, descontento y desagradecido contamina todavía el altar de Dios. Andrew Fuller
Vers. 28. Manda, oh Dios, conforme a tu poder. Tu poder quiere decir lo mejor que hay en ti: todo lo que está dentro de ti; todo lo que puedes hacer, y ser, y llegar a ser; y todo lo que tienes: dos blancas, si esto es todo, y el vaso de alabastro de nardo, muy costoso, si ésta es tu posesión... Por lo que Dios es en sí mismo, por lo que Dios es en nosotros, por la ley en el corazón y por la ley oral y escrita, por el nuevo reino de su amor, y por todos sus beneficios. «Manda, oh Dios, conforme a tu poder.» Él habla desde el principio y desde el fin de los tiempos, desde el caos y desde los nuevos cielos y la nueva tierra, desde Betel y de Getsemaní, desde Sinaí y desde el Calvario, y nos dice: «Hijo mío, dame tu corazón», conságrame lo mejor que hay en ti y dedícame toda tu fuerza. Samuel Martín
Confirma, oh Dios, lo que has hecho en favor nuestro. Esperamos que Dios bendiga su propia obra. El nunca ha dejado ninguna obra sin terminar, y nunca lo hará. «Cuando estábamos sin fuerza, a su debido tiempo, Cristo murió por los impíos»; y ahora, habiéndonos reconciliado con Dios, podemos esperar, en El para que perfeccione lo que a nosotros se refiere, puesto que El nunca abandona la obra de sus manos. C. H. S.
Vers. 30. A la manada de toros. Las bulas papales y los edictos imperiales que han sido proclamados contra la iglesia del Señor no han prevalecido contra ella, ni nunca lo conseguirán. C. H. S.
Con los becerros del pueblo. El evangelio, como el arc a, no tiene nada que temer de lo grande o lo pequeño; es una piedra sobre la cual el que tropiece será quebrantado. C. H. S.
Hasta que todos se sometan trayendo sus tributos en piezas de plata. Los impuestos y gravámenes del pecado son infinitamente más gravosos que los tributos de la religión. El meñique de la concupiscencia es más pesado que los lomos de la ley. Las piezas de plata entregadas a Dios son reemplazadas con piezas de oro. C. H. S.
Dispersa a los pueblos que se complacen en la guerra. La iglesia de Dios nunca ha carecido de enemigos, y nunca le faltarán. «No hay paz para los malvados», dice Dios; «no habrá paz para los piadosos», dicen los malvados. Los malvados no tendrán la paz que puede dar Dios; los impíos no tendrán la paz que los malvados pueden quitar. Thomas Wall
Cuando los enemigos de Dios levantan las manos contra la iglesia, es hora de que la iglesia se postre de rodillas ante Dios para implorar su ayuda contra estos enemigos. Las oraciones santas son más poderosas que las espadas profanas. Thomas Wall en Un comentario sobre los tiempos
Vers. 31. Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios. Apresura este día, Señor, en que tanto la civilización como la barbarie de la tierra te adorarán; ¡Egipto y Etiopía se unirán en común en tu adoración! Aquí hay la confianza de tus san tos, a saber, tu promesa; apresúralo en tu propio tiempo, buen Dios.
Vers. 32. Reinos de la tierra, cantad a Dios. Felices los hombres para los cuales Dios es un objeto constante de culto gozoso, porque con los impíos no es así. C. H. S.
Cantad al Señor. De nuevo sea engrandecido Dios; es posible pecar en exceso contra Dios, pero no cantar en exceso. C. H. S.
Vers. 33. Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad; he aquí dará su voz, poderosa voz; una voz poderosa y profunda, como la del evangelio, cuando va acompañada del poder y del Espíritu de Dios. Hace temblar el alma y despierta; funde el corazón y lo quebranta; aviva e ilumina; aviva a los pecadores muertos y les da vida, y al penetrar en la mente oscurecida la ilumina, atrae al alma, la lleva a Cristo, enciende 105 afectos hacia Él y llena de deleite y placer inefables. John Gill
El poder de la voz de Cristo cuando estaba en la tierra se veía en los efectos que siguieron cuando dijo: «Muchacho, levántate»; «Lázaro, sal fuera»; «Calla, y enmudece»; y se verá aún más cuando «todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo del hombre y saldrán fuera». George Horne
Vers. 34. Reconoced el poder de Dios. Que nunca, debido a nuestras dudas o nuestros desplantes arrogantes, pueda parecer que negamos el poder a Dios; por el contrario, al ceder ante El y confiar en El, que nuestros corazones reconozcan su poder. Cuando nos hemos reconciliado con Dios, su omnipotencia es un atributo del cual cantamos con deleite. C. H. S.
Spurgeon
Es un cántico estimulante y enardecedor. Los primeros versículos eran con frecuencia el canto de batalla de los covenanters y los ironsides, o sea, los firmantes del pacto de reforma religiosa de Escocia y los seguidores de Cromwell; y todo el Salmo presenta en cuadros aptos el camino del Señor Jesús entre sus santos y su ascenso a la gloria. El Salmo es a la vez sumamente excelente y difícil de interpretar. Su oscuridad en algunas estrofas es del todo impenetrable. Algún critico alemán habla de él como de un titán, muy difícil de dominar. C. H. S.
Para muchos críticos ésta es la efusión más elevada de la musa lírica de David. William Binnie
A juzgar por la antigüedad de su lenguaje, su descripción concisa, las expresiones frescas, potentes y, algunas veces, irónicas de su poesía, lo podemos considerar como uno de los monumentos más antiguos de la poesía hebrea. Boettucher
Vers. 1. Levántese Dios. El arca habría sido un pobre líder si el Señor no hubiera estado presente con el símbolo. Antes de movernos, deberíamos, siempre, desear ver al Señor dirigiendo el camino.
Sean esparcidos sus enemigos. Cuando nuestro glorioso Capitán va en vanguardia, esclarece el camino fácilmente aunque muchos traten de obstruirlo; tan pronto como El se levanta, éstos huyen. El ha derrotado a sus enemigos en el pasado, y seguirá haciéndolo en las edades futuras. El pecado, la muerte y el infierno conocen el terror de su brazo; sus filas son desbaratadas cuando El se acerca. Nuestros enemigos son sus enemigos, y en esto se halla nuestra confianza en la victoria.
Y huyan de su presencia los que le aborrecen. El aborrecer al Dios infinitamente bueno es una infamia, y el peor castigo para ello no es demasiado severo. El viene, ve, y vence. ¡ Qué oración tan apropiada es ésta para el comienzo de un avivamiento! Sugiere el modo verdadero de dirigir uno: el Señor dirige el camino, su pueblo le sigue, los enemigos huyen. C. H. S.
No fue trabajo fácil el rescatar almas de las garras de Satanás o arrasar la cárcel de la oscuridad. El enemigo atacó con furor, cubierto con su armadura más poderosa, espumando de rabia, con toda la astucia de que era capaz. Las pasiones malévolas agitaban sus pechos. Pero, con todo, el arca siguió adelante. La cruz no fue un estorbo. La tumba no pudo ser un obstáculo. La muerte no pudo vencer. Las puertas del infierno se abrieron de par en par. Y ahora, desde la gloria del trono, El anima a sus humildes seguidores en su marcha por el desierto. Sus trabajos, conflictos y temores son muchos. Como antaño el arca era la victoria, así también ahora la victoria es Jesús. Henry Law en Cristo lo es todo, el Evangelio del Antiguo Testamento
Vers. 1-3. Las palabras del texto contienen una oración para el segundo advenimiento del Señor Jesucristo. Como miembros de la iglesia cristiana, continuamente profesamos nuestra fe en el segundo advenimiento de Cristo; y es posible que algunas veces meditemos en su gloriosa aparición; pero, ¿lo hemos adoptado, al igual que David, como uno de los temas de nuestras peticiones al trono de la gracia?... ¿Nos ha permitido nuestra fe capacitarnos para adoptar el lenguaje del texto y decir: «Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen»? Nunca será completo el honor de Cristo, ni su pueblo feliz, ni los justos contentos y gozosos en extremo hasta que Dios se levante y sus enemigos sean esparcidos. Alexander M'caul en Sermones sobre temas prácticos y proféticos
Vers. 2. Como se desvanece el humo. Ellos humean en su orgullo; oscurecen el cielo con su malicia; ascienden más y más en su arrogancia; contaminan el lugar por donde pasan. Señor, que tu aliento, tu Espíritu y tu Providencia hagan que se desvanezcan como el humo de delante de tu pueblo. El escepticismo filosófico es endeble y sucio como el humo; que el Señor libre a su iglesia de esta peste. C. H. S.
«Su fin fue acerbo como el humo» dijo un maestro anciano. «¿Qué quieres decir, maestro?» -le preguntó el discípulo joven-. «Estaba pensando en el fin de los injustos» -replicó el anciano, «y con qué frecuencia yo, como el Salmista, he sentido envidia de los que prosperaban. Sus vidas me han parecido brillantes y he pensado que eran como una ráfaga de fuego resplandeciente en una noche invernal. Pero, cuando los he observado, súbitamente se han desvanecido como la llama que se transforma en humo negro y acre; y he cesado de envidiarlos. No confíes, discípulo mío, sólo en lo que parece brillante, sino observa también su término, para no ser engañado.» Hubert Bower en Parábolas y semejanzas de la vida cristiana
Como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. La cera es dura, pero cuando se la pone al fuego se vuelve muy blanda. Los malvados son altivos, pero cuando se ponen en contacto con el Señor desmayan de temor. Roma se disolverá como las velas sobre sus altares, y con igual certeza desaparecerá su impiedad. C. H. S.
Vers. 4. Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre. No cantéis por ostentación, sino por devoción; no para ser oídos por los hombres, sino por el mismo Señor.
Alegraos delante de El. Deberíamos evitar la monotonía en nuestro culto. Nuestros cánticos deberían ser solemnes, pero no tristes y cansados. Los ángeles están más cerca del trono que nosotros, pero su reverencia más profunda va unida a la bienaventuranza más pura. C. H. S.
Vers. 6. Mientras los rebeldes habitan en tierra calcinada. Aun cuando Dios se revele en el propiciatorio, algunos persisten en la rebelión, y éstos no tienen que extrañarse de n6 encontrar paz, consuelo o gozo aun allí donde éstos abundan. Estos desgraciados rebeldes en cuanto a las ordenanzas más sagradas y satisfactorias para el alma gritan sin sentido: «¡Qué aburrido es!», y ante el ministerio más vivo y sustentador para el alma, se lamentan de «la necedad de la predicación». Cuando un hombre tiene un corazón rebelde, por necesidad ha de hallar que a su alrededor la tierra está calcinada. C. H. S.
Vers. 8. La tierra tembló; también destilaron los cielos ante la presencia de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. Este pasaje es tan sublime que es difícil encontrar otro igual. Que el corazón del lector adore a Dios, ante el cual la tierra y el cielo, inconscientes, obran como si reconocieran a su Hacedor y fueran conmovidos por un temblor de reverencia. C. H. S.
Vers. 10. Por tu bondad, oh Dios, has provisto para el pobre. Dentro del círculo preservado había abundancia para todos; todos eran pobres en sí mismos y, pese a ello, no había mendigos en el campamento, porque todos podían recoger provisiones celestiales. Nosotros también nos hallamos dentro de la protección del Altísimo que nos circunda, y encontramos sus bondades dispuestas para nosotros; aunque seamos pobres y necesitados por naturaleza, somos enriquecidos por la gracia; las preparaciones divinas en el decreto, el pacto, la expiación, la providencia y la obra del Espíritu nos han provisto una plenitud de la bendición del Señor. C. H. S.
Vers. 11. El Señor daba la palabra; había gran multitud de mujeres que transmitían las buenas nuevas. Las diez mil vírgenes de Israel, como buenas criadas del Señor, despertaban a los durmientes, llamaban a los inseguros y daban prisa a los valientes para entrar en el combate. ¡Oh, si hubiera un celo igual en la iglesia de hoy cuando el evangelio es publicado, y tanto hombres como mujeres ávidamente esparcieran las buenas nuevas de gran gozo! C. H. S.
Hallaréis que, cuando son destruidos los enemigos de la iglesia, el Señor tiene muchos predicadores que enseñan sus alabanzas. La palabra «compañía», en hebreo, es en realidad «ejército», «un gran ejército de predicadores». Un ejército de predicadores es una cosa importante; no ya unos cuantos, sino todo un ejército, esto es glorioso. Ahora bien, hermanos, es bueno tener un ejército de predicadores; pero si este ejército predica de corazón y alma la alabanza de Dios, ésta es una verdadera bendición. William Bridge
Vers. 13. Sería inútil presentar al lector todas las conjeturas a las que han llegado los eruditos para ilustrar u oscurecer este pasaje. C. H. S.
Mientras reposabais entre las ollas (versión usada por el autor). Es un pasaje difícil verdaderamente. Si supiéramos lo que se sabía cuando fue escrito este himno, la alusión, sin duda, nos parecería hermosa y apropiada, pero no lo sabemos, por lo que tendrá que permanecer sin aclarar. De las muchas conjeturas, parece tener más sentido la de que de la condición más baja el Señor va a elevar a su pueblo al gozo, la libertad, la riqueza y la hermosura. C. H. S.
Aunque habéis sido tratados por los egipcios como un grupo de pastores despreciables, y tenidos como abominación por esta causa (ver Génesis 46:34). William Green en Una nueva traducción de los Salmos, con notas
Una reprensión contundente. Os halláis en reposo, tranquilos, en vuestra vida pastoral, como la paloma con sus alas inmaculadas en su nido pacífico, ¡mientras que vuestros hermanos pugnan en medio del tumulto y polvo del conflicto! Thomas J. Conant
Mientras reposabais entre las ollas, con todo, seréis como las alas de una paloma cubiertas de plata, y sus plumas con oro amarillo (versión usada por el autor). Miss Whately, en su obra Vida andrajosa en Egipto, describe alguna de sus vistas desde los terrados de las casas de El Cairo, entre otras cosas interesantes: «Los terrados están llenos de desechos, y si Hasna, la que vende geeleh, no limpiara el suyo de vez en cuando con una escoba de palma, sin duda el terrado se hundiría por lo que se habría amontonado.
»Hay una cosa que al parecer nunca es limpiada, y son los montones de fragmentos de cántaros y ollas rotas, que se acumulan en algún rincón, en ésta y otras casas; y hay algo curioso respecto a ello. Un poco antes de ponerse el sol, gran número de palomas salen de súbito de entre todos estos desechos, donde se han protegido durmiendo durante el calor del día, o picoteando en busca de comida. Se elevan por los aires y trazan grandes círculos, con las alas extendidas, que brillan iluminadas por los rayos del sol poniente, de modo que parecen realmente como si fueran de oro; dando sus vueltas, y vistas bajo esta luz, se ven como de plata fundida, y muchas veces de un blanco puro, y otras veces algo coloreadas.
»Esto puede parecer fantasía, pero el efecto de la luz en estas regiones es difícil de describir para los que no lo han visto; ocaso tras ocaso observamos este vuelo en círculos de las palomas, y siempre vimos el mismo aspecto. Es hermoso ver estas aves elevándose limpias, como siempre, de entre el polvo y la suciedad en que se habían escondido y remontarse por los aires hasta que casi se pierden de vista en las nubes coloreadas por la puesta del sol.
»¡De este modo el creyente, que deja tras de sí las corrupciones del mundo y se vuelve brillante porque el Sol de justicia brilla en su alma, se eleva más y más, cerca y más cerca de la luz, hasta que se pierde de la vista de los que quedan debajo, habiendo pasado a un resplandor desconocido arriba! Miss Whately en Vida andrajosa en Egipto
Vers. 14. Cuando esparció el Omnipotente los reyes allí, fue como si hubiese nevado en el monte Salmón. Un viajero ha descrito que en un día ventoso y crudo vio la ladera de lo que se supone era el monte Salmón barrida por una ráfaga súbita de viento, de modo que la nieve era llevada de acá para allá por el aire, como el polvillo de los cardos o la espuma del mar; así el Omnipotente va a esparcir a los potentados que desafiaron a Israel. Sea cual sea el significado preciso, la intención era retratar la gloria y plenitud del triunfo divino sobre sus enemigos. En esto se gozan todos los creyentes.
Vers. 16. Del monte que deseó Dios para su morada. Elohim hace de Sión su habitación; si, Jehová reside en él.
Ciertamente Jehová habitará en él para siempre. Espiritualmente el Señor habita eternamente en Sión, su iglesia escogida, y la gloria de Sión era el ser un tipo de ello. C. H. S.
Vers. 17. El Señor viene del Sinaí a su santuario. La presencia de Dios es la fuerza de la iglesia; todo el poder es nuestro cuando Dios está con nosotros. Veinte mil carros llevarán el evangelio hasta los confines de la tierra; y miríadas de agentes trabajarán para su éxito. C. H. S.
Por otra parte: «Qué cosa tan terrible es caer en las manos del Dios vivo». El que tiene estos carros y jinetes a su mando para ejecutar su voluntad y vengarse de los que descuidan, aborrecen y se le oponen. John Everard
Vers. 18. Subiste a lo alto. El arca fue conducida a la cumbre de Sión. El antitipo del arca, el Señor Jesús, ascendió a los cielos con las marcas claras del triunfo.
Condujiste cautivos. Como los grandes conquistadores de antaño llevaban naciones enteras en cautividad, así también Jesús se lleva del territorio de su enemigo una inmensa compañía como trofeo de su gracia poderosa. El Señor Jesús destruye a sus enemigos con sus propias armas; da muerte a la muerte, entierra a la tumba y lleva cautiva la cautividad. C. H. S.
Tú has ascendido a lo alto, etc. Hubo un glorioso cumplimiento inmediatamente después de su ascensión, en la rica profusión de dones y gracias para su iglesia, como los presentes de David. Aquí recibe; en Efesios da. Recibe para que pueda dar; recibe el despojo para poderlo distribuir.
Pero ahora solamente deseo llamar la atención sobre la parte del pasaje comentada en el siguiente párrafo, titulado «Las grandes bendiciones del ministerio cristiano»:
1. Los ministros son recibidos por Cristo, y El os los da a vosotros. Como hombres, como hombres pecadores, los ministros no son nada, y no quiero hacer ver que sean nada en sí mismos; pero, como dones de Dios, quiero poner mucho énfasis en ellos. Si amáis a Cristo, daréis mucha importancia a vuestro ministro por el hecho de que es «su don», un don designado a suplir la ausencia de Cristo en un sentido; El ha ascendido, pero nos da a sus siervos. Un día esperáis estar con El, pero entretanto sois como ovejas en el desierto. El os da un pastor.
2. Si teméis a Dios, tendréis miedo de tratar mal a vuestro pastor, siendo como es el don de Cristo. Dios tomó a mal que Israel despreciara a Moisés (Números 12:8). «El es mi siervo». Andres Fuller en Bosquejo de un sermón predicado en la ordenación de Mr. Carey
Con todo, digo que, místicamente, este Salmo es un cántico triunfal escrito por el rey David, con la visión anticipada de Jesucristo levantándose de los muertos y con gran gozo y triunfo ascendiendo a los cielos, desde donde envía su Santo Espíritu a sus apóstoles y discípulos; y, una vez vencidos todos sus enemigos, recogiendo por medio del ministerio de sus predicadores a sus iglesias y pueblo escogido, y guiándolos y defendiéndolos aquí en esta vida hasta que los reciba en la gloria eterna. Griffith Williams
La antigua profecía de David se cumple aquí al pie del monte Olivete. El «llevar cautiva la cautividad» significa que Cristo venció a los principados y poderes aliados, al demonio, el pecado, la muerte y el infierno; que les privó de sus instrumentos con los que esclavizaban a los hombres. No sólo puso en silencio al cañón del Gibraltar espiritual, sino que tomó la peña fortificada también. No sólo puso en silencio los muros almenados horribles y destructivos de los enemigos, sino que derribó sus torres, arrasó sus castillos y les arrebató las llaves de los calabozos.
Tan pronto abandonó la tumba empezó a distribuir sus dones, y lo hizo a lo largo de la ruta en su camino de vuelta a la casa de su Padre; y especialmente después de entrar en el cielo de los cielos; envió su lluvia de dones a los hombres, como un poderoso conquistador cargado de tesoros con los que enriquecer y adornar a sus seguidores y a su pueblo. Christmas Evans
El apóstol (Efesios 4:8) no cita las palabras del Salmo literalmente, sino en conformidad con el sentido. La frase «Has recibido dones», aplicada a Cristo en su glorificación, Sólo podía referirse al propósito de distribución y, por ello, el apóstol la cita en el sentido «Diste dones a los hombres.» Esta frase hebrea se puede traducir también: «Tú has recibido dones en la naturaleza humana», o «Tú has recibido dones por amor de los hombres» (ver Génesis 18:28; 2o~ Reyes 14:6). El apóstol usa las palabras en el sentido del propósito para el cual los dones fueron recibidos, y no hay contradicción entre el Salmista y el apóstol.
Así las dificultades de esta cita desaparecen cuando las examinamos de cerca, y el Antiguo Testamento y el Nuevo están en completa armonía. Rosenmuller expone el Salmo 18 y no menciona nunca el nombre de Cristo; y los neologistas en general no ven a ningún Mesías en el Antiguo Testamento. Para éstos, verdaderamente, si tuvieran alguna modestia, Efesios 4:8 representaría un obstáculo formidable. Pablo afirma que el Salmo pertenece a Cristo, y ellos afirman que está equivocado, y que él ha trastocado (De Wette) y destruido su significado. William Graham en Discursos sobre la Epístola a los Efesios de san Pablo
Por encima de todo, consideremos las razones de este don con referencia a sí mismo: el don del Espíritu Santo. ¿No fue para hacer de ti un templo y receptáculo del Espíritu Santo? ¡Piensa un poco en esto! ¡Admira, oh alma mía, la condescendencia y el amor glorioso e inefable de Cristo en esto! Fue amor infinito el descender a nuestra naturaleza cuando se encarnó; pero es más aún el descender a tu corazón por medio de su Espíritu Santo; Él se nos acercó entonces; pero, por si esto no fuera bastante, El viene más cerca ahora, porque ahora se une El mismo a tu persona, ahora viene y reside en tu alma por medio del Espíritu Santo. Isaac Ambrose
Puede considerarse una verdad incontrovertible que David, al reinar sobre el antiguo pueblo de Dios, presentaba en sombra el comienzo del reino eterno de Cristo. Esto ha de ser evidente para todo el que recuerda la promesa que se le hizo de una sucesión que no fallaría nunca, y que fue verificada en la persona de Cristo. Tal como Dios ilustró su poder en David al exaltarlo con miras a la liberación de su pueblo, también ha exaltado su nombre en su Hijo unigénito.
No fue solamente a El a quien Dios enriqueció con los despojos del enemigo, sino a su pueblo; y Cristo ni buscó ni tenía por qué buscar promoción o ventaja alguna, sino que hizo tributarios a sus enemigos para que pudiera adornar a su iglesia con el despojo. Decir de la unión íntima subsistente entre la cabeza y los miembros que Dios manifiesto en la carne recibió dones de los cautivos, es lo mismo que decir que los distribuyó a su iglesia. Con su ascensión al cielo, la gloria de su divinidad ha sido desplegada de modo más ilustre; y aunque ya no está presente entre nosotros en la carne, nuestras almas reciben alimento espiritual de su cuerpo y sangre, y hallamos, a pesar de la distancia en cuanto al lugar, que su carne es comida verdadera y su sangre bebida verdadera. Juan Calvino
Y también para los que se resistían. Temía también que ésta fuera la marca que el Señor puso sobre Caín, a saber, temor y temblor permanentes bajo la pesada carga de culpa que había caído sobre él por causa de la sangre de su hermano Abel. Así me encogía y acurrucaba bajo la carga que estaba sobre mí, carga que me oprimía tanto que no podía estar de pie, ni andar, ni estar echado, ni en reposo, ni quieto.
Con todo, me venían a veces a la mente las palabras: «Y también tomaste dones para los rebeldes» (Salmo 68:18). «Los rebeldes», pensaba yo; porque, sin duda, éstos son los que un tiempo se hallaban sometidos a su príncipe, es decir, los que habiendo jurado sumisión a su gobierno, habían tomado las armas contra Él; y ésta, pensaba, era precisamente mi condición; un tiempo le amaba, le temía, le servía; pero ahora soy un rebelde, les he traicionado. He dicho que se vaya si quiere; pero, pese a todo, El tiene dones para los rebeldes, y, entonces, ¿por qué no para mí? John Bunyan en Gracia abundante
Vers. 19. Cada día nos coima de beneficios. Los beneficios de Dios no son pocos ni livianos; son muchos y enormes. Ni tampoco son intermitentes, sino que nos vienen «diariamente»; ni están, confinados a uno o dos favoritos, porque todo Israel puede decir: «El nos colmó de beneficios.» C. H. S.
Aunque algunos puede que tengan más que otros, con todo, cada cual tiene su carga, tanto como puede llevar. No todos los navíos llevan la misma vela, y, por tanto, Dios, para evitar un exceso, pone la cantidad que le corresponde para llevarnos con seguridad al cielo, nuestro puerto anhelado. Ezekiel Hopkins
Hay sólo tres cargas que reciben los hombres de Dios: favores, preceptos y castigos. Cuando podríamos haber esperado juicios, he aquí tenemos beneficios; y éstos, no distribuidos con parsimonia, sino entregados a manojos, a gavillas.
¿Por dónde vamos a empezar a considerar esta gran cantidad de misericordias? Por si no nos hubiera dado más que un mundo en que vivir, una vida que gozar, aire para respirar, la tierra que pisar, fuego para calentarnos, agua para refrescarnos y limpiarnos, vestidos con que cubrirnos, alimento para nutrirnos, suelo para renovarnos, casas para cobijarnos, variedad de criaturas para servirnos y deleitarnos, aquí tenemos toda una carga.
Pero si, partiendo de lo que Dios ha hecho por nosotros como hombres, consideramos lo que ha hecho por nosotros como cristianos, vemos que El nos ha abrazado en su amor eterno, que nos ha modelado de nuevo, nos ha dado vida por su Espíritu, nos ha alimentado con su palabra y sacramento, vestido con sus méritos, comprado con su sangre, pasando a ser de viles a gloriosos, de una maldición a revestimos de bendiciones; en un palabra, que El se ha dado a sí mismo por nosotros, su Hijo por nosotros; ¡oh la altura, la profundidad y la anchura de las ricas misericordias de nuestro Dios! ¡Oh carga ilimitada, sin fondo y sin tope, de los beneficios divinos, cuya inmensidad alcanza el mismo centro de esta tierra hasta la extensión ilimitada de los mismos cielos empíreos! Joseph Hall
Vers. 20. Nuestro Dios ha de salvarnos (esto es, liberarnos, la liberación externa); y de Jehová el Señor es el librar de la muerte, ¡o lo que viene de resultas de la muerte! Esto es, Dios tiene todos los medios de llevarnos de la muerte a su propio cuidado; El guarda la llave de la puerta que nos hace salir de la muerte. Dios guarda todos los pasajes; cuando los hombres creen que nos han encerrado en las garras de la muerte, El puede abrir y liberarnos. Joseph Caryl
Vers. 21. Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos. Los pecadores obstinados hallarán que la Providencia los vence a pesar de su obstinación. Cuando tenga lugar la segunda venida del Señor Jesús, sus enemigos hallarán sus juicios más allá de toda concepción, y terribles.
Vers. 22. El Señor dijo: De Basán te haré volver; te haré volver de las profundidades del mar. Así como no hay manera de resistir al Dios de Israel, tampoco hay escape de El; ni las alturas de Basán ni las profundidades del gran mar pueden escondernos de su ojo escudriñador y de la mano de su justicia.
Vers. 23. Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, y de ella la lengua de tus perros. Para nosotros, excepto en el sentido espiritual, este versículo nos parece duro; pero leámoslo en el sentido interior y deseando la total destrucción de todo mal, y que el error y el pecado sean objetos de desprecio profundo. C. H. S.
Vers. 26. Bendecid a Dios. Bendecidle; Él «sana todas tus dolencias», etc. (Salmo 103). Esta es una ocupación apropiada para el cielo. Las lágrimas de un enlutado en la casa de Dios se consideraba que contaminaban su altar. Podemos lamentar el pecado; pero un espíritu angustiado, descontento y desagradecido contamina todavía el altar de Dios. Andrew Fuller
Vers. 28. Manda, oh Dios, conforme a tu poder. Tu poder quiere decir lo mejor que hay en ti: todo lo que está dentro de ti; todo lo que puedes hacer, y ser, y llegar a ser; y todo lo que tienes: dos blancas, si esto es todo, y el vaso de alabastro de nardo, muy costoso, si ésta es tu posesión... Por lo que Dios es en sí mismo, por lo que Dios es en nosotros, por la ley en el corazón y por la ley oral y escrita, por el nuevo reino de su amor, y por todos sus beneficios. «Manda, oh Dios, conforme a tu poder.» Él habla desde el principio y desde el fin de los tiempos, desde el caos y desde los nuevos cielos y la nueva tierra, desde Betel y de Getsemaní, desde Sinaí y desde el Calvario, y nos dice: «Hijo mío, dame tu corazón», conságrame lo mejor que hay en ti y dedícame toda tu fuerza. Samuel Martín
Confirma, oh Dios, lo que has hecho en favor nuestro. Esperamos que Dios bendiga su propia obra. El nunca ha dejado ninguna obra sin terminar, y nunca lo hará. «Cuando estábamos sin fuerza, a su debido tiempo, Cristo murió por los impíos»; y ahora, habiéndonos reconciliado con Dios, podemos esperar, en El para que perfeccione lo que a nosotros se refiere, puesto que El nunca abandona la obra de sus manos. C. H. S.
Vers. 30. A la manada de toros. Las bulas papales y los edictos imperiales que han sido proclamados contra la iglesia del Señor no han prevalecido contra ella, ni nunca lo conseguirán. C. H. S.
Con los becerros del pueblo. El evangelio, como el arc a, no tiene nada que temer de lo grande o lo pequeño; es una piedra sobre la cual el que tropiece será quebrantado. C. H. S.
Hasta que todos se sometan trayendo sus tributos en piezas de plata. Los impuestos y gravámenes del pecado son infinitamente más gravosos que los tributos de la religión. El meñique de la concupiscencia es más pesado que los lomos de la ley. Las piezas de plata entregadas a Dios son reemplazadas con piezas de oro. C. H. S.
Dispersa a los pueblos que se complacen en la guerra. La iglesia de Dios nunca ha carecido de enemigos, y nunca le faltarán. «No hay paz para los malvados», dice Dios; «no habrá paz para los piadosos», dicen los malvados. Los malvados no tendrán la paz que puede dar Dios; los impíos no tendrán la paz que los malvados pueden quitar. Thomas Wall
Cuando los enemigos de Dios levantan las manos contra la iglesia, es hora de que la iglesia se postre de rodillas ante Dios para implorar su ayuda contra estos enemigos. Las oraciones santas son más poderosas que las espadas profanas. Thomas Wall en Un comentario sobre los tiempos
Vers. 31. Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios. Apresura este día, Señor, en que tanto la civilización como la barbarie de la tierra te adorarán; ¡Egipto y Etiopía se unirán en común en tu adoración! Aquí hay la confianza de tus san tos, a saber, tu promesa; apresúralo en tu propio tiempo, buen Dios.
Vers. 32. Reinos de la tierra, cantad a Dios. Felices los hombres para los cuales Dios es un objeto constante de culto gozoso, porque con los impíos no es así. C. H. S.
Cantad al Señor. De nuevo sea engrandecido Dios; es posible pecar en exceso contra Dios, pero no cantar en exceso. C. H. S.
Vers. 33. Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad; he aquí dará su voz, poderosa voz; una voz poderosa y profunda, como la del evangelio, cuando va acompañada del poder y del Espíritu de Dios. Hace temblar el alma y despierta; funde el corazón y lo quebranta; aviva e ilumina; aviva a los pecadores muertos y les da vida, y al penetrar en la mente oscurecida la ilumina, atrae al alma, la lleva a Cristo, enciende 105 afectos hacia Él y llena de deleite y placer inefables. John Gill
El poder de la voz de Cristo cuando estaba en la tierra se veía en los efectos que siguieron cuando dijo: «Muchacho, levántate»; «Lázaro, sal fuera»; «Calla, y enmudece»; y se verá aún más cuando «todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo del hombre y saldrán fuera». George Horne
Vers. 34. Reconoced el poder de Dios. Que nunca, debido a nuestras dudas o nuestros desplantes arrogantes, pueda parecer que negamos el poder a Dios; por el contrario, al ceder ante El y confiar en El, que nuestros corazones reconozcan su poder. Cuando nos hemos reconciliado con Dios, su omnipotencia es un atributo del cual cantamos con deleite. C. H. S.
COMENTARIO SALMO 67
SALMO 67
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
No se da nombre de autor, pero sería muy atrevido el que intentara negar que fue escrito por David.
Vers. 1. Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros. El perdón del pecado siempre es el primer eslabón en la cadena de misericordias experimentada por nosotros. La misericordia es un atributo fundamental de nuestra salvación. C. H. S.
Dios perdona y luego da; hasta que no ha sido misericordioso para perdonar nuestros pecados por medio de Cristo, no puede bendecir ni mirar con agrado a los pecadores. Todos nuestros goces son bendiciones en barras de metal hasta que la gracia del evangelio y la misericordia del perdón no los acuña, los hace legítimos y los pone en circulación. Dios no puede tener buena voluntad hacia nosotros hasta que Cristo no hace la paz para nosotros. William Gurnall
Dios tenga misericordia de nosotros. Hugo atribuye estas palabras a los penitentes; y nos bendiga, a los que empiezan en la vida cristiana; y haga resplandecer su rostro sobre nosotros, a los que han llegado o han sido santificados. Los primeros buscan el perdón, los segundos la paz justificadora, los terceros la edificación y la gracia de la contemplación. Lorinus
Vers. 2. Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación. A pesar de las tristes nociones de algunos, Seguimos adheridos a la creencia de que el reino de Cristo abarcará todo el globo habitable y que toda carne verá la salvación de Dios; y por esta gloriosa consumación agonizamos en la oración. C. H. S.
Por tanto, si tú continúas en tu ignorancia burda, no sabiendo ni siquiera quién es Cristo y lo que ha hecho para la salvación de los pobres pecadores, y lo que has de hacer para interesarte en El, estás muy lejos de creer. Si aún no amanece en tu alma, mucho menos se elevará en ella el Sol de justicia. William Gurnall
Tu camino; esto es, tu voluntad, tu palabra, tus obras. John Boys
Vers. 3. Todos los pueblos te alaben. Nota el orden dulce del bienaventurado Espíritu: primero, la misericordia; luego, el conocimiento; finalmente, la alabanza a Dios. John Boys
Hay un constante curso circular en el agua que sale del mar y vuelve a él; lo mismo entre Dios y nosotros; cuanto más le alabamos, más bendiciones descienden; y cuantas más bendiciones descienden, más alabanzas ascienden; de modo que bendecimos a Dios, pero tanto como nos bendecimos a nosotros mismos. Cuando el nivel del agua está muy bajo, añadimos un poco de agua a la bomba, no para enriquecer el pozo, sino para cebar la bomba, o sea, atraer más agua hacia nosotros. Thomas Manton
Vers. 4. Alégrense y gócense las naciones. No hay nada que cree alegría tan rápidamente y con tal seguridad y permanencia como la salvación de Dios. Las naciones nunca estarán contentas mientras no sigan la guía del gran Pastor. Algunos cantan por costumbre, otros para exhibirse, otros por deber, otros por diversión; pero el cantar del corazón que rebosa de gozo y necesita hallar salida, esto es verdaderamente cantar. Naciones enteras harán lo mismo cuando Jesús reine sobre ellas en el poder de su gracia.
Vers. 6. La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Nunca amamos bien a Dios hasta que sabemos que es nuestro, y cuanto más le amamos, más anhelamos estar plenamente seguros de que es nuestro. ¡Qué nombre más querido podemos darle que el de «Dios mío»! La esposa, en los Cantares, nunca tiene palabras más dulces que «Mi amado es mío y yo soy suya.» C. H. S.
Sean cuales sean los detalles y pasos de la obra de la redención, todos han de seguirse a su fuente original: la gracia soberana y la misericordia de nuestro Dios... La misericordia eterna, gratuita, inmutable, inagotable de nuestro Dios revelada por medio de su querido Hijo Jesucristo; éste es el manantial del bendito incremento que se predice aquí.
El orden en que es concedido este incremento puede ser considerado después. El plan divino es primero escoger a los suyos y bendecirlos y luego hacer de ellos una bendición, como vemos en Abraham, el padre de los fieles.
El mundo anhela, y aún anhelará más, un gobierno justo. El Señor ha prometido proporcionar esta necesidad natural del corazón humano, aunque El se vengue de sus enemigos endurecidos. Aun en la venida del Señor para juicio, la bondad va a triunfar finalmente sobre las naciones, de modo que estén alegres y canten de gozo.
Los hombres ahora viven sin Dios en el mundo, por muchas que sean las pruebas de su sabiduría y amor... Qué cambio cuando cada círculo social será una comunidad de santos, y todos abocados a un gran propósito: la gloria divina y la bendición los unos de los otros. Sus siervos serán distinguidos por la mucha alabanza, el mucho celo, la mucha reverencia y humildad. La fe, la esperanza y el amor se hallarán en su ejercicio más pleno. Cristo será el todo en todos, y cada potencia será consagrada a El. Este es el mejor incremento que la tierra producirá para Dios.
La perpetuidad de este incremento ha de ser añadida a esta gloria. Esto es en conformidad con la promesa hecha al Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de paz. Condensado de Edward Bickersteh en Conferencias de Cuaresma en Bloomsbury
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
No se da nombre de autor, pero sería muy atrevido el que intentara negar que fue escrito por David.
Vers. 1. Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros. El perdón del pecado siempre es el primer eslabón en la cadena de misericordias experimentada por nosotros. La misericordia es un atributo fundamental de nuestra salvación. C. H. S.
Dios perdona y luego da; hasta que no ha sido misericordioso para perdonar nuestros pecados por medio de Cristo, no puede bendecir ni mirar con agrado a los pecadores. Todos nuestros goces son bendiciones en barras de metal hasta que la gracia del evangelio y la misericordia del perdón no los acuña, los hace legítimos y los pone en circulación. Dios no puede tener buena voluntad hacia nosotros hasta que Cristo no hace la paz para nosotros. William Gurnall
Dios tenga misericordia de nosotros. Hugo atribuye estas palabras a los penitentes; y nos bendiga, a los que empiezan en la vida cristiana; y haga resplandecer su rostro sobre nosotros, a los que han llegado o han sido santificados. Los primeros buscan el perdón, los segundos la paz justificadora, los terceros la edificación y la gracia de la contemplación. Lorinus
Vers. 2. Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación. A pesar de las tristes nociones de algunos, Seguimos adheridos a la creencia de que el reino de Cristo abarcará todo el globo habitable y que toda carne verá la salvación de Dios; y por esta gloriosa consumación agonizamos en la oración. C. H. S.
Por tanto, si tú continúas en tu ignorancia burda, no sabiendo ni siquiera quién es Cristo y lo que ha hecho para la salvación de los pobres pecadores, y lo que has de hacer para interesarte en El, estás muy lejos de creer. Si aún no amanece en tu alma, mucho menos se elevará en ella el Sol de justicia. William Gurnall
Tu camino; esto es, tu voluntad, tu palabra, tus obras. John Boys
Vers. 3. Todos los pueblos te alaben. Nota el orden dulce del bienaventurado Espíritu: primero, la misericordia; luego, el conocimiento; finalmente, la alabanza a Dios. John Boys
Hay un constante curso circular en el agua que sale del mar y vuelve a él; lo mismo entre Dios y nosotros; cuanto más le alabamos, más bendiciones descienden; y cuantas más bendiciones descienden, más alabanzas ascienden; de modo que bendecimos a Dios, pero tanto como nos bendecimos a nosotros mismos. Cuando el nivel del agua está muy bajo, añadimos un poco de agua a la bomba, no para enriquecer el pozo, sino para cebar la bomba, o sea, atraer más agua hacia nosotros. Thomas Manton
Vers. 4. Alégrense y gócense las naciones. No hay nada que cree alegría tan rápidamente y con tal seguridad y permanencia como la salvación de Dios. Las naciones nunca estarán contentas mientras no sigan la guía del gran Pastor. Algunos cantan por costumbre, otros para exhibirse, otros por deber, otros por diversión; pero el cantar del corazón que rebosa de gozo y necesita hallar salida, esto es verdaderamente cantar. Naciones enteras harán lo mismo cuando Jesús reine sobre ellas en el poder de su gracia.
Vers. 6. La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Nunca amamos bien a Dios hasta que sabemos que es nuestro, y cuanto más le amamos, más anhelamos estar plenamente seguros de que es nuestro. ¡Qué nombre más querido podemos darle que el de «Dios mío»! La esposa, en los Cantares, nunca tiene palabras más dulces que «Mi amado es mío y yo soy suya.» C. H. S.
Sean cuales sean los detalles y pasos de la obra de la redención, todos han de seguirse a su fuente original: la gracia soberana y la misericordia de nuestro Dios... La misericordia eterna, gratuita, inmutable, inagotable de nuestro Dios revelada por medio de su querido Hijo Jesucristo; éste es el manantial del bendito incremento que se predice aquí.
El orden en que es concedido este incremento puede ser considerado después. El plan divino es primero escoger a los suyos y bendecirlos y luego hacer de ellos una bendición, como vemos en Abraham, el padre de los fieles.
El mundo anhela, y aún anhelará más, un gobierno justo. El Señor ha prometido proporcionar esta necesidad natural del corazón humano, aunque El se vengue de sus enemigos endurecidos. Aun en la venida del Señor para juicio, la bondad va a triunfar finalmente sobre las naciones, de modo que estén alegres y canten de gozo.
Los hombres ahora viven sin Dios en el mundo, por muchas que sean las pruebas de su sabiduría y amor... Qué cambio cuando cada círculo social será una comunidad de santos, y todos abocados a un gran propósito: la gloria divina y la bendición los unos de los otros. Sus siervos serán distinguidos por la mucha alabanza, el mucho celo, la mucha reverencia y humildad. La fe, la esperanza y el amor se hallarán en su ejercicio más pleno. Cristo será el todo en todos, y cada potencia será consagrada a El. Este es el mejor incremento que la tierra producirá para Dios.
La perpetuidad de este incremento ha de ser añadida a esta gloria. Esto es en conformidad con la promesa hecha al Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de paz. Condensado de Edward Bickersteh en Conferencias de Cuaresma en Bloomsbury
***
COMENTARIO SALMO 66
SALMO 66
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tiene que haber sido un hombre de gran destreza el que cantó este Salmo: la mejor música del mundo se sentiría honrada de poderse unir a expresiones semejantes. No sabemos quién fue su autor, pero no vemos razón alguna para dudar que fuera David el que lo escribió. C. H. S .
Vers. 1. Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Necesitamos sonidos alegres. Dios ha dé ser loado con la voz, y el corazón debe acompañar en santa exultación. Todas las naciones deben rendir alabanzas al Señor. Feliz el día en que no habrá gritos discordantes, sino que toda la tierra adorará a su Creador. C. H. S.
Vers. 2. Cantad la gloria de su nombre. El dar gloria a Dios no es sino restaurarle lo que es suyo. Es una gloria para nosotros el poder dar gloria a Dios; y toda nuestra verdadera gloria debería ser adscrita a El, porque es su gloria. C. H. S.
Vers. 3. Decid a Dios. La devoción, a menos que sea decididamente dirigida al Señor, no es más que silbar al viento.
Por la grandeza de tu poder se someterán a Ti tus enemigos. El poder pone al hombre de rodillas, pero sólo el amor gana su corazón. Faraón dijo que dejaría partir a Israel, pero mentía ante Dios; se sometía de palabra, pero no de hecho. Decenas de millares, tanto en la tierra como en el infierno, están rindiendo un homenaje forzado al Todopoderoso; sólo se someten porque no pueden por menos que hacerlo; esto no es lealtad, sino que el poder de Dios los mantiene sometidos bajo su dominio sin límites. C. H. S.
Aquellos por los que Dios había hecho más, los ángeles, se transformaron primero en sus enemigos; no te aflijas si aquellos por quienes has hecho más son tus peores enemigos; Dios mismo tiene enemigos. Nuestro Salvador, Cristo, nunca se defendió, nunca dijo: «¿Por qué me azotáis? ¿Por qué me escupís? ¿Por qué me crucificáis?» Aunque ellos proyectaban su ira sobre su persona, El no abrió su boca; cuando Saulo azotaba a la iglesia con violencia, o sea, a sus siervos, entonces sí que Cristo vino y dijo: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Condensado de John Donne
Los terremotos en New England dieron lugar a una especie de pánico religioso. Un escritor, que era uno de los ministros de Boston, nos informa que inmediatamente después del gran terremoto, según lo llamaron, gran número de personas de su congregación acudieron y expresaron su deseo de reunirse en la iglesia. Pero, al conversar con ellos, el pastor no pudo notar la menor evidencia de mejoría en sus ideas o sentimientos religiosos, ninguna convicción de su propia pecaminosidad; nada, en resumen, sino una especie de temor supersticioso ocasionado por la creencia de que el fin del mundo estaba cercano. Todas sus respuestas mostraron que no habían hallado a Dios, aunque habían visto la grandeza de su poder en el terremoto. Edward Payson
Vers. 4. Toda la tierra te adorará, y cantará a Ti. ¡Qué cambio tendrá lugar cuando el canto desplazará a los suspiros y sollozos, y la música expulsará nuestra miseria!
Selah. No hay meditación más gozosa que la que procede de la perspectiva de un mundo reconciliado a su Creador. C. H. S.
Vers. 6. Alegrémonos, pues, en ÉL Un milagro extraordinario es que los hombres pasen por el amargo mar de esta vida, y crucen el río de la mortalidad que nunca cesa de fluir y que anega a tantos otros y que, a pesar de ello, puedan llegar sanos y salvos a la tierra de la eterna promesa, para regocijarse en Dios mismo y contemplarle cara a cara; y, con todo, éste el mayor de los milagros es realizado por Dios para que muchos pasen este mar como si fuera tierra seca y crucen este río con los pies secos. Robert Bellarmine
Vers. 7. Sus ojos atalayan sobre las naciones. Esto debería poner freno a tanta iniquidad. ¿Puede la conciencia de un hombre tragar tan fácil y deleitosamente lo que él sabe perfectamente es conocido por Dios y aborrecible a la vista de su santidad y que, por tanto, Él detesta su acción? Stephen Charnock
Los rebeldes no levantarán cabeza. Los orgullosos no tienen motivos para estarlo. Si pudieran verse como Dios los ve, se encogerían hasta desaparecer. ¡ Oh rebeldes orgullosos, recordad que el Señor dirige sus flechas a las águilas que vuelan altivas y las hace caer de sus nidos entre las estrellas! C. H. S.
Vers. 8. Y hace oír la voz de su alabanza. Por más que los demás alaban reteniendo el aliento, estad seguros de dar todo el volumen posible a vuestra voz. Haced inevitable que los oídos mal dispuestos tengan que oír vuestras alabanzas al Dios del pacto.
Vers. 9. Y no permitió que nuestros pies resbalasen. Si Dios nos ha permitido no sólo conservar la vida sino la posición, tenemos la obligación de darle una doble alabanza. El vivir y estar de pie es la condición de los santos por la gracia divina. Aquellos a quienes Dios preserva son inmortales e inconmovibles.
Vers. 10. Porque Tú nos probaste. Dios tenía un Hijo sin pecado, pero no tiene ningún hijo que no pase pruebas. Llegará un día en que haremos himnos de nuestras aflicciones y cantaremos más dulcemente porque nuestras bocas han sido purificadas con tragos amargos. C. H. S.
No se sabe cuál será la cosecha real del maíz hasta que no sale del molino; ni lo que darán las uvas hasta que su jugo no sale de la prensa. La gracia se esconde en la naturaleza humana como el agua dulce en las hojas de las rosas. John Trapp
Nos refinaste como se afina la plata. El refinar la plata es una operación que requiere mucho cuidado personal. «El principio de purificar el oro y la plata es muy simple teóricamente, pero en la práctica se requiere gran experiencia para garantizar la precisión; y no hay rama en la industria que requiera más atención y vigilancia. El resultado va a ser influido por un número tan grande de circunstancias que ningún refinador que se estime va a delegar los pasos principales del proceso a otro que no sea tan hábil como él.» Enciclopedia Británica
Para refinar la plata se requiere un horno construido con gran habilidad. C. H. S.
Vers. 11. Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Nosotros también olvidamos con frecuencia que Dios pone aflicciones sobre nosotros; si recordamos este hecho, nos someteremos más pacientemente a la presión que nos aflige. Llegará un día en que por cada onza de carga presente recibiremos un sobremanera grande y eterno peso de gloria.
Vers. 12. Hiciste cabalgar a hombres vulgares sobre nuestra cabeza. No hay nada peor para los siervos de Dios que caer en las manos de perseguidores orgullosos. C. H. S.
El mayor peligro que cae sobre el hombre viene de donde menos debería venir: de él mismo. Los leones no se pelean con leones; las serpientes no usan su veneno en otras serpientes; pero el hombres es el causante principal de las tribulaciones y aflicciones de los de su propia raza. Thomas Adams
Dios hace la misma acción sobre personas distintas, pero no de la misma manera. En la aflicción de Job había tres agentes: Dios, Satanás y los sabeos. El diablo obra sobre su cuerpo, los sabeos sobre sus bienes; pese a todo, Job admite un tercer agente: «El Señor dio, el Señor quitó.» Aquí 195 opresores pisotean al justo, y se dice que Dios es la causa de ello. El causa aflicción para probar (vers. 10, 11: «Tú nos has probado», etc.); ellos por malicia; ni Dios puede ser acusado ni ellos excusados. Thomas Adams
Pasamos por el fuego y por el agua. Los fuegos de los hornos para cocer ladrillos y las aguas del Nilo hicieron todo lo que pudieron para destruir a la raza escogida; la labor dura y la matanza sistemática de los niños fueron usadas por el tirano, pero Israel salió de las dos pruebas sin daño, y así también la iglesia de Dios ha sobrevivido, y sobre vivirá, a todas las crueldades y ataques de los hombres. No hay fuego encendido que pueda quemar a la simiente de la mujer, ni puede el dragón vomitar un río de agua bastante caudaloso para que la arrastre ni la ahogue. C. H. S.
Los hijos de Israel, cuando hubieron escapado del mar Rojo y visto que sus enemigos los egipcios estaban muertos, se consideraron del todo seguros, y por ello cantaron cánticos de regocijo y de victoria. Pero, ¿qué sucedió al poco? El Señor suscitó otro enemigo contra ellos, salido de sus propias entrañas -por así decirlo, que era el hambre, que les puso en un aprieto, según ellos, aún peor que los egipcios. Pero, ¿era así?
No, después del hambre vino la sed, y esto les hizo murmurar tanto como lo primero; y después de la sed vinieron serpientes venenosas, y fuego, y pestilencia, y a los malecitas, y los madianitas, y ¿qué más? Miles Smith
Pero nos sacaste a abundancia.
El camino de la aflicción, y sólo éste,
Lleva al país do la aflicción no existe.
La profundidad de nuestra pena no está en proporción con la altura de nuestra bienaventuranza. Con paciencia podremos resistir las dificultades presentes, pero viene la mañana. Sobre las colinas se ve asomar el día, en cuya luz entraremos en nuestro lugar de abundancia. C. H. S.
Así que este canto de la música de David, o Salterio, consiste en dos notas: una triste, lúgubre; la otra alegre; la una un toque de aflicción, la otra un refrigerio; lo cual dirige nuestro curso a una observación de la miseria y de la misericordia; de la aflicción desgraciada, y de la misericordia graciosa. Thomas Adams
El libertador es grande; la liberación es cierta; la aflicción dolorosa; la exaltación gloriosa. Hay una primera palabra, sin embargo, que como una llave abre esta puerta áurea de la misericordia: PERO. Esto es vox respirationis, un suspiro que nos devuelve la misma vida de bienestar. «Pero» nos sacaste a abundancia. Estábamos en serio peligro y atemorizados a causa de la mano de nuestros enemigos; éstos cabalgaban sobre nosotros y nosotros nos hallábamos en gran perplejidad. «Pero» Tú, etc. Si hubiera habido un período pleno en nuestra miseria, si el abismo de la persecución casi se nos hubiera tragado y toda nuestra luz de bienestar hubiera sido aplastada y extinguida, habríamos podido exclamar: «Nuestra esperanza, nuestra esperanza ha desaparecido. El que nos decía "Tened buen ánimo", se burlaba de nosotros.» Sin embrago, este mismo «pero» es como el remo bendito que desvía nuestra barca de las rocas de la desesperación y la hace llegar a un cielo de bienestar. Thomas Adams
Vers. 13. Entraré en tu casa con holocaustos. Incluso el corazón más agradecido no se atreve a presentarse a Dios sin una ofrenda de alabanza agradecida; de esto, así como de otras formas de adoración, podemos decir: «La sangre es la vida de ella.» Lector, no intentes presentarte ante Dios sin Jesús, el holocausto aceptado, prometido y concedido divinamente. C. H. S.
En cuanto a nosotros, tengamos la seguridad de que el mejor sacrificio que podemos ofrecer a Dios es la obediencia, no un animal muerto, sino un alma viva. Que éste sea nuestro holocausto, un cuerpo y una mente santificados entregados al Señor (Romanos 12:1, 2). Primero el corazón: «Hijo mío, dame tu corazón» (Proverbios 23:26) ¿No basta con el corazón? No, la mano también. Lávate las manos de sangre y contaminación (Isaías 1:16). ¿No basta con la mano? No, el pie también: «Aparta tu pies del mal» (Proverbios 4:27). ¿No basta con el pie? No, los labios también: «Guarda las puertas de tu boca» (Salmo 141:3). «Guarda tu lengua del mal» (Salmo 34:13). ¿No basta con la lengua? No, el oído también: «El que tenga oídos para oír, oiga» (Mateo 11:15). ¿No basta con el oído? No, los ojos también: «Que tus ojos miren siempre al Señor» ¿No basta con todo esto? No, dale tu cuerpo y espíritu «Comprados sois por precio; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo, y en vuestro espíritu, que son de Dios» (lª Corintios 6:20).
Cuando los ojos aborrecen los objetos del deseo carnal, el oído las calumnias, el pie detesta andar por caminos desviados, las manos hacer violencia y entuertos, la lengua la adulación y la blasfemia, el corazón el orgullo y la hipocresía: esto es tu holocausto. Thomas Adam
Vers. 14. Los que pronunciaron mis labios. La aflicción extrema abrió la puerta de sus labios y salió el voto que había estado buscando una abertura. Aquello que ofrecimos en el voto, ávidamente lo ejecutaremos; sin embargo, ¡ay!, tenemos muchos votos que salen corriendo en las palabras, pero que van cojeando en cuanto a los hechos.
Cuando estaba angustiado. Todos los hombres pasan aflicción, pero no obran igual bajo la misma; el profano puede jurar y el piadoso orar. Tanto personas malas como buenas se sabe que han hecho votos, pero el uno es un mentiroso con respecto a Dios y el otro respeta a conciencia su palabra. C. H. S.
Vers. 15. Holocaustos de animales engordados te ofreceré. El hombre bueno dará a Dios de lo mejor que tiene. El avaro con respecto a Dios es un desgraciado verdaderamente.
Vers. 16. Venid y oíd. Antes se nos dijo que fueran y que vieran. El oír es el ver de la fe. La misericordia nos viene siempre por la puerta del oído: «Oíd, y vivirá vuestra alma.»
Y contaré lo que ha hecho a mi alma. El declarar los hechos del hombre no es necesario; son demasiado triviales, y además hay suficientes trompeteros para proclamar los hechos del hombre; pero, el declarar los actos misericordiosos de Dios es instructivo, consolador, inspira y beneficia en muchos aspectos. Que cada uno hable por sí mismo, porque el testimonio personal es el más seguro y el más eficaz; la experiencia de segunda mano carece del sabor y fragancia de la de primera mano. C. H. S.
El fin principal que hemos de tener a la vista cuando declaramos la experiencia es la gloria del Dios que nos ha tratado con tanta generosidad y abundancia. Y con qué fulgor brillará la gloria de Dios cuando sus hijos estén dispuestos a reconocer que El nunca los ha llamado a ningún deber a menos que les haya dado gracia suficiente para hacerlo.
¡Cómo!, ¿estamos avergonzados del tema más noble y más interesante? Es una pobre señal de que hayamos sentido la gloria de Dios si no creemos que sea necesario declararla a los compañeros en la fe. ¿Cómo? Supongamos que uno fuera a parar a una orilla extraña, un lugar donde no entiende el lenguaje ni las costumbres de los habitantes, y fuera tratado por ellos con crueldad; ¿no crees que sería una dicha inmensa el que pudiéramos contar nuestras penas y problemas a otro? ¿Y pensaremos menos cuando nos hallamos en un mundo como éste, una tierra extraña, y a una gran distancia de la casa de nuestro Padre? ¿Descuidaremos el conversar los unos con los otros? No; que nuestra conversación sea sobre cosas espirituales y celestiales. Samuel Wilson
Vers. 17. A El clamé con mi boca, y fue ensalzado con mi lengua. Observa que el Salmista clamó y habló, las dos cosas; el Señor ha expulsado el demonio mudo de sus hijos, y los que pueden hablar de modo menos fluido con sus lenguas son con frecuencia los más elocuentes con sus corazones. C. H. S.
Es una prueba que la oración procede de motivos no dignos cuando las bendiciones que la siguen no son reconocidas con el mismo fervor con que fueron originalmente imploradas. Los diez leprosos pidieron todos ellos misericordia y la obtuvieron todos, pero sólo uno de ellos regresó para dar las gracias. John Morison
Que la alabanza del Señor esté en tu lengua, bajo tu lengua y sobre ru lengua, para que pueda brillar sobre los hombres y que puedan ver que tu corazón es bueno. Thomas Le Blanc
Vers. 18. Si en mi corazón hubiese acariciado yo la iniquidad, el Señor no me habrían escuchado. No hay nada que estorbe tanto a la oración como la iniquidad alojada en el pecho; como con Caín, lo mismo con nosotros: el pecado se halla a tu puerta, barrándote el paso. Si escuchas al diablo, Dios no te escuchará. Si rehúsas escuchar los mandamientos de Dios, sin duda El rehusará escuchar tus peticiones. Una petición a Dios imperfecta será oída por amor a Cristo, pero no una que haya sido tergiversada a propósito por la mano de un traidor. El que Dios aceptara nuestras devociones cuando nosotros estamos aún deleitándonos en el pecado, sería hacer de El el Dios de los hipócritas, lo cual es un nombre apto para Satanás, pero no para el Dios de Israel. C. H. S.
La misma sospecha de ello implica la posibilidad de que éste pueda ser el estado de los creyentes; y hay abundantes razones para temer que ésta sea la razón por la cual sus oraciones a veces son impedidas y sus súplicas generalmente se quedan sin contestar. Robert Gordon
Entretanto, pues, que el amor al pecado domina nuestros corazones, nuestro amor a las cosas espirituales es inactivo, torpe, y nuestras oraciones por ellas han de ser puestas en entredicho. ¡Oh, la falacia que el alma pone aquí sobre sí misma! Al mismo tiempo ama su pecado y ora contra él; al mismo tiempo que está pidiendo gracia, lo hace con el deseo de no prevalecer en ello. Así pues, en tanto que damos alas a la iniquidad, ¿cómo es posible que tengamos en cuenta las cosas espirituales, el único objeto legítimo de nuestras oraciones? Y si no las consideramos, ¿cómo podemos sentir urgencia para que Dios nos las conceda? Y allí donde no hay fervor por nuestra parte, no es de extrañar que no haya respuesta de Dios. Robert South
Están fomentando la iniquidad en el corazón los que sienten y suspiran por el deseo de pecar, por más que en el curso de la providencia es posible que se vean impedidos de cometerlo realmente. Estoy persuadido de que no son raros los casos de hombres que alimentan deseos pecaminosos, aunque por falta de oportunidad, por temor al hombre o por algún freno parcial de la conciencia no se atrevan a ponerlos en práctica.
Muchos pueden recordar sus pecados sin aflicción, y pueden hablar de ellos sin vergüenza, y algunas veces con una mezcla de jactancia y vanagloria. ¿No les has escuchado alguna vez contar sus locuras pasadas, y hacerlo con una satisfacción que parece más bien una renovación del placer que un lamentarse del pecado?
El pecado es algo abominable, tan deshonroso para Dios y tan destructivo para las almas de los hombres que ningún cristiano real puede ser testigo del mismo sin ser afectado. John Witherspoon
Vers. 19. Atendió a la voz de mi súplica. El amor al pecado es una mancha de la plaga, una marca de condenación, una señal de muerte, pero las oraciones que viven y prevalecen ante Dios evidentemente salen de un corazón que está libre de tratos con el maligno. C. H. S.
Vers. 20. Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración, ni me retiró su misericordia. Podríamos pensar que David hubiera colocado la corona sobre su cabeza, pero la pone en la de Dios. Voy a aprender esta lógica excelente, porque me gusta más la lógica de David que los silogismos de Aristóteles, pues cualesquiera que sean sus premisas, la conclusión es siempre la gloria de Dios. Thomas Fuller
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tiene que haber sido un hombre de gran destreza el que cantó este Salmo: la mejor música del mundo se sentiría honrada de poderse unir a expresiones semejantes. No sabemos quién fue su autor, pero no vemos razón alguna para dudar que fuera David el que lo escribió. C. H. S .
Vers. 1. Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Necesitamos sonidos alegres. Dios ha dé ser loado con la voz, y el corazón debe acompañar en santa exultación. Todas las naciones deben rendir alabanzas al Señor. Feliz el día en que no habrá gritos discordantes, sino que toda la tierra adorará a su Creador. C. H. S.
Vers. 2. Cantad la gloria de su nombre. El dar gloria a Dios no es sino restaurarle lo que es suyo. Es una gloria para nosotros el poder dar gloria a Dios; y toda nuestra verdadera gloria debería ser adscrita a El, porque es su gloria. C. H. S.
Vers. 3. Decid a Dios. La devoción, a menos que sea decididamente dirigida al Señor, no es más que silbar al viento.
Por la grandeza de tu poder se someterán a Ti tus enemigos. El poder pone al hombre de rodillas, pero sólo el amor gana su corazón. Faraón dijo que dejaría partir a Israel, pero mentía ante Dios; se sometía de palabra, pero no de hecho. Decenas de millares, tanto en la tierra como en el infierno, están rindiendo un homenaje forzado al Todopoderoso; sólo se someten porque no pueden por menos que hacerlo; esto no es lealtad, sino que el poder de Dios los mantiene sometidos bajo su dominio sin límites. C. H. S.
Aquellos por los que Dios había hecho más, los ángeles, se transformaron primero en sus enemigos; no te aflijas si aquellos por quienes has hecho más son tus peores enemigos; Dios mismo tiene enemigos. Nuestro Salvador, Cristo, nunca se defendió, nunca dijo: «¿Por qué me azotáis? ¿Por qué me escupís? ¿Por qué me crucificáis?» Aunque ellos proyectaban su ira sobre su persona, El no abrió su boca; cuando Saulo azotaba a la iglesia con violencia, o sea, a sus siervos, entonces sí que Cristo vino y dijo: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Condensado de John Donne
Los terremotos en New England dieron lugar a una especie de pánico religioso. Un escritor, que era uno de los ministros de Boston, nos informa que inmediatamente después del gran terremoto, según lo llamaron, gran número de personas de su congregación acudieron y expresaron su deseo de reunirse en la iglesia. Pero, al conversar con ellos, el pastor no pudo notar la menor evidencia de mejoría en sus ideas o sentimientos religiosos, ninguna convicción de su propia pecaminosidad; nada, en resumen, sino una especie de temor supersticioso ocasionado por la creencia de que el fin del mundo estaba cercano. Todas sus respuestas mostraron que no habían hallado a Dios, aunque habían visto la grandeza de su poder en el terremoto. Edward Payson
Vers. 4. Toda la tierra te adorará, y cantará a Ti. ¡Qué cambio tendrá lugar cuando el canto desplazará a los suspiros y sollozos, y la música expulsará nuestra miseria!
Selah. No hay meditación más gozosa que la que procede de la perspectiva de un mundo reconciliado a su Creador. C. H. S.
Vers. 6. Alegrémonos, pues, en ÉL Un milagro extraordinario es que los hombres pasen por el amargo mar de esta vida, y crucen el río de la mortalidad que nunca cesa de fluir y que anega a tantos otros y que, a pesar de ello, puedan llegar sanos y salvos a la tierra de la eterna promesa, para regocijarse en Dios mismo y contemplarle cara a cara; y, con todo, éste el mayor de los milagros es realizado por Dios para que muchos pasen este mar como si fuera tierra seca y crucen este río con los pies secos. Robert Bellarmine
Vers. 7. Sus ojos atalayan sobre las naciones. Esto debería poner freno a tanta iniquidad. ¿Puede la conciencia de un hombre tragar tan fácil y deleitosamente lo que él sabe perfectamente es conocido por Dios y aborrecible a la vista de su santidad y que, por tanto, Él detesta su acción? Stephen Charnock
Los rebeldes no levantarán cabeza. Los orgullosos no tienen motivos para estarlo. Si pudieran verse como Dios los ve, se encogerían hasta desaparecer. ¡ Oh rebeldes orgullosos, recordad que el Señor dirige sus flechas a las águilas que vuelan altivas y las hace caer de sus nidos entre las estrellas! C. H. S.
Vers. 8. Y hace oír la voz de su alabanza. Por más que los demás alaban reteniendo el aliento, estad seguros de dar todo el volumen posible a vuestra voz. Haced inevitable que los oídos mal dispuestos tengan que oír vuestras alabanzas al Dios del pacto.
Vers. 9. Y no permitió que nuestros pies resbalasen. Si Dios nos ha permitido no sólo conservar la vida sino la posición, tenemos la obligación de darle una doble alabanza. El vivir y estar de pie es la condición de los santos por la gracia divina. Aquellos a quienes Dios preserva son inmortales e inconmovibles.
Vers. 10. Porque Tú nos probaste. Dios tenía un Hijo sin pecado, pero no tiene ningún hijo que no pase pruebas. Llegará un día en que haremos himnos de nuestras aflicciones y cantaremos más dulcemente porque nuestras bocas han sido purificadas con tragos amargos. C. H. S.
No se sabe cuál será la cosecha real del maíz hasta que no sale del molino; ni lo que darán las uvas hasta que su jugo no sale de la prensa. La gracia se esconde en la naturaleza humana como el agua dulce en las hojas de las rosas. John Trapp
Nos refinaste como se afina la plata. El refinar la plata es una operación que requiere mucho cuidado personal. «El principio de purificar el oro y la plata es muy simple teóricamente, pero en la práctica se requiere gran experiencia para garantizar la precisión; y no hay rama en la industria que requiera más atención y vigilancia. El resultado va a ser influido por un número tan grande de circunstancias que ningún refinador que se estime va a delegar los pasos principales del proceso a otro que no sea tan hábil como él.» Enciclopedia Británica
Para refinar la plata se requiere un horno construido con gran habilidad. C. H. S.
Vers. 11. Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Nosotros también olvidamos con frecuencia que Dios pone aflicciones sobre nosotros; si recordamos este hecho, nos someteremos más pacientemente a la presión que nos aflige. Llegará un día en que por cada onza de carga presente recibiremos un sobremanera grande y eterno peso de gloria.
Vers. 12. Hiciste cabalgar a hombres vulgares sobre nuestra cabeza. No hay nada peor para los siervos de Dios que caer en las manos de perseguidores orgullosos. C. H. S.
El mayor peligro que cae sobre el hombre viene de donde menos debería venir: de él mismo. Los leones no se pelean con leones; las serpientes no usan su veneno en otras serpientes; pero el hombres es el causante principal de las tribulaciones y aflicciones de los de su propia raza. Thomas Adams
Dios hace la misma acción sobre personas distintas, pero no de la misma manera. En la aflicción de Job había tres agentes: Dios, Satanás y los sabeos. El diablo obra sobre su cuerpo, los sabeos sobre sus bienes; pese a todo, Job admite un tercer agente: «El Señor dio, el Señor quitó.» Aquí 195 opresores pisotean al justo, y se dice que Dios es la causa de ello. El causa aflicción para probar (vers. 10, 11: «Tú nos has probado», etc.); ellos por malicia; ni Dios puede ser acusado ni ellos excusados. Thomas Adams
Pasamos por el fuego y por el agua. Los fuegos de los hornos para cocer ladrillos y las aguas del Nilo hicieron todo lo que pudieron para destruir a la raza escogida; la labor dura y la matanza sistemática de los niños fueron usadas por el tirano, pero Israel salió de las dos pruebas sin daño, y así también la iglesia de Dios ha sobrevivido, y sobre vivirá, a todas las crueldades y ataques de los hombres. No hay fuego encendido que pueda quemar a la simiente de la mujer, ni puede el dragón vomitar un río de agua bastante caudaloso para que la arrastre ni la ahogue. C. H. S.
Los hijos de Israel, cuando hubieron escapado del mar Rojo y visto que sus enemigos los egipcios estaban muertos, se consideraron del todo seguros, y por ello cantaron cánticos de regocijo y de victoria. Pero, ¿qué sucedió al poco? El Señor suscitó otro enemigo contra ellos, salido de sus propias entrañas -por así decirlo, que era el hambre, que les puso en un aprieto, según ellos, aún peor que los egipcios. Pero, ¿era así?
No, después del hambre vino la sed, y esto les hizo murmurar tanto como lo primero; y después de la sed vinieron serpientes venenosas, y fuego, y pestilencia, y a los malecitas, y los madianitas, y ¿qué más? Miles Smith
Pero nos sacaste a abundancia.
El camino de la aflicción, y sólo éste,
Lleva al país do la aflicción no existe.
La profundidad de nuestra pena no está en proporción con la altura de nuestra bienaventuranza. Con paciencia podremos resistir las dificultades presentes, pero viene la mañana. Sobre las colinas se ve asomar el día, en cuya luz entraremos en nuestro lugar de abundancia. C. H. S.
Así que este canto de la música de David, o Salterio, consiste en dos notas: una triste, lúgubre; la otra alegre; la una un toque de aflicción, la otra un refrigerio; lo cual dirige nuestro curso a una observación de la miseria y de la misericordia; de la aflicción desgraciada, y de la misericordia graciosa. Thomas Adams
El libertador es grande; la liberación es cierta; la aflicción dolorosa; la exaltación gloriosa. Hay una primera palabra, sin embargo, que como una llave abre esta puerta áurea de la misericordia: PERO. Esto es vox respirationis, un suspiro que nos devuelve la misma vida de bienestar. «Pero» nos sacaste a abundancia. Estábamos en serio peligro y atemorizados a causa de la mano de nuestros enemigos; éstos cabalgaban sobre nosotros y nosotros nos hallábamos en gran perplejidad. «Pero» Tú, etc. Si hubiera habido un período pleno en nuestra miseria, si el abismo de la persecución casi se nos hubiera tragado y toda nuestra luz de bienestar hubiera sido aplastada y extinguida, habríamos podido exclamar: «Nuestra esperanza, nuestra esperanza ha desaparecido. El que nos decía "Tened buen ánimo", se burlaba de nosotros.» Sin embrago, este mismo «pero» es como el remo bendito que desvía nuestra barca de las rocas de la desesperación y la hace llegar a un cielo de bienestar. Thomas Adams
Vers. 13. Entraré en tu casa con holocaustos. Incluso el corazón más agradecido no se atreve a presentarse a Dios sin una ofrenda de alabanza agradecida; de esto, así como de otras formas de adoración, podemos decir: «La sangre es la vida de ella.» Lector, no intentes presentarte ante Dios sin Jesús, el holocausto aceptado, prometido y concedido divinamente. C. H. S.
En cuanto a nosotros, tengamos la seguridad de que el mejor sacrificio que podemos ofrecer a Dios es la obediencia, no un animal muerto, sino un alma viva. Que éste sea nuestro holocausto, un cuerpo y una mente santificados entregados al Señor (Romanos 12:1, 2). Primero el corazón: «Hijo mío, dame tu corazón» (Proverbios 23:26) ¿No basta con el corazón? No, la mano también. Lávate las manos de sangre y contaminación (Isaías 1:16). ¿No basta con la mano? No, el pie también: «Aparta tu pies del mal» (Proverbios 4:27). ¿No basta con el pie? No, los labios también: «Guarda las puertas de tu boca» (Salmo 141:3). «Guarda tu lengua del mal» (Salmo 34:13). ¿No basta con la lengua? No, el oído también: «El que tenga oídos para oír, oiga» (Mateo 11:15). ¿No basta con el oído? No, los ojos también: «Que tus ojos miren siempre al Señor» ¿No basta con todo esto? No, dale tu cuerpo y espíritu «Comprados sois por precio; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo, y en vuestro espíritu, que son de Dios» (lª Corintios 6:20).
Cuando los ojos aborrecen los objetos del deseo carnal, el oído las calumnias, el pie detesta andar por caminos desviados, las manos hacer violencia y entuertos, la lengua la adulación y la blasfemia, el corazón el orgullo y la hipocresía: esto es tu holocausto. Thomas Adam
Vers. 14. Los que pronunciaron mis labios. La aflicción extrema abrió la puerta de sus labios y salió el voto que había estado buscando una abertura. Aquello que ofrecimos en el voto, ávidamente lo ejecutaremos; sin embargo, ¡ay!, tenemos muchos votos que salen corriendo en las palabras, pero que van cojeando en cuanto a los hechos.
Cuando estaba angustiado. Todos los hombres pasan aflicción, pero no obran igual bajo la misma; el profano puede jurar y el piadoso orar. Tanto personas malas como buenas se sabe que han hecho votos, pero el uno es un mentiroso con respecto a Dios y el otro respeta a conciencia su palabra. C. H. S.
Vers. 15. Holocaustos de animales engordados te ofreceré. El hombre bueno dará a Dios de lo mejor que tiene. El avaro con respecto a Dios es un desgraciado verdaderamente.
Vers. 16. Venid y oíd. Antes se nos dijo que fueran y que vieran. El oír es el ver de la fe. La misericordia nos viene siempre por la puerta del oído: «Oíd, y vivirá vuestra alma.»
Y contaré lo que ha hecho a mi alma. El declarar los hechos del hombre no es necesario; son demasiado triviales, y además hay suficientes trompeteros para proclamar los hechos del hombre; pero, el declarar los actos misericordiosos de Dios es instructivo, consolador, inspira y beneficia en muchos aspectos. Que cada uno hable por sí mismo, porque el testimonio personal es el más seguro y el más eficaz; la experiencia de segunda mano carece del sabor y fragancia de la de primera mano. C. H. S.
El fin principal que hemos de tener a la vista cuando declaramos la experiencia es la gloria del Dios que nos ha tratado con tanta generosidad y abundancia. Y con qué fulgor brillará la gloria de Dios cuando sus hijos estén dispuestos a reconocer que El nunca los ha llamado a ningún deber a menos que les haya dado gracia suficiente para hacerlo.
¡Cómo!, ¿estamos avergonzados del tema más noble y más interesante? Es una pobre señal de que hayamos sentido la gloria de Dios si no creemos que sea necesario declararla a los compañeros en la fe. ¿Cómo? Supongamos que uno fuera a parar a una orilla extraña, un lugar donde no entiende el lenguaje ni las costumbres de los habitantes, y fuera tratado por ellos con crueldad; ¿no crees que sería una dicha inmensa el que pudiéramos contar nuestras penas y problemas a otro? ¿Y pensaremos menos cuando nos hallamos en un mundo como éste, una tierra extraña, y a una gran distancia de la casa de nuestro Padre? ¿Descuidaremos el conversar los unos con los otros? No; que nuestra conversación sea sobre cosas espirituales y celestiales. Samuel Wilson
Vers. 17. A El clamé con mi boca, y fue ensalzado con mi lengua. Observa que el Salmista clamó y habló, las dos cosas; el Señor ha expulsado el demonio mudo de sus hijos, y los que pueden hablar de modo menos fluido con sus lenguas son con frecuencia los más elocuentes con sus corazones. C. H. S.
Es una prueba que la oración procede de motivos no dignos cuando las bendiciones que la siguen no son reconocidas con el mismo fervor con que fueron originalmente imploradas. Los diez leprosos pidieron todos ellos misericordia y la obtuvieron todos, pero sólo uno de ellos regresó para dar las gracias. John Morison
Que la alabanza del Señor esté en tu lengua, bajo tu lengua y sobre ru lengua, para que pueda brillar sobre los hombres y que puedan ver que tu corazón es bueno. Thomas Le Blanc
Vers. 18. Si en mi corazón hubiese acariciado yo la iniquidad, el Señor no me habrían escuchado. No hay nada que estorbe tanto a la oración como la iniquidad alojada en el pecho; como con Caín, lo mismo con nosotros: el pecado se halla a tu puerta, barrándote el paso. Si escuchas al diablo, Dios no te escuchará. Si rehúsas escuchar los mandamientos de Dios, sin duda El rehusará escuchar tus peticiones. Una petición a Dios imperfecta será oída por amor a Cristo, pero no una que haya sido tergiversada a propósito por la mano de un traidor. El que Dios aceptara nuestras devociones cuando nosotros estamos aún deleitándonos en el pecado, sería hacer de El el Dios de los hipócritas, lo cual es un nombre apto para Satanás, pero no para el Dios de Israel. C. H. S.
La misma sospecha de ello implica la posibilidad de que éste pueda ser el estado de los creyentes; y hay abundantes razones para temer que ésta sea la razón por la cual sus oraciones a veces son impedidas y sus súplicas generalmente se quedan sin contestar. Robert Gordon
Entretanto, pues, que el amor al pecado domina nuestros corazones, nuestro amor a las cosas espirituales es inactivo, torpe, y nuestras oraciones por ellas han de ser puestas en entredicho. ¡Oh, la falacia que el alma pone aquí sobre sí misma! Al mismo tiempo ama su pecado y ora contra él; al mismo tiempo que está pidiendo gracia, lo hace con el deseo de no prevalecer en ello. Así pues, en tanto que damos alas a la iniquidad, ¿cómo es posible que tengamos en cuenta las cosas espirituales, el único objeto legítimo de nuestras oraciones? Y si no las consideramos, ¿cómo podemos sentir urgencia para que Dios nos las conceda? Y allí donde no hay fervor por nuestra parte, no es de extrañar que no haya respuesta de Dios. Robert South
Están fomentando la iniquidad en el corazón los que sienten y suspiran por el deseo de pecar, por más que en el curso de la providencia es posible que se vean impedidos de cometerlo realmente. Estoy persuadido de que no son raros los casos de hombres que alimentan deseos pecaminosos, aunque por falta de oportunidad, por temor al hombre o por algún freno parcial de la conciencia no se atrevan a ponerlos en práctica.
Muchos pueden recordar sus pecados sin aflicción, y pueden hablar de ellos sin vergüenza, y algunas veces con una mezcla de jactancia y vanagloria. ¿No les has escuchado alguna vez contar sus locuras pasadas, y hacerlo con una satisfacción que parece más bien una renovación del placer que un lamentarse del pecado?
El pecado es algo abominable, tan deshonroso para Dios y tan destructivo para las almas de los hombres que ningún cristiano real puede ser testigo del mismo sin ser afectado. John Witherspoon
Vers. 19. Atendió a la voz de mi súplica. El amor al pecado es una mancha de la plaga, una marca de condenación, una señal de muerte, pero las oraciones que viven y prevalecen ante Dios evidentemente salen de un corazón que está libre de tratos con el maligno. C. H. S.
Vers. 20. Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración, ni me retiró su misericordia. Podríamos pensar que David hubiera colocado la corona sobre su cabeza, pero la pone en la de Dios. Voy a aprender esta lógica excelente, porque me gusta más la lógica de David que los silogismos de Aristóteles, pues cualesquiera que sean sus premisas, la conclusión es siempre la gloria de Dios. Thomas Fuller
***
COMENTARIO SALMO 65
SALMO 65
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Éste es un Salmo encantador. Viniendo después de los anteriores que son tan tristes, parece la aparición de la mañana después de las tinieblas de la noche. Hay la frescura del rocío en él, y desde el versículo nueve hasta el final hay una sucesión dulce de cuadros o paisajes que nos recuerdan la hermosura de la primavera; y verdaderamente es una descripción, en imágenes naturales, del estado feliz de la mente de los hombres que resulta del «Día de la Primavera que nos visita desde lo alto» (Lucas 1-7-8). O. Prscott Hiller
Vers. 1. A Ti es debida la alabanza en Sión, oh Dios. Los que han visto en Sión la sangre del rociamiento y saben que pertenecen a la iglesia del primogénito, nunca pueden pensar en ella sin presentar humildes alabanzas al Dios de Sión.
Seguiremos esperando, afinando nuestras arpas, en medio de las lágrimas de la tierra; pero, ¡oh!, qué armonías serán las que se oirán cuando llegue el momento y el Rey aparezca en su gloria. Ciertamente, cuando el alma está más llena de adoración y reverencia, menos contenta está con la forma en que se expresa, y siente más profundamente lo inadecuados que son todos los cantos mortales para proclamar la bondad divina. C. H. S.
El alma se encuentra muchas veces sin palabras para proclamar la gracia de Dios y expresar su grandeza. Alexander Carmichael
A Ti se cumplirán los votos. Se ha dicho: «El sentimiento más intenso es el menos expresivo, al ser condensado por la represión.» Y Hooker dice de la oración: «El mismo silencio con que nuestra indignidad nos deja, hace petición por nosotros, y esto en la confianza de su gracia. Al mirar hacia dentro nos quedamos mudos; al mirar hacia arriba hablamos y prevalecemos.» Horsley lo traduce: «Sobre Ti está el reposo de la oración.» Andrew A. Bonar
Ateneus dice que el silencio es algo divino; y Thomas a Kempis llama al silencio la nutrición de la devoción. Thomas Le Blanc
Vers. 2. Tú oyes la oración. Éste es tu nombre, tu naturaleza, tu gloria. Dios no sólo ha oído la oración, sino que ahora la está oyendo, y siempre tiene que oírla, puesto que es un Ser inmutable y nunca cambia en sus atributos. David, evidentemente, creía en un Dios personal y no adoraba una mera idea o abstracción.
A Ti vendrá toda carne, a causa de sus culpas. El acudir a Dios es la vida de la verdadera religión; acudimos llorando en la conversión, esperando en la súplica, gozándonos en la alabanza y deleitándonos en el servicio. Los dioses falsos, a su debido tiempo, pierden a sus engañados seguidores, porque cuando el hombre es iluminado no podrá seguir siendo embaucado; pero cuando uno ha probado al verdadero Dios, se siente animado por su propio éxito para persuadir a otros también, y así el reino de Dios llega al hombre, y los hombres llegan a él. C. H. S.
De modo tan seguro como que Dios es el Dios verdadero, así también es seguro que a ninguno de los que le buscan con diligencia le dejará sin una recompensa. Más bien podéis dudar de que sea Dios que dudar de que El no va a escuchar la oración o a recompensar. David Clarkson
Vers. 3. Las iniquidades prevalecen contra mí. Nuestros pecados, de no ser por la gracia, prevalecerían contra nosotros en el tribunal de la justicia divina, en el tribunal de la conciencia y en la batalla de la vida. Desgraciado el hombre que desprecia a sus enemigos, y peor todavía el que considera como amigos suyos a los que le calumnian y le acusan.
Mas nuestras rebeliones, Tú las perdonas. ¡Qué consuelo que las iniquidades que prevalecen c6ntra nosotros no, prevalezcan frente a Dios! Nos mantendrían alejados de Dios, pero El las barre de delante de su presencia y la nuestra. Es digno de ser notado que así como el sacerdote se lavaba en el lavatorio antes de sacrificar, también David nos lleva a obtener purificación del pecado antes de entrar en el servicio del canto. Cuando hemos lavado nuestras vestiduras y las hemos hecho blancas en su sangre, entonces nuestro cántico es aceptado: «Digno es el Cordero que fue inmolado.»
Vers. 4. Bienaventurado el que Tú escoges y atraes a Ti. Cristo, a quien Dios escogió, y a quien dijo: «Este es mi Hijo amado, en el cual me complazco», está verdaderamente «sobre todas las cosas, Dios bendito para siempre»,; pero en El también son bienaventurados sus elegidos. Por amor a El nosotros hemos sigo escogidos. En El, no en nosotros, que hemos sido aceptados por Dios, siend9 aceptados en el Amado; y, por tanto, en El somos bienaventurados; El es nuestra bendición. De Un comentario sencillo sobre el libro de los Salmos
Como corona de todo ello, no llegarnos con peligro de destrucción como Nadab y Abihú, sino que nos acercamos como escogidos y aceptados para ser residentes de la casa divina; esto es una bienaventuranza acumulada más allá de toda concepción posible. C. H. S.
Vers. 5. Con portentos de justicia nos respondes, oh Dios de nuestra salvación. Buscamos santificación, y la respuesta es prueba; pedimos más fe, y resulta más aflicción; oramos por el esparcimiento del evangelio, y la persecución cae sobre nosotros. Sin embargo, es bueno que sigamos pidiendo, porque nada de lo que el Señor nos concede en su amor puede causarnos daño alguno. Los desastres van a resultar en bendiciones, después de todo, cuando vienen como respuesta a la oración. C. H. S.
Pides perdón; esto es agradable a Dios, pero entiende bien que no es agradable a la carne; mortifica la corrupción, quebranta el corazón, conlleva una vida santa., Ahora bien, Dios es terrible para la carne pecaminosa; allí donde El aparece, muere. Jacob, por tanto, si bien venció a Dios en oración, él mismo fue vencido, lo cual viene indicado por el toque en su muslo que fue dislocado, allí donde hay la tensión principal en la lucha. Cuando somos débiles, entonces somos fuertes; porque cuando Dios aparece, nosotros morimos a nosotros mismos y vivimos en El. William Carter en un sermón titulado «Luz en la oscuridad»
Esperanza de todos los términos de la tierra. La estabilidad de las montañas no ha de ser adscrita a ciertas leyes físicas, sino al poder de Dios. Sin el poder inmediato de Dios las leyes de la naturaleza no podrían producir su efecto. Qué consolador y satisfactorio es este modo de ver la Providencia divina, comparado con el de la filosofía infiel que nos prohíbe ir más allá del poder de ciertas leyes físicas, que si bien concede que fueron establecidas por Dios, pueden ejecutar su función sin El. Alexander Carson
Y de los más remotos confines del mar. Si la tierra dio ancianos a Moisés, el mar dio apóstoles a Jesús. Noé, cuando todo era océano, estaba tan tranquilo con Dios como Abraham en su tienda. La fe es una planta de crecimiento universal; es un árbol de vida en la ribera y una planta de renombre en el mar; y, bendito, sea Dios, los que ejercen fe en El en cualquier punto, hallarán que El es rápido y fuerte en contestar sus oraciones. C. H. S.
Vers. 6. Tú, el que afianza los montes con su poder. Los filósofos de la escuela que se olvida de Dios están demasiado absortos en sus leyes sobre cómo se elevan los montes, para pensar en Aquel que los eleva. Sus teorías de la acción volcánica y de los glaciares, etc., etc., con frecuencia son usadas como cerrojos para cerrar al Señor el paso a su propio mundo. Permitidme que hable como un simple, no como un filósofo, como David, porque él se hallaba más cerca de Salomón que ninguno de nuestros científicos modernos. C. H. S.
Ceñido de valentía. Aprendamos que somos seres minúsculos; si queremos ser establecidos de veras, tenemos que ir al que es fuerte en busca de fuerza. Sin El los montes eternos se desmoronarían; cuánto más lo harán nuestros planes, proyectos y labores. Reposa, oh creyente, allí donde los montes hallan sus bases, o sea, en la potencia incólume del Señor Dios. C. H. S.
Vers. 7. Y el tumulto de las naciones. La sociedad humana debe su preservación al continuado poder de Dios; las pasiones viles darían por resultado su disolución instantánea; la envidia, la ambición y la crueldad crearían la anarquía mañana si Dios no lo impidiera; de ello tenemos clara prueba a lo largo de la Historia.
Vers. 9. Cuidas de la tierra, y la riegas. Se nos presenta aquí como el jardinero que recorre su jardín, yendo alrededor de la tierra y dando agua a toda planta que la necesita, no en pequeñas cantidades, sino hasta que la tierra queda empapada y saturada con rica provisión de refrigerio. Oh Señor, de esta manera visita a tu iglesia, y a mi pobre, reseca y marchita piedad. Haz que tu gracia rebose en gracias en mí; riégame, porque no hay planta en tu jardín que lo necesite más. C. H. S.
El sol se levanta y se pone con regularidad; las estaciones se suceden las unas a las otras con fidelidad, y todo ello lo aceptamos como algo natural, por más que sea asombroso a toda comprensión y bueno para los deseos más amplios del corazón humano más noble. Si por un momento fallara en Dios su poder, su vigilancia su voluntad de hacer el bien, ¡ sobrevendría una ráfaga súbita de muerte y aniquilación por todo el universo! ¡Las estrellas vacilarían, los planetas expirarían, las naciones perecerían! Pero, aunque pasen las edades, no ocurre una catástrofe semejante, a pesar de los peores crímenes nacionales y del ateísmo que niega la mano que lo alimenta. William Howitt
Dios es inteligente, amante y libre; Dios lo rige todo y está por encima de todo. No es desplazado o sustituido por las fuerzas y agentes que emplea; no es absorbido por el cuidado de otros mundos; no es indiferente hacia la tierra. Samuel Martin
Preparas el grano de ellos. De modo tan seguro como el maná era preparado por Dios para las tribus, igualmente el trigo que necesitamos para nuestro uso diario nos lo envía Dios. ¿Qué diferencia hay si recogemos vasijas de maná o gavillas de trigo?, y ¿qué importa si viene de arriba o si crece desde debajo? Dios está tan presente en lo uno como en lo otro; es una maravilla tan grande que el alimento surja de la tierra como que caiga de los cielos. C. H. S.
Vers. 11. Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan abundancia. Se dice que por donde pasaban las hordas de los tártaros no volvía a crecer la hierba allí donde quedaban las marcas de las herraduras de sus caballos; por el contrario, igual se dice que por donde pasa Jehová se puede seguir la abundancia que crea.
Vers. 12. Destilan sobre los pastos del páramo. Diez mil oasis sonríen cuando el Señor de toda misericordia pasa por ellos. Los pájaros del aire, las cabras monteses y los ciervos rápidos se regocijan cuando beben de los estanques, ahora llenados desde el cielo. Dios visita con amor a la más solitaria y desolada de las almas.
Vers. 13. Y aun cantan. En la naturaleza no hay discordancias. Sus aires son melodiosos; sus coros, llenos de armonía. Todo, todo es para el Señor; el mundo es un himno al Eterno. Bienaventurado el que, oyéndolo, se une al mismo y pasa a ser un cantor en el poderoso coro. C. H. S.
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Éste es un Salmo encantador. Viniendo después de los anteriores que son tan tristes, parece la aparición de la mañana después de las tinieblas de la noche. Hay la frescura del rocío en él, y desde el versículo nueve hasta el final hay una sucesión dulce de cuadros o paisajes que nos recuerdan la hermosura de la primavera; y verdaderamente es una descripción, en imágenes naturales, del estado feliz de la mente de los hombres que resulta del «Día de la Primavera que nos visita desde lo alto» (Lucas 1-7-8). O. Prscott Hiller
Vers. 1. A Ti es debida la alabanza en Sión, oh Dios. Los que han visto en Sión la sangre del rociamiento y saben que pertenecen a la iglesia del primogénito, nunca pueden pensar en ella sin presentar humildes alabanzas al Dios de Sión.
Seguiremos esperando, afinando nuestras arpas, en medio de las lágrimas de la tierra; pero, ¡oh!, qué armonías serán las que se oirán cuando llegue el momento y el Rey aparezca en su gloria. Ciertamente, cuando el alma está más llena de adoración y reverencia, menos contenta está con la forma en que se expresa, y siente más profundamente lo inadecuados que son todos los cantos mortales para proclamar la bondad divina. C. H. S.
El alma se encuentra muchas veces sin palabras para proclamar la gracia de Dios y expresar su grandeza. Alexander Carmichael
A Ti se cumplirán los votos. Se ha dicho: «El sentimiento más intenso es el menos expresivo, al ser condensado por la represión.» Y Hooker dice de la oración: «El mismo silencio con que nuestra indignidad nos deja, hace petición por nosotros, y esto en la confianza de su gracia. Al mirar hacia dentro nos quedamos mudos; al mirar hacia arriba hablamos y prevalecemos.» Horsley lo traduce: «Sobre Ti está el reposo de la oración.» Andrew A. Bonar
Ateneus dice que el silencio es algo divino; y Thomas a Kempis llama al silencio la nutrición de la devoción. Thomas Le Blanc
Vers. 2. Tú oyes la oración. Éste es tu nombre, tu naturaleza, tu gloria. Dios no sólo ha oído la oración, sino que ahora la está oyendo, y siempre tiene que oírla, puesto que es un Ser inmutable y nunca cambia en sus atributos. David, evidentemente, creía en un Dios personal y no adoraba una mera idea o abstracción.
A Ti vendrá toda carne, a causa de sus culpas. El acudir a Dios es la vida de la verdadera religión; acudimos llorando en la conversión, esperando en la súplica, gozándonos en la alabanza y deleitándonos en el servicio. Los dioses falsos, a su debido tiempo, pierden a sus engañados seguidores, porque cuando el hombre es iluminado no podrá seguir siendo embaucado; pero cuando uno ha probado al verdadero Dios, se siente animado por su propio éxito para persuadir a otros también, y así el reino de Dios llega al hombre, y los hombres llegan a él. C. H. S.
De modo tan seguro como que Dios es el Dios verdadero, así también es seguro que a ninguno de los que le buscan con diligencia le dejará sin una recompensa. Más bien podéis dudar de que sea Dios que dudar de que El no va a escuchar la oración o a recompensar. David Clarkson
Vers. 3. Las iniquidades prevalecen contra mí. Nuestros pecados, de no ser por la gracia, prevalecerían contra nosotros en el tribunal de la justicia divina, en el tribunal de la conciencia y en la batalla de la vida. Desgraciado el hombre que desprecia a sus enemigos, y peor todavía el que considera como amigos suyos a los que le calumnian y le acusan.
Mas nuestras rebeliones, Tú las perdonas. ¡Qué consuelo que las iniquidades que prevalecen c6ntra nosotros no, prevalezcan frente a Dios! Nos mantendrían alejados de Dios, pero El las barre de delante de su presencia y la nuestra. Es digno de ser notado que así como el sacerdote se lavaba en el lavatorio antes de sacrificar, también David nos lleva a obtener purificación del pecado antes de entrar en el servicio del canto. Cuando hemos lavado nuestras vestiduras y las hemos hecho blancas en su sangre, entonces nuestro cántico es aceptado: «Digno es el Cordero que fue inmolado.»
Vers. 4. Bienaventurado el que Tú escoges y atraes a Ti. Cristo, a quien Dios escogió, y a quien dijo: «Este es mi Hijo amado, en el cual me complazco», está verdaderamente «sobre todas las cosas, Dios bendito para siempre»,; pero en El también son bienaventurados sus elegidos. Por amor a El nosotros hemos sigo escogidos. En El, no en nosotros, que hemos sido aceptados por Dios, siend9 aceptados en el Amado; y, por tanto, en El somos bienaventurados; El es nuestra bendición. De Un comentario sencillo sobre el libro de los Salmos
Como corona de todo ello, no llegarnos con peligro de destrucción como Nadab y Abihú, sino que nos acercamos como escogidos y aceptados para ser residentes de la casa divina; esto es una bienaventuranza acumulada más allá de toda concepción posible. C. H. S.
Vers. 5. Con portentos de justicia nos respondes, oh Dios de nuestra salvación. Buscamos santificación, y la respuesta es prueba; pedimos más fe, y resulta más aflicción; oramos por el esparcimiento del evangelio, y la persecución cae sobre nosotros. Sin embargo, es bueno que sigamos pidiendo, porque nada de lo que el Señor nos concede en su amor puede causarnos daño alguno. Los desastres van a resultar en bendiciones, después de todo, cuando vienen como respuesta a la oración. C. H. S.
Pides perdón; esto es agradable a Dios, pero entiende bien que no es agradable a la carne; mortifica la corrupción, quebranta el corazón, conlleva una vida santa., Ahora bien, Dios es terrible para la carne pecaminosa; allí donde El aparece, muere. Jacob, por tanto, si bien venció a Dios en oración, él mismo fue vencido, lo cual viene indicado por el toque en su muslo que fue dislocado, allí donde hay la tensión principal en la lucha. Cuando somos débiles, entonces somos fuertes; porque cuando Dios aparece, nosotros morimos a nosotros mismos y vivimos en El. William Carter en un sermón titulado «Luz en la oscuridad»
Esperanza de todos los términos de la tierra. La estabilidad de las montañas no ha de ser adscrita a ciertas leyes físicas, sino al poder de Dios. Sin el poder inmediato de Dios las leyes de la naturaleza no podrían producir su efecto. Qué consolador y satisfactorio es este modo de ver la Providencia divina, comparado con el de la filosofía infiel que nos prohíbe ir más allá del poder de ciertas leyes físicas, que si bien concede que fueron establecidas por Dios, pueden ejecutar su función sin El. Alexander Carson
Y de los más remotos confines del mar. Si la tierra dio ancianos a Moisés, el mar dio apóstoles a Jesús. Noé, cuando todo era océano, estaba tan tranquilo con Dios como Abraham en su tienda. La fe es una planta de crecimiento universal; es un árbol de vida en la ribera y una planta de renombre en el mar; y, bendito, sea Dios, los que ejercen fe en El en cualquier punto, hallarán que El es rápido y fuerte en contestar sus oraciones. C. H. S.
Vers. 6. Tú, el que afianza los montes con su poder. Los filósofos de la escuela que se olvida de Dios están demasiado absortos en sus leyes sobre cómo se elevan los montes, para pensar en Aquel que los eleva. Sus teorías de la acción volcánica y de los glaciares, etc., etc., con frecuencia son usadas como cerrojos para cerrar al Señor el paso a su propio mundo. Permitidme que hable como un simple, no como un filósofo, como David, porque él se hallaba más cerca de Salomón que ninguno de nuestros científicos modernos. C. H. S.
Ceñido de valentía. Aprendamos que somos seres minúsculos; si queremos ser establecidos de veras, tenemos que ir al que es fuerte en busca de fuerza. Sin El los montes eternos se desmoronarían; cuánto más lo harán nuestros planes, proyectos y labores. Reposa, oh creyente, allí donde los montes hallan sus bases, o sea, en la potencia incólume del Señor Dios. C. H. S.
Vers. 7. Y el tumulto de las naciones. La sociedad humana debe su preservación al continuado poder de Dios; las pasiones viles darían por resultado su disolución instantánea; la envidia, la ambición y la crueldad crearían la anarquía mañana si Dios no lo impidiera; de ello tenemos clara prueba a lo largo de la Historia.
Vers. 9. Cuidas de la tierra, y la riegas. Se nos presenta aquí como el jardinero que recorre su jardín, yendo alrededor de la tierra y dando agua a toda planta que la necesita, no en pequeñas cantidades, sino hasta que la tierra queda empapada y saturada con rica provisión de refrigerio. Oh Señor, de esta manera visita a tu iglesia, y a mi pobre, reseca y marchita piedad. Haz que tu gracia rebose en gracias en mí; riégame, porque no hay planta en tu jardín que lo necesite más. C. H. S.
El sol se levanta y se pone con regularidad; las estaciones se suceden las unas a las otras con fidelidad, y todo ello lo aceptamos como algo natural, por más que sea asombroso a toda comprensión y bueno para los deseos más amplios del corazón humano más noble. Si por un momento fallara en Dios su poder, su vigilancia su voluntad de hacer el bien, ¡ sobrevendría una ráfaga súbita de muerte y aniquilación por todo el universo! ¡Las estrellas vacilarían, los planetas expirarían, las naciones perecerían! Pero, aunque pasen las edades, no ocurre una catástrofe semejante, a pesar de los peores crímenes nacionales y del ateísmo que niega la mano que lo alimenta. William Howitt
Dios es inteligente, amante y libre; Dios lo rige todo y está por encima de todo. No es desplazado o sustituido por las fuerzas y agentes que emplea; no es absorbido por el cuidado de otros mundos; no es indiferente hacia la tierra. Samuel Martin
Preparas el grano de ellos. De modo tan seguro como el maná era preparado por Dios para las tribus, igualmente el trigo que necesitamos para nuestro uso diario nos lo envía Dios. ¿Qué diferencia hay si recogemos vasijas de maná o gavillas de trigo?, y ¿qué importa si viene de arriba o si crece desde debajo? Dios está tan presente en lo uno como en lo otro; es una maravilla tan grande que el alimento surja de la tierra como que caiga de los cielos. C. H. S.
Vers. 11. Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan abundancia. Se dice que por donde pasaban las hordas de los tártaros no volvía a crecer la hierba allí donde quedaban las marcas de las herraduras de sus caballos; por el contrario, igual se dice que por donde pasa Jehová se puede seguir la abundancia que crea.
Vers. 12. Destilan sobre los pastos del páramo. Diez mil oasis sonríen cuando el Señor de toda misericordia pasa por ellos. Los pájaros del aire, las cabras monteses y los ciervos rápidos se regocijan cuando beben de los estanques, ahora llenados desde el cielo. Dios visita con amor a la más solitaria y desolada de las almas.
Vers. 13. Y aun cantan. En la naturaleza no hay discordancias. Sus aires son melodiosos; sus coros, llenos de armonía. Todo, todo es para el Señor; el mundo es un himno al Eterno. Bienaventurado el que, oyéndolo, se une al mismo y pasa a ser un cantor en el poderoso coro. C. H. S.
COMENTARIO SALMO 64
SALMO 64
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Un Salmo de David. Su vida estaba llena de conflictos, y raramente terminaba un Salmo sin mencionar a sus enemigos; en este instante sus pensamientos están completamente ocupados en oración contra ellos. C. H. S.
Este Salmo es aplicado por el rabino Abdías a Amán y a Mardoqueo. El enemigo es Amán, y el objeto de la ira de éste, Mardoqueo. John Gill
El clamor del elegido de Dios cuando es perseguido por causa de la justicia. Arthur Pridham en Notas y reflexiones sobre los Salmos
Vers. 1. Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento. ¿No leemos que Moisés habló con sus labios en el mar Rojo, y que el Señor le dijo: «¿Por qué clamas a mí?» Las oraciones que no son oídas en la tierra pueden ser las mejor oídas en el cielo. Nuestro deber es notar de qué forma tan constante David hace uso de la oración; es su hacha de combate y su arma de guerra. C. H. S.
Vers. 3. Que afilan como espada su lengua. El verbo significa dice Parkhurst- «afilar, amolar», lo cual se realiza mediante una fricción persistente con un objeto más duro; y esta hermosa metáfora es aplicada a la lengua malvada. Sin embargo, ha sido traducido también como «vibrar», tal como hace la serpiente con su lengua. Richard Mant
El ingenio del hombre se ha aplicado de modo maravilloso a dos cosas: inventar armas de guerra destructivas, e ingeniarse métodos variados para ser la ruina de los hombres con palabras malignas. La lista de las primeras se halla en los escritos militares. Pero las varias formas de hablar mal apenas se pueden catalogar.
Los que hablan mal disponen de flechas agudas con la punta mojada en veneno. Tienen «espadas llameantes, espadas de dos filos, espadas desenvainadas, sacadas en ira, con las cuales cortan y hieren y matan el buen nombre de su prójimo». Los pecados de la lengua son crueles, muy crueles. Cuando calumnian en secreto, como hacen comúnmente, uno no puede defenderse contra estos ataques. Sus cañones son infernales. Uno de ellos es: «Si una mentira es más útil que la verdad, di la mentira.» Otro es: «¡Calumnia, algo quedará!» William S. Plumer
Lanza cual saetas sus palabras amargas. Se afanan, y con fuerza preparan sus palabras como saetas, y luego las lanzan habiéndolas mojado en amargura. Al clavarse causan angustia, para destruir según es su intento. C. H. S.
Vers. 3, 4. Vimos en el Museo de Venecia un instrumento con el cual los antiguos tiranos de Italia acostumbraban clavar agujas envenenadas a los que hacían objeto de su malignidad. Pensamos en las murmuraciones y calumnias secretas, y deseamos que estos artefactos malévolos tengan fin. Las armas de la insinuación solapada y la murmuración parecen tan insignificantes como agujas; pero su veneno instilado es mortal para la reputación de muchos. C. H. S.
Hasta qué punto, pues, debe andar un hombre con prudencia para no dar motivo justo de reproches y no hacerse objeto de la burla de los necios del mundo; mas si es reprochado (y no cabe duda que lo será), que sea por andar en derechura en los caminos de Dios, y no por sus pecados, para que el reproche pueda caer sobre la cabeza del que lo lanza, y su lenguaje escandaloso se les atragante. J. Burroughs
Vers. 3,7-8. Las armas más ponzoñosas son las palabras malignas, «palabras amargas»; pero la Palabra es el arma principal del Espíritu Santo; y así como esta espada del gran Capitán hizo fracasar al tentador en el desierto, del mismo modo podemos vencer a «los obradores de iniquidad» con la verdadera hoja de Jerusalén. J. L. K.
Vers. 4. Para asaetear a escondidas al inocente. La conducta sincera y recta no nos es una garantía contra los ataques de la calumnia. El diablo asaeteó al mismo Señor, y nosotros podemos estar seguros que él tiene saetas también para nosotros. C. H. S.
¿Quién podría haber pensado que hubiera un diablo en Pedro que tentaba al Maestro, o sospechado que Abraham fuera su instrumento para traicionar a su amada esposa para que cometiera un pecado? Con todo, fue así. Si, a veces lo hace de modo tan secreto que dispara sus saetas con el arco de Dios, y el pobre cristiano es trast9rnado, pensando que es Dios el que le reprende y está airado con El, cuando es el diablo que le tienta para que lo crea, y sólo imita fraudulentamente la voz de Dios. William Gurnall
Le tiran de improviso y nada temen. Hemos visto en la vida diaria la saeta de la calumnia hiriendo gravemente a su víctima; pero, aun así, no hemos podido descubrir el lugar desde el cual fue disparada el arma, ni averiguar cuál fue la mano que forjó la saeta o la mojó con veneno.
¿Es posible que la justicia invente un castigo lo bastante severo para que sea proporcionado al daño que causa el malvado que ensucia el buen nombre de una persona y permanece escondido? Un mentiroso a la vista es un ángel comparado con este demonio. Las víboras y las cobras son inocentes comparadas con un reptil así. El diablo mismo debería sonrojarse de ser el padre de una descendencia tan baja. C. H. S.
Vers. 5. Obstinados en su inicuo designio. Los hombres buenos se hallan desanimados con frecuencia y no es raro que se desanimen el uno al otro, pero los hijos de las tinieblas son astutos en su generación, y persisten en su estado de ánimo, y se anima el uno al otro.
Calculan para tender lazos ocultos. Saben cuál es el beneficio de la cooperación; ponen sus experiencias en común; se enseñan el uno al otro, nuevos métodos.
Y dicen: ¿Quién podrá verlo? Se olvidan que hay un ojo que todo lo ve y una mano que todo lo descubre, que será dura sobre ellos. Por tanto, no temáis vosotros que tembláis, porque el Señor está a vuestra mano derecha, y no os causará daño el enemigo. C. H. S.
Vers. 6. Inventan maldades. Es triste que para causar la ruina de un buen hombre los malvados muestren con frecuencia tanta diligencia como si estuvieran buscando un tesoro. C. H. S.
Es una señal de que la malicia está hirviendo en los corazones de los hombres cuando son activos en la búsqueda de algo contra sus prójimos. El amor prefiere no ver o escuchar los fallos de los demás; y si esto es inevitable, se ocupa en curarlos y reformarlos dentro de lo que está en su poder. John Milward en Ejercicios matutinos
Vers. 8. Sus propias lenguas los harán caer. Las calumnias y mentiras producirán su efecto sobre ellos mismos. Con sus propias lenguas se cortarán el cuello. C. H. S.
Un refrán común dice que «las palabras son viento»; pero son un viento que puede soplar para llevar al alma a un cielo de reposo si son santas, salutíferas, espirituales y edificantes, o bien puede llevarla al mar Muerto de la miseria eterna si son profanas, necias, espuma y sin provecho. Edward Reyner en Reglas para el gobierno de la lengua
Se asombrarán todos los que los vean. ¿A quién le gusta estar cerca de Herodes cuando los gusanos le están royendo?, ¿o en el mismo carro de Faraón cuando las olas le rodean? Los que rodean a un perseguidor poderoso y se arrastran a sus pies son los que primero le abandonan en el día de la ira. ¡Ay de vosotros mentirosos! ¿Quién deseará vuestra compañía cuando os halléis en el lago de fuego?
Vers. 9. Entonces temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios. Tan espantoso y decisivo será el derrocamiento de los malvados por el Señor que todo el mundo hablará de ello. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Un Salmo de David. Su vida estaba llena de conflictos, y raramente terminaba un Salmo sin mencionar a sus enemigos; en este instante sus pensamientos están completamente ocupados en oración contra ellos. C. H. S.
Este Salmo es aplicado por el rabino Abdías a Amán y a Mardoqueo. El enemigo es Amán, y el objeto de la ira de éste, Mardoqueo. John Gill
El clamor del elegido de Dios cuando es perseguido por causa de la justicia. Arthur Pridham en Notas y reflexiones sobre los Salmos
Vers. 1. Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento. ¿No leemos que Moisés habló con sus labios en el mar Rojo, y que el Señor le dijo: «¿Por qué clamas a mí?» Las oraciones que no son oídas en la tierra pueden ser las mejor oídas en el cielo. Nuestro deber es notar de qué forma tan constante David hace uso de la oración; es su hacha de combate y su arma de guerra. C. H. S.
Vers. 3. Que afilan como espada su lengua. El verbo significa dice Parkhurst- «afilar, amolar», lo cual se realiza mediante una fricción persistente con un objeto más duro; y esta hermosa metáfora es aplicada a la lengua malvada. Sin embargo, ha sido traducido también como «vibrar», tal como hace la serpiente con su lengua. Richard Mant
El ingenio del hombre se ha aplicado de modo maravilloso a dos cosas: inventar armas de guerra destructivas, e ingeniarse métodos variados para ser la ruina de los hombres con palabras malignas. La lista de las primeras se halla en los escritos militares. Pero las varias formas de hablar mal apenas se pueden catalogar.
Los que hablan mal disponen de flechas agudas con la punta mojada en veneno. Tienen «espadas llameantes, espadas de dos filos, espadas desenvainadas, sacadas en ira, con las cuales cortan y hieren y matan el buen nombre de su prójimo». Los pecados de la lengua son crueles, muy crueles. Cuando calumnian en secreto, como hacen comúnmente, uno no puede defenderse contra estos ataques. Sus cañones son infernales. Uno de ellos es: «Si una mentira es más útil que la verdad, di la mentira.» Otro es: «¡Calumnia, algo quedará!» William S. Plumer
Lanza cual saetas sus palabras amargas. Se afanan, y con fuerza preparan sus palabras como saetas, y luego las lanzan habiéndolas mojado en amargura. Al clavarse causan angustia, para destruir según es su intento. C. H. S.
Vers. 3, 4. Vimos en el Museo de Venecia un instrumento con el cual los antiguos tiranos de Italia acostumbraban clavar agujas envenenadas a los que hacían objeto de su malignidad. Pensamos en las murmuraciones y calumnias secretas, y deseamos que estos artefactos malévolos tengan fin. Las armas de la insinuación solapada y la murmuración parecen tan insignificantes como agujas; pero su veneno instilado es mortal para la reputación de muchos. C. H. S.
Hasta qué punto, pues, debe andar un hombre con prudencia para no dar motivo justo de reproches y no hacerse objeto de la burla de los necios del mundo; mas si es reprochado (y no cabe duda que lo será), que sea por andar en derechura en los caminos de Dios, y no por sus pecados, para que el reproche pueda caer sobre la cabeza del que lo lanza, y su lenguaje escandaloso se les atragante. J. Burroughs
Vers. 3,7-8. Las armas más ponzoñosas son las palabras malignas, «palabras amargas»; pero la Palabra es el arma principal del Espíritu Santo; y así como esta espada del gran Capitán hizo fracasar al tentador en el desierto, del mismo modo podemos vencer a «los obradores de iniquidad» con la verdadera hoja de Jerusalén. J. L. K.
Vers. 4. Para asaetear a escondidas al inocente. La conducta sincera y recta no nos es una garantía contra los ataques de la calumnia. El diablo asaeteó al mismo Señor, y nosotros podemos estar seguros que él tiene saetas también para nosotros. C. H. S.
¿Quién podría haber pensado que hubiera un diablo en Pedro que tentaba al Maestro, o sospechado que Abraham fuera su instrumento para traicionar a su amada esposa para que cometiera un pecado? Con todo, fue así. Si, a veces lo hace de modo tan secreto que dispara sus saetas con el arco de Dios, y el pobre cristiano es trast9rnado, pensando que es Dios el que le reprende y está airado con El, cuando es el diablo que le tienta para que lo crea, y sólo imita fraudulentamente la voz de Dios. William Gurnall
Le tiran de improviso y nada temen. Hemos visto en la vida diaria la saeta de la calumnia hiriendo gravemente a su víctima; pero, aun así, no hemos podido descubrir el lugar desde el cual fue disparada el arma, ni averiguar cuál fue la mano que forjó la saeta o la mojó con veneno.
¿Es posible que la justicia invente un castigo lo bastante severo para que sea proporcionado al daño que causa el malvado que ensucia el buen nombre de una persona y permanece escondido? Un mentiroso a la vista es un ángel comparado con este demonio. Las víboras y las cobras son inocentes comparadas con un reptil así. El diablo mismo debería sonrojarse de ser el padre de una descendencia tan baja. C. H. S.
Vers. 5. Obstinados en su inicuo designio. Los hombres buenos se hallan desanimados con frecuencia y no es raro que se desanimen el uno al otro, pero los hijos de las tinieblas son astutos en su generación, y persisten en su estado de ánimo, y se anima el uno al otro.
Calculan para tender lazos ocultos. Saben cuál es el beneficio de la cooperación; ponen sus experiencias en común; se enseñan el uno al otro, nuevos métodos.
Y dicen: ¿Quién podrá verlo? Se olvidan que hay un ojo que todo lo ve y una mano que todo lo descubre, que será dura sobre ellos. Por tanto, no temáis vosotros que tembláis, porque el Señor está a vuestra mano derecha, y no os causará daño el enemigo. C. H. S.
Vers. 6. Inventan maldades. Es triste que para causar la ruina de un buen hombre los malvados muestren con frecuencia tanta diligencia como si estuvieran buscando un tesoro. C. H. S.
Es una señal de que la malicia está hirviendo en los corazones de los hombres cuando son activos en la búsqueda de algo contra sus prójimos. El amor prefiere no ver o escuchar los fallos de los demás; y si esto es inevitable, se ocupa en curarlos y reformarlos dentro de lo que está en su poder. John Milward en Ejercicios matutinos
Vers. 8. Sus propias lenguas los harán caer. Las calumnias y mentiras producirán su efecto sobre ellos mismos. Con sus propias lenguas se cortarán el cuello. C. H. S.
Un refrán común dice que «las palabras son viento»; pero son un viento que puede soplar para llevar al alma a un cielo de reposo si son santas, salutíferas, espirituales y edificantes, o bien puede llevarla al mar Muerto de la miseria eterna si son profanas, necias, espuma y sin provecho. Edward Reyner en Reglas para el gobierno de la lengua
Se asombrarán todos los que los vean. ¿A quién le gusta estar cerca de Herodes cuando los gusanos le están royendo?, ¿o en el mismo carro de Faraón cuando las olas le rodean? Los que rodean a un perseguidor poderoso y se arrastran a sus pies son los que primero le abandonan en el día de la ira. ¡Ay de vosotros mentirosos! ¿Quién deseará vuestra compañía cuando os halléis en el lago de fuego?
Vers. 9. Entonces temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios. Tan espantoso y decisivo será el derrocamiento de los malvados por el Señor que todo el mundo hablará de ello. C. H. S.
***
COMENTARIO SALMO 63
SALMO 63
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Un salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.» Este salmo fue escrito probablemente cuando huía de Absalón; ciertamente en el tiempo que lo escribió, era rey (vers. 11) y está apurado por los que procuraban matarle.
La palabra distintiva de este Salmo es «temprano». Cuando la cama es más blanda, nos sentimos tentados de levantarnos tarde, pero cuando no hay comodidad, y la cama es dura, si nos levantamos más temprano para buscar al Señor, tenemos mucho que agradecer a la aspereza o al desierto. C. H. S.
Hay salmos propios para el desierto o la soledad; y tenemos razones para agradecer a Dios que es el desierto de Judá, el lugar en que estamos, no el desierto de pecado. Matthew Henry
Agar vio a Dios en el desierto y llamó un pozo según el nombre derivado de la visión Beer-lahai-roi (Génesis 16:13, 14). Moisés vio a Dios en el desierto (Exodo 3:1-4). Elías vio a Dios en el desierto (1º Reyes 19:4-18). David vio a Dios en el desierto. La Iglesia cristiana verá a Dios en el desierto (Apocalipsis 12:6-14). Toda alma devota que anhela ver a Dios en su casa, tendrá el refrigerio de visiones de Dios en el desierto de la soledad, la aflicción, la enfermedad y la muerte. Christopher Wordsworth
Era éste el Salmo favorito de M. Schade, el famoso predicador de Berlín, Salmo que él oraba diariamente con tal fervor y aplicación a si mismo, que era imposible escucharle sin emoción. E. W. Hentstenerg
Vers. 1 Oh Dios, mi Dios eres tú. El último Salmo dejó resonando en nuestro oído el eco del poder; y aquí nos es recordado. C. H. S.
Oh Dios. Esta es una expresión solemne; lástima que algunos la usen como una simple exclamación, sin darle ningún sentido. Matthew Henry
En hebreo, el Salmo empieza Elohim, Eh. Ahora bien, Elohim es plural, y Eh es singular, para expresar el misterio de la Trinidad, el misterio de la Unidad, la subsistencia distinta de las (tres) hipóstasis y su consustancialidad. Salterium Quin. Fabri Stapulensis
De madrugada te buscaré. La posesión engendra deseo. La plena seguridad no es un obstáculo a la diligencia, sino el resorte principal de la misma. ¿Cómo puedo yo buscar el Dios de otro hombre? Pero busco con ardiente deseo a Aquel a quien sé que es mío. Observa el afán implicado en el tiempo mencionado; no va a esperar hasta el mediodía ni el fresco del atardecer, sino que se levanta al cantar el gallo, para reunirse con su Dios.
Mi alma tiene sed de Ti. La sed es un anhelo insaciable hacia algo que es uno de los pilares más esenciales de la vida; no hay modo de razonar con ella, ni de olvidarla, ni de despreciarla, ni vencerla con indiferencia estoica. La sed se hace notar; todo el hombre ha de ceder a su poder; del mismo modo ocurre con el deseo divino que la gracia de Dios crea en el hombre regenerado. C. H. S.
¡Oh, si Cristo viniera cerca, y estuviera quieto, y me diera permiso para contemplarle! Porque el mirar parece el privilegio del pobre, puesto que sin pagar nada en absoluto puede contemplar el sol. Samuel Rutherford
Vers. 2. Como te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria. Nuestra miseria es que tenemos muy poca sed de estas cosas sublimes y mucha de las bagatelas insulsas del tiempo y del sentido. La vista de Dios era suficiente para David, pero nada inferior a ella le contentaba. C. H. S.
El deseo de todo cristiano es, o debería ser, el ver y gozar mas y más de la gloria de Dios. Una mirada a la gloria divina crucifica nuestros deseos carnales y da muerte a las corrupciones de nuestro corazón. John Angell James
Vers. 3. Porque mejor es tu misericordia que la vida. El morar con Dios es mejor que la mejor vida que podamos imaginarnos: una vida de comodidades, en un palacio, con salud, honores, riquezas y placeres; sí, mil vidas no son iguales a la vida eterna que se halla en la sonrisa de Jehová. C. H. S.
El favor divino es mejor que la vida; sí, es mejor que muchas vidas juntas. Sabemos hasta qué punto tan elevado los hombres consideran sus vidas; y para preservarlas van a sangrar, sudar, separarse de sus posesiones, incluso de sus propios miembros. Ahora bien, aunque la vida sea tan cara y preciosa para el hombre, un alma abandonada va-lora las recompensas del favor divino por encima de la vida, sí, por encima de muchas vidas. Muchos hombres se han sentido hastiados de sus vidas, como es evidente por la Escritura y la Historia, pero ningún hombre se ha cansado del amor y del favor de Dios. No hay persona que dé más valor a poder contemplar el sol que el que ha languidecido largos años en un oscuro calabozo. Thomas Brooks
¿Qué hay de deseable en la vida si un hombre no tiene lugar en el corazón de Dios? Ésta es la mayor bendición temporal y nada puede superarla excepto el favor del Dios de nuestra vida; y esto es excelente en verdad. ¿Qué comparación hay entre el aliento de nuestras narices y el favor del Dios eterno? Timothy Cruso
Mis labios te alabarán. ¿Es posible que un hombre ame a otro y no le alabe o no hable de él? Si tienes un halcón o un sabueso al que quieres mucho, vas a alabarlo; y ¿puedes amar a Cristo sin hablar nunca o raramente de El, o de, su amor, sin alabarlo nunca a otros, para que ellos se enamoren de El también? Puedo asegurarte que será una razón principal por la que desees vivir el que des a conocer al Señor Jesús a tus hijos, amigos, conocidos, de modo que en la edad venidera su nombre pueda resonar y su memoria ser un olor suave de generación en generación. Thomas Sheppard en El creyente sano
Vers. 4. En tu nombre alzaré mis manos. Las manos no tienen que colgar inertes cuando Dios nos atrae en amor. El nombre de Jesús con frecuencia ha hecho saltar a un cojo como si fuera un ciervo, y ha hecho prorrumpir en aplausos de alegría al triste. C. H. S.
Vers. 5. Como de meollo y de enjundia será saciada mi alma. Con frecuencia David se encontraba sin tener nada más que el suelo duro como cama, y las piedras como almohada, y los setos como cortina, y los cielos como dosel; sí, en esta condición Dios era más dulce que el tuétano y la enjundia para él. Thomas Brooks
Cuando el Señor pone su Espíritu en nosotros, entonces nuestras almas hambrientas empiezan un festín; porque su Espíritu bendito nos muestra las cosas de Cristo y nos las aplica, y por este medio estamos capacitados para comer su carne y beber su sangre. Y después de recibir de este modo el Espíritu Santo, El ya no nos lo quita. Bosquejo de un sermón de John Fraser
Vers. 7. Porque has sido mi socorro. Ésta es la gran utilidad de la memoria, el proporcionarnos pruebas de la fidelidad, del Señor y guiarnos hacia adelante a una confianza creciente en El. C. H. S.
El modo más seguro y más asequible de echar mano de Dios es la consideración de todo lo que El ya ha hecho, que era el método de David aquí; porque, dice David, ésta era la manera con que Dios me trató antes, por tanto esperaré en Dios del mismo modo. No puedo tener mejor seguridad para el presente o el futuro que las antiguas misericordias que Dios me ha mostrado. Abraham Wright
Dios ayuda a los suyos a saber llevar con paciencia las cruces que El pone sobre ellos. El participa en sus sufrimientos, y en todas las aflicciones de ellos El es afligido, según nos dice con frecuencia. El no les impone cargas que El mismo no les ayude a llevar y les capacite para soportar. Thomas Horton
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. La misma sombra de Dios es dulce para el creyente. C. H. S.
Como el pájaro se cobija del calor del sol en el follaje frondoso y canta alegremente, también el creyente entona sus cantos de alabanza a la sombra de las alas de Dios. Augustus F. Tholuck
Vers. 8. Mi alma está apegada a Ti. Éste es el lenguaje del hombre bueno en sus peores momentos; porque cuando ha perdido su proximidad a Dios, estará desasosegada hasta que la haya obtenido de nuevo y la seguirá con toda su fuerza. Es también su lenguaje en sus mejores circunstancias; porque cuando saborea y goza al máximo de Dios, quiere conocerle y gozar de El más aún. El objeto de su afán no es el cielo ni la tierra meramente, sino Dios mismo. Condensado de Benjamin Bednome. Sermón: «La búsqueda del cristiano»
El primer sentido es agglutinavit, pegarse; de ahí pasa al sentido figurado de «asociarse», adherirse, estar unido con; y de modo particular estar unido firmemente con afecto fuerte. «Por tanto, dejará un hombre a su padre y madre, y se unirá a su mujer»; en realidad, el estar unido y adherido a su esposa con el afecto más permanente. Samuel Chandler
La adhesión del espíritu de David era un pegarse al Espíritu del Señor; un matrimonio hecho por el Señor no lo puede deshacer el diablo. Alexander Pringle
Vers. 9. Caerán en las honduras de la tierra. Todo golpe dirigido a los fieles va a repercutir en el perseguidor; el que golpea a un creyente, clava un clavo a su propio ataúd.
Vers. 10. Serán pasto de los chacales. Ni aun merecen ser comida de los leones; los chacales husmearán sus cadáveres y festejarán en su carne. C. H. S.
¿No es contra la ley de la naturaleza que el hombre sea carne para las fieras? Sí, la carne de estos animales es carroña, no la carne de los hombres. Con todo, la naturaleza da su consentimiento a esta clase de castigo por crímenes contra ella. Porque es conforme a razón que la ley de la naturaleza sea quebrantada con el castigo de los que la quebrantan con su pecado; que los que devoran a los hombres como fieras sean devorados por las fieras; que los que con sus manos ofrecen violencia no natural a su Soberano sufran de las garras y dientes de las fieras.
San Agustín, exponiendo toda esta profecía de Cristo, presenta una razón especial para este juicio de Dios, por el cual los judíos fueron condenados a los chacales. Los judíos dice mataron a Cristo para no tener que perder su país; pero, en realidad, con ello perdieron su país, porque mataron a Cristo; porque rehusaron, al Cordero de Dios y prefirieron a Herodes, una zorra, antes que a El, por lo que la retribución justa del Todopoderoso es que fueran entregados a las zorras y chacales como su porción. Damel Featley en Clavis mystica
Qué sentencia es la que pronuncia David sobre los que buscan el alma de los justos para destruirla: Serán pasto de las zorras; o lo que es igual, de los chacales. Estos animales, cuando se ven acuciados por el hambre, buscan alrededor de las tumbas, y luchan entre sí cuando devoran sus presas. Su banquete máximo es lo que queda sobre el campo después de la batalla. ¡Oh!, no quiero ni aun soñar en uno que haya caído por la espada y esté echado en el suelo, sea destrozado, roído y arrastrado por estos repugnantes animales. W. M. Thomson en La tierra y el libro.
Vers. 11. Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada. Y cuanto antes mejor. Si no por la vergüenza, o el temor, o la razón, sea cerrada por unas paladas de tierra del sepulturero; porque el mentiroso es un diablo humano, es la maldición de los hombres, maldito por Dios, que ha dicho de modo general: «Todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre.» Ved la diferencia entre la boca que alaba a Dios y la boca que fabrica mentiras; la primera nunca será cerrada, sino que cantará para siempre; la segunda será cerrada ante el tribunal de Dios. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Un salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.» Este salmo fue escrito probablemente cuando huía de Absalón; ciertamente en el tiempo que lo escribió, era rey (vers. 11) y está apurado por los que procuraban matarle.
La palabra distintiva de este Salmo es «temprano». Cuando la cama es más blanda, nos sentimos tentados de levantarnos tarde, pero cuando no hay comodidad, y la cama es dura, si nos levantamos más temprano para buscar al Señor, tenemos mucho que agradecer a la aspereza o al desierto. C. H. S.
Hay salmos propios para el desierto o la soledad; y tenemos razones para agradecer a Dios que es el desierto de Judá, el lugar en que estamos, no el desierto de pecado. Matthew Henry
Agar vio a Dios en el desierto y llamó un pozo según el nombre derivado de la visión Beer-lahai-roi (Génesis 16:13, 14). Moisés vio a Dios en el desierto (Exodo 3:1-4). Elías vio a Dios en el desierto (1º Reyes 19:4-18). David vio a Dios en el desierto. La Iglesia cristiana verá a Dios en el desierto (Apocalipsis 12:6-14). Toda alma devota que anhela ver a Dios en su casa, tendrá el refrigerio de visiones de Dios en el desierto de la soledad, la aflicción, la enfermedad y la muerte. Christopher Wordsworth
Era éste el Salmo favorito de M. Schade, el famoso predicador de Berlín, Salmo que él oraba diariamente con tal fervor y aplicación a si mismo, que era imposible escucharle sin emoción. E. W. Hentstenerg
Vers. 1 Oh Dios, mi Dios eres tú. El último Salmo dejó resonando en nuestro oído el eco del poder; y aquí nos es recordado. C. H. S.
Oh Dios. Esta es una expresión solemne; lástima que algunos la usen como una simple exclamación, sin darle ningún sentido. Matthew Henry
En hebreo, el Salmo empieza Elohim, Eh. Ahora bien, Elohim es plural, y Eh es singular, para expresar el misterio de la Trinidad, el misterio de la Unidad, la subsistencia distinta de las (tres) hipóstasis y su consustancialidad. Salterium Quin. Fabri Stapulensis
De madrugada te buscaré. La posesión engendra deseo. La plena seguridad no es un obstáculo a la diligencia, sino el resorte principal de la misma. ¿Cómo puedo yo buscar el Dios de otro hombre? Pero busco con ardiente deseo a Aquel a quien sé que es mío. Observa el afán implicado en el tiempo mencionado; no va a esperar hasta el mediodía ni el fresco del atardecer, sino que se levanta al cantar el gallo, para reunirse con su Dios.
Mi alma tiene sed de Ti. La sed es un anhelo insaciable hacia algo que es uno de los pilares más esenciales de la vida; no hay modo de razonar con ella, ni de olvidarla, ni de despreciarla, ni vencerla con indiferencia estoica. La sed se hace notar; todo el hombre ha de ceder a su poder; del mismo modo ocurre con el deseo divino que la gracia de Dios crea en el hombre regenerado. C. H. S.
¡Oh, si Cristo viniera cerca, y estuviera quieto, y me diera permiso para contemplarle! Porque el mirar parece el privilegio del pobre, puesto que sin pagar nada en absoluto puede contemplar el sol. Samuel Rutherford
Vers. 2. Como te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria. Nuestra miseria es que tenemos muy poca sed de estas cosas sublimes y mucha de las bagatelas insulsas del tiempo y del sentido. La vista de Dios era suficiente para David, pero nada inferior a ella le contentaba. C. H. S.
El deseo de todo cristiano es, o debería ser, el ver y gozar mas y más de la gloria de Dios. Una mirada a la gloria divina crucifica nuestros deseos carnales y da muerte a las corrupciones de nuestro corazón. John Angell James
Vers. 3. Porque mejor es tu misericordia que la vida. El morar con Dios es mejor que la mejor vida que podamos imaginarnos: una vida de comodidades, en un palacio, con salud, honores, riquezas y placeres; sí, mil vidas no son iguales a la vida eterna que se halla en la sonrisa de Jehová. C. H. S.
El favor divino es mejor que la vida; sí, es mejor que muchas vidas juntas. Sabemos hasta qué punto tan elevado los hombres consideran sus vidas; y para preservarlas van a sangrar, sudar, separarse de sus posesiones, incluso de sus propios miembros. Ahora bien, aunque la vida sea tan cara y preciosa para el hombre, un alma abandonada va-lora las recompensas del favor divino por encima de la vida, sí, por encima de muchas vidas. Muchos hombres se han sentido hastiados de sus vidas, como es evidente por la Escritura y la Historia, pero ningún hombre se ha cansado del amor y del favor de Dios. No hay persona que dé más valor a poder contemplar el sol que el que ha languidecido largos años en un oscuro calabozo. Thomas Brooks
¿Qué hay de deseable en la vida si un hombre no tiene lugar en el corazón de Dios? Ésta es la mayor bendición temporal y nada puede superarla excepto el favor del Dios de nuestra vida; y esto es excelente en verdad. ¿Qué comparación hay entre el aliento de nuestras narices y el favor del Dios eterno? Timothy Cruso
Mis labios te alabarán. ¿Es posible que un hombre ame a otro y no le alabe o no hable de él? Si tienes un halcón o un sabueso al que quieres mucho, vas a alabarlo; y ¿puedes amar a Cristo sin hablar nunca o raramente de El, o de, su amor, sin alabarlo nunca a otros, para que ellos se enamoren de El también? Puedo asegurarte que será una razón principal por la que desees vivir el que des a conocer al Señor Jesús a tus hijos, amigos, conocidos, de modo que en la edad venidera su nombre pueda resonar y su memoria ser un olor suave de generación en generación. Thomas Sheppard en El creyente sano
Vers. 4. En tu nombre alzaré mis manos. Las manos no tienen que colgar inertes cuando Dios nos atrae en amor. El nombre de Jesús con frecuencia ha hecho saltar a un cojo como si fuera un ciervo, y ha hecho prorrumpir en aplausos de alegría al triste. C. H. S.
Vers. 5. Como de meollo y de enjundia será saciada mi alma. Con frecuencia David se encontraba sin tener nada más que el suelo duro como cama, y las piedras como almohada, y los setos como cortina, y los cielos como dosel; sí, en esta condición Dios era más dulce que el tuétano y la enjundia para él. Thomas Brooks
Cuando el Señor pone su Espíritu en nosotros, entonces nuestras almas hambrientas empiezan un festín; porque su Espíritu bendito nos muestra las cosas de Cristo y nos las aplica, y por este medio estamos capacitados para comer su carne y beber su sangre. Y después de recibir de este modo el Espíritu Santo, El ya no nos lo quita. Bosquejo de un sermón de John Fraser
Vers. 7. Porque has sido mi socorro. Ésta es la gran utilidad de la memoria, el proporcionarnos pruebas de la fidelidad, del Señor y guiarnos hacia adelante a una confianza creciente en El. C. H. S.
El modo más seguro y más asequible de echar mano de Dios es la consideración de todo lo que El ya ha hecho, que era el método de David aquí; porque, dice David, ésta era la manera con que Dios me trató antes, por tanto esperaré en Dios del mismo modo. No puedo tener mejor seguridad para el presente o el futuro que las antiguas misericordias que Dios me ha mostrado. Abraham Wright
Dios ayuda a los suyos a saber llevar con paciencia las cruces que El pone sobre ellos. El participa en sus sufrimientos, y en todas las aflicciones de ellos El es afligido, según nos dice con frecuencia. El no les impone cargas que El mismo no les ayude a llevar y les capacite para soportar. Thomas Horton
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. La misma sombra de Dios es dulce para el creyente. C. H. S.
Como el pájaro se cobija del calor del sol en el follaje frondoso y canta alegremente, también el creyente entona sus cantos de alabanza a la sombra de las alas de Dios. Augustus F. Tholuck
Vers. 8. Mi alma está apegada a Ti. Éste es el lenguaje del hombre bueno en sus peores momentos; porque cuando ha perdido su proximidad a Dios, estará desasosegada hasta que la haya obtenido de nuevo y la seguirá con toda su fuerza. Es también su lenguaje en sus mejores circunstancias; porque cuando saborea y goza al máximo de Dios, quiere conocerle y gozar de El más aún. El objeto de su afán no es el cielo ni la tierra meramente, sino Dios mismo. Condensado de Benjamin Bednome. Sermón: «La búsqueda del cristiano»
El primer sentido es agglutinavit, pegarse; de ahí pasa al sentido figurado de «asociarse», adherirse, estar unido con; y de modo particular estar unido firmemente con afecto fuerte. «Por tanto, dejará un hombre a su padre y madre, y se unirá a su mujer»; en realidad, el estar unido y adherido a su esposa con el afecto más permanente. Samuel Chandler
La adhesión del espíritu de David era un pegarse al Espíritu del Señor; un matrimonio hecho por el Señor no lo puede deshacer el diablo. Alexander Pringle
Vers. 9. Caerán en las honduras de la tierra. Todo golpe dirigido a los fieles va a repercutir en el perseguidor; el que golpea a un creyente, clava un clavo a su propio ataúd.
Vers. 10. Serán pasto de los chacales. Ni aun merecen ser comida de los leones; los chacales husmearán sus cadáveres y festejarán en su carne. C. H. S.
¿No es contra la ley de la naturaleza que el hombre sea carne para las fieras? Sí, la carne de estos animales es carroña, no la carne de los hombres. Con todo, la naturaleza da su consentimiento a esta clase de castigo por crímenes contra ella. Porque es conforme a razón que la ley de la naturaleza sea quebrantada con el castigo de los que la quebrantan con su pecado; que los que devoran a los hombres como fieras sean devorados por las fieras; que los que con sus manos ofrecen violencia no natural a su Soberano sufran de las garras y dientes de las fieras.
San Agustín, exponiendo toda esta profecía de Cristo, presenta una razón especial para este juicio de Dios, por el cual los judíos fueron condenados a los chacales. Los judíos dice mataron a Cristo para no tener que perder su país; pero, en realidad, con ello perdieron su país, porque mataron a Cristo; porque rehusaron, al Cordero de Dios y prefirieron a Herodes, una zorra, antes que a El, por lo que la retribución justa del Todopoderoso es que fueran entregados a las zorras y chacales como su porción. Damel Featley en Clavis mystica
Qué sentencia es la que pronuncia David sobre los que buscan el alma de los justos para destruirla: Serán pasto de las zorras; o lo que es igual, de los chacales. Estos animales, cuando se ven acuciados por el hambre, buscan alrededor de las tumbas, y luchan entre sí cuando devoran sus presas. Su banquete máximo es lo que queda sobre el campo después de la batalla. ¡Oh!, no quiero ni aun soñar en uno que haya caído por la espada y esté echado en el suelo, sea destrozado, roído y arrastrado por estos repugnantes animales. W. M. Thomson en La tierra y el libro.
Vers. 11. Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada. Y cuanto antes mejor. Si no por la vergüenza, o el temor, o la razón, sea cerrada por unas paladas de tierra del sepulturero; porque el mentiroso es un diablo humano, es la maldición de los hombres, maldito por Dios, que ha dicho de modo general: «Todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre.» Ved la diferencia entre la boca que alaba a Dios y la boca que fabrica mentiras; la primera nunca será cerrada, sino que cantará para siempre; la segunda será cerrada ante el tribunal de Dios. C. H. S.
***
COMENTARIO SALMO 62
SALMO 62
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal, a Jedutún». Éste es el segundo Salmo dedicado a Jedutún, o Etán; el primero es el treinta y nueve, un Salmo casi gemelo de éste en muchos aspectos, que contiene en el original la palabra traducida como «sólo» cuatro veces, comparada con seis aquí. C. H. S.
No hay en él una sola palabra (y esto es una ocurrencia rara) en que el profeta exprese temor o abatimiento. Moses Amyraut
Atanasio dice de este Salmo: «Contra todos los intentos sobre tu cuerpo, estado, alma, fama, tentaciones, tribulaciones, maquinaciones, difamaciones, repite este Salmo.» John Donne
Vers. 1. Solamente en Dios descansa mi alma; de Él viene mi salvación. El esperar en Dios, y a Dios, es la posición habitual de la fe; el esperar en El verdaderamente es sinceridad; el esperar a El sólo es castidad espiritual. El original es: «Sólo a Dios en mi alma en silencio.» El proverbio dice que el hablar es plata, pero el silencio es oro, y es más que verdadero en ese caso. No hay elocuencia en el mundo que tenga ni la mitad del significado del silencio paciente del Hijo de Dios. Si el esperar en Dios es adorar, el esperar en la criatura es idolatría; si el esperar en Dios solamente es verdadera fe, el asociar el brazo de la carne con El es una incredulidad audaz. C. H. S.
Hubo un tiempo en que acostumbraba maravillarme de estas palabras de Lutero:
Aguanta paciente y en silencio,
No digas a nadie tus miserias;
No cedas en la prueba ni desmayes,
Que Dios te librará en cualquier momento.
Me sorprendía porque sentimos que el derramar la pena en el corazón de un amigo es muy dulce. Y, al mismo tiempo, el que habla mucho de sus tribulaciones al hombre es apto de caer en el error de hablar poco de ellas a Dios; en tanto que, por otra parte, el que ha experimentado con frecuencia el alivio bendito que fluye de la conversación silenciosa con el Eterno, pierde mucho de su deseo de la simpatía de sus prójimos. «El hablar de la tribulación la dobla.» Augustus F. Tholuck en Horas de Devoción cristiana
Vers. 2. Solamente Él es mi roca y mi salvación. David ha tenido que esconderse en cavernas de roca, y aquí compara a su Dios con este refugio seguro.
Es mi refugio, no resbalaré mucho. Podré moverme como el barco anclado, oscilando algo de acá para allá con la marea, pero no seré arrastrado por la tempestad. Cuando el hombre sabe con seguridad que el Señor es su salvación, no puede estar muy abatido; sería necesario más que todos los demonios del infierno para alarmar un corazón que sabe que Dios es su salvación. C. H. S.
El hombre «mortificado» canta y no está alegre, llora y no está triste, siente celo por la causa de Dios, pero su espíritu está en sosiego; no siente tanto anhelo de cosa alguna que no pueda dejarla por Dios. ¡Ah!, hay pocos que obren sin excederse al obrar. Alexander Carmichael en La mortificación del pecado por el creyente
Vers. 3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Se maravilla de la perseverancia en la malicia después de tantos fracasos y derrotas de algunos de ellos. Es una maravilla que los hombres sigan de buena gana sus cursos vanos y pecaminosos, y con todo, el perseverar en la gracia es una dificultad tan grande como una imposibilidad, si no fuera por la ayuda divina. Si Satanás tuviera algo de vergüenza, o la tuvieran sus hijos, no tratarían de esta manera a la simiente de la mujer. Diez mil contra uno no les parece aún suficiente ventaja; no hay una gota de sangre decente en sus venas.
Como pared que se desploma y como cerca que se derrumba. Esperan que los hombres se inclinen a ellos y tiemblen ante su presencia, pero los hombres que se sienten fuertes por la fe no ven en ellos honor alguno y sí mucho que despreciar. Nunca es bueno por nuestra parte pensar mucho de los inicuos; cualquiera que sea su posición, están cerca de su destrucción, se tambalean y se caen; seremos sabios si nos mantenemos a distancia, porque no hay ventaja en estar cerca de una pared que se desploma; si no nos aplasta con su peso, puede sofocarnos con el polvo. C. H. S.
Vers. 4. Aman la mentira. El mentir es bastante malo, pero el deleitarse en la mentira es una negra marca de infamia.
Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Los halagos han sido siempre el arma favorita de los enemigos de los hombres buenos; pueden maldecir ásperamente cuando les es útil; entretanto, como les conviene, disimulan su ira, y con palabras suaves hacen ver que bendicen a aquellos a quienes harían pedazos. C. H. S.
Vers. 5. Alma mía, reposa solamente en Dios. ¡Está quieta, alma mía! Sométete completamente, permanece inmóvil, confía con paciencia. Sé como tu Señor, vence con resistencia pasiva de paciencia victoriosa; sólo puedes conseguirlo cuando estás persuadido interior-mente de la presencia de Dios y cuando esperas solamente en El. La fe sin mezcla no desmaya. C. H. S.
No confían en ningún Dios aquellos que no confían sólo en Dios. El que está con un pie sobre la roca y otro sobre la arena movediza va a perecer como si tuviera los dos pies en ésta. John Trapp
Porque de El procede mi esperanza. Esperamos en Dios porque creemos en El. La expectativa es hija de la oración y la fe, y la tenemos del Señor como una gracia aceptable. C. H. S.
Vers. 7. En Dios está mi salvación y mi gloria. ¿En qué me gloriaré sino en Aquel que nos salva? Nuestro honor corresponde a Aquel que asegura nuestras almas. El hallarlo todo en Dios y el gloriarse de ello es una de las marcas seguras de un alma iluminada. C. H. S.
Los griegos pintaban en sus escudos la imagen de Neptuno y los troyanos la de Minerva porque en ellos habían puesto su confianza y consideraban su protección segura. Para nosotros, Cristo es la insignia de nuestros escudos. Thomas Le Blanc
En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Observa que el Salmista marca con sus propias iniciales cada uno de los nombres que se goza en dar a su Dios: mi expectativa, mi roca, mi salvación, mi gloria, mi fortaleza, mi refugio; es la palabra «mi» la que pone la miel en el panal. C. H. S.
Vers. 8. Esperad en Él en todo tiempo, oh pueblos. La fe es un deber permanente, un privilegio perpetuo. Deberíamos confiar tanto cuando podemos ver como cuando estamos totalmente a oscuras. C. H. S.
En una palabra, el confiar en Dios es el acto elevado o el ejercicio de la fe por el cual el alma, al mirar a Dios y echarse sobre su bondad, poder, promesas, fidelidad y providencia, es elevada sobre los temores y desalientos carnales, encima de las dudas y perplejidades inquietantes, o bien para obtener y continuar en lo que es bueno, o para prevenir o quitar aquello que es malo. Thomas Lye en Los ejercicios matutinos en Cripplegate
Esperad en El en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de El vuestro corazón. Según nuestro amor, así será nuestra fe y con-fianza en Dios; y según nuestra confianza, así será nuestra libertad en el trono de la gracia. Confía en El y derrama tu corazón delante de El; derrámalo como el agua, en lágrimas de gozo. Porque cuando la piedra de tu corazón sea derretida por la misericordia, los ojos van a fluir como una fuente de lágrimas. Samuel Lee.
Haz de El tu consejero y amigo; no puedes complacerle más que cuando tu corazón confía totalmente en El. Puedes decirle, si quieres, que has sido tan necio de ir a este amigo o aquél en busca de alivio y no has hallado ninguno, y que, ahora acudes a El, que te manda: «derrama tu corazón delante de El». John Berridge
Derrámalo como agua; no como leche, cuyo color permanece; ni como el vino, cuyo sabor es retenido. No como miel, que sigue sabiendo a dulce, sino como agua, la cual, cuando es derramada, no queda nada de ella. Así que el pecado sea derramado de tu corazón, y que ningún rastro de él quede en marcas externas, ni sabor en las palabras ni en los afectos. Thomas Le Blanc
Vers. 9. Por cierto, como un soplo son los hijos de los hombres. Aquí tenemos la palabra «sólo»; hombres de baja calidad (en el original) son «sólo» vanidad, nada más. Exclaman «Hosanna» hoy, y «Crucifícale» mañana. La inestabilidad del aplauso popular es un proverbio; lo mismo puedes edificar una casa con humo que ser corroborado por la adulación de la multitud. Como el primer hijo de Adán fue llamado «Abel», o «vanidad», así también vemos que todos los hijos de Adán son abeles.
Mentira los hijos de los notables. Por esta razón son una mentira: porque prometen mucho y, al fin, cuando se confía en ellos, sólo producen desengaños.
Pesándolos a todos juntos en la balanza, serán más leves que un soplo. Una pluma tiene algún peso en las balanzas, la vanidad ninguno, y la confianza en las criaturas tiene menos que ésta; sin embargo, la infatuación universal de la Humanidad hace preferir un brazo de carne al poder del Creador invisible más todopoderoso; y aun los mismos hijos de Dios son propensos a tragarse esta locura. C. H. S.
La vanidad no es nada, pero hay una condición peor que nada. La confianza en las cosas o las personas de este mundo, pero más todavía la confianza en nosotros mismos, nos llevará al final al estado en que de buena gana querremos no ser nada, y no podremos. John Donne
Si hubiera alguno entre los hombres que fuera inmortal, no sometido al pecado, al cambio, a quien nadie pudiera vencer, sino que fuera fuerte como un ángel, el tal podría ser algo; pero en tanto que cada uno es un hombre pecador, mortal, débil, sometido a la enfermedad y la muerte, expuesto al dolor y al terror, como Faraón, incluso de los animales más insignificantes, y sometido a muchas miserias que no podemos detallar, la conclusión ha de ser ésta: «El hombre no es nada.» Arndt
Vers. 10. No confíes en la violencia, ni en la rapiña. La riqueza mal conseguida es la confianza de los necios, porque hay una peste mortal en ella; está llena de podredumbre, huele a la maldición de Dios. C. H. S.
El que pone su confianza para la salvación en otro excepto en Dios, no sólo pierde la salvación, sino que también roba a Dios la gloria y hace un agravio a Dios, como los malvados entre los judíos, que dijeron que en tanto que honraban y confiaban en la reina de los cielos, todas las cosas les eran prósperas, pero que cuando escucharon a los verdaderos predicadores de la palabra de Dios, todas las cosas empeoraron y fueron abrumados por la escasez y la tribulación (Oseas 2; Jeremías 44).
Asimismo, el que pone su confianza en la ciencia o la doctrina, fuera de la Palabra de Dios, no sólo cae en el error y pierde la verdad, sino que, en cuanto a él, roba al Libro de Dios su verdad suficiente y la adscribe al libro de los decretos de los hombres; lo cual es muy equivocado y ofende a Dios y a su Libro. John Hooper
Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. El inclinar el espíritu inmortal a la contemplación constante de las posesiones vanas es una locura extrema. Los que llaman al Señor su gloria, ¿cómo pueden dar gloria a la tierra amarilla? La inscripción del César, ¿cómo puede privarles de la comunión con Aquel que es la imagen del Dios invisible? Tal como no hemos de reposar en el hombre, tampoco hemos de reposar en el dinero. La ganancia y la fama son sólo espuma del mar. C. H. S.
«El afán de las riquezas» dice Valerio «estimula los corazones de los hombres como los bueyes perpetuamente aran el suelo». Hugo dice sobre Isaías: «Cuanto más profundamente son sembradas las riquezas en el corazón por el amor a ellas, más profundamente se verá éste atravesado por la pena.» Thomes Le Blanc
¡Oh, a cuántos las riquezas les han servido como la muía de Absalón a su amo, a quien dejó colgando, en extrema necesidad, entre el cielo y la tierra, rechazado por los dos! Una chispa de fuego puede hacerlas arder, un ladrón puede llevárselas, un siervo inicuo hacerlas desaparecer, un pirata o un naufragio en el mar, un malhechor o un mal deudor en la tierra; sí, hay mil maneras en que pueden desaparecer. Son como las manzanas de Sodoma, que parecen hermosas pero se desvanecen al tacto, ilusiones áureas, un mero esquema matemático, una fantasía del cerebro del hombre (lª Corintios 7:31). Christopher Love en Un espejo de cristal
Vers. 10-13. Nuestra evaluación del hombre depende de nuestra estimación de Dios. Augustus F. Tholuck
Vers. 11. Dos veces la he oído yo. Ha oído dos veces en el mejor sentido: el que oye con el corazón y con los oídos. C. H. S.
El poder es de Dios. ¿Qué necesidad hay de hacer presión sobre la gente para que lo crea? Hay una gran necesidad, porque ésta es la gran cosa que es probable que pongamos en duda en casos de dificultad. La fe nunca es abandonada hasta que el alma pone en duda el poder de Dios. Así la vida y el vigor de la fe son afectados muchísimo por la creencia en el poder de Dios.
A Dios le desagrada, incluso en sus propios hijos, cuando su poder es puesto en duda por ellos. Por esto reprende Dios a Moisés: «¿Se ha acortado el brazo de Jehová?» (Números 11:23). Por esto también Cristo reprendió a Marta: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?» (Juan 11:40). Sí, Dios es tan celoso de la gloria de su poder, que ha disciplinado severamente a sus queridos hijos cuando su fe ha vacilado en este punto; vemos esto en Zacarías, quien, por dudar del poder de Dios se quedó mudo en aquel mismo momento. William Wisheart
Vers. 11-12. Confieso que me asombra el hallar de modo tan constante en la Escritura que los escritores inspirados ponen «misericordioso» y «poderoso», «terrible» y «grande», todos juntos; lo hallaréis así en Nehemías 1:5: «Oh Señor del cielo, te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, el que guarda el pacto y la misericordia», etc. Lo tenemos también en Daniel 9:4: «Ah, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia», etc. Así, misericordioso, grande y terrible están unidos constantemente. Thomas Goodwin
Vers. 12. Y tuya, oh Jehová, es la, misericordia. Dios está así lleno de misericordia que le pertenece a El, como si toda la misericordia del universo procediera de Dios y todavía fuera reclamada por El como su posesión. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal, a Jedutún». Éste es el segundo Salmo dedicado a Jedutún, o Etán; el primero es el treinta y nueve, un Salmo casi gemelo de éste en muchos aspectos, que contiene en el original la palabra traducida como «sólo» cuatro veces, comparada con seis aquí. C. H. S.
No hay en él una sola palabra (y esto es una ocurrencia rara) en que el profeta exprese temor o abatimiento. Moses Amyraut
Atanasio dice de este Salmo: «Contra todos los intentos sobre tu cuerpo, estado, alma, fama, tentaciones, tribulaciones, maquinaciones, difamaciones, repite este Salmo.» John Donne
Vers. 1. Solamente en Dios descansa mi alma; de Él viene mi salvación. El esperar en Dios, y a Dios, es la posición habitual de la fe; el esperar en El verdaderamente es sinceridad; el esperar a El sólo es castidad espiritual. El original es: «Sólo a Dios en mi alma en silencio.» El proverbio dice que el hablar es plata, pero el silencio es oro, y es más que verdadero en ese caso. No hay elocuencia en el mundo que tenga ni la mitad del significado del silencio paciente del Hijo de Dios. Si el esperar en Dios es adorar, el esperar en la criatura es idolatría; si el esperar en Dios solamente es verdadera fe, el asociar el brazo de la carne con El es una incredulidad audaz. C. H. S.
Hubo un tiempo en que acostumbraba maravillarme de estas palabras de Lutero:
Aguanta paciente y en silencio,
No digas a nadie tus miserias;
No cedas en la prueba ni desmayes,
Que Dios te librará en cualquier momento.
Me sorprendía porque sentimos que el derramar la pena en el corazón de un amigo es muy dulce. Y, al mismo tiempo, el que habla mucho de sus tribulaciones al hombre es apto de caer en el error de hablar poco de ellas a Dios; en tanto que, por otra parte, el que ha experimentado con frecuencia el alivio bendito que fluye de la conversación silenciosa con el Eterno, pierde mucho de su deseo de la simpatía de sus prójimos. «El hablar de la tribulación la dobla.» Augustus F. Tholuck en Horas de Devoción cristiana
Vers. 2. Solamente Él es mi roca y mi salvación. David ha tenido que esconderse en cavernas de roca, y aquí compara a su Dios con este refugio seguro.
Es mi refugio, no resbalaré mucho. Podré moverme como el barco anclado, oscilando algo de acá para allá con la marea, pero no seré arrastrado por la tempestad. Cuando el hombre sabe con seguridad que el Señor es su salvación, no puede estar muy abatido; sería necesario más que todos los demonios del infierno para alarmar un corazón que sabe que Dios es su salvación. C. H. S.
El hombre «mortificado» canta y no está alegre, llora y no está triste, siente celo por la causa de Dios, pero su espíritu está en sosiego; no siente tanto anhelo de cosa alguna que no pueda dejarla por Dios. ¡Ah!, hay pocos que obren sin excederse al obrar. Alexander Carmichael en La mortificación del pecado por el creyente
Vers. 3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Se maravilla de la perseverancia en la malicia después de tantos fracasos y derrotas de algunos de ellos. Es una maravilla que los hombres sigan de buena gana sus cursos vanos y pecaminosos, y con todo, el perseverar en la gracia es una dificultad tan grande como una imposibilidad, si no fuera por la ayuda divina. Si Satanás tuviera algo de vergüenza, o la tuvieran sus hijos, no tratarían de esta manera a la simiente de la mujer. Diez mil contra uno no les parece aún suficiente ventaja; no hay una gota de sangre decente en sus venas.
Como pared que se desploma y como cerca que se derrumba. Esperan que los hombres se inclinen a ellos y tiemblen ante su presencia, pero los hombres que se sienten fuertes por la fe no ven en ellos honor alguno y sí mucho que despreciar. Nunca es bueno por nuestra parte pensar mucho de los inicuos; cualquiera que sea su posición, están cerca de su destrucción, se tambalean y se caen; seremos sabios si nos mantenemos a distancia, porque no hay ventaja en estar cerca de una pared que se desploma; si no nos aplasta con su peso, puede sofocarnos con el polvo. C. H. S.
Vers. 4. Aman la mentira. El mentir es bastante malo, pero el deleitarse en la mentira es una negra marca de infamia.
Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Los halagos han sido siempre el arma favorita de los enemigos de los hombres buenos; pueden maldecir ásperamente cuando les es útil; entretanto, como les conviene, disimulan su ira, y con palabras suaves hacen ver que bendicen a aquellos a quienes harían pedazos. C. H. S.
Vers. 5. Alma mía, reposa solamente en Dios. ¡Está quieta, alma mía! Sométete completamente, permanece inmóvil, confía con paciencia. Sé como tu Señor, vence con resistencia pasiva de paciencia victoriosa; sólo puedes conseguirlo cuando estás persuadido interior-mente de la presencia de Dios y cuando esperas solamente en El. La fe sin mezcla no desmaya. C. H. S.
No confían en ningún Dios aquellos que no confían sólo en Dios. El que está con un pie sobre la roca y otro sobre la arena movediza va a perecer como si tuviera los dos pies en ésta. John Trapp
Porque de El procede mi esperanza. Esperamos en Dios porque creemos en El. La expectativa es hija de la oración y la fe, y la tenemos del Señor como una gracia aceptable. C. H. S.
Vers. 7. En Dios está mi salvación y mi gloria. ¿En qué me gloriaré sino en Aquel que nos salva? Nuestro honor corresponde a Aquel que asegura nuestras almas. El hallarlo todo en Dios y el gloriarse de ello es una de las marcas seguras de un alma iluminada. C. H. S.
Los griegos pintaban en sus escudos la imagen de Neptuno y los troyanos la de Minerva porque en ellos habían puesto su confianza y consideraban su protección segura. Para nosotros, Cristo es la insignia de nuestros escudos. Thomas Le Blanc
En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Observa que el Salmista marca con sus propias iniciales cada uno de los nombres que se goza en dar a su Dios: mi expectativa, mi roca, mi salvación, mi gloria, mi fortaleza, mi refugio; es la palabra «mi» la que pone la miel en el panal. C. H. S.
Vers. 8. Esperad en Él en todo tiempo, oh pueblos. La fe es un deber permanente, un privilegio perpetuo. Deberíamos confiar tanto cuando podemos ver como cuando estamos totalmente a oscuras. C. H. S.
En una palabra, el confiar en Dios es el acto elevado o el ejercicio de la fe por el cual el alma, al mirar a Dios y echarse sobre su bondad, poder, promesas, fidelidad y providencia, es elevada sobre los temores y desalientos carnales, encima de las dudas y perplejidades inquietantes, o bien para obtener y continuar en lo que es bueno, o para prevenir o quitar aquello que es malo. Thomas Lye en Los ejercicios matutinos en Cripplegate
Esperad en El en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de El vuestro corazón. Según nuestro amor, así será nuestra fe y con-fianza en Dios; y según nuestra confianza, así será nuestra libertad en el trono de la gracia. Confía en El y derrama tu corazón delante de El; derrámalo como el agua, en lágrimas de gozo. Porque cuando la piedra de tu corazón sea derretida por la misericordia, los ojos van a fluir como una fuente de lágrimas. Samuel Lee.
Haz de El tu consejero y amigo; no puedes complacerle más que cuando tu corazón confía totalmente en El. Puedes decirle, si quieres, que has sido tan necio de ir a este amigo o aquél en busca de alivio y no has hallado ninguno, y que, ahora acudes a El, que te manda: «derrama tu corazón delante de El». John Berridge
Derrámalo como agua; no como leche, cuyo color permanece; ni como el vino, cuyo sabor es retenido. No como miel, que sigue sabiendo a dulce, sino como agua, la cual, cuando es derramada, no queda nada de ella. Así que el pecado sea derramado de tu corazón, y que ningún rastro de él quede en marcas externas, ni sabor en las palabras ni en los afectos. Thomas Le Blanc
Vers. 9. Por cierto, como un soplo son los hijos de los hombres. Aquí tenemos la palabra «sólo»; hombres de baja calidad (en el original) son «sólo» vanidad, nada más. Exclaman «Hosanna» hoy, y «Crucifícale» mañana. La inestabilidad del aplauso popular es un proverbio; lo mismo puedes edificar una casa con humo que ser corroborado por la adulación de la multitud. Como el primer hijo de Adán fue llamado «Abel», o «vanidad», así también vemos que todos los hijos de Adán son abeles.
Mentira los hijos de los notables. Por esta razón son una mentira: porque prometen mucho y, al fin, cuando se confía en ellos, sólo producen desengaños.
Pesándolos a todos juntos en la balanza, serán más leves que un soplo. Una pluma tiene algún peso en las balanzas, la vanidad ninguno, y la confianza en las criaturas tiene menos que ésta; sin embargo, la infatuación universal de la Humanidad hace preferir un brazo de carne al poder del Creador invisible más todopoderoso; y aun los mismos hijos de Dios son propensos a tragarse esta locura. C. H. S.
La vanidad no es nada, pero hay una condición peor que nada. La confianza en las cosas o las personas de este mundo, pero más todavía la confianza en nosotros mismos, nos llevará al final al estado en que de buena gana querremos no ser nada, y no podremos. John Donne
Si hubiera alguno entre los hombres que fuera inmortal, no sometido al pecado, al cambio, a quien nadie pudiera vencer, sino que fuera fuerte como un ángel, el tal podría ser algo; pero en tanto que cada uno es un hombre pecador, mortal, débil, sometido a la enfermedad y la muerte, expuesto al dolor y al terror, como Faraón, incluso de los animales más insignificantes, y sometido a muchas miserias que no podemos detallar, la conclusión ha de ser ésta: «El hombre no es nada.» Arndt
Vers. 10. No confíes en la violencia, ni en la rapiña. La riqueza mal conseguida es la confianza de los necios, porque hay una peste mortal en ella; está llena de podredumbre, huele a la maldición de Dios. C. H. S.
El que pone su confianza para la salvación en otro excepto en Dios, no sólo pierde la salvación, sino que también roba a Dios la gloria y hace un agravio a Dios, como los malvados entre los judíos, que dijeron que en tanto que honraban y confiaban en la reina de los cielos, todas las cosas les eran prósperas, pero que cuando escucharon a los verdaderos predicadores de la palabra de Dios, todas las cosas empeoraron y fueron abrumados por la escasez y la tribulación (Oseas 2; Jeremías 44).
Asimismo, el que pone su confianza en la ciencia o la doctrina, fuera de la Palabra de Dios, no sólo cae en el error y pierde la verdad, sino que, en cuanto a él, roba al Libro de Dios su verdad suficiente y la adscribe al libro de los decretos de los hombres; lo cual es muy equivocado y ofende a Dios y a su Libro. John Hooper
Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. El inclinar el espíritu inmortal a la contemplación constante de las posesiones vanas es una locura extrema. Los que llaman al Señor su gloria, ¿cómo pueden dar gloria a la tierra amarilla? La inscripción del César, ¿cómo puede privarles de la comunión con Aquel que es la imagen del Dios invisible? Tal como no hemos de reposar en el hombre, tampoco hemos de reposar en el dinero. La ganancia y la fama son sólo espuma del mar. C. H. S.
«El afán de las riquezas» dice Valerio «estimula los corazones de los hombres como los bueyes perpetuamente aran el suelo». Hugo dice sobre Isaías: «Cuanto más profundamente son sembradas las riquezas en el corazón por el amor a ellas, más profundamente se verá éste atravesado por la pena.» Thomes Le Blanc
¡Oh, a cuántos las riquezas les han servido como la muía de Absalón a su amo, a quien dejó colgando, en extrema necesidad, entre el cielo y la tierra, rechazado por los dos! Una chispa de fuego puede hacerlas arder, un ladrón puede llevárselas, un siervo inicuo hacerlas desaparecer, un pirata o un naufragio en el mar, un malhechor o un mal deudor en la tierra; sí, hay mil maneras en que pueden desaparecer. Son como las manzanas de Sodoma, que parecen hermosas pero se desvanecen al tacto, ilusiones áureas, un mero esquema matemático, una fantasía del cerebro del hombre (lª Corintios 7:31). Christopher Love en Un espejo de cristal
Vers. 10-13. Nuestra evaluación del hombre depende de nuestra estimación de Dios. Augustus F. Tholuck
Vers. 11. Dos veces la he oído yo. Ha oído dos veces en el mejor sentido: el que oye con el corazón y con los oídos. C. H. S.
El poder es de Dios. ¿Qué necesidad hay de hacer presión sobre la gente para que lo crea? Hay una gran necesidad, porque ésta es la gran cosa que es probable que pongamos en duda en casos de dificultad. La fe nunca es abandonada hasta que el alma pone en duda el poder de Dios. Así la vida y el vigor de la fe son afectados muchísimo por la creencia en el poder de Dios.
A Dios le desagrada, incluso en sus propios hijos, cuando su poder es puesto en duda por ellos. Por esto reprende Dios a Moisés: «¿Se ha acortado el brazo de Jehová?» (Números 11:23). Por esto también Cristo reprendió a Marta: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?» (Juan 11:40). Sí, Dios es tan celoso de la gloria de su poder, que ha disciplinado severamente a sus queridos hijos cuando su fe ha vacilado en este punto; vemos esto en Zacarías, quien, por dudar del poder de Dios se quedó mudo en aquel mismo momento. William Wisheart
Vers. 11-12. Confieso que me asombra el hallar de modo tan constante en la Escritura que los escritores inspirados ponen «misericordioso» y «poderoso», «terrible» y «grande», todos juntos; lo hallaréis así en Nehemías 1:5: «Oh Señor del cielo, te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, el que guarda el pacto y la misericordia», etc. Lo tenemos también en Daniel 9:4: «Ah, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia», etc. Así, misericordioso, grande y terrible están unidos constantemente. Thomas Goodwin
Vers. 12. Y tuya, oh Jehová, es la, misericordia. Dios está así lleno de misericordia que le pertenece a El, como si toda la misericordia del universo procediera de Dios y todavía fuera reclamada por El como su posesión. C. H. S.
***
COMENTARIO SALMO 61
COMENTARIO SALMO 61
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tema y división: Este Salmo es una perla. Es corto, pero precioso. A muchos que estaban enlutados les ha proporcionado expresión cuando la mente no podía hallar palabras para hacerlo. Fue compuesto evidentemente después que David hubo llegado al trono (vers. 6). El versículo segundo nos lleva a creer que fue escrito por el Salmista durante su exilio forzado del tabernáculo, que era la residencia visible de Dios; si es así, se ha sugerido que el período que corresponde a su creación es el de la rebelión de Absalón, y Delitzsch correctamente lo titula «Oración y acción de gracias de un rey expulsado, a su regreso al trono». C. H. S.
Vers. 1. Oye, oh Dios, mi clamor. Estaba en una necesidad extrema; clamaba; levantaba su voz. Los fariseos pueden reposar en sus oraciones; los verdaderos creyentes están deseosos de obtener una respuesta a las suyas; los ritualistas pueden estar satisfechos cuando han «dicho y cantado» sus letanías y colectas, pero los hijos vivos de Dios nunca van a reposar hasta que sus súplicas hayan entrado en los oídos del Señor Dios de Sabaot. C. H. S.
A mi oración atiende. Aquino decía que algunos leen estas palabras así: Intende ad cantica mea: «atiende a mis cantos», y así se pueden leer del hebreo ranah que significa gritar de gozo -para notar que las oraciones de los santos son como cánticos agradables y deleitosos a los oídos de Dios-. No hay cántico ni música que nos agrade tanto a nosotros como son agradables a Dios las oraciones de los santos. (Cantares 2:14; Salmos 141:2). Thomas Brooks
Vers. 2. Desde el confín de la tierra clamaré a Ti. Ningún punto es demasiado árido, ninguna condición demasiado deplorable; sea el fin del mundo o el fin de la vida, la oración siempre está disponible. El orar en ciertas circunstancias requiere resolución, y el Salmista lo expresa aquí: clamaré. Era una resolución sabia, porque si hubiera cesado de orar habría pasado a ser una víctima de la desesperación; el hombre llega a su fin cuando pone fin a sus oraciones.
Cuando mi corazón desmaye. Es difícil orar cuando el mismo corazón está ahogándose; pese a todo, el hombre que tiene gracia suplica mejor en estas ocasiones. La tribulación nos acerca a Dios y acerca a Dios hacia nosotros. Los grandes triunfos de la fe son conseguidos en medio de las pruebas más difíciles. Todo se me ha caído encima, la aflicción está sobre mí; me circunda como una nube, se me traga como el mar, me encierra en su espesa oscuridad; con todo, Dios está cerca, bastante cerca para oír mi voz, y yo clamaré a El. C. H. S.
Cuando la actividad del corazón se paraliza, aunque sea temporalmente, todos los miembros lo sienten, hay un escalofrío que hace vibrar cada miembro; Satanás lo sabe bien, y así todos sus ataques son ataques al corazón, esfuerzo para paralizar la misma fuente de la vida. Philip Bennett Power
Llévame a la roca inaccesible para mí. Hay una mina de significado en esta breve oración. Nuestra experiencia nos lleva a comprender este versículo inmediatamente, porque hubo un tiempo cuando estábamos tan asombrados por causa del pecado en nuestra alma, que, aunque sabíamos que el Señor Jesús era la salvación segura de los pecadores, con todo, no podíamos acudir a Él por causa de nuestras dudas y presentimientos. C. H. S.
La imagen que presenta es la de uno que ha sido sorprendido por la marea, y que se apresura por llegar a un punto más alto, y, no obstante, a cada paso ve que las olas se le están acercando; oye su rugido, y la arena se hunde bajo sus pies, unos minutos mas y las olas le habrán alcanzado; la desesperación se apodera de su corazón; cuando en la misma profundidad de su agonía ve una roca por encima de las olas. «¡Oh, si pudiera alcanzar esta roca estaría a salvo!» Y entonces viene el clamor, agonizante, a Aquel que puede salvarle: Llévame a la roca que es inaccesible para mí. Es el clamor del pecador al Salvador del pecador. Barton Couchier en Maná en el corazón
Vers. 3. Porque Tú eres mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. La experiencia nutre la fe. Es inefablemente dulce recordar la bondad del Señor en nuestros días antiguos, porque El es inmutable y, por tanto, sigue guardándonos de todo mal.
Vers. 4. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre. Los que residen en las tiendas de Jehová han de ser más envidiados que los príncipes que viven en los pabellones de los reyes. Lo mejor de todo es que nuestra residencia con Dios no es para un período limitado, sino para siempre; sí, por los siglos de los siglos, para el tiempo y la eternidad; éste es nuestro privilegio más alto y más celestial: Habitaré en tu tabernáculo para siempre.
Estaré seguro bajo el amparo de tus alas. Oh, si tuviéramos más confianza; no puede quedar más claro: bajo una protección así nuestro reposo será ininterrumpido. C. H. S.
Vers. 5. Porque Tú, oh Dios, has oído mis votos; me has dado la herencia que otorgas a los que temen tu nombre. Si sufrimos, es la herencia de los santos; si somos perseguidos, nos hallamos en la pobreza o la tentación; todo esto está incluido en la escritura de la herencia de los escogidos. Tenemos la misma herencia que el Primogénito mismo; ¿qué puede ser mejor?
Se describe a los santos como los que temen el nombre de Dios; son adoradores reverentes; respetan con reverencia la autoridad de Dios; temen ofenderle; sienten su nulidad a la vista de Aquel que es infinito.
El compartir con estos hombres, el ser tratado por Dios con el mismo favor que El concede a ellos, es cosa que merece agradecimiento sin fin. Todos los privilegios de todos los santos son también los privilegios de cada uno. C. H. S.
Vers. 7. Que reine para siempre delante de Dios; quÉ la misericordia y la verdad lo guarden. Aunque esto es verdad de David en un sentido modificado, preferimos ver al Señor Jesús aquí como el descendiente del linaje de David y representante de su estirpe real. Jesús está entronizado delante de Dios por toda la eternidad; aquí tenemos nuestra seguridad, dignidad y deleite. Así como los hombres exclaman «¡Viva el rey!», nosotros también aclamamos a nuestro Emmanuel en el trono y gritamos: ¡Que la misericordia y la verdad lo guarden! C. H. S.
Vers. 8. Así cantaré tu nombre para siempre. Debería haber un paralelismo entre nuestras súplicas y nuestras acciones de gracia. No deberíamos saltar en la oración y cojear en la alabanza. C. H. S.
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tema y división: Este Salmo es una perla. Es corto, pero precioso. A muchos que estaban enlutados les ha proporcionado expresión cuando la mente no podía hallar palabras para hacerlo. Fue compuesto evidentemente después que David hubo llegado al trono (vers. 6). El versículo segundo nos lleva a creer que fue escrito por el Salmista durante su exilio forzado del tabernáculo, que era la residencia visible de Dios; si es así, se ha sugerido que el período que corresponde a su creación es el de la rebelión de Absalón, y Delitzsch correctamente lo titula «Oración y acción de gracias de un rey expulsado, a su regreso al trono». C. H. S.
Vers. 1. Oye, oh Dios, mi clamor. Estaba en una necesidad extrema; clamaba; levantaba su voz. Los fariseos pueden reposar en sus oraciones; los verdaderos creyentes están deseosos de obtener una respuesta a las suyas; los ritualistas pueden estar satisfechos cuando han «dicho y cantado» sus letanías y colectas, pero los hijos vivos de Dios nunca van a reposar hasta que sus súplicas hayan entrado en los oídos del Señor Dios de Sabaot. C. H. S.
A mi oración atiende. Aquino decía que algunos leen estas palabras así: Intende ad cantica mea: «atiende a mis cantos», y así se pueden leer del hebreo ranah que significa gritar de gozo -para notar que las oraciones de los santos son como cánticos agradables y deleitosos a los oídos de Dios-. No hay cántico ni música que nos agrade tanto a nosotros como son agradables a Dios las oraciones de los santos. (Cantares 2:14; Salmos 141:2). Thomas Brooks
Vers. 2. Desde el confín de la tierra clamaré a Ti. Ningún punto es demasiado árido, ninguna condición demasiado deplorable; sea el fin del mundo o el fin de la vida, la oración siempre está disponible. El orar en ciertas circunstancias requiere resolución, y el Salmista lo expresa aquí: clamaré. Era una resolución sabia, porque si hubiera cesado de orar habría pasado a ser una víctima de la desesperación; el hombre llega a su fin cuando pone fin a sus oraciones.
Cuando mi corazón desmaye. Es difícil orar cuando el mismo corazón está ahogándose; pese a todo, el hombre que tiene gracia suplica mejor en estas ocasiones. La tribulación nos acerca a Dios y acerca a Dios hacia nosotros. Los grandes triunfos de la fe son conseguidos en medio de las pruebas más difíciles. Todo se me ha caído encima, la aflicción está sobre mí; me circunda como una nube, se me traga como el mar, me encierra en su espesa oscuridad; con todo, Dios está cerca, bastante cerca para oír mi voz, y yo clamaré a El. C. H. S.
Cuando la actividad del corazón se paraliza, aunque sea temporalmente, todos los miembros lo sienten, hay un escalofrío que hace vibrar cada miembro; Satanás lo sabe bien, y así todos sus ataques son ataques al corazón, esfuerzo para paralizar la misma fuente de la vida. Philip Bennett Power
Llévame a la roca inaccesible para mí. Hay una mina de significado en esta breve oración. Nuestra experiencia nos lleva a comprender este versículo inmediatamente, porque hubo un tiempo cuando estábamos tan asombrados por causa del pecado en nuestra alma, que, aunque sabíamos que el Señor Jesús era la salvación segura de los pecadores, con todo, no podíamos acudir a Él por causa de nuestras dudas y presentimientos. C. H. S.
La imagen que presenta es la de uno que ha sido sorprendido por la marea, y que se apresura por llegar a un punto más alto, y, no obstante, a cada paso ve que las olas se le están acercando; oye su rugido, y la arena se hunde bajo sus pies, unos minutos mas y las olas le habrán alcanzado; la desesperación se apodera de su corazón; cuando en la misma profundidad de su agonía ve una roca por encima de las olas. «¡Oh, si pudiera alcanzar esta roca estaría a salvo!» Y entonces viene el clamor, agonizante, a Aquel que puede salvarle: Llévame a la roca que es inaccesible para mí. Es el clamor del pecador al Salvador del pecador. Barton Couchier en Maná en el corazón
Vers. 3. Porque Tú eres mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. La experiencia nutre la fe. Es inefablemente dulce recordar la bondad del Señor en nuestros días antiguos, porque El es inmutable y, por tanto, sigue guardándonos de todo mal.
Vers. 4. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre. Los que residen en las tiendas de Jehová han de ser más envidiados que los príncipes que viven en los pabellones de los reyes. Lo mejor de todo es que nuestra residencia con Dios no es para un período limitado, sino para siempre; sí, por los siglos de los siglos, para el tiempo y la eternidad; éste es nuestro privilegio más alto y más celestial: Habitaré en tu tabernáculo para siempre.
Estaré seguro bajo el amparo de tus alas. Oh, si tuviéramos más confianza; no puede quedar más claro: bajo una protección así nuestro reposo será ininterrumpido. C. H. S.
Vers. 5. Porque Tú, oh Dios, has oído mis votos; me has dado la herencia que otorgas a los que temen tu nombre. Si sufrimos, es la herencia de los santos; si somos perseguidos, nos hallamos en la pobreza o la tentación; todo esto está incluido en la escritura de la herencia de los escogidos. Tenemos la misma herencia que el Primogénito mismo; ¿qué puede ser mejor?
Se describe a los santos como los que temen el nombre de Dios; son adoradores reverentes; respetan con reverencia la autoridad de Dios; temen ofenderle; sienten su nulidad a la vista de Aquel que es infinito.
El compartir con estos hombres, el ser tratado por Dios con el mismo favor que El concede a ellos, es cosa que merece agradecimiento sin fin. Todos los privilegios de todos los santos son también los privilegios de cada uno. C. H. S.
Vers. 7. Que reine para siempre delante de Dios; quÉ la misericordia y la verdad lo guarden. Aunque esto es verdad de David en un sentido modificado, preferimos ver al Señor Jesús aquí como el descendiente del linaje de David y representante de su estirpe real. Jesús está entronizado delante de Dios por toda la eternidad; aquí tenemos nuestra seguridad, dignidad y deleite. Así como los hombres exclaman «¡Viva el rey!», nosotros también aclamamos a nuestro Emmanuel en el trono y gritamos: ¡Que la misericordia y la verdad lo guarden! C. H. S.
Vers. 8. Así cantaré tu nombre para siempre. Debería haber un paralelismo entre nuestras súplicas y nuestras acciones de gracia. No deberíamos saltar en la oración y cojear en la alabanza. C. H. S.
martes 29 de septiembre de 2009
COMENTAIO SALMO 60
SALMO 60
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: Aquí tenemos un título largo, pero nos ayuda mucho a exponer los Salmos. «Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David». El Salmo cuarenta y cinco era sobre los lirios y representaba al guerrero victorioso en su hermosura yendo a la guerra; aquí le vemos dividiendo los despojos y dando testimonio de la gloria de Dios. C. H. S.
Shushan-edut. Los lirios del testimonio: significa que este Salmo tiene por tema principal algo muy hermoso y animador de la ley, a saber, las palabras de promesas citadas al principio del versículo seis. T. C. Barth
El valle de la Sal. El cerro de Usdum muestra de modo claro que es una formación peculiar; el cuerpo principal de la montaña es una masa sólida de sal de roca. Edward Robinson en Exploraciones bíblicas en Palestina
Vers. 1. David se hallaba en posesión de un trono que se tambaleaba, perturbado por el doble mal de facciones internas e invasiones desde fuera. Achacó el mal a su verdadera fuente, y empezó en el manantial. Sus métodos políticos fueron la clemencia, que, después de todo, es el más sabio. C. H. S.
Oh Dios, Tú nos has desechado. La palabra usada aquí significa propiamente ofensivo, rancio, hediondo; y luego tratar algo como teniendo estas características: despreciarlo, echarlo. Es un lenguaje fuerte, que significa que Dios ha decidido tratarlo como si fuera algo apestoso para El. Albert Barnes
Nos quebrantaste. Estos dos primeros pasajes, con su confesión deprimente, han de ser considerados como exaltando altamente el poder de la fe, que en los versículos que siguen se goza, en días mejores, por medio del retomo de la gracia de Dios a su pueblo.
Te has airado. Si nosotros te hubiéramos complacido, Tú te habrías complacido en nosotros; pero nosotros hemos andado apartándonos de Ti, y Tú has actuado en contra de nosotros. C. H. S.
Vers. 2. Repara sus grietas. Como una casa que tiembla a causa de un terremoto y sus paredes se agrietan y aparecen fisuras, así era su reinado. C. H. S.
Vers. 3. Has hecho ver a tu pueblo cosas duras. Dios tendrá cuidado en cultivar su huerto, y quitará las hierbas de su propio jardín, aunque crezcan en el resto del mundo o quede desolado. John Trapp
Nos hiciste beber vino de aturdimiento. Esto es, que nos ha hecho tambalear. Algunos dicen estupefaciente. Benjamin Boothroyd
Vers. 4. Da a los que te temen una bandera para que la alcen por la verdad. El Señor nos ha dado el estandarte del evangelio; vivamos para tenerlo en alto, y si es necesario muramos defendiéndolo. El publicar el evangelio es un deber sagrado; avergonzarse de él, un pecado mortal. La verdad de Dios estaba implicada en el triunfo de los ejércitos de David. El les había prometido la victoria y por ello en la proclamación del evangelio no hemos de vacilar, porque con la misma seguridad que Dios es veraz, El hará que su palabra triunfe. C. H. S.
Vers. 6. Dios ha hablado en su santuario. La fe nunca es más feliz que cuando puede recaer sobre la promesa de Dios. La pone sobre toda clase de circunstancias desanimadoras; que las circunstancias externas digan lo que quieran, la voz de un Dios fiel ahoga todo sonido de temor. Dios había prometido la victoria a Israel, y a David el reino; la santidad de Dios aseguraba el cumplimiento de su propio pacto, y por tanto el Rey hablaba con confianza. La tierra había sido asegurada a las tribus por la promesa hecha a Abraham, y este don divino era una garantía suficiente para que los ejércitos de Israel creyeran que triunfarían en la batalla. Creyente, haz uso de esto y expulsa las dudas, porque las promesas permanecen.
Me gozaré o «triunfaré». La fe considera la promesa no como una fantasía sino como un hecho, y por tanto bebe de gozo en ella, y abarca la victoria en ella. «Dios ha hablado; ¡qué alegría!»; aquí tenemos el emblema para todo soldado de la cruz.
Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. Cuando Dios ha dicho este divino «será», el yo «haré» pasa a ser no un gloriarse en vano, sino un eco apto del decreto divino. Creyente, levántate y toma posesión de las misericordias del pacto; divide a Siquem y mide el valle de Sucot. Que los legalismos y dudas cananeas no te mantengan fuera de la herencia de la gracia. C. H. S.
Vers. 7. Judá es mi cetro. A todas las pretensiones de Roma, o de los concilios de los hombres, no hay que prestarles atención; estamos libres de toda regla eclesiástica, excepto la de Cristo. C. H. S.
Vers. 8. Moab es una jofaina para lavarme. Una mera vasija para contener el agua en que mis pies han sido lavados. Una vez Moab desafió a Israel por consejo de Balaam, hijo de Beor, pero ya no podrá perpetrar más una bajeza así; es la jofaina de aquellos a quienes deseaba contaminar. C. H. S.
Sobre Edom echaré mi calzado. No necesita desenvainar la espada para herir a este adversario tullido y abatido, porque si se atrevieran a rebelarse, bastaría con echarles el calzado y empezarían a temblar. Fácilmente somos vencedores cuando la Omnipotencia dirige el camino. C. H. S.
Sobre Filistea cantaré victoria. Tan desesperada es la causa del infierno cuando el Señor entra en batalla, que incluso la hija más débil de Sión menea la cabeza ante el enemigo y los desprecia. C. H. S.
Vers. 11. Vana es la ayuda de los hombres. Como habían experimentado últimamente en el caso de Saúl, un rey que ellos mismos habían escogido, pero que no había podido salvarlos de los filisteos. John Trapp
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: Aquí tenemos un título largo, pero nos ayuda mucho a exponer los Salmos. «Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David». El Salmo cuarenta y cinco era sobre los lirios y representaba al guerrero victorioso en su hermosura yendo a la guerra; aquí le vemos dividiendo los despojos y dando testimonio de la gloria de Dios. C. H. S.
Shushan-edut. Los lirios del testimonio: significa que este Salmo tiene por tema principal algo muy hermoso y animador de la ley, a saber, las palabras de promesas citadas al principio del versículo seis. T. C. Barth
El valle de la Sal. El cerro de Usdum muestra de modo claro que es una formación peculiar; el cuerpo principal de la montaña es una masa sólida de sal de roca. Edward Robinson en Exploraciones bíblicas en Palestina
Vers. 1. David se hallaba en posesión de un trono que se tambaleaba, perturbado por el doble mal de facciones internas e invasiones desde fuera. Achacó el mal a su verdadera fuente, y empezó en el manantial. Sus métodos políticos fueron la clemencia, que, después de todo, es el más sabio. C. H. S.
Oh Dios, Tú nos has desechado. La palabra usada aquí significa propiamente ofensivo, rancio, hediondo; y luego tratar algo como teniendo estas características: despreciarlo, echarlo. Es un lenguaje fuerte, que significa que Dios ha decidido tratarlo como si fuera algo apestoso para El. Albert Barnes
Nos quebrantaste. Estos dos primeros pasajes, con su confesión deprimente, han de ser considerados como exaltando altamente el poder de la fe, que en los versículos que siguen se goza, en días mejores, por medio del retomo de la gracia de Dios a su pueblo.
Te has airado. Si nosotros te hubiéramos complacido, Tú te habrías complacido en nosotros; pero nosotros hemos andado apartándonos de Ti, y Tú has actuado en contra de nosotros. C. H. S.
Vers. 2. Repara sus grietas. Como una casa que tiembla a causa de un terremoto y sus paredes se agrietan y aparecen fisuras, así era su reinado. C. H. S.
Vers. 3. Has hecho ver a tu pueblo cosas duras. Dios tendrá cuidado en cultivar su huerto, y quitará las hierbas de su propio jardín, aunque crezcan en el resto del mundo o quede desolado. John Trapp
Nos hiciste beber vino de aturdimiento. Esto es, que nos ha hecho tambalear. Algunos dicen estupefaciente. Benjamin Boothroyd
Vers. 4. Da a los que te temen una bandera para que la alcen por la verdad. El Señor nos ha dado el estandarte del evangelio; vivamos para tenerlo en alto, y si es necesario muramos defendiéndolo. El publicar el evangelio es un deber sagrado; avergonzarse de él, un pecado mortal. La verdad de Dios estaba implicada en el triunfo de los ejércitos de David. El les había prometido la victoria y por ello en la proclamación del evangelio no hemos de vacilar, porque con la misma seguridad que Dios es veraz, El hará que su palabra triunfe. C. H. S.
Vers. 6. Dios ha hablado en su santuario. La fe nunca es más feliz que cuando puede recaer sobre la promesa de Dios. La pone sobre toda clase de circunstancias desanimadoras; que las circunstancias externas digan lo que quieran, la voz de un Dios fiel ahoga todo sonido de temor. Dios había prometido la victoria a Israel, y a David el reino; la santidad de Dios aseguraba el cumplimiento de su propio pacto, y por tanto el Rey hablaba con confianza. La tierra había sido asegurada a las tribus por la promesa hecha a Abraham, y este don divino era una garantía suficiente para que los ejércitos de Israel creyeran que triunfarían en la batalla. Creyente, haz uso de esto y expulsa las dudas, porque las promesas permanecen.
Me gozaré o «triunfaré». La fe considera la promesa no como una fantasía sino como un hecho, y por tanto bebe de gozo en ella, y abarca la victoria en ella. «Dios ha hablado; ¡qué alegría!»; aquí tenemos el emblema para todo soldado de la cruz.
Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. Cuando Dios ha dicho este divino «será», el yo «haré» pasa a ser no un gloriarse en vano, sino un eco apto del decreto divino. Creyente, levántate y toma posesión de las misericordias del pacto; divide a Siquem y mide el valle de Sucot. Que los legalismos y dudas cananeas no te mantengan fuera de la herencia de la gracia. C. H. S.
Vers. 7. Judá es mi cetro. A todas las pretensiones de Roma, o de los concilios de los hombres, no hay que prestarles atención; estamos libres de toda regla eclesiástica, excepto la de Cristo. C. H. S.
Vers. 8. Moab es una jofaina para lavarme. Una mera vasija para contener el agua en que mis pies han sido lavados. Una vez Moab desafió a Israel por consejo de Balaam, hijo de Beor, pero ya no podrá perpetrar más una bajeza así; es la jofaina de aquellos a quienes deseaba contaminar. C. H. S.
Sobre Edom echaré mi calzado. No necesita desenvainar la espada para herir a este adversario tullido y abatido, porque si se atrevieran a rebelarse, bastaría con echarles el calzado y empezarían a temblar. Fácilmente somos vencedores cuando la Omnipotencia dirige el camino. C. H. S.
Sobre Filistea cantaré victoria. Tan desesperada es la causa del infierno cuando el Señor entra en batalla, que incluso la hija más débil de Sión menea la cabeza ante el enemigo y los desprecia. C. H. S.
Vers. 11. Vana es la ayuda de los hombres. Como habían experimentado últimamente en el caso de Saúl, un rey que ellos mismos habían escogido, pero que no había podido salvarlos de los filisteos. John Trapp
***
COMENTARIO SALMO 59
SALMO 59
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
A quien Dios guarda, Satanás no puede destruirlo. El Señor puede incluso preservar las vidas de sus profetas por medio de cuervos, que suelen, por su naturaleza, arrancar los ojos de otros. David siempre halló un amigo para ayudarle cuando su situación era en extremo peligrosa, y este amigo se hallaba en la misma casa de su enemigo; en este caso se trataba de Mical, la hija de Sau'l, como en otras ocasiones había sido Jonatán, el hijo de Saúl. «Mictam de David». Este es el quinto de los «Secretos áureos» de David. El pueblo escogido de Dios tiene muchos de ellos.
Vers. 1. Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío. Estaba a punto de ser capturado, vivo o muerto, sano o enfermo, y llevado a la matanza. La incredulidad habría sugerido que la oración era palabras vanas, pero no pensó así el hombre bueno, porque hace de ella su único recurso. Nótese que pone el título «Dios mío» frente a las palabras «mis enemigos». Este es el método debido de capturar y apagar los dardos ardientes del enemigo en el escudo de la fe. C. H. S.
Hay dos alegaciones de las que hace uso el Salmista; la una era que Dios era su Dios (vers. 1); la otra que era el poder y fuerza de sus enemigos. John Hill
Vers. 2. Líbrame de los que cometen iniquidad, y sálvame del hombre sanguinario. Saúl tenía más motivos que David para temer, porque el arma invencible de la oración era usada contra él, y el cielo era despertado para presentarle batalla.
Vers. 3. Porque he aquí, están acechando mi vida. En tanto que el enemigo esta en acecho, nosotros esperamos en oración, porque Dios espera ser misericordioso con nosotros y terrible para con nuestros enemigos.
Se han juntado contra ml poderosos. Ninguno de ellos estaba ausente cuando se trataba de dar muerte a un santo. Era para ellos una diversión. C. H. S.
Vers. 4. Sin delito mío corren y se apostan. Para el hombre valeroso el peligro no causa desazón en la mente, comparado con la injusticia a que se ve sometido. C. H. S.
Vers. 3, 4. Alega su propia inocencia no respecto a Dios, pero sí en cuanto a sus perseguidores. Nota que:
1. La inocencia del hombre piadoso no le es una garantía contra la malignidad de los inicuos. Los que son inocentes como palomas, sin embargo, por causa de Cristo, son odiados por todos los hombres como si fueran perjudiciales como serpientes, y tratados en consecuencia.
2. Aunque su inocencia no les asegura contra las tribulaciones, con todo, serán grandemente apoyados y consolados en estas tribulaciones. El testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos comportado bien hacia aquellos que se comportan mal con nosotros está a nuestro lado y esto será causa de gozo en el día malo. Si somos conscientes de nuestra inocencia podemos con humilde confianza apelar a Dios y pedirle que defienda nuestra causa, lo que hará a su debido tiempo. Matthew Henry.
Vers. 5. Tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel. 1) Dios de los ejércitos, y por tanto poderoso; 2) Dios de Israel, y por tanto dispuesto. Andrew A. Bonar
Levántate para castigar. ¡ Qué petición más potente se halla contenida en estas palabras! Castigar activamente, en la sabiduría del juez, con fuerza.
No tengas misericordia de ninguno de los pérfidos traidores. Ten misericordia de ellos como hombres, pero no como transgresores; si continúan endurecidos en su pecado, no pases por alto su opresión. El pasar por alto el pecado en los transgresores sería dejar a los rectos bajo su poder; por tanto, no pases por alto sus ofensas, sino dales la retribución debida. C. H. S.
Vers. 6. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. David compara a sus enemigos con los perros según se les considera en el Oriente: despreciados, sin dueño, asquerosos, degradados, macilentos y hambrientos, y los representa como ladrando en su decepción por no haber hallado el alimento que buscan.
Los guardas de Saúl y el mismo rey cruel tienen que haberse enfurecido al encontrar una estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama en vez de David. Su vigilancia había sido vana, la víctima se les había escapado, librada por la hija del hombre que deseaba su sangre. Id, perros, a vuestras perreras y roed vuestros huesos, porque este hombre bueno no es carne para vuestras mandíbulas. C. H. S.
Vers. 6, 7. 1) Muestran diligencia en ello: vuelven por la tarde. 2) Ladran como perros: amenazan atrevidos. 3) Obstinados en su propósito: rondan la ciudad. 4) Impudentes: míralos desbarrar a boca llena. 5) Y sus palabras son sanguinolentas: espadas hay en sus labios. Adán Clarke
Vers. 7. Míralos desbarrar a boca llena. Sus discursos maliciosos brotan como de una fuente. Los malvados son volubles en la calumnia; su vocabulario de insultos es abundante y tan detestable como copioso. ¡Qué torrentes de imprecaciones proceden de sus bocas contra los hombres piadosos! No necesitan quien les instigue, sus sentimientos salen espontáneamente y forman sus propias expresiones.
Espadas hay en sus labios. Hablan como manejando cuchillos. Como el león esconde sus garras en la pata, sus labios esconden palabras de sangre.
Porque dicen: ¿Quién lo oye? No tienen freno alguno, no temen ni a Dios ni a un gobierno de la tierra. Cuando los hombres no tienen que dar cuenta, no hay límites para lo que pueden hacer. David los llama perros, y sin duda eran una buena manada.
Vers. 9. Fortaleza mía, hacia Ti me vuelvo. Es decir, te estoy observando, aludiendo al título «Cuando envió Saúl a vigilar la casa para matarlo». David pone su vigilancia ante Dios, contra la vigilancia sobre él para matarlo. A. R. Fausset
Por débil que el creyente se encuentre, y por muy poderoso que considere al enemigo, es lo mismo para él, ya que no tiene otra cosa que hacer que poner su fe en acción y esperar hasta que Dios obre. David Dickson
Vers. 10. Mi Dios me saldrá al encuentro con su misericordia. Estas son palabras importantes (1ª Pedro 5:10), el Dios de toda gracia. Dios tiene en El toda clase de gracias para sus santos. Tiene gracia perdonadora, avivadora, fortalecedora, consoladora y preservadora. Su misericordia es una misericordia rica, abundante, inagotable, segura. Las riquezas del hombre son su gloria; Dios se gloría en su misericordia; es su deleite, descansa en ella; y así también podemos nosotros, porque hay una plenitud inconcebible de misericordia en Él (2ª Corintios 1:3). Dios no es llamado el autor de nuestras misericordias, sino el Padre de ellas, para mostrar lo abundantemente que vienen de El. John Hill, Condensado de sermón
Dios hará que vea la derrota de mis enemigos. La idea en el hebreo es que David espera ver a sus enemigos sin tener temor de ellos. Dios hará que su siervo pueda contemplar a su enemigo sin trepidar; estará sosegado en la hora del peligro; y antes de poco verá a sus mismos enemigos derrotados, destruidos. C. H. S.
Así miraba Cristo a sus verdugos. Así pudo Esteban verlos cuando ellos crujían los dientes contra él. «Todos los que estaban sentados en el Sanedrín, fijando en él los ojos, vieron el rostro de un ángel» (Hechos 6:15). Christopher Wordsworth
Vers. 11. No los mates de repente, para que mi pueblo no lo olvide. Implica gran fe por parte de David que aun cuando su casa estaba rodeada de enemigos, él está, con todo, plenamente seguro de derrotarlos, y lo cree de modo tan absoluto que presenta la petición específica de que no sean exterminados demasiado pronto ni de modo demasiado completo.
La victoria de Dios sobre la astucia y crueldad de los inicuos es tan fácil y tan gloriosa que produce lástima que el conflicto termine tan pronto. El barrer a los conjurados de repente sería terminar el gran drama de la retribución abruptamente. No, el que los justos sean zarandeados un poco más, y que el opresor jactancioso se enorgullezca durante un tiempo, va ayudar a que Israel tenga en cuenta la justicia del Señor y hará que el grupo valeroso que está al lado del campeón de Dios se acostumbre a las intervenciones divinas. Sería una lástima que el hombre bueno no tuviera detractores, viendo que la virtud brilla aún más cuando tiene como fondo la calumnia. Los enemigos ayudan a mantener a los siervos del Señor despiertos. Un diablo vivo, que aflija, es menos de temer que un espíritu adormilado, olvidadizo, soñoliento.
Vers. 12. Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados de los labios son pecados reales y punibles. Los hombres no han de pensar que por el hecho de que el odio no vaya más allá del vilipendio y la blasfemia pueda por eso ser excusado. El que considera el querer como el hacer, considerará la palabra por el hecho y lo tratará en consecuencia. Los que persiguen con las palabras, queman y apuñalan con la lengua, tendrán que dar cuenta de sus intentadas transgresiones. El orgullo, aunque no se muestre en hechos sino en palabras, es un pecado; y el orgullo perseguidor, aunque no amontone haces en el quemadero, sino que ultraja con los labios, tendrá que responder de ello entre la nefasta horda de inquisidores.
Y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados, como los perros, muchas veces cazan en pareja. El que no se avergüenza de maldecir delante de Dios, sin duda mentirá delante de los hombres. Uno que jura, también miente. La persecución lleva al perjurio. C. H. S.
Aunque los perseguidores no cumplan sus propósitos contra el justo, con todo, su orgullo, sus jactancias, sus mentiras, sus calumnias y sus maldiciones contra los justos son suficientes para la condenación y la ira que caerá sobre ellos. David Dickson
Vers. 13. Acábalos con tu furor, acábalos, para que no existan más. Si se pueden reformar, sería infinitamente mejor; pero si no pueden, si han de seguir comportándose de esta forma, mejor les sería cesar de ser. ¿Quién desea que una generación así se perpetúe?
Y sépase que Dios gobierna en Jacob, hasta los confines de la tierra. Que todos lo sepan. La derrota de un Napoleón es una homilía para todos los monarcas; la muerte de Tom Paine es una advertencia para todos los infieles; el sitio de París es un sermón para todas las ciudades. C. H. S.
Vers. 14. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. Se ríe ante la idea de que toda la ciudad sabrá que han sido burlados, y todo Israel sabrá la historia de la estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama. No hay nada que produzca más jolgorio en el Oriente que un caso en que la astucia es burlada, y no hay nada que haga a un hombre objeto de irrisión como el ser burlado por una mujer, como en este caso Saúl y sus verdugos lo fueron por Mical (lº Samuel 19). C. H. S.
En Tiro, como en muchas ciudades orientales, nos llegaron noticias al parecer verdaderas y alarmantes. Los perros, hambrientos como lobos, que «van por los alrededores de las ciudades (Alejandría, por ejemplo), se reúnen en manadas, como los chacales, y merodean por los estercoleros, y gruñen si no están satisfechos»; o bien los perros sin amo, sueltos, como nuestros perros en Tiro, merodean «fuera» de la ciudad. A éstos podemos aplicar las definiciones que encontramos en la Escritura, que a nuestros oídos suenan tan mal, acostumbrados como estamos a considerar a los perros, leales, fieles, pacientes, etc., que guardan los ganados como los pastores. De Andanzas por tierras y mares bíblicos
Los que se arrepienten de sus pecados cuando están en tribulación, gimen como palomas; aquellos cuyos corazones están endurecidos cuando sufren tribulación, ladran como perros. Matthew Henry
Vers. 15. Y si no se sacian, pasan la noche gruñendo. Ved el desasosiego de los malvados; éste aumenta a medida que aumenta su enemistad contra Dios, y en el cielo tendrán su tormento infinito. El estado de los perdidos no es sino la condición de un campo de rebeldes que han esposado una causa perdida y no quieren ceder, al ser impelidos por sus pasiones para desvariar contra la causa de Dios, de la verdad y de su pueblo. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
A quien Dios guarda, Satanás no puede destruirlo. El Señor puede incluso preservar las vidas de sus profetas por medio de cuervos, que suelen, por su naturaleza, arrancar los ojos de otros. David siempre halló un amigo para ayudarle cuando su situación era en extremo peligrosa, y este amigo se hallaba en la misma casa de su enemigo; en este caso se trataba de Mical, la hija de Sau'l, como en otras ocasiones había sido Jonatán, el hijo de Saúl. «Mictam de David». Este es el quinto de los «Secretos áureos» de David. El pueblo escogido de Dios tiene muchos de ellos.
Vers. 1. Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío. Estaba a punto de ser capturado, vivo o muerto, sano o enfermo, y llevado a la matanza. La incredulidad habría sugerido que la oración era palabras vanas, pero no pensó así el hombre bueno, porque hace de ella su único recurso. Nótese que pone el título «Dios mío» frente a las palabras «mis enemigos». Este es el método debido de capturar y apagar los dardos ardientes del enemigo en el escudo de la fe. C. H. S.
Hay dos alegaciones de las que hace uso el Salmista; la una era que Dios era su Dios (vers. 1); la otra que era el poder y fuerza de sus enemigos. John Hill
Vers. 2. Líbrame de los que cometen iniquidad, y sálvame del hombre sanguinario. Saúl tenía más motivos que David para temer, porque el arma invencible de la oración era usada contra él, y el cielo era despertado para presentarle batalla.
Vers. 3. Porque he aquí, están acechando mi vida. En tanto que el enemigo esta en acecho, nosotros esperamos en oración, porque Dios espera ser misericordioso con nosotros y terrible para con nuestros enemigos.
Se han juntado contra ml poderosos. Ninguno de ellos estaba ausente cuando se trataba de dar muerte a un santo. Era para ellos una diversión. C. H. S.
Vers. 4. Sin delito mío corren y se apostan. Para el hombre valeroso el peligro no causa desazón en la mente, comparado con la injusticia a que se ve sometido. C. H. S.
Vers. 3, 4. Alega su propia inocencia no respecto a Dios, pero sí en cuanto a sus perseguidores. Nota que:
1. La inocencia del hombre piadoso no le es una garantía contra la malignidad de los inicuos. Los que son inocentes como palomas, sin embargo, por causa de Cristo, son odiados por todos los hombres como si fueran perjudiciales como serpientes, y tratados en consecuencia.
2. Aunque su inocencia no les asegura contra las tribulaciones, con todo, serán grandemente apoyados y consolados en estas tribulaciones. El testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos comportado bien hacia aquellos que se comportan mal con nosotros está a nuestro lado y esto será causa de gozo en el día malo. Si somos conscientes de nuestra inocencia podemos con humilde confianza apelar a Dios y pedirle que defienda nuestra causa, lo que hará a su debido tiempo. Matthew Henry.
Vers. 5. Tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel. 1) Dios de los ejércitos, y por tanto poderoso; 2) Dios de Israel, y por tanto dispuesto. Andrew A. Bonar
Levántate para castigar. ¡ Qué petición más potente se halla contenida en estas palabras! Castigar activamente, en la sabiduría del juez, con fuerza.
No tengas misericordia de ninguno de los pérfidos traidores. Ten misericordia de ellos como hombres, pero no como transgresores; si continúan endurecidos en su pecado, no pases por alto su opresión. El pasar por alto el pecado en los transgresores sería dejar a los rectos bajo su poder; por tanto, no pases por alto sus ofensas, sino dales la retribución debida. C. H. S.
Vers. 6. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. David compara a sus enemigos con los perros según se les considera en el Oriente: despreciados, sin dueño, asquerosos, degradados, macilentos y hambrientos, y los representa como ladrando en su decepción por no haber hallado el alimento que buscan.
Los guardas de Saúl y el mismo rey cruel tienen que haberse enfurecido al encontrar una estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama en vez de David. Su vigilancia había sido vana, la víctima se les había escapado, librada por la hija del hombre que deseaba su sangre. Id, perros, a vuestras perreras y roed vuestros huesos, porque este hombre bueno no es carne para vuestras mandíbulas. C. H. S.
Vers. 6, 7. 1) Muestran diligencia en ello: vuelven por la tarde. 2) Ladran como perros: amenazan atrevidos. 3) Obstinados en su propósito: rondan la ciudad. 4) Impudentes: míralos desbarrar a boca llena. 5) Y sus palabras son sanguinolentas: espadas hay en sus labios. Adán Clarke
Vers. 7. Míralos desbarrar a boca llena. Sus discursos maliciosos brotan como de una fuente. Los malvados son volubles en la calumnia; su vocabulario de insultos es abundante y tan detestable como copioso. ¡Qué torrentes de imprecaciones proceden de sus bocas contra los hombres piadosos! No necesitan quien les instigue, sus sentimientos salen espontáneamente y forman sus propias expresiones.
Espadas hay en sus labios. Hablan como manejando cuchillos. Como el león esconde sus garras en la pata, sus labios esconden palabras de sangre.
Porque dicen: ¿Quién lo oye? No tienen freno alguno, no temen ni a Dios ni a un gobierno de la tierra. Cuando los hombres no tienen que dar cuenta, no hay límites para lo que pueden hacer. David los llama perros, y sin duda eran una buena manada.
Vers. 9. Fortaleza mía, hacia Ti me vuelvo. Es decir, te estoy observando, aludiendo al título «Cuando envió Saúl a vigilar la casa para matarlo». David pone su vigilancia ante Dios, contra la vigilancia sobre él para matarlo. A. R. Fausset
Por débil que el creyente se encuentre, y por muy poderoso que considere al enemigo, es lo mismo para él, ya que no tiene otra cosa que hacer que poner su fe en acción y esperar hasta que Dios obre. David Dickson
Vers. 10. Mi Dios me saldrá al encuentro con su misericordia. Estas son palabras importantes (1ª Pedro 5:10), el Dios de toda gracia. Dios tiene en El toda clase de gracias para sus santos. Tiene gracia perdonadora, avivadora, fortalecedora, consoladora y preservadora. Su misericordia es una misericordia rica, abundante, inagotable, segura. Las riquezas del hombre son su gloria; Dios se gloría en su misericordia; es su deleite, descansa en ella; y así también podemos nosotros, porque hay una plenitud inconcebible de misericordia en Él (2ª Corintios 1:3). Dios no es llamado el autor de nuestras misericordias, sino el Padre de ellas, para mostrar lo abundantemente que vienen de El. John Hill, Condensado de sermón
Dios hará que vea la derrota de mis enemigos. La idea en el hebreo es que David espera ver a sus enemigos sin tener temor de ellos. Dios hará que su siervo pueda contemplar a su enemigo sin trepidar; estará sosegado en la hora del peligro; y antes de poco verá a sus mismos enemigos derrotados, destruidos. C. H. S.
Así miraba Cristo a sus verdugos. Así pudo Esteban verlos cuando ellos crujían los dientes contra él. «Todos los que estaban sentados en el Sanedrín, fijando en él los ojos, vieron el rostro de un ángel» (Hechos 6:15). Christopher Wordsworth
Vers. 11. No los mates de repente, para que mi pueblo no lo olvide. Implica gran fe por parte de David que aun cuando su casa estaba rodeada de enemigos, él está, con todo, plenamente seguro de derrotarlos, y lo cree de modo tan absoluto que presenta la petición específica de que no sean exterminados demasiado pronto ni de modo demasiado completo.
La victoria de Dios sobre la astucia y crueldad de los inicuos es tan fácil y tan gloriosa que produce lástima que el conflicto termine tan pronto. El barrer a los conjurados de repente sería terminar el gran drama de la retribución abruptamente. No, el que los justos sean zarandeados un poco más, y que el opresor jactancioso se enorgullezca durante un tiempo, va ayudar a que Israel tenga en cuenta la justicia del Señor y hará que el grupo valeroso que está al lado del campeón de Dios se acostumbre a las intervenciones divinas. Sería una lástima que el hombre bueno no tuviera detractores, viendo que la virtud brilla aún más cuando tiene como fondo la calumnia. Los enemigos ayudan a mantener a los siervos del Señor despiertos. Un diablo vivo, que aflija, es menos de temer que un espíritu adormilado, olvidadizo, soñoliento.
Vers. 12. Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados de los labios son pecados reales y punibles. Los hombres no han de pensar que por el hecho de que el odio no vaya más allá del vilipendio y la blasfemia pueda por eso ser excusado. El que considera el querer como el hacer, considerará la palabra por el hecho y lo tratará en consecuencia. Los que persiguen con las palabras, queman y apuñalan con la lengua, tendrán que dar cuenta de sus intentadas transgresiones. El orgullo, aunque no se muestre en hechos sino en palabras, es un pecado; y el orgullo perseguidor, aunque no amontone haces en el quemadero, sino que ultraja con los labios, tendrá que responder de ello entre la nefasta horda de inquisidores.
Y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados, como los perros, muchas veces cazan en pareja. El que no se avergüenza de maldecir delante de Dios, sin duda mentirá delante de los hombres. Uno que jura, también miente. La persecución lleva al perjurio. C. H. S.
Aunque los perseguidores no cumplan sus propósitos contra el justo, con todo, su orgullo, sus jactancias, sus mentiras, sus calumnias y sus maldiciones contra los justos son suficientes para la condenación y la ira que caerá sobre ellos. David Dickson
Vers. 13. Acábalos con tu furor, acábalos, para que no existan más. Si se pueden reformar, sería infinitamente mejor; pero si no pueden, si han de seguir comportándose de esta forma, mejor les sería cesar de ser. ¿Quién desea que una generación así se perpetúe?
Y sépase que Dios gobierna en Jacob, hasta los confines de la tierra. Que todos lo sepan. La derrota de un Napoleón es una homilía para todos los monarcas; la muerte de Tom Paine es una advertencia para todos los infieles; el sitio de París es un sermón para todas las ciudades. C. H. S.
Vers. 14. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. Se ríe ante la idea de que toda la ciudad sabrá que han sido burlados, y todo Israel sabrá la historia de la estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama. No hay nada que produzca más jolgorio en el Oriente que un caso en que la astucia es burlada, y no hay nada que haga a un hombre objeto de irrisión como el ser burlado por una mujer, como en este caso Saúl y sus verdugos lo fueron por Mical (lº Samuel 19). C. H. S.
En Tiro, como en muchas ciudades orientales, nos llegaron noticias al parecer verdaderas y alarmantes. Los perros, hambrientos como lobos, que «van por los alrededores de las ciudades (Alejandría, por ejemplo), se reúnen en manadas, como los chacales, y merodean por los estercoleros, y gruñen si no están satisfechos»; o bien los perros sin amo, sueltos, como nuestros perros en Tiro, merodean «fuera» de la ciudad. A éstos podemos aplicar las definiciones que encontramos en la Escritura, que a nuestros oídos suenan tan mal, acostumbrados como estamos a considerar a los perros, leales, fieles, pacientes, etc., que guardan los ganados como los pastores. De Andanzas por tierras y mares bíblicos
Los que se arrepienten de sus pecados cuando están en tribulación, gimen como palomas; aquellos cuyos corazones están endurecidos cuando sufren tribulación, ladran como perros. Matthew Henry
Vers. 15. Y si no se sacian, pasan la noche gruñendo. Ved el desasosiego de los malvados; éste aumenta a medida que aumenta su enemistad contra Dios, y en el cielo tendrán su tormento infinito. El estado de los perdidos no es sino la condición de un campo de rebeldes que han esposado una causa perdida y no quieren ceder, al ser impelidos por sus pasiones para desvariar contra la causa de Dios, de la verdad y de su pueblo. C. H. S.
***
COMENTARIO SALMO 58
SALMO 58
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Éste es el cuarto de los Salmos del «Secreto áureo» y el segundo de los «No destruyas». Estos nombres, si no sirven para nada más, son útiles para ayudar a la memoria. Los hombres dan nombres a sus caballos, joyas y otras posesiones, y estos nombres no significan más que una distinción para reconocerlos, y en algunos casos exhiben la alta estima del poseedor sobre este tesoro; de la misma forma, el poeta oriental da un título al canto que ama, y con ello ayuda a su memoria y expresa su estimación del mismo. No siempre hemos de considerar que haya un significado en estas inscripciones; basta con tratarlos como títulos de poemas o nombres de tonos.
Vers. 1. Oh poderosos, ¿pronunciáis en verdad justicia? «Lo que todo el mundo dice, ha de ser verdad», dice con labio mentiroso un proverbio, que pone fe en los números grandes. Si nos hemos puesto todos de acuerdo en acosar a un hombre hasta su muerte, ¿quién se atreve a suponer que estando tantos de acuerdo se hayan equivocado? Con todo, el perseguido pone el hacha a la raíz, requiriendo a sus jueces que digan si están obrando conforme a la justicia. Sería bueno que los hombres hicieran una pausa y contestaran la pregunta con franqueza. Algunos de los que rodeaban a Saúl eran perseguidores pasivos más que activos; mantenían quieta su lengua cuando era calumniada la persona objeto del odio real. El que se abstiene de defender el derecho es un cómplice del entuerto. C. H. S.
Vers. 2. No, que de corazón maquináis iniquidades; hacéis pesar la violencia de vuestras manos, en la tierra. ¡Ved con qué generación tienen que tratar los santos! Estos eran los enemigos de nuestro Señor, una generación de víboras, una generación mala y adúltera; procuraban matarle porque El era justo, pero disfrazaban su odio de bondad al acusarle de pecado. C. H. S.
El Salmista no dice ya que hubiera maldad en su corazón, sino que ellos la maquinaban; el corazón es una tienda interior, un obrador dentro; allí forjaban sus propósitos malignos, y los preparaban para ponerlos en acción; hacían pesar la violencia de sus manos en la tierra. Esto es una alusión a los mercaderes, que compran y venden por peso; ellos pesan la mercancía en onzas; no la dan al por mayor, sino con el peso exacto. Por ello dice el Salmista: «hacéis pesar la violencia de vuestras manos»; no oprimen burdamente, sino que, con precisión y destreza, se sientan para considerar cuánta violencia han de usar en un caso dado, y cuánto puede resistir una persona en una oportunidad dada. Joseph Caryl
Los principios de los malignos son peor que sus prácticas y costumbres; la violencia premeditada es doblemente culpable. George Rogers
Vers. 3. Torcidos están los impíos desde la matriz; extraviados y mentirosos desde que nacieron. No es de extrañar que algunos persigan la simiente justa de la mujer, puesto que todos ellos son la simiente de la serpiente y hay entre las dos enemistad. Tan pronto como nacen, se hallan alienados de Dios; ¡ésta es la condición en que se encuentran! El que empieza tan temprano por la mañana va muy lejos antes de la noche. El ser mentiroso es una de las pruebas más seguras del estado caído, y como la falsedad es universal, también lo es la depravación humana. C. H. S.
¡Qué pronto pecan los hombres! ¡Cuánto tardan en arrepentirse! Tan pronto como salieron de la matriz ya estaban descarriados, pero si se les deja a sí mismos no van a regresar hasta que mueran; nunca van a regresar. Joseph Caryl
De todos los pecados, ninguno puede llamar a Satanás padre como la mentira. Toda la corrupción que hay en nosotros viene de Satanás, pero este pecado de forjar mentiras es más del diablo que ninguno; sabe al diablo más que ninguno. Así como estando en el cuerpo, y sometidos a todas las enfermedades, algunos son más propensos a unas enfermedades que a otras, así también el alma es toda ella apta para pecar, y algunas con más tendencia a un vicio que otro; pero todas muy inclinadas a mentir. Richard Capel en Tentaciones: su naturaleza, peligro, cura
La serpiente más joven puede llevar veneno al morder; y el sufrimiento en todos los casos es grande, aunque la mordedura raramente es fatal. Joseph Roberts
Vers. 4. Veneno tienen como veneno de serpiente. Hay algo que llamamos veneno, pero ¿dónde hallarlo? De todos los lugares, ¿quién lo buscaría en el hombre? Dios hizo el cuerpo del hombre del polvo de la tierra; no mezcló veneno en él. Inspiró su alma en el cielo; no sopló veneno en ella. Le alimentó con pan, que no lleva veneno consigo. ¿De dónde viene el veneno? En Mateo 13:27 los criados dicen a Jesús: «¿No sembraste, Señor, buena semilla en tu campo? ¿De dónde viene la cizaña?» ¿De dónde? «El enemigo ha hecho esto.» Podemos percibir el diablo en ello. La gran serpiente, el rojo dragón, ha derramado este veneno en los corazones malvados. Su propio veneno, la maldad. «Cuando él derrama pecado, derrama veneno.»
El pecado es un veneno. La maldad original es llamada corrupción; veneno en realidad. La violencia y la virulencia de esta característica venenosa no vienen al principio. Ningún hombre se hace muy malo al principio. Todos hemos nacido corruptos, pero nos hemos hecho venenosos. Hay tres grados, por así decirlo, tres edades en el pecado. Primero: el pecado secreto; una úlcera en los huesos, pero con piel, por encima, de hipocresía. Segundo: pecado abierto, que sale fuera en vileza manifiesta. El primero es corrupción y el segundo es erupción. Tercero: pecado frecuente y confirmado, y éste es puro veneno, que emponzoña alma y cuerpo. Thos. Adams
Son como el áspid sordo que cierra su oído. El punto de la reprensión es que el áspid de que se trata aquí puede oír hasta cierto grado, pero no quiere; tal como los jueces injustos o perseguidores de David podían oír con sus oídos externos las apelaciones que hace en los versículos 1 y 2, pero no querían. A. R. Fausset
Vers. 5. Por más hábil que sea el encantador. Los impíos no se ganan para el bien con argumentos lógicos o apelaciones patéticas. ¡Prueba todas tus artes, predicador de la palabra! Prepárate para contrarrestar todos los prejuicios y gustos de los pecadores, y acabarás exclamando: «¿Quién ha creído nuestro anuncio?» La causa del fracaso no se halla en tu música, sino en el oído del pecador, y es sólo el poder de Dios el que puede quitarla.
Vers. 6. Quiebra, oh Jehová, las muelas de su boca. Trátalos como los encantadores de serpientes, sácales los colmillos.
Vers. 7. Sean disipados como aguas que se escurren. Marchaos, corrientes pestilentes; cuanto antes hayáis desaparecido, mejor será para el universo.
Vers. 8. Pasen ellos como la babosa que se deslíe. Como la babosa se abre paso en el lodo y se disuelve al hacerlo, y su piel se halla vacía como si el que había en ella se hubiera disuelto, así también el malicioso devora su propia fuerza cuando prosigue en sus designios malévolos, y desaparece.
Como el que nace muerto, no vean el sol. Son como si no hubieran sido. Su carácter es repulsivo, informe. Son más aptos para estar escondidos en una tumba desconocida que para ser contados entre los hombres. Su vida nunca madura, sus objetivos son abortivos, todos sus logros son traer miseria a los demás y horror a sí mismos.
Hombres como Herodes, Judas, Alba, Bonner, ¿no habría sido mejor si no hubieran existido? ¿Mejor para las madres de las cuales nacieron? ¿Mejor para los países para los que fueron una maldición? ¿Mejor para la tierra en que sus pútridos cadáveres fueron escondidos del sol? Todo hombre no regenerado es un aborto. Pierde la verdadera forma de la humanidad hecha por Dios; se corrompe en la oscuridad del pecado; nunca ve o verá la luz de Dios en su pureza en el cielo. C. H. S.
Todos los inicuos son, por así decirlo, abortos humanos; son y serán para siempre seres defectuosos que nunca han realizado el gran propósito de su existencia. El cielo es el objetivo para el que el hombre fue creado, y el que se queda corto del mismo no alcanza el propósito de su creación; es un aborto eterno. O. Prescott Hiller
Vers. 9. Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, verdes o quemados, que los arrebate la tempestad. Que el fuego, la olla, la carne, todo desaparezca de golpe, arrebatado hacia la destrucción.
A la mitad de la vida del hombre, en la furia de su furor contra los justos, el perseguidor es abrumado por un huracán, sus designios son frustrados, sus intrigas desechas y él mismo destruido. El pasaje es difícil, pero éste es su significado probablemente; sí, muy terrible. El desgraciado pone su gran caldera junto a la leña con la que piensa asar al bueno, como un caníbal; pero no cuenta con el Señor de los ejércitos, y la tempestad inesperada se lleva todo rastro de él mismo, de su fuego y de su fiesta en un solo momento.
Vers. 10. Se alegrará el justo cuando vea que se hace justicia. Al final diremos «Amén» ante la condenación de los malvados y no sentiremos la menor disposición a hacer preguntas por la forma en que Dios trata al impenitente. C. H. S.
Sin duda, a la vista de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim destruidos, los ángeles vieron motivo para regocijarse y cantar: «Aleluya». La maldad fue barrida; la tierra fue aliviada de una carga; la justicia, la justicia de Dios, fue exaltada; el amor a sus otras criaturas fue desplegado al librarías de la proximidad de contaminaciones infernales. Bajo el mismo principio (aunque entre más profundamente en la mente del Padre y simpatice de lleno en su justicia), el mismo Señor Jesús, y cada uno de sus miembros, exclamará «Aleluya» sobre las huestes destruidas del anticristo. Andrew A. Bonar
Sus pies lavará en la sangre del impío. La condenación de los pecadores no va a alterar la felicidad de los santos. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Éste es el cuarto de los Salmos del «Secreto áureo» y el segundo de los «No destruyas». Estos nombres, si no sirven para nada más, son útiles para ayudar a la memoria. Los hombres dan nombres a sus caballos, joyas y otras posesiones, y estos nombres no significan más que una distinción para reconocerlos, y en algunos casos exhiben la alta estima del poseedor sobre este tesoro; de la misma forma, el poeta oriental da un título al canto que ama, y con ello ayuda a su memoria y expresa su estimación del mismo. No siempre hemos de considerar que haya un significado en estas inscripciones; basta con tratarlos como títulos de poemas o nombres de tonos.
Vers. 1. Oh poderosos, ¿pronunciáis en verdad justicia? «Lo que todo el mundo dice, ha de ser verdad», dice con labio mentiroso un proverbio, que pone fe en los números grandes. Si nos hemos puesto todos de acuerdo en acosar a un hombre hasta su muerte, ¿quién se atreve a suponer que estando tantos de acuerdo se hayan equivocado? Con todo, el perseguido pone el hacha a la raíz, requiriendo a sus jueces que digan si están obrando conforme a la justicia. Sería bueno que los hombres hicieran una pausa y contestaran la pregunta con franqueza. Algunos de los que rodeaban a Saúl eran perseguidores pasivos más que activos; mantenían quieta su lengua cuando era calumniada la persona objeto del odio real. El que se abstiene de defender el derecho es un cómplice del entuerto. C. H. S.
Vers. 2. No, que de corazón maquináis iniquidades; hacéis pesar la violencia de vuestras manos, en la tierra. ¡Ved con qué generación tienen que tratar los santos! Estos eran los enemigos de nuestro Señor, una generación de víboras, una generación mala y adúltera; procuraban matarle porque El era justo, pero disfrazaban su odio de bondad al acusarle de pecado. C. H. S.
El Salmista no dice ya que hubiera maldad en su corazón, sino que ellos la maquinaban; el corazón es una tienda interior, un obrador dentro; allí forjaban sus propósitos malignos, y los preparaban para ponerlos en acción; hacían pesar la violencia de sus manos en la tierra. Esto es una alusión a los mercaderes, que compran y venden por peso; ellos pesan la mercancía en onzas; no la dan al por mayor, sino con el peso exacto. Por ello dice el Salmista: «hacéis pesar la violencia de vuestras manos»; no oprimen burdamente, sino que, con precisión y destreza, se sientan para considerar cuánta violencia han de usar en un caso dado, y cuánto puede resistir una persona en una oportunidad dada. Joseph Caryl
Los principios de los malignos son peor que sus prácticas y costumbres; la violencia premeditada es doblemente culpable. George Rogers
Vers. 3. Torcidos están los impíos desde la matriz; extraviados y mentirosos desde que nacieron. No es de extrañar que algunos persigan la simiente justa de la mujer, puesto que todos ellos son la simiente de la serpiente y hay entre las dos enemistad. Tan pronto como nacen, se hallan alienados de Dios; ¡ésta es la condición en que se encuentran! El que empieza tan temprano por la mañana va muy lejos antes de la noche. El ser mentiroso es una de las pruebas más seguras del estado caído, y como la falsedad es universal, también lo es la depravación humana. C. H. S.
¡Qué pronto pecan los hombres! ¡Cuánto tardan en arrepentirse! Tan pronto como salieron de la matriz ya estaban descarriados, pero si se les deja a sí mismos no van a regresar hasta que mueran; nunca van a regresar. Joseph Caryl
De todos los pecados, ninguno puede llamar a Satanás padre como la mentira. Toda la corrupción que hay en nosotros viene de Satanás, pero este pecado de forjar mentiras es más del diablo que ninguno; sabe al diablo más que ninguno. Así como estando en el cuerpo, y sometidos a todas las enfermedades, algunos son más propensos a unas enfermedades que a otras, así también el alma es toda ella apta para pecar, y algunas con más tendencia a un vicio que otro; pero todas muy inclinadas a mentir. Richard Capel en Tentaciones: su naturaleza, peligro, cura
La serpiente más joven puede llevar veneno al morder; y el sufrimiento en todos los casos es grande, aunque la mordedura raramente es fatal. Joseph Roberts
Vers. 4. Veneno tienen como veneno de serpiente. Hay algo que llamamos veneno, pero ¿dónde hallarlo? De todos los lugares, ¿quién lo buscaría en el hombre? Dios hizo el cuerpo del hombre del polvo de la tierra; no mezcló veneno en él. Inspiró su alma en el cielo; no sopló veneno en ella. Le alimentó con pan, que no lleva veneno consigo. ¿De dónde viene el veneno? En Mateo 13:27 los criados dicen a Jesús: «¿No sembraste, Señor, buena semilla en tu campo? ¿De dónde viene la cizaña?» ¿De dónde? «El enemigo ha hecho esto.» Podemos percibir el diablo en ello. La gran serpiente, el rojo dragón, ha derramado este veneno en los corazones malvados. Su propio veneno, la maldad. «Cuando él derrama pecado, derrama veneno.»
El pecado es un veneno. La maldad original es llamada corrupción; veneno en realidad. La violencia y la virulencia de esta característica venenosa no vienen al principio. Ningún hombre se hace muy malo al principio. Todos hemos nacido corruptos, pero nos hemos hecho venenosos. Hay tres grados, por así decirlo, tres edades en el pecado. Primero: el pecado secreto; una úlcera en los huesos, pero con piel, por encima, de hipocresía. Segundo: pecado abierto, que sale fuera en vileza manifiesta. El primero es corrupción y el segundo es erupción. Tercero: pecado frecuente y confirmado, y éste es puro veneno, que emponzoña alma y cuerpo. Thos. Adams
Son como el áspid sordo que cierra su oído. El punto de la reprensión es que el áspid de que se trata aquí puede oír hasta cierto grado, pero no quiere; tal como los jueces injustos o perseguidores de David podían oír con sus oídos externos las apelaciones que hace en los versículos 1 y 2, pero no querían. A. R. Fausset
Vers. 5. Por más hábil que sea el encantador. Los impíos no se ganan para el bien con argumentos lógicos o apelaciones patéticas. ¡Prueba todas tus artes, predicador de la palabra! Prepárate para contrarrestar todos los prejuicios y gustos de los pecadores, y acabarás exclamando: «¿Quién ha creído nuestro anuncio?» La causa del fracaso no se halla en tu música, sino en el oído del pecador, y es sólo el poder de Dios el que puede quitarla.
Vers. 6. Quiebra, oh Jehová, las muelas de su boca. Trátalos como los encantadores de serpientes, sácales los colmillos.
Vers. 7. Sean disipados como aguas que se escurren. Marchaos, corrientes pestilentes; cuanto antes hayáis desaparecido, mejor será para el universo.
Vers. 8. Pasen ellos como la babosa que se deslíe. Como la babosa se abre paso en el lodo y se disuelve al hacerlo, y su piel se halla vacía como si el que había en ella se hubiera disuelto, así también el malicioso devora su propia fuerza cuando prosigue en sus designios malévolos, y desaparece.
Como el que nace muerto, no vean el sol. Son como si no hubieran sido. Su carácter es repulsivo, informe. Son más aptos para estar escondidos en una tumba desconocida que para ser contados entre los hombres. Su vida nunca madura, sus objetivos son abortivos, todos sus logros son traer miseria a los demás y horror a sí mismos.
Hombres como Herodes, Judas, Alba, Bonner, ¿no habría sido mejor si no hubieran existido? ¿Mejor para las madres de las cuales nacieron? ¿Mejor para los países para los que fueron una maldición? ¿Mejor para la tierra en que sus pútridos cadáveres fueron escondidos del sol? Todo hombre no regenerado es un aborto. Pierde la verdadera forma de la humanidad hecha por Dios; se corrompe en la oscuridad del pecado; nunca ve o verá la luz de Dios en su pureza en el cielo. C. H. S.
Todos los inicuos son, por así decirlo, abortos humanos; son y serán para siempre seres defectuosos que nunca han realizado el gran propósito de su existencia. El cielo es el objetivo para el que el hombre fue creado, y el que se queda corto del mismo no alcanza el propósito de su creación; es un aborto eterno. O. Prescott Hiller
Vers. 9. Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, verdes o quemados, que los arrebate la tempestad. Que el fuego, la olla, la carne, todo desaparezca de golpe, arrebatado hacia la destrucción.
A la mitad de la vida del hombre, en la furia de su furor contra los justos, el perseguidor es abrumado por un huracán, sus designios son frustrados, sus intrigas desechas y él mismo destruido. El pasaje es difícil, pero éste es su significado probablemente; sí, muy terrible. El desgraciado pone su gran caldera junto a la leña con la que piensa asar al bueno, como un caníbal; pero no cuenta con el Señor de los ejércitos, y la tempestad inesperada se lleva todo rastro de él mismo, de su fuego y de su fiesta en un solo momento.
Vers. 10. Se alegrará el justo cuando vea que se hace justicia. Al final diremos «Amén» ante la condenación de los malvados y no sentiremos la menor disposición a hacer preguntas por la forma en que Dios trata al impenitente. C. H. S.
Sin duda, a la vista de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim destruidos, los ángeles vieron motivo para regocijarse y cantar: «Aleluya». La maldad fue barrida; la tierra fue aliviada de una carga; la justicia, la justicia de Dios, fue exaltada; el amor a sus otras criaturas fue desplegado al librarías de la proximidad de contaminaciones infernales. Bajo el mismo principio (aunque entre más profundamente en la mente del Padre y simpatice de lleno en su justicia), el mismo Señor Jesús, y cada uno de sus miembros, exclamará «Aleluya» sobre las huestes destruidas del anticristo. Andrew A. Bonar
Sus pies lavará en la sangre del impío. La condenación de los pecadores no va a alterar la felicidad de los santos. C. H. S.
***
COMENTARIO SALMO 57
SALMO 57
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Esta petición es una oración compacta, llena y breve, y digna de ser el emblema de un cántico sacro. David había dicho: «No le destruyas», con referencia a Saúl, cuando lo tenía en su poder, y ahora él se complace en emplear las mismas palabras en su súplica a Dios. Podemos inferir por el espíritu de la oración al Señor que el Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a nuestros enemigos. Hay cuatro «No destruyas» en los Salmos, a saber: en el 57, el 58, el 59 y el 75. C. H. S.
Desde el punto de vista místico este himno se puede entender de Cristo, el cual en los días de su carne se veía asaltado por la tiranía tanto de sus enemigos espirituales como de los temporales. Sus enemigos temporales, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se agitaban furiosamente y tomaban consejo contra El. El principal de los sacerdotes, y los príncipes, eran, según dice Jerónimo, como leones, y el pueblo como los cachorros de los leones, todos ellos dispuestos a devorar su alma. Los gobernantes pusieron una red a sus pies con sus interrogatorios capciosos, preguntando: «¿Es licito dar tributo a César, o no?» (Mateo 22:17); y si la mujer tomada en adulterio debía ser apedreada o no (Juan 8:5).
El pueblo estaba soliviantado cuando vociferaban contra El, y sus dientes y lenguas eran como lanzas y espadas clamando: «Crucifícale, crucifícale.» Sus enemigos espirituales también buscaban el modo de devorarle; su alma se hallaba entre leones todos los días de su vida hasta la hora de su muerte, y entonces de modo especial. El diablo, al tentarle, puso un lazo a sus pies; y la muerte cavó una fosa para El con la idea de devorarle. Así como David se hallaba en la cueva, lo mismo Cristo, el Hijo de David, se hallaba en la tumba. John Boys
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Este Salmo excelente fue compuesto por David cuando había suficiente para desconcertar al mejor hombre del mundo. John Flavel
Y en la sombra de tus alas me ampararé. No iba a esconderse en la cueva solamente, sino en la Roca de los siglos hendida. C. H. S.
Hasta que pasen los quebrantos. Atanasio dijo de Juliano, que estaba furioso contra el Ungido del Señor: «Nubecula est, cito transibit»; es decir: «Es una pequeña nube, que pronto pasará». John Boys
Vers. 2. Clamaré. Está seguro, pero, con todo, ora, porque la fe nunca es muda. Ora porque cree.
Vers. 3. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa. ¡ Oh perro del infierno, no sólo seré librado de tu mordedura, sino incluso de tu ladrido! Nuestros enemigos no tendrán el poder de burlarse de nosotros, sus burlas crueles y sus increpaciones serán terminadas por el mensaje de los cielos, que nos salvará para siempre. C. H. S.
Selah. Ante una misericordia tan grande, tenemos que hacer una pausa y meditar. ¡Reposa, cantor, porque Dios te ha dado descanso!
Dios enviará su misericordia y su verdad. El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos. C. H. S.
Vers. 4. Mi vida está entre leones. Once papas llevaron este nombre, de los cuales, todos menos dos o tres eran leones rugientes, leones voraces que buscaban una presa. John Boys
Y yo me hallo como el que está en medio del fuego. Como la zarza de Horeb, el creyente se halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa. C. H. S.
Los horrores de un foso de leones, y de un horno encendido, y el cruel azote de la guerra, son imágenes vívidas que David usa aquí para describir el peligro y miseria de su condición presente. John Morison
Vers. 6. Red han tendido a mis pasos; se ha abatido mi alma; cavaron una fosa delante de mí; en ella han caído ellos mismos.
Selah. El mal es una corriente que un día refluye a su fuente. Selah. Podemos estar sentados en la boca del foso y ver con asombro la retribución justa de la providencia a los malos. C. H. S.
Vers. 7. Mi corazón está dispuesto. Uno podría pensar que diría: «Mi corazón está fluctuante», pero no, está calmado, firme, contento, resuelto, fijo. Cuando el eje central está seguro, toda la rueda es afirmada. Si nuestra anda de proa se mantiene firme, el barco no irá a la deriva.
Oh Dios, mi corazón está dispuesto. Estoy resuelto a confiar en Ti, a servirte y a alabarte. Fijémonos que esta expresión se repite dos veces, para gloria de Dios, quien en consecuencia consuela y fortalece el corazón de sus siervos. Y esta promesa, lector, es firme y segura también para ti si tu corazón, una vez extraviado, se halla ahora resuelto a confiar en Dios y a proclamar su gloria.
Cantaré, y trovaré salmos. Con mi voz y con instrumentos voy a celebrar tu adoración. Con el labio y con el corazón te daré honor. Satanás no va a detenerme, ni Saúl, ni los filisteos. Haré que Adullam resuene con la música, y todas las cuevas van a resonar con el eco del gozoso canto. Creyente, haz una firme resolución de que tu alma, en todas las ocasiones, engrandecerá al Señor.
Canta, aunque el sentido y la razón
Te dicen que es mejor que calles;
Canta y considera una traición
Que un santo no le dé alabanza.
—C. H. S.
Los santos, tanto si vencen como si son vencidos, siguen cantando. Bendito sea Dios por esto. Que los pecadores tiemblen al contender con hombres de un espíritu tan celestial. Wm. S. Plumer
La sinceridad hace que el cristiano cante cuando no tiene nada con que cenar. David no se hallaba en mejor situación cuando se escondió en la cueva; con todo, nunca le hemos visto más contento, y su corazón hace una música más dulce que su arpa. Wm. Gurnall
Vers. 8. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa. Hemos de cantar con gracia y entusiasmo. No sólo con la gracia habitual, sino con entusiasmo también; la música de los instrumentos no deleita sino cuando son tocados. En este deber hemos de seguir el consejo de Pablo a Timoteo (2! Timoteo 1:16), activar la gracia que hay en nosotros y exclamar como David: «Despierta amor, despierta deleite.»
Es necesario dar cuerda al reloj si esperamos que nos indique la hora; el pájaro está contento, no en su nido, sino en su canto; las campanas sólo repiquetean cuando dan vueltas. Por tanto, pidamos al Espíritu Santo que sople sobre nuestro jardín, para que la fragancia de las especias del mismo se desparrame cuando nos disponemos a este gozoso servicio. Dios ama la gracia activa en el deber, para que el alma pueda estar ataviada cuando se presenta ante Cristo para adorarle. John Wells en Ejercicios Matutinos
Vers. 10. Y hasta las nubes tu verdad. Él pone el sello de su verdad, el arco iris, sobre las nubes, el cual ratifica su pacto; en las nubes Él esconde su lluvia y la nieve, que demuestran su verdad al traernos los tiempos de la siembra y la cosecha, el frío y el calor. C. H. S.
Vers. 11. ¡Álzate, oh Dios, sobre 105 cielos! Sobre toda la tierra sea tu gloria. Nunca salieron de labios humanos mayores palabras de oración. Los cielos y la tierra tienen una historia mutuamente entretejida, según implican, y el fin bendito y glorioso de esto es la sonrisa de la gloria divina sobre ambos. Frank Delitzsch
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Esta petición es una oración compacta, llena y breve, y digna de ser el emblema de un cántico sacro. David había dicho: «No le destruyas», con referencia a Saúl, cuando lo tenía en su poder, y ahora él se complace en emplear las mismas palabras en su súplica a Dios. Podemos inferir por el espíritu de la oración al Señor que el Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a nuestros enemigos. Hay cuatro «No destruyas» en los Salmos, a saber: en el 57, el 58, el 59 y el 75. C. H. S.
Desde el punto de vista místico este himno se puede entender de Cristo, el cual en los días de su carne se veía asaltado por la tiranía tanto de sus enemigos espirituales como de los temporales. Sus enemigos temporales, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se agitaban furiosamente y tomaban consejo contra El. El principal de los sacerdotes, y los príncipes, eran, según dice Jerónimo, como leones, y el pueblo como los cachorros de los leones, todos ellos dispuestos a devorar su alma. Los gobernantes pusieron una red a sus pies con sus interrogatorios capciosos, preguntando: «¿Es licito dar tributo a César, o no?» (Mateo 22:17); y si la mujer tomada en adulterio debía ser apedreada o no (Juan 8:5).
El pueblo estaba soliviantado cuando vociferaban contra El, y sus dientes y lenguas eran como lanzas y espadas clamando: «Crucifícale, crucifícale.» Sus enemigos espirituales también buscaban el modo de devorarle; su alma se hallaba entre leones todos los días de su vida hasta la hora de su muerte, y entonces de modo especial. El diablo, al tentarle, puso un lazo a sus pies; y la muerte cavó una fosa para El con la idea de devorarle. Así como David se hallaba en la cueva, lo mismo Cristo, el Hijo de David, se hallaba en la tumba. John Boys
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Este Salmo excelente fue compuesto por David cuando había suficiente para desconcertar al mejor hombre del mundo. John Flavel
Y en la sombra de tus alas me ampararé. No iba a esconderse en la cueva solamente, sino en la Roca de los siglos hendida. C. H. S.
Hasta que pasen los quebrantos. Atanasio dijo de Juliano, que estaba furioso contra el Ungido del Señor: «Nubecula est, cito transibit»; es decir: «Es una pequeña nube, que pronto pasará». John Boys
Vers. 2. Clamaré. Está seguro, pero, con todo, ora, porque la fe nunca es muda. Ora porque cree.
Vers. 3. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa. ¡ Oh perro del infierno, no sólo seré librado de tu mordedura, sino incluso de tu ladrido! Nuestros enemigos no tendrán el poder de burlarse de nosotros, sus burlas crueles y sus increpaciones serán terminadas por el mensaje de los cielos, que nos salvará para siempre. C. H. S.
Selah. Ante una misericordia tan grande, tenemos que hacer una pausa y meditar. ¡Reposa, cantor, porque Dios te ha dado descanso!
Dios enviará su misericordia y su verdad. El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos. C. H. S.
Vers. 4. Mi vida está entre leones. Once papas llevaron este nombre, de los cuales, todos menos dos o tres eran leones rugientes, leones voraces que buscaban una presa. John Boys
Y yo me hallo como el que está en medio del fuego. Como la zarza de Horeb, el creyente se halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa. C. H. S.
Los horrores de un foso de leones, y de un horno encendido, y el cruel azote de la guerra, son imágenes vívidas que David usa aquí para describir el peligro y miseria de su condición presente. John Morison
Vers. 6. Red han tendido a mis pasos; se ha abatido mi alma; cavaron una fosa delante de mí; en ella han caído ellos mismos.
Selah. El mal es una corriente que un día refluye a su fuente. Selah. Podemos estar sentados en la boca del foso y ver con asombro la retribución justa de la providencia a los malos. C. H. S.
Vers. 7. Mi corazón está dispuesto. Uno podría pensar que diría: «Mi corazón está fluctuante», pero no, está calmado, firme, contento, resuelto, fijo. Cuando el eje central está seguro, toda la rueda es afirmada. Si nuestra anda de proa se mantiene firme, el barco no irá a la deriva.
Oh Dios, mi corazón está dispuesto. Estoy resuelto a confiar en Ti, a servirte y a alabarte. Fijémonos que esta expresión se repite dos veces, para gloria de Dios, quien en consecuencia consuela y fortalece el corazón de sus siervos. Y esta promesa, lector, es firme y segura también para ti si tu corazón, una vez extraviado, se halla ahora resuelto a confiar en Dios y a proclamar su gloria.
Cantaré, y trovaré salmos. Con mi voz y con instrumentos voy a celebrar tu adoración. Con el labio y con el corazón te daré honor. Satanás no va a detenerme, ni Saúl, ni los filisteos. Haré que Adullam resuene con la música, y todas las cuevas van a resonar con el eco del gozoso canto. Creyente, haz una firme resolución de que tu alma, en todas las ocasiones, engrandecerá al Señor.
Canta, aunque el sentido y la razón
Te dicen que es mejor que calles;
Canta y considera una traición
Que un santo no le dé alabanza.
—C. H. S.
Los santos, tanto si vencen como si son vencidos, siguen cantando. Bendito sea Dios por esto. Que los pecadores tiemblen al contender con hombres de un espíritu tan celestial. Wm. S. Plumer
La sinceridad hace que el cristiano cante cuando no tiene nada con que cenar. David no se hallaba en mejor situación cuando se escondió en la cueva; con todo, nunca le hemos visto más contento, y su corazón hace una música más dulce que su arpa. Wm. Gurnall
Vers. 8. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa. Hemos de cantar con gracia y entusiasmo. No sólo con la gracia habitual, sino con entusiasmo también; la música de los instrumentos no deleita sino cuando son tocados. En este deber hemos de seguir el consejo de Pablo a Timoteo (2! Timoteo 1:16), activar la gracia que hay en nosotros y exclamar como David: «Despierta amor, despierta deleite.»
Es necesario dar cuerda al reloj si esperamos que nos indique la hora; el pájaro está contento, no en su nido, sino en su canto; las campanas sólo repiquetean cuando dan vueltas. Por tanto, pidamos al Espíritu Santo que sople sobre nuestro jardín, para que la fragancia de las especias del mismo se desparrame cuando nos disponemos a este gozoso servicio. Dios ama la gracia activa en el deber, para que el alma pueda estar ataviada cuando se presenta ante Cristo para adorarle. John Wells en Ejercicios Matutinos
Vers. 10. Y hasta las nubes tu verdad. Él pone el sello de su verdad, el arco iris, sobre las nubes, el cual ratifica su pacto; en las nubes Él esconde su lluvia y la nieve, que demuestran su verdad al traernos los tiempos de la siembra y la cosecha, el frío y el calor. C. H. S.
Vers. 11. ¡Álzate, oh Dios, sobre 105 cielos! Sobre toda la tierra sea tu gloria. Nunca salieron de labios humanos mayores palabras de oración. Los cielos y la tierra tienen una historia mutuamente entretejida, según implican, y el fin bendito y glorioso de esto es la sonrisa de la gloria divina sobre ambos. Frank Delitzsch
***
COMENTARIO SALMO 56
SALMO 56
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar, incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado carne y sangre.» C. H. S.
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia, sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.
Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
son muchos los que pelean contra mí con altivez Porque. Los pecadores son criaturas gregarias. Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.
Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados; somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y por estas razones tenemos miedo.
Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente, porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor antídoto. C. H. S.
No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día. La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan
Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama. Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El. La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador, reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock
Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes
Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar, pronto va a cantar. C. H. S.
No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne. Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William Gurnall
Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego, la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De Jeremiah Burroughs
El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu, desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M'cheyne
Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.
Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero, un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de agua pura! C. H. S.
Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.
Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.
Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella; una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir. John Trapp
El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso; pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright
Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam Clarke
Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar, incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado carne y sangre.» C. H. S.
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia, sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.
Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
son muchos los que pelean contra mí con altivez Porque. Los pecadores son criaturas gregarias. Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.
Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados; somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y por estas razones tenemos miedo.
Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente, porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor antídoto. C. H. S.
No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día. La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan
Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama. Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El. La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador, reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock
Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes
Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar, pronto va a cantar. C. H. S.
No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne. Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William Gurnall
Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego, la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De Jeremiah Burroughs
El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu, desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M'cheyne
Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.
Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero, un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de agua pura! C. H. S.
Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.
Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.
Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella; una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir. John Trapp
El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso; pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright
Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam Clarke
Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.
***
viernes 25 de septiembre de 2009
SALMO 57
SALMO 57
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Esta petición es una oración compacta, llena y breve, y digna de ser el emblema de un cántico sacro. David había dicho: «No le destruyas», con referencia a Saúl, cuando lo tenía en su poder, y ahora él se complace en emplear las mismas palabras en su súplica a Dios. Podemos inferir por el espíritu de la oración al Señor que el Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a nuestros enemigos. Hay cuatro «No destruyas» en los Salmos, a saber: en el 57, el 58, el 59 y el 75. C. H. S.
Desde el punto de vista místico este himno se puede entender de Cristo, el cual en los días de su carne se veía asaltado por la tiranía tanto de sus enemigos espirituales como de los temporales. Sus enemigos temporales, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se agitaban furiosamente y tomaban consejo contra El. El principal de los sacerdotes, y los príncipes, eran, según dice Jerónimo, como leones, y el pueblo como los cachorros de los leones, todos ellos dispuestos a devorar su alma. Los gobernantes pusieron una red a sus pies con sus interrogatorios capciosos, preguntando: «¿Es licito dar tributo a César, o no?» (Mateo 22:17); y si la mujer tomada en adulterio debía ser apedreada o no (Juan 8:5).
El pueblo estaba soliviantado cuando vociferaban contra El, y sus dientes y lenguas eran como lanzas y espadas clamando: «Crucifícale, crucifícale.» Sus enemigos espirituales también buscaban el modo de devorarle; su alma se hallaba entre leones todos los días de su vida hasta la hora de su muerte, y entonces de modo especial. El diablo, al tentarle, puso un lazo a sus pies; y la muerte cavó una fosa para El con la idea de devorarle. Así como David se hallaba en la cueva, lo mismo Cristo, el Hijo de David, se hallaba en la tumba. John Boys
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Este Salmo excelente fue compuesto por David cuando había suficiente para desconcertar al mejor hombre del mundo. John Flavel
Y en la sombra de tus alas me ampararé. No iba a esconderse en la cueva solamente, sino en la Roca de los siglos hendida. C. H. S.
Hasta que pasen los quebrantos. Atanasio dijo de Juliano, que estaba furioso contra el Ungido del Señor: «Nubecula est, cito transibit»; es decir: «Es una pequeña nube, que pronto pasará». John Boys
Vers. 2. Clamaré. Está seguro, pero, con todo, ora, porque la fe nunca es muda. Ora porque cree.
Vers. 3. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa. ¡ Oh perro del infierno, no sólo seré librado de tu mordedura, sino incluso de tu ladrido! Nuestros enemigos no tendrán el poder de burlarse de nosotros, sus burlas crueles y sus increpaciones serán terminadas por el mensaje de los cielos, que nos salvará para siempre. C. H. S.
Selah. Ante una misericordia tan grande, tenemos que hacer una pausa y meditar. ¡Reposa, cantor, porque Dios te ha dado descanso!
Dios enviará su misericordia y su verdad. El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos. C. H. S.
Vers. 4. Mi vida está entre leones. Once papas llevaron este nombre, de los cuales, todos menos dos o tres eran leones rugientes, leones voraces que buscaban una presa. John Boys
Y yo me hallo como el que está en medio del fuego. Como la zarza de Horeb, el creyente se halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa. C. H. S.
Los horrores de un foso de leones, y de un horno encendido, y el cruel azote de la guerra, son imágenes vívidas que David usa aquí para describir el peligro y miseria de su condición presente. John Morison
Vers. 6. Red han tendido a mis pasos; se ha abatido mi alma; cavaron una fosa delante de mí; en ella han caído ellos mismos.
Selah. El mal es una corriente que un día refluye a su fuente. Selah. Podemos estar sentados en la boca del foso y ver con asombro la retribución justa de la providencia a los malos. C. H. S.
Vers. 7. Mi corazón está dispuesto. Uno podría pensar que diría: «Mi corazón está fluctuante», pero no, está calmado, firme, contento, resuelto, fijo. Cuando el eje central está seguro, toda la rueda es afirmada. Si nuestra anda de proa se mantiene firme, el barco no irá a la deriva.
Oh Dios, mi corazón está dispuesto. Estoy resuelto a confiar en Ti, a servirte y a alabarte. Fijémonos que esta expresión se repite dos veces, para gloria de Dios, quien en consecuencia consuela y fortalece el corazón de sus siervos. Y esta promesa, lector, es firme y segura también para ti si tu corazón, una vez extraviado, se halla ahora resuelto a confiar en Dios y a proclamar su gloria.
Cantaré, y trovaré salmos. Con mi voz y con instrumentos voy a celebrar tu adoración. Con el labio y con el corazón te daré honor. Satanás no va a detenerme, ni Saúl, ni los filisteos. Haré que Adullam resuene con la música, y todas las cuevas van a resonar con el eco del gozoso canto. Creyente, haz una firme resolución de que tu alma, en todas las ocasiones, engrandecerá al Señor.
Canta, aunque el sentido y la razón
Te dicen que es mejor que calles;
Canta y considera una traición
Que un santo no le dé alabanza.
—C. H. S.
Los santos, tanto si vencen como si son vencidos, siguen cantando. Bendito sea Dios por esto. Que los pecadores tiemblen al contender con hombres de un espíritu tan celestial. Wm. S. Plumer
La sinceridad hace que el cristiano cante cuando no tiene nada con que cenar. David no se hallaba en mejor situación cuando se escondió en la cueva; con todo, nunca le hemos visto más contento, y su corazón hace una música más dulce que su arpa. Wm. Gurnall
Vers. 8. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa. Hemos de cantar con gracia y entusiasmo. No sólo con la gracia habitual, sino con entusiasmo también; la música de los instrumentos no deleita sino cuando son tocados. En este deber hemos de seguir el consejo de Pablo a Timoteo (2! Timoteo 1:16), activar la gracia que hay en nosotros y exclamar como David: «Despierta amor, despierta deleite.»
Es necesario dar cuerda al reloj si esperamos que nos indique la hora; el pájaro está contento, no en su nido, sino en su canto; las campanas sólo repiquetean cuando dan vueltas. Por tanto, pidamos al Espíritu Santo que sople sobre nuestro jardín, para que la fragancia de las especias del mismo se desparrame cuando nos disponemos a este gozoso servicio. Dios ama la gracia activa en el deber, para que el alma pueda estar ataviada cuando se presenta ante Cristo para adorarle. John Wells en Ejercicios Matutinos
Vers. 10. Y hasta las nubes tu verdad. Él pone el sello de su verdad, el arco iris, sobre las nubes, el cual ratifica su pacto; en las nubes Él esconde su lluvia y la nieve, que demuestran su verdad al traernos los tiempos de la siembra y la cosecha, el frío y el calor. C. H. S.
Vers. 11. ¡Álzate, oh Dios, sobre 105 cielos! Sobre toda la tierra sea tu gloria. Nunca salieron de labios humanos mayores palabras de oración. Los cielos y la tierra tienen una historia mutuamente entretejida, según implican, y el fin bendito y glorioso de esto es la sonrisa de la gloria divina sobre ambos. Frank Delitzsch
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Esta petición es una oración compacta, llena y breve, y digna de ser el emblema de un cántico sacro. David había dicho: «No le destruyas», con referencia a Saúl, cuando lo tenía en su poder, y ahora él se complace en emplear las mismas palabras en su súplica a Dios. Podemos inferir por el espíritu de la oración al Señor que el Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a nuestros enemigos. Hay cuatro «No destruyas» en los Salmos, a saber: en el 57, el 58, el 59 y el 75. C. H. S.
Desde el punto de vista místico este himno se puede entender de Cristo, el cual en los días de su carne se veía asaltado por la tiranía tanto de sus enemigos espirituales como de los temporales. Sus enemigos temporales, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se agitaban furiosamente y tomaban consejo contra El. El principal de los sacerdotes, y los príncipes, eran, según dice Jerónimo, como leones, y el pueblo como los cachorros de los leones, todos ellos dispuestos a devorar su alma. Los gobernantes pusieron una red a sus pies con sus interrogatorios capciosos, preguntando: «¿Es licito dar tributo a César, o no?» (Mateo 22:17); y si la mujer tomada en adulterio debía ser apedreada o no (Juan 8:5).
El pueblo estaba soliviantado cuando vociferaban contra El, y sus dientes y lenguas eran como lanzas y espadas clamando: «Crucifícale, crucifícale.» Sus enemigos espirituales también buscaban el modo de devorarle; su alma se hallaba entre leones todos los días de su vida hasta la hora de su muerte, y entonces de modo especial. El diablo, al tentarle, puso un lazo a sus pies; y la muerte cavó una fosa para El con la idea de devorarle. Así como David se hallaba en la cueva, lo mismo Cristo, el Hijo de David, se hallaba en la tumba. John Boys
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Este Salmo excelente fue compuesto por David cuando había suficiente para desconcertar al mejor hombre del mundo. John Flavel
Y en la sombra de tus alas me ampararé. No iba a esconderse en la cueva solamente, sino en la Roca de los siglos hendida. C. H. S.
Hasta que pasen los quebrantos. Atanasio dijo de Juliano, que estaba furioso contra el Ungido del Señor: «Nubecula est, cito transibit»; es decir: «Es una pequeña nube, que pronto pasará». John Boys
Vers. 2. Clamaré. Está seguro, pero, con todo, ora, porque la fe nunca es muda. Ora porque cree.
Vers. 3. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa. ¡ Oh perro del infierno, no sólo seré librado de tu mordedura, sino incluso de tu ladrido! Nuestros enemigos no tendrán el poder de burlarse de nosotros, sus burlas crueles y sus increpaciones serán terminadas por el mensaje de los cielos, que nos salvará para siempre. C. H. S.
Selah. Ante una misericordia tan grande, tenemos que hacer una pausa y meditar. ¡Reposa, cantor, porque Dios te ha dado descanso!
Dios enviará su misericordia y su verdad. El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos. C. H. S.
Vers. 4. Mi vida está entre leones. Once papas llevaron este nombre, de los cuales, todos menos dos o tres eran leones rugientes, leones voraces que buscaban una presa. John Boys
Y yo me hallo como el que está en medio del fuego. Como la zarza de Horeb, el creyente se halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa. C. H. S.
Los horrores de un foso de leones, y de un horno encendido, y el cruel azote de la guerra, son imágenes vívidas que David usa aquí para describir el peligro y miseria de su condición presente. John Morison
Vers. 6. Red han tendido a mis pasos; se ha abatido mi alma; cavaron una fosa delante de mí; en ella han caído ellos mismos.
Selah. El mal es una corriente que un día refluye a su fuente. Selah. Podemos estar sentados en la boca del foso y ver con asombro la retribución justa de la providencia a los malos. C. H. S.
Vers. 7. Mi corazón está dispuesto. Uno podría pensar que diría: «Mi corazón está fluctuante», pero no, está calmado, firme, contento, resuelto, fijo. Cuando el eje central está seguro, toda la rueda es afirmada. Si nuestra anda de proa se mantiene firme, el barco no irá a la deriva.
Oh Dios, mi corazón está dispuesto. Estoy resuelto a confiar en Ti, a servirte y a alabarte. Fijémonos que esta expresión se repite dos veces, para gloria de Dios, quien en consecuencia consuela y fortalece el corazón de sus siervos. Y esta promesa, lector, es firme y segura también para ti si tu corazón, una vez extraviado, se halla ahora resuelto a confiar en Dios y a proclamar su gloria.
Cantaré, y trovaré salmos. Con mi voz y con instrumentos voy a celebrar tu adoración. Con el labio y con el corazón te daré honor. Satanás no va a detenerme, ni Saúl, ni los filisteos. Haré que Adullam resuene con la música, y todas las cuevas van a resonar con el eco del gozoso canto. Creyente, haz una firme resolución de que tu alma, en todas las ocasiones, engrandecerá al Señor.
Canta, aunque el sentido y la razón
Te dicen que es mejor que calles;
Canta y considera una traición
Que un santo no le dé alabanza.
—C. H. S.
Los santos, tanto si vencen como si son vencidos, siguen cantando. Bendito sea Dios por esto. Que los pecadores tiemblen al contender con hombres de un espíritu tan celestial. Wm. S. Plumer
La sinceridad hace que el cristiano cante cuando no tiene nada con que cenar. David no se hallaba en mejor situación cuando se escondió en la cueva; con todo, nunca le hemos visto más contento, y su corazón hace una música más dulce que su arpa. Wm. Gurnall
Vers. 8. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa. Hemos de cantar con gracia y entusiasmo. No sólo con la gracia habitual, sino con entusiasmo también; la música de los instrumentos no deleita sino cuando son tocados. En este deber hemos de seguir el consejo de Pablo a Timoteo (2! Timoteo 1:16), activar la gracia que hay en nosotros y exclamar como David: «Despierta amor, despierta deleite.»
Es necesario dar cuerda al reloj si esperamos que nos indique la hora; el pájaro está contento, no en su nido, sino en su canto; las campanas sólo repiquetean cuando dan vueltas. Por tanto, pidamos al Espíritu Santo que sople sobre nuestro jardín, para que la fragancia de las especias del mismo se desparrame cuando nos disponemos a este gozoso servicio. Dios ama la gracia activa en el deber, para que el alma pueda estar ataviada cuando se presenta ante Cristo para adorarle. John Wells en Ejercicios Matutinos
Vers. 10. Y hasta las nubes tu verdad. Él pone el sello de su verdad, el arco iris, sobre las nubes, el cual ratifica su pacto; en las nubes Él esconde su lluvia y la nieve, que demuestran su verdad al traernos los tiempos de la siembra y la cosecha, el frío y el calor. C. H. S.
Vers. 11. ¡Álzate, oh Dios, sobre 105 cielos! Sobre toda la tierra sea tu gloria. Nunca salieron de labios humanos mayores palabras de oración. Los cielos y la tierra tienen una historia mutuamente entretejida, según implican, y el fin bendito y glorioso de esto es la sonrisa de la gloria divina sobre ambos. Frank Delitzsch
***
SALMO 56
SALMO 56
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar, incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado carne y sangre.» C. H. S.
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia, sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.
Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
son muchos los que pelean contra mí con altivez Porque. Los pecadores son criaturas gregarias. Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.
Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados; somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y por estas razones tenemos miedo.
Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente, porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor antídoto. C. H. S.
No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día. La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan
Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama. Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El. La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador, reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock
Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes
Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar, pronto va a cantar. C. H. S.
No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne. Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William Gurnall
Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego, la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De Jeremiah Burroughs
El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu, desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M'cheyne
Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.
Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero, un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de agua pura! C. H. S.
Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.
Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.
Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella; una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir. John Trapp
El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso; pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright
Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam Clarke
Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar, incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado carne y sangre.» C. H. S.
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia, sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.
Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
son muchos los que pelean contra mí con altivez Porque. Los pecadores son criaturas gregarias. Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.
Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados; somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y por estas razones tenemos miedo.
Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente, porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor antídoto. C. H. S.
No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día. La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan
Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama. Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El. La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador, reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock
Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes
Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar, pronto va a cantar. C. H. S.
No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne. Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William Gurnall
Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego, la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De Jeremiah Burroughs
El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu, desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M'cheyne
Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.
Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero, un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de agua pura! C. H. S.
Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.
Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.
Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella; una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir. John Trapp
El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso; pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright
Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam Clarke
Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.
***
lunes 7 de septiembre de 2009
COMENTARIO SALMO 55
SALMO 55
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Sería inútil intentar establecer el tiempo y ocasión para este Salmo de modo dogmático. Da la impresión de haber sido escrito al tiempo de Absalón y Ahitofel. C. H. S.
Una oración del Hombre Cristo en su humillación, despreciado y rechazado por los hombres, cuando El fue hecho pecado por su pueblo, para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios en El, cuando El estaba a punto de sufrir su castigo, pagar su deuda y satisfacer su rescate. John Noble Coleman
Vers. 1. Escucha, oh Dios, mi oración. Pero notemos bien que no es nunca el mero acto de oración lo que satisface al hombre piadoso; busca audiencia en el cielo y respuesta del trono, y no puede quedar satisfecho sin ello.
Vers. 2. Atiéndeme, y respóndeme. Esta es la tercera vez que hace la misma oración. Es sincero, profunda y amargamente sincero. Si su Dios no le escucha, considera que todo ha terminado para él. Le ruega a Dios que le escuche y le conteste.
Clamo en mi oración, y me desasosiego. ¡Qué consuelo poder tener esta familiaridad con Dios! No podemos quejarnos de El, pero sí quejarnos a El. Nuestros pensamientos que desvarían cuando estamos angustiados, podemos presentarlos a El, y es posible que no sean muy coherentes, más sonidos que lenguaje. «Gemidos que son inexpresables», son con frecuencia oraciones que no pueden ser rehusadas. Nuestro mismo Señor clamó a gran voz, con lágrimas, y fue oído en lo que temía.
Vers. 3. Y con furor me persiguen. Con un odio casi enfermizo detestaron al santo. No era una animosidad aparente, sino un verdadero y genuino rencor moral que anidaba en el fondo de sus corazones. No hace falta demostrar cómo se aplican estas palabras a nuestro Señor.
Vers. 4. Y terrores de muerte sobre mí han caído. Pensemos en nuestro Señor en el jardín, con su «alma en extremo angustiada hasta la muerte», y tenemos un paralelo con la pena del Salmista. Quizá, querido lector, si tú no 'has andado por esta senda tenebrosa lo tendrás que hacer pronto; entonces ten por seguro que notarás las pisadas de tu Señor en esta parte cenagosa del camino. C. H. S.
En tanto que el cristiano está atendiendo sólo a sus propios hábitos y temperamento, siempre será un desgraciado; pero si mira a la gran Seguridad, Cristo Jesús, sus perspectivas deprimentes pronto se transforman en gozo. Si nuestra fe fuera ejercida con más frecuencia, nos veríamos capacitados para ver más allá de las tristes mansiones de la tumba con la plena esperanza de la inmortalidad. Condensado de un Sermón de John Grove
El temor de la muerte se halla en toda carne. No es una señal de valor el no tenerlo. El vencerlo en la senda del deber es valor; el afrontar la muerte con paciencia es fe; pero el no temerla es, o bien un don especial de la gracia, o una insensibilidad peligrosa. Henry Edw. Manning
Vers. 5. El temor y el temblor vinieron sobre mí. Los murmullos misteriosos y solapados de la calumnia con frecuencia hacen que una mente noble les tema más que ante sus enemigos abiertos; podemos arrostrar el ataque de un enemigo franco, pero las conspiraciones cobardes y las intrigas nos desconciertan y angustian. C. H. S.
Temor. ¡Qué natural es esta descripción! Está en angustia, gime, solloza, suspira; su corazón está herido y no espera otra cosa que la muerte; esto produce temor, y produce temblor, que termina en la profunda aprehensión de una ruina inevitable e inminente que le abruma de horror. Ningún hombre ha descrito un corazón herido como David. Adam Clarke
Vers. 6. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Es una cobardía el huir de la batalla que Dios quiere que luchemos. Haríamos mejor en dar la cara al enemigo, porque no tenemos armadura a nuestra espalda. Necesitaba un método de transporte más veloz que las alas de la paloma para evitar la calumnia; se halla en mejor reposo el que no huye pero encomienda su caso a Dios.
Este texto era predilecto entre los antiguos teólogos y sobre él se han predicado algunos de los sermones más asombrosos.
Rastrearon en Plinio y Aldrovando en busca de las fábulas más disparatadas sobre las palomas, sus ojos, sus hígados, sus buches, incluso su estiércol, y luego hallaron toda clase de emblemas de cristianos en hechos y fábulas.
Griffith Williams se extiende minuciosamente en el hecho de que David no deseaba alas como de un saltamontes para saltar de flor en flor, como las almas apresuradas que saltan en religión pero no siguen perseverantes; ni como un avestruz, que no pierde contacto con el suelo aunque es un pájaro, así como los hipócritas, que nunca se elevan a las cosas celestiales; ni como un águila, o un pavo real, o un abejorro, o un cuervo, o un milano, o un murciélago; y después de haber mostrado de muchas maneras la semejanza entre la piedad y las palomas, habla de Hugo Cardinalis y de varios otros.
No creemos que fuera edificante llenar estas páginas de semejantes excentricidades. Esta frase del obispo Patrick basta: «Más bien deseaba que esperaba escapar.» No veía manera de escapar excepto por algún medio imposible o improbable. C. H. S.
Doquiera que el Salmista ponía el ojo, veía inscrita vanidad y aflicción. Un diluvio de pecado y de miseria cubría el mundo, de modo que, como la paloma de Noé, no podía hallar descanso para el pie, por lo que dirige su curso hacia el cielo, y dice: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Thos. Sharp en Consuelos divinos
Cuando los galos hubieron probado los vinos de Italia, buscaron el lugar de donde procedían las uvas y no estuvieron tranquilos hasta que llegaron allá. Del mismo modo puedes gritar: ¡Oh, si tuviera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Un creyente está dispuesto a perder el mundo para poder gozar la gracia; y está dispuesto a dejar el mundo para disfrutar de la gloria. Wm. Secker
Vers. 8. Me apresuran a escapar del viento borrascoso, de la tempestad. Había viento borrascoso y tempestad fuera, y lo que era peor, tumulto y alboroto en sus pensamientos. Un hombre puede escapar de las confusiones externas, pero, ¿cómo puede escapar de sí mismo? Thos. Sharp
Vers. 11. Sólo hay insidias en medio de ella. El mismo corazón de la ciudad estaba envilecido. En los lugares de autoridad el crimen se daba la mano con la calamidad. Los elementos más inicuos dominaban; la escoria flotaba; la justicia era desconocida; la población estaba desmoralizada; la prosperidad se había desvanecido.
Y la violencia y el fraude no se apartan de sus plazas. En todas partes, lenguas astutas intentaban persuadir a la gente con halagos. Los demagogos agitaban al pueblo. Su buen rey era difamado en todas formas, y cuando vieron que se marchaba, vilipendiaron a los gobernantes que él había elegido. El foro era un reducto de fraudes, una convención de astucia. ¡Pobre Jerusalén, víctima del pecado y de la vergüenza! ¡La virtud pisoteada y el vicio reinando! Sus solemnes asambleas interrumpidas, los sacerdotes habían escapado, el rey exiliado, las tropas sin disciplina dedicadas al pillaje. Había bastante desconcierto que queda reflejado en estos tres versículos.
Vers. 12. El lector hará bien observando lo preciso de la descripción del Salmista en su propio Salmo cuando dice: «Desmayo en mi queja», y «Suelta mis pensamientos», porque va de un punto a otro en su aflicción, deteniéndose acá y acullá, en una confusión de pausas breves que no dan idea clara de que cambia el tema.
Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado. Los reproches de nuestros íntimos, en quienes confiamos, son los que más hieren; y conocen bien nuestras peculiares debilidades, y pueden tocar las cuerdas más sensibles, y hablar de forma que más nos hiera. Podemos tolerar a Simeí, pero no podemos sufrir a Ahitofel.
Ni se alzó contra ml el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Si nuestros orgullosos enemigos se jactan acerca de nosotros, podemos ofrecer resistencia, pero cuando los que hacen ver que nos aman nos miran con desdén, ¿adónde iremos? Nuestro bendito Señor tuvo que sufrir su peor desengaño e infidelidad de un discípulo favorecido; no nos sorprendamos cuando se nos llama a seguir el camino que pisaron sus pies. C. H. S.
Vers. 13. Sino Tú. Con qué justicia podía haber señalado el Señor a Judas, y decir Sino Tú pero su espíritu manso advirtió al hijo de perdición en la forma más suave, y si Iscariote no hubiera sido, diez veces un hijo del infierno, habría renunciado a su infame propósito. C. H. S.
Vers. 14. Que andábamos en amistad en la casa de Dios. Hay una medida de impiedad de carácter detestable en el engaño que rebaja la unión de hombres que han hecho profesión de piedad. ¿Se ha de ver el mismo altar de Dios ensuciado por la hipocresía? ¿Han de verse las mismas asambleas del templo contaminadas por la presencia de la traición? Todo esto era verdad de Ahitofel y, hasta cierto punto, de Judas. Su unión con el Señor era a causa de la fe; estaban unidos en la más santa de las empresas; había sido enviado a dar el mensaje más lleno de gracia. Su cooperación con Jesús para servir sus fines abominables le marca como un primogénito del infierno. Mejor le hubiera sido no haber nacido.
Que todos los profesos engañosos sean advertidos por su fin, porque como Ahitofel, fue a su lugar por su propia mano, y retiene una horrible preeminencia en el calendario del crimen notorio. Aquí hay una fuente de quebranto del corazón para el Redentor, compartida por sus seguidores. De la nidada de la serpiente quedan aún algunas víboras que pican la mano que las acaricia y venden por plata a los que les han levantado a la posición en que pueden hacerse traidores abominables. C. H. S.
Vers. 15. Que la muerte les sorprenda. Los traidores de esta clase merecen la muerte; no hay vida en ellos. La tierra está contaminada por sus pisadas; silos espías son fusilados, mucho más deberían serlo estos villanos que acechan a traición. C. H. S.
Esta oración es una profecía sobre la ruina final y permanente de todos los que abierta o secretamente se oponen y se rebelan contra el Mesías del Señor. Matthew Henry
Desciendan vivos al Seo1. Aún en el vigor de la vida, que se hundan en el Seol; que cambien el goce de los vivos por el sepulcro de los muertos. Sin embargo, no hay necesidad de leer este versículo como una imprecación; es más bien una expectativa confiada, o una profecía.
Porque la maldad anida en sus moradas, en el interior de ellos. Hay justicia en el universo; el amor mismo la requiere; compadecer a los que se rebelan contra Dios no es virtud: oramos por ellos como criaturas, pero los aborrecemos como enemigos de Dios. Necesitamos en estos días guardarnos contra la iniquidad disimulada que simpatiza con el mal y considera el castigo como una crueldad y dureza de una época pasada. C. H. S.
Vers. 17. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré. Con frecuencia, pero no con demasiada frecuencia. Las ocasiones de gran necesidad requieren períodos más frecuentes de devoción. Los tres períodos escogidos son los más apropiados: el empezar, seguir y terminar el día con Dios es una sabiduría suprema. Cuando el tiempo, de modo natural, ha puesto un límite, allí hemos de acumular nuestras piedras para el altar. El Salmista dice que él va a orar siempre; seguirá en la oración a lo largo del día, e irá siguiendo al sol con sus peticiones. De día y de noche veía a sus enemigos ocupados (vers. 10), y por tanto él quería cubrir sus actividades con oración continua. C. H. S.
Esta era la costumbre de los hebreos piadosos (ver Daniel 6:10). Los judíos empezaban el día por la tarde, y por ello David menciona la tarde primero. Los rabinos dicen que los hombres deben orar tres veces al día porque el día cambia tres veces. Esto era observado en la iglesia primitiva; pero los tiempos variaban en los diferentes lugares.
Si nuestros cuerpos, pobres y débiles, necesitan el refrigerio del alimento tres veces al día, quien conoce nuestra propia debilidad dirá que necesita un refrigerio no menos frecuente para nuestros espíritus pobres y frágiles. Wm. S. Plumer
Vers. 19. Dios oirá, y los humillaré luego. Hacen ruido, también, como yo, y Dios también les oirá. La voz de la calumnia, de la malicia y el orgullo no sólo es oída por los que la sufren. Llega también al cielo; penetra en los oídos divinos, exige venganza y la tendrán.
Por cuanto ellos no se enmiendan ni temen a Dios. Su propio sentimiento reverencial hace que recuerde la atrevida impiedad de los inicuos; siente que sus tribulaciones le han llevado a su Dios, y declara que la prosperidad ininterrumpida de ellos ha sido la causa, en sus vidas, de un descuido tal del Altísimo. Es un hecho manifiesto que el placer y la comodidad prolongados producen las peores influencias en el hombre sin gracia; aunque las tribulaciones no los convierten, la ausencia de las mismas hace que su corrupta naturaleza se desarrolle más. El agua estancada se corrompe rápidamente. En verano cría insectos nocivos. El que no pasa por tribulaciones con frecuencia no hace caso de Dios. Es una prueba notable de la depravación humana que el hombre transforma la misericordia de Dios en nutrición para el pecado; el Señor nos salve de ello. C. H. S.
Vrs. 21. Los dichos de su boca son más blandos que la mantequilla. Elogia y unta al hombre que quiere perder. Le unta de halagos y de malicia. Cuidado con un hombre que tiene demasiada miel en la lengua; es una trampa de la que hay que sospechar. Las palabras suaves, blandas y untuosas son abundantes allí donde la verdad y la sinceridad son más escasas. C. H. S.
Vers. 22. Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará. No dejará para siempre caído al justo. El remedio que sugiere el Salmo, y quizá el único recurso en una dificultad de esta clase, en que los enemigos de la verdadera religión están luchando bajo la capa de la amistad, es anunciado por la voz profética de Dios: «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.» R. H. Ryland
Dios no se deleita en ver lágrimas en tus ojos y palidez en tu semblante; tus gemidos y sollozos no son música a sus oídos. Más bien quiere que te veas libre de tu carga echándosela sobre sus hombros, para que puedas regocijarte en su gozo y consuelo. Samuel Blackerby
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Sería inútil intentar establecer el tiempo y ocasión para este Salmo de modo dogmático. Da la impresión de haber sido escrito al tiempo de Absalón y Ahitofel. C. H. S.
Una oración del Hombre Cristo en su humillación, despreciado y rechazado por los hombres, cuando El fue hecho pecado por su pueblo, para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios en El, cuando El estaba a punto de sufrir su castigo, pagar su deuda y satisfacer su rescate. John Noble Coleman
Vers. 1. Escucha, oh Dios, mi oración. Pero notemos bien que no es nunca el mero acto de oración lo que satisface al hombre piadoso; busca audiencia en el cielo y respuesta del trono, y no puede quedar satisfecho sin ello.
Vers. 2. Atiéndeme, y respóndeme. Esta es la tercera vez que hace la misma oración. Es sincero, profunda y amargamente sincero. Si su Dios no le escucha, considera que todo ha terminado para él. Le ruega a Dios que le escuche y le conteste.
Clamo en mi oración, y me desasosiego. ¡Qué consuelo poder tener esta familiaridad con Dios! No podemos quejarnos de El, pero sí quejarnos a El. Nuestros pensamientos que desvarían cuando estamos angustiados, podemos presentarlos a El, y es posible que no sean muy coherentes, más sonidos que lenguaje. «Gemidos que son inexpresables», son con frecuencia oraciones que no pueden ser rehusadas. Nuestro mismo Señor clamó a gran voz, con lágrimas, y fue oído en lo que temía.
Vers. 3. Y con furor me persiguen. Con un odio casi enfermizo detestaron al santo. No era una animosidad aparente, sino un verdadero y genuino rencor moral que anidaba en el fondo de sus corazones. No hace falta demostrar cómo se aplican estas palabras a nuestro Señor.
Vers. 4. Y terrores de muerte sobre mí han caído. Pensemos en nuestro Señor en el jardín, con su «alma en extremo angustiada hasta la muerte», y tenemos un paralelo con la pena del Salmista. Quizá, querido lector, si tú no 'has andado por esta senda tenebrosa lo tendrás que hacer pronto; entonces ten por seguro que notarás las pisadas de tu Señor en esta parte cenagosa del camino. C. H. S.
En tanto que el cristiano está atendiendo sólo a sus propios hábitos y temperamento, siempre será un desgraciado; pero si mira a la gran Seguridad, Cristo Jesús, sus perspectivas deprimentes pronto se transforman en gozo. Si nuestra fe fuera ejercida con más frecuencia, nos veríamos capacitados para ver más allá de las tristes mansiones de la tumba con la plena esperanza de la inmortalidad. Condensado de un Sermón de John Grove
El temor de la muerte se halla en toda carne. No es una señal de valor el no tenerlo. El vencerlo en la senda del deber es valor; el afrontar la muerte con paciencia es fe; pero el no temerla es, o bien un don especial de la gracia, o una insensibilidad peligrosa. Henry Edw. Manning
Vers. 5. El temor y el temblor vinieron sobre mí. Los murmullos misteriosos y solapados de la calumnia con frecuencia hacen que una mente noble les tema más que ante sus enemigos abiertos; podemos arrostrar el ataque de un enemigo franco, pero las conspiraciones cobardes y las intrigas nos desconciertan y angustian. C. H. S.
Temor. ¡Qué natural es esta descripción! Está en angustia, gime, solloza, suspira; su corazón está herido y no espera otra cosa que la muerte; esto produce temor, y produce temblor, que termina en la profunda aprehensión de una ruina inevitable e inminente que le abruma de horror. Ningún hombre ha descrito un corazón herido como David. Adam Clarke
Vers. 6. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Es una cobardía el huir de la batalla que Dios quiere que luchemos. Haríamos mejor en dar la cara al enemigo, porque no tenemos armadura a nuestra espalda. Necesitaba un método de transporte más veloz que las alas de la paloma para evitar la calumnia; se halla en mejor reposo el que no huye pero encomienda su caso a Dios.
Este texto era predilecto entre los antiguos teólogos y sobre él se han predicado algunos de los sermones más asombrosos.
Rastrearon en Plinio y Aldrovando en busca de las fábulas más disparatadas sobre las palomas, sus ojos, sus hígados, sus buches, incluso su estiércol, y luego hallaron toda clase de emblemas de cristianos en hechos y fábulas.
Griffith Williams se extiende minuciosamente en el hecho de que David no deseaba alas como de un saltamontes para saltar de flor en flor, como las almas apresuradas que saltan en religión pero no siguen perseverantes; ni como un avestruz, que no pierde contacto con el suelo aunque es un pájaro, así como los hipócritas, que nunca se elevan a las cosas celestiales; ni como un águila, o un pavo real, o un abejorro, o un cuervo, o un milano, o un murciélago; y después de haber mostrado de muchas maneras la semejanza entre la piedad y las palomas, habla de Hugo Cardinalis y de varios otros.
No creemos que fuera edificante llenar estas páginas de semejantes excentricidades. Esta frase del obispo Patrick basta: «Más bien deseaba que esperaba escapar.» No veía manera de escapar excepto por algún medio imposible o improbable. C. H. S.
Doquiera que el Salmista ponía el ojo, veía inscrita vanidad y aflicción. Un diluvio de pecado y de miseria cubría el mundo, de modo que, como la paloma de Noé, no podía hallar descanso para el pie, por lo que dirige su curso hacia el cielo, y dice: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Thos. Sharp en Consuelos divinos
Cuando los galos hubieron probado los vinos de Italia, buscaron el lugar de donde procedían las uvas y no estuvieron tranquilos hasta que llegaron allá. Del mismo modo puedes gritar: ¡Oh, si tuviera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Un creyente está dispuesto a perder el mundo para poder gozar la gracia; y está dispuesto a dejar el mundo para disfrutar de la gloria. Wm. Secker
Vers. 8. Me apresuran a escapar del viento borrascoso, de la tempestad. Había viento borrascoso y tempestad fuera, y lo que era peor, tumulto y alboroto en sus pensamientos. Un hombre puede escapar de las confusiones externas, pero, ¿cómo puede escapar de sí mismo? Thos. Sharp
Vers. 11. Sólo hay insidias en medio de ella. El mismo corazón de la ciudad estaba envilecido. En los lugares de autoridad el crimen se daba la mano con la calamidad. Los elementos más inicuos dominaban; la escoria flotaba; la justicia era desconocida; la población estaba desmoralizada; la prosperidad se había desvanecido.
Y la violencia y el fraude no se apartan de sus plazas. En todas partes, lenguas astutas intentaban persuadir a la gente con halagos. Los demagogos agitaban al pueblo. Su buen rey era difamado en todas formas, y cuando vieron que se marchaba, vilipendiaron a los gobernantes que él había elegido. El foro era un reducto de fraudes, una convención de astucia. ¡Pobre Jerusalén, víctima del pecado y de la vergüenza! ¡La virtud pisoteada y el vicio reinando! Sus solemnes asambleas interrumpidas, los sacerdotes habían escapado, el rey exiliado, las tropas sin disciplina dedicadas al pillaje. Había bastante desconcierto que queda reflejado en estos tres versículos.
Vers. 12. El lector hará bien observando lo preciso de la descripción del Salmista en su propio Salmo cuando dice: «Desmayo en mi queja», y «Suelta mis pensamientos», porque va de un punto a otro en su aflicción, deteniéndose acá y acullá, en una confusión de pausas breves que no dan idea clara de que cambia el tema.
Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado. Los reproches de nuestros íntimos, en quienes confiamos, son los que más hieren; y conocen bien nuestras peculiares debilidades, y pueden tocar las cuerdas más sensibles, y hablar de forma que más nos hiera. Podemos tolerar a Simeí, pero no podemos sufrir a Ahitofel.
Ni se alzó contra ml el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Si nuestros orgullosos enemigos se jactan acerca de nosotros, podemos ofrecer resistencia, pero cuando los que hacen ver que nos aman nos miran con desdén, ¿adónde iremos? Nuestro bendito Señor tuvo que sufrir su peor desengaño e infidelidad de un discípulo favorecido; no nos sorprendamos cuando se nos llama a seguir el camino que pisaron sus pies. C. H. S.
Vers. 13. Sino Tú. Con qué justicia podía haber señalado el Señor a Judas, y decir Sino Tú pero su espíritu manso advirtió al hijo de perdición en la forma más suave, y si Iscariote no hubiera sido, diez veces un hijo del infierno, habría renunciado a su infame propósito. C. H. S.
Vers. 14. Que andábamos en amistad en la casa de Dios. Hay una medida de impiedad de carácter detestable en el engaño que rebaja la unión de hombres que han hecho profesión de piedad. ¿Se ha de ver el mismo altar de Dios ensuciado por la hipocresía? ¿Han de verse las mismas asambleas del templo contaminadas por la presencia de la traición? Todo esto era verdad de Ahitofel y, hasta cierto punto, de Judas. Su unión con el Señor era a causa de la fe; estaban unidos en la más santa de las empresas; había sido enviado a dar el mensaje más lleno de gracia. Su cooperación con Jesús para servir sus fines abominables le marca como un primogénito del infierno. Mejor le hubiera sido no haber nacido.
Que todos los profesos engañosos sean advertidos por su fin, porque como Ahitofel, fue a su lugar por su propia mano, y retiene una horrible preeminencia en el calendario del crimen notorio. Aquí hay una fuente de quebranto del corazón para el Redentor, compartida por sus seguidores. De la nidada de la serpiente quedan aún algunas víboras que pican la mano que las acaricia y venden por plata a los que les han levantado a la posición en que pueden hacerse traidores abominables. C. H. S.
Vers. 15. Que la muerte les sorprenda. Los traidores de esta clase merecen la muerte; no hay vida en ellos. La tierra está contaminada por sus pisadas; silos espías son fusilados, mucho más deberían serlo estos villanos que acechan a traición. C. H. S.
Esta oración es una profecía sobre la ruina final y permanente de todos los que abierta o secretamente se oponen y se rebelan contra el Mesías del Señor. Matthew Henry
Desciendan vivos al Seo1. Aún en el vigor de la vida, que se hundan en el Seol; que cambien el goce de los vivos por el sepulcro de los muertos. Sin embargo, no hay necesidad de leer este versículo como una imprecación; es más bien una expectativa confiada, o una profecía.
Porque la maldad anida en sus moradas, en el interior de ellos. Hay justicia en el universo; el amor mismo la requiere; compadecer a los que se rebelan contra Dios no es virtud: oramos por ellos como criaturas, pero los aborrecemos como enemigos de Dios. Necesitamos en estos días guardarnos contra la iniquidad disimulada que simpatiza con el mal y considera el castigo como una crueldad y dureza de una época pasada. C. H. S.
Vers. 17. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré. Con frecuencia, pero no con demasiada frecuencia. Las ocasiones de gran necesidad requieren períodos más frecuentes de devoción. Los tres períodos escogidos son los más apropiados: el empezar, seguir y terminar el día con Dios es una sabiduría suprema. Cuando el tiempo, de modo natural, ha puesto un límite, allí hemos de acumular nuestras piedras para el altar. El Salmista dice que él va a orar siempre; seguirá en la oración a lo largo del día, e irá siguiendo al sol con sus peticiones. De día y de noche veía a sus enemigos ocupados (vers. 10), y por tanto él quería cubrir sus actividades con oración continua. C. H. S.
Esta era la costumbre de los hebreos piadosos (ver Daniel 6:10). Los judíos empezaban el día por la tarde, y por ello David menciona la tarde primero. Los rabinos dicen que los hombres deben orar tres veces al día porque el día cambia tres veces. Esto era observado en la iglesia primitiva; pero los tiempos variaban en los diferentes lugares.
Si nuestros cuerpos, pobres y débiles, necesitan el refrigerio del alimento tres veces al día, quien conoce nuestra propia debilidad dirá que necesita un refrigerio no menos frecuente para nuestros espíritus pobres y frágiles. Wm. S. Plumer
Vers. 19. Dios oirá, y los humillaré luego. Hacen ruido, también, como yo, y Dios también les oirá. La voz de la calumnia, de la malicia y el orgullo no sólo es oída por los que la sufren. Llega también al cielo; penetra en los oídos divinos, exige venganza y la tendrán.
Por cuanto ellos no se enmiendan ni temen a Dios. Su propio sentimiento reverencial hace que recuerde la atrevida impiedad de los inicuos; siente que sus tribulaciones le han llevado a su Dios, y declara que la prosperidad ininterrumpida de ellos ha sido la causa, en sus vidas, de un descuido tal del Altísimo. Es un hecho manifiesto que el placer y la comodidad prolongados producen las peores influencias en el hombre sin gracia; aunque las tribulaciones no los convierten, la ausencia de las mismas hace que su corrupta naturaleza se desarrolle más. El agua estancada se corrompe rápidamente. En verano cría insectos nocivos. El que no pasa por tribulaciones con frecuencia no hace caso de Dios. Es una prueba notable de la depravación humana que el hombre transforma la misericordia de Dios en nutrición para el pecado; el Señor nos salve de ello. C. H. S.
Vrs. 21. Los dichos de su boca son más blandos que la mantequilla. Elogia y unta al hombre que quiere perder. Le unta de halagos y de malicia. Cuidado con un hombre que tiene demasiada miel en la lengua; es una trampa de la que hay que sospechar. Las palabras suaves, blandas y untuosas son abundantes allí donde la verdad y la sinceridad son más escasas. C. H. S.
Vers. 22. Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará. No dejará para siempre caído al justo. El remedio que sugiere el Salmo, y quizá el único recurso en una dificultad de esta clase, en que los enemigos de la verdadera religión están luchando bajo la capa de la amistad, es anunciado por la voz profética de Dios: «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.» R. H. Ryland
Dios no se deleita en ver lágrimas en tus ojos y palidez en tu semblante; tus gemidos y sollozos no son música a sus oídos. Más bien quiere que te veas libre de tu carga echándosela sobre sus hombros, para que puedas regocijarte en su gozo y consuelo. Samuel Blackerby
***
COMENTARIO DE SALMO 54
SALMO 54
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
La monotonía es a menudo la muerte de la alabanza congregacional. La providencia es variada, y por ello deberían serlo nuestros cantos.
De los versículos 1 al 3, cuando la palabra Selah hace una pausa, el Salmista suplica a Dios; y luego, en el resto del Salmo, poniendo a un lado toda duda, canta un himno de triunfo gozoso. El vigor de la fe es la muerte de la ansiedad y el nacimiento de la seguridad. C. H. S.
David, cuyo atrevimiento es bien conocido en otras cosas, no se atreve a levantar sus manos, ni aun contra los enemigos de Dios, hasta que primero las haya elevado en humilde súplica al Señor pidiendo ayuda. J. Dolben
Vers. 1. Oh Dios, sálvame. Tú eres mi Salvador; a mi alrededor hay mis enemigos y los que colaboran con ellos. No tengo refugio. Todos me rechazan y me niegan cobijo. Pero Tú, oh Dios, me darás refugio y me librarás de todos mis enemigos. C. H. S.
Vers. 2. Escucha mi oración, oh Dios. Ésta ha sido siempre la defensa de los santos. En tanto que Dios tenga campos y aire libre, no podemos ser encerrados en la tribulación. Todas las demás armas es posible que sean inútiles, pero la oración siempre está disponible. Mas ¿de qué sirve la oración si Dios no la escucha? C. H. S.
Vers. 3. Porque extranjeros se han levantado contra mí. Sería mejor que ellos se ocuparan de sus propias cosas. C. H. S.
Y hombres violentos buscan mi vida. Los reyes generalmente acuñan sus propios semblantes. C. H. S.
No han puesto a Dios delante de sí. No tienen consideración para el derecho o la justicia, como si no supieran que hay Dios o no les importara. David consideraba que el ateísmo se hallaba en el fondo de la enemistad de los que le perseguían. Los hombres buenos son aborrecidos por causa de Dios, y ésta es una buena alegación a presentar contra ellos.
Selah. Basta ya de esto. C. H. S.
Vers. 4. «He aquí» -dice David-: «He presentado un hecho cierto, bien conocido, demostrado con una nueva prueba, digno de atención; la partícula he aquí contiene esta amplitud de significado.» Hermann Venema
He aquí, Dios es el que me ayuda. David veía enemigos por todas partes, y ahora con alegría mira al lado de sus defensores y ve a Uno cuya ayuda es mejor que toda la ayuda de los hombres; se siente lleno de gozo al reconocer a su divino Campeón, y grita: He aquí. No es éste un tema para la exaltación piadosa en todos los tiempos, el que el gran Dios nos proteja, a su propio pueblo: ¿qué importa el número y la violencia de nuestros enemigos cuando El levanta el escudo de su omnipotencia para preservamos y la espada de su poder para ayudarnos? Poco nos importan los desafíos del enemigo mientras tenemos la defensa de Dios. C. H. S.
Hay más gozo en la presencia de Dios que pena al sentir la tribulación, porque el pasaje «He aquí, Dios es el que me ayuda», es más consolador para David que no era gravosa para él la aspereza de sus amigos y la malicia de los extranjeros. David Dickson
El Señor está con los que sostienen mi vida. Es una gran misericordia tener a algunos amigos, pero mayor misericordia es ver que el Señor está en medio de ellos, porque, como con las cifras,, nuestros amigos cuentan como cero, en tanto que el Señor se pone El mismo como la gran Unidad delante de ellos.
Vers. 6. De todo corazón te ofreceré sacrificios. Espontáneamente te ofreceré ofrendas. Tan cierto está de su liberación, que ofrece un voto anticipadamente. Su gratitud rebosa y quiere llenar los altares de Dios de víctimas presentadas con alegría. Cuanto más recibimos, más hemos de entregar. Lo espontáneo de nuestros dones es un gran elemento en su aceptación: «El Señor ama al dador alegre.» C. H. S.
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
La monotonía es a menudo la muerte de la alabanza congregacional. La providencia es variada, y por ello deberían serlo nuestros cantos.
De los versículos 1 al 3, cuando la palabra Selah hace una pausa, el Salmista suplica a Dios; y luego, en el resto del Salmo, poniendo a un lado toda duda, canta un himno de triunfo gozoso. El vigor de la fe es la muerte de la ansiedad y el nacimiento de la seguridad. C. H. S.
David, cuyo atrevimiento es bien conocido en otras cosas, no se atreve a levantar sus manos, ni aun contra los enemigos de Dios, hasta que primero las haya elevado en humilde súplica al Señor pidiendo ayuda. J. Dolben
Vers. 1. Oh Dios, sálvame. Tú eres mi Salvador; a mi alrededor hay mis enemigos y los que colaboran con ellos. No tengo refugio. Todos me rechazan y me niegan cobijo. Pero Tú, oh Dios, me darás refugio y me librarás de todos mis enemigos. C. H. S.
Vers. 2. Escucha mi oración, oh Dios. Ésta ha sido siempre la defensa de los santos. En tanto que Dios tenga campos y aire libre, no podemos ser encerrados en la tribulación. Todas las demás armas es posible que sean inútiles, pero la oración siempre está disponible. Mas ¿de qué sirve la oración si Dios no la escucha? C. H. S.
Vers. 3. Porque extranjeros se han levantado contra mí. Sería mejor que ellos se ocuparan de sus propias cosas. C. H. S.
Y hombres violentos buscan mi vida. Los reyes generalmente acuñan sus propios semblantes. C. H. S.
No han puesto a Dios delante de sí. No tienen consideración para el derecho o la justicia, como si no supieran que hay Dios o no les importara. David consideraba que el ateísmo se hallaba en el fondo de la enemistad de los que le perseguían. Los hombres buenos son aborrecidos por causa de Dios, y ésta es una buena alegación a presentar contra ellos.
Selah. Basta ya de esto. C. H. S.
Vers. 4. «He aquí» -dice David-: «He presentado un hecho cierto, bien conocido, demostrado con una nueva prueba, digno de atención; la partícula he aquí contiene esta amplitud de significado.» Hermann Venema
He aquí, Dios es el que me ayuda. David veía enemigos por todas partes, y ahora con alegría mira al lado de sus defensores y ve a Uno cuya ayuda es mejor que toda la ayuda de los hombres; se siente lleno de gozo al reconocer a su divino Campeón, y grita: He aquí. No es éste un tema para la exaltación piadosa en todos los tiempos, el que el gran Dios nos proteja, a su propio pueblo: ¿qué importa el número y la violencia de nuestros enemigos cuando El levanta el escudo de su omnipotencia para preservamos y la espada de su poder para ayudarnos? Poco nos importan los desafíos del enemigo mientras tenemos la defensa de Dios. C. H. S.
Hay más gozo en la presencia de Dios que pena al sentir la tribulación, porque el pasaje «He aquí, Dios es el que me ayuda», es más consolador para David que no era gravosa para él la aspereza de sus amigos y la malicia de los extranjeros. David Dickson
El Señor está con los que sostienen mi vida. Es una gran misericordia tener a algunos amigos, pero mayor misericordia es ver que el Señor está en medio de ellos, porque, como con las cifras,, nuestros amigos cuentan como cero, en tanto que el Señor se pone El mismo como la gran Unidad delante de ellos.
Vers. 6. De todo corazón te ofreceré sacrificios. Espontáneamente te ofreceré ofrendas. Tan cierto está de su liberación, que ofrece un voto anticipadamente. Su gratitud rebosa y quiere llenar los altares de Dios de víctimas presentadas con alegría. Cuanto más recibimos, más hemos de entregar. Lo espontáneo de nuestros dones es un gran elemento en su aceptación: «El Señor ama al dador alegre.» C. H. S.
COMENTARIO SALMO 53
SALMO 53
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal». Si el dirigente del coro tiene el privilegio de cantar los jubileos de la gracia divina, no por e119 debe desdeñar el canto de las miserias de la depravación humana. Esta es la segunda vez que se le confía este Salmo (ver Salmo 14), y por tanto tiene que tener más cuidado al cantarlo.
«Sobre Mahalat». La palabra Mahalat al parecer significa, en algunas formas de la misma, «enfermedad», y verdaderamente este Salmo es «El canto de la enfermedad del hombre»: la mancha mortal, hereditaria, del pecado. No es una copia del Salmo catorce enmendada y revisada por mano extraña; es otra edición por el mismo autor, que pone énfasis en ciertas partes y vuelve a escribirlas con otro propósito.
Tema: La naturaleza malvada del hombre se presenta aquí ante nuestra vista por segunda vez y, casi, en las mismas palabras inspiradas. Las repeticiones no son innecesarias. Somos lentos en aprender y hemos de ir línea tras línea. David, después de una larga vida, halló que los hombres no eran mejores entonces de lo que eran en su juventud. C. H. S.
Probablemente los dos Salmos se refieren a períodos distintos: el catorce, a la parte anterior del mundo, o a la historia judía; el cincuenta y tres, a un período posterior, quizá, entonces, aún en el futuro. Jehová, por medio de Cristo, se dice frecuentemente que mira al mundo para ver cuál es su condición, y siempre con el mismo resultado. «Toda carne se había corrompido por su camino» en los días de Noé, y «cuando el Hijo del Hombre venga», de nuevo se insinúa que no va a hallar casi «fe en la tierra». Los dos Salmos también se aplican a personas diferentes. R. Ryland en Los Salmos restaurados del Mesías
El estado de la tierra deberíamos sentirlo profundamente. El mundo postrado en la maldad debería ocupar gran parte de nuestros pensamientos. La culpa enorme, la contaminación inconcebible, el ateísmo provocador de esta provincia caída del dominio de Dios, podría ser un tema para nuestra meditación incesante y luctuosa. Para hacer más hincapié en ello e impresión en nosotros, pues, el Salmo repite lo que ya ha cantado en el Salmo 14. Andrew A. Bonar
Este Salmo es una variación del Salmo 14. En cada uno de estos dos Salmos ocurre siete veces el nombre de Dios. En el Salmo 14 es tres veces Elohim y cuatro veces Jehová; en el Salmo presente es siete veces Elohim. Christopher Wordsworth
1. El hecho del pecado. Dios es un testigo del mismo.
2. La culpa del pecado. Es iniquidad (vers. 1, 4).
3. La fuente del pecado. ¿Por qué son tan malos los hombres?
4. La locura del pecado. Es un necio el que alberga pensamientos tan corruptos.
5. La inmundicia del pecado. A pesar de toda la decencia que pretenden los pecadores orgullosos, es cierto que la maldad es lo más nefasto del mundo.
6. El fruto del pecado. Ved hasta qué grado de barbaridad lleva finalmente a los hombres.
7. 7 El temor y la vergüenza que siguen al pecado (vers. 5). Matthew Henry
Vers. 1. Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Y esto es lo que le hace un necio. El ser un necio le hace hablar conforme a su naturaleza; el ser un gran necio le hace meterse en un gran tema y llegar a una conclusión disparatada. El ateo, moral y mentalmente es un necio, un necio en el corazón así como un necio en la cabeza; un necio en lo moral así como en la filosofía. Con la negación de Dios como punto de partida, podemos llegar a la conclusión de que el progreso del necio es rápido, tumultuoso, ruinoso. El que empieza en la impiedad está listo para todo. Una vez se ha interpuesto el «No hay Dios», significa que no hay ley, ni orden, ni restricción a la concupiscencia, ni límite a la pasión. C. H. S.
Es en su corazón que lo dice; éste es el deseo secreto de todo pecho no convertido. Si el pecho de Dios estuviera al alcance de los hombres, lo habrían apuñalado un millón de veces, en un momento. Cuando Dios se manifestó en la carne era hermoso; El no tenía pecado; El fue por el mundo haciendo bienes sin cesa, y,,con todo, le prendieron, le colgaron de un madero, se mofaron de El y le escupieron encima. Y ésta es la forma en que los hombres tratarían a Dios silo tuvieran de nuevo a mano.
Aprendamos. Primero: La corrupción espantosa del corazón humano, el nuestro. Me atrevo a decir que no hay un hombre no convertido presente que tenga la más remota idea de la monstruosa maldad albergada en su pecho. Espera a que llegue al infierno, y va a irrumpir sin restricciones. Pero, con todo, permíteme que te diga que tienes un corazón que mataría a Dios si pudiera. Si el pecho de Dios se hallara a tu alcance y de un golpe pudieras librar al universo de Dios, tu corazón es capaz del acto. Segundo: El asombroso amor de Cristo. «Cuando aún éramos enemigos, Cristo murió por nosotros.» Robert Murry M'cheyne
Se han corrompido. Es inútil hacerles el cumplimiento de decir que son sinceros al dudar y pensar, pues lo que son, es corruptos. Se considera y trata el ateísmo hoy en día con guantes de cabritilla; no es un error inofensivo, sino que es un pecado ofensivo, putrefacto, y los justos tendrían que verlo bajo esta luz. Todos los hombres, en cuanto son más o menos ateos en espíritu, son también corruptos en este mismo grado; su corazón es repulsivo, y su naturaleza moral corrupta. C. H. S.
E hicieron abominable maldad. Si todos los hombres no son exteriormente viciosos, hay que explicarlo por el poder de otros principios mejores, pero dejados al espíritu del «No hay Dios», tan universal en la Humanidad, no producirían nada más que actos en extremo detestables. C. H. S.
No hay quien haga el bien. El necio típico se reproduce en toda la raza; sin una sola excepción, los hombres han olvidado el camino recto. Esta acusación se hace dos veces en el Salmo, y la repite por tercera vez el inspirado apóstol Pablo, y es una acusación solemne y extensa, pero Aquel que no puede errar, sabe lo que hay en el hombre; no pondrá más a cargo del hombre de lo que puede probar. C. H. S.
Vers. 2. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres para ver si había alguno sensato que buscara a Dios. Lo hizo en épocas pasadas y sigue haciéndolo desde su alto observatorio. Si hubiera habido un hombre entendido, un verdadero amante de su Dios, el ojo divino lo habría descubierto.
Los paganos puros y los salvajes admirables de que hablan tanto los hombres no son visibles, al parecer, a los ojos del Omnisciente, siendo así que viven sólo en el reino de la imaginación. El Señor no buscaba grandes gracias, sino sólo sinceridad y deseo recto, pero no pudo hallarlos. Vio todas las naciones, y los hombres de todas las naciones, y los corazones de todos los hombres, y los movimientos de cada corazón, pero no vio una cabeza clara ni un corazón limpio entre todos ellos. Donde los ojos de Dios no ven un signo favorable, podemos estar seguros que no hay ninguno. C. H. S.
Vers. 3. Se habían corrompido en masa (neelachu). Se han vuelto rancios, han fermentado como la leche que se vuelve agria, sin valor. Adam Clarke
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. La raza humana caída, dejada a su propia energía, no ha producido un solo hombre que ame a Dios o haga lo santo; ni nunca lo habrá. La gracia ha de interponerse, o no se hallará ningún ser humano que siga lo bueno y verdadero. Este es el veredicto de Dios después de mirar la raza. ¿Quién puede contradecirlo? C. H. S.
Los hombres malos no sólo son culpables de pecados de comisión, habiendo hecho iniquidades abominables, sino que también son culpables de pecados de omisión. De hecho, nunca han realizado un solo acto santo. Pueden ser morales, decentes, amables, e incluso pertenecer a la iglesia; pero «no hay ninguno que haga bien, ni uno». Wm. S. Plumer
Vers. 5. Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusula y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí qué infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins
Vers. 4. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad? La conciencia es un medio para frenar y restringir, controlar y reprender a la naturaleza corrupta y las formas crecientes de la misma. No está en calidad de habitante nativo, sino como una guarnición plantada en una ciudad rebelde por el gran Gobernador del mundo, para mantener la rebelión de sus habitantes dentro de límites, pues de otro modo estallaría en una indescriptible confusión. Thomas Goodwin
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan. No tienen con-ciencia ni escrúpulos. El obrar mal es para ellos tan común como el comer un bocado de pan.
Vers. 5 Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusa y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí que infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal». Si el dirigente del coro tiene el privilegio de cantar los jubileos de la gracia divina, no por e119 debe desdeñar el canto de las miserias de la depravación humana. Esta es la segunda vez que se le confía este Salmo (ver Salmo 14), y por tanto tiene que tener más cuidado al cantarlo.
«Sobre Mahalat». La palabra Mahalat al parecer significa, en algunas formas de la misma, «enfermedad», y verdaderamente este Salmo es «El canto de la enfermedad del hombre»: la mancha mortal, hereditaria, del pecado. No es una copia del Salmo catorce enmendada y revisada por mano extraña; es otra edición por el mismo autor, que pone énfasis en ciertas partes y vuelve a escribirlas con otro propósito.
Tema: La naturaleza malvada del hombre se presenta aquí ante nuestra vista por segunda vez y, casi, en las mismas palabras inspiradas. Las repeticiones no son innecesarias. Somos lentos en aprender y hemos de ir línea tras línea. David, después de una larga vida, halló que los hombres no eran mejores entonces de lo que eran en su juventud. C. H. S.
Probablemente los dos Salmos se refieren a períodos distintos: el catorce, a la parte anterior del mundo, o a la historia judía; el cincuenta y tres, a un período posterior, quizá, entonces, aún en el futuro. Jehová, por medio de Cristo, se dice frecuentemente que mira al mundo para ver cuál es su condición, y siempre con el mismo resultado. «Toda carne se había corrompido por su camino» en los días de Noé, y «cuando el Hijo del Hombre venga», de nuevo se insinúa que no va a hallar casi «fe en la tierra». Los dos Salmos también se aplican a personas diferentes. R. Ryland en Los Salmos restaurados del Mesías
El estado de la tierra deberíamos sentirlo profundamente. El mundo postrado en la maldad debería ocupar gran parte de nuestros pensamientos. La culpa enorme, la contaminación inconcebible, el ateísmo provocador de esta provincia caída del dominio de Dios, podría ser un tema para nuestra meditación incesante y luctuosa. Para hacer más hincapié en ello e impresión en nosotros, pues, el Salmo repite lo que ya ha cantado en el Salmo 14. Andrew A. Bonar
Este Salmo es una variación del Salmo 14. En cada uno de estos dos Salmos ocurre siete veces el nombre de Dios. En el Salmo 14 es tres veces Elohim y cuatro veces Jehová; en el Salmo presente es siete veces Elohim. Christopher Wordsworth
1. El hecho del pecado. Dios es un testigo del mismo.
2. La culpa del pecado. Es iniquidad (vers. 1, 4).
3. La fuente del pecado. ¿Por qué son tan malos los hombres?
4. La locura del pecado. Es un necio el que alberga pensamientos tan corruptos.
5. La inmundicia del pecado. A pesar de toda la decencia que pretenden los pecadores orgullosos, es cierto que la maldad es lo más nefasto del mundo.
6. El fruto del pecado. Ved hasta qué grado de barbaridad lleva finalmente a los hombres.
7. 7 El temor y la vergüenza que siguen al pecado (vers. 5). Matthew Henry
Vers. 1. Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Y esto es lo que le hace un necio. El ser un necio le hace hablar conforme a su naturaleza; el ser un gran necio le hace meterse en un gran tema y llegar a una conclusión disparatada. El ateo, moral y mentalmente es un necio, un necio en el corazón así como un necio en la cabeza; un necio en lo moral así como en la filosofía. Con la negación de Dios como punto de partida, podemos llegar a la conclusión de que el progreso del necio es rápido, tumultuoso, ruinoso. El que empieza en la impiedad está listo para todo. Una vez se ha interpuesto el «No hay Dios», significa que no hay ley, ni orden, ni restricción a la concupiscencia, ni límite a la pasión. C. H. S.
Es en su corazón que lo dice; éste es el deseo secreto de todo pecho no convertido. Si el pecho de Dios estuviera al alcance de los hombres, lo habrían apuñalado un millón de veces, en un momento. Cuando Dios se manifestó en la carne era hermoso; El no tenía pecado; El fue por el mundo haciendo bienes sin cesa, y,,con todo, le prendieron, le colgaron de un madero, se mofaron de El y le escupieron encima. Y ésta es la forma en que los hombres tratarían a Dios silo tuvieran de nuevo a mano.
Aprendamos. Primero: La corrupción espantosa del corazón humano, el nuestro. Me atrevo a decir que no hay un hombre no convertido presente que tenga la más remota idea de la monstruosa maldad albergada en su pecho. Espera a que llegue al infierno, y va a irrumpir sin restricciones. Pero, con todo, permíteme que te diga que tienes un corazón que mataría a Dios si pudiera. Si el pecho de Dios se hallara a tu alcance y de un golpe pudieras librar al universo de Dios, tu corazón es capaz del acto. Segundo: El asombroso amor de Cristo. «Cuando aún éramos enemigos, Cristo murió por nosotros.» Robert Murry M'cheyne
Se han corrompido. Es inútil hacerles el cumplimiento de decir que son sinceros al dudar y pensar, pues lo que son, es corruptos. Se considera y trata el ateísmo hoy en día con guantes de cabritilla; no es un error inofensivo, sino que es un pecado ofensivo, putrefacto, y los justos tendrían que verlo bajo esta luz. Todos los hombres, en cuanto son más o menos ateos en espíritu, son también corruptos en este mismo grado; su corazón es repulsivo, y su naturaleza moral corrupta. C. H. S.
E hicieron abominable maldad. Si todos los hombres no son exteriormente viciosos, hay que explicarlo por el poder de otros principios mejores, pero dejados al espíritu del «No hay Dios», tan universal en la Humanidad, no producirían nada más que actos en extremo detestables. C. H. S.
No hay quien haga el bien. El necio típico se reproduce en toda la raza; sin una sola excepción, los hombres han olvidado el camino recto. Esta acusación se hace dos veces en el Salmo, y la repite por tercera vez el inspirado apóstol Pablo, y es una acusación solemne y extensa, pero Aquel que no puede errar, sabe lo que hay en el hombre; no pondrá más a cargo del hombre de lo que puede probar. C. H. S.
Vers. 2. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres para ver si había alguno sensato que buscara a Dios. Lo hizo en épocas pasadas y sigue haciéndolo desde su alto observatorio. Si hubiera habido un hombre entendido, un verdadero amante de su Dios, el ojo divino lo habría descubierto.
Los paganos puros y los salvajes admirables de que hablan tanto los hombres no son visibles, al parecer, a los ojos del Omnisciente, siendo así que viven sólo en el reino de la imaginación. El Señor no buscaba grandes gracias, sino sólo sinceridad y deseo recto, pero no pudo hallarlos. Vio todas las naciones, y los hombres de todas las naciones, y los corazones de todos los hombres, y los movimientos de cada corazón, pero no vio una cabeza clara ni un corazón limpio entre todos ellos. Donde los ojos de Dios no ven un signo favorable, podemos estar seguros que no hay ninguno. C. H. S.
Vers. 3. Se habían corrompido en masa (neelachu). Se han vuelto rancios, han fermentado como la leche que se vuelve agria, sin valor. Adam Clarke
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. La raza humana caída, dejada a su propia energía, no ha producido un solo hombre que ame a Dios o haga lo santo; ni nunca lo habrá. La gracia ha de interponerse, o no se hallará ningún ser humano que siga lo bueno y verdadero. Este es el veredicto de Dios después de mirar la raza. ¿Quién puede contradecirlo? C. H. S.
Los hombres malos no sólo son culpables de pecados de comisión, habiendo hecho iniquidades abominables, sino que también son culpables de pecados de omisión. De hecho, nunca han realizado un solo acto santo. Pueden ser morales, decentes, amables, e incluso pertenecer a la iglesia; pero «no hay ninguno que haga bien, ni uno». Wm. S. Plumer
Vers. 5. Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusula y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí qué infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins
Vers. 4. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad? La conciencia es un medio para frenar y restringir, controlar y reprender a la naturaleza corrupta y las formas crecientes de la misma. No está en calidad de habitante nativo, sino como una guarnición plantada en una ciudad rebelde por el gran Gobernador del mundo, para mantener la rebelión de sus habitantes dentro de límites, pues de otro modo estallaría en una indescriptible confusión. Thomas Goodwin
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan. No tienen con-ciencia ni escrúpulos. El obrar mal es para ellos tan común como el comer un bocado de pan.
Vers. 5 Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusa y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí que infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins
***
COMENTARIO SALMO 52
SALMO 52
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal». Incluso los Salmos cortos, que sólo registran un caso de la bondad del Señor y reprenden, aunque sea brevemente, el orgullo del hombre, son dignos de ser cantados por nosotros. Cuando vemos que cada Salmo es dedicado al «músico principal», debe hacernos valorar nuestro Salterio y enseñarnos a no alabar al Señor de modo descuidado. «Masquil». Un Salmo con instrucción. Incluso la malicia de un Doeg puede proporcionar instrucción a un David. «Salmo de David». El era el objeto principal del aborrecimiento extremo de Doeg y, por tanto, la persona más apropiada para sacar del incidente la lección que lleva incluida en sí.
Vers. 1. ¿Por qué te jactas de maldad, oh tirano? Doeg no tenía mucho de qué alabarse, por haber procurado la matanza de un grupo de sacerdotes indefensos. Un hombre poderoso, sin duda, que mataba a otros hombres que nunca habían tocado una espada. Debía sentirse avergonzado de su cobardía. ¡No había motivo para su exultación! Títulos de honor que no son sino una ironía cuando el que los lleva es cruel y mezquino. C. H. S.
La misericordia de Dios dura todo el día. Contrasta la bondad de Dios con el poder y riqueza de Doeg, y el fundamento de la bondad de Dios, que permanece para siempre y se muestra efectiva. Hermann Venema
Vers. 2. Como navaja afilada su lengua trama engaños. La manera astuta y hábil de ejecutar una intriga malvada ni esconde ni atenúa su maldad. El asesinato con una navaja afilada es tan cruel como matar con un hacha. Una mentira formulada con maña y facilitada por el aceite del ingenio es una locura igual al intento burdo para engañar. William S. Plumer
Vers. 3. Selah. Hagamos una pausa y consideremos al mentiroso altanero y fanfarrón. Doeg ya no existe, pero hay otros perros que ladran al pueblo de Dios. El ganadero de Saúl está enterrado, pero el diablo tiene a otros que de buena gana llevarían a sus santos como ovejas al matadero.
Vers. 4. Has amado. Te gusta el lenguaje soez y bajo.
Palabras perniciosas. Hay palabras que, como la boa constrictora, se tragan al animal entero, o como los leones, que los despedazan primero; estas palabras las mentes malvadas las tienen en gran estima. Su oratoria es siempre furiosa y sanguinolenta. Emplean lo que puede provocar más fácilmente las pasiones más bajas de los hombres, y creen que el alimentar la locura de los inicuos es hacer gala de elocuencia de primer orden.
¡Oh engañosa lengua! Los hombres pueden decir cosas perniciosas, y hacerlo bajo el pretexto de justicia. Dicen que sienten celo por el derecho, pero lo que procuran es derribar la verdad y la santidad, y lo hacen con astucia, bajo pretextos que son transparentes.
Vers. 7. He aquí. Mirad aquí, y leed el epitafio de un hombre poderoso, que se enseñoreó orgullosamente durante su corta hora y puso su talón sobre el cuello de los escogidos del Señor.
No puso a Dios por su fortaleza. ¡He aquí el hombre, grande, vanidoso! Fundó su fortaleza, no en Dios; se glorió en su poder, no en el Todopoderoso. ¿Dónde se encuentra ahora? ¿Qué tal le ha ido en la hora de su necesidad? Contemplad su ruina y recibid instrucción.
Si no que confió en la multitud de sus riquezas. Se enorgullecía de los bienes que había recogido y los atropellos que había cometido. La riqueza y la maldad eran sus compañeras; en combinación eran un monstruo. Cuando el diablo es el amo de la bolsa, es un diablo de veras. Beelzebú y mamon calientan juntos el horno siete veces más para el hijo de Dios, pero al fin sólo consiguen su propia destrucción. Siempre que vemos hoy a un hombre eminente en el pecado y en hacienda, haremos bien considerando su fin y poniendo este versículo en nuestra mente como su epitafio. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal». Incluso los Salmos cortos, que sólo registran un caso de la bondad del Señor y reprenden, aunque sea brevemente, el orgullo del hombre, son dignos de ser cantados por nosotros. Cuando vemos que cada Salmo es dedicado al «músico principal», debe hacernos valorar nuestro Salterio y enseñarnos a no alabar al Señor de modo descuidado. «Masquil». Un Salmo con instrucción. Incluso la malicia de un Doeg puede proporcionar instrucción a un David. «Salmo de David». El era el objeto principal del aborrecimiento extremo de Doeg y, por tanto, la persona más apropiada para sacar del incidente la lección que lleva incluida en sí.
Vers. 1. ¿Por qué te jactas de maldad, oh tirano? Doeg no tenía mucho de qué alabarse, por haber procurado la matanza de un grupo de sacerdotes indefensos. Un hombre poderoso, sin duda, que mataba a otros hombres que nunca habían tocado una espada. Debía sentirse avergonzado de su cobardía. ¡No había motivo para su exultación! Títulos de honor que no son sino una ironía cuando el que los lleva es cruel y mezquino. C. H. S.
La misericordia de Dios dura todo el día. Contrasta la bondad de Dios con el poder y riqueza de Doeg, y el fundamento de la bondad de Dios, que permanece para siempre y se muestra efectiva. Hermann Venema
Vers. 2. Como navaja afilada su lengua trama engaños. La manera astuta y hábil de ejecutar una intriga malvada ni esconde ni atenúa su maldad. El asesinato con una navaja afilada es tan cruel como matar con un hacha. Una mentira formulada con maña y facilitada por el aceite del ingenio es una locura igual al intento burdo para engañar. William S. Plumer
Vers. 3. Selah. Hagamos una pausa y consideremos al mentiroso altanero y fanfarrón. Doeg ya no existe, pero hay otros perros que ladran al pueblo de Dios. El ganadero de Saúl está enterrado, pero el diablo tiene a otros que de buena gana llevarían a sus santos como ovejas al matadero.
Vers. 4. Has amado. Te gusta el lenguaje soez y bajo.
Palabras perniciosas. Hay palabras que, como la boa constrictora, se tragan al animal entero, o como los leones, que los despedazan primero; estas palabras las mentes malvadas las tienen en gran estima. Su oratoria es siempre furiosa y sanguinolenta. Emplean lo que puede provocar más fácilmente las pasiones más bajas de los hombres, y creen que el alimentar la locura de los inicuos es hacer gala de elocuencia de primer orden.
¡Oh engañosa lengua! Los hombres pueden decir cosas perniciosas, y hacerlo bajo el pretexto de justicia. Dicen que sienten celo por el derecho, pero lo que procuran es derribar la verdad y la santidad, y lo hacen con astucia, bajo pretextos que son transparentes.
Vers. 7. He aquí. Mirad aquí, y leed el epitafio de un hombre poderoso, que se enseñoreó orgullosamente durante su corta hora y puso su talón sobre el cuello de los escogidos del Señor.
No puso a Dios por su fortaleza. ¡He aquí el hombre, grande, vanidoso! Fundó su fortaleza, no en Dios; se glorió en su poder, no en el Todopoderoso. ¿Dónde se encuentra ahora? ¿Qué tal le ha ido en la hora de su necesidad? Contemplad su ruina y recibid instrucción.
Si no que confió en la multitud de sus riquezas. Se enorgullecía de los bienes que había recogido y los atropellos que había cometido. La riqueza y la maldad eran sus compañeras; en combinación eran un monstruo. Cuando el diablo es el amo de la bolsa, es un diablo de veras. Beelzebú y mamon calientan juntos el horno siete veces más para el hijo de Dios, pero al fin sólo consiguen su propia destrucción. Siempre que vemos hoy a un hombre eminente en el pecado y en hacienda, haremos bien considerando su fin y poniendo este versículo en nuestra mente como su epitafio. C. H. S.
***
COMENTARIO SALMO 51
SALMO 51
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal.» Por tanto, no fue escrito para meditación privada solamente, sino para el servicio público de canto. Apropiado para la intimidad de la penitencia individual, este Salmo incomparable se adapta también para una asamblea de pobres en espíritu. «Un Salmo de David.» Es maravilloso, pero es un hecho que ha habido escritores que han negado la paternidad de David para este Salmo, si bien sus objeciones son frívolas; el Salmo es por completo de David. Sería más fácil imitar a Milton, Shakespeare o Tennyson que a David. Su estilo es totalmente sui generis, y es tan distinguible como el diseño de Rafael o el colorido de Rubens.
No puede excusarse el gran pecado de David, pero hay que recordar que su caso presenta una serie de coincidencias especiales. Era un hombre de pasiones fuertes, y un monarca oriental con poder despótico; ningún otro rey de su tiempo habría sentido la menor compunción por un acto así, y por ello no estaba rodeado por las restricciones de la costumbre y la asociación que, cuando son infringidas, hacen la ofensa más escandalosa.
Él nunca insinúa ninguna forma de atenuante, ni mencionamos nosotros estos hechos con miras a excusar su pecado, que era detestable en el más alto grado; sino para advertencia a los demás, y que reflexionen que la licencia que se permiten ellos mismos en estos días puede tener consecuencias y culpa más grave que en el caso del Rey de Israel que cometió este yerro. Cuando recordamos su pecado, insistamos principalmente en su penitencia y en la larga serie de castigos que siguieron y que hicieron del resto de su vida una historia tan luctuosa. C. H. S.
Este Salmo es la joya más preciosa de todo el Libro, y contiene instrucción tan importante y doctrina tan grande que la lengua de los ángeles no podría hacer justicia a su pleno desarrollo. Victorinus Strigelius
Este Salmo es titulado con frecuencia y apropiadamente «La Guía del Pecador». En algunas versiones es una ayuda para el pecador arrepentido. Atanasio recomienda a algunos cristianos, a quienes está escribiendo, que lo repitan cuando se despierten por la noche. Todas las iglesias evangélicas están familiarizadas con él. Lutero dice: «No hay otro Salmo que sea cantado u orado con mayor frecuencia en la iglesia.» Este es el primer Salmo en que tenemos la palabra Espíritu usada en su aplicación al Espíritu Santo. William S. Plumer
Éste es el más conmovedor de todos los Salmos, y estoy seguro que es uno de los que me son más aplicables. Parece haber sido la efusión de un alma dolorida por el sentimiento de una trasgresión seria y reciente. Dios mío, tanto si es reciente como si no lo es, haz-me sentir la enormidad de mis múltiples ofensas y no recuerdes contra mí los pecados de mi juventud. Thomas Chalmers
Vers. 1. Ten piedad de mí, oh Dios. David apela al instante a la misericordia de Dios, antes incluso de mencionar su pecado. La vista de la misericordia es buena para los ojos que duelen del llanto penitencial. El perdón del pecado siempre ha de ser un acto de pura misericordia, y por tanto es a este atributo que ha de dirigirse el pecador despertado. C. H. S.
No me atrevo a decir mi Dios, porque esto sería presunción. Te he perdido a Ti por mi pecado, me he distanciado de Ti al seguir al enemigo, y por tanto no soy limpio. No me atrevo a acercarme a Ti, sino que me quedo a distancia y elevo mi voz con emoción y contrición de corazón, y clamo y digo: «Ten piedad de mí, oh Dios.» Del Comentario sobre los siete Salmos penitenciales, de fuentes antiguas, por el Rev. Forbes, obispo de Brechin
Conforme a la multitud. Los hombres se quedan aterrorizados ante la multitud de sus pecados, pero aquí hay consuelo: nuestro Dios tiene multitud de misericordias. Si nuestros pecados fueran en número como los cabellos de nuestra cabeza, las misericordias de Dios son como las estrellas de los cielos; y como El es un Dios infinito, sus misericordias son infinitas; si, muchas más que nuestros pecados, como Él mismo está por encima de nosotros pobres pecadores. Archibald Symson
Vers. 2. Lávame afondo de mi maldad. El tinte es en sí indeleble, y yo, pecador, he permanecido sumergido en él largo tiempo, hasta que el carmesí ha quedado fijado; pero, Señor, lávame, lávame y lávame de nuevo, hasta que la última mancha haya desaparecido y no quede rastro en mí de mi contaminación. El hipócrita se contenta con que sean limpiados sus vestido,; pero el verdadero penitente dama: «Lávame a mí.» Uno de los pecados es contra Betsabe, que sirvió para mostrar al Salmista toda la montaña de su iniquidad, de la cual este hecho nefando era sólo una piedra desprendida. Su deseo es librarse de toda la masa de su inmundicia, que, aunque poco notada antes, ha pasado a ser un terror horrible y alucinante para su mente. C. H. S.
De donde aprendemos qué cosa tan vil, asquerosa y miserable es el pecado a la vista de Dios; tiñe el cuerpo del hombre, y tiñe su alma, y le hace más vil que la más vil de las criaturas; ningún sapo es más vil y repugnante a la vista del hombre que un pecador manchado y contaminado por el pecado a la vista de Dios, hasta que es limpiado y lavado en la sangre de Cristo. Samuel Smith
Y límpiame de mi pecado. Esta es una expresión más general, como si el Salmista dijera: «Señor, si no basta con lavarme, prueba otro medio; si el agua no sirve, prueba el fuego; no dejes nada sin probar, para que pueda ser purificado. Líbrame de mi pecado por el medio que sea, por todos los medios, sólo purifícame por completo, y no dejes culpa en mi alma.» No es por causa del castigo que dama, sino por el pecado.
Muchos criminales están más alarmados ante la horca que en presencia del crimen que los lleva a ella. El ladrón se deleita en el pillaje, aunque teme la cárcel. No es así David; el pecado le trastorna por ser pecado; sus gritos más penetrantes son contra el mal de su trasgresión y no contra las penosas consecuencias de la misma. Cuando tratamos seriamente con nuestro pecado, Dios nos trata cuidadosamente a nosotros. Cuando aborrecemos lo que aborrece el Señor, Él pronto va a poner fin al tormento y nos devolverá el gozo y la paz. C. H. S.
El pecado es repugnante: pensar en él, hablar de él, escuchar acerca de él, hacerlo; en una palabra, sólo hay en ello ruindad y vileza. Arcribald Symson
Vers. 3. Porque yo reconozco mis delitos. Parece decir: «Hago plena confesión de ellos.» No es esto lo que alego para obtener perdón, sino que es una evidencia clara de mi necesidad de misericordia, y soy por completo incapaz de buscarla en otra dirección.
Y mi pecado está siempre delante de mí. Mi pecado, en conjunto, nunca se aparta de mi mente; está oprimiendo mi espíritu sin tregua. Lo pongo ante Ti porque está siempre delante de mí; Señor, apártalo de Ti y de mí. Para una conciencia despierta, el dolor, a causa del pecado, no es pasajero y ocasional, sino intenso y permanente, y esto no es una señal de la ira divina, sino más bien un prefacio seguro del favor inminente. C. H. S
David confiesa y admite su pecado como propio. Aquí está nuestra riqueza: ¿qué es lo que podemos llamar nuestro sino el pecado? Nuestro alimento y vestido, las cosas necesarias para la vida, son algo prestado. Venimos al mundo, hambrientos y desnudos; pedimos prestadas estas cosas y no merecemos ninguna aquí. Nuestro pecado vino con nosotros, como confiesa después David. Tenemos derecho por herencia al pecado, recibiéndolo por la transmisión de nuestros padres; tenemos derecho a poseerlo. Como Job: «Tú me haces poseer los pecados de mi juventud.» Samuel Page
Vers. 4. Contra Ti, contra Ti solo he pecado. Un pecado de debilidad puede admitir algo de excusa; un pecado de ignorancia puede encontrar excusa; pero un pecado de desafio no tiene defensa. Sir Richard Baker
Hay una pena de origen divino que lleva al hombre a la vida; y esta pena es obrada en el hombre por el Espíritu de Dios, y en el corazón del que es piadoso; que lamenta el pecado porque ha ofendido a Dios, que es tan tierno y dulce como Padre hacia él. Y aunque no hubiera cielo que perder ni infierno que obtener, con todo, está triste y apenado en el corazón, porque ha agraviado a Dios. John Welch
Y he hecho lo que es malo delante de tus ojos. El cometer una traición en el mismo tribunal del rey y delante de sus ojos es una verdadera insolencia; David sentía que su pecado había sido cometido en toda su repulsividad mientras Jehová le estaba mirando. Nadie excepto el hijo de Dios se preocupa del ojo de Dios, pero donde hay gracia en el alma está refleja la culpa espantosa ante el acto malo, cuando recordamos que Dios a quien ofendimos estaba presente cuando se cometía la trasgresión.
Vers. 5. Mira que en maldad he sido formado. David está anonadado por el descubrimiento de su pecado innato, e inmediatamente lo pone delante. Esto no es con la intención de justificarse, sino más bien de completar la confesión. Es como si dijera: «No sólo he pecado esta vez, sino que soy por mi propia naturaleza un pecador. La fuente de mi vida está contaminada ya en su comienzo. Las tendencias por mi nacimiento están desequilibradas: me inclino a las cosas prohibidas. La mía es una enfermedad constitucional, que hace mi misma persona detestable para tu ira.»
Y en pecado me concibió mi madre. Vuelve a los primeros instantes de su ser, no para culpar a su madre, sino para reconocer las raíces más profundas de su pecado. Negar el pecado original y la corrupción natural que nos enseña la Escritura es ponerse frente a frente de la misma. Sin duda, a los hombres que se revuelven contra esta doctrina es necesario que les enseñe el Espíritu Santo cuáles son los primeros principios de la fe. C. H. S.
Vers. 5, 6. Es un mirar de asombro, como hallándose delante del grande y santo Dios; y, por tanto, lo hace seguir de otro (en el original), dirigido a Dios: «Mira, Tú amas la verdad en lo íntimo.» Y es como si dijera en ambos: «¡Oh, hasta qué punto estoy abrumado cuando me miro, por un lado, a mí mismo y veo lo infinitamente corrupto que soy en la misma constitución de mi naturaleza, y, por otro, contemplo y considero qué Dios tan infinitamente santo eres Tú, en tu naturaleza y ser, y qué santidad es la que requieres! ¡Estoy del todo abrumado al darme cuenta de las dos cosas, y no puedo mirar más, ni aun a Ti, oh Santo Dios!» Thomas Goodwin
Vers. 6. Tú amas la verdad en lo íntimo. Dios exige realidad, sinceridad, verdadera santidad, fidelidad del corazón. No tiene interés en la pureza pretendida; mira la mente, el corazón, el alma. El Santo de Israel siempre ha estimado a los hombres en su naturaleza interior, y no en lo que profesan exteriormente; para El, lo interior es tan visible como lo exterior, y juzga rectamente que el carácter esencial de una acción se halla en el motivo del que la ejecuta.
Vers. 7. Purifícame con hisopo. Dame la realidad simbolizada por las ceremonias legales. Este pasaje debe ser leído como la voz de la fe, así como una oración, y dice: «Límpiame con hisopo, y seré limpio.» Sucio como estoy, hay tal poder en la propiciación divina que mi pecado desaparecerá.
Y quedaré más blanco que la nieve. Nadie sino Tú puede emblanquecerme, pero Tú puedes en tu gracia rehacer la naturaleza y ponerla en su estado más puro. La nieve pronto recoge humo y polvo; se derrite y desaparece; Tú puedes darme una pureza permanente. La nieve es blanca por debajo, así como en la superficie; Tú puedes obrar con una pureza semejante en mí y hacerme tan limpio que sólo con una hipérbole -más blanco- se pueda expresar mi condición inmaculada. Señor, ¡hazlo!; mi fe cree que lo harás, y sabe bien que puedes hacerlo.
Las Escrituras contienen pocos versículos en que se exprese una le tan plena como ésta. Considerando la naturaleza del pecado y el profundo sentido que tiene el Salmista del mismo, es una fe gloriosa la que puede ver en la sangre un mérito más que suficiente para purificarla enteramente. C. H. S.
Pero, ¿cómo es posible esto? Todos los tintes de la tierra no pueden teñir el rojo y volverlo blanco; ¿cómo es posible, pues, que mis pecados, que son rojos como el carmesí, puedan ser hechos más blancos que la nieve? Realmente esta retrogradación no es obra del arte humano; tiene que ser obra de Aquel que hizo retroceder diez grados el sol en el reloj de Acaz; porque Dios tiene un salitre de gracia capaz no sólo de desvirtuar el rojo de los pecados carmesí, sino la negrura de los pecados mortales y dejar el alma blanca y pura.
Pero la blancura como la que se manifiesta en la nieve no va a ser útil, porque, como en el caso de Guejazí, que «salió de delante de Elías leproso y blanco como la nieve», lo que necesitamos, según dice Da-vid, es ser hechos «más blancos que la nieve». Y esta blancura es la que se obra en nosotros por dentro al ser lavados por Dios, porque no hay nieve que sea tan blanca a los ojos de los hombres como la del alma limpiada de pecado a los ojos de Dios. Sir Richard Baker
Vers. 8. Hazme oír gozo y alegría. Así como el cristiano puede ser el hombre más apenado del mundo, así también no hay otro más gozoso que él, porque la causa de su gozo es la mayor. Y al ser su mi seria grande, su liberación es grande, y por ello su gozo es máximo. Archibald Symson
Y se recrearán los huesos que has abatido. David gemía no por meras heridas de la carne; sus potencias más firmes y tiernas estaban «quebrantadas, desmenuzadas»; su humanidad había sido dislocada, magullada. Con todo, si el que había triturado quería curar, cada herida pasaría a ser una boca para el canto; cada hueso, temblando antes en la agonía, una fuente de intenso deleite. La figura es atrevida, y lo mismo el suplicante. Está pidiendo una gran cosa: busca gozo para un corazón pecaminoso, música para los huesos abatidos. ¡Una adoración asombrosa de ser enviada a cualquier parte excepto al trono de Dios! Más asombrosa allí aún, de no ser por la cruz en que Jehová Jesús llevó nuestros pecados en su cuerpo en el madero. C. H. S.
Vers. 9. Oculta tu rostro de mis pecados. Dice en el tercer versículo que su pecado está siempre dlelante de su vista, y ahora ruega que Dios lo quite de la vista de El. Este es un orden correcto. Si tenemos nuestros pecados frente a nuestros ojos para considerarlos, Dios los echará tras su espalda para perdonarlos; pero silos recordamos y nos arrepentimos, El los olvidará y los perdonará. William Cowper
Borra todas mis maldades. Si Dios no esconde su rostro de nuestro pecado, tiene que esconderlo para siempre de nosotros; y si El no borra nuestros pecados, tiene que borrar nuestros nombres del libro de la vida.
Vers. 10. ¡Crea! ¿Qué? ¿De tal forma nos ha destruido el pecado que el Creador tiene que ser invocado de nuevo? ¡Qué ruina ha obrado el mal entre la Humanidad! Crea en mí. Yo, en mi fábrica externa, existo todavía; pero estoy vacío, desierto por dentro. Ven, pues, y que tu poder sea visto en una nueva creación dentro de mi yo caído. Tú hiciste a un hombre en el mundo al principio; Señor, haz un nuevo hombre en mi.
Un corazón limpio. En el versículo siete ha pedido ser limpiado; ahora busca un corazón apropiado a este estado de limpieza; pero no dice: «Limpia mi viejo corazón»; tiene demasiada experiencia en la inutilidad de la vieja naturaleza. Quiere el viejo hombre enterrado como algo muerto, y que una nueva creación ocupe su lugar. Nadie sino Dios puede crear, sea un nuevo corazón o una nueva tierra.
Vers. 11. No me eches de delante de Ti. No me eches como inútil; no me expulses, como a Caín, de tu presencia, de tu rostro y de tu favor. Permíteme estar sentado entre los que participan de tu amor, aunque sea atendiendo la puerta. Merezco que se me niegue para siempre la entrada en tus atrios; pero, oh buen Señor, permíteme este privilegio todavía, que es tan caro para mí como la vida.
Vers. 12. Devuélveme el gozo de tu salvación. Nadie sino Dios; puede volver este gozo; El puede hacerlo; nosotros podemos pedirle lo hará para su propia gloria y nuestro beneficio. Este gozo no viene al principio, pero sigue al perdón y la purificación; en este orden es seguro, en otro es vana presunción y delirio insano. C. H. S.
Es un gran consuelo para el hombre que ha perdido su recibo por una deuda pagada el recordar que la persona con quien trata es buena y justa, aunque él no pueda hallar de momento la prueba del pag9. El Dios con quien tratas es un Dios de gracia; lo que has perdido, El puede restaurarlo (la evidencia de tu gracia, quiero decir). William Gurnall
¿Cómo puede restaurar Dios lo que no quitó? Porque, ¿puedo yo acusar a Dios de haberme quitado el gozo de su salvación? Oh Dios de gracia, no te acuso de habérmelo quitado, sino que yo lo he perdido. Sir Richard Baker
Renueva un espíritu recto dentro de mí. Me siento tentado a pensar que ahora soy un cristiano firme y que he vencido este deseo y el otro, siempre y cuando estoy en el hábito de la gracia opuesta, de modo que no hay temor; puedo aventurarme muy cerca de la tentación, más cerca que los demás.
Esto es una mentira de Satán. Podría lo mismo pensar que la pólvora, con el hábito, adquiere el poder de resistir el fuego, de modo que no la afectará la chispa. Cuando la pólvora está mojada resiste la chispa, pero cuando está seca, está a punto de explotar al primer contacto. En tanto que el Espíritu reside en mi corazón, me amortigua para el pecado; de modo que si legalmente tengo que pasar por la tentación, puedo contar que Dios me llevará al otro lado incólume. Pero cuando el Espíritu me deja, soy como la pólvora seca. ¡Oh, dame un sentimiento bien claro de esto! Robert Murray Mcheyne
Una madre amante escoge el lugar apropiado y el momento oportuno para permitir que su hijo se caiga; el niño está aprendiendo a andar y se excede en su confianza, por lo que si se pone en un lugar peligroso, poseído de toda su confianza, puede causarse grave daño al caer. Así que le permite que caiga en un lugar y una forma en que no pueda causarse mucho daño, un daño saludable, pero no peligroso. Ahora ha perdido su confianza y se agarra con más asiduidad al brazo fuerte de su madre, que le sostiene en todos sus pasos.
Así David, este niño del gran Dios, ha caído; es una caída grave, y sus huesos están fracturados, pero ha sido, con todo, una lección provechosa para él; ya no tiene confianza en sí mismo; su confianza no está ahora en el brazo de carne. «Renueva un espíritu recto dentro de mí» Thomas Alexander
Vers. 13. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos. Los cazadores furtivos redimidos son los mejores guardabosques. El haber sido perdonado le será útil, porque ha sido enseñado en la escuela de la experiencia, y su manera va a ser convincente, porque hablará con simpatía, como uno que siente lo que declara. La audiencia que el Salmista escogería es digna de ser notada: instruirá a los transgresores como él mismo; los demás pueden despreciarlos, pero «un compañero de fatigas crea un lazo de simpatía». Si es indigno de edificar a los santos, se arrastrará con los pecadores y les hablará humildemente del amor divino.
Vers. 14. Líbrame de la sangre derramada. Él había sido causa de la muerte de Urías el heteo, un súbdito suyo fiel y leal, y ahora confiesa el hecho. Además, su pecado de adulterio era una ofensa capital, y él admite que es digno de muerte. Los penitentes sinceros no procuran hacer frases elegantes para confesar sus pecados, sino que van al grano y llaman al pan, pan y al vino, vino, y se lo sacan del pecho. ¿Qué otro curso puede ser racional al tratar con el Omnisciente?
Oh Dios, Dios de mi salvación. No se había atrevido a llegar tan cerca antes. Hasta ahora había dicho sólo ¡oh Dios!, pero ahora exclama: «Oh Dios de mi salvación.» La fe aumenta con el ejercicio de la oración. Confiesa su pecado de modo más claro en este versículo que antes, y, con todo, trata con Dios con más confianza; el ir hacia arriba y al mismo tiempo hacia abajo es algo perfectamente compatible. Nadie sino el rey puede remitir la pena de muerte; por tanto, es un gozo para la fe que Dios sea el Rey, y que El sea el autor y consumador de nuestra salvación.
Y mi lengua cantará tu justicia. Uno podría más bien haber esperado que dijera: «Y mi lengua cantará tu misericordia»; pero David puede ver el camino divino de la justificación, esta justicia de Dios de la que Pablo habló más tarde, por la cual los impíos son justificados, y promete cantar, sí, y cantar con gozo sobre los caminos de la misericordia justa.
Después de todo, es la justicia de la divina misericordia que es su maravilla suprema. Observa que David, en el último versículo, se ofrece para predicar, y ahora para cantar. No podemos nunca hacer demasiado para el Señor, a quien debemos más que nuestro todo. Si pudiéramos ser predicadores, porteros, cantores, cuidadores, todo en uno, todo ello no sería bastante para mostrar nuestra gratitud. Un gran pecador perdonado se vuelve un buen cantor. El pecado tiene una voz resonante, y así debe ser nuestro agradecimiento. No cantaremos nuestras propias alabanzas si somos salvados, sino que nuestro tema será el Señor nuestra justicia, en cuyos méritos somos justamente aceptados en justicia.
Vers. 15. Y publicará mi boca tu alabanza. Si Dios le abre la boca, es seguro que es para obtener su fruto. Según sea el guardián de la puerta es el carácter de lo que sale de los labios del hombre; cuando las que abren la puerta son la vanidad, la ira, la falsedad y las pasiones, salen de ella las peores maldades. C. H. S.
Si deseamos guardar la puerta de la casa de Dios, roguemos a Dios primero que seamos, buenos guardadores de la puerta de nuestra propia casa, para que El cierre nuestra boca contra palabras impropias y abra la puerta de nuestros labios «para que nuestra boca publique su alabanza». Esta era la oración de David, y debería ser tu práctica, para lo cual observa tres puntos especialmente: ¿Quién?: El Señor; ¿qué?: abre mis labios; ¿por qué?: para que mi boca publique tu alabanza. John Boys
David pide que sus labios sean abiertos; en otras palabras, que Dios le dé motivo de alabanza. El significado que solemos dar a la expresión es que Dios dirija su lengua por medio del Espíritu de modo que le haga apto para cantar sus alabanzas. Pero, aunque sea verdad que Dios ha de proveernos las palabras, y que si no lo hace no podemos por menos que quedar en silencio, David parece dar a entender que debe callar hasta que Dios le llame al ejercicio de la acción de gracias al concedernos el perdón. Juan Calvino
Vers. 16, 17. ¿Es algo roto útil aún para algo? ¿Podemos beber en un vaso roto? ¿Podemos apoyarnos en un cayado roto? Aunque otras cosas puedan quedar peores por haber sido rotas, con todo, el corazón nunca está en mejores condiciones que cuando está quebrantado o partido, porque si no está partido no podemos ver lo que hay dentro; aunque Dios ama un corazón entero en su afecto, pese a ello, ama el corazón quebrantado en el sacrificio. Sir Richard Baker
Vers. 17. Sacrificio es para Dios un espíritu quebrantado. Cuando el corazón lamenta su pecado, Tú te complaces más que cuando los becerros sangran bajo el cuchillo. C. H. S.
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal.» Por tanto, no fue escrito para meditación privada solamente, sino para el servicio público de canto. Apropiado para la intimidad de la penitencia individual, este Salmo incomparable se adapta también para una asamblea de pobres en espíritu. «Un Salmo de David.» Es maravilloso, pero es un hecho que ha habido escritores que han negado la paternidad de David para este Salmo, si bien sus objeciones son frívolas; el Salmo es por completo de David. Sería más fácil imitar a Milton, Shakespeare o Tennyson que a David. Su estilo es totalmente sui generis, y es tan distinguible como el diseño de Rafael o el colorido de Rubens.
No puede excusarse el gran pecado de David, pero hay que recordar que su caso presenta una serie de coincidencias especiales. Era un hombre de pasiones fuertes, y un monarca oriental con poder despótico; ningún otro rey de su tiempo habría sentido la menor compunción por un acto así, y por ello no estaba rodeado por las restricciones de la costumbre y la asociación que, cuando son infringidas, hacen la ofensa más escandalosa.
Él nunca insinúa ninguna forma de atenuante, ni mencionamos nosotros estos hechos con miras a excusar su pecado, que era detestable en el más alto grado; sino para advertencia a los demás, y que reflexionen que la licencia que se permiten ellos mismos en estos días puede tener consecuencias y culpa más grave que en el caso del Rey de Israel que cometió este yerro. Cuando recordamos su pecado, insistamos principalmente en su penitencia y en la larga serie de castigos que siguieron y que hicieron del resto de su vida una historia tan luctuosa. C. H. S.
Este Salmo es la joya más preciosa de todo el Libro, y contiene instrucción tan importante y doctrina tan grande que la lengua de los ángeles no podría hacer justicia a su pleno desarrollo. Victorinus Strigelius
Este Salmo es titulado con frecuencia y apropiadamente «La Guía del Pecador». En algunas versiones es una ayuda para el pecador arrepentido. Atanasio recomienda a algunos cristianos, a quienes está escribiendo, que lo repitan cuando se despierten por la noche. Todas las iglesias evangélicas están familiarizadas con él. Lutero dice: «No hay otro Salmo que sea cantado u orado con mayor frecuencia en la iglesia.» Este es el primer Salmo en que tenemos la palabra Espíritu usada en su aplicación al Espíritu Santo. William S. Plumer
Éste es el más conmovedor de todos los Salmos, y estoy seguro que es uno de los que me son más aplicables. Parece haber sido la efusión de un alma dolorida por el sentimiento de una trasgresión seria y reciente. Dios mío, tanto si es reciente como si no lo es, haz-me sentir la enormidad de mis múltiples ofensas y no recuerdes contra mí los pecados de mi juventud. Thomas Chalmers
Vers. 1. Ten piedad de mí, oh Dios. David apela al instante a la misericordia de Dios, antes incluso de mencionar su pecado. La vista de la misericordia es buena para los ojos que duelen del llanto penitencial. El perdón del pecado siempre ha de ser un acto de pura misericordia, y por tanto es a este atributo que ha de dirigirse el pecador despertado. C. H. S.
No me atrevo a decir mi Dios, porque esto sería presunción. Te he perdido a Ti por mi pecado, me he distanciado de Ti al seguir al enemigo, y por tanto no soy limpio. No me atrevo a acercarme a Ti, sino que me quedo a distancia y elevo mi voz con emoción y contrición de corazón, y clamo y digo: «Ten piedad de mí, oh Dios.» Del Comentario sobre los siete Salmos penitenciales, de fuentes antiguas, por el Rev. Forbes, obispo de Brechin
Conforme a la multitud. Los hombres se quedan aterrorizados ante la multitud de sus pecados, pero aquí hay consuelo: nuestro Dios tiene multitud de misericordias. Si nuestros pecados fueran en número como los cabellos de nuestra cabeza, las misericordias de Dios son como las estrellas de los cielos; y como El es un Dios infinito, sus misericordias son infinitas; si, muchas más que nuestros pecados, como Él mismo está por encima de nosotros pobres pecadores. Archibald Symson
Vers. 2. Lávame afondo de mi maldad. El tinte es en sí indeleble, y yo, pecador, he permanecido sumergido en él largo tiempo, hasta que el carmesí ha quedado fijado; pero, Señor, lávame, lávame y lávame de nuevo, hasta que la última mancha haya desaparecido y no quede rastro en mí de mi contaminación. El hipócrita se contenta con que sean limpiados sus vestido,; pero el verdadero penitente dama: «Lávame a mí.» Uno de los pecados es contra Betsabe, que sirvió para mostrar al Salmista toda la montaña de su iniquidad, de la cual este hecho nefando era sólo una piedra desprendida. Su deseo es librarse de toda la masa de su inmundicia, que, aunque poco notada antes, ha pasado a ser un terror horrible y alucinante para su mente. C. H. S.
De donde aprendemos qué cosa tan vil, asquerosa y miserable es el pecado a la vista de Dios; tiñe el cuerpo del hombre, y tiñe su alma, y le hace más vil que la más vil de las criaturas; ningún sapo es más vil y repugnante a la vista del hombre que un pecador manchado y contaminado por el pecado a la vista de Dios, hasta que es limpiado y lavado en la sangre de Cristo. Samuel Smith
Y límpiame de mi pecado. Esta es una expresión más general, como si el Salmista dijera: «Señor, si no basta con lavarme, prueba otro medio; si el agua no sirve, prueba el fuego; no dejes nada sin probar, para que pueda ser purificado. Líbrame de mi pecado por el medio que sea, por todos los medios, sólo purifícame por completo, y no dejes culpa en mi alma.» No es por causa del castigo que dama, sino por el pecado.
Muchos criminales están más alarmados ante la horca que en presencia del crimen que los lleva a ella. El ladrón se deleita en el pillaje, aunque teme la cárcel. No es así David; el pecado le trastorna por ser pecado; sus gritos más penetrantes son contra el mal de su trasgresión y no contra las penosas consecuencias de la misma. Cuando tratamos seriamente con nuestro pecado, Dios nos trata cuidadosamente a nosotros. Cuando aborrecemos lo que aborrece el Señor, Él pronto va a poner fin al tormento y nos devolverá el gozo y la paz. C. H. S.
El pecado es repugnante: pensar en él, hablar de él, escuchar acerca de él, hacerlo; en una palabra, sólo hay en ello ruindad y vileza. Arcribald Symson
Vers. 3. Porque yo reconozco mis delitos. Parece decir: «Hago plena confesión de ellos.» No es esto lo que alego para obtener perdón, sino que es una evidencia clara de mi necesidad de misericordia, y soy por completo incapaz de buscarla en otra dirección.
Y mi pecado está siempre delante de mí. Mi pecado, en conjunto, nunca se aparta de mi mente; está oprimiendo mi espíritu sin tregua. Lo pongo ante Ti porque está siempre delante de mí; Señor, apártalo de Ti y de mí. Para una conciencia despierta, el dolor, a causa del pecado, no es pasajero y ocasional, sino intenso y permanente, y esto no es una señal de la ira divina, sino más bien un prefacio seguro del favor inminente. C. H. S
David confiesa y admite su pecado como propio. Aquí está nuestra riqueza: ¿qué es lo que podemos llamar nuestro sino el pecado? Nuestro alimento y vestido, las cosas necesarias para la vida, son algo prestado. Venimos al mundo, hambrientos y desnudos; pedimos prestadas estas cosas y no merecemos ninguna aquí. Nuestro pecado vino con nosotros, como confiesa después David. Tenemos derecho por herencia al pecado, recibiéndolo por la transmisión de nuestros padres; tenemos derecho a poseerlo. Como Job: «Tú me haces poseer los pecados de mi juventud.» Samuel Page
Vers. 4. Contra Ti, contra Ti solo he pecado. Un pecado de debilidad puede admitir algo de excusa; un pecado de ignorancia puede encontrar excusa; pero un pecado de desafio no tiene defensa. Sir Richard Baker
Hay una pena de origen divino que lleva al hombre a la vida; y esta pena es obrada en el hombre por el Espíritu de Dios, y en el corazón del que es piadoso; que lamenta el pecado porque ha ofendido a Dios, que es tan tierno y dulce como Padre hacia él. Y aunque no hubiera cielo que perder ni infierno que obtener, con todo, está triste y apenado en el corazón, porque ha agraviado a Dios. John Welch
Y he hecho lo que es malo delante de tus ojos. El cometer una traición en el mismo tribunal del rey y delante de sus ojos es una verdadera insolencia; David sentía que su pecado había sido cometido en toda su repulsividad mientras Jehová le estaba mirando. Nadie excepto el hijo de Dios se preocupa del ojo de Dios, pero donde hay gracia en el alma está refleja la culpa espantosa ante el acto malo, cuando recordamos que Dios a quien ofendimos estaba presente cuando se cometía la trasgresión.
Vers. 5. Mira que en maldad he sido formado. David está anonadado por el descubrimiento de su pecado innato, e inmediatamente lo pone delante. Esto no es con la intención de justificarse, sino más bien de completar la confesión. Es como si dijera: «No sólo he pecado esta vez, sino que soy por mi propia naturaleza un pecador. La fuente de mi vida está contaminada ya en su comienzo. Las tendencias por mi nacimiento están desequilibradas: me inclino a las cosas prohibidas. La mía es una enfermedad constitucional, que hace mi misma persona detestable para tu ira.»
Y en pecado me concibió mi madre. Vuelve a los primeros instantes de su ser, no para culpar a su madre, sino para reconocer las raíces más profundas de su pecado. Negar el pecado original y la corrupción natural que nos enseña la Escritura es ponerse frente a frente de la misma. Sin duda, a los hombres que se revuelven contra esta doctrina es necesario que les enseñe el Espíritu Santo cuáles son los primeros principios de la fe. C. H. S.
Vers. 5, 6. Es un mirar de asombro, como hallándose delante del grande y santo Dios; y, por tanto, lo hace seguir de otro (en el original), dirigido a Dios: «Mira, Tú amas la verdad en lo íntimo.» Y es como si dijera en ambos: «¡Oh, hasta qué punto estoy abrumado cuando me miro, por un lado, a mí mismo y veo lo infinitamente corrupto que soy en la misma constitución de mi naturaleza, y, por otro, contemplo y considero qué Dios tan infinitamente santo eres Tú, en tu naturaleza y ser, y qué santidad es la que requieres! ¡Estoy del todo abrumado al darme cuenta de las dos cosas, y no puedo mirar más, ni aun a Ti, oh Santo Dios!» Thomas Goodwin
Vers. 6. Tú amas la verdad en lo íntimo. Dios exige realidad, sinceridad, verdadera santidad, fidelidad del corazón. No tiene interés en la pureza pretendida; mira la mente, el corazón, el alma. El Santo de Israel siempre ha estimado a los hombres en su naturaleza interior, y no en lo que profesan exteriormente; para El, lo interior es tan visible como lo exterior, y juzga rectamente que el carácter esencial de una acción se halla en el motivo del que la ejecuta.
Vers. 7. Purifícame con hisopo. Dame la realidad simbolizada por las ceremonias legales. Este pasaje debe ser leído como la voz de la fe, así como una oración, y dice: «Límpiame con hisopo, y seré limpio.» Sucio como estoy, hay tal poder en la propiciación divina que mi pecado desaparecerá.
Y quedaré más blanco que la nieve. Nadie sino Tú puede emblanquecerme, pero Tú puedes en tu gracia rehacer la naturaleza y ponerla en su estado más puro. La nieve pronto recoge humo y polvo; se derrite y desaparece; Tú puedes darme una pureza permanente. La nieve es blanca por debajo, así como en la superficie; Tú puedes obrar con una pureza semejante en mí y hacerme tan limpio que sólo con una hipérbole -más blanco- se pueda expresar mi condición inmaculada. Señor, ¡hazlo!; mi fe cree que lo harás, y sabe bien que puedes hacerlo.
Las Escrituras contienen pocos versículos en que se exprese una le tan plena como ésta. Considerando la naturaleza del pecado y el profundo sentido que tiene el Salmista del mismo, es una fe gloriosa la que puede ver en la sangre un mérito más que suficiente para purificarla enteramente. C. H. S.
Pero, ¿cómo es posible esto? Todos los tintes de la tierra no pueden teñir el rojo y volverlo blanco; ¿cómo es posible, pues, que mis pecados, que son rojos como el carmesí, puedan ser hechos más blancos que la nieve? Realmente esta retrogradación no es obra del arte humano; tiene que ser obra de Aquel que hizo retroceder diez grados el sol en el reloj de Acaz; porque Dios tiene un salitre de gracia capaz no sólo de desvirtuar el rojo de los pecados carmesí, sino la negrura de los pecados mortales y dejar el alma blanca y pura.
Pero la blancura como la que se manifiesta en la nieve no va a ser útil, porque, como en el caso de Guejazí, que «salió de delante de Elías leproso y blanco como la nieve», lo que necesitamos, según dice Da-vid, es ser hechos «más blancos que la nieve». Y esta blancura es la que se obra en nosotros por dentro al ser lavados por Dios, porque no hay nieve que sea tan blanca a los ojos de los hombres como la del alma limpiada de pecado a los ojos de Dios. Sir Richard Baker
Vers. 8. Hazme oír gozo y alegría. Así como el cristiano puede ser el hombre más apenado del mundo, así también no hay otro más gozoso que él, porque la causa de su gozo es la mayor. Y al ser su mi seria grande, su liberación es grande, y por ello su gozo es máximo. Archibald Symson
Y se recrearán los huesos que has abatido. David gemía no por meras heridas de la carne; sus potencias más firmes y tiernas estaban «quebrantadas, desmenuzadas»; su humanidad había sido dislocada, magullada. Con todo, si el que había triturado quería curar, cada herida pasaría a ser una boca para el canto; cada hueso, temblando antes en la agonía, una fuente de intenso deleite. La figura es atrevida, y lo mismo el suplicante. Está pidiendo una gran cosa: busca gozo para un corazón pecaminoso, música para los huesos abatidos. ¡Una adoración asombrosa de ser enviada a cualquier parte excepto al trono de Dios! Más asombrosa allí aún, de no ser por la cruz en que Jehová Jesús llevó nuestros pecados en su cuerpo en el madero. C. H. S.
Vers. 9. Oculta tu rostro de mis pecados. Dice en el tercer versículo que su pecado está siempre dlelante de su vista, y ahora ruega que Dios lo quite de la vista de El. Este es un orden correcto. Si tenemos nuestros pecados frente a nuestros ojos para considerarlos, Dios los echará tras su espalda para perdonarlos; pero silos recordamos y nos arrepentimos, El los olvidará y los perdonará. William Cowper
Borra todas mis maldades. Si Dios no esconde su rostro de nuestro pecado, tiene que esconderlo para siempre de nosotros; y si El no borra nuestros pecados, tiene que borrar nuestros nombres del libro de la vida.
Vers. 10. ¡Crea! ¿Qué? ¿De tal forma nos ha destruido el pecado que el Creador tiene que ser invocado de nuevo? ¡Qué ruina ha obrado el mal entre la Humanidad! Crea en mí. Yo, en mi fábrica externa, existo todavía; pero estoy vacío, desierto por dentro. Ven, pues, y que tu poder sea visto en una nueva creación dentro de mi yo caído. Tú hiciste a un hombre en el mundo al principio; Señor, haz un nuevo hombre en mi.
Un corazón limpio. En el versículo siete ha pedido ser limpiado; ahora busca un corazón apropiado a este estado de limpieza; pero no dice: «Limpia mi viejo corazón»; tiene demasiada experiencia en la inutilidad de la vieja naturaleza. Quiere el viejo hombre enterrado como algo muerto, y que una nueva creación ocupe su lugar. Nadie sino Dios puede crear, sea un nuevo corazón o una nueva tierra.
Vers. 11. No me eches de delante de Ti. No me eches como inútil; no me expulses, como a Caín, de tu presencia, de tu rostro y de tu favor. Permíteme estar sentado entre los que participan de tu amor, aunque sea atendiendo la puerta. Merezco que se me niegue para siempre la entrada en tus atrios; pero, oh buen Señor, permíteme este privilegio todavía, que es tan caro para mí como la vida.
Vers. 12. Devuélveme el gozo de tu salvación. Nadie sino Dios; puede volver este gozo; El puede hacerlo; nosotros podemos pedirle lo hará para su propia gloria y nuestro beneficio. Este gozo no viene al principio, pero sigue al perdón y la purificación; en este orden es seguro, en otro es vana presunción y delirio insano. C. H. S.
Es un gran consuelo para el hombre que ha perdido su recibo por una deuda pagada el recordar que la persona con quien trata es buena y justa, aunque él no pueda hallar de momento la prueba del pag9. El Dios con quien tratas es un Dios de gracia; lo que has perdido, El puede restaurarlo (la evidencia de tu gracia, quiero decir). William Gurnall
¿Cómo puede restaurar Dios lo que no quitó? Porque, ¿puedo yo acusar a Dios de haberme quitado el gozo de su salvación? Oh Dios de gracia, no te acuso de habérmelo quitado, sino que yo lo he perdido. Sir Richard Baker
Renueva un espíritu recto dentro de mí. Me siento tentado a pensar que ahora soy un cristiano firme y que he vencido este deseo y el otro, siempre y cuando estoy en el hábito de la gracia opuesta, de modo que no hay temor; puedo aventurarme muy cerca de la tentación, más cerca que los demás.
Esto es una mentira de Satán. Podría lo mismo pensar que la pólvora, con el hábito, adquiere el poder de resistir el fuego, de modo que no la afectará la chispa. Cuando la pólvora está mojada resiste la chispa, pero cuando está seca, está a punto de explotar al primer contacto. En tanto que el Espíritu reside en mi corazón, me amortigua para el pecado; de modo que si legalmente tengo que pasar por la tentación, puedo contar que Dios me llevará al otro lado incólume. Pero cuando el Espíritu me deja, soy como la pólvora seca. ¡Oh, dame un sentimiento bien claro de esto! Robert Murray Mcheyne
Una madre amante escoge el lugar apropiado y el momento oportuno para permitir que su hijo se caiga; el niño está aprendiendo a andar y se excede en su confianza, por lo que si se pone en un lugar peligroso, poseído de toda su confianza, puede causarse grave daño al caer. Así que le permite que caiga en un lugar y una forma en que no pueda causarse mucho daño, un daño saludable, pero no peligroso. Ahora ha perdido su confianza y se agarra con más asiduidad al brazo fuerte de su madre, que le sostiene en todos sus pasos.
Así David, este niño del gran Dios, ha caído; es una caída grave, y sus huesos están fracturados, pero ha sido, con todo, una lección provechosa para él; ya no tiene confianza en sí mismo; su confianza no está ahora en el brazo de carne. «Renueva un espíritu recto dentro de mí» Thomas Alexander
Vers. 13. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos. Los cazadores furtivos redimidos son los mejores guardabosques. El haber sido perdonado le será útil, porque ha sido enseñado en la escuela de la experiencia, y su manera va a ser convincente, porque hablará con simpatía, como uno que siente lo que declara. La audiencia que el Salmista escogería es digna de ser notada: instruirá a los transgresores como él mismo; los demás pueden despreciarlos, pero «un compañero de fatigas crea un lazo de simpatía». Si es indigno de edificar a los santos, se arrastrará con los pecadores y les hablará humildemente del amor divino.
Vers. 14. Líbrame de la sangre derramada. Él había sido causa de la muerte de Urías el heteo, un súbdito suyo fiel y leal, y ahora confiesa el hecho. Además, su pecado de adulterio era una ofensa capital, y él admite que es digno de muerte. Los penitentes sinceros no procuran hacer frases elegantes para confesar sus pecados, sino que van al grano y llaman al pan, pan y al vino, vino, y se lo sacan del pecho. ¿Qué otro curso puede ser racional al tratar con el Omnisciente?
Oh Dios, Dios de mi salvación. No se había atrevido a llegar tan cerca antes. Hasta ahora había dicho sólo ¡oh Dios!, pero ahora exclama: «Oh Dios de mi salvación.» La fe aumenta con el ejercicio de la oración. Confiesa su pecado de modo más claro en este versículo que antes, y, con todo, trata con Dios con más confianza; el ir hacia arriba y al mismo tiempo hacia abajo es algo perfectamente compatible. Nadie sino el rey puede remitir la pena de muerte; por tanto, es un gozo para la fe que Dios sea el Rey, y que El sea el autor y consumador de nuestra salvación.
Y mi lengua cantará tu justicia. Uno podría más bien haber esperado que dijera: «Y mi lengua cantará tu misericordia»; pero David puede ver el camino divino de la justificación, esta justicia de Dios de la que Pablo habló más tarde, por la cual los impíos son justificados, y promete cantar, sí, y cantar con gozo sobre los caminos de la misericordia justa.
Después de todo, es la justicia de la divina misericordia que es su maravilla suprema. Observa que David, en el último versículo, se ofrece para predicar, y ahora para cantar. No podemos nunca hacer demasiado para el Señor, a quien debemos más que nuestro todo. Si pudiéramos ser predicadores, porteros, cantores, cuidadores, todo en uno, todo ello no sería bastante para mostrar nuestra gratitud. Un gran pecador perdonado se vuelve un buen cantor. El pecado tiene una voz resonante, y así debe ser nuestro agradecimiento. No cantaremos nuestras propias alabanzas si somos salvados, sino que nuestro tema será el Señor nuestra justicia, en cuyos méritos somos justamente aceptados en justicia.
Vers. 15. Y publicará mi boca tu alabanza. Si Dios le abre la boca, es seguro que es para obtener su fruto. Según sea el guardián de la puerta es el carácter de lo que sale de los labios del hombre; cuando las que abren la puerta son la vanidad, la ira, la falsedad y las pasiones, salen de ella las peores maldades. C. H. S.
Si deseamos guardar la puerta de la casa de Dios, roguemos a Dios primero que seamos, buenos guardadores de la puerta de nuestra propia casa, para que El cierre nuestra boca contra palabras impropias y abra la puerta de nuestros labios «para que nuestra boca publique su alabanza». Esta era la oración de David, y debería ser tu práctica, para lo cual observa tres puntos especialmente: ¿Quién?: El Señor; ¿qué?: abre mis labios; ¿por qué?: para que mi boca publique tu alabanza. John Boys
David pide que sus labios sean abiertos; en otras palabras, que Dios le dé motivo de alabanza. El significado que solemos dar a la expresión es que Dios dirija su lengua por medio del Espíritu de modo que le haga apto para cantar sus alabanzas. Pero, aunque sea verdad que Dios ha de proveernos las palabras, y que si no lo hace no podemos por menos que quedar en silencio, David parece dar a entender que debe callar hasta que Dios le llame al ejercicio de la acción de gracias al concedernos el perdón. Juan Calvino
Vers. 16, 17. ¿Es algo roto útil aún para algo? ¿Podemos beber en un vaso roto? ¿Podemos apoyarnos en un cayado roto? Aunque otras cosas puedan quedar peores por haber sido rotas, con todo, el corazón nunca está en mejores condiciones que cuando está quebrantado o partido, porque si no está partido no podemos ver lo que hay dentro; aunque Dios ama un corazón entero en su afecto, pese a ello, ama el corazón quebrantado en el sacrificio. Sir Richard Baker
Vers. 17. Sacrificio es para Dios un espíritu quebrantado. Cuando el corazón lamenta su pecado, Tú te complaces más que cuando los becerros sangran bajo el cuchillo. C. H. S.
***
COMENTARIO SALMO 50
SALMO 50
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Salmo de Asaf». Este es el primer Salmo de Asaf, pero no sabemos si fue la producción de este eminente músico o meramente era dedicado a él. Los títulos de doce Salmos llevan su nombre, pese a lo cual no sabemos si hemos de adscribirle la paternidad a él, porque varios de estos Salmos son de fecha demasiado tardía para haber sido compuestos por el mismo autor que los otros. C. H. S.
Vers. 3. ¡Vendrá nuestro Dios! ¡Que venga nuestro Dios! Una oración para apresurar su advenimiento, como en Apocalipsis 22:20. Pool's SINOPSIS
Un fuego consumidor hay delante de él. Como Él dio su ley en fuego, así también en fuego será requerida. John Trapp
Vers. 5. Juntadme mis santos. Id, mensajeros veloces, y separad lo precioso de lo vil. Recoged el trigo del granero celestial. Que los elegidos, por más que estén desde tiempo esparcidos, marcados por mi gracia selectiva como mis santificados, sean ahora congregados en un lugar.
No todos los que parecen santos lo son; es necesario hacer una separación; por tanto, que todos los que profesan ser santos se reúnan delante de mi trono de juicio y que oigan la Palabra que va a escudriñar y poner a prueba a todos, para que puedan ser hallados los falsos y los verdaderos revelados. C. H. S.
Recuerda esta verdad importante: que los cristianos son llamados a ser santos por el Evangelio; que vosotros sois cristianos, no ya por vuestra ortodoxia, sino por vuestra santidad; que sois santos ni un punto más allá de lo que sois santos en vuestra conducta.
El pueblo de Dios da evidencia de ser santo por su conducta piadosa. «Por sus frutos», no por sus sentimientos; no por sus labios ni por lo que hayan profesado, sino «Por sus frutos los conoceréis». El carácter de los santos es evidenciado por la consagración divina. El pueblo de Dios es llamado santo en cuanto es dedicado a Dios. El deber y privilegio de los santos es consagrarse al servicio de Dios. Incluso un filósofo pagano pudo decir: «Yo me presto al mundo, pero me entrego a los dioses.» Pero nosotros poseemos más luz y conocimiento, y por tanto ponemos más énfasis en las obligaciones que Séneca. Condensado de J. Sibree, sermón
Las que hicieron conmigo pacto con sacrificio: ésta es la gran prueba, y algunos se han atrevido a imitarla. El pacto fue ratificado por el sacrificio de víctimas, el cortarlas y dividir las ofrendas; esto lo han hecho los justos al aceptar con fe verdadera el gran sacrificio propiciatorio, y esto, los que sólo aparentan, lo han hecho meramente en la forma externa. Que se reúnan ante el trono para hacer la prueba, y todos aquellos que han ratificado realmente el pacto por la fe en el Señor Jesús recibirán testimonio ante los mundos de ser objeto de gracia distintiva, en tanto que los formalistas se darán cuenta de que los sacrificios externos son todos en vano. ¡Oh solemne congregación, cómo se inclina en santa reverencia mi alma ante esta perspectiva!
Lo que sigue, empezando en el versículo siete, va dirigido directamente a los que profesan pertenecer al pueblo de Dios. Se dirige claramente a Israel, en primer lugar, pero es aplicable igualmente a la iglesia visible de Dios en todas las épocas. Declara la futilidad del culto externo cuando la fe espiritual está ausente y reposa meramente en las ceremonias externas.
Vers. 9. Pero no tomaré de tu casa becerros. Neciamente han soñado que los becerros con cuernos y pezuñas podían agradar al Señor, cuando en realidad El busca corazones y almas. Se han imaginado impíamente que Jehová necesita estas provisiones, y que si ellos proveen su altar de animales engordados, El estará contento. Lo que tenía por objeto su instrucción pasó a ser su confianza. No recuerdan que «obedecer es mejor que los sacrificios, y el atender, mejor que la grosura de los carneros». C. H. S.
Vers. 11, 12. Con nuestros pensamientos secretos de merecer algo de El por nuestros actos religiosos lo que hacemos es mostrar nuestro desprecio a la suficiencia de Dios, como si Dios estuviera en deuda con nosotros, se viera obligado a algo. Como si nuestras devociones pudieran traer una bienaventuranza a Dios mayor que la que ya posee esencialmente, cuando, realmente, «nuestra bondad no pasa a El». Stephen Charnock
Vers. 12. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti. Concepto extraño éste el de un Dios hambriento. Con todo, si una idea absurda fuera verdad, si el Señor deseara la carne, no se la pediría a los hombres. Él podría proveérsela de sus propias posesiones; no necesitaría aprovisionamiento procedente de sus criaturas. Incluso bajo la idea más burda posible de Dios, la fe en las ceremonias externas es altamente ridícula.
¿Piensan los hombres que el Señor necesita banderas y música, incienso y lino fino? Si fuera así, las estrellas levantarían su estandarte, los vientos y las olas serían su orquesta, diez mil veces diez mil flores exhalarían perfume, la nieve sería su alba, el arco iris su cinto, las nubes de luz su manto. ¡Oh necios y tardos de corazón, adoráis lo que no sabéis!
Vers. 13. ¿He de comer yo carne de toros, o he de beber sangre de machos cabríos? ¿Tan infatuados y ciegos sois pensando esto? ¿Puede el gran YO SOY tener necesidades corporales que se satisfagan tan burdamente? Los paganos tenían esta idea de sus ídolos, pero ¿os atrevéis a pensar así del que hizo los cielos y la tierra? ¿Podéis haber caído tan bajo que penséis esto de mí, oh Israel? ¡Qué vívido razonamiento es éste! ¡Cómo fulgura el resplandor del fuego en los rostros fatuos de los que confían en las formas externas!
Oh ciegos seguidores de Roma, ¿podéis leer esto y no sentiros sacudidos? La increpación está llena de indignación; las preguntas desconciertan; la conclusión es inevitable; el corazón adora sólo lo que es aceptable al verdadero Dios. Es inconcebible creer que las cosas externas pueden satisfacerle más allá de que mediante ellas se expresan nuestra fe y nuestro amor.
Vers. 14. Ofrece a Dios sacrificio de alabanza. No mires a tus sacrificios en sí mismos como agradables a Dios, sino preséntalos como tributos de tu gratitud; es entonces que serán aceptados, pero no hasta tanto tu alma no sienta amor y agradecimiento que ofrecerle.
Vers. 15. E invócame en el día de la angustia. ¡Oh versículo bienaventurado! ¿Es éste, pues, el verdadero sacrificio? ¿Es una ofrenda, pues, el pedir limosna al cielo? Lo es. El mismo Rey lo considera así. Porque en ella se manifiesta la fe, en ella se prueba el amor; porque en la hora de peligro corremos hacia aquellos que amamos. ¿Quién dirá que los santos del Antiguo Testamento no conocían el evangelio? Su mismo espíritu y esencia se exhalan como incienso en todo este santo Salmo.
Y tú me honrarás. Aquí vemos lo que es el verdadero ritual. Aquí leemos rúbricas inspiradas. La adoración espiritual es lo importante, lo esencial; todo lo demás fuera de ella es más bien una provocación para Dios. Como ayudas al alma, las ofrendas externas eran preciosas, pero cuando los hombres no van más allá de ellas, incluso estas cosas santificadas quedaban profanadas a la vista del cielo. C. H. S.
La oración es como el anillo que la reina Elizabeth dio al conde de Essex, ordenándole que si se hallaba en alguna situación desesperada se lo enviara y ella le socorrería. Dios manda a su pueblo que si se hallan perplejos le envíen este anillo: «Invócame en el día de la angustia; y yo te libraré y tú me honrarás.» George Swinnock
¿Quién va a pedir un pedazo de carne de venado a un guarda, si tiene acceso libre a los rebaños del amo con sólo indicar que lo desea? No suspires por otros ayudadores; confía sólo en El; confía plenamente en el uso de tales medios como los que El prescribe y facilita. Dios es celoso, no admite rivales ni permite que tú (en este caso) pongas dos cuerdas en tu arco. El que lo hace todo en todos, tiene que ser para ti el todo; del cual, y por el cual y para el cual, son todas las cosas; a El sea la alabanza para siempre (Romanos 11:36). George Gipps en un sermón predicado en el Parlamento.
Dios retiene las cosas a los que no se las piden, no sea que reciba quien no desea (Agustín). David tenía confianza en que por el poder de Dios podía saltar por encima de una pared; pero, no sin poner su propia fuerza y agilidad en acción. Las cosas que pedimos, hemos de esforzarnos por conseguirlas (Agustín). Thomas Adams
Aquí, empezando en el versículo dieciséis, el Señor se dirige de modo manifiesto a los malos entre su pueblo; y los tales existían incluso en los lugares más elevados de su santuario.
Si los formalistas morales han sido reprendidos, ¿cuánto más aquellos que pretenden, a pesar de su inmoralidad, participar en la comunión con el cielo? Si la falta de corazón echa a perder la adoración de los que son decentes y virtuosos, ¿cuánto más las violaciones de la ley, cometidas a las claras, corromperán los sacrificios de los malos?
Vers. 16. Pero al malo le dice Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes? ¡Tú quebrantas abiertamente mi ley moral y, a pesar de ello, pones gran énfasis en las órdenes ceremoniales! ¿Qué tienes que ver con ellas? ¿Qué interés tienes en ellas? ¿Te atreves a enseñar mi ley a otros, y la profanas tú mismo? ¡Qué impudencia, qué desvergüenza y blasfemia es ésta! ¡Tú guardas los días santos, observas los rituales, defiendes lo externo, y desprecias, en cambio, lo importante de la ley! Guías ciegos, coláis el mosquito y tragáis el camello; vuestra hipocresía se ve escrita en vuestra frente y es manifiesta a todos. C. H. S.
«Como la nieve en verano y la lluvia al tiempo de la cosecha, así el honor no es apropiado para el necio.» ¿No lo es? No es extraño, pues, que la sabiduría divina nos requiera que nos despojemos del viejo hombre (como las serpientes mudan su piel) antes de entrar en el oficio honroso de reprender el pecado. Daniel Burges
Los malos. Por los cuales se entiende, no los pecadores francos y abiertos, sino los hombres que hacen profesión de religión, y realmente son maestros de los demás, según se ve en las siguientes reconvenciones a los mismos: los escribas, los fariseos y los doctores entre los judíos, y así Kimchi lo interpreta en el sentido de eruditos o entendidos que aprenden y enseñan la ley pero no la ponen en práctica. John Gill
¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y tomar mi pacto en tu boca? Os refugiáis en mi pacto y holláis mi santidad como los cerdos pisotean las perlas; ¿pensáis que puedo consentirlo? Vuestras bocas están llenas de mentira y calumnia, y, con todo, ponéis mis palabras en ella ¡como si fueran bocados delicados para vosotros! ¡Qué terrible mal es el que se hace en este día cuando los hombres que explican las doctrinas desprecian los preceptos! Hacen de la gracia una cobertura para el pecado, e incluso se consideran sanos en la fe, cuando su vida es podredumbre. Necesitamos la gracia de las doctrinas tanto como las doctrinas de la gracia, y sin ella un apóstol no es más que un Judas, y un profesor elocuente es un enemigo redomado de la cruz de Cristo. C. H. S.
Observa lo que sigue, y lo que significa queda expuesto: Pero tú aborreces la corrección. Como si Dios dijera: «Tú, malvado, que no quieres ser reformado, que proteges tu pecado y lo aprietas junto a tu pecho, rehusando cambiar y odiando reformarte, ¿qué tienes que ver con mi pacto? Suelta las manos, que lo ensucias. El que está decidido a retener su pecado echa mano del pacto inútilmente, o bien finge sostenerlo pero no tiene contacto con él. ¡Ay de vosotros que pedís misericordia pero descuidáis el deber! Joseph Caryl
Cuando un ministro no hace lo que enseña, esto lo convierte en una persona ruin y despreciable; es más, lo pone en ridículo como el farmacéutico de Luciano, que tenía medicinas en su tienda para curar la tos, y las ofrecía a otros, pero él tosía sin parar. William Fenner
Vers. 17. Pero tú aborreces la corrección. Los que profesan y enseñan pero viven como profanos, muchas veces son demasiado sabios para aprender, demasiado ciegos en su orgullo para ser enseñados por Dios.
Y echas a tu espalda mis palabras. Despreciándolas, echándolas como inútiles fuera de la vista, como perniciosas. Muchos que se glorían en la ley, hacen esto de modo práctico; y en estos días en que hay quienes escogen esto y aquello en la Palabra de Dios, no pueden tolerar la parte práctica de las Escrituras; sienten aversión al deber, aborrecen la responsabilidad, arrancan los textos de su significado obvio, desgajan las Escrituras, para su propia destrucción. Es un mal signo cuando un hombre no se atreve a mirar a las Escrituras a la cara y, dando evidencia de impudicia, trata de darles significados menos condenatorios para sus pecados, y se esfuerza en probar que sus demandas no son tan abarcativas, después de todo. C. H. S.
Vers. 18. Si ves a un ladrón, tú te vas enseguida con él. Esto era literalmente verdad de los escribas y fariseos; devoraban las casas de las viudas y robaban sus haciendas con el pretexto de hacer largas oraciones; consintieron en los hechos de Barrabás, un ladrón, a quien prefirieron a Jesucristo; y se juntaron con los ladrones de la cruz para vilipendiarle; y, en el sentido espiritual, robaron la Palabra del Señor, cada uno, de su prójimo; quitaron la ley del conocimiento del pueblo y pusieron falsas glosas sobre los escritos sagrados. John Gill
Y con los adúlteros alternas ¡De qué modo tan simple declara esto que sin la santidad ningún hombre verá al Señor! No hay cantidad de ceremonial ni precisión teológica que pueda cubrir la falta de honradez y la fornicación; estas inmundicias han de ser purificadas de nosotros por la sangre de Jesús, pues de lo contrario encenderán un fuego en la ira de Dios que va a arder hasta el infierno.
Vers. 19. Das suelta a tu boca para el mal. Los pecados contra el noveno mandamiento son mencionados aquí. El hombre que se entrega al hábito de calumniar es un hipócrita vil si se asocia con el pueblo de Dios. La salud del hombre es fácilmente juzgada por su lengua. Una lengua sucia, un corazón sucio. Algunos calumnian casi con tanta frecuencia como respiran, y, no obstante, son sostenedores de la iglesia y muy escrupulosos con la santidad. ¿Hasta qué profundidades del mal no irán los que se deleitan en esparcirlo con su lengua?
Tu lengua trama engaños. Esta es una forma más decidida de calumnia, en que el hombre elabora métodos de difamación. Hay ingenio para la calumnia en algunos, y, ¡ay!, incluso hay algunos que se creen seguidores del Señor Jesús. Fabrican falsedades, las tejen en su propio telar, les dan forma en su yunque y ponen a la venta su mercancía.
¿Son éstos aceptos para Dios? Aunque pongan su riqueza sobre el altar y hablen elocuentemente de la verdad y la salvación, ¿puede serles Dios favorable? Si así lo creyéramos estaríamos blasfemando contra el santo Dios. Ante su vista son corrupción, hedor a sus narices. El echará a todos los mentirosos en el infierno. Que prediquen, oren y sacrifiquen cuanto quieran; hasta que se vuelvan veraces, el Dios de la verdad los detesta hasta lo sumo.
Vers. 20. Hablas contra tu hermano. El calumniador no hace caso de los lazos de parentesco. Apuñala a su hermano a escondidas y se envuelve en el vestido de la hipocresía, soñando que es un favorito del cielo.
¿No hay monstruos así hoy en día? ¡Ay!, Contaminan nuestras iglesias todavía, y son raíces de amargura, manchas en nuestras solemnidades, estrellas errantes, para quienes está reservada la negrura de la noche para siempre.
Quizás algunos que lean estas líneas lo son, por más que las lean en vano; sus ojos están demasiado oscurecidos para ver su propia condición, su corazón engrosado, sus oídos romos para oír; han sido entregados a un engaño, para que crean la mentira, y sean así condenados.
Vers. 21. ¿Pensabas que de cierto sería yo como tú? La inferencia que sacamos de la paciencia del Señor es infamante; el culpable, en espera, pensaba que su Juez pertenecía a su mismo orden. El ofrecía sacrificios y los creía aceptados; seguía en el pecado y no había castigo y por ello se decía: «¿Por qué creer en estos profetas demenciales?
A Dios no le importa cómo vivimos con tal de que paguemos los diezmos. Él no considera la rapiña si se le ofrecen becerros en el altar.» ¿Qué es lo que no se imaginarán los hombres respecto al Señor? Hubo un tiempo en que hicieron de un becerro la gloria de Israel, y de nuevo se han embrutecido. C. H. S.
Tales son la ceguera y corrupción de nuestra naturaleza, que nuestros pensamientos de El se hallan deformados hasta que por el ojo de la fe vemos su rostro en el cristal de la Palabra; y, por ello, algunos afirman que todos los hombres hijos de Adán (con la excepción de Cristo) son por naturaleza ateos; porque al mismo tiempo que reconocen a Dios, niegan su poder, presencia y justicia, y sólo le dejan ser lo que a ellos les agrada.
En realidad, es natural que cada hombre desee acomodar sus deseos carnales a un concepto tal de Dios que le sea favorable y cómodo. Dios nos dice: «¿Pensabas que de cierto sería yo como tú?» Los pecadores hacen con Dios como los etíopes coptos con los ángeles, a quienes en sus cuadros los pintan caras negras para que se parezcan a ellos. William Gurnall
Esto hacen los hombres cuando ruegan sobre pecados pequeños, veniales, tales que Dios no va a considerar dignos de nota; y como ellos piensan que es así, por tanto Dios ha de pensar lo mismo. El hombre, con un orgullo descomunal, quisiera encaramarse al trono del Todopoderoso y establecer una contradicción con la voluntad de Dios, al poner su propia voluntad y no la de Dios como la regla y escuadra de sus acciones. Este principio comenzó en el Paraíso cuando Adán no quiso atenerse a la voluntad revelada de Dios para él, sino que obró por su propia cuenta y con ello quiso ser como Dios. Stephen Charnock
Y las pondré delante de tus ojos; como si dijera: «Tú pensaste que todos tus pecados estaban desparramados y dispersos; que no podía hallarse ningún pecado; que no podían ser juntados; pero yo te aseguro que los ordenaré como soldados de un ejército, los pondré en hileras delante de tus ojos, y verás cómo no puedes contemplar -no ya contender con- una hueste semejante.»
Si un ejército de terrores divinos es tan espantoso, ¿qué será un ejército de pecados negros, infernales, cuando Dios traerá regimientos de ellos contra ti -aquí un regimiento de palabras profanas, otro de mentiras, otro de tratos falsos; aquí una tropa de acciones impuras; allá una legión de pensamientos impíos-, luchando todos a la vez contra tu vida y tu paz perdurable? Joseph Caryl
Los ateos se mofan de las Escrituras que nos dicen que tendremos que dar cuenta de todos nuestros actos, pero Dios hará que hallen la verdad en el día en que se pasarán cuentas. Es tan fácil para El hacer que sus mentes olvidadizas recuerden, como crear la mente en ellos. Cuando El aplique su registro a sus espíritus olvidadizos, se acordarán de todos sus pecados olvidados.
Cuando el impresor prensa los moldes contra el papel limpio, el papel registra cada una de las letras; del mismo modo, cuando Dios estampe nuestras mentes con su registro, verán todos sus pecados anteriores ante sus ojos. La mano ya escribía en la pared contra Belsasar, mientras estaba pecando, aunque él no la vio hasta que la copa quedó llena; así también los malvados; sus pecados son contados y sopesados, y no los ven hasta que llega el momento del terrible despertar. William Struther
Vers. 22. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, etc. ¿Qué hay menor que un grano de arena? Pero cuando lo multiplicas, ¿qué hay más pesado que las arenas del mar? Una suma pequeña, multiplicada, se incrementa; lo mismo un pecado pequeño del que no nos hemos arrepentido nos condena, como una vía de agua en el barco, aunque sea pequeña, si no se obtura, será bastante para que perezcamos ahogados. Thomas Watson
Vers. 23. El que ofrece sacrificios de alabanza me glorifica. La acción de gracias es una obra que ensalza a Dios. Aunque no hay nada que pueda añadir un codo a la gloria esencial de Dios, con todo, la alabanza le ensalza a la vista de los demás. Thomas Watson
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Salmo de Asaf». Este es el primer Salmo de Asaf, pero no sabemos si fue la producción de este eminente músico o meramente era dedicado a él. Los títulos de doce Salmos llevan su nombre, pese a lo cual no sabemos si hemos de adscribirle la paternidad a él, porque varios de estos Salmos son de fecha demasiado tardía para haber sido compuestos por el mismo autor que los otros. C. H. S.
Vers. 3. ¡Vendrá nuestro Dios! ¡Que venga nuestro Dios! Una oración para apresurar su advenimiento, como en Apocalipsis 22:20. Pool's SINOPSIS
Un fuego consumidor hay delante de él. Como Él dio su ley en fuego, así también en fuego será requerida. John Trapp
Vers. 5. Juntadme mis santos. Id, mensajeros veloces, y separad lo precioso de lo vil. Recoged el trigo del granero celestial. Que los elegidos, por más que estén desde tiempo esparcidos, marcados por mi gracia selectiva como mis santificados, sean ahora congregados en un lugar.
No todos los que parecen santos lo son; es necesario hacer una separación; por tanto, que todos los que profesan ser santos se reúnan delante de mi trono de juicio y que oigan la Palabra que va a escudriñar y poner a prueba a todos, para que puedan ser hallados los falsos y los verdaderos revelados. C. H. S.
Recuerda esta verdad importante: que los cristianos son llamados a ser santos por el Evangelio; que vosotros sois cristianos, no ya por vuestra ortodoxia, sino por vuestra santidad; que sois santos ni un punto más allá de lo que sois santos en vuestra conducta.
El pueblo de Dios da evidencia de ser santo por su conducta piadosa. «Por sus frutos», no por sus sentimientos; no por sus labios ni por lo que hayan profesado, sino «Por sus frutos los conoceréis». El carácter de los santos es evidenciado por la consagración divina. El pueblo de Dios es llamado santo en cuanto es dedicado a Dios. El deber y privilegio de los santos es consagrarse al servicio de Dios. Incluso un filósofo pagano pudo decir: «Yo me presto al mundo, pero me entrego a los dioses.» Pero nosotros poseemos más luz y conocimiento, y por tanto ponemos más énfasis en las obligaciones que Séneca. Condensado de J. Sibree, sermón
Las que hicieron conmigo pacto con sacrificio: ésta es la gran prueba, y algunos se han atrevido a imitarla. El pacto fue ratificado por el sacrificio de víctimas, el cortarlas y dividir las ofrendas; esto lo han hecho los justos al aceptar con fe verdadera el gran sacrificio propiciatorio, y esto, los que sólo aparentan, lo han hecho meramente en la forma externa. Que se reúnan ante el trono para hacer la prueba, y todos aquellos que han ratificado realmente el pacto por la fe en el Señor Jesús recibirán testimonio ante los mundos de ser objeto de gracia distintiva, en tanto que los formalistas se darán cuenta de que los sacrificios externos son todos en vano. ¡Oh solemne congregación, cómo se inclina en santa reverencia mi alma ante esta perspectiva!
Lo que sigue, empezando en el versículo siete, va dirigido directamente a los que profesan pertenecer al pueblo de Dios. Se dirige claramente a Israel, en primer lugar, pero es aplicable igualmente a la iglesia visible de Dios en todas las épocas. Declara la futilidad del culto externo cuando la fe espiritual está ausente y reposa meramente en las ceremonias externas.
Vers. 9. Pero no tomaré de tu casa becerros. Neciamente han soñado que los becerros con cuernos y pezuñas podían agradar al Señor, cuando en realidad El busca corazones y almas. Se han imaginado impíamente que Jehová necesita estas provisiones, y que si ellos proveen su altar de animales engordados, El estará contento. Lo que tenía por objeto su instrucción pasó a ser su confianza. No recuerdan que «obedecer es mejor que los sacrificios, y el atender, mejor que la grosura de los carneros». C. H. S.
Vers. 11, 12. Con nuestros pensamientos secretos de merecer algo de El por nuestros actos religiosos lo que hacemos es mostrar nuestro desprecio a la suficiencia de Dios, como si Dios estuviera en deuda con nosotros, se viera obligado a algo. Como si nuestras devociones pudieran traer una bienaventuranza a Dios mayor que la que ya posee esencialmente, cuando, realmente, «nuestra bondad no pasa a El». Stephen Charnock
Vers. 12. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti. Concepto extraño éste el de un Dios hambriento. Con todo, si una idea absurda fuera verdad, si el Señor deseara la carne, no se la pediría a los hombres. Él podría proveérsela de sus propias posesiones; no necesitaría aprovisionamiento procedente de sus criaturas. Incluso bajo la idea más burda posible de Dios, la fe en las ceremonias externas es altamente ridícula.
¿Piensan los hombres que el Señor necesita banderas y música, incienso y lino fino? Si fuera así, las estrellas levantarían su estandarte, los vientos y las olas serían su orquesta, diez mil veces diez mil flores exhalarían perfume, la nieve sería su alba, el arco iris su cinto, las nubes de luz su manto. ¡Oh necios y tardos de corazón, adoráis lo que no sabéis!
Vers. 13. ¿He de comer yo carne de toros, o he de beber sangre de machos cabríos? ¿Tan infatuados y ciegos sois pensando esto? ¿Puede el gran YO SOY tener necesidades corporales que se satisfagan tan burdamente? Los paganos tenían esta idea de sus ídolos, pero ¿os atrevéis a pensar así del que hizo los cielos y la tierra? ¿Podéis haber caído tan bajo que penséis esto de mí, oh Israel? ¡Qué vívido razonamiento es éste! ¡Cómo fulgura el resplandor del fuego en los rostros fatuos de los que confían en las formas externas!
Oh ciegos seguidores de Roma, ¿podéis leer esto y no sentiros sacudidos? La increpación está llena de indignación; las preguntas desconciertan; la conclusión es inevitable; el corazón adora sólo lo que es aceptable al verdadero Dios. Es inconcebible creer que las cosas externas pueden satisfacerle más allá de que mediante ellas se expresan nuestra fe y nuestro amor.
Vers. 14. Ofrece a Dios sacrificio de alabanza. No mires a tus sacrificios en sí mismos como agradables a Dios, sino preséntalos como tributos de tu gratitud; es entonces que serán aceptados, pero no hasta tanto tu alma no sienta amor y agradecimiento que ofrecerle.
Vers. 15. E invócame en el día de la angustia. ¡Oh versículo bienaventurado! ¿Es éste, pues, el verdadero sacrificio? ¿Es una ofrenda, pues, el pedir limosna al cielo? Lo es. El mismo Rey lo considera así. Porque en ella se manifiesta la fe, en ella se prueba el amor; porque en la hora de peligro corremos hacia aquellos que amamos. ¿Quién dirá que los santos del Antiguo Testamento no conocían el evangelio? Su mismo espíritu y esencia se exhalan como incienso en todo este santo Salmo.
Y tú me honrarás. Aquí vemos lo que es el verdadero ritual. Aquí leemos rúbricas inspiradas. La adoración espiritual es lo importante, lo esencial; todo lo demás fuera de ella es más bien una provocación para Dios. Como ayudas al alma, las ofrendas externas eran preciosas, pero cuando los hombres no van más allá de ellas, incluso estas cosas santificadas quedaban profanadas a la vista del cielo. C. H. S.
La oración es como el anillo que la reina Elizabeth dio al conde de Essex, ordenándole que si se hallaba en alguna situación desesperada se lo enviara y ella le socorrería. Dios manda a su pueblo que si se hallan perplejos le envíen este anillo: «Invócame en el día de la angustia; y yo te libraré y tú me honrarás.» George Swinnock
¿Quién va a pedir un pedazo de carne de venado a un guarda, si tiene acceso libre a los rebaños del amo con sólo indicar que lo desea? No suspires por otros ayudadores; confía sólo en El; confía plenamente en el uso de tales medios como los que El prescribe y facilita. Dios es celoso, no admite rivales ni permite que tú (en este caso) pongas dos cuerdas en tu arco. El que lo hace todo en todos, tiene que ser para ti el todo; del cual, y por el cual y para el cual, son todas las cosas; a El sea la alabanza para siempre (Romanos 11:36). George Gipps en un sermón predicado en el Parlamento.
Dios retiene las cosas a los que no se las piden, no sea que reciba quien no desea (Agustín). David tenía confianza en que por el poder de Dios podía saltar por encima de una pared; pero, no sin poner su propia fuerza y agilidad en acción. Las cosas que pedimos, hemos de esforzarnos por conseguirlas (Agustín). Thomas Adams
Aquí, empezando en el versículo dieciséis, el Señor se dirige de modo manifiesto a los malos entre su pueblo; y los tales existían incluso en los lugares más elevados de su santuario.
Si los formalistas morales han sido reprendidos, ¿cuánto más aquellos que pretenden, a pesar de su inmoralidad, participar en la comunión con el cielo? Si la falta de corazón echa a perder la adoración de los que son decentes y virtuosos, ¿cuánto más las violaciones de la ley, cometidas a las claras, corromperán los sacrificios de los malos?
Vers. 16. Pero al malo le dice Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes? ¡Tú quebrantas abiertamente mi ley moral y, a pesar de ello, pones gran énfasis en las órdenes ceremoniales! ¿Qué tienes que ver con ellas? ¿Qué interés tienes en ellas? ¿Te atreves a enseñar mi ley a otros, y la profanas tú mismo? ¡Qué impudencia, qué desvergüenza y blasfemia es ésta! ¡Tú guardas los días santos, observas los rituales, defiendes lo externo, y desprecias, en cambio, lo importante de la ley! Guías ciegos, coláis el mosquito y tragáis el camello; vuestra hipocresía se ve escrita en vuestra frente y es manifiesta a todos. C. H. S.
«Como la nieve en verano y la lluvia al tiempo de la cosecha, así el honor no es apropiado para el necio.» ¿No lo es? No es extraño, pues, que la sabiduría divina nos requiera que nos despojemos del viejo hombre (como las serpientes mudan su piel) antes de entrar en el oficio honroso de reprender el pecado. Daniel Burges
Los malos. Por los cuales se entiende, no los pecadores francos y abiertos, sino los hombres que hacen profesión de religión, y realmente son maestros de los demás, según se ve en las siguientes reconvenciones a los mismos: los escribas, los fariseos y los doctores entre los judíos, y así Kimchi lo interpreta en el sentido de eruditos o entendidos que aprenden y enseñan la ley pero no la ponen en práctica. John Gill
¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y tomar mi pacto en tu boca? Os refugiáis en mi pacto y holláis mi santidad como los cerdos pisotean las perlas; ¿pensáis que puedo consentirlo? Vuestras bocas están llenas de mentira y calumnia, y, con todo, ponéis mis palabras en ella ¡como si fueran bocados delicados para vosotros! ¡Qué terrible mal es el que se hace en este día cuando los hombres que explican las doctrinas desprecian los preceptos! Hacen de la gracia una cobertura para el pecado, e incluso se consideran sanos en la fe, cuando su vida es podredumbre. Necesitamos la gracia de las doctrinas tanto como las doctrinas de la gracia, y sin ella un apóstol no es más que un Judas, y un profesor elocuente es un enemigo redomado de la cruz de Cristo. C. H. S.
Observa lo que sigue, y lo que significa queda expuesto: Pero tú aborreces la corrección. Como si Dios dijera: «Tú, malvado, que no quieres ser reformado, que proteges tu pecado y lo aprietas junto a tu pecho, rehusando cambiar y odiando reformarte, ¿qué tienes que ver con mi pacto? Suelta las manos, que lo ensucias. El que está decidido a retener su pecado echa mano del pacto inútilmente, o bien finge sostenerlo pero no tiene contacto con él. ¡Ay de vosotros que pedís misericordia pero descuidáis el deber! Joseph Caryl
Cuando un ministro no hace lo que enseña, esto lo convierte en una persona ruin y despreciable; es más, lo pone en ridículo como el farmacéutico de Luciano, que tenía medicinas en su tienda para curar la tos, y las ofrecía a otros, pero él tosía sin parar. William Fenner
Vers. 17. Pero tú aborreces la corrección. Los que profesan y enseñan pero viven como profanos, muchas veces son demasiado sabios para aprender, demasiado ciegos en su orgullo para ser enseñados por Dios.
Y echas a tu espalda mis palabras. Despreciándolas, echándolas como inútiles fuera de la vista, como perniciosas. Muchos que se glorían en la ley, hacen esto de modo práctico; y en estos días en que hay quienes escogen esto y aquello en la Palabra de Dios, no pueden tolerar la parte práctica de las Escrituras; sienten aversión al deber, aborrecen la responsabilidad, arrancan los textos de su significado obvio, desgajan las Escrituras, para su propia destrucción. Es un mal signo cuando un hombre no se atreve a mirar a las Escrituras a la cara y, dando evidencia de impudicia, trata de darles significados menos condenatorios para sus pecados, y se esfuerza en probar que sus demandas no son tan abarcativas, después de todo. C. H. S.
Vers. 18. Si ves a un ladrón, tú te vas enseguida con él. Esto era literalmente verdad de los escribas y fariseos; devoraban las casas de las viudas y robaban sus haciendas con el pretexto de hacer largas oraciones; consintieron en los hechos de Barrabás, un ladrón, a quien prefirieron a Jesucristo; y se juntaron con los ladrones de la cruz para vilipendiarle; y, en el sentido espiritual, robaron la Palabra del Señor, cada uno, de su prójimo; quitaron la ley del conocimiento del pueblo y pusieron falsas glosas sobre los escritos sagrados. John Gill
Y con los adúlteros alternas ¡De qué modo tan simple declara esto que sin la santidad ningún hombre verá al Señor! No hay cantidad de ceremonial ni precisión teológica que pueda cubrir la falta de honradez y la fornicación; estas inmundicias han de ser purificadas de nosotros por la sangre de Jesús, pues de lo contrario encenderán un fuego en la ira de Dios que va a arder hasta el infierno.
Vers. 19. Das suelta a tu boca para el mal. Los pecados contra el noveno mandamiento son mencionados aquí. El hombre que se entrega al hábito de calumniar es un hipócrita vil si se asocia con el pueblo de Dios. La salud del hombre es fácilmente juzgada por su lengua. Una lengua sucia, un corazón sucio. Algunos calumnian casi con tanta frecuencia como respiran, y, no obstante, son sostenedores de la iglesia y muy escrupulosos con la santidad. ¿Hasta qué profundidades del mal no irán los que se deleitan en esparcirlo con su lengua?
Tu lengua trama engaños. Esta es una forma más decidida de calumnia, en que el hombre elabora métodos de difamación. Hay ingenio para la calumnia en algunos, y, ¡ay!, incluso hay algunos que se creen seguidores del Señor Jesús. Fabrican falsedades, las tejen en su propio telar, les dan forma en su yunque y ponen a la venta su mercancía.
¿Son éstos aceptos para Dios? Aunque pongan su riqueza sobre el altar y hablen elocuentemente de la verdad y la salvación, ¿puede serles Dios favorable? Si así lo creyéramos estaríamos blasfemando contra el santo Dios. Ante su vista son corrupción, hedor a sus narices. El echará a todos los mentirosos en el infierno. Que prediquen, oren y sacrifiquen cuanto quieran; hasta que se vuelvan veraces, el Dios de la verdad los detesta hasta lo sumo.
Vers. 20. Hablas contra tu hermano. El calumniador no hace caso de los lazos de parentesco. Apuñala a su hermano a escondidas y se envuelve en el vestido de la hipocresía, soñando que es un favorito del cielo.
¿No hay monstruos así hoy en día? ¡Ay!, Contaminan nuestras iglesias todavía, y son raíces de amargura, manchas en nuestras solemnidades, estrellas errantes, para quienes está reservada la negrura de la noche para siempre.
Quizás algunos que lean estas líneas lo son, por más que las lean en vano; sus ojos están demasiado oscurecidos para ver su propia condición, su corazón engrosado, sus oídos romos para oír; han sido entregados a un engaño, para que crean la mentira, y sean así condenados.
Vers. 21. ¿Pensabas que de cierto sería yo como tú? La inferencia que sacamos de la paciencia del Señor es infamante; el culpable, en espera, pensaba que su Juez pertenecía a su mismo orden. El ofrecía sacrificios y los creía aceptados; seguía en el pecado y no había castigo y por ello se decía: «¿Por qué creer en estos profetas demenciales?
A Dios no le importa cómo vivimos con tal de que paguemos los diezmos. Él no considera la rapiña si se le ofrecen becerros en el altar.» ¿Qué es lo que no se imaginarán los hombres respecto al Señor? Hubo un tiempo en que hicieron de un becerro la gloria de Israel, y de nuevo se han embrutecido. C. H. S.
Tales son la ceguera y corrupción de nuestra naturaleza, que nuestros pensamientos de El se hallan deformados hasta que por el ojo de la fe vemos su rostro en el cristal de la Palabra; y, por ello, algunos afirman que todos los hombres hijos de Adán (con la excepción de Cristo) son por naturaleza ateos; porque al mismo tiempo que reconocen a Dios, niegan su poder, presencia y justicia, y sólo le dejan ser lo que a ellos les agrada.
En realidad, es natural que cada hombre desee acomodar sus deseos carnales a un concepto tal de Dios que le sea favorable y cómodo. Dios nos dice: «¿Pensabas que de cierto sería yo como tú?» Los pecadores hacen con Dios como los etíopes coptos con los ángeles, a quienes en sus cuadros los pintan caras negras para que se parezcan a ellos. William Gurnall
Esto hacen los hombres cuando ruegan sobre pecados pequeños, veniales, tales que Dios no va a considerar dignos de nota; y como ellos piensan que es así, por tanto Dios ha de pensar lo mismo. El hombre, con un orgullo descomunal, quisiera encaramarse al trono del Todopoderoso y establecer una contradicción con la voluntad de Dios, al poner su propia voluntad y no la de Dios como la regla y escuadra de sus acciones. Este principio comenzó en el Paraíso cuando Adán no quiso atenerse a la voluntad revelada de Dios para él, sino que obró por su propia cuenta y con ello quiso ser como Dios. Stephen Charnock
Y las pondré delante de tus ojos; como si dijera: «Tú pensaste que todos tus pecados estaban desparramados y dispersos; que no podía hallarse ningún pecado; que no podían ser juntados; pero yo te aseguro que los ordenaré como soldados de un ejército, los pondré en hileras delante de tus ojos, y verás cómo no puedes contemplar -no ya contender con- una hueste semejante.»
Si un ejército de terrores divinos es tan espantoso, ¿qué será un ejército de pecados negros, infernales, cuando Dios traerá regimientos de ellos contra ti -aquí un regimiento de palabras profanas, otro de mentiras, otro de tratos falsos; aquí una tropa de acciones impuras; allá una legión de pensamientos impíos-, luchando todos a la vez contra tu vida y tu paz perdurable? Joseph Caryl
Los ateos se mofan de las Escrituras que nos dicen que tendremos que dar cuenta de todos nuestros actos, pero Dios hará que hallen la verdad en el día en que se pasarán cuentas. Es tan fácil para El hacer que sus mentes olvidadizas recuerden, como crear la mente en ellos. Cuando El aplique su registro a sus espíritus olvidadizos, se acordarán de todos sus pecados olvidados.
Cuando el impresor prensa los moldes contra el papel limpio, el papel registra cada una de las letras; del mismo modo, cuando Dios estampe nuestras mentes con su registro, verán todos sus pecados anteriores ante sus ojos. La mano ya escribía en la pared contra Belsasar, mientras estaba pecando, aunque él no la vio hasta que la copa quedó llena; así también los malvados; sus pecados son contados y sopesados, y no los ven hasta que llega el momento del terrible despertar. William Struther
Vers. 22. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, etc. ¿Qué hay menor que un grano de arena? Pero cuando lo multiplicas, ¿qué hay más pesado que las arenas del mar? Una suma pequeña, multiplicada, se incrementa; lo mismo un pecado pequeño del que no nos hemos arrepentido nos condena, como una vía de agua en el barco, aunque sea pequeña, si no se obtura, será bastante para que perezcamos ahogados. Thomas Watson
Vers. 23. El que ofrece sacrificios de alabanza me glorifica. La acción de gracias es una obra que ensalza a Dios. Aunque no hay nada que pueda añadir un codo a la gloria esencial de Dios, con todo, la alabanza le ensalza a la vista de los demás. Thomas Watson
***
COMENTARIO SALMO 49
SALMO 49
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Vers. 2. Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente. Nuestra predicación debería tener una voz que hablara a todas las clases, y todos deberían tener oído para ella. Acomodar nuestra palabra a los ricos sólo sería una adulación vergonzosa, y dirigirnos sólo a los pobres para agradarles es hacer la obra de un demagogo. La verdad puede ser dicha de tal forma que tenga poder para todos, y el sabio procura conseguir este estilo aceptable. Ricos y pobres pronto han de hallarse en la tumba; pueden estar contentos encontrándose ya ahora. En la congregación de los muertos serán abolidas todas las diferencias de rango; no debería haber ahora impedimentos para recibir instrucción conjunta.
Vers. 3. Y la meditación de mi corazón [hablará], inteligencia. El mismo Espíritu que hacia a los antiguos videntes elocuentes los hacía también reflexivos. La ayuda del Espíritu Santo nunca fue para reemplazar el uso de nuestras propias potencias mentales. El Espíritu Santo no nos hace hablar como el asno de Balaam, que meramente emitía sonidos pero no meditaba; sino que primero nos lleva a considerar y reflexionar, y luego nos da la lengua de fuego para hablar con poder.
Vers. 5. ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis opresores me rodee? El hombre de Dios mira hacia adelante con calma a los tiempos duros en que los males que le han pisado los talones conseguirán una ventaja temporal sobre él. Hombres inicuos, aquí llamados en forma abstracta iniquidad, están al acecho de los justos como serpientes que buscan el talón del caminante. C. H. S.
Vers. 6. Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan. ¿Quién llama con aldabonazos más fuertes a la puerta del cielo para que se le deje entrar que aquellos a quienes Cristo rechazará como obreros de iniquidad? ¡Oh, qué desengaño será! Calígula nunca se puso más en ridículo que cuando se hizo honrar como un Dios, pese a que vivía como un demonio. Antes que otros os tomen por cristianos, por amor de Dios, probad que sois hombres y no bestias, no como ahora que vivís vidas de brutos. No habléis de vuestras esperanzas de salvación en tanto que las marcas de la condenación se vean en vuestras vidas depravadas.
Un fraile estaba predicando en Roma una cuaresma, y mostró que poseía un juicio muy sano en este punto, porque estando algunos cardenales y muchos otros grandes presentes, empezó su sermón diciendo abruptamente y con ironía: «San Pedro era un necio, san Pablo era un necio, y todos los cristianos primitivos eran necios; porque pensaban que el camino del cielo era el de las oraciones, lágrimas, ayunos y vigilias, mortificaciones severas, y negarse la pompa y gloria de este mundo; en tanto que vosotros, aquí en Roma, pasáis el tiempo en bailes y máscaras, vivís en pompa y orgullo, concupiscencia y lascivia, y, con todo, os tenéis por buenos cristianos y esperáis ser salvos; pero al final vais a demostrar que los necios sois vosotros, y ellos hallarán que eran sabios.» William Gurnall en un sermón funerario para Lady Mary Vere
Vers. 7. Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano. Con todas sus riquezas, todos ellos puestos juntos no podrán rescatar a un camarada de las garras de la muerte. Se jactan de lo que harán con nosotros; que procuren por ellos. Que pesen su oro en las balanzas de la muerte, y vean cuántos gusanos y podredumbre pueden comprar con él para su tumba. C. H. S.
Vers. 8. Porque el rescate de su vida es demasiado caro, y nunca le bastará. En este juicio las lágrimas no prevalecerán, las oraciones no serán escuchadas, las promesas no serán admitidas, los arrepentimientos vendrán demasiado tarde, y en cuanto a las riquezas, títulos honoríficos, cetros y diademas no les servirán de mucho. Thomas Tymme
Vers. 9. No hay precio que pueda asegurar a nadie que viva en adelante para siempre, y nunca vea corrupción. Los hombres se desviven en busca de oro; ¿qué harían si fuera el elixir de la inmortalidad? El oro es pagado en abundancia para engañar al gusano del pobre cuerpo al embalsamarlo o al incluirlo en un ataúd de plomo, pero es un negocio miserable, una farsa y una burla. En cuanto al alma, es algo demasiado sutil para ser detenida aquí cuando oye la orden divina de ascender por rutas desconocidas. Nunca, pues, temeremos a aquellos que nos muerden los talones y se jactan de tesoros que son impotentes para salvar.
Vers. 10. Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio. La locura no inmuniza contra la muerte. Mueren el juglar que piruetea y el bufón que divierte, como también el erudito y el estudioso. La alegría no puede burlarse de la hora de la muerte; la muerte que visita la universidad no exime a la taberna.
Vers. 11. Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación. Es muy necio el que en su pensamiento es más necio de lo que se permite al hablar. Este fruto podrido, podrido en su centro, son los mundanos. En lo profundo de su corazón, aunque no se atreven a decirlo, se imaginan que los bienes terrenales son reales y duraderos. ¡Soñadores insensatos! La ruina de sus castillos y palacios debería enseñarles una lección, pero todavía acarician el engaño. No pueden distinguir el espejismo, de las verdaderas corrientes de agua; se imaginan que hay arco iris en el establo, y que las nubes son las colinas eternas. C. H. S.
¡Cristianos!, muchos, como oradores, declaman contra la vanidad de la criatura, y hablan de modo despectivo del dinero, como hacen Otros, y dicen: «Sabemos que es un poco de tierra refinada»; pero en sus corazones están apegados al mismo, se resisten a separarse de él por amor a Dios o ante la voluntad declarada de Dios. Así como el que dice buenas palabras de Dios no significa que confía en Dios, el hablar malas palabras de las riquezas del mundo no los exime de confiar en ellas. Hay una diferencia entre declamar como un orador y actuar como un cristiano. Thomas Manton
Dan sus nombres a sus tierras. Es bastante común esta práctica. Sus terrenos son indicados por sus nombres; es como silos escribieran sobre el agua. Los hombres incluso han llamado países según sus propios nombres, pero, ¿de qué les sirve este cumplimiento, aun en el caso de que los demás persistan llamándolos así?
Vers. 12. Mas el hombre no permanecerá en su opulencia. No es sino un huésped o inquilino durante una hora, ni siquiera toda una noche; aunque viva en salas de mármol, se le da noticia de salir. La eminencia es siempre una inminencia de peligro. El héroe del momento dura esto: un momento. Los cetros caen de las manos paralizadas que un tiempo los retenían con vigor, y las coronas resbalan de los cráneos cuando la vida se despide. C. H. S.
Los rabinos lo leen así: «Adán, siendo honrado, se alojó menos de una noche.» La palabra hebrea «permanecer» significa «alojarse toda la noche». Adán, pues, al parecer, no estuvo ni una sola noche alojado en el Paraíso. Thomas Watson
Es semejante a las bestias que perecen. No es como las ovejas que son preservadas por el Gran Pastor, sino como el animal cazado condenado a morir. Vive la vida del bruto y muere la muerte del bruto. Nadando en las riquezas, saciado de placer, ha engordado para la matanza, muere como el buey en el matadero. ¡Ay!, que una criatura tan noble use su vida de modo indigno y termine de modo tan desventurado y vergonzoso. Por lo que se refiere a este mundo, ¿en qué forma difiere la muerte de muchos hombres de la de un perro? Se hunden
En el polvo vil de donde procedieron,
Sin que nadie los llore, honre o cante.
¿Qué razón hay, pues, para que los piadosos teman cuando estas bestias brutas naturales los asaltan? ¿No deberían seguir poseyendo sus almas en paciencia? C. H. S.
Vers. 13. Éste su camino es locura. La locura del hombre raramente se ve más que en el afanarse por nada, en hacer un gran ruido cuando hay muy pocas nueces, como el bobalicón que se presentó a Alejandro jactándose de que podía hacer pasar un guisante por un agujero muy pequeño desde cierta distancia destreza que le había costado muchas horas de prácticas-, y pensaba que recibiría una gran recompensa; pero el rey le regaló una canasta de guisantes, recompensa apropiada a su diligente negligencia u ociosa actividad. George Swinnock
Vers. 14. La muerte los pastorea. La muerte, como un pastor torvo y ceñudo los guía, y los lleva al lugar de sus pastos eternos, donde todo es soledad y miseria.
Las rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana... Los rectos se hallaban antes a la cola, pero por la mañana se hallarán a la cabeza. Los pecadores rigen al caer la noche; sus honores se marchitan y por la mañana la posición de ellos está invertida. La reflexión más dulce del justo es que «por la mañana» aquí significa el comienzo de un día interminable, inmutable. C. H. S.
Su hermosura se consume, y el Seol será su morada. ¿Dónde se halla su pompa, su delicadeza, su belleza? Todas estas cosas se han desvanecido como el humo, y ahora no queda nada sino polvo, horror y peste. El alma, habiéndose soltado, yace sobre el suelo, no un ser humano, sino un cadáver sin vida, sin sentido, sin fuerza y horrible a la vista, si es que se puede mirar. Thomas Tymme
¡Ah!, la tristeza, el montón de ruinas confuso de la humanidad, ¡qué terrible carnicería se hace de la raza humana! Y ¡qué solemne y terrible escena, cubierta de los restos desordenados de sus compañeros, se presenta en sus mentes! ¡Allí yacen los huesos del monarca orgulloso, que se tenía casi por un dios, mezclados con las cenizas de sus súbditos más pobres! La muerte se apoderó de él en la cumbre de su vanidad; estaba regresando de una conquista, su mente altanera hinchada por el poder y la grandeza, cuando una de las flechas fatales le tocó el corazón y en un instante dio al traste con sus pensamientos e intrigas; el sueño de gloria se desvaneció, y todo su imperio quedó confinado a la tumba.
Allí hay un cuerpo al que se prodigaban cuidados, y cuya hermosura y forma eran admiradas neciamente, ahora podrido; nada sino gusanos le acompañan; éste es el cambio que ha traído la muerte. Mira, después, las cenizas oscuras y anónimas de un rico, un codicioso, un avaro cuya alma estaba pegada a este mundo y abrazada a sus tesoros; ¡con qué convulsiones y agonías la muerte le arrancó de esta tierra! ¡Cómo se agarraban sus dedos al oro! ¡Con qué vehemencia hundía sus manos en la plata, indiferente a su desespero! William Dunlop
Vers. 15. Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol. De nuestro lugar temporal de descanso saldremos a su debido tiempo avivados por la energía divina. Como nuestra Cabeza resurrecta, no podemos ser retenidos por los lazos de la tumba; la redención nos ha emancipado de la esclavitud de la muerte. El hombre no puede hallar redención en las riquezas, pero Dios la ha hallado en la sangre de su querido Hijo. C. H. S.
Porque El me tomará consigo. Este medio versículo, bien corto, como hace notar Boncher, pesa más por su misma brevedad. La misma expresión ocurre de nuevo (73:24): «Tú me tomarás», siendo el original de los dos, Génesis 5:24, en que se dice del traslado de Enoc: «Y no se halló porque Dios se lo había llevado.» J. J. Stewart Perowne
Vers. 16. No temas cuando se enriquece alguno. No te preocupes cuando ves al impío que prospera. No hagas preguntas sobre la justicia divina; que ningún presentimiento nuble tu mente. La prosperidad temporal es de tan poco valor que no vale la pena preocuparse por ella; que los perros roan sus huesos, y los cerdos hurguen.
Cuando aumenta la gloria de su casa. Aunque el pecador y su familia son objeto de gran estima, y su posición es muy elevada, no importa; todas las cosas serán puestas en su lugar a su debido tiempo. Sólo aquellos cuyo juicio es sin valor van a estimar a los hombres más a causa de la extensión de sus tierras; los que son estimados por razones tan faltas de razón, van a hallar su nivel antes de poco, cuando la verdad y la justicia pasen a primera fila.
Vers. 17. Porque cuando muera no se llevará nada. Sólo tiene sus tierras en arriendo, y la muerte termina el plazo del mismo. El hombre tiene que atravesar el río de la muerte desnudo. Ni un harapo como vestido, ni una moneda de todo su tesoro, ni una pizca de su honor puede el mundano llevarse consigo al morir. ¿Por qué, pues, angustiarse por una prosperidad tan pasajera? C. H. S.
Los ricos son como las piedras del granizo; hacen mucho ruido en el mundo, como el tableteo del granizo al caer sobre las tejas de la casa; caen, se quedan sobre el suelo y se derriten. La vida del hombre es como las riberas de un río, su estado temporal es la corriente; el tiempo erosiona las riberas, pero la corriente no cesa, sigue abajo, sin cesar. Thomas Adams
Su gloria no desciende tras él. Al descender, abajo, más abajo siempre, ninguno de sus honores o posesiones le sigue. Las patentes de nobleza son papel mojado en el sepulcro. Su señorío, su honor, su gracia, todo ello son títulos ridículos en la tumba. El infierno no sabe nada de la aristocracia. Los pecadores delicados y melindrosos hallarán que las llamas eternas no respetan sus afectaciones y re-finamientos. C. H. S.
La muerte agarra al pecador por el cuello y «le arrastra escaleras abajo a la tumba». La indulgencia de alguna tendencia pecaminosa tiene esta propensión al descenso, que es mortal. Toda concupiscencia, sea por las riquezas, los honores, los juegos, el vino o las mujeres, guía al engañado y desgraciado adicto, paso a paso, a las cámaras de la muerte. No hay esperanza en la perspectiva temida: la tribulación y la angustia se apoderan del espíritu. ¿Has escapado, alma mía, de la red del infernal cazador? No olvides que es un carbón encendido arrancado del fuego. ¡Oh, qué deudores somos a la gracia! George Offor
Vers. 18. Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma. Se considera feliz. Tiene las buenas cosas de esta vida. Su objetivo principal es bendecirse a sí mismo. Estaba cargado de la adulación de los halagadores.
Los hombres te alabarán cuando las cosas te van bien. La generalidad de los hombres da culto al éxito, no importa cómo se consiga. No importa el color del caballo que gana; basta con que gane. «Cuida el número uno» es la filosofía del mundo proverbial, y el que presta atención a él es «listo», «un hombre de negocios capaz», «un individuo astuto y con sentido común», eté. El banquero se pudre como el limpiabotas, y el noble como el pobre. ¡Ay!, pobres riquezas, que son los colores del arco iris en una burbuja, el arrebol de la niebla matutina, sin sustancia alguna.
Así termina el canto del poeta. El tema es consolador para el justo; lleno de advertencia al mundano. Escucha, oh rico. Escucha, oh pobre. Prestad vuestro oído al mismo, vosotras naciones de la tierra. C. H. S.
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Vers. 2. Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente. Nuestra predicación debería tener una voz que hablara a todas las clases, y todos deberían tener oído para ella. Acomodar nuestra palabra a los ricos sólo sería una adulación vergonzosa, y dirigirnos sólo a los pobres para agradarles es hacer la obra de un demagogo. La verdad puede ser dicha de tal forma que tenga poder para todos, y el sabio procura conseguir este estilo aceptable. Ricos y pobres pronto han de hallarse en la tumba; pueden estar contentos encontrándose ya ahora. En la congregación de los muertos serán abolidas todas las diferencias de rango; no debería haber ahora impedimentos para recibir instrucción conjunta.
Vers. 3. Y la meditación de mi corazón [hablará], inteligencia. El mismo Espíritu que hacia a los antiguos videntes elocuentes los hacía también reflexivos. La ayuda del Espíritu Santo nunca fue para reemplazar el uso de nuestras propias potencias mentales. El Espíritu Santo no nos hace hablar como el asno de Balaam, que meramente emitía sonidos pero no meditaba; sino que primero nos lleva a considerar y reflexionar, y luego nos da la lengua de fuego para hablar con poder.
Vers. 5. ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis opresores me rodee? El hombre de Dios mira hacia adelante con calma a los tiempos duros en que los males que le han pisado los talones conseguirán una ventaja temporal sobre él. Hombres inicuos, aquí llamados en forma abstracta iniquidad, están al acecho de los justos como serpientes que buscan el talón del caminante. C. H. S.
Vers. 6. Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan. ¿Quién llama con aldabonazos más fuertes a la puerta del cielo para que se le deje entrar que aquellos a quienes Cristo rechazará como obreros de iniquidad? ¡Oh, qué desengaño será! Calígula nunca se puso más en ridículo que cuando se hizo honrar como un Dios, pese a que vivía como un demonio. Antes que otros os tomen por cristianos, por amor de Dios, probad que sois hombres y no bestias, no como ahora que vivís vidas de brutos. No habléis de vuestras esperanzas de salvación en tanto que las marcas de la condenación se vean en vuestras vidas depravadas.
Un fraile estaba predicando en Roma una cuaresma, y mostró que poseía un juicio muy sano en este punto, porque estando algunos cardenales y muchos otros grandes presentes, empezó su sermón diciendo abruptamente y con ironía: «San Pedro era un necio, san Pablo era un necio, y todos los cristianos primitivos eran necios; porque pensaban que el camino del cielo era el de las oraciones, lágrimas, ayunos y vigilias, mortificaciones severas, y negarse la pompa y gloria de este mundo; en tanto que vosotros, aquí en Roma, pasáis el tiempo en bailes y máscaras, vivís en pompa y orgullo, concupiscencia y lascivia, y, con todo, os tenéis por buenos cristianos y esperáis ser salvos; pero al final vais a demostrar que los necios sois vosotros, y ellos hallarán que eran sabios.» William Gurnall en un sermón funerario para Lady Mary Vere
Vers. 7. Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano. Con todas sus riquezas, todos ellos puestos juntos no podrán rescatar a un camarada de las garras de la muerte. Se jactan de lo que harán con nosotros; que procuren por ellos. Que pesen su oro en las balanzas de la muerte, y vean cuántos gusanos y podredumbre pueden comprar con él para su tumba. C. H. S.
Vers. 8. Porque el rescate de su vida es demasiado caro, y nunca le bastará. En este juicio las lágrimas no prevalecerán, las oraciones no serán escuchadas, las promesas no serán admitidas, los arrepentimientos vendrán demasiado tarde, y en cuanto a las riquezas, títulos honoríficos, cetros y diademas no les servirán de mucho. Thomas Tymme
Vers. 9. No hay precio que pueda asegurar a nadie que viva en adelante para siempre, y nunca vea corrupción. Los hombres se desviven en busca de oro; ¿qué harían si fuera el elixir de la inmortalidad? El oro es pagado en abundancia para engañar al gusano del pobre cuerpo al embalsamarlo o al incluirlo en un ataúd de plomo, pero es un negocio miserable, una farsa y una burla. En cuanto al alma, es algo demasiado sutil para ser detenida aquí cuando oye la orden divina de ascender por rutas desconocidas. Nunca, pues, temeremos a aquellos que nos muerden los talones y se jactan de tesoros que son impotentes para salvar.
Vers. 10. Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio. La locura no inmuniza contra la muerte. Mueren el juglar que piruetea y el bufón que divierte, como también el erudito y el estudioso. La alegría no puede burlarse de la hora de la muerte; la muerte que visita la universidad no exime a la taberna.
Vers. 11. Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación. Es muy necio el que en su pensamiento es más necio de lo que se permite al hablar. Este fruto podrido, podrido en su centro, son los mundanos. En lo profundo de su corazón, aunque no se atreven a decirlo, se imaginan que los bienes terrenales son reales y duraderos. ¡Soñadores insensatos! La ruina de sus castillos y palacios debería enseñarles una lección, pero todavía acarician el engaño. No pueden distinguir el espejismo, de las verdaderas corrientes de agua; se imaginan que hay arco iris en el establo, y que las nubes son las colinas eternas. C. H. S.
¡Cristianos!, muchos, como oradores, declaman contra la vanidad de la criatura, y hablan de modo despectivo del dinero, como hacen Otros, y dicen: «Sabemos que es un poco de tierra refinada»; pero en sus corazones están apegados al mismo, se resisten a separarse de él por amor a Dios o ante la voluntad declarada de Dios. Así como el que dice buenas palabras de Dios no significa que confía en Dios, el hablar malas palabras de las riquezas del mundo no los exime de confiar en ellas. Hay una diferencia entre declamar como un orador y actuar como un cristiano. Thomas Manton
Dan sus nombres a sus tierras. Es bastante común esta práctica. Sus terrenos son indicados por sus nombres; es como silos escribieran sobre el agua. Los hombres incluso han llamado países según sus propios nombres, pero, ¿de qué les sirve este cumplimiento, aun en el caso de que los demás persistan llamándolos así?
Vers. 12. Mas el hombre no permanecerá en su opulencia. No es sino un huésped o inquilino durante una hora, ni siquiera toda una noche; aunque viva en salas de mármol, se le da noticia de salir. La eminencia es siempre una inminencia de peligro. El héroe del momento dura esto: un momento. Los cetros caen de las manos paralizadas que un tiempo los retenían con vigor, y las coronas resbalan de los cráneos cuando la vida se despide. C. H. S.
Los rabinos lo leen así: «Adán, siendo honrado, se alojó menos de una noche.» La palabra hebrea «permanecer» significa «alojarse toda la noche». Adán, pues, al parecer, no estuvo ni una sola noche alojado en el Paraíso. Thomas Watson
Es semejante a las bestias que perecen. No es como las ovejas que son preservadas por el Gran Pastor, sino como el animal cazado condenado a morir. Vive la vida del bruto y muere la muerte del bruto. Nadando en las riquezas, saciado de placer, ha engordado para la matanza, muere como el buey en el matadero. ¡Ay!, que una criatura tan noble use su vida de modo indigno y termine de modo tan desventurado y vergonzoso. Por lo que se refiere a este mundo, ¿en qué forma difiere la muerte de muchos hombres de la de un perro? Se hunden
En el polvo vil de donde procedieron,
Sin que nadie los llore, honre o cante.
¿Qué razón hay, pues, para que los piadosos teman cuando estas bestias brutas naturales los asaltan? ¿No deberían seguir poseyendo sus almas en paciencia? C. H. S.
Vers. 13. Éste su camino es locura. La locura del hombre raramente se ve más que en el afanarse por nada, en hacer un gran ruido cuando hay muy pocas nueces, como el bobalicón que se presentó a Alejandro jactándose de que podía hacer pasar un guisante por un agujero muy pequeño desde cierta distancia destreza que le había costado muchas horas de prácticas-, y pensaba que recibiría una gran recompensa; pero el rey le regaló una canasta de guisantes, recompensa apropiada a su diligente negligencia u ociosa actividad. George Swinnock
Vers. 14. La muerte los pastorea. La muerte, como un pastor torvo y ceñudo los guía, y los lleva al lugar de sus pastos eternos, donde todo es soledad y miseria.
Las rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana... Los rectos se hallaban antes a la cola, pero por la mañana se hallarán a la cabeza. Los pecadores rigen al caer la noche; sus honores se marchitan y por la mañana la posición de ellos está invertida. La reflexión más dulce del justo es que «por la mañana» aquí significa el comienzo de un día interminable, inmutable. C. H. S.
Su hermosura se consume, y el Seol será su morada. ¿Dónde se halla su pompa, su delicadeza, su belleza? Todas estas cosas se han desvanecido como el humo, y ahora no queda nada sino polvo, horror y peste. El alma, habiéndose soltado, yace sobre el suelo, no un ser humano, sino un cadáver sin vida, sin sentido, sin fuerza y horrible a la vista, si es que se puede mirar. Thomas Tymme
¡Ah!, la tristeza, el montón de ruinas confuso de la humanidad, ¡qué terrible carnicería se hace de la raza humana! Y ¡qué solemne y terrible escena, cubierta de los restos desordenados de sus compañeros, se presenta en sus mentes! ¡Allí yacen los huesos del monarca orgulloso, que se tenía casi por un dios, mezclados con las cenizas de sus súbditos más pobres! La muerte se apoderó de él en la cumbre de su vanidad; estaba regresando de una conquista, su mente altanera hinchada por el poder y la grandeza, cuando una de las flechas fatales le tocó el corazón y en un instante dio al traste con sus pensamientos e intrigas; el sueño de gloria se desvaneció, y todo su imperio quedó confinado a la tumba.
Allí hay un cuerpo al que se prodigaban cuidados, y cuya hermosura y forma eran admiradas neciamente, ahora podrido; nada sino gusanos le acompañan; éste es el cambio que ha traído la muerte. Mira, después, las cenizas oscuras y anónimas de un rico, un codicioso, un avaro cuya alma estaba pegada a este mundo y abrazada a sus tesoros; ¡con qué convulsiones y agonías la muerte le arrancó de esta tierra! ¡Cómo se agarraban sus dedos al oro! ¡Con qué vehemencia hundía sus manos en la plata, indiferente a su desespero! William Dunlop
Vers. 15. Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol. De nuestro lugar temporal de descanso saldremos a su debido tiempo avivados por la energía divina. Como nuestra Cabeza resurrecta, no podemos ser retenidos por los lazos de la tumba; la redención nos ha emancipado de la esclavitud de la muerte. El hombre no puede hallar redención en las riquezas, pero Dios la ha hallado en la sangre de su querido Hijo. C. H. S.
Porque El me tomará consigo. Este medio versículo, bien corto, como hace notar Boncher, pesa más por su misma brevedad. La misma expresión ocurre de nuevo (73:24): «Tú me tomarás», siendo el original de los dos, Génesis 5:24, en que se dice del traslado de Enoc: «Y no se halló porque Dios se lo había llevado.» J. J. Stewart Perowne
Vers. 16. No temas cuando se enriquece alguno. No te preocupes cuando ves al impío que prospera. No hagas preguntas sobre la justicia divina; que ningún presentimiento nuble tu mente. La prosperidad temporal es de tan poco valor que no vale la pena preocuparse por ella; que los perros roan sus huesos, y los cerdos hurguen.
Cuando aumenta la gloria de su casa. Aunque el pecador y su familia son objeto de gran estima, y su posición es muy elevada, no importa; todas las cosas serán puestas en su lugar a su debido tiempo. Sólo aquellos cuyo juicio es sin valor van a estimar a los hombres más a causa de la extensión de sus tierras; los que son estimados por razones tan faltas de razón, van a hallar su nivel antes de poco, cuando la verdad y la justicia pasen a primera fila.
Vers. 17. Porque cuando muera no se llevará nada. Sólo tiene sus tierras en arriendo, y la muerte termina el plazo del mismo. El hombre tiene que atravesar el río de la muerte desnudo. Ni un harapo como vestido, ni una moneda de todo su tesoro, ni una pizca de su honor puede el mundano llevarse consigo al morir. ¿Por qué, pues, angustiarse por una prosperidad tan pasajera? C. H. S.
Los ricos son como las piedras del granizo; hacen mucho ruido en el mundo, como el tableteo del granizo al caer sobre las tejas de la casa; caen, se quedan sobre el suelo y se derriten. La vida del hombre es como las riberas de un río, su estado temporal es la corriente; el tiempo erosiona las riberas, pero la corriente no cesa, sigue abajo, sin cesar. Thomas Adams
Su gloria no desciende tras él. Al descender, abajo, más abajo siempre, ninguno de sus honores o posesiones le sigue. Las patentes de nobleza son papel mojado en el sepulcro. Su señorío, su honor, su gracia, todo ello son títulos ridículos en la tumba. El infierno no sabe nada de la aristocracia. Los pecadores delicados y melindrosos hallarán que las llamas eternas no respetan sus afectaciones y re-finamientos. C. H. S.
La muerte agarra al pecador por el cuello y «le arrastra escaleras abajo a la tumba». La indulgencia de alguna tendencia pecaminosa tiene esta propensión al descenso, que es mortal. Toda concupiscencia, sea por las riquezas, los honores, los juegos, el vino o las mujeres, guía al engañado y desgraciado adicto, paso a paso, a las cámaras de la muerte. No hay esperanza en la perspectiva temida: la tribulación y la angustia se apoderan del espíritu. ¿Has escapado, alma mía, de la red del infernal cazador? No olvides que es un carbón encendido arrancado del fuego. ¡Oh, qué deudores somos a la gracia! George Offor
Vers. 18. Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma. Se considera feliz. Tiene las buenas cosas de esta vida. Su objetivo principal es bendecirse a sí mismo. Estaba cargado de la adulación de los halagadores.
Los hombres te alabarán cuando las cosas te van bien. La generalidad de los hombres da culto al éxito, no importa cómo se consiga. No importa el color del caballo que gana; basta con que gane. «Cuida el número uno» es la filosofía del mundo proverbial, y el que presta atención a él es «listo», «un hombre de negocios capaz», «un individuo astuto y con sentido común», eté. El banquero se pudre como el limpiabotas, y el noble como el pobre. ¡Ay!, pobres riquezas, que son los colores del arco iris en una burbuja, el arrebol de la niebla matutina, sin sustancia alguna.
Así termina el canto del poeta. El tema es consolador para el justo; lleno de advertencia al mundano. Escucha, oh rico. Escucha, oh pobre. Prestad vuestro oído al mismo, vosotras naciones de la tierra. C. H. S.
COMENTARIO SALMO 48
SALMO 48
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Cántico y Salmo de los hijos de Coré». Un cántico de gozo y un Salmo de reverencia. ¡Ay!, no todo cántico es un Salmo, porque no todos los poetas han nacido del cielo, y no todo Salmo es un cántico, porque al acudir delante de Dios hemos de expresar confesiones penosas lo mismo que alabanzas exultantes.
gún su-ceso de la historia judía. Su autor y fecha son desconocidos. Registra la retirada de ciertos reyes confederados de Jerusalén, cuando les falló el coraje antes de dar un golpe.
Ver. 1. Grande es Jehová. Hasta, qué punto es grande, nadie puede concebirlo; pero podemos ver que El es grande en la liberación de su pueblo, grande en la estimación de los que son librados, y grande en los corazones de sus enemigos, a quienes desparramó con sus propios temores. En vez del grito de Efeso: «Grande es Diana», damos un testimonio razonable, demostrable y evidente por sí mismo: «Grande es Jehová.» C. H. S.
Mayor (Job 33:12); el mayor (Salmo 95:3). La misma grandeza (Salmo 95:3). Un grado que está más alto que el superlativo. John Trapp
Vers. 2. El gozo de toda la tierra, es el monte de Sión. Jerusalén era la estrella del mundo; toda luz existente en la tierra la habían pedido prestada de los oráculos preservados en Israel. C. H. S.
Cuando estuve aquella mañana en la cumbre del Olivete y miré hacia abajo a la ciudad coronada por alturas almenadas y rodeada de fosos y barrancos oscuros, exclamé involuntariamente: Hermoso por su situación, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. Y, al mirar, los rayos rojos del sol del orto formaban un halo alrededor de la cima del castillo de David; luego teñían de oro los minaretes, y doraban la cúpula de cada mezquita e iglesia, y al final, bañados en una luz rubicunda, los terrados de la ciudad, y la hierba y el follaje, las cúpulas, pavimentos y los muros colosales de la Haram. Ningún humano podría sentirse decepcionado al ver por primera vez a Jerusalén desde el Olivete. J. L. Porter
Vers. 5. Y apenas la vieron, se maravillaron. Llegaron, miraron, pero no conquistaron. No hubo veni, vidi, vici para ellos. Tan pronto como percibieron que el Señor estaba en la Santa Ciudad se alejaron. Antes que el Señor entrara a golpes con ellos, se desmayaron y se dieron a la fuga. C. H. S.
Vers. 5, 6. Los potentados del mundo vieron los milagros de los apóstoles, el valor y constancia de los mártires y el incremento diario en la iglesia, a pesar de todas sus persecuciones; contemplaron con asombro el rápido progreso de la fe por todo el Imperio Romano; llamaron a sus dioses, pero sus dioses no les dieron ayuda alguna; la idolatría había expirado al pie de la cruz victoriosa. George Horne
Vers. 7. Con el viento solano quiebras tú las naves de Tarsis. Herejías especulativas, que pretendían traernos riquezas lejanas, están asaltando constantemente a la iglesia, pero el aliento del Señor las empuja pronto a su destrucción. La iglesia, muchas veces, confía en exceso en la sabiduría de los hombres, y estas ayudas humanas pronto naufragan; con todo, la iglesia misma está segura bajo el cuidado de su Dios y Rey.
Vers. 9. Nos acordamos. Los santos son hombres reflexivos; no permiten que las maravillas de Dios pasen delante de sus ojos y se deslían en el olvido, sino que meditan profundamente en ellas.
De tu misericordia, oh Dios. ¡Qué tema tan deleitoso! Las mentes devotas nunca se cansan de un tema tan divino.
En medio de tu templo. Los recuerdos de la misericordia deben asociarse con la continuidad de la alabanza. Junto a la mesa del pan de la proposición que conmemora su abundancia ha de haber el altar del incienso que denota nuestra alabanza.
Vers. 10. Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los confines de la tierra. Gran fama pertenece a su gran Nombre. La gloria de las proezas de Jehová traspasa los límites de la tierra; los ángeles las contemplan con asombro, y de cada estrella inteligencias contentas proclaman su fama más allá de los confines de la tierra.
Si los hombres se callan, los bosques, los mares y las montañas, con todas sus tribus incontables y todos los espíritus invisibles que andan por ellas, están llenos de la alabanza divina. Así como en una concha podemos escuchar los murmullos del mar, también en las órbitas de la creación podemos oír las alabanzas de Dios.
De justicia está llena tu diestra. Tu cetro y tu espada, tu gobierno y tu venganza son todos ellos justos. Tu mano nunca está vacía, sino llena de energía, abundancia y equidad. Ningún santo ni pecador hallará al Señor con las manos vacías. En uno y otro caso El tratará con justicia suma: al uno, por medio de Jesús, será justo perdonándole; al otro, condenándole.
Vers. 13. Considerad atentamente su antemuro. La seguridad del pueblo de Dios no es una doctrina que haya que guardar al fondo. Se puede enseñar en primer plano, y con frecuencia hay que ponderarla. Sólo los corazones bajos creerán que esta verdad gloriosa es perjudicial. Los hijos de perdición hacen una piedra de tropiezo incluso del mismo Señor Jesús; ¿es de extrañar que tergiversen la verdad de Dios con respecto a la perseverancia final de sus santos? C. H. S.
Vers. 14. Así es Dios, nuestro Dios eternamente y para siempre. ¡Qué porción, pues, es la del creyente! El dueño de la tierra no puede decir de sus campos: «Estos campos son míos para siempre.» El rey no puede decir de su trono: «Este trono es mío para siempre.» Estas posesiones serán entregadas a otros dueños; estos posesores se mezclarán con el polvo, e incluso la tumba que ellos mismos ocuparán no será suya mucho tiempo.
Pero la felicidad singular y suprema de todo cristiano es decir, o tener el derecho a decir: «Este Dios glorioso con todas sus perfecciones divinas es mi Dios para siempre, y aun en la muerte no me separaré de su amor.» George Burder
Dios no sólo es una porción satisfactoria que llena cada resquicio de tu alma con luz de gozo y consuelo; y una porción universal; no la salud, o la riqueza, los amigos o los honores, la libertad o la vida, la casa, la esposa, el hijo, el perdón o la paz, la gloria, la tierra, el cielo, sino todos ellos, e infinitamente más; pues también Él es tu porción eterna. Este Dios será tu Dios para siempre y eternamente. ¡Oh dulces palabras, para siempre! Tú eres la corona de la corona de los santos, y la gloria de su gloria. George Swinnock
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Cántico y Salmo de los hijos de Coré». Un cántico de gozo y un Salmo de reverencia. ¡Ay!, no todo cántico es un Salmo, porque no todos los poetas han nacido del cielo, y no todo Salmo es un cántico, porque al acudir delante de Dios hemos de expresar confesiones penosas lo mismo que alabanzas exultantes.
gún su-ceso de la historia judía. Su autor y fecha son desconocidos. Registra la retirada de ciertos reyes confederados de Jerusalén, cuando les falló el coraje antes de dar un golpe.
Ver. 1. Grande es Jehová. Hasta, qué punto es grande, nadie puede concebirlo; pero podemos ver que El es grande en la liberación de su pueblo, grande en la estimación de los que son librados, y grande en los corazones de sus enemigos, a quienes desparramó con sus propios temores. En vez del grito de Efeso: «Grande es Diana», damos un testimonio razonable, demostrable y evidente por sí mismo: «Grande es Jehová.» C. H. S.
Mayor (Job 33:12); el mayor (Salmo 95:3). La misma grandeza (Salmo 95:3). Un grado que está más alto que el superlativo. John Trapp
Vers. 2. El gozo de toda la tierra, es el monte de Sión. Jerusalén era la estrella del mundo; toda luz existente en la tierra la habían pedido prestada de los oráculos preservados en Israel. C. H. S.
Cuando estuve aquella mañana en la cumbre del Olivete y miré hacia abajo a la ciudad coronada por alturas almenadas y rodeada de fosos y barrancos oscuros, exclamé involuntariamente: Hermoso por su situación, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. Y, al mirar, los rayos rojos del sol del orto formaban un halo alrededor de la cima del castillo de David; luego teñían de oro los minaretes, y doraban la cúpula de cada mezquita e iglesia, y al final, bañados en una luz rubicunda, los terrados de la ciudad, y la hierba y el follaje, las cúpulas, pavimentos y los muros colosales de la Haram. Ningún humano podría sentirse decepcionado al ver por primera vez a Jerusalén desde el Olivete. J. L. Porter
Vers. 5. Y apenas la vieron, se maravillaron. Llegaron, miraron, pero no conquistaron. No hubo veni, vidi, vici para ellos. Tan pronto como percibieron que el Señor estaba en la Santa Ciudad se alejaron. Antes que el Señor entrara a golpes con ellos, se desmayaron y se dieron a la fuga. C. H. S.
Vers. 5, 6. Los potentados del mundo vieron los milagros de los apóstoles, el valor y constancia de los mártires y el incremento diario en la iglesia, a pesar de todas sus persecuciones; contemplaron con asombro el rápido progreso de la fe por todo el Imperio Romano; llamaron a sus dioses, pero sus dioses no les dieron ayuda alguna; la idolatría había expirado al pie de la cruz victoriosa. George Horne
Vers. 7. Con el viento solano quiebras tú las naves de Tarsis. Herejías especulativas, que pretendían traernos riquezas lejanas, están asaltando constantemente a la iglesia, pero el aliento del Señor las empuja pronto a su destrucción. La iglesia, muchas veces, confía en exceso en la sabiduría de los hombres, y estas ayudas humanas pronto naufragan; con todo, la iglesia misma está segura bajo el cuidado de su Dios y Rey.
Vers. 9. Nos acordamos. Los santos son hombres reflexivos; no permiten que las maravillas de Dios pasen delante de sus ojos y se deslían en el olvido, sino que meditan profundamente en ellas.
De tu misericordia, oh Dios. ¡Qué tema tan deleitoso! Las mentes devotas nunca se cansan de un tema tan divino.
En medio de tu templo. Los recuerdos de la misericordia deben asociarse con la continuidad de la alabanza. Junto a la mesa del pan de la proposición que conmemora su abundancia ha de haber el altar del incienso que denota nuestra alabanza.
Vers. 10. Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los confines de la tierra. Gran fama pertenece a su gran Nombre. La gloria de las proezas de Jehová traspasa los límites de la tierra; los ángeles las contemplan con asombro, y de cada estrella inteligencias contentas proclaman su fama más allá de los confines de la tierra.
Si los hombres se callan, los bosques, los mares y las montañas, con todas sus tribus incontables y todos los espíritus invisibles que andan por ellas, están llenos de la alabanza divina. Así como en una concha podemos escuchar los murmullos del mar, también en las órbitas de la creación podemos oír las alabanzas de Dios.
De justicia está llena tu diestra. Tu cetro y tu espada, tu gobierno y tu venganza son todos ellos justos. Tu mano nunca está vacía, sino llena de energía, abundancia y equidad. Ningún santo ni pecador hallará al Señor con las manos vacías. En uno y otro caso El tratará con justicia suma: al uno, por medio de Jesús, será justo perdonándole; al otro, condenándole.
Vers. 13. Considerad atentamente su antemuro. La seguridad del pueblo de Dios no es una doctrina que haya que guardar al fondo. Se puede enseñar en primer plano, y con frecuencia hay que ponderarla. Sólo los corazones bajos creerán que esta verdad gloriosa es perjudicial. Los hijos de perdición hacen una piedra de tropiezo incluso del mismo Señor Jesús; ¿es de extrañar que tergiversen la verdad de Dios con respecto a la perseverancia final de sus santos? C. H. S.
Vers. 14. Así es Dios, nuestro Dios eternamente y para siempre. ¡Qué porción, pues, es la del creyente! El dueño de la tierra no puede decir de sus campos: «Estos campos son míos para siempre.» El rey no puede decir de su trono: «Este trono es mío para siempre.» Estas posesiones serán entregadas a otros dueños; estos posesores se mezclarán con el polvo, e incluso la tumba que ellos mismos ocuparán no será suya mucho tiempo.
Pero la felicidad singular y suprema de todo cristiano es decir, o tener el derecho a decir: «Este Dios glorioso con todas sus perfecciones divinas es mi Dios para siempre, y aun en la muerte no me separaré de su amor.» George Burder
Dios no sólo es una porción satisfactoria que llena cada resquicio de tu alma con luz de gozo y consuelo; y una porción universal; no la salud, o la riqueza, los amigos o los honores, la libertad o la vida, la casa, la esposa, el hijo, el perdón o la paz, la gloria, la tierra, el cielo, sino todos ellos, e infinitamente más; pues también Él es tu porción eterna. Este Dios será tu Dios para siempre y eternamente. ¡Oh dulces palabras, para siempre! Tú eres la corona de la corona de los santos, y la gloria de su gloria. George Swinnock
COMENTARIO SALMO 47
SALMO 47
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal.» Hay muchos cánticos dedicados a este director del coro, pero no le sobraban. El servicio de Dios es un deleite tal que nunca puede cansarnos; y lo mejor del mismo, el canto de sus alabanzas, es tan placentero que podemos sacar mucho gozo del mismo. Nuestro oído se ha acostumbrado al sonido de las composiciones de David, y estamos totalmente seguros que lo tenemos en este Salmo. Todo experto podría descubrir aquí el autógrafo del hijo de Isaí sin temor a equivocarse.
Algunos han aplicado este Salmo a la ascensión de Cristo, pero habla de su segunda venida. El Poderoso está sentado pacíficamente en su trono. Se nos indica el Salmo 45. Andrew A. Bonar
Vers. 1. Pueblos todos, batid palmas. La más natural y más entusiástica de las muestras de ensalzamiento que usamos ante las victorias del Señor y su reino universal. Nuestro gozo en Dios puede ser demostrativo, y, con todo, El no lo censura.
El gozo se extiende a todas las naciones; Israel puede llevar la batuta, pero todos los gentiles han de seguir en la marcha de triunfo, porque tiene una parte igual en este reino en que no hay ni judío ni griego, sino Cristo en todos. C. H. S.
Pueblos todos, batid palmas; aclamad a Dios con gritos de júbilo. Esto hay que hacerlo: 1) Alegremente: Batid palmas, porque esto es una señal de gozo interior (Nahum 3:19). 2) Universalmente: «Batid palmas, pueblos todos.» 3) Vocalmente: Aclamad a Dios con gritos de júbilo. 4) Frecuentemente: Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro RQV cantad (v. 6); y de nuevo: cantad con destreza (v. 7). No es posible excederse con la frecuencia. 5) Con discreción y entendimiento: «Cantad vuestras alabanzas con entendimiento»; sabiendo la razón por la que le alabáis. Adam Clarke
Estas expresiones son de afecto piadoso y devoto, que a algunos les pueden parecer impropias o irreverentes, pero que no deben ser censuradas ni condenadas, y mucho menos ridiculizadas; porque salen de un corazón recto, Dios las acepta por el afecto, y excusa la debilidad de su expresión. Matthew Henry
La voz de la melodía no es tanto para ser pronunciada por la lengua como por las manos; esto es: son nuestros hechos, no nuestras palabras, los que alaban aquí a Dios. Del mismo modo que vemos el ejemplo en El, al que hemos de seguir: «Jesús empezó a hacer y a enseñar.» J. M. Neale
Vers. 2. Porque Jehová. El que existe por sí mismo, el único Dios -el Altísimo- el que es omnipotente, alto en dominio, eminente en sabiduría, elevado en gloria- es temible. Omnipotencia para aplastar, Omnipotencia para proteger.
Rey grande sobre la tierra. Nuestro Dios no es una divinidad local; rige el universo en su infinita majestad, árbitro del destino, el único monarca de todas las tierras, Rey de reyes y Señor de señores. No se excluye de su dominio ni una aldea ni una islita. ¡Qué tiempo tan glorioso será cuando esto sea visto y conocido por todos, cuando en la persona de Jesús toda carne contemplará la gloria del Señor!
Vers. 4. Él nos elegirá nuestras heredades. Nos sometemos a su voluntad, nuestra elección, nuestro deseo, nuestro todo. Nuestra heredad aquí y después la dejamos a El, que El haga con nosotros según le parezca. C. H. S.
Se dice que a una mujer, estando enferma, le preguntaron si quería vivir o morir, y contestó: «Lo que plazca a Dios». «Pero» dijo uno» «si Dios lo pusiera en tus manos, ¿qué escogerías?» «Verdaderamente» -replicó la mujer-, «se lo devolvería para que Él decidiera.»
Así el hombre recibe su voluntad de Dios si se le somete del todo. No hemos de alterarnos por no recibir más de Dios, pero hemos de preocuparnos por no hacer más por Dios. Cristianos, si el Señor se complace en vosotros como personas, ¿no deberíais estar complacidos con vuestras condiciones? Hay más razón para que estés contento con ellas que no para que El esté contento contigo.
Los creyentes deberían ser como ovejas, que cambian sus pastos según la voluntad del pastor; o como vasijas en casa, que están llenas o vacías según el placer de su dueño. El que navega en el mar de este mundo por su cuenta va a hundirse al fin en un océano sin fondo. William Secker
Es posible que seas piadoso y pobre. Está bien; pero puedes decir, caso de no ser pobre, ¿querrías ser piadoso? Sin duda Dios nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos y, por tanto, puede adecuar mejor el estado a la persona. Giles Fletcher
La gloria de Jacob, al cual amó. Nuestra hermosura, nuestra gloria, nuestro tesoro, consiste en tener un Dios así en quien confiar, un Dios que nos ama.
Vers. 5. Sube Dios entre aclamaciones. La fe oye al pueblo que ya está aclamando. La orden del primer versículo aquí pasa a ser un hecho. La lucha ha terminado, el vencedor asciende en su carro triunfal, y avanza hacia las puertas de la ciudad que está resplandeciendo por el gozo de su regreso.
Las palabras son plenamente aplicables a la ascensión del Redentor. No dudamos de que los ángeles y los espíritus glorificados le dieron la bienvenida con aclamaciones. El que no vino sin cánticos, ¿podemos imaginamos que regresará en silencio?
Acompañado del sonido de trompeta. Jesús es Jehová. El sonido vibrante y gozoso de la trompeta corresponde al esplendor de su triunfo.
Vers. 7. Porque Dios es el Rey de toda la tierra. Los judíos del tiempo de nuestro Salvador estaban resentidos por esta verdad, pero si sus corazones hubieran sido rectos se habrían regocijado en ella. Preferían guardarse a su Dios para ellos solos, y ni aun permitían a los perros gentiles que comieran las migajas bajo su mesa. ¡Ay!, que el egoísmo torna la miel en hiel.
Cantad a Dios con destreza. Es de temer se refiere a la forma en que algunos cantan, que es ruido más bien que sonido, pues consideran que con tal que se oiga ya basta. Por otra parte, cuando se presta atención extrema a la mera música, nos causa tristeza que el significado no tenga efecto sobre ellos. No es un pecado alegrar los oídos con sonidos dulces cuando adoramos al Señor. Pero, ¿qué tiene que ver el deleite de órganos, cánticos y música especial con la devoción? ¿No confundimos aquí los efectos físicos con los impulsos espirituales? ¿No se ofrecen a Dios acordes destinados a la diversión humana más que a la aceptación divina? Y el entendimiento iluminado por el Espíritu Santo es el único que puede ofrecer alabanza digna. C. H. S.
El no entender lo que cantamos dice poco a nuestro espíritu; es descuido o dureza de corazón; es un servicio impropio. ¿Por qué cantar en lengua extraña como hacen los romanistas? Dios no desea un servicio que nosotros no entendemos. Una de las primeras cosas creadas fue la luz, y ésta ha de hallarse en cada uno de nuestros deberes. John Wells
Vers. 8. Se sentó Dios sobre su santo trono. Inconmovible, Él ocupa un trono no disputado; sus decretos, actos y órdenes son la misma santidad. ¿Qué trono hay semejante a éste? Nunca fue manchado por la injusticia o contaminado por el pecado. Y el que está sentado en él no desmaya ni vacila. Está sentado en serenidad, porque conoce su poder y ve que su propósito se realizará. Aquí tenemos bastantes razones para el cántico santo. C. H. S.
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal.» Hay muchos cánticos dedicados a este director del coro, pero no le sobraban. El servicio de Dios es un deleite tal que nunca puede cansarnos; y lo mejor del mismo, el canto de sus alabanzas, es tan placentero que podemos sacar mucho gozo del mismo. Nuestro oído se ha acostumbrado al sonido de las composiciones de David, y estamos totalmente seguros que lo tenemos en este Salmo. Todo experto podría descubrir aquí el autógrafo del hijo de Isaí sin temor a equivocarse.
Algunos han aplicado este Salmo a la ascensión de Cristo, pero habla de su segunda venida. El Poderoso está sentado pacíficamente en su trono. Se nos indica el Salmo 45. Andrew A. Bonar
Vers. 1. Pueblos todos, batid palmas. La más natural y más entusiástica de las muestras de ensalzamiento que usamos ante las victorias del Señor y su reino universal. Nuestro gozo en Dios puede ser demostrativo, y, con todo, El no lo censura.
El gozo se extiende a todas las naciones; Israel puede llevar la batuta, pero todos los gentiles han de seguir en la marcha de triunfo, porque tiene una parte igual en este reino en que no hay ni judío ni griego, sino Cristo en todos. C. H. S.
Pueblos todos, batid palmas; aclamad a Dios con gritos de júbilo. Esto hay que hacerlo: 1) Alegremente: Batid palmas, porque esto es una señal de gozo interior (Nahum 3:19). 2) Universalmente: «Batid palmas, pueblos todos.» 3) Vocalmente: Aclamad a Dios con gritos de júbilo. 4) Frecuentemente: Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro RQV cantad (v. 6); y de nuevo: cantad con destreza (v. 7). No es posible excederse con la frecuencia. 5) Con discreción y entendimiento: «Cantad vuestras alabanzas con entendimiento»; sabiendo la razón por la que le alabáis. Adam Clarke
Estas expresiones son de afecto piadoso y devoto, que a algunos les pueden parecer impropias o irreverentes, pero que no deben ser censuradas ni condenadas, y mucho menos ridiculizadas; porque salen de un corazón recto, Dios las acepta por el afecto, y excusa la debilidad de su expresión. Matthew Henry
La voz de la melodía no es tanto para ser pronunciada por la lengua como por las manos; esto es: son nuestros hechos, no nuestras palabras, los que alaban aquí a Dios. Del mismo modo que vemos el ejemplo en El, al que hemos de seguir: «Jesús empezó a hacer y a enseñar.» J. M. Neale
Vers. 2. Porque Jehová. El que existe por sí mismo, el único Dios -el Altísimo- el que es omnipotente, alto en dominio, eminente en sabiduría, elevado en gloria- es temible. Omnipotencia para aplastar, Omnipotencia para proteger.
Rey grande sobre la tierra. Nuestro Dios no es una divinidad local; rige el universo en su infinita majestad, árbitro del destino, el único monarca de todas las tierras, Rey de reyes y Señor de señores. No se excluye de su dominio ni una aldea ni una islita. ¡Qué tiempo tan glorioso será cuando esto sea visto y conocido por todos, cuando en la persona de Jesús toda carne contemplará la gloria del Señor!
Vers. 4. Él nos elegirá nuestras heredades. Nos sometemos a su voluntad, nuestra elección, nuestro deseo, nuestro todo. Nuestra heredad aquí y después la dejamos a El, que El haga con nosotros según le parezca. C. H. S.
Se dice que a una mujer, estando enferma, le preguntaron si quería vivir o morir, y contestó: «Lo que plazca a Dios». «Pero» dijo uno» «si Dios lo pusiera en tus manos, ¿qué escogerías?» «Verdaderamente» -replicó la mujer-, «se lo devolvería para que Él decidiera.»
Así el hombre recibe su voluntad de Dios si se le somete del todo. No hemos de alterarnos por no recibir más de Dios, pero hemos de preocuparnos por no hacer más por Dios. Cristianos, si el Señor se complace en vosotros como personas, ¿no deberíais estar complacidos con vuestras condiciones? Hay más razón para que estés contento con ellas que no para que El esté contento contigo.
Los creyentes deberían ser como ovejas, que cambian sus pastos según la voluntad del pastor; o como vasijas en casa, que están llenas o vacías según el placer de su dueño. El que navega en el mar de este mundo por su cuenta va a hundirse al fin en un océano sin fondo. William Secker
Es posible que seas piadoso y pobre. Está bien; pero puedes decir, caso de no ser pobre, ¿querrías ser piadoso? Sin duda Dios nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos y, por tanto, puede adecuar mejor el estado a la persona. Giles Fletcher
La gloria de Jacob, al cual amó. Nuestra hermosura, nuestra gloria, nuestro tesoro, consiste en tener un Dios así en quien confiar, un Dios que nos ama.
Vers. 5. Sube Dios entre aclamaciones. La fe oye al pueblo que ya está aclamando. La orden del primer versículo aquí pasa a ser un hecho. La lucha ha terminado, el vencedor asciende en su carro triunfal, y avanza hacia las puertas de la ciudad que está resplandeciendo por el gozo de su regreso.
Las palabras son plenamente aplicables a la ascensión del Redentor. No dudamos de que los ángeles y los espíritus glorificados le dieron la bienvenida con aclamaciones. El que no vino sin cánticos, ¿podemos imaginamos que regresará en silencio?
Acompañado del sonido de trompeta. Jesús es Jehová. El sonido vibrante y gozoso de la trompeta corresponde al esplendor de su triunfo.
Vers. 7. Porque Dios es el Rey de toda la tierra. Los judíos del tiempo de nuestro Salvador estaban resentidos por esta verdad, pero si sus corazones hubieran sido rectos se habrían regocijado en ella. Preferían guardarse a su Dios para ellos solos, y ni aun permitían a los perros gentiles que comieran las migajas bajo su mesa. ¡Ay!, que el egoísmo torna la miel en hiel.
Cantad a Dios con destreza. Es de temer se refiere a la forma en que algunos cantan, que es ruido más bien que sonido, pues consideran que con tal que se oiga ya basta. Por otra parte, cuando se presta atención extrema a la mera música, nos causa tristeza que el significado no tenga efecto sobre ellos. No es un pecado alegrar los oídos con sonidos dulces cuando adoramos al Señor. Pero, ¿qué tiene que ver el deleite de órganos, cánticos y música especial con la devoción? ¿No confundimos aquí los efectos físicos con los impulsos espirituales? ¿No se ofrecen a Dios acordes destinados a la diversión humana más que a la aceptación divina? Y el entendimiento iluminado por el Espíritu Santo es el único que puede ofrecer alabanza digna. C. H. S.
El no entender lo que cantamos dice poco a nuestro espíritu; es descuido o dureza de corazón; es un servicio impropio. ¿Por qué cantar en lengua extraña como hacen los romanistas? Dios no desea un servicio que nosotros no entendemos. Una de las primeras cosas creadas fue la luz, y ésta ha de hallarse en cada uno de nuestros deberes. John Wells
Vers. 8. Se sentó Dios sobre su santo trono. Inconmovible, Él ocupa un trono no disputado; sus decretos, actos y órdenes son la misma santidad. ¿Qué trono hay semejante a éste? Nunca fue manchado por la injusticia o contaminado por el pecado. Y el que está sentado en él no desmaya ni vacila. Está sentado en serenidad, porque conoce su poder y ve que su propósito se realizará. Aquí tenemos bastantes razones para el cántico santo. C. H. S.
COMENTARIO SALMO 46
SALMO 46
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal». Al que podía cantar otros Salmos, también podía confiársele esta noble oda. Los coritos pueden ser dejados para los músicos comunes, pero el artista más hábil de Israel es el que se ha de encargar de la ejecución de este canto, con las voces más armoniosas y la música más selecta.
Tema: Suceda lo que suceda, el pueblo de Dios es dichoso y está seguro; ésta es la doctrina del Salmo, y para ayudar a nuestra memoria podría ser llamado «El Cántico de la Santa Confianza», si no fuera que por el amor del gran reformador a este himno conmovedor probablemente seguirá recordándose como el Salmo de Lutero. C. H. S.
Cantamos este Salmo en alabanza a Dios porque Dios está con nosotros y poderosa y milagrosamente preserva y defiende a su Iglesia; a su Palabra contra todos los espíritus fanáticos, contra las puertas del infierno, contra el odio implacable del diablo y contra todos los asaltos del mundo, la carne y el pecado. Martin Lutero
Lutero y sus compañeros, con su osadía frente al peligro y la muerte en defensa de la causa de la verdad, pasaron momentos en que sus sentimientos eran semejantes a los del divino cantor, que dijo: «¿Por qué estás abatida, oh alma mía?» Pero en estas horas el reformador denodado decía alegremente a su amigo Melanchthon: «Ven, Felipe, cantemos el Salmo cuarenta y seis»; y 10 cantaban en la propia versión de Lutero:
Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo,
Con su poder nos librará
En este trance agudo.
Aun si están demonios mil
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque Dios
Sabrá aún prosperarnos.
—S. W. CHRISTOPHERS en
Los himnos y sus escritores
Vers. 1. Dios es nuestro amparo y fortaleza. No en nuestros ejércitos o nuestras fortalezas. Israel se gloriaba en Jehová, el único Dios vivo y verdadero. Los otros se jactaban de sus castillos inexpugnables, colocados en peñascos inaccesibles y reforzados con puertas de hierro, pero Dios es un refugio mucho mejor de la tribulación que todos éstos; y cuando llega el momento de llevar la guerra a los territorios enemigos, el Señor pone á su pueblo en mejores condiciones que todo el valor de las legiones o la fuerza de los carros y los caballos.
«El es mi refugio y fortaleza.» No olvidemos el hecho de que Dios es nuestro refugio tanto ahora mismo, en este presente momento, como lo era cuando David escribió estas palabras. Dios solo es nuestro todo. Todos los demás refugios son refugios de mentiras; toda otra fuerza es debilidad, porque el poder pertenece a Dios; pero como Dios es suficiente en todo, nuestra defensa y poder están a la altura de todas las situaciones apuradas. C. H. S.
Empieza abrupta pero noblemente; podéis confiar en quien queráis y en lo que os plazca, pero Dios (Elohim) es nuestro refugio y fortaleza. Nuestra ayuda presente. Una ayuda que es poderosa y efectiva en los apuros y dificultades, Las palabras son muy enfáticas: «ezrah betsaroth nimtsa meod»: «El se ha demostrado una ayuda extrema o superlativa en las dificultades.» Esto hemos hallado en El, y por tanto celebramos su alabanza. Adam Clarke
Vers. 2. Por tanto, no temeremos. ¡Con Dios a nuestro lado sería irracional temer! Allí donde está El hay todo el poder y todo el amor; ¿por qué, pues, hemos de temblar? C. H. S.
Aunque la tierra sea removida. John Wesley predicó en Hyde-Park con ocasión del terremoto que se sintió en Londres el 8 de marzo de 1750, y repitió estas palabras.
Y se traspasen los montes al corazón del mar. Aunque suceda lo peor, el hijo de Dios nunca debe perder su confianza; como Dios permanece fiel, no hay peligro para su causa o su pueblo. Cuando los elementos se fundan por el calor, y los cielos y la tierra desaparezcan en la conflagración final, con serenidad contemplaremos «el naufragio de la materia y el estallido de los mundos», porque incluso entonces nuestro refugio nos preservará de todo mal, nuestra fuerza nos preparará para todo bien.
Vers. 4. Hay un río. La gracia divina fluye suavemente, fertilizando, un río que nunca mengua en caudal, que da refrigerio y consolación a los creyentes.
Cuyas corrientes -en sus varias influencias, porque hay muchas- alegran la ciudad de Dios, al asegurar a los ciudadanos que el Señor de Sión de modo infalible va a suplir todas sus necesidades. Las corrientes no son efímeras, como el Cherit; ni fangosas, como el Nilo; ni torrenciales, como el Kishon; ni traidoras, como los arroyos engañosos de Job; ni son aguas de «ningún valor»: como las de Jericó, son claras, frescas, abundantes, y alegran.
El gran temor de una ciudad oriental en tiempo de guerra era que su provisión de agua fuera cortada durante un sitio; si ésta era segura, la ciudad podía resistir ataques durante un período indefinido. En este versículo, Jerusalén, que representa la ciudad de Dios, se nos dice que está aprovisionada de agua, para mostrar el hecho de que en las temporadas de prueba la gracia que se les dará les permitirá resistir hasta el fin. C. H. S.
¿Cuál es el río que alegra la ciudad de Dios? La respuesta es: Dios mismo es el río, según el versículo siguiente: «Dios está en medio de ella.»
1. Dios, el Padre, es el río: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jeremías 2:13).
2. Dios, el Hijo, es el río, la fuente de salvación: «En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia» (Zacarías 13:1).
3. Dios, el Espíritu, es el río: «El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7:38). «El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de agua que salta para vida eterna» (Juan 4:14).
¿Cuáles son las corrientes de este río? Respuesta: las perfecciones de Dios, la plenitud de Cristo, las operaciones del Espíritu, y éstos corren en el cauce del pacto de la promesa. Ralph Erskine
La ciudad. La iglesia de Dios es como una ciudad:
1) Porque una ciudad es un lugar de seguridad.
2) Un lugar de sociedad; lo que uno necesita, el otro se lo proporciona; tienen interrelación mutuamente.
3) Un lugar de unidad, para que la gente viva allí en paz y concordia.
4) Un lugar de comercio y transacciones. Aquí hay el mercado de la gracia gratuita: «Venid, todo el que tenga sed...» Aquí hay la perla de gran precio que está a la venta.
5) Un lugar de libertad; libertad de la culpa del pecado, de la ira de Dios, de la maldición de la ley, del presente mundo malo, de la esclavitud de Satanás, etc., etc.
6) Un lugar de orden y regularidad; tenía sus leyes y ordenanzas.
7) Un lugar de reposo confortable en que vivir, y esto en oposición a la soledad y el desierto.
8) Un lugar de privilegios.
9) Un lugar de pompa y esplendor; allí está el rey, la corte, el trono.
10) Un lugar de placer y de hermosura (Salmo 48:2). Ralph Erskine
El santuario de las moradas del Altísimo. El ser un templo para el Espíritu Santo es la porción deleitosa de cada santo; el ser un templo vivo para el Señor nuestro Dios es también el alto honor de la iglesia en su capacidad corporativa. No tenemos un gran Dios en la naturaleza y un Dios pequeño en la gracia, no; la iglesia contiene una revelación tan clara y convincente de Dios como las obras de la naturaleza, y aún más asombrosa, en la gloria excelente que brilla entre los querubines, que están sobre el propiciatorio, que es el centro y punto de reunión del pueblo del Dios vivo. C. H. S.
Vers. 5. Dios está en medio de ella. Su ayuda es, pues, segura y cercana. Si está sitiada, entonces El mismo está sitiado con ella, y podemos estar seguros que El se abrirá paso entre sus adversarios. Cuán cerca está el Señor de las angustias de los santos residiendo, como reside, en medio de ellos! C. H. S.
La iglesia se extiende porque su Dios está en medio de ella. Cuando en algún tiempo ha olvidado su dependencia de la intercesión invisible de su Cabeza, y la energía de la gracia de su Espíritu, como Sansón, se ha visto privada del cabello de su gran fuerza y ha pasado a ser el hazmerreír de los filisteos. William Binnie D. D.
Los enemigos de la iglesia pueden agitarla como las olas a un corcho, pero no pueden estrellarla contra las rocas. Puede mojarse en el agua como una pluma, pero no se hundirá como un plomo. El que es un pozo de agua dentro de ella para guardarla de desmayar, también se verá que es un muro de fuego a su alrededor para impedir que caiga. Puede ser probada, pero nunca destruida. Su fundamento es la Roca de los Siglos, y su defensa los brazos eternos. William Secker
Cuando los papistas se engallaban, y Melanchthon, a veces, tenía miedo que la recién nacida Reforma fuera sofocada sin remisión, Lutero acostumbraba a consolarle con estas palabras: «Si perecemos, Cristo ha de caer también ("El está entre nosotros"), y si ha de ser así, que sea; yo prefiero perecer con Cristo, que es el gran soberano del mundo, que prosperar con el César.» John Collings
Dios la ayudará al clarear la mañana. El Señor se levantará pronto. Nosotros somos tardíos en recibirle, pero El nunca lo es en ayudamos. La impaciencia se queja de las demoras divinas, pero en realidad el Señor no tarda respecto a su promesa. La prisa del hombre es a veces locura, pero las dilaciones aparentes de Dios siempre son sabias, y cuando se ven debidamente, no son demoras en absoluto. C. H. S.
Por tanto, nota que todas las grandes liberaciones obradas en la Santa Escritura lo fueron tan temprano que se puede decir que ocurrieron en medio de la noche. Así Gedeón, con sus cántaros y antorchas contra los madianitas; así Saúl cuando salió contra Nahás, el amonita; lo mismo Josué cuando fue en socorro de Gibeón; lo mismo Sansón cuando se llevó en triunfo las puertas de Gaza; como los reyes asociados bajo la guía de Eliseo, en su expedición contra los moabitas, en que ellos, siguiendo las órdenes de Dios, llenaron el terreno de zanjas, y el reflejo del sol en las aguas engañó a los moabitas, que creyeron era sangre y los atrajo a su destrucción. Michael Ayguan
Al clarear la mañana. La restauración de los judíos será uno de los primeros sucesos que ocurrirán en el segundo adviento. Será realizada al clarear la mañana de aquel día, «cuando el Sol de justicia se levantará y en sus alas traerá salud.» Samuel Horsley
Vers. 6. Braman las naciones. Las naciones estaban en furioso tumulto; estaban congregadas contra la ciudad del Señor como lobos hambrientos para atacar a su presa; espumando y rugiendo como mar embravecido.
Se tambalean los reinos. Una confusión general se apoderó de la sociedad; los invasores estaban agitando en sus dominios y azuzando a la población para lanzarse a la guerra; y desolaban los otros territorios en su marcha devastadora hacia Jerusalén. Las coronas caían de las cabezas reales, los tronos antiguos se tambaleaban como árboles sacudidos por la tempestad, poderosos imperios eran descuajados como pinos por la borrasca; todo estaba en confusión, y el desmayo se había apoderado de los que no conocían al Señor.
Lanza El su voz, y se derrite la tierra. ¡Qué poderosa es la palabra de Dios! ¡Qué potente es el Verbo encarnado! ¡Oh, si esta palabra viniera de la gloria excelente ahora mismo, para derretir todos los corazones en amor a Jesús y poner término para siempre a todas las persecuciones, guerras y rebeliones de los hombres! C. H. S.
Vers. 7. Nuestro refugio. «Los conejos son animales débiles, pero tienen sus madrigueras en las rocas». Están seguros en las rocas si pueden llegar allí, aunque sean muy débiles ellos mismos. Así la iglesia, aunque perseguida por sus enemigos sanguinarios, y aunque débil de por si, con todo, bajo el ala del Dios de Jacob no teme nada, porque está segura. El es nuestro refugio.
Sería valorar en poco a Dios si temiéramos a las criaturas cuando Él está con nosotros. Antígono, cuando oyó que sus soldados estaban considerando cuántos eran sus enemigos, se puso en medio de ellos y les preguntó: «¿Y cuántos contáis a mi lado?» John Strickland
Vers. 8. Venid, ved las obras de Jehová. Haríamos bien en notar también cuidadosamente los tratos providenciales de nuestro Dios del pacto y percibir rápidamente su mano en las batallas de su iglesia. Siempre que leemos historia, tendría que ser con este versículo sonando en nuestros oídos. Deberíamos leer el periódico con el mismo espíritu, para ver en qué forma la Cabeza de la iglesia rige a las naciones para el bien de su pueblo, como José gobernó a Egipto por amor a Israel. C. H. S.
Dios quiere que sus obras sean bien observadas, y especialmente cuando ha obrado alguna gran liberación en favor de su pueblo. De entre todas las cosas, no puede tolerar que se le olvide. John Trapp
Que ha puesto asolamiento en la tierra. El destruye a los destructores, deja desolados a los desoladores. ¡Qué bien queda demostrado este versículo! Las ciudades en ruina de Asiria, Babilonia, Petra, Basan, Canaán son nuestros instructores, y en tablas de piedra quedan registradas las obras del Señor. En cada lugar en que su causa y corona han sido menospreciadas ha seguido invariablemente la ruina; el pecado ha sido una plaga para las naciones y ha convertido sus palacios en montones de ruinas. C. H. S.
Aquí se nos invita primero a una vista trágica. Somos llevados a la cámara de muerte para ver el rostro espectral de muertes y desolaciones por todo el mundo, no siendo posible que haya nada más horrible o espantoso. Se nos llama a ver montones de cadáveres; en canastas de cabezas, como se le mostró a Jehú; un espectáculo lastimoso, pero necesario.
Ved, pues, qué desolaciones ha hecho el Señor en la tierra. Desolaciones por medio de guerras; ¡cuántos campos han sido empapados de sangre y abonados por los cadáveres; cuántos millones de hombres han sido cortados, en todas las edades, a filo de espada!
Desolaciones por hambre, en que los hombres se han visto forzados a hacer de sus cuerpos el sepulcro de otros hombres, y madres que han devorado a sus hijos. Desolaciones de plagas y pestilencias, que han barrido a centenares de millares en una sola ciudad, según nos cuenta la historia. Joseph Hall
Vers. 9. Y quema los carros en el fuego. ¡Qué gloriosa será la victoria definitiva de Jesús en el día de su aparición, cuando todos sus enemigos morderán el polvo!
Vers. 10. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. Retirad las manos, enemigos. ¡Sentaos y esperad con paciencia, creyentes! ¡Reconoced que Jehová es Dios, vosotros los que sentís los terrores de su ira! Adoradle, y sólo a El, vosotros los que participáis de la protección de su gracia. Como nadie puede proclamar dignamente su naturaleza, que «el silencio exprese su alabanza». Las jactancias de los inicuos y los tímidos presentimientos de los santos ciertamente deben cesar a la vista de lo que el Señor ha hecho en edades pasadas. C. H. S.
Como si el Señor hubiera dicho: «Ni una palabra, no intentéis replicar; veáis lo que veáis, quedaos quietos, callad; sabed que yo soy Dios y no doy cuenta de ninguno de mis actos.» Joseph CARRIL
Muchos altercan con Dios y no consideran el riesgo que ello supone. Cuidado, porque es espantoso altercar con Dios. ¿Quién puede decirle: «¿Qué haces tú?» Aarón fue prudente cuando, al ver que Dios hizo que el fuego destruyera a sus hijos, no dijo una palabra. Así pues, mientras llevamos el yugo, «sentémonos solos y callemos; pongamos la boca en el polvo, por si aún hay esperanza» (Lamentaciones 3:28, 29).
Como sabemos, las murmuraciones de los hijos de Israelíes costaron muy caras. Estate quieto, esto es, vigila, no murmures contra mí dice el Señor-. Dios no da cuenta de sus cosas porque puede haber muchas cosas que no comprendemos; y, por ello, podemos pensar que es mejor quererlas, y mucho más, por el crédito de Dios y de la iglesia.
Repito: Dios no da cuenta de sus actos a nadie. Por tanto, abstengámonos de sacar conclusiones precipitadas. Sermón de Richard Cameron predicado tres días antes de su muerte en Airsmoss
La razón por la que el pecador presuntuoso no tiene miedo, y el alma ansiosa tanto, es el no hacerse cargo de que Dios es tan grande; por tanto, para curar a uno y otro, la consideración seria de Dios bajo esa noción es la debida: Estad quietos, y sabed que yo soy Jehová; como si hubiera dicho: «Sabed, inicuos, que Yo soy Dios, que puedo vengarme cuando me plazca de vosotros, y cesad de provocarme con vuestros pecados, para vuestra propia confusión; y además sabed, almas temblorosas, que Yo soy Dios; y por tanto puedo perdonar los mayores pecados, y cesad de deshonrarme con vuestros pensamientos de incredulidad.» Willliam Gurnall
La sola consideración de que Dios es Dios, es suficiente para acallar todas las objeciones a su soberanía. Jonathan Edward
Vers. 11. Jehová de los ejércitos está con nosotros. A Mr. Wesley, el martes, apenas se le podía entender con dificultad aunque intentó hablar varias veces. Al fin, con toda la fuerza que le quedaba exclamó: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros.»
Luego, levantando la mano y moviéndola en triunfo, exclamó de modo conmovedor: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros.» Estas palabras parecen expresar los rasgos principales de toda su vida. Dios había estado con él desde la primera infancia; su providencia le había guiado a lo largo de sus múltiples peregrinajes en la vida; y ahora, cuando estaba a punto de entrar en el «valle de la sombra de muerte», la misma mano le sostenía. De Wesley y sus coadjutores, por el Rev. W. C. Larrabee, A. M.
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal». Al que podía cantar otros Salmos, también podía confiársele esta noble oda. Los coritos pueden ser dejados para los músicos comunes, pero el artista más hábil de Israel es el que se ha de encargar de la ejecución de este canto, con las voces más armoniosas y la música más selecta.
Tema: Suceda lo que suceda, el pueblo de Dios es dichoso y está seguro; ésta es la doctrina del Salmo, y para ayudar a nuestra memoria podría ser llamado «El Cántico de la Santa Confianza», si no fuera que por el amor del gran reformador a este himno conmovedor probablemente seguirá recordándose como el Salmo de Lutero. C. H. S.
Cantamos este Salmo en alabanza a Dios porque Dios está con nosotros y poderosa y milagrosamente preserva y defiende a su Iglesia; a su Palabra contra todos los espíritus fanáticos, contra las puertas del infierno, contra el odio implacable del diablo y contra todos los asaltos del mundo, la carne y el pecado. Martin Lutero
Lutero y sus compañeros, con su osadía frente al peligro y la muerte en defensa de la causa de la verdad, pasaron momentos en que sus sentimientos eran semejantes a los del divino cantor, que dijo: «¿Por qué estás abatida, oh alma mía?» Pero en estas horas el reformador denodado decía alegremente a su amigo Melanchthon: «Ven, Felipe, cantemos el Salmo cuarenta y seis»; y 10 cantaban en la propia versión de Lutero:
Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo,
Con su poder nos librará
En este trance agudo.
Aun si están demonios mil
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque Dios
Sabrá aún prosperarnos.
—S. W. CHRISTOPHERS en
Los himnos y sus escritores
Vers. 1. Dios es nuestro amparo y fortaleza. No en nuestros ejércitos o nuestras fortalezas. Israel se gloriaba en Jehová, el único Dios vivo y verdadero. Los otros se jactaban de sus castillos inexpugnables, colocados en peñascos inaccesibles y reforzados con puertas de hierro, pero Dios es un refugio mucho mejor de la tribulación que todos éstos; y cuando llega el momento de llevar la guerra a los territorios enemigos, el Señor pone á su pueblo en mejores condiciones que todo el valor de las legiones o la fuerza de los carros y los caballos.
«El es mi refugio y fortaleza.» No olvidemos el hecho de que Dios es nuestro refugio tanto ahora mismo, en este presente momento, como lo era cuando David escribió estas palabras. Dios solo es nuestro todo. Todos los demás refugios son refugios de mentiras; toda otra fuerza es debilidad, porque el poder pertenece a Dios; pero como Dios es suficiente en todo, nuestra defensa y poder están a la altura de todas las situaciones apuradas. C. H. S.
Empieza abrupta pero noblemente; podéis confiar en quien queráis y en lo que os plazca, pero Dios (Elohim) es nuestro refugio y fortaleza. Nuestra ayuda presente. Una ayuda que es poderosa y efectiva en los apuros y dificultades, Las palabras son muy enfáticas: «ezrah betsaroth nimtsa meod»: «El se ha demostrado una ayuda extrema o superlativa en las dificultades.» Esto hemos hallado en El, y por tanto celebramos su alabanza. Adam Clarke
Vers. 2. Por tanto, no temeremos. ¡Con Dios a nuestro lado sería irracional temer! Allí donde está El hay todo el poder y todo el amor; ¿por qué, pues, hemos de temblar? C. H. S.
Aunque la tierra sea removida. John Wesley predicó en Hyde-Park con ocasión del terremoto que se sintió en Londres el 8 de marzo de 1750, y repitió estas palabras.
Y se traspasen los montes al corazón del mar. Aunque suceda lo peor, el hijo de Dios nunca debe perder su confianza; como Dios permanece fiel, no hay peligro para su causa o su pueblo. Cuando los elementos se fundan por el calor, y los cielos y la tierra desaparezcan en la conflagración final, con serenidad contemplaremos «el naufragio de la materia y el estallido de los mundos», porque incluso entonces nuestro refugio nos preservará de todo mal, nuestra fuerza nos preparará para todo bien.
Vers. 4. Hay un río. La gracia divina fluye suavemente, fertilizando, un río que nunca mengua en caudal, que da refrigerio y consolación a los creyentes.
Cuyas corrientes -en sus varias influencias, porque hay muchas- alegran la ciudad de Dios, al asegurar a los ciudadanos que el Señor de Sión de modo infalible va a suplir todas sus necesidades. Las corrientes no son efímeras, como el Cherit; ni fangosas, como el Nilo; ni torrenciales, como el Kishon; ni traidoras, como los arroyos engañosos de Job; ni son aguas de «ningún valor»: como las de Jericó, son claras, frescas, abundantes, y alegran.
El gran temor de una ciudad oriental en tiempo de guerra era que su provisión de agua fuera cortada durante un sitio; si ésta era segura, la ciudad podía resistir ataques durante un período indefinido. En este versículo, Jerusalén, que representa la ciudad de Dios, se nos dice que está aprovisionada de agua, para mostrar el hecho de que en las temporadas de prueba la gracia que se les dará les permitirá resistir hasta el fin. C. H. S.
¿Cuál es el río que alegra la ciudad de Dios? La respuesta es: Dios mismo es el río, según el versículo siguiente: «Dios está en medio de ella.»
1. Dios, el Padre, es el río: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jeremías 2:13).
2. Dios, el Hijo, es el río, la fuente de salvación: «En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia» (Zacarías 13:1).
3. Dios, el Espíritu, es el río: «El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7:38). «El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de agua que salta para vida eterna» (Juan 4:14).
¿Cuáles son las corrientes de este río? Respuesta: las perfecciones de Dios, la plenitud de Cristo, las operaciones del Espíritu, y éstos corren en el cauce del pacto de la promesa. Ralph Erskine
La ciudad. La iglesia de Dios es como una ciudad:
1) Porque una ciudad es un lugar de seguridad.
2) Un lugar de sociedad; lo que uno necesita, el otro se lo proporciona; tienen interrelación mutuamente.
3) Un lugar de unidad, para que la gente viva allí en paz y concordia.
4) Un lugar de comercio y transacciones. Aquí hay el mercado de la gracia gratuita: «Venid, todo el que tenga sed...» Aquí hay la perla de gran precio que está a la venta.
5) Un lugar de libertad; libertad de la culpa del pecado, de la ira de Dios, de la maldición de la ley, del presente mundo malo, de la esclavitud de Satanás, etc., etc.
6) Un lugar de orden y regularidad; tenía sus leyes y ordenanzas.
7) Un lugar de reposo confortable en que vivir, y esto en oposición a la soledad y el desierto.
8) Un lugar de privilegios.
9) Un lugar de pompa y esplendor; allí está el rey, la corte, el trono.
10) Un lugar de placer y de hermosura (Salmo 48:2). Ralph Erskine
El santuario de las moradas del Altísimo. El ser un templo para el Espíritu Santo es la porción deleitosa de cada santo; el ser un templo vivo para el Señor nuestro Dios es también el alto honor de la iglesia en su capacidad corporativa. No tenemos un gran Dios en la naturaleza y un Dios pequeño en la gracia, no; la iglesia contiene una revelación tan clara y convincente de Dios como las obras de la naturaleza, y aún más asombrosa, en la gloria excelente que brilla entre los querubines, que están sobre el propiciatorio, que es el centro y punto de reunión del pueblo del Dios vivo. C. H. S.
Vers. 5. Dios está en medio de ella. Su ayuda es, pues, segura y cercana. Si está sitiada, entonces El mismo está sitiado con ella, y podemos estar seguros que El se abrirá paso entre sus adversarios. Cuán cerca está el Señor de las angustias de los santos residiendo, como reside, en medio de ellos! C. H. S.
La iglesia se extiende porque su Dios está en medio de ella. Cuando en algún tiempo ha olvidado su dependencia de la intercesión invisible de su Cabeza, y la energía de la gracia de su Espíritu, como Sansón, se ha visto privada del cabello de su gran fuerza y ha pasado a ser el hazmerreír de los filisteos. William Binnie D. D.
Los enemigos de la iglesia pueden agitarla como las olas a un corcho, pero no pueden estrellarla contra las rocas. Puede mojarse en el agua como una pluma, pero no se hundirá como un plomo. El que es un pozo de agua dentro de ella para guardarla de desmayar, también se verá que es un muro de fuego a su alrededor para impedir que caiga. Puede ser probada, pero nunca destruida. Su fundamento es la Roca de los Siglos, y su defensa los brazos eternos. William Secker
Cuando los papistas se engallaban, y Melanchthon, a veces, tenía miedo que la recién nacida Reforma fuera sofocada sin remisión, Lutero acostumbraba a consolarle con estas palabras: «Si perecemos, Cristo ha de caer también ("El está entre nosotros"), y si ha de ser así, que sea; yo prefiero perecer con Cristo, que es el gran soberano del mundo, que prosperar con el César.» John Collings
Dios la ayudará al clarear la mañana. El Señor se levantará pronto. Nosotros somos tardíos en recibirle, pero El nunca lo es en ayudamos. La impaciencia se queja de las demoras divinas, pero en realidad el Señor no tarda respecto a su promesa. La prisa del hombre es a veces locura, pero las dilaciones aparentes de Dios siempre son sabias, y cuando se ven debidamente, no son demoras en absoluto. C. H. S.
Por tanto, nota que todas las grandes liberaciones obradas en la Santa Escritura lo fueron tan temprano que se puede decir que ocurrieron en medio de la noche. Así Gedeón, con sus cántaros y antorchas contra los madianitas; así Saúl cuando salió contra Nahás, el amonita; lo mismo Josué cuando fue en socorro de Gibeón; lo mismo Sansón cuando se llevó en triunfo las puertas de Gaza; como los reyes asociados bajo la guía de Eliseo, en su expedición contra los moabitas, en que ellos, siguiendo las órdenes de Dios, llenaron el terreno de zanjas, y el reflejo del sol en las aguas engañó a los moabitas, que creyeron era sangre y los atrajo a su destrucción. Michael Ayguan
Al clarear la mañana. La restauración de los judíos será uno de los primeros sucesos que ocurrirán en el segundo adviento. Será realizada al clarear la mañana de aquel día, «cuando el Sol de justicia se levantará y en sus alas traerá salud.» Samuel Horsley
Vers. 6. Braman las naciones. Las naciones estaban en furioso tumulto; estaban congregadas contra la ciudad del Señor como lobos hambrientos para atacar a su presa; espumando y rugiendo como mar embravecido.
Se tambalean los reinos. Una confusión general se apoderó de la sociedad; los invasores estaban agitando en sus dominios y azuzando a la población para lanzarse a la guerra; y desolaban los otros territorios en su marcha devastadora hacia Jerusalén. Las coronas caían de las cabezas reales, los tronos antiguos se tambaleaban como árboles sacudidos por la tempestad, poderosos imperios eran descuajados como pinos por la borrasca; todo estaba en confusión, y el desmayo se había apoderado de los que no conocían al Señor.
Lanza El su voz, y se derrite la tierra. ¡Qué poderosa es la palabra de Dios! ¡Qué potente es el Verbo encarnado! ¡Oh, si esta palabra viniera de la gloria excelente ahora mismo, para derretir todos los corazones en amor a Jesús y poner término para siempre a todas las persecuciones, guerras y rebeliones de los hombres! C. H. S.
Vers. 7. Nuestro refugio. «Los conejos son animales débiles, pero tienen sus madrigueras en las rocas». Están seguros en las rocas si pueden llegar allí, aunque sean muy débiles ellos mismos. Así la iglesia, aunque perseguida por sus enemigos sanguinarios, y aunque débil de por si, con todo, bajo el ala del Dios de Jacob no teme nada, porque está segura. El es nuestro refugio.
Sería valorar en poco a Dios si temiéramos a las criaturas cuando Él está con nosotros. Antígono, cuando oyó que sus soldados estaban considerando cuántos eran sus enemigos, se puso en medio de ellos y les preguntó: «¿Y cuántos contáis a mi lado?» John Strickland
Vers. 8. Venid, ved las obras de Jehová. Haríamos bien en notar también cuidadosamente los tratos providenciales de nuestro Dios del pacto y percibir rápidamente su mano en las batallas de su iglesia. Siempre que leemos historia, tendría que ser con este versículo sonando en nuestros oídos. Deberíamos leer el periódico con el mismo espíritu, para ver en qué forma la Cabeza de la iglesia rige a las naciones para el bien de su pueblo, como José gobernó a Egipto por amor a Israel. C. H. S.
Dios quiere que sus obras sean bien observadas, y especialmente cuando ha obrado alguna gran liberación en favor de su pueblo. De entre todas las cosas, no puede tolerar que se le olvide. John Trapp
Que ha puesto asolamiento en la tierra. El destruye a los destructores, deja desolados a los desoladores. ¡Qué bien queda demostrado este versículo! Las ciudades en ruina de Asiria, Babilonia, Petra, Basan, Canaán son nuestros instructores, y en tablas de piedra quedan registradas las obras del Señor. En cada lugar en que su causa y corona han sido menospreciadas ha seguido invariablemente la ruina; el pecado ha sido una plaga para las naciones y ha convertido sus palacios en montones de ruinas. C. H. S.
Aquí se nos invita primero a una vista trágica. Somos llevados a la cámara de muerte para ver el rostro espectral de muertes y desolaciones por todo el mundo, no siendo posible que haya nada más horrible o espantoso. Se nos llama a ver montones de cadáveres; en canastas de cabezas, como se le mostró a Jehú; un espectáculo lastimoso, pero necesario.
Ved, pues, qué desolaciones ha hecho el Señor en la tierra. Desolaciones por medio de guerras; ¡cuántos campos han sido empapados de sangre y abonados por los cadáveres; cuántos millones de hombres han sido cortados, en todas las edades, a filo de espada!
Desolaciones por hambre, en que los hombres se han visto forzados a hacer de sus cuerpos el sepulcro de otros hombres, y madres que han devorado a sus hijos. Desolaciones de plagas y pestilencias, que han barrido a centenares de millares en una sola ciudad, según nos cuenta la historia. Joseph Hall
Vers. 9. Y quema los carros en el fuego. ¡Qué gloriosa será la victoria definitiva de Jesús en el día de su aparición, cuando todos sus enemigos morderán el polvo!
Vers. 10. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. Retirad las manos, enemigos. ¡Sentaos y esperad con paciencia, creyentes! ¡Reconoced que Jehová es Dios, vosotros los que sentís los terrores de su ira! Adoradle, y sólo a El, vosotros los que participáis de la protección de su gracia. Como nadie puede proclamar dignamente su naturaleza, que «el silencio exprese su alabanza». Las jactancias de los inicuos y los tímidos presentimientos de los santos ciertamente deben cesar a la vista de lo que el Señor ha hecho en edades pasadas. C. H. S.
Como si el Señor hubiera dicho: «Ni una palabra, no intentéis replicar; veáis lo que veáis, quedaos quietos, callad; sabed que yo soy Dios y no doy cuenta de ninguno de mis actos.» Joseph CARRIL
Muchos altercan con Dios y no consideran el riesgo que ello supone. Cuidado, porque es espantoso altercar con Dios. ¿Quién puede decirle: «¿Qué haces tú?» Aarón fue prudente cuando, al ver que Dios hizo que el fuego destruyera a sus hijos, no dijo una palabra. Así pues, mientras llevamos el yugo, «sentémonos solos y callemos; pongamos la boca en el polvo, por si aún hay esperanza» (Lamentaciones 3:28, 29).
Como sabemos, las murmuraciones de los hijos de Israelíes costaron muy caras. Estate quieto, esto es, vigila, no murmures contra mí dice el Señor-. Dios no da cuenta de sus cosas porque puede haber muchas cosas que no comprendemos; y, por ello, podemos pensar que es mejor quererlas, y mucho más, por el crédito de Dios y de la iglesia.
Repito: Dios no da cuenta de sus actos a nadie. Por tanto, abstengámonos de sacar conclusiones precipitadas. Sermón de Richard Cameron predicado tres días antes de su muerte en Airsmoss
La razón por la que el pecador presuntuoso no tiene miedo, y el alma ansiosa tanto, es el no hacerse cargo de que Dios es tan grande; por tanto, para curar a uno y otro, la consideración seria de Dios bajo esa noción es la debida: Estad quietos, y sabed que yo soy Jehová; como si hubiera dicho: «Sabed, inicuos, que Yo soy Dios, que puedo vengarme cuando me plazca de vosotros, y cesad de provocarme con vuestros pecados, para vuestra propia confusión; y además sabed, almas temblorosas, que Yo soy Dios; y por tanto puedo perdonar los mayores pecados, y cesad de deshonrarme con vuestros pensamientos de incredulidad.» Willliam Gurnall
La sola consideración de que Dios es Dios, es suficiente para acallar todas las objeciones a su soberanía. Jonathan Edward
Vers. 11. Jehová de los ejércitos está con nosotros. A Mr. Wesley, el martes, apenas se le podía entender con dificultad aunque intentó hablar varias veces. Al fin, con toda la fuerza que le quedaba exclamó: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros.»
Luego, levantando la mano y moviéndola en triunfo, exclamó de modo conmovedor: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros.» Estas palabras parecen expresar los rasgos principales de toda su vida. Dios había estado con él desde la primera infancia; su providencia le había guiado a lo largo de sus múltiples peregrinajes en la vida; y ahora, cuando estaba a punto de entrar en el «valle de la sombra de muerte», la misma mano le sostenía. De Wesley y sus coadjutores, por el Rev. W. C. Larrabee, A. M.
lunes 17 de agosto de 2009
COMENTARIO SAMO 45
SALMO 45
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Para un canto tan divino son asignados cantores especiales. El Rey Jesús merece ser alabado por los mejores coristas, no al azar o de modo descuidado, sino con la música más dulce y suave.
Tema: Algunos ven aquí a Salomón y la hija de Faraón solamente: son cortos de vista; otros ven a Salomón y a Cristo: ven doble, son bizcos; los ojos espirituales bien enfocados sólo ven a Cristo, o si Salomón está presente en algún punto, ha de ser como las sombras borrosas de los que pasan por delante del objetivo de la máquina fotográfica y apenas son visibles en el paisaje fotografiado. «El Rey», Dios, cuyo trono es para siempre, no es mero mortal, y su dominio perdurable no está limitado por el Líbano ni el río de Egipto. Esto no es un canto epitalámico de unas bodas terrenales, sino el de la esposa celestial y su esposo elegido.
Vers. 1. Brota de mi corazón un bello canto. Es triste cuando el corazón está frío ante un buen tema, y peor cuando está ardiente ante un mal tema; pero es incomparable cuando el corazón arde y de él brota un bello canto. C. H. S.
Se dice de Orígenes, según Erasmo, que siempre era muy serio y férvido, pero en especial cuando hablaba de Cristo. De Johannes Mollias se dice que cuando hablaba de Jesucristo sus ojos se cubrían por los párpados porque se sentía lleno de un potente fervor del Espíritu Santo; y, como el Bautista, primero fue una lámpara ardiente, y luego incandescente. John Trapp
Vers. 2. Tú. Como si el Rey mismo hubiera aparecido súbitamente delante de él, el Salmista, arrobado de admiración por su persona, deja su prefacio y se dirige al Señor. Un corazón amante tiene el poder de captar su objeto. Los ojos de un corazón verdadero ven más que los ojos de la cabeza.
Además, Jesús se revela a sí mismo cuando nosotros derramamos nuestro afecto hacia El. Este suele ser el caso cuando nosotros estamos preparados: que Cristo se nos aparece. Si nuestro corazón es ardiente, es una indicación de que el sol está brillando, y cuando disfrutamos de su calor, pronto contemplaremos su luz.
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres. En persona, pero especialmente en su mente y carácter, el Rey de los santos es incomparable en hermosura. La palabra hebrea es doble: «hermoso, precioso eres Tú». Jesús es tan hermoso que las palabras han de doblarse, extenderse, sí, agotarse antes de poder describirle. C. H. S.
Así empieza a destacar su hermosura, en la que hay lo más delicioso de una persona; así ocurre en el alma cuando Dios ha dado a conocer al hombre su propia suciedad y fealdad por causa del pecado, y que sólo por Jesús es quitado el pecado; ¡oh, qué hermosura la de su faz a la primera vista de El! Richard Coore
Hermoso en su virilidad; si no lo hubiera sido, dice san Jerónimo, si no hubiera habido algo admirable en su faz y su presencia, alguna hermosura celestial, los apóstoles y todo el mundo (como confesaban los mismos fariseos) no le habrían seguido inmediatamente. Hermoso en su transfiguración, blanco como la luz o como la nieve, su faz deslumbrante como el sol (Mateo 17:2), hasta arrebatar la misma alma de Pedro que «no sabía lo que decía», y quería tener fijos los ojos en aquel rostro para siempre, y no descender ya más del monte.
Hermoso en su pasión. Sin fealdad en su desnudez; sus mismas heridas y marcas sangrantes de los azotes llevaron a Pilato a pronunciar: «He aquí el hombre». La dulzura de su rostro y su porte en medio de los escarnios y golpes. Mark Frank
¡Oh hermoso sol y luna hermosa; hermosas estrellas, hermosas flores, rosas y lirios; pero diez mil veces más hermoso Tú, Señor Jesús! Ay!, te he faltado al compararte de esta manera. ¡Oh sol túrbido y luna decrépita, pero hermoso Tú, Señor Jesús! Negras flores, lirios y rosas asquerosas, pero ¡oh hermoso, hermoso, siempre hermoso Señor Jesús! Cielos de plomo, pero ¡oh hermoso Cristo! Ángeles horribles, pero ¡oh sobremanera hermoso Señor Jesús! Samuel Rutherford
En Cristo podemos contemplar y hemos de confesar toda la hermosura y belleza de cielos y tierra; la hermosura del cielo es Dios, la hermosura de la tierra es el hombre; la hermosura del cielo y tierra juntamente es este Dios-Hombre. Bdward Hyde, D. D.
«Sólo tengo una pasión» observó el conde Zinzendorf en uno de sus discursos a la congregación de Herrnhut-, «y es El, sólo El».
La gracia se derramó en tus labios. Una palabra suya disolvió el corazón de Saulo de Tarso y le hizo un apóstol; otra palabra hizo levantar a Juan el Teólogo cuando desmayaba en la isla de Patmos. Con frecuencia, una frase de sus labios ha transformado nuestra propia medianoche en mañana, nuestro invierno en primavera. C. H. S.
Nunca fueron pronunciadas palabras de tanto amor y dulzura por hombre alguno como las suyas; nunca hubo un corazón tan amante y tierno como el corazón de Jesucristo: «Gracia se derramó en sus labios.» Ciertamente, nunca se pronunciaron palabras de tanto, amor, dulzura y ternura sobre la tierra como las últimas palabras que El pronunció un poco antes de sus sufrimientos, que se registran en los capítulos 13 al 17 de Juan. Lee todos los libros sobre amor y amistad que han sido escritos por los hijos de los hombres; todos se quedan cortos de estos acordes sublimes de amor expresados allí. John Row
Vers. 3. Tu espada. La Palabra de Dios es comparada a una espada, porque el apóstol nos informa que es viva, y poderosa, y más afilada que una espada de dos filos, que penetra y divide el alma y el espíritu, separa las coyunturas y el tuétano, y revela los pensamientos e intenciones del corazón.
Hemos de observar, sin embargo, que esta descripción de la Palabra de Dios es sólo aplicable cuando Cristo la ciñe y la emplea como su espada. ¿De qué sirve una espada, aunque sea la de Goliat, cuando se halla en su vaina o la empuña la mano de un niño débil?
Armado con esta espada, el Capitán de nuestra salvación se abre paso hasta el pecador con suma facilidad y, por más que esté rodeado de rocas y montañas, desbarata fortalezas y baluartes de mentiras, y de un mandoble poderoso parte su corazón de diamante y le deja postrado y temblando a sus pies.
Siendo éstos los efectos de esta arma en la mano de Cristo, es del todo apropiado que el Salmista empiece requiriendo que se la ciña y no la deje inactiva en la vaina o impotente en las manos de ministros enclenques. Edward Payson
En tu gloria marcha, cabalga. Nunca podemos estimar en exceso a nuestro Cristo precioso. El cielo mismo apenas es bastante bueno para Él. Toda la pompa que ángeles y arcángeles, tronos, dominios, principados y poderes puedan poner a sus pies no es bastante para El. Sólo su propia gloria esencial es tal que responda plenamente al deseo de su pueblo, que no puede nunca ensalzarlo en exceso.
Vers. 5. Haciendo desmayar el corazón de los enemigos del Rey. Nuestro Capitán apunta a los corazones de los hombres y no a sus cabezas; sus disparos siempre dan en el blanco y penetran profundo en la parte vital de la naturaleza del hombre. Sea amor o venganza, Cristo nunca deja de ver el pecado, y cuando sus flechas dan en el blanco, duelen y no son olvidadas al poco, una herida que sólo El puede curar. Las flechas de la convicción de pecado de Jesús son agudas en la aljaba de su Palabra y agudas en el arco de sus ministros.
Conque caerán pueblos debajo de Ti. Nadie puede sostenerse contra el Hijo de Dios cuando el arco de su poder está en sus manos. Terrible será la hora en que su arco será entesado y rayos de fuego devorador serán lanzados contra sus adversarios; entonces los príncipes caerán y las naciones perecerán.
Vers. 6. Tu trono es el trono de Dios; es eterno y para siempre. ¿De quién se puede decir esto sino del Señor? El Salmista no puede poner freno a su adoración. Sus ojos iluminados ven en el Esposo regio de la iglesia a Dios, a Dios para ser adorado, para reinar y reinando para siempre. ¡Bienaventurada visión! ¡Ciegos son los ojos que no pueden ver a Dios en Cristo Jesús!
Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Él es un monarca legítimo en todas las cosas. Su régimen está fundado en el derecho, su ley es recta, su resultado es recto. Nuestro Rey no es un usurpador y un opresor. Incluso cuando quebranta a sus enemigos con una vara de hierro no hará injusticia al hombre; su venganza y su gracia son conforme a la justicia.
Por ello confiamos en Él sin sospecha; no puede errar; no hay aflicción que sea demasiado severa si Él la envía; no hay juicio demasiado estricto si El lo ordena. ¡Oh bienaventuradas manos de Jesús!, el poder reinante está seguro en ti. Todos los justos se gozan en el gobierno del Rey que reina en justicia. C. H. S.
Vers. 7. Has amado la justicia y aborrecido la maldad. Muchos aman la justicia, pero no están dispuestos a defenderla; este amor no es el amor de Cristo. Muchos aborrecen la iniquidad, no por ella en sí, sino por causa de sus consecuencias; este aborrecimiento no es el de Cristo.
Para ser como Cristo hemos de amar la justicia como Él la amó y aborrecer la maldad como El la aborreció. El amar y aborrecer como El amó y aborreció es ser perfecto como Él es perfecto. La perfección de este amor y aborrecimiento es perfección moral. George Harpur
Por tanto. No dice: «Por tanto El te ungió para que fueras Dios, o Rey, o Hijo, o Verbo»; porque El era ya antes y es para siempre, como se ha mostrado; sino «Como eres Dios y Rey, fuiste ungido, puesto que sólo Tú podías unir al hombre con el Espíritu Santo, Tú, la imagen del Padre, en el cual nosotros fuimos hechos al principio; porque tuyo es el Espíritu.» Atanasio
Vers. 10. Oye, hija, y mira, y pon oído. Este es siempre el gran deber de la iglesia. La fe viene por el oír, y la confirmación por la consideración. Ningún precepto puede ser más digno de atención por aquellos que se honran siendo esposados a Cristo que el que sigue: Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre. La casa de nuestro nacimiento es la casa del pecado -fuimos formados en iniquidad-; la mente carnal está en enemistad contra Dios; hemos de salir de la casa de la naturaleza caída, porque está edificada en la ciudad de Destrucción. No es que los lazos naturales hayan de ser interrumpidos por la gracia, pero silos lazos de la naturaleza caída, los lazos de la afinidad carente de gracia. Tenemos tanto que olvidar como que aprender, y este olvidar es tan difícil que sólo el oír diligente y el considerar y el inclinar toda el alma a ello puede realizar la tarea; e incluso así seríamos demasiado débiles si no nos ayudara la gracia divina.
Con todo, ¿por qué hemos de recordar el Egipto del que hemos salido? ¿Son los puerros, los ajos y las cebollas algo que valga la pena si se recuerda la esclavitud de hierro, las tareas serviles y el trato infernal de Faraón? Nos desprendemos de la locura, por la sabiduría; de las burbujas, por los gozos eternos; del engaño, por la verdad; de la miseria, por la felicidad; de los ídolos, por el Dios vivo.
¡Oh!, si los cristianos tuvieran más en cuenta el precepto divino que se les recuerda aquí; pero, ¡ay!, abunda la mundanalidad; la iglesia está contaminada, la gloria del gran Rey está velada. Sólo cuando toda la iglesia lleve una vida separada volverá a brillar el pleno esplendor y el poder del Cristianismo en el mundo. C. H. S.
«Tres "todos" de los que espero os separéis» dice Cristo:
1. Todos vuestros deseos carnales, todo los caminos del viejo Adán, la casa de vuestro padre. Después de la apostasía de Adán, Dios y el hombre siempre han tenido dos casas separadas. Desde entonces la casa de nuestro padre es una casa ordinaria, rebajada, de pecado y de maldad.
2. Todas vuestras ventajas mundanas. «Si alguno viene en pos de mí, y no aborrece a su padre, y madre, y esposa, e hijos, y hermanos, y hermanas, incluso su propia vida, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14:16). El que tenga todas estas cosas tiene que estar dispuesto a abandonarlas; están unidas de modo copulativo, no disyuntivo.
3. Todo el yo, la voluntad propia, la justicia propia, la autosuficiencia, la confianza en uno mismo y la ambición centrada en el yo. Lewis Stuckley
Si te hallas en la montaña, nada te atrae para que mires hacia Sodoma. Si estás en el arca, no vueles al mundo otra vez como hizo el cuervo. Si has puesto tus pies en dirección a Canaán, olvida las ollas de Egipto. Si estás en marcha contra Madián, no te agaches a las aguas del Harod (Jueces 7).
Si estás en el terrado, olvida lo que hay debajo (Marcos 13:15). Si tu mano está puesta sobre el arado, no mires hacia atrás (Lucas 9:62). Temistocles deseaba aprender, más bien, el arte del olvido que el del recuerdo. La filosofía es un arte del recuerdo; la divinidad incluye en ella un arte del olvido.
La primera lección que Sócrates enseñaba a sus discípulos era: «Recuerda», porque pensaba que el conocimiento no era otra cosa que recordar las cosas que la mente conocía antes de entrar en el cuerpo. Pero la primera lección con que Cristo enseña a sus alumnos es: «Olvida, olvida a tu propio pueblo»; «arrepentios» (Mateo 4:17); primero, «evitad el mal» (1ª Pedro 3:11). Thomas Adams
Vers. 11. Y se prendará el rey de tu hermosura. No se nos puede conceder ningún avivamiento grande y duradero en la religión hasta que los que profesamos amar a Jesús demostremos nuestro afecto saliendo del mundo impío, separándonos y no tocando nada inmundo. C. H. S
Esta es una promesa muy dulce. Porque el Espíritu Santo sabe que este monstruo -la superstición- se adhiere a nuestro corazón, a los que queremos ser puros y sin mancha delante de Dios. Así, bajo el romanismo, toda mi tentación era ésta. Acostumbraba decir: «Iría de buena gana al sacramento si fuera digno.»
Así buscamos, de modo natural, una pureza en nosotros; y examinamos toda nuestra vida y queremos hallar una pureza en nosotros para no tener necesidad de la gracia, sino que podamos ser proclamados justos en base a nuestros propios méritos... Nunca serás justo por ti mismo y por tus propias obras.
La suma de todo esto es: que nuestra hermosura no consiste en nuestras propias virtudes, ni aun en los dones que hemos recibido de Dios, por medio de los cuales nos revestimos de virtudes y hacemos todas las cosas que pertenecen a, la vida de la ley, sino en esto: que captamos a Cristo y creemos en El. Entonces es cuando somos verdaderamente hermosos; y es esta hermosura solamente que Cristo mira, no otra. Martín Lutero
Vers. 12. Las hijas de Tiro vendrán con presentes. El poder de las misiones extranjeras está en nuestro propio país; una iglesia santa será una iglesia poderosa. Ni habrá falta de tesoro en nuestros cofres cuando la gracia se halle en el corazón; los dones de un pueblo dispuesto capacitarán a los obreros de Dios para llevar adelante sus empresas sagradas sin detenerse. C. H. S.
Vers. 13. Entra. El arca fue calafateada con el mismo material por fuera que por dentro; éste es el hombre sincero: igual por dentro, que por fuera, todo igual.
Si, es mejor de lo que parece, como la hija del rey, cuyo exterior puede, a veces, ser sayal, pero es totalmente gloriosa por dentro, y sus vestidos de brocado de oro. O como el templo, por fuera sólo madera y piedra a la vista; por dentro, rico y hermoso, especialmente el sanctum sanctorum (donde había tendido el velo), todo él de oro. El mismo suelo, como el techo, cubierto de oro (1 Reyes 6:30). John Shefield
Vers. 15. Entre alborozo y regocijo avanzan. Los santos mismos se regocijarán indescriptiblemente cuando entren en el palacio del Rey para estar para siempre con el Señor (lª Tesalonicenses 4:17). Verdaderamente, habrá gozo por todas partes, excepto entre los demonios y los condenados, que crujirán de dientes por la envidia del eterno ascenso y gloria de los creyentes. John Flavel
Serán traídos. Lector, no dejes de observar la forma de la expresión: la iglesia es traída, no viene por su cuenta. No, ha de ser redargüida, convertida, convencida y dispuesta. Nadie puede ir a Cristo, a menos que el Padre, que ha enviado a Cristo, lo atraiga a sí (Juan 6:44).
Robert Lawker
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Para un canto tan divino son asignados cantores especiales. El Rey Jesús merece ser alabado por los mejores coristas, no al azar o de modo descuidado, sino con la música más dulce y suave.
Tema: Algunos ven aquí a Salomón y la hija de Faraón solamente: son cortos de vista; otros ven a Salomón y a Cristo: ven doble, son bizcos; los ojos espirituales bien enfocados sólo ven a Cristo, o si Salomón está presente en algún punto, ha de ser como las sombras borrosas de los que pasan por delante del objetivo de la máquina fotográfica y apenas son visibles en el paisaje fotografiado. «El Rey», Dios, cuyo trono es para siempre, no es mero mortal, y su dominio perdurable no está limitado por el Líbano ni el río de Egipto. Esto no es un canto epitalámico de unas bodas terrenales, sino el de la esposa celestial y su esposo elegido.
Vers. 1. Brota de mi corazón un bello canto. Es triste cuando el corazón está frío ante un buen tema, y peor cuando está ardiente ante un mal tema; pero es incomparable cuando el corazón arde y de él brota un bello canto. C. H. S.
Se dice de Orígenes, según Erasmo, que siempre era muy serio y férvido, pero en especial cuando hablaba de Cristo. De Johannes Mollias se dice que cuando hablaba de Jesucristo sus ojos se cubrían por los párpados porque se sentía lleno de un potente fervor del Espíritu Santo; y, como el Bautista, primero fue una lámpara ardiente, y luego incandescente. John Trapp
Vers. 2. Tú. Como si el Rey mismo hubiera aparecido súbitamente delante de él, el Salmista, arrobado de admiración por su persona, deja su prefacio y se dirige al Señor. Un corazón amante tiene el poder de captar su objeto. Los ojos de un corazón verdadero ven más que los ojos de la cabeza.
Además, Jesús se revela a sí mismo cuando nosotros derramamos nuestro afecto hacia El. Este suele ser el caso cuando nosotros estamos preparados: que Cristo se nos aparece. Si nuestro corazón es ardiente, es una indicación de que el sol está brillando, y cuando disfrutamos de su calor, pronto contemplaremos su luz.
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres. En persona, pero especialmente en su mente y carácter, el Rey de los santos es incomparable en hermosura. La palabra hebrea es doble: «hermoso, precioso eres Tú». Jesús es tan hermoso que las palabras han de doblarse, extenderse, sí, agotarse antes de poder describirle. C. H. S.
Así empieza a destacar su hermosura, en la que hay lo más delicioso de una persona; así ocurre en el alma cuando Dios ha dado a conocer al hombre su propia suciedad y fealdad por causa del pecado, y que sólo por Jesús es quitado el pecado; ¡oh, qué hermosura la de su faz a la primera vista de El! Richard Coore
Hermoso en su virilidad; si no lo hubiera sido, dice san Jerónimo, si no hubiera habido algo admirable en su faz y su presencia, alguna hermosura celestial, los apóstoles y todo el mundo (como confesaban los mismos fariseos) no le habrían seguido inmediatamente. Hermoso en su transfiguración, blanco como la luz o como la nieve, su faz deslumbrante como el sol (Mateo 17:2), hasta arrebatar la misma alma de Pedro que «no sabía lo que decía», y quería tener fijos los ojos en aquel rostro para siempre, y no descender ya más del monte.
Hermoso en su pasión. Sin fealdad en su desnudez; sus mismas heridas y marcas sangrantes de los azotes llevaron a Pilato a pronunciar: «He aquí el hombre». La dulzura de su rostro y su porte en medio de los escarnios y golpes. Mark Frank
¡Oh hermoso sol y luna hermosa; hermosas estrellas, hermosas flores, rosas y lirios; pero diez mil veces más hermoso Tú, Señor Jesús! Ay!, te he faltado al compararte de esta manera. ¡Oh sol túrbido y luna decrépita, pero hermoso Tú, Señor Jesús! Negras flores, lirios y rosas asquerosas, pero ¡oh hermoso, hermoso, siempre hermoso Señor Jesús! Cielos de plomo, pero ¡oh hermoso Cristo! Ángeles horribles, pero ¡oh sobremanera hermoso Señor Jesús! Samuel Rutherford
En Cristo podemos contemplar y hemos de confesar toda la hermosura y belleza de cielos y tierra; la hermosura del cielo es Dios, la hermosura de la tierra es el hombre; la hermosura del cielo y tierra juntamente es este Dios-Hombre. Bdward Hyde, D. D.
«Sólo tengo una pasión» observó el conde Zinzendorf en uno de sus discursos a la congregación de Herrnhut-, «y es El, sólo El».
La gracia se derramó en tus labios. Una palabra suya disolvió el corazón de Saulo de Tarso y le hizo un apóstol; otra palabra hizo levantar a Juan el Teólogo cuando desmayaba en la isla de Patmos. Con frecuencia, una frase de sus labios ha transformado nuestra propia medianoche en mañana, nuestro invierno en primavera. C. H. S.
Nunca fueron pronunciadas palabras de tanto amor y dulzura por hombre alguno como las suyas; nunca hubo un corazón tan amante y tierno como el corazón de Jesucristo: «Gracia se derramó en sus labios.» Ciertamente, nunca se pronunciaron palabras de tanto, amor, dulzura y ternura sobre la tierra como las últimas palabras que El pronunció un poco antes de sus sufrimientos, que se registran en los capítulos 13 al 17 de Juan. Lee todos los libros sobre amor y amistad que han sido escritos por los hijos de los hombres; todos se quedan cortos de estos acordes sublimes de amor expresados allí. John Row
Vers. 3. Tu espada. La Palabra de Dios es comparada a una espada, porque el apóstol nos informa que es viva, y poderosa, y más afilada que una espada de dos filos, que penetra y divide el alma y el espíritu, separa las coyunturas y el tuétano, y revela los pensamientos e intenciones del corazón.
Hemos de observar, sin embargo, que esta descripción de la Palabra de Dios es sólo aplicable cuando Cristo la ciñe y la emplea como su espada. ¿De qué sirve una espada, aunque sea la de Goliat, cuando se halla en su vaina o la empuña la mano de un niño débil?
Armado con esta espada, el Capitán de nuestra salvación se abre paso hasta el pecador con suma facilidad y, por más que esté rodeado de rocas y montañas, desbarata fortalezas y baluartes de mentiras, y de un mandoble poderoso parte su corazón de diamante y le deja postrado y temblando a sus pies.
Siendo éstos los efectos de esta arma en la mano de Cristo, es del todo apropiado que el Salmista empiece requiriendo que se la ciña y no la deje inactiva en la vaina o impotente en las manos de ministros enclenques. Edward Payson
En tu gloria marcha, cabalga. Nunca podemos estimar en exceso a nuestro Cristo precioso. El cielo mismo apenas es bastante bueno para Él. Toda la pompa que ángeles y arcángeles, tronos, dominios, principados y poderes puedan poner a sus pies no es bastante para El. Sólo su propia gloria esencial es tal que responda plenamente al deseo de su pueblo, que no puede nunca ensalzarlo en exceso.
Vers. 5. Haciendo desmayar el corazón de los enemigos del Rey. Nuestro Capitán apunta a los corazones de los hombres y no a sus cabezas; sus disparos siempre dan en el blanco y penetran profundo en la parte vital de la naturaleza del hombre. Sea amor o venganza, Cristo nunca deja de ver el pecado, y cuando sus flechas dan en el blanco, duelen y no son olvidadas al poco, una herida que sólo El puede curar. Las flechas de la convicción de pecado de Jesús son agudas en la aljaba de su Palabra y agudas en el arco de sus ministros.
Conque caerán pueblos debajo de Ti. Nadie puede sostenerse contra el Hijo de Dios cuando el arco de su poder está en sus manos. Terrible será la hora en que su arco será entesado y rayos de fuego devorador serán lanzados contra sus adversarios; entonces los príncipes caerán y las naciones perecerán.
Vers. 6. Tu trono es el trono de Dios; es eterno y para siempre. ¿De quién se puede decir esto sino del Señor? El Salmista no puede poner freno a su adoración. Sus ojos iluminados ven en el Esposo regio de la iglesia a Dios, a Dios para ser adorado, para reinar y reinando para siempre. ¡Bienaventurada visión! ¡Ciegos son los ojos que no pueden ver a Dios en Cristo Jesús!
Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Él es un monarca legítimo en todas las cosas. Su régimen está fundado en el derecho, su ley es recta, su resultado es recto. Nuestro Rey no es un usurpador y un opresor. Incluso cuando quebranta a sus enemigos con una vara de hierro no hará injusticia al hombre; su venganza y su gracia son conforme a la justicia.
Por ello confiamos en Él sin sospecha; no puede errar; no hay aflicción que sea demasiado severa si Él la envía; no hay juicio demasiado estricto si El lo ordena. ¡Oh bienaventuradas manos de Jesús!, el poder reinante está seguro en ti. Todos los justos se gozan en el gobierno del Rey que reina en justicia. C. H. S.
Vers. 7. Has amado la justicia y aborrecido la maldad. Muchos aman la justicia, pero no están dispuestos a defenderla; este amor no es el amor de Cristo. Muchos aborrecen la iniquidad, no por ella en sí, sino por causa de sus consecuencias; este aborrecimiento no es el de Cristo.
Para ser como Cristo hemos de amar la justicia como Él la amó y aborrecer la maldad como El la aborreció. El amar y aborrecer como El amó y aborreció es ser perfecto como Él es perfecto. La perfección de este amor y aborrecimiento es perfección moral. George Harpur
Por tanto. No dice: «Por tanto El te ungió para que fueras Dios, o Rey, o Hijo, o Verbo»; porque El era ya antes y es para siempre, como se ha mostrado; sino «Como eres Dios y Rey, fuiste ungido, puesto que sólo Tú podías unir al hombre con el Espíritu Santo, Tú, la imagen del Padre, en el cual nosotros fuimos hechos al principio; porque tuyo es el Espíritu.» Atanasio
Vers. 10. Oye, hija, y mira, y pon oído. Este es siempre el gran deber de la iglesia. La fe viene por el oír, y la confirmación por la consideración. Ningún precepto puede ser más digno de atención por aquellos que se honran siendo esposados a Cristo que el que sigue: Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre. La casa de nuestro nacimiento es la casa del pecado -fuimos formados en iniquidad-; la mente carnal está en enemistad contra Dios; hemos de salir de la casa de la naturaleza caída, porque está edificada en la ciudad de Destrucción. No es que los lazos naturales hayan de ser interrumpidos por la gracia, pero silos lazos de la naturaleza caída, los lazos de la afinidad carente de gracia. Tenemos tanto que olvidar como que aprender, y este olvidar es tan difícil que sólo el oír diligente y el considerar y el inclinar toda el alma a ello puede realizar la tarea; e incluso así seríamos demasiado débiles si no nos ayudara la gracia divina.
Con todo, ¿por qué hemos de recordar el Egipto del que hemos salido? ¿Son los puerros, los ajos y las cebollas algo que valga la pena si se recuerda la esclavitud de hierro, las tareas serviles y el trato infernal de Faraón? Nos desprendemos de la locura, por la sabiduría; de las burbujas, por los gozos eternos; del engaño, por la verdad; de la miseria, por la felicidad; de los ídolos, por el Dios vivo.
¡Oh!, si los cristianos tuvieran más en cuenta el precepto divino que se les recuerda aquí; pero, ¡ay!, abunda la mundanalidad; la iglesia está contaminada, la gloria del gran Rey está velada. Sólo cuando toda la iglesia lleve una vida separada volverá a brillar el pleno esplendor y el poder del Cristianismo en el mundo. C. H. S.
«Tres "todos" de los que espero os separéis» dice Cristo:
1. Todos vuestros deseos carnales, todo los caminos del viejo Adán, la casa de vuestro padre. Después de la apostasía de Adán, Dios y el hombre siempre han tenido dos casas separadas. Desde entonces la casa de nuestro padre es una casa ordinaria, rebajada, de pecado y de maldad.
2. Todas vuestras ventajas mundanas. «Si alguno viene en pos de mí, y no aborrece a su padre, y madre, y esposa, e hijos, y hermanos, y hermanas, incluso su propia vida, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14:16). El que tenga todas estas cosas tiene que estar dispuesto a abandonarlas; están unidas de modo copulativo, no disyuntivo.
3. Todo el yo, la voluntad propia, la justicia propia, la autosuficiencia, la confianza en uno mismo y la ambición centrada en el yo. Lewis Stuckley
Si te hallas en la montaña, nada te atrae para que mires hacia Sodoma. Si estás en el arca, no vueles al mundo otra vez como hizo el cuervo. Si has puesto tus pies en dirección a Canaán, olvida las ollas de Egipto. Si estás en marcha contra Madián, no te agaches a las aguas del Harod (Jueces 7).
Si estás en el terrado, olvida lo que hay debajo (Marcos 13:15). Si tu mano está puesta sobre el arado, no mires hacia atrás (Lucas 9:62). Temistocles deseaba aprender, más bien, el arte del olvido que el del recuerdo. La filosofía es un arte del recuerdo; la divinidad incluye en ella un arte del olvido.
La primera lección que Sócrates enseñaba a sus discípulos era: «Recuerda», porque pensaba que el conocimiento no era otra cosa que recordar las cosas que la mente conocía antes de entrar en el cuerpo. Pero la primera lección con que Cristo enseña a sus alumnos es: «Olvida, olvida a tu propio pueblo»; «arrepentios» (Mateo 4:17); primero, «evitad el mal» (1ª Pedro 3:11). Thomas Adams
Vers. 11. Y se prendará el rey de tu hermosura. No se nos puede conceder ningún avivamiento grande y duradero en la religión hasta que los que profesamos amar a Jesús demostremos nuestro afecto saliendo del mundo impío, separándonos y no tocando nada inmundo. C. H. S
Esta es una promesa muy dulce. Porque el Espíritu Santo sabe que este monstruo -la superstición- se adhiere a nuestro corazón, a los que queremos ser puros y sin mancha delante de Dios. Así, bajo el romanismo, toda mi tentación era ésta. Acostumbraba decir: «Iría de buena gana al sacramento si fuera digno.»
Así buscamos, de modo natural, una pureza en nosotros; y examinamos toda nuestra vida y queremos hallar una pureza en nosotros para no tener necesidad de la gracia, sino que podamos ser proclamados justos en base a nuestros propios méritos... Nunca serás justo por ti mismo y por tus propias obras.
La suma de todo esto es: que nuestra hermosura no consiste en nuestras propias virtudes, ni aun en los dones que hemos recibido de Dios, por medio de los cuales nos revestimos de virtudes y hacemos todas las cosas que pertenecen a, la vida de la ley, sino en esto: que captamos a Cristo y creemos en El. Entonces es cuando somos verdaderamente hermosos; y es esta hermosura solamente que Cristo mira, no otra. Martín Lutero
Vers. 12. Las hijas de Tiro vendrán con presentes. El poder de las misiones extranjeras está en nuestro propio país; una iglesia santa será una iglesia poderosa. Ni habrá falta de tesoro en nuestros cofres cuando la gracia se halle en el corazón; los dones de un pueblo dispuesto capacitarán a los obreros de Dios para llevar adelante sus empresas sagradas sin detenerse. C. H. S.
Vers. 13. Entra. El arca fue calafateada con el mismo material por fuera que por dentro; éste es el hombre sincero: igual por dentro, que por fuera, todo igual.
Si, es mejor de lo que parece, como la hija del rey, cuyo exterior puede, a veces, ser sayal, pero es totalmente gloriosa por dentro, y sus vestidos de brocado de oro. O como el templo, por fuera sólo madera y piedra a la vista; por dentro, rico y hermoso, especialmente el sanctum sanctorum (donde había tendido el velo), todo él de oro. El mismo suelo, como el techo, cubierto de oro (1 Reyes 6:30). John Shefield
Vers. 15. Entre alborozo y regocijo avanzan. Los santos mismos se regocijarán indescriptiblemente cuando entren en el palacio del Rey para estar para siempre con el Señor (lª Tesalonicenses 4:17). Verdaderamente, habrá gozo por todas partes, excepto entre los demonios y los condenados, que crujirán de dientes por la envidia del eterno ascenso y gloria de los creyentes. John Flavel
Serán traídos. Lector, no dejes de observar la forma de la expresión: la iglesia es traída, no viene por su cuenta. No, ha de ser redargüida, convertida, convencida y dispuesta. Nadie puede ir a Cristo, a menos que el Padre, que ha enviado a Cristo, lo atraiga a sí (Juan 6:44).
Robert Lawker
COMENTARIO SALMO 44
SALMO 44
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré». El título es similar al del Salmo cuarenta y dos, y aunque esto no es prueba de que sea por el mismo autor, lo hace muy probable. No hay que buscar otro escritor para ninguno de los Salmos cuando David es suficiente, y por tanto nos resistimos a adscribir este canto sagrado a otro que no sea el gran Salmista, por más que no sepamos a qué período de su vida pueda corresponder. Las últimas líneas presentan mucha semejanza con los famosos versos de Milton sobre la matanza
San Ambrosio observa que en Salmos anteriores hemos visto una profecía de la pasión resurrección y ascensión de Cristo, y de la venida del Espíritu Santo, y que aquí se nos enseña que hemos de estar preparados para luchar y sufrir para que aquellas cosas nos sean provechosas. La voluntad humana debe obrar conjuntamente con la gracia divina. Christopher Wordsword
Vers. 1. Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído. El oír con los oídos nos afecta de modo más sensible que el leer con los ojos; debemos tener esto en cuenta y aprovechar toda oportunidad posible para proclamar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo de viva voz, puesto que es el modo de comunicación más efectivo.
Nuestros padres nos han contado. Cuando los padres tienen la lengua trabada para hablar religiosamente a sus hijos. ¿es necesario extrañarnos de que los corazones de los hijos queden trabados por el pecado? la conversación religiosa no tiene por qué ser aburrida; en realidad no puede serlo, como en este caso, si trata más de hechos que de opiniones. C. H. S.
La obra que hiciste. ¿Por qué sólo la obra en singular, cuando hay tantas, innumerables, liberaciones que han sido obradas por El, desde el pasaje del mar Rojo a la destrucción de los ciento ochenta y cinco mil en el campo de los asirios? Porque todo esto no son más que tipos de la gran obra que procede de la mano del Señor, en que Satanás es vencido, la muerte destruida y el reino de los cielos abierto a todos los creyentes. AMBROSIO
En tanto que los cánticos de otras naciones exaltan el heroísmo de sus antepasados, los cánticos de Israel celebran las obras de Dios. Augustus F. Tholuck
Vers. 2. Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos. ¡Qué hermosa es la misericordia cuando se halla al lado de la justicia'. ¡Los rayos esplendorosos de la estrella de la gracia en medio de la noche de la ira! Es un pensamiento solemne el de que la grandeza del amor divino tenga su contrapartida en la grandeza de su indignación.
Vers. 3. Porque no se apoderaron de la tierra por su espada. El pasaje se puede considerar como una hermosa parábola de la obra de la salvación; los hombres no son salvados sin oración, arrepentimiento, etc., pero ninguna de estas cosas salva al hombre; la salvación es totalmente del Señor. Canaán no fue conquistada sin los ejércitos de Israel, pero es también cierto que no fue conquistada por ellos; el Señor fue el conquistador, y el pueblo no fue sino un instrumento en sus manos.
Vers. 5. Contigo embestíamos a nuestros enemigos; en tu nombre hollábamos a nuestros adversarios. Observa bien que todas las conquistas de estos creyentes se dice que fueron hechas «por Ti», «en tu nombre»; no olvidemos esto nunca, para que no emprendamos una campaña por nuestra cuenta y fallemos ignominiosamente. Por otra parte, no caigamos en el pecado igualmente peligroso de la desconfianza, porque el Señor puede poner al más débil de nosotros a la altura de las circunstancias.
Vers. 6. No estaba mi confianza en mi arco, ni mi espada me hizo vencedor. Brazo de carne, ¿cómo te atreves a confiar en ti? ¿Cómo me atrevo a acarrear sobre mí la maldición de los que confían en el hombre? C. H. S.
Cuanta menos confianza tenemos en nosotros mismos o en cualquier otro, aparte de Dios, más evidencia tenemos de la sinceridad de nuestra fe en Dios. David Dickson
Vers. 8. En Dios nos gloriábamos todo el día. ¡Qué bendito gloriarse es éste! Es el único gloriarse que es aceptable. Todo maná producía gusanos y hedía si se dejaba, excepto el que era colocado delante del Señor; y todo gloriarse es aborrecible excepto el gloriarse en el Señor, que es elogioso y agradable.
Vers. 11. Nos has esparcido entre las naciones. Todo esto es adscrito al Señor como permitido por El, y aun designado por su decreto. Es apropiado seguir nuestras penas hasta la mano de Dios, porque sin duda vienen de allí. C. H. S.
Vers. 12. Has vendido a tu pueblo de balde. Refiriéndose al sitio de Jerusalén por Tito, Eusebio dice: «Muchos fueron vendidos por poca cantidad; había muchos para vender, pero pocos para comprar.»
Vers. 13. Por escarnio y por burla de los que nos rodean. El ser un escarnio de fuertes y débiles, superiores, iguales e inferiores es difícil de sobrellevar. Los dientes del escarnio penetran hasta los huesos.
Vers. 14. Nos pusiste por proverbio entre las naciones; todas al vernos menean la cabeza. El mundo no conoce su nobleza y no tiene vista para la verdadera excelencia; halló una cruz para el Maestro y no se puede esperar que conceda coronas a sus discípulos.
Vers. 17. Todo esto nos ha sobrevenido, y no nos habíamos olvidado de Ti. Cuando en medio de nuestras aflicciones podemos mantenernos adheridos a Dios en obediencia amorosa las cosas van bien. La verdadera fidelidad puede resistir un trato duro. Los que siguen a Dios por lo que sacan de ello, van a dejarle cuando se agita la persecución, pero no el creyente sincero; éste no olvidará a su Dios aunque venga lo peor de lo peor. C. H. S.
Eusebio, narrando las crueldades infligidas por el tirano oriental Maximino a los cristianos, dice: «Prevaleció contra toda clase de personas, con la excepción de los cristianos, que despreciaban la muerte y despreciaban su tiranía.
»Los hombres sufrieron ser quemados, decapitados, crucificados, ser devorados por fieras, ahogados en el mar, tullidos y asados sus miembros, ensangrentados, que les sacaran los ojos y magullaran todo el cuerpo; además, hambre y cárceles; en una palabra, sufrieron toda clase de tormento por el servicio de Dios, antes que abandonar la adoración a Dios y abrazar el culto a los ídolos.
»Las mujeres, asimismo, no fueron inferiores a los hombres en el poder de la Palabra de Dios, y se revistieron de valor, por lo que algunas sufrieron las torturas con los hombres y alcanzaron las mismas cumbres de valor.» De La Historia Eclesiástica de Eusebio Pánfilo
Vers. 17-19. Ni la persecución de los hombres ni la mano disciplinante de Dios hacían ceder a los santos de antaño. Los creyentes se asemejan a la luna en que ésta surge del eclipse al seguir en movimiento, y no cesa de brillar porque los perros ladren al verla. ¿Cesaremos en nuestra profesión porque otros no cesan en su persecución? Killiam Secker
Vers. 18. No se ha vuelto atrás nuestro corazón. La piedad sincera ha pasado a ser un motivo de ridículo para el ingenio fanfarrón de este mundo ateo que se pavonea. John Flavel
Nuestro entendimiento y nuestra mente son idénticos a lo que eran en un día de verano, por más que ahora nos hallemos en medio de una borrasca de invierno; aunque ahora nos veamos afligidos, zarandeados, fracturados y perseguidos, a pesar de ello nuestro corazón no se ha echado atrás; nuestra mente, voluntad, afectos y conciencia, nuestra alma toda, es la misma hoy que antes. Thomas Brooks
Vers. 19. Para que nos quebrantases en el lugar de chacales. El mantenerse fiel a un Dios que nos disciplina, aun cuando los golpes desbaratan nuestros goces y los esparcen, es ser tales que el Señor se deleita en nosotros. Es mejor ser quebrantado por Dios que separado de Dios.
Vers. 20. Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios. Esto sería el primer paso hacia la apostasía; los hombres primero olvidan lo verdadero, y luego adoran lo falso. C. H. S.
Vers. 21. Porque Él conoce los secretos del corazón. Un hombre piadoso no se atreve a pecar secretamente. Sabe que Dios ve en secreto. Como Dios no puede ser engañado por nuestra sutileza, tampoco puede ser puesto a un lado con nuestro sigilo. Thomas Watson
Vers. 22. Pero por tu causa nos matan cada día, etc. Corremos por el bosque y nos cazan con perros. Se nos llevan atados de pies y manos como corderos que no abren su boca. Nos acusan de ser personas sediciosas y herejes. Somos llevados como ovejas al matadero. Muchos están oprimidos y amarrados, y su cuerpo desfallece. Algunos se han desmoronado por el sufrimiento y mueren sin culpa alguna.
Aquí vemos la paciencia de los santos sobre la tierra. Liemos de ser probados por el sufrimiento aquí. A los fieles les han colgado de árboles, estrangulado, descuartizado, ahogado abierta y secretamente. No sólo los hombres, sino también las mujeres y doncellas han dado testimonio de la verdad: que Jesucristo es la verdad y el único camino a la vida eterna. De Un martirologio de las iglesias de Cristo, comúnmente llamadas Bautistas, editado por E. B. Underhill
Somos contados como ovejas para el matadero. De Piamonte y Smithfield, de la matanza de san Bartolomé y las persecuciones de Claverhouse, esta apelación asciende a los cielos, en tanto que las almas bajo el altar siguen clamando venganza. No siempre clamará la iglesia de esta manera, porque su oprobio será recompensado, y su triunfo es seguro. C. H. S.
Vers. 23. Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Y Salmo 121:4: «He aquí, no dormirá ni se adormecerá el que guarda a Israel.» Si Dios no está durmiendo, ¿por qué la iglesia le llama tantas veces para que se despierte? Si ha de ser despertado del sueño, ¿por qué dice el Salmista que nunca duerme? ¿No vemos aquí una contradicción?
Respuesta: Una cosa es que la iglesia afligida clame en el ardor de sus sufrimientos, y otra lo que el Espíritu de la verdad dice para el consuelo de los santos. Lo mejor que pueden hacer los santos y mártires durante la tormenta es ir a Dios, como hizo Pedro en el mar (cuando Cristo dormía a la popa de la barca), con tanta insistencia en la oración como si el Señor no sintiera más su agonía que Jonás la angustia de los marineros a punto de perecer en el mar agitado, hasta que le dijeron: «¿Qué haces aquí, dormilón? ¡Despiértate!» Los santos tienen tanta familiaridad con Dios en la oración que parece corno si El estuviera al lado de su cama. William Streat
No nos deseches para siempre. Al pensar lo que los santos han sufrido de sus altivos enemigos, nos unimos con el bardo del Paraíso a la voz del clamor del mártir:
Venga, ¡oh Señor!, a tus santos diezmados,
Sus huesos esparcidos por los Alpes;
Los que guardaron pura la fe antigua,
Cuando nuestros antepasados adoraban
Leños y piedras. Sí, no los olvides,
Porque en tu libro se hallan registrados
Sus gemidos, y eran tus ovejas.
—MILTON en Matanza en el Piamonte
***
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré». El título es similar al del Salmo cuarenta y dos, y aunque esto no es prueba de que sea por el mismo autor, lo hace muy probable. No hay que buscar otro escritor para ninguno de los Salmos cuando David es suficiente, y por tanto nos resistimos a adscribir este canto sagrado a otro que no sea el gran Salmista, por más que no sepamos a qué período de su vida pueda corresponder. Las últimas líneas presentan mucha semejanza con los famosos versos de Milton sobre la matanza
San Ambrosio observa que en Salmos anteriores hemos visto una profecía de la pasión resurrección y ascensión de Cristo, y de la venida del Espíritu Santo, y que aquí se nos enseña que hemos de estar preparados para luchar y sufrir para que aquellas cosas nos sean provechosas. La voluntad humana debe obrar conjuntamente con la gracia divina. Christopher Wordsword
Vers. 1. Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído. El oír con los oídos nos afecta de modo más sensible que el leer con los ojos; debemos tener esto en cuenta y aprovechar toda oportunidad posible para proclamar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo de viva voz, puesto que es el modo de comunicación más efectivo.
Nuestros padres nos han contado. Cuando los padres tienen la lengua trabada para hablar religiosamente a sus hijos. ¿es necesario extrañarnos de que los corazones de los hijos queden trabados por el pecado? la conversación religiosa no tiene por qué ser aburrida; en realidad no puede serlo, como en este caso, si trata más de hechos que de opiniones. C. H. S.
La obra que hiciste. ¿Por qué sólo la obra en singular, cuando hay tantas, innumerables, liberaciones que han sido obradas por El, desde el pasaje del mar Rojo a la destrucción de los ciento ochenta y cinco mil en el campo de los asirios? Porque todo esto no son más que tipos de la gran obra que procede de la mano del Señor, en que Satanás es vencido, la muerte destruida y el reino de los cielos abierto a todos los creyentes. AMBROSIO
En tanto que los cánticos de otras naciones exaltan el heroísmo de sus antepasados, los cánticos de Israel celebran las obras de Dios. Augustus F. Tholuck
Vers. 2. Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos. ¡Qué hermosa es la misericordia cuando se halla al lado de la justicia'. ¡Los rayos esplendorosos de la estrella de la gracia en medio de la noche de la ira! Es un pensamiento solemne el de que la grandeza del amor divino tenga su contrapartida en la grandeza de su indignación.
Vers. 3. Porque no se apoderaron de la tierra por su espada. El pasaje se puede considerar como una hermosa parábola de la obra de la salvación; los hombres no son salvados sin oración, arrepentimiento, etc., pero ninguna de estas cosas salva al hombre; la salvación es totalmente del Señor. Canaán no fue conquistada sin los ejércitos de Israel, pero es también cierto que no fue conquistada por ellos; el Señor fue el conquistador, y el pueblo no fue sino un instrumento en sus manos.
Vers. 5. Contigo embestíamos a nuestros enemigos; en tu nombre hollábamos a nuestros adversarios. Observa bien que todas las conquistas de estos creyentes se dice que fueron hechas «por Ti», «en tu nombre»; no olvidemos esto nunca, para que no emprendamos una campaña por nuestra cuenta y fallemos ignominiosamente. Por otra parte, no caigamos en el pecado igualmente peligroso de la desconfianza, porque el Señor puede poner al más débil de nosotros a la altura de las circunstancias.
Vers. 6. No estaba mi confianza en mi arco, ni mi espada me hizo vencedor. Brazo de carne, ¿cómo te atreves a confiar en ti? ¿Cómo me atrevo a acarrear sobre mí la maldición de los que confían en el hombre? C. H. S.
Cuanta menos confianza tenemos en nosotros mismos o en cualquier otro, aparte de Dios, más evidencia tenemos de la sinceridad de nuestra fe en Dios. David Dickson
Vers. 8. En Dios nos gloriábamos todo el día. ¡Qué bendito gloriarse es éste! Es el único gloriarse que es aceptable. Todo maná producía gusanos y hedía si se dejaba, excepto el que era colocado delante del Señor; y todo gloriarse es aborrecible excepto el gloriarse en el Señor, que es elogioso y agradable.
Vers. 11. Nos has esparcido entre las naciones. Todo esto es adscrito al Señor como permitido por El, y aun designado por su decreto. Es apropiado seguir nuestras penas hasta la mano de Dios, porque sin duda vienen de allí. C. H. S.
Vers. 12. Has vendido a tu pueblo de balde. Refiriéndose al sitio de Jerusalén por Tito, Eusebio dice: «Muchos fueron vendidos por poca cantidad; había muchos para vender, pero pocos para comprar.»
Vers. 13. Por escarnio y por burla de los que nos rodean. El ser un escarnio de fuertes y débiles, superiores, iguales e inferiores es difícil de sobrellevar. Los dientes del escarnio penetran hasta los huesos.
Vers. 14. Nos pusiste por proverbio entre las naciones; todas al vernos menean la cabeza. El mundo no conoce su nobleza y no tiene vista para la verdadera excelencia; halló una cruz para el Maestro y no se puede esperar que conceda coronas a sus discípulos.
Vers. 17. Todo esto nos ha sobrevenido, y no nos habíamos olvidado de Ti. Cuando en medio de nuestras aflicciones podemos mantenernos adheridos a Dios en obediencia amorosa las cosas van bien. La verdadera fidelidad puede resistir un trato duro. Los que siguen a Dios por lo que sacan de ello, van a dejarle cuando se agita la persecución, pero no el creyente sincero; éste no olvidará a su Dios aunque venga lo peor de lo peor. C. H. S.
Eusebio, narrando las crueldades infligidas por el tirano oriental Maximino a los cristianos, dice: «Prevaleció contra toda clase de personas, con la excepción de los cristianos, que despreciaban la muerte y despreciaban su tiranía.
»Los hombres sufrieron ser quemados, decapitados, crucificados, ser devorados por fieras, ahogados en el mar, tullidos y asados sus miembros, ensangrentados, que les sacaran los ojos y magullaran todo el cuerpo; además, hambre y cárceles; en una palabra, sufrieron toda clase de tormento por el servicio de Dios, antes que abandonar la adoración a Dios y abrazar el culto a los ídolos.
»Las mujeres, asimismo, no fueron inferiores a los hombres en el poder de la Palabra de Dios, y se revistieron de valor, por lo que algunas sufrieron las torturas con los hombres y alcanzaron las mismas cumbres de valor.» De La Historia Eclesiástica de Eusebio Pánfilo
Vers. 17-19. Ni la persecución de los hombres ni la mano disciplinante de Dios hacían ceder a los santos de antaño. Los creyentes se asemejan a la luna en que ésta surge del eclipse al seguir en movimiento, y no cesa de brillar porque los perros ladren al verla. ¿Cesaremos en nuestra profesión porque otros no cesan en su persecución? Killiam Secker
Vers. 18. No se ha vuelto atrás nuestro corazón. La piedad sincera ha pasado a ser un motivo de ridículo para el ingenio fanfarrón de este mundo ateo que se pavonea. John Flavel
Nuestro entendimiento y nuestra mente son idénticos a lo que eran en un día de verano, por más que ahora nos hallemos en medio de una borrasca de invierno; aunque ahora nos veamos afligidos, zarandeados, fracturados y perseguidos, a pesar de ello nuestro corazón no se ha echado atrás; nuestra mente, voluntad, afectos y conciencia, nuestra alma toda, es la misma hoy que antes. Thomas Brooks
Vers. 19. Para que nos quebrantases en el lugar de chacales. El mantenerse fiel a un Dios que nos disciplina, aun cuando los golpes desbaratan nuestros goces y los esparcen, es ser tales que el Señor se deleita en nosotros. Es mejor ser quebrantado por Dios que separado de Dios.
Vers. 20. Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios. Esto sería el primer paso hacia la apostasía; los hombres primero olvidan lo verdadero, y luego adoran lo falso. C. H. S.
Vers. 21. Porque Él conoce los secretos del corazón. Un hombre piadoso no se atreve a pecar secretamente. Sabe que Dios ve en secreto. Como Dios no puede ser engañado por nuestra sutileza, tampoco puede ser puesto a un lado con nuestro sigilo. Thomas Watson
Vers. 22. Pero por tu causa nos matan cada día, etc. Corremos por el bosque y nos cazan con perros. Se nos llevan atados de pies y manos como corderos que no abren su boca. Nos acusan de ser personas sediciosas y herejes. Somos llevados como ovejas al matadero. Muchos están oprimidos y amarrados, y su cuerpo desfallece. Algunos se han desmoronado por el sufrimiento y mueren sin culpa alguna.
Aquí vemos la paciencia de los santos sobre la tierra. Liemos de ser probados por el sufrimiento aquí. A los fieles les han colgado de árboles, estrangulado, descuartizado, ahogado abierta y secretamente. No sólo los hombres, sino también las mujeres y doncellas han dado testimonio de la verdad: que Jesucristo es la verdad y el único camino a la vida eterna. De Un martirologio de las iglesias de Cristo, comúnmente llamadas Bautistas, editado por E. B. Underhill
Somos contados como ovejas para el matadero. De Piamonte y Smithfield, de la matanza de san Bartolomé y las persecuciones de Claverhouse, esta apelación asciende a los cielos, en tanto que las almas bajo el altar siguen clamando venganza. No siempre clamará la iglesia de esta manera, porque su oprobio será recompensado, y su triunfo es seguro. C. H. S.
Vers. 23. Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Y Salmo 121:4: «He aquí, no dormirá ni se adormecerá el que guarda a Israel.» Si Dios no está durmiendo, ¿por qué la iglesia le llama tantas veces para que se despierte? Si ha de ser despertado del sueño, ¿por qué dice el Salmista que nunca duerme? ¿No vemos aquí una contradicción?
Respuesta: Una cosa es que la iglesia afligida clame en el ardor de sus sufrimientos, y otra lo que el Espíritu de la verdad dice para el consuelo de los santos. Lo mejor que pueden hacer los santos y mártires durante la tormenta es ir a Dios, como hizo Pedro en el mar (cuando Cristo dormía a la popa de la barca), con tanta insistencia en la oración como si el Señor no sintiera más su agonía que Jonás la angustia de los marineros a punto de perecer en el mar agitado, hasta que le dijeron: «¿Qué haces aquí, dormilón? ¡Despiértate!» Los santos tienen tanta familiaridad con Dios en la oración que parece corno si El estuviera al lado de su cama. William Streat
No nos deseches para siempre. Al pensar lo que los santos han sufrido de sus altivos enemigos, nos unimos con el bardo del Paraíso a la voz del clamor del mártir:
Venga, ¡oh Señor!, a tus santos diezmados,
Sus huesos esparcidos por los Alpes;
Los que guardaron pura la fe antigua,
Cuando nuestros antepasados adoraban
Leños y piedras. Sí, no los olvides,
Porque en tu libro se hallan registrados
Sus gemidos, y eran tus ovejas.
—MILTON en Matanza en el Piamonte
***
SALMO 43 Por Spurgeon
SALMO 43
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tema: A causa de la semejanza de la estructura de este Salmo con el Salmo 42, se ha supuesto que es un fragmento separado por equivocación del cántico precedente; pero siempre es peligroso dejar cabida para teorías sobre errores en la Escritura, y en este caso sería difícil mostrar motivos para esta admisión.
Vers. 1. Júzgame, oh Dios. Puedo reírme de las lucubraciones de la mente humana si sé que Tú estás a mi lado.
Y defiende mi causa; líbrame de gente maligna. Cuando tratarnos con infieles, no es de extrañar que sean injustos, y por ello no se puede esperar que traten con justicia a su pueblo los que no son fieles a Dios. Odian al Rey y no pueden amar a 'sus súbditos. La opinión popular pesa para muchos, pero la opinión divina tiene mucho más peso para los que poseen la gracia. Una palabra de Dios pesa para él más que cien mil discursos de los hombres. El que confía en Dios en todas las cosas, lleva un escudo de bronce en su brazo y las flechas de la calumnia, al tocarlo, caerán sin clavarse en él. C. H. S.
Ahora bien, Dios no puede en justicia castigar dos veces; por lo tanto, habiendo sido herido Cristo, los creyentes han de ser curados (Isaías 53). A los creyentes se les ha imputado la justicia de Dios (2ª Corintios 5); por ello, Dios tiene que tratarlos como trata con su propia justicia. Condensado de Nathanael Homes
Líbrame de gente maligna, y del hombre engañoso e inicuo. El engaño y la justicia van juntos; el que halaga no teme calumniar. De estos dos demonios nadie puede librarnos sino Dios.
Vers. 2. ¿Por qué me has desechado? Hay muchas razones por las cuales Dios podría habernos desechado, pero ninguna razón prevalecerá para que lo haga. El no desecha a su pueblo, aunque por un tiempo los trata como silos hubiera desechado. Aprende de esta pregunta que es bueno inquirir en las cosas oscuras, pero hemos de inquirir de Dios, no de nuestros temores. El que es el autor de una prueba misteriosa es el que mejor puede explicárnosla.
La incredulidad ciega yerra sin fallo,
Y contempla la obra de Dios en vano;
Dios es su propio intérprete
Y Él la explicará de modo claro.
—C. H. S.
Vers. 3. Envía tu luz. «¡El día que comas de ella, ciertamente morirás!» Adán comió, y en aquel mismo día quedó sometido al pecado y a la muerte. Esta fue la verdad ejecutando el juicio. Pero surgió la luz de las tinieblas; los rayos de la misericordia templaron la nube espesa. La promesa del Gran Libertador fue pronunciada, y la fidelidad quedó alistada del lado de la gracia y pasó a ocuparse en concederla; «la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron». A partir de entonces, todas las almas humildes y confiadas las han contemplado unidas y han hecho de su unión la base de su confianza y su gozo. Henry March
Estas me guiarán. Que ésta sea la estrella que me guíe al descanso.
Que éstos sean los guías alpinos que me conduzcan sobre las montañas y los precipicios de las moradas de gracia.
Me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas. No buscamos luz para pecar ni verdad para ser ensalzados por ella, sino para que sean los guías prácticos para una comunión más íntima con Dios. C. H. S.
Vers. 4. Entraré al altar de Dios. Hacia este altar han convergido desde la eternidad todos los rayos de la luz del favor y la gracia divinos, y la verdad y la santidad divinas; y desde este punto brillan sobre el alma y el corazón del penitente pobre y alejado, atrayéndole al altar en que pueda encontrar a su Dios. John Offord
Al Dios de mi alegría y de mi gozo. No era en el altar como tal que se interesaba el Salmista; no creía en el paganismo de los rituales; su alma deseaba comunión espiritual, comunión con Dios mismo en la realidad. ¿Qué son los ritos del culto a menos que el Señor esté en ellos?; ¿qué son verdaderamente sino cáscaras vacías? C. H. S.
Vers. 5. Espera en Dios. El lema del mundo es «pájaro en mano». «Dame hoy», y «mañana veremos». Pero la palabra de los creyentes es spero meliora: mis esperanzas son mejores que las posesiones presentes. Elnathan Parr
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tema: A causa de la semejanza de la estructura de este Salmo con el Salmo 42, se ha supuesto que es un fragmento separado por equivocación del cántico precedente; pero siempre es peligroso dejar cabida para teorías sobre errores en la Escritura, y en este caso sería difícil mostrar motivos para esta admisión.
Vers. 1. Júzgame, oh Dios. Puedo reírme de las lucubraciones de la mente humana si sé que Tú estás a mi lado.
Y defiende mi causa; líbrame de gente maligna. Cuando tratarnos con infieles, no es de extrañar que sean injustos, y por ello no se puede esperar que traten con justicia a su pueblo los que no son fieles a Dios. Odian al Rey y no pueden amar a 'sus súbditos. La opinión popular pesa para muchos, pero la opinión divina tiene mucho más peso para los que poseen la gracia. Una palabra de Dios pesa para él más que cien mil discursos de los hombres. El que confía en Dios en todas las cosas, lleva un escudo de bronce en su brazo y las flechas de la calumnia, al tocarlo, caerán sin clavarse en él. C. H. S.
Ahora bien, Dios no puede en justicia castigar dos veces; por lo tanto, habiendo sido herido Cristo, los creyentes han de ser curados (Isaías 53). A los creyentes se les ha imputado la justicia de Dios (2ª Corintios 5); por ello, Dios tiene que tratarlos como trata con su propia justicia. Condensado de Nathanael Homes
Líbrame de gente maligna, y del hombre engañoso e inicuo. El engaño y la justicia van juntos; el que halaga no teme calumniar. De estos dos demonios nadie puede librarnos sino Dios.
Vers. 2. ¿Por qué me has desechado? Hay muchas razones por las cuales Dios podría habernos desechado, pero ninguna razón prevalecerá para que lo haga. El no desecha a su pueblo, aunque por un tiempo los trata como silos hubiera desechado. Aprende de esta pregunta que es bueno inquirir en las cosas oscuras, pero hemos de inquirir de Dios, no de nuestros temores. El que es el autor de una prueba misteriosa es el que mejor puede explicárnosla.
La incredulidad ciega yerra sin fallo,
Y contempla la obra de Dios en vano;
Dios es su propio intérprete
Y Él la explicará de modo claro.
—C. H. S.
Vers. 3. Envía tu luz. «¡El día que comas de ella, ciertamente morirás!» Adán comió, y en aquel mismo día quedó sometido al pecado y a la muerte. Esta fue la verdad ejecutando el juicio. Pero surgió la luz de las tinieblas; los rayos de la misericordia templaron la nube espesa. La promesa del Gran Libertador fue pronunciada, y la fidelidad quedó alistada del lado de la gracia y pasó a ocuparse en concederla; «la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron». A partir de entonces, todas las almas humildes y confiadas las han contemplado unidas y han hecho de su unión la base de su confianza y su gozo. Henry March
Estas me guiarán. Que ésta sea la estrella que me guíe al descanso.
Que éstos sean los guías alpinos que me conduzcan sobre las montañas y los precipicios de las moradas de gracia.
Me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas. No buscamos luz para pecar ni verdad para ser ensalzados por ella, sino para que sean los guías prácticos para una comunión más íntima con Dios. C. H. S.
Vers. 4. Entraré al altar de Dios. Hacia este altar han convergido desde la eternidad todos los rayos de la luz del favor y la gracia divinos, y la verdad y la santidad divinas; y desde este punto brillan sobre el alma y el corazón del penitente pobre y alejado, atrayéndole al altar en que pueda encontrar a su Dios. John Offord
Al Dios de mi alegría y de mi gozo. No era en el altar como tal que se interesaba el Salmista; no creía en el paganismo de los rituales; su alma deseaba comunión espiritual, comunión con Dios mismo en la realidad. ¿Qué son los ritos del culto a menos que el Señor esté en ellos?; ¿qué son verdaderamente sino cáscaras vacías? C. H. S.
Vers. 5. Espera en Dios. El lema del mundo es «pájaro en mano». «Dame hoy», y «mañana veremos». Pero la palabra de los creyentes es spero meliora: mis esperanzas son mejores que las posesiones presentes. Elnathan Parr
COMENTARIO SALMO 42
SALMO 42
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: Siempre edifica el escuchar la experiencia de un santo muy afligido y dotado de gracia.
Aunque no se menciona a David como el autor, este Salmo tiene que ser de su pluma; es tan davídico que huele a él; lleva las marcas de su estilo y sus experiencias en cada letra. Podríamos, más bien, poner dudas sobre la paternidad de la segunda parte de El Peregrino que poner en duda el nombre de David como autor de este Salmo. C. H. S.
Hijos de Coré. Los escritores medievales hacen notar que aquí, como ocurre con frecuencia, la voluntad de Dios era levantar santos allí donde menos podía haberse esperado. ¿Quién podría haberse imaginado que de la posteridad de uno que dijo: «Os quedáis demasiado, vosotros hijos de Aarón» podrían haber surgido descendientes cuyos dulces salmos serían la herencia de la iglesia de Dios hasta el fin de los tiempos? J. M. Neale
Tema: Es el grito de un hombre apartado de las ordenanzas y culto externo de Dios, suspirando por la casa de su Dios, tan amada; y al mismo tiempo es la voz de un creyente espiritual deprimido, que anhela la renovación de la presencia divina, luchando con dudas y temores, pero, con todo, manteniéndose firme en su fe en el Dios vivo.
Vers. 1. Como el ciervo busca jadeante las corrientes de las aguas, así te anhela a Ti, oh Dios, el alma mía. Excluido del culto público, David sentía su corazón enfermo. No buscaba comodidades; no suspiraba por honores; pero el disfrute de la comunión con Dios era una necesidad vital para su alma. La consideraba no meramente como el más dulce de todos los privilegios, sino como una necesidad absoluta, como el agua para el ciervo.
Dadle su Dios, y está contento, como el ciervo que al fin apaga su sed y está perfectamente satisfecho; pero negadle su Señor, y su corazón jadea, su pecho palpita, todo él se estremece como uno a quien le falta el aire después de una carrera.
Querido lector, ¿sabes tú lo que es esto por haberlo sentido personalmente? Es una dulce amargura. Después de haber vivido a la luz del amor del Señor, lo mejor es ser desgraciado hasta que lo poseemos, y jadear en su busca. La sed es una necesidad perpetua y no hay que olvidarla, y lo mismo es continuo el anhelo del corazón hacia Dios.
Cuando es tan natural para nosotros anhelar a Dios como para un animal estar sediento, las cosas van bien en nuestra alma, por penosos que sean nuestros sentimientos. Aprendemos en este versículo que la intensidad de nuestro deseo puede hacerse valer ante Dios, y más aún porque hay promesas especiales para el que es importuno y ferviente. C. H. S.
Vers. 2. Mi alma tiene sed de Dios. Procura que tu corazón no repose en cualquiera de tus deberes, salvo que sea en Cristo. Deja todo deber, a menos que puedas hallar algo de Cristo en él; y no un puñado, sino una brazada (con el anciano Simeón, Lucas 2:28). En realidad, debes tener relación con el cielo y comunión con Cristo, lo cual es llamado la presencia de Dios, o sea, el presentarte delante de El.
Agustín decía que ya no le gustaban las elegantes frases y discursos de Tulio (al revés de antes) porque no podía hallar a Cristo en ellas; ni el alma con la gracia tiene interés en deberes vacíos. Las flores y adornos retóricos, expresiones sin impresiones al orar o predicar, no son pan verdadero, sino címbalos que retiñen. Christpher Ness
Del Dios vivo. Un Dios muerto es una farsa; odiamos una deidad monstruosa; pero el Dios vivo, la fuente perenne de vida y de luz y amor, es el deseo de nuestra alma.
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? «El ver el rostro de Dios» es una traducción más exacta del hebreo; pero las dos ideas pueden combinarse: quiere ver a su Dios y ser visto por El; ¡esto es digno de ser buscado! C. H. S.
Un hombre inicuo nunca puede decir con sinceridad: «¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?», porque tendrá que hacerlo demasiado pronto, y antes de lo que quisiera, como los diablos que dijeron a Cristo «que los atormentaba antes de su tiempo». Pregúntale a un ladrón si quiere aparecer ante el juez. La respuesta es segura: preferiría que no hubiera jueces en absoluto. Y así es con los hombres del mundo con respecto a Dios, más bien desean esconderse de El. Thomas Horton
Si quieres que un niñito se contente con sus juguetes, no estará muy satisfecho y llorará pidiendo el pecho de su madre. Así, si un hombre sube al púlpito con frases adornadas y anécdotas preciosas, éstas no contentarán al alma hambrienta. Necesita la leche sincera de la Palabra con que alimentarse. Oliver Heywood
Vers. 3. Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche. El poder llorar, y hacerlo con franqueza, es una prueba de sinceridad. Quizá es bueno para el corazón de este hombre, como una válvula de seguridad; hay una pena seca que es mucho más terrible que las penas con lágrimas.
Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? El malvado sabe que la desgracia peor para nosotros sería perder el favor de Dios; por ello su malicia diabólica les lleva a decir estas palabras. C. H. S.
¿Qué ha pasado a tu Dios del que tanto blasonabas y te creías feliz en El aunque no hubiera sido el Dios de nadie más excepto el tuyo? De ello podemos aprender la disposición del malvado. Es venenosa, y su interés es herir a un hombre con su religión.
¿Dónde está tu Dios? Así trató el diablo a la Cabeza de la iglesia, nuestro bendito Salvador, cuando fue a tentarle. «Si eres e] Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan» (Mateo 4:3). Viene con un «si»; lo elabora para hacerle vacilar en su Filiación. El diablo, como está apartado de Dios externamente, se ha vuelto un espíritu de división; trabaja para dividir incluso a Dios el Padre de su propio Hijo: «Si eres el Hijo de Dios».
Así procura separar a los cristianos de su Cabeza, Cristo. «¿Dónde está tu Dios?» Este es su objetivo, poner división, si puede, entre su corazón y Dios, hacerle sentir celos de Dios como si El no le hubiera considerado; tú has, pasado por muchas cosas para servir a tu Dios; mira cómo te trata El ahora a ti. «¿Dónde está tu Dios?» Richard Sibbes
Vers. 4. Derramo mi alma dentro de mí. La misma alma de oración se halla en el derramar el alma delante de Dios. Thomas Brooks
De cómo yo iba con la multitud, y la conducía hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¡Qué degradación el suplantar el canto inteligente de toda la congregación por refinamientos insulsos y teatrales, cuartetos, coros y viento de fuelles y tubos! Lo mismo podríamos orar con maquinaria que alabarle con ella. C. H. S.
El Dios de gracia se ha complacido en estimar como su gloria el que haya muchos mendigos pululando por la Puerta Hermosa de su templo, pidiendo limosna espiritual y corporal. ¡Qué honor para nuestro Señor y Propietario que estas multitudes de ocupantes acudan a su casa a pagar su arriendo de gracias y adoración por todo lo que están usando en esta vida! George Swinnock
Vers. 5. ¿Por qué te abates, oh alma mía? El averiguar la causa de nuestra pena es con frecuencia la mejor cirugía para la misma. La ignorancia no es felicidad; en este caso es miseria. La niebla de la ignorancia aumenta nuestros motivos de alarma; una visión clara hará ver que los monstruos son bagatelas. C. H. S.
Pensad en esto los que sentís la pesadez de vuestra alma; pensad en ello los que no la sentís, para que podáis sentirla. Sabed que hay una pena que «obra arrepentimiento del que no hay que arrepentirse». Sabed que hay una pena que «consume hasta la muerte».
Recuerda que las lágrimas acompañaron a María Magdalena al cielo; recuerda también que hubo lágrimas que no hicieron nada por Esaú lleno de pecado. Porque, como en el martirio, no es la espada, el fuego ni lo que sufrimos lo que nos justifica, sino aquello por lo que sufrimos. Brian Duppa, sermón.
Los inicuos oprimen a David, y el diablo le tienta; con todo, él reprende a su propio corazón y nada más. David no reprende a Saúl ni a Absalón, sino que reprende y mira su propio corazón. ¿Por qué te abates, oh alma mía? Aunque el diablo tienta y los malvados oprimen como instrumentos de castigo por el pecado, pese a todo, nosotros, con David, hemos de reprender a nuestro propio corazón. Christopher Love en Cura del alma abatida
¿Por qué... te turbas dentro de ml? «Estás en tumulto», una expresión aplicada al rugir el mar entumecido. Ver Isaías 17:12; Jeremías 5:22; 6:23; 51:55. Henry March
Espera en Dios. La esperanza nunca produce más gozo que en la aflicción. Es en la nube que lleva agua que el sol pinta los curiosos colores del arco iris... Hay dos gracias que Cristo usa especialmente para llenar el alma de gozo: la fe y la esperanza, porque estas dos aportan el vino sin escatimarlo. La fe dice al alma lo que Cristo ha hecho por ella, y así la consuela y conforta; la esperanza aviva al alma con la noticia de lo que Cristo hará; las dos sacan sus recursos de un origen común: Cristo y su promesa. Condensado de William Gurnall
Espera en Dios; porque aún he de alabarle. Cuando se puede decir: «Aquel a quien Dios ama está enfermo», puede decirse también: «Esta enfermedad no es para muerte»; y aunque sea la primera muerte, no será la segunda.
¿Quién habría pensado cuando Jonás se hallaba en el mar (ver Jonás 3) que predicaría en Nínive? ¿Quién habría pensado cuando Nabucodonosor se hallaba en el bosque (ver Daniel 4) que volvería a reinar en Babilonia? ¿Quién habría pensado cuando José fue vendido por sus hermanos que éstos le buscarían como siervos suyos? ¿Quién hubiera pensado cuando Job se rascaba sus llagas sentado sobre las cenizas de la basura, sus casas consumidas por el fuego, sus ganados robados y sus hijos muertos que volvería a ser mucho más rico de lo que nunca fue? Así son las acciones de la misericordia divina, que hacen a los rectos exclamar cantando: «El Señor ha triunfado gloriosamente» (Exodo 15:21). Henry Smith
No creas que baste acallar tu corazón para que no alterque con Dios, sino que no debes cesar hasta que le hayas colocado donde repose dulcemente en El. El santo David llegó hasta aquí; no sólo reprendió a su alma por su desasosiego, sino que le encargó que confiara en Dios. William Gurnall
Vers, 5, 11. Lo que molesta a la pobre bestia no es el peso de la carga, sino las ataduras en sus lomos; así, no es el peso de los males externos, sino el escozor interno de una conciencia amargada, no purificada ni curada por la fe, lo que aflige y turba a la pobre criatura. Mathew Laurence en El uso y la práctica de la fe
El pájaro insensato, hallándose en una estancia con la puerta cerrada y los postigos cerrados, arremete contra la pared y las ventanas, magullándose y haciendo saltar sus plumas, en tanto que si esperara a que le abrieran la ventana podría partir sin herirse; lo mismo nos ocurre a nosotros.
Cuando el Señor nos encierra y limita nuestra libertad durante un tiempo, queremos abrirnos paso por nuestra cuenta, usando todos los recursos de nuestro corazón para pasar por las paredes de su providencia; mientras que si esperáramos confiando en su promesa y nos sometiéramos a su disposición, podríamos soportar más fácilmente el encierro y, sin heridas, acabaríamos recobrando la libertad. Porque Dios toma su decisión, y ¿quién puede cambiarla? Él hará que suceda lo que ha decretado sobre nosotros. John Barlow sermón
Si quieres estar más seguro, pasa más tiempo reforzando tus evidencias del cielo que poniéndolas en duda. La gran falta de muchos cristianos es que pasan más tiempo haciendo preguntas que tratando de afianzar sus consuelos. A base de razonamientos acaban en la incredulidad, y dicen: «Señor, ¿por qué debo creer?» Christopher Love
Vers. 6. Dios mio. ¡Asombrosa expresión! ¿Quién puede atrever-se a decir al Creador de la tierra, la Majestad de los cielos: «Dios mío»? Un desterrado, un paria, un descarriado; un hombre abandonado, despreciado, un alma abatida y desasosegada, ¿cómo se atreve? ¿Con qué derecho? Por el pacto. Henry March
Me acordaré, por tanto, de Ti. Es sabio el almacenar en la memoria nuestras ocasiones especiales de conversación con el cielo; podemos necesitarlas otro día cuando el Señor sea lento en devolvernos de entre los expulsados y nuestra alma se duela y tiemble. ¡Oh valle de Acor no olvidado, tú eres una puerta de esperanza! Días hermosos, ahora desaparecidos, habéis dejado una luz detrás que alegra nuestras tinieblas presentes. C. H. S.
Vers. 7. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas. Aquí ha unido dos fenómenos naturales terribles. Es un hecho bien conocido por la evidencia de viajeros que los chubascos en forma de tromba marina no son raros en la costa de Judea. Parece que son ocasionados por la acumulación de grandes masas de nubes, cuyas aguas se concentran en un punto para descender luego en una columna ingente, acompañada de un ruido ensordecedor.
Ahora bien, la imagen concebida en la mente del Salmista parece ser la de un inmenso torbellino que se precipita en el mar, ya agitado, y aumenta el remolino y turbulencia de las olas. ¡Qué cuadro tan terrible! Especialmente si añadimos a él las ideas de un cielo nublado, tempestuoso, y el rugido del trueno sumado al tumulto. ¿Cuál sería la situación de un buque en medio de una tempestad así, un diluvio cayendo desde arriba y alrededor el mar furioso, levantándose en tremendas oleadas, como un barco sin control, inerme, hundiéndose, a menos que escape por una intervención milagrosa?
Pues bien, a una situación así compara David el estado de su alma cuando, sumergido bajo un mar de aflicciones, dice: «Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. » ¡Qué vivo había de ser su sentimiento de angustia en aquella ocasión para hacer uso de una comparación así que expresa el terror más extremo! Henry March
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Las olas del Atlántico sucediéndose incesantemente, trombas marinas que se acercan, y todo el océano en tumulto alrededor del nadador; la mayoría de los herederos del cielo pueden comprender la descripción, pues muchos han experimentado cosas semejantes.
Esta es una experiencia profunda desconocida para los recién nacidos en la gracia, pero bastante común para los que viajan por las aguas profundas de la aflicción; para éstos sirve de consuelo el recordar que las olas y ondas son del Señor. «Tus olas y tus ondas» dice David-, «todas han sido enviadas y dirigidas por El y realizan sus designios, y el Hijo de Dios, sabiéndolo, está resignado.»
Vers. 8. Pero de día mandará Jehová su misericordia. No amanecerá ningún día sobre el heredero de la gracia, hallándole abandonado por completo por el Señor; el Señor reina, y es un soberano que con autoridad ordena que la misericordia sea reservada para sus escogidos. C. H. S.
Su expresión es notable; no dice simplemente que el Señor concederá, sino que ordenará su misericordia. Como el don concedido es gracia -favor gratuito al que no es digno de él-, así la manera de concederlo es soberana. Es dada por decreto; es un donativo regio. Y si Él manda la bendición, ¿quién impedirá su recepción? Henry March
Y de noche. Para decir la verdad, creo que la noche es el momento más dichoso para el hombre piadoso, y el más triste para el inicuo; éste, aunque hace uso de la noche para esconder su pecado, pese a todo teme a causa de aquello mismo en que consiste su seguridad. Zachary Bogan
Y mi oración al Dios de mi vida. Aquí podemos ver que la religión de David era una religión de oración tanto después de la liberación, como antes. El egoísta que dama en la tribulación habrá terminado con sus oraciones cuando haya terminado la tribulación.
Con David era al revés. La liberación de la tribulación fortalecía su confianza en Dios, enardecía sus peticiones y le proporcionaba nuevos argumentos... Hay una gran necesidad de oración después de la liberación, porque el momento de la liberación es con frecuencia el de la tentación; el alma está jubilosa y afloja su vigilancia. Henry March
Vers. 9. ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Es lamentable que haya que amputar un miembro a un hombre, pero cuando sabemos que la operación es necesaria para salvar su vida, estamos contentos de saber que ha sido realizada con éxito; incluso así, cuando está en marcha la prueba, el designio del Señor al enviarla se hace más fácil de llevar.
Vers. 10. Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? Tal era la malicia de los enemigos de David que, habiendo pensado en esta cruel pregunta, se la repiten constantemente, sin duda para enloquecerle, y quizá lo habrían conseguido de no haber él recurrido a la oración y hacer de las persecuciones de sus enemigos un motivo de ruego a su Señor. C. H. S.
David podía haberles dicho: «Dónde están vuestros ojos? ¿Dónde está vuestra vista? Porque Dios no sólo está en el cielo, sino en mí.» Aunque David no podía presentarse en el santuario, el alma de David era un santuario para Dios; porque Dios no está atado a un santuario hecho de manos. Dios tiene dos santuarios; tiene dos cielos: el cielo de los cielos y el espíritu quebrantado. Richard Sibbes
Las moscas en el campo, aunque sean pequeñas, pueden atormentar y enloquecer a un caballo de guerra; por ello, David dice: «Hasta romperme los huesos, mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?» Frederick William Robertson
Vers. 11. Esperanza. La esperanza es como el sol, que cuando nos dirigimos hacia él proyecta la sombra de nuestra carga detrás. Samuel Smiles
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. La salud y la vida de tu gracia se hallan las dos, no en tu gracia, dice la fe, sino en Dios, el cual es tu Dios; por tanto, viviré y alabaré a Dios. No es de extrañar que el cristiano débil esté abatido y triste cuando ve su rostro enfermo en algún otro espejo distinto de éste. William Gurnall
¿Has visto brillar el sol en el mes de febrero, con el cielo azul, los setos a punto de brotar, las primaveras asomando la cabeza por la ribera del arroyo, y los pájaros jugueteando y cantando por entre los arbustos? ¿Has pensado que la primavera ya está aquí con su hermosura y sus fragancias suaves? Pero pasan unos 'días, vuelven las nubes, el aire es helado, los pájaros enmudecen y la nieve cubre el suelo, y dices que la primavera no va a venir nunca.
Y así, algunas veces, el joven convertido ve que sus temores son quitados y los consuelos del evangelio vertidos en su corazón, y la alabanza, la acción de gracias y un cántico nuevo brotan de su boca. Y cree, erróneamente, que sus tribulaciones son cosa del pasado. Pero pronto sus dudas reaparecen, sus consuelos menguan, le es quitada la luz y su espíritu está abrumado, y llega a la conclusión de que la salvación y todas sus bendiciones no son para él. Pero la primavera, aunque llegue tarde, por fin extenderá su manto de belleza y de luz. H. G. Salter Libro de ilustraciones
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: Siempre edifica el escuchar la experiencia de un santo muy afligido y dotado de gracia.
Aunque no se menciona a David como el autor, este Salmo tiene que ser de su pluma; es tan davídico que huele a él; lleva las marcas de su estilo y sus experiencias en cada letra. Podríamos, más bien, poner dudas sobre la paternidad de la segunda parte de El Peregrino que poner en duda el nombre de David como autor de este Salmo. C. H. S.
Hijos de Coré. Los escritores medievales hacen notar que aquí, como ocurre con frecuencia, la voluntad de Dios era levantar santos allí donde menos podía haberse esperado. ¿Quién podría haberse imaginado que de la posteridad de uno que dijo: «Os quedáis demasiado, vosotros hijos de Aarón» podrían haber surgido descendientes cuyos dulces salmos serían la herencia de la iglesia de Dios hasta el fin de los tiempos? J. M. Neale
Tema: Es el grito de un hombre apartado de las ordenanzas y culto externo de Dios, suspirando por la casa de su Dios, tan amada; y al mismo tiempo es la voz de un creyente espiritual deprimido, que anhela la renovación de la presencia divina, luchando con dudas y temores, pero, con todo, manteniéndose firme en su fe en el Dios vivo.
Vers. 1. Como el ciervo busca jadeante las corrientes de las aguas, así te anhela a Ti, oh Dios, el alma mía. Excluido del culto público, David sentía su corazón enfermo. No buscaba comodidades; no suspiraba por honores; pero el disfrute de la comunión con Dios era una necesidad vital para su alma. La consideraba no meramente como el más dulce de todos los privilegios, sino como una necesidad absoluta, como el agua para el ciervo.
Dadle su Dios, y está contento, como el ciervo que al fin apaga su sed y está perfectamente satisfecho; pero negadle su Señor, y su corazón jadea, su pecho palpita, todo él se estremece como uno a quien le falta el aire después de una carrera.
Querido lector, ¿sabes tú lo que es esto por haberlo sentido personalmente? Es una dulce amargura. Después de haber vivido a la luz del amor del Señor, lo mejor es ser desgraciado hasta que lo poseemos, y jadear en su busca. La sed es una necesidad perpetua y no hay que olvidarla, y lo mismo es continuo el anhelo del corazón hacia Dios.
Cuando es tan natural para nosotros anhelar a Dios como para un animal estar sediento, las cosas van bien en nuestra alma, por penosos que sean nuestros sentimientos. Aprendemos en este versículo que la intensidad de nuestro deseo puede hacerse valer ante Dios, y más aún porque hay promesas especiales para el que es importuno y ferviente. C. H. S.
Vers. 2. Mi alma tiene sed de Dios. Procura que tu corazón no repose en cualquiera de tus deberes, salvo que sea en Cristo. Deja todo deber, a menos que puedas hallar algo de Cristo en él; y no un puñado, sino una brazada (con el anciano Simeón, Lucas 2:28). En realidad, debes tener relación con el cielo y comunión con Cristo, lo cual es llamado la presencia de Dios, o sea, el presentarte delante de El.
Agustín decía que ya no le gustaban las elegantes frases y discursos de Tulio (al revés de antes) porque no podía hallar a Cristo en ellas; ni el alma con la gracia tiene interés en deberes vacíos. Las flores y adornos retóricos, expresiones sin impresiones al orar o predicar, no son pan verdadero, sino címbalos que retiñen. Christpher Ness
Del Dios vivo. Un Dios muerto es una farsa; odiamos una deidad monstruosa; pero el Dios vivo, la fuente perenne de vida y de luz y amor, es el deseo de nuestra alma.
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? «El ver el rostro de Dios» es una traducción más exacta del hebreo; pero las dos ideas pueden combinarse: quiere ver a su Dios y ser visto por El; ¡esto es digno de ser buscado! C. H. S.
Un hombre inicuo nunca puede decir con sinceridad: «¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?», porque tendrá que hacerlo demasiado pronto, y antes de lo que quisiera, como los diablos que dijeron a Cristo «que los atormentaba antes de su tiempo». Pregúntale a un ladrón si quiere aparecer ante el juez. La respuesta es segura: preferiría que no hubiera jueces en absoluto. Y así es con los hombres del mundo con respecto a Dios, más bien desean esconderse de El. Thomas Horton
Si quieres que un niñito se contente con sus juguetes, no estará muy satisfecho y llorará pidiendo el pecho de su madre. Así, si un hombre sube al púlpito con frases adornadas y anécdotas preciosas, éstas no contentarán al alma hambrienta. Necesita la leche sincera de la Palabra con que alimentarse. Oliver Heywood
Vers. 3. Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche. El poder llorar, y hacerlo con franqueza, es una prueba de sinceridad. Quizá es bueno para el corazón de este hombre, como una válvula de seguridad; hay una pena seca que es mucho más terrible que las penas con lágrimas.
Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? El malvado sabe que la desgracia peor para nosotros sería perder el favor de Dios; por ello su malicia diabólica les lleva a decir estas palabras. C. H. S.
¿Qué ha pasado a tu Dios del que tanto blasonabas y te creías feliz en El aunque no hubiera sido el Dios de nadie más excepto el tuyo? De ello podemos aprender la disposición del malvado. Es venenosa, y su interés es herir a un hombre con su religión.
¿Dónde está tu Dios? Así trató el diablo a la Cabeza de la iglesia, nuestro bendito Salvador, cuando fue a tentarle. «Si eres e] Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan» (Mateo 4:3). Viene con un «si»; lo elabora para hacerle vacilar en su Filiación. El diablo, como está apartado de Dios externamente, se ha vuelto un espíritu de división; trabaja para dividir incluso a Dios el Padre de su propio Hijo: «Si eres el Hijo de Dios».
Así procura separar a los cristianos de su Cabeza, Cristo. «¿Dónde está tu Dios?» Este es su objetivo, poner división, si puede, entre su corazón y Dios, hacerle sentir celos de Dios como si El no le hubiera considerado; tú has, pasado por muchas cosas para servir a tu Dios; mira cómo te trata El ahora a ti. «¿Dónde está tu Dios?» Richard Sibbes
Vers. 4. Derramo mi alma dentro de mí. La misma alma de oración se halla en el derramar el alma delante de Dios. Thomas Brooks
De cómo yo iba con la multitud, y la conducía hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¡Qué degradación el suplantar el canto inteligente de toda la congregación por refinamientos insulsos y teatrales, cuartetos, coros y viento de fuelles y tubos! Lo mismo podríamos orar con maquinaria que alabarle con ella. C. H. S.
El Dios de gracia se ha complacido en estimar como su gloria el que haya muchos mendigos pululando por la Puerta Hermosa de su templo, pidiendo limosna espiritual y corporal. ¡Qué honor para nuestro Señor y Propietario que estas multitudes de ocupantes acudan a su casa a pagar su arriendo de gracias y adoración por todo lo que están usando en esta vida! George Swinnock
Vers. 5. ¿Por qué te abates, oh alma mía? El averiguar la causa de nuestra pena es con frecuencia la mejor cirugía para la misma. La ignorancia no es felicidad; en este caso es miseria. La niebla de la ignorancia aumenta nuestros motivos de alarma; una visión clara hará ver que los monstruos son bagatelas. C. H. S.
Pensad en esto los que sentís la pesadez de vuestra alma; pensad en ello los que no la sentís, para que podáis sentirla. Sabed que hay una pena que «obra arrepentimiento del que no hay que arrepentirse». Sabed que hay una pena que «consume hasta la muerte».
Recuerda que las lágrimas acompañaron a María Magdalena al cielo; recuerda también que hubo lágrimas que no hicieron nada por Esaú lleno de pecado. Porque, como en el martirio, no es la espada, el fuego ni lo que sufrimos lo que nos justifica, sino aquello por lo que sufrimos. Brian Duppa, sermón.
Los inicuos oprimen a David, y el diablo le tienta; con todo, él reprende a su propio corazón y nada más. David no reprende a Saúl ni a Absalón, sino que reprende y mira su propio corazón. ¿Por qué te abates, oh alma mía? Aunque el diablo tienta y los malvados oprimen como instrumentos de castigo por el pecado, pese a todo, nosotros, con David, hemos de reprender a nuestro propio corazón. Christopher Love en Cura del alma abatida
¿Por qué... te turbas dentro de ml? «Estás en tumulto», una expresión aplicada al rugir el mar entumecido. Ver Isaías 17:12; Jeremías 5:22; 6:23; 51:55. Henry March
Espera en Dios. La esperanza nunca produce más gozo que en la aflicción. Es en la nube que lleva agua que el sol pinta los curiosos colores del arco iris... Hay dos gracias que Cristo usa especialmente para llenar el alma de gozo: la fe y la esperanza, porque estas dos aportan el vino sin escatimarlo. La fe dice al alma lo que Cristo ha hecho por ella, y así la consuela y conforta; la esperanza aviva al alma con la noticia de lo que Cristo hará; las dos sacan sus recursos de un origen común: Cristo y su promesa. Condensado de William Gurnall
Espera en Dios; porque aún he de alabarle. Cuando se puede decir: «Aquel a quien Dios ama está enfermo», puede decirse también: «Esta enfermedad no es para muerte»; y aunque sea la primera muerte, no será la segunda.
¿Quién habría pensado cuando Jonás se hallaba en el mar (ver Jonás 3) que predicaría en Nínive? ¿Quién habría pensado cuando Nabucodonosor se hallaba en el bosque (ver Daniel 4) que volvería a reinar en Babilonia? ¿Quién habría pensado cuando José fue vendido por sus hermanos que éstos le buscarían como siervos suyos? ¿Quién hubiera pensado cuando Job se rascaba sus llagas sentado sobre las cenizas de la basura, sus casas consumidas por el fuego, sus ganados robados y sus hijos muertos que volvería a ser mucho más rico de lo que nunca fue? Así son las acciones de la misericordia divina, que hacen a los rectos exclamar cantando: «El Señor ha triunfado gloriosamente» (Exodo 15:21). Henry Smith
No creas que baste acallar tu corazón para que no alterque con Dios, sino que no debes cesar hasta que le hayas colocado donde repose dulcemente en El. El santo David llegó hasta aquí; no sólo reprendió a su alma por su desasosiego, sino que le encargó que confiara en Dios. William Gurnall
Vers, 5, 11. Lo que molesta a la pobre bestia no es el peso de la carga, sino las ataduras en sus lomos; así, no es el peso de los males externos, sino el escozor interno de una conciencia amargada, no purificada ni curada por la fe, lo que aflige y turba a la pobre criatura. Mathew Laurence en El uso y la práctica de la fe
El pájaro insensato, hallándose en una estancia con la puerta cerrada y los postigos cerrados, arremete contra la pared y las ventanas, magullándose y haciendo saltar sus plumas, en tanto que si esperara a que le abrieran la ventana podría partir sin herirse; lo mismo nos ocurre a nosotros.
Cuando el Señor nos encierra y limita nuestra libertad durante un tiempo, queremos abrirnos paso por nuestra cuenta, usando todos los recursos de nuestro corazón para pasar por las paredes de su providencia; mientras que si esperáramos confiando en su promesa y nos sometiéramos a su disposición, podríamos soportar más fácilmente el encierro y, sin heridas, acabaríamos recobrando la libertad. Porque Dios toma su decisión, y ¿quién puede cambiarla? Él hará que suceda lo que ha decretado sobre nosotros. John Barlow sermón
Si quieres estar más seguro, pasa más tiempo reforzando tus evidencias del cielo que poniéndolas en duda. La gran falta de muchos cristianos es que pasan más tiempo haciendo preguntas que tratando de afianzar sus consuelos. A base de razonamientos acaban en la incredulidad, y dicen: «Señor, ¿por qué debo creer?» Christopher Love
Vers. 6. Dios mio. ¡Asombrosa expresión! ¿Quién puede atrever-se a decir al Creador de la tierra, la Majestad de los cielos: «Dios mío»? Un desterrado, un paria, un descarriado; un hombre abandonado, despreciado, un alma abatida y desasosegada, ¿cómo se atreve? ¿Con qué derecho? Por el pacto. Henry March
Me acordaré, por tanto, de Ti. Es sabio el almacenar en la memoria nuestras ocasiones especiales de conversación con el cielo; podemos necesitarlas otro día cuando el Señor sea lento en devolvernos de entre los expulsados y nuestra alma se duela y tiemble. ¡Oh valle de Acor no olvidado, tú eres una puerta de esperanza! Días hermosos, ahora desaparecidos, habéis dejado una luz detrás que alegra nuestras tinieblas presentes. C. H. S.
Vers. 7. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas. Aquí ha unido dos fenómenos naturales terribles. Es un hecho bien conocido por la evidencia de viajeros que los chubascos en forma de tromba marina no son raros en la costa de Judea. Parece que son ocasionados por la acumulación de grandes masas de nubes, cuyas aguas se concentran en un punto para descender luego en una columna ingente, acompañada de un ruido ensordecedor.
Ahora bien, la imagen concebida en la mente del Salmista parece ser la de un inmenso torbellino que se precipita en el mar, ya agitado, y aumenta el remolino y turbulencia de las olas. ¡Qué cuadro tan terrible! Especialmente si añadimos a él las ideas de un cielo nublado, tempestuoso, y el rugido del trueno sumado al tumulto. ¿Cuál sería la situación de un buque en medio de una tempestad así, un diluvio cayendo desde arriba y alrededor el mar furioso, levantándose en tremendas oleadas, como un barco sin control, inerme, hundiéndose, a menos que escape por una intervención milagrosa?
Pues bien, a una situación así compara David el estado de su alma cuando, sumergido bajo un mar de aflicciones, dice: «Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. » ¡Qué vivo había de ser su sentimiento de angustia en aquella ocasión para hacer uso de una comparación así que expresa el terror más extremo! Henry March
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Las olas del Atlántico sucediéndose incesantemente, trombas marinas que se acercan, y todo el océano en tumulto alrededor del nadador; la mayoría de los herederos del cielo pueden comprender la descripción, pues muchos han experimentado cosas semejantes.
Esta es una experiencia profunda desconocida para los recién nacidos en la gracia, pero bastante común para los que viajan por las aguas profundas de la aflicción; para éstos sirve de consuelo el recordar que las olas y ondas son del Señor. «Tus olas y tus ondas» dice David-, «todas han sido enviadas y dirigidas por El y realizan sus designios, y el Hijo de Dios, sabiéndolo, está resignado.»
Vers. 8. Pero de día mandará Jehová su misericordia. No amanecerá ningún día sobre el heredero de la gracia, hallándole abandonado por completo por el Señor; el Señor reina, y es un soberano que con autoridad ordena que la misericordia sea reservada para sus escogidos. C. H. S.
Su expresión es notable; no dice simplemente que el Señor concederá, sino que ordenará su misericordia. Como el don concedido es gracia -favor gratuito al que no es digno de él-, así la manera de concederlo es soberana. Es dada por decreto; es un donativo regio. Y si Él manda la bendición, ¿quién impedirá su recepción? Henry March
Y de noche. Para decir la verdad, creo que la noche es el momento más dichoso para el hombre piadoso, y el más triste para el inicuo; éste, aunque hace uso de la noche para esconder su pecado, pese a todo teme a causa de aquello mismo en que consiste su seguridad. Zachary Bogan
Y mi oración al Dios de mi vida. Aquí podemos ver que la religión de David era una religión de oración tanto después de la liberación, como antes. El egoísta que dama en la tribulación habrá terminado con sus oraciones cuando haya terminado la tribulación.
Con David era al revés. La liberación de la tribulación fortalecía su confianza en Dios, enardecía sus peticiones y le proporcionaba nuevos argumentos... Hay una gran necesidad de oración después de la liberación, porque el momento de la liberación es con frecuencia el de la tentación; el alma está jubilosa y afloja su vigilancia. Henry March
Vers. 9. ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Es lamentable que haya que amputar un miembro a un hombre, pero cuando sabemos que la operación es necesaria para salvar su vida, estamos contentos de saber que ha sido realizada con éxito; incluso así, cuando está en marcha la prueba, el designio del Señor al enviarla se hace más fácil de llevar.
Vers. 10. Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? Tal era la malicia de los enemigos de David que, habiendo pensado en esta cruel pregunta, se la repiten constantemente, sin duda para enloquecerle, y quizá lo habrían conseguido de no haber él recurrido a la oración y hacer de las persecuciones de sus enemigos un motivo de ruego a su Señor. C. H. S.
David podía haberles dicho: «Dónde están vuestros ojos? ¿Dónde está vuestra vista? Porque Dios no sólo está en el cielo, sino en mí.» Aunque David no podía presentarse en el santuario, el alma de David era un santuario para Dios; porque Dios no está atado a un santuario hecho de manos. Dios tiene dos santuarios; tiene dos cielos: el cielo de los cielos y el espíritu quebrantado. Richard Sibbes
Las moscas en el campo, aunque sean pequeñas, pueden atormentar y enloquecer a un caballo de guerra; por ello, David dice: «Hasta romperme los huesos, mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?» Frederick William Robertson
Vers. 11. Esperanza. La esperanza es como el sol, que cuando nos dirigimos hacia él proyecta la sombra de nuestra carga detrás. Samuel Smiles
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. La salud y la vida de tu gracia se hallan las dos, no en tu gracia, dice la fe, sino en Dios, el cual es tu Dios; por tanto, viviré y alabaré a Dios. No es de extrañar que el cristiano débil esté abatido y triste cuando ve su rostro enfermo en algún otro espejo distinto de éste. William Gurnall
¿Has visto brillar el sol en el mes de febrero, con el cielo azul, los setos a punto de brotar, las primaveras asomando la cabeza por la ribera del arroyo, y los pájaros jugueteando y cantando por entre los arbustos? ¿Has pensado que la primavera ya está aquí con su hermosura y sus fragancias suaves? Pero pasan unos 'días, vuelven las nubes, el aire es helado, los pájaros enmudecen y la nieve cubre el suelo, y dices que la primavera no va a venir nunca.
Y así, algunas veces, el joven convertido ve que sus temores son quitados y los consuelos del evangelio vertidos en su corazón, y la alabanza, la acción de gracias y un cántico nuevo brotan de su boca. Y cree, erróneamente, que sus tribulaciones son cosa del pasado. Pero pronto sus dudas reaparecen, sus consuelos menguan, le es quitada la luz y su espíritu está abrumado, y llega a la conclusión de que la salvación y todas sus bendiciones no son para él. Pero la primavera, aunque llegue tarde, por fin extenderá su manto de belleza y de luz. H. G. Salter Libro de ilustraciones
COMENTARIO SALMO 41
SALMO 41
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
El gran tema de este Salmo es, evidentemente, Jesucristo, traicionado por Judas Iscariote; pero no creemos que sea el exclusivo. El es el antitipo de David, y todos los suyos son en cierta medida como El, por lo que las palabras atribuidas al Gran Representante son aplicables a todos los que están en El.
Los que reciben oprobio como recompensa de su bondad hacia los demás pueden leer este Salmo con mucho consuelo, porque verán que, por desgracia, es común para el mejor de los hombres el ser recompensado con crueldad y desprecio por su caridad; y cuando han sido humillados por haber caído en el pecado, se ha sacado partido de su condición abatida, se han olvidado sus buenos hechos y se les ha mostrado el vilipendio más ruin.
Vers. 1. Bienaventurado el que se preocupa del pobre. Todos aquellos que han sido participantes de la gracia divina reciben una naturaleza más tierna y no se endurecen contra los de su propia sangre y carne; adoptan la causa de los humildes y dirigen su mente con tesón al fomento de su bienestar. No les echan una moneda al pasar, sino que inquieren en sus aflicciones, disciernen sus causas, estudian los mejores métodos de aliviarlos y prácticamente acuden a rescatarlos. C. H. S.
No hablamos ya de los pobres del mundo en común ni de los pobres santos en particular, sino de una persona pobre específica; porque la palabra está en número singular, y designa a nuestro Señor Jesucristo, que en el último versículo del Salmo precedente se dice que fue pobre y necesitado. John Gill
El dar dinero no es toda la obra y labor de benevolencia. Has de ir al enfermo en su cama. Has de darle la mano para ayudarle. Ésta es la bondad verdadera y sencilla. De un sermón de Thomas Chalmers
Un noble piamontés a quien conocí en Turín me contó la siguiente historia: «Yo estaba cansado de la vida, y después de un día espantoso, que ni quiero recordar, salí corriendo a la calle en dirección al río, cuando de repente me dieron un tirón de la capa; me volví y vi a un niño pequeño que la había agarrado y ansiosamente procuraba llamar mi atención. Su mirada y su actitud eran irresistibles. También lo fue la lección que aprendí: "Somos seis hermanos y nos estamos muriendo de hambre."
»"¿Por qué no he de aliviar a estos desgraciados?" -pensé-. "Tengo los medios, y no tardaré más que unos minutos. Pero es igual si tardo más." La escena de miseria a la que me condujo era indescriptible. Les tiré la bolsa, y su explosión de gratitud me dejó anonadado. Llenó mis ojos de lágrimas, fue un bálsamo para mi corazón. "Volveré mañana" -les grité.- "¡Necio, y tú pensabas dejar un mundo donde se pueden tener satisfacciones de este tipo por tan poco!"» Samuel Rogers en Italia
¡Qué necios son los que temen perder sus riquezas al darlas y no temen perderse ellos al conservarlas! El que encierra su oro puede ser un buen carcelero, pero el que lo desparrama es un buen mayordomo. Haz bien mientras tengas oportunidad de hacerlo; alivia al oprimido y ayuda al huérfano en tanto que tienes tu hacienda en la mano; cuando estés muerto, tus riquezas pasarán a otros. Una lámpara que uno lleva mirando hacia delante es mucho más útil que veinte hacia atrás. En tu compasión por los necesitados o para otros usos piadosos, que tus manos sean los ejecutores y tus ojos los inspectores. Francis Raworth en un sermón
En el día malo lo librará Jehová. La promesa no es que el santo generoso no tendrá tribulaciones, sino que será preservado en ellas y a su debido tiempo se le librará. ¡Qué verdadero fue esto en el caso de nuestro Señor! Nunca hubo aflicción más profunda ni triunfo más brillante que el suyo, y, gloria sea a su nombre. El garantiza la victoria final a todos aquellos a quienes ha comprado con su sangre.
El egoísmo lleva consigo una maldición; es un cáncer en el corazón, en tanto que la generosidad es felicidad y forma tuétano en los huesos. En los días oscuros no podemos reposar en el supuesto mérito de la limosna, pero, con todo, la música de la memoria trae consigo no poco solaz cuando cuenta de viudas y huérfanos a quienes hemos socorrido y presos y enfermos a quienes hemos ministrado. C. H. S.
Vers. 1, 5. El que considera. Mis enemigos. Strigelius ha observado que hay una antítesis perpetua en este Salmo entre los pocos que tienen la debida consideración de los pobres en espíritu y los muchos que los afligen o abandonan. W. Wilson
Vers. 2. Jehová lo guardará, y le dará vida. El avaro no es útil hasta que ha muerto: que muera; el justo, como el buey, es útil toda su vida: que viva.
Será bienaventurado en la tierra.
Habla un hombre, un verdadero enigma,
Porque cuanto más daba, más tenía.
Vers. 3. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor. Los brazos eternos sostendrán su alma; como manos amigas y almohadas blandas apoyarán su cuerpo enfermo. ¡Qué tierna y amorosa es esta imagen; qué cerca trae a nuestro Dios de nuestras dolencias y enfermedades! ¿Quién ha oído esto de los antiguos dioses paganos, los de la India o la China?
Éste es el lenguaje peculiar del Dios de Israel; El se digna atender y cuidar personalmente a los hombres buenos. Si hiere con una mano, sostiene con la otra. ¡Oh, bendito desmayo cuando uno cae en el pecho del Señor y es sostenido por El! C. H. S.
Tú harás su cama en su enfermedad.~ ¿Cómo va a hacer Dios mi cama si no tengo cama propia? ¡Necio! El puede hacer que el que no tengas cama pase a ser una ventaja para ti. Cuando Jacob durmió sobre el suelo, ¿quién no habría cambiado la suya por el suelo duro, con tal de tener su sueño celestial? Thomas Fuller
Cuando fui a visitar, un día, a un querido amigo moribundo, Benjamín Parsons, le dije: «¿Cómo se encuentra hoy?» Me contestó: «Mi corazón descansa dulcemente sobre tres almohadas: amor infinito, poder infinito, sabiduría infinita.» Paxton Hood
Vers. 4. Porque contra Ti he pecado. El pecado y el sufrimiento van inevitablemente juntos. Observa que el Salmista entendía que el pecado era principalmente un mal porque iba dirigido contra Dios. Esta es la esencia del verdadero arrepentimiento. Aplicando la petición a David y a otros creyentes pecadores, qué evangélico resulta el argumento: sáname, no porque soy inocente, sino porque he pecado. ¡Qué contrario es esto a toda transacción de justicia propia! ¡Cómo concuerda con la gracia! ¡Qué incompatible con el mérito!
Incluso el hecho de que el penitente que confiesa había recordado a los pobres es mencionado Sólo indirectamente, pero se hace una apelación directa a la misericordia en base al gran pecado. Oh lector que tiemblas, aquí hay un precedente revelado divinamente para ti; no tardes en seguirlo. C. H. S.
Saúl y Judas dijeron uno y otro: «He pecado»; pero David dice: «He pecado contra Ti.» William S. Plumer
Vers. 5. ¿Cuándo se morirá, y perecerá su nombre? Si los perseguidores se salieran con la suya, la iglesia tendría sólo un cuello, y éste estaría en el tajo. Los ladrones de buena gana apagarían todas las velas. Las luces del mundo no son los deleites del mundo. Los pobres murciélagos, que son ciegos, vuelan hacia la lámpara y tratan de derribarla. C. H. S
Es el nombre, el carácter y los privilegios de los verdaderos siervos de Dios lo que provoca el odio de los impíos, y de buena gana extirparían a Dios de su vista. W. Wilson
Vers. 6. Y si vienen a verme, hablan mentira. Sus visitas de simpatía son una farsa. Cuando la zorra visita al cordero enfermo, sus palabras son blandas, pero se lame el hocico pensando en su cadáver.
Su corazón, repleto de iniquidad. A cada cual lo suyo. El pájaro hace su nido de plumas. De las flores más dulces el químico puede destilar veneno, y de los actos y palabras más puras la malicia puede hallar base para informes calumniosos. Es maravilloso comprobar cómo el odio teje su telaraña sin material alguno. C. H. S.
Recuerdo un pequeño apólogo que cuenta Bromiard: «Un pajarero, una fría mañana, habiendo cazado muchos pajaros que había estado esperando mucho tiempo, empezó a recoger sus redes, cortando la cabeza a los pájaros y poniéndolos en el suelo unos junto a otros.
»Desde un arbusto, un tordo vio que por sus mejillas resbalaban unas lágrimas, debidas sin duda al frío extremo reinante, y dijo a su madre que el hombre era compasivo, pues lloraba amargamente por la calamidad cometida contra los pájaros. Pero la madre le dijo que juzgara más bien por la actividad de su mano que por la del ojo; y si sus manos obraban a traición, nunca admitiera amistad con él aunque hablara bien y llorara de compasión.» Jeremy Taylor
Vers. 7. Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen. El espía se reúne con sus compañeros y se ponen a hablar en voz baja. ¿Por qué no hablar en voz alta? ¿Tenían miedo del guerrero enfermo? ¿O bien sus designios eran tan aleves que debían esconderlos al mencionarlos?
Observa la unanimidad de los inicuos: todos. ¡Qué fácilmente se unen los perros para salir a cazar al ciervo! Ojalá que nosotros estuviéramos unidos en la santa labor sólo la mitad de lo que están ellos, y nuestra prudencia fuera la mitad de su astucia.
Vers. 9. Hasta mi amigo íntimo. «El hombre de mi paz», según el original, con el cual no tenía diferencias, con el cual estaba unido, que era antes su paz y su consuelo. Este era Ahitofel, que fue para David lo que Iscariote fue para nuestro Señor.
Judas era un apóstol admitido a la intimidad del Gran Maestro, al corriente de su pensamiento secreto, como si dijéramos, permitiéndosele leer el mismo corazón de Jesús. El beso del traidor hirió el corazón del Señor como el clavo hirió su mano. C. H. S.
Los sufrimientos de la iglesia, como los de su Redentor, generalmente empiezan en casa; sus enemigos francos no pueden dañarla hasta que sus amigos supuestos la han entregado en sus manos; y, por extraño que parezca, los que han engordado de sus riquezas son los primeros en «levantar el talón» contra ella. George Horne
Vers. 11. En esto conoceré que te he agradado. María y Marta recordaron a Cristo sólo dos cosas: la primera era que Cristo amaba a su hermano Lázaro; la segunda, que Lázaro estaba enfermo; «El que Tú amas está enfermo»; no había necesidad de decirle qué debía hacer, puesto que sabían que El haría lo que había de hacer por él, porque le amaba.
Así también podemos decir al Señor cuando estamos seguros de que nos ama: «Señor, el que amas necesita esto o aquello para su cuerpo o su alma.» No tenemos, pues, que asignarle lo que ha de hacer, o cuándo, o cómo; porque lo que El vea como más conveniente para nosotros y para su propia gloria, esto es sin duda lo que hará. William Burton
En que mi enemigo no cante victoria de mí. Cuando Dios nos libra de las manos de nuestros enemigos, o de otra tribulación, podemos estar persuadidos por ello de que El está en favor nuestro, como estaba David persuadido.
Pero entonces se puede preguntar: si Dios ama a su iglesia, ¿por qué permite que su iglesia sea turbada y molestada por los enemigos? La razón es ésta: porque por este medio su amor puede hacerse más manifiesto al salvarlos y librarlos. Porque, así como un amigo seguro no es probado hasta el tiempo de la necesidad, del mismo modo la bondad y amor de Dios nunca serán tan bien percibidos como cuando nos ayuda en momentos en que nosotros no podemos hacer nada por nosotros mismos. William Burton
Vers. 12. En cuanto a mí, me sustentas en mi integridad. Somos igual que vasos sin pie, que sólo pueden estar derechos si se les sostiene en la mano; nosotros caemos, lo derramamos y echamos a perder todo, si se nos deja solos. El Señor debe ser alabado cada día si somos preservados de grave pecado. Cuando los otros pecan, nos enseñan lo que seríamos nosotros de no ser por la gracia. «El hoy, y yo mañana» fue la exclamación de un santo cuando veía a otro que caía en pecado. C. H. S.
Esta misma integridad es como el arca en la que Noé fue preservado cuando todos los demás perecieron al estar fuera de ella. Es como el cordón rojo que los espías de Josué entregaron a Rahab, que fue la garantía por la que salvó su vida cuando el resto de la ciudad fue destruido.
Admito que esta integridad es de poca monta para los hombres de este mundo, que creen que no hay cielo, sólo tierra; pero así como el cordón de Rahab fue mejor para ella que todos sus dioses, y se probó cuando vino la espada, así también es mejor para los hijos de Dios que todo el mundo cuando viene la muerte. William Burton
Vers. 13. El Salmo termina con una doxología. Bendito sea Jehová, esto es: sea El glorificado. La bendición, al comienzo de la boca de Dios, es devuelta, al final, por boca de su siervo. No podemos añadir a la bendición del Señor, pero podemos derramar nuestros deseos agradecidos, y éstos El los acepta como nosotros aceptamos flores de los hijos que nos aman. C. H. S.
AQUÍ TERMINA EL PRIMER LIBRO DE LOS SALMOS
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
El gran tema de este Salmo es, evidentemente, Jesucristo, traicionado por Judas Iscariote; pero no creemos que sea el exclusivo. El es el antitipo de David, y todos los suyos son en cierta medida como El, por lo que las palabras atribuidas al Gran Representante son aplicables a todos los que están en El.
Los que reciben oprobio como recompensa de su bondad hacia los demás pueden leer este Salmo con mucho consuelo, porque verán que, por desgracia, es común para el mejor de los hombres el ser recompensado con crueldad y desprecio por su caridad; y cuando han sido humillados por haber caído en el pecado, se ha sacado partido de su condición abatida, se han olvidado sus buenos hechos y se les ha mostrado el vilipendio más ruin.
Vers. 1. Bienaventurado el que se preocupa del pobre. Todos aquellos que han sido participantes de la gracia divina reciben una naturaleza más tierna y no se endurecen contra los de su propia sangre y carne; adoptan la causa de los humildes y dirigen su mente con tesón al fomento de su bienestar. No les echan una moneda al pasar, sino que inquieren en sus aflicciones, disciernen sus causas, estudian los mejores métodos de aliviarlos y prácticamente acuden a rescatarlos. C. H. S.
No hablamos ya de los pobres del mundo en común ni de los pobres santos en particular, sino de una persona pobre específica; porque la palabra está en número singular, y designa a nuestro Señor Jesucristo, que en el último versículo del Salmo precedente se dice que fue pobre y necesitado. John Gill
El dar dinero no es toda la obra y labor de benevolencia. Has de ir al enfermo en su cama. Has de darle la mano para ayudarle. Ésta es la bondad verdadera y sencilla. De un sermón de Thomas Chalmers
Un noble piamontés a quien conocí en Turín me contó la siguiente historia: «Yo estaba cansado de la vida, y después de un día espantoso, que ni quiero recordar, salí corriendo a la calle en dirección al río, cuando de repente me dieron un tirón de la capa; me volví y vi a un niño pequeño que la había agarrado y ansiosamente procuraba llamar mi atención. Su mirada y su actitud eran irresistibles. También lo fue la lección que aprendí: "Somos seis hermanos y nos estamos muriendo de hambre."
»"¿Por qué no he de aliviar a estos desgraciados?" -pensé-. "Tengo los medios, y no tardaré más que unos minutos. Pero es igual si tardo más." La escena de miseria a la que me condujo era indescriptible. Les tiré la bolsa, y su explosión de gratitud me dejó anonadado. Llenó mis ojos de lágrimas, fue un bálsamo para mi corazón. "Volveré mañana" -les grité.- "¡Necio, y tú pensabas dejar un mundo donde se pueden tener satisfacciones de este tipo por tan poco!"» Samuel Rogers en Italia
¡Qué necios son los que temen perder sus riquezas al darlas y no temen perderse ellos al conservarlas! El que encierra su oro puede ser un buen carcelero, pero el que lo desparrama es un buen mayordomo. Haz bien mientras tengas oportunidad de hacerlo; alivia al oprimido y ayuda al huérfano en tanto que tienes tu hacienda en la mano; cuando estés muerto, tus riquezas pasarán a otros. Una lámpara que uno lleva mirando hacia delante es mucho más útil que veinte hacia atrás. En tu compasión por los necesitados o para otros usos piadosos, que tus manos sean los ejecutores y tus ojos los inspectores. Francis Raworth en un sermón
En el día malo lo librará Jehová. La promesa no es que el santo generoso no tendrá tribulaciones, sino que será preservado en ellas y a su debido tiempo se le librará. ¡Qué verdadero fue esto en el caso de nuestro Señor! Nunca hubo aflicción más profunda ni triunfo más brillante que el suyo, y, gloria sea a su nombre. El garantiza la victoria final a todos aquellos a quienes ha comprado con su sangre.
El egoísmo lleva consigo una maldición; es un cáncer en el corazón, en tanto que la generosidad es felicidad y forma tuétano en los huesos. En los días oscuros no podemos reposar en el supuesto mérito de la limosna, pero, con todo, la música de la memoria trae consigo no poco solaz cuando cuenta de viudas y huérfanos a quienes hemos socorrido y presos y enfermos a quienes hemos ministrado. C. H. S.
Vers. 1, 5. El que considera. Mis enemigos. Strigelius ha observado que hay una antítesis perpetua en este Salmo entre los pocos que tienen la debida consideración de los pobres en espíritu y los muchos que los afligen o abandonan. W. Wilson
Vers. 2. Jehová lo guardará, y le dará vida. El avaro no es útil hasta que ha muerto: que muera; el justo, como el buey, es útil toda su vida: que viva.
Será bienaventurado en la tierra.
Habla un hombre, un verdadero enigma,
Porque cuanto más daba, más tenía.
Vers. 3. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor. Los brazos eternos sostendrán su alma; como manos amigas y almohadas blandas apoyarán su cuerpo enfermo. ¡Qué tierna y amorosa es esta imagen; qué cerca trae a nuestro Dios de nuestras dolencias y enfermedades! ¿Quién ha oído esto de los antiguos dioses paganos, los de la India o la China?
Éste es el lenguaje peculiar del Dios de Israel; El se digna atender y cuidar personalmente a los hombres buenos. Si hiere con una mano, sostiene con la otra. ¡Oh, bendito desmayo cuando uno cae en el pecho del Señor y es sostenido por El! C. H. S.
Tú harás su cama en su enfermedad.~ ¿Cómo va a hacer Dios mi cama si no tengo cama propia? ¡Necio! El puede hacer que el que no tengas cama pase a ser una ventaja para ti. Cuando Jacob durmió sobre el suelo, ¿quién no habría cambiado la suya por el suelo duro, con tal de tener su sueño celestial? Thomas Fuller
Cuando fui a visitar, un día, a un querido amigo moribundo, Benjamín Parsons, le dije: «¿Cómo se encuentra hoy?» Me contestó: «Mi corazón descansa dulcemente sobre tres almohadas: amor infinito, poder infinito, sabiduría infinita.» Paxton Hood
Vers. 4. Porque contra Ti he pecado. El pecado y el sufrimiento van inevitablemente juntos. Observa que el Salmista entendía que el pecado era principalmente un mal porque iba dirigido contra Dios. Esta es la esencia del verdadero arrepentimiento. Aplicando la petición a David y a otros creyentes pecadores, qué evangélico resulta el argumento: sáname, no porque soy inocente, sino porque he pecado. ¡Qué contrario es esto a toda transacción de justicia propia! ¡Cómo concuerda con la gracia! ¡Qué incompatible con el mérito!
Incluso el hecho de que el penitente que confiesa había recordado a los pobres es mencionado Sólo indirectamente, pero se hace una apelación directa a la misericordia en base al gran pecado. Oh lector que tiemblas, aquí hay un precedente revelado divinamente para ti; no tardes en seguirlo. C. H. S.
Saúl y Judas dijeron uno y otro: «He pecado»; pero David dice: «He pecado contra Ti.» William S. Plumer
Vers. 5. ¿Cuándo se morirá, y perecerá su nombre? Si los perseguidores se salieran con la suya, la iglesia tendría sólo un cuello, y éste estaría en el tajo. Los ladrones de buena gana apagarían todas las velas. Las luces del mundo no son los deleites del mundo. Los pobres murciélagos, que son ciegos, vuelan hacia la lámpara y tratan de derribarla. C. H. S
Es el nombre, el carácter y los privilegios de los verdaderos siervos de Dios lo que provoca el odio de los impíos, y de buena gana extirparían a Dios de su vista. W. Wilson
Vers. 6. Y si vienen a verme, hablan mentira. Sus visitas de simpatía son una farsa. Cuando la zorra visita al cordero enfermo, sus palabras son blandas, pero se lame el hocico pensando en su cadáver.
Su corazón, repleto de iniquidad. A cada cual lo suyo. El pájaro hace su nido de plumas. De las flores más dulces el químico puede destilar veneno, y de los actos y palabras más puras la malicia puede hallar base para informes calumniosos. Es maravilloso comprobar cómo el odio teje su telaraña sin material alguno. C. H. S.
Recuerdo un pequeño apólogo que cuenta Bromiard: «Un pajarero, una fría mañana, habiendo cazado muchos pajaros que había estado esperando mucho tiempo, empezó a recoger sus redes, cortando la cabeza a los pájaros y poniéndolos en el suelo unos junto a otros.
»Desde un arbusto, un tordo vio que por sus mejillas resbalaban unas lágrimas, debidas sin duda al frío extremo reinante, y dijo a su madre que el hombre era compasivo, pues lloraba amargamente por la calamidad cometida contra los pájaros. Pero la madre le dijo que juzgara más bien por la actividad de su mano que por la del ojo; y si sus manos obraban a traición, nunca admitiera amistad con él aunque hablara bien y llorara de compasión.» Jeremy Taylor
Vers. 7. Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen. El espía se reúne con sus compañeros y se ponen a hablar en voz baja. ¿Por qué no hablar en voz alta? ¿Tenían miedo del guerrero enfermo? ¿O bien sus designios eran tan aleves que debían esconderlos al mencionarlos?
Observa la unanimidad de los inicuos: todos. ¡Qué fácilmente se unen los perros para salir a cazar al ciervo! Ojalá que nosotros estuviéramos unidos en la santa labor sólo la mitad de lo que están ellos, y nuestra prudencia fuera la mitad de su astucia.
Vers. 9. Hasta mi amigo íntimo. «El hombre de mi paz», según el original, con el cual no tenía diferencias, con el cual estaba unido, que era antes su paz y su consuelo. Este era Ahitofel, que fue para David lo que Iscariote fue para nuestro Señor.
Judas era un apóstol admitido a la intimidad del Gran Maestro, al corriente de su pensamiento secreto, como si dijéramos, permitiéndosele leer el mismo corazón de Jesús. El beso del traidor hirió el corazón del Señor como el clavo hirió su mano. C. H. S.
Los sufrimientos de la iglesia, como los de su Redentor, generalmente empiezan en casa; sus enemigos francos no pueden dañarla hasta que sus amigos supuestos la han entregado en sus manos; y, por extraño que parezca, los que han engordado de sus riquezas son los primeros en «levantar el talón» contra ella. George Horne
Vers. 11. En esto conoceré que te he agradado. María y Marta recordaron a Cristo sólo dos cosas: la primera era que Cristo amaba a su hermano Lázaro; la segunda, que Lázaro estaba enfermo; «El que Tú amas está enfermo»; no había necesidad de decirle qué debía hacer, puesto que sabían que El haría lo que había de hacer por él, porque le amaba.
Así también podemos decir al Señor cuando estamos seguros de que nos ama: «Señor, el que amas necesita esto o aquello para su cuerpo o su alma.» No tenemos, pues, que asignarle lo que ha de hacer, o cuándo, o cómo; porque lo que El vea como más conveniente para nosotros y para su propia gloria, esto es sin duda lo que hará. William Burton
En que mi enemigo no cante victoria de mí. Cuando Dios nos libra de las manos de nuestros enemigos, o de otra tribulación, podemos estar persuadidos por ello de que El está en favor nuestro, como estaba David persuadido.
Pero entonces se puede preguntar: si Dios ama a su iglesia, ¿por qué permite que su iglesia sea turbada y molestada por los enemigos? La razón es ésta: porque por este medio su amor puede hacerse más manifiesto al salvarlos y librarlos. Porque, así como un amigo seguro no es probado hasta el tiempo de la necesidad, del mismo modo la bondad y amor de Dios nunca serán tan bien percibidos como cuando nos ayuda en momentos en que nosotros no podemos hacer nada por nosotros mismos. William Burton
Vers. 12. En cuanto a mí, me sustentas en mi integridad. Somos igual que vasos sin pie, que sólo pueden estar derechos si se les sostiene en la mano; nosotros caemos, lo derramamos y echamos a perder todo, si se nos deja solos. El Señor debe ser alabado cada día si somos preservados de grave pecado. Cuando los otros pecan, nos enseñan lo que seríamos nosotros de no ser por la gracia. «El hoy, y yo mañana» fue la exclamación de un santo cuando veía a otro que caía en pecado. C. H. S.
Esta misma integridad es como el arca en la que Noé fue preservado cuando todos los demás perecieron al estar fuera de ella. Es como el cordón rojo que los espías de Josué entregaron a Rahab, que fue la garantía por la que salvó su vida cuando el resto de la ciudad fue destruido.
Admito que esta integridad es de poca monta para los hombres de este mundo, que creen que no hay cielo, sólo tierra; pero así como el cordón de Rahab fue mejor para ella que todos sus dioses, y se probó cuando vino la espada, así también es mejor para los hijos de Dios que todo el mundo cuando viene la muerte. William Burton
Vers. 13. El Salmo termina con una doxología. Bendito sea Jehová, esto es: sea El glorificado. La bendición, al comienzo de la boca de Dios, es devuelta, al final, por boca de su siervo. No podemos añadir a la bendición del Señor, pero podemos derramar nuestros deseos agradecidos, y éstos El los acepta como nosotros aceptamos flores de los hijos que nos aman. C. H. S.
AQUÍ TERMINA EL PRIMER LIBRO DE LOS SALMOS
COMENTARIO SALMO 40
SALMO 40
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tema: Jesús está aquí evidentemente, y aunque no hay que forzar mucho el lenguaje para ver tanto a David como a su Señor, Cristo, y la iglesia, el doble comentario puede resultar algo oscuro, y por tanto hemos de dejar entrar el sol aunque esto va a borrar las estrellas. Incluso en el caso de que el Nuevo Testamento no se expresara sobre ello, llegaríamos a la conclusión de que David habla de nuestro Señor (en los versículos 6 al 9), pero el apóstol, en Hebreos 10:5-9, elimina las conjeturas y confina el significado a Aquel que vino al mundo para hacer la voluntad del Padre.
Vers. 1. Pacientemente esperé en Jehová. El esperar paciente en Dios caracterizó al Señor. La impaciencia nunca se alberga en su corazón; mucho menos se escapa de sus labios. A lo largo de toda la agonía de Jesús en el Huerto, su juicio de burlas crueles entre Herodes y Pilato, y su pasión sobre el madero, esperó en paciente omnipotencia.
Ni una mirada de ira, ni un murmullo, ni un acto de venganza del paciente Cordero de Dios; esperó y siguió esperando; fue paciente, paciente hasta la perfección, excediendo a todos los demás que, según su medida, glorificaron a Dios en el fuego. Job sobre la ceniza no iguala a Cristo en la cruz. El Cristo de Dios lleva la corona imperial entre los pacientes. C. H. S.
Esperé pacientemente. Más bien ansiosamente; el original dice dos veces «esperé esperando», un hebraísmo que significa una solicitud vehemente. Daniel Cresswell
La paciencia de nuestro Señor bajo el sufrimiento fue un elemento de perfección en su obra. Si se hubiera impacientado, como hacemos a veces nosotros, y se hubiera desanimado, su expiación habría sido pobre. Podemos gozarnos de que en medio de todas sus tentaciones, y en lo más recio de la batalla contra el pecado y Satán, permaneció paciente y dispuesto a terminar la obra que su Padre le había encomendado. James Frame
Vers. 2. El pozo de la desesperación. Algunos pozos a los que se refiere la Biblia eran mazmorras, como uno que vi en Atenas y otro en Roma. En ellos no había aberturas, excepto el agujero en la parte de arriba, que servía como puerta y como ventana. El fondo de estos pozos por necesidad era sucio y repugnante, y a veces lleno de lodo. John Gadsby
Del lodo cenagoso. Si el hombre tiene un apoyo firme donde poner el pie, su carga queda aliviada; pero si está cargado y ha de andar por fango resbaladizo, su prueba es doblemente difícil.
Vers. 3. Puso luego en mi boca cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. En la Pascua, antes de su pasión, nuestro Señor cantó uno de los grandes Salmos antiguos de la alabanza; pero, ¿cuál es la música de su corazón ahora, en medio de sus redimidos? ¿Qué cántico es éste en que su corazón alegre para siempre dirige el coro de los elegidos? Ni el tambor de Miriam ni el himno alborozado de Moisés pueden por un momento rivalizar con este cántico nuevo y triunfante.
La justicia engrandecida y la gracia victoriosa; el infierno sometido y el cielo glorificado; la muerte destruida y la inmortalidad establecida; el pecado derrocado y la justicia resplandeciente; ¡qué tema para un himno en aquel día en que nuestro Señor beba el vino nuevo con nosotros todos en el reino de nuestro Padre celestial! C. H. S.
Muchos verán, y temerán, y confiarán en Jehová. Pero en tanto que el pecador sólo ve y teme, sólo está en el estadio inicial de la conversión, en un estado de preparación para huir de la ciudad de destrucción. Puede haber dado el primer paso en su peregrinaje, pero no ha llegado a su Padre todavía para recibir el beso de bienvenida y de perdón.
No ha dado todavía el paso definitivo. Ha visto, realmente; ha temido, también; pero todavía necesita confiar, confiar en el Señor y ahuyentar todos sus temores. Este es el paso culminante del gran cambio; y, a menos que se dé, las otras experiencias van a borrarse y perecer como una flor prematura, o serán combustible para el fuego que no se apaga. James Frame
Vers. 4. Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza. La fe obtiene las promesas. Una confianza simple, sencilla, en Dios es la marca segura de la bienaventuranza. Un hombre puede ser tan pobre como Lázaro, tan aborrecido como Mardoqueo, estar tan enfermo como Ezequías, o tan sólo como Elías, pero en tanto que su mano de la fe está agarrada en Dios, ninguna de sus aflicciones externas puede impedirle ser nombrado entre los bienaventurados.
Y no mira a los rebeldes, ni a los que se desvían tras la mentira. Nunca hemos de prestar atención a los apostatas, a los falsos maestros; son levadura dañina, y cuanto más alejados de ellos estemos mejor; bienaventurados son aquellos a quienes Dios preserva del error en las creencias y la práctica. Verdaderamente, si el enemigo del infierno se paseara en carruaje y criados con librea, y viviera como un señor, tendría a millares que cortejarían su amistad.
Vers. 6. Aquí entramos en uno de los pasajes más maravillosos de todo el Antiguo Testamento, un pasaje en que el Hijo de Dios encarnado se ve, no a través de un cristal oscuro, sino cara a cara.
Sacrificios y ofrendas no te agradaron. Considerados en sí mismos, y por amor a ellos, el Señor no veía nada satisfactorio en las varias ofrendas de la ley ceremonial. Ni la víctima derramando su sangre ni la harina desprendiendo humo en el altar podían dar contento a la mente de Jehová; no tenía interés en la carne de los toros o de los machos cabríos, ni se agradaba del trigo, el vino o el aceite.
Estas ofrendas tenían su valor como tipo, pero cuando Jesús, en antitipo, vino al mundo, dejaron de tener valor, del mismo modo que las velas son retiradas cuando sale el sol. C. H. S.
Has horadado mis orejas, expresión cuyo significado es simbólico: «Tú me has aceptado como tu esclavo», una alusión a la costumbre de Éxodo 21:6, en que el amo perforaba el pabellón de la oreja de un esclavo que rehusaba la libertad que se le había ofrecido, como prueba de que era aceptado de nuevo. Daniel Cresswell
No deseabas holocausto ni expiación. Sabemos por este versículo que Jehová da más valor a la obediencia del corazón que a todas las ceremonias imponentes del culto ritualístico; y que nuestra expiación del pecado viene, no por el resultado de un ceremonial complicado, sino por el efecto de la obediencia de nuestro Sustituto a la voluntad de Jehová.
rra! Aquí hay algo digno de que fijéis en ello la mirada. ¡Sentaos y observad con cuidado, porque el Dios invisible viene en la semejanza de carne pecaminosa, y como un niño el que es infinito pende del pecho de una virgen!
Emmanuel no fue enviado, sino que vino; vino en su propia personalidad, en todo lo que constituía su yo esencial. Vino desde los palacios de marfil a los recintos de la miseria; vino en el momento destinado; vino con alegría santa, como uno que se ofrece libremente.
C. H. S.
Como su nombre está por encima de todo otro nombre, así también su venida está por encima de cualquier otra venida. A veces decimos que nuestros nacimientos son nuestra venida al mundo; pero, en realidad, ninguno ha venido al mundo sino El. Porque:
1º De El sólo, verdaderamente, se puede decir que viene, que existe ya, antes de venir; y esto no lo podemos decir de nosotros, pero sí de El.
2º Sólo viene de modo estricto el que viene voluntariamente; nosotros lloramos y luchamos en nuestra entrada en el mundo como si no estuviéramos dispuestos a hacerlo. El sólo dice: «Aquí estoy.»
3º Sólo viene el que va de un lugar a otro. ¡Ay de nosotros, no venimos de ningún otro sitio sino del seno de la nada! Solamente El tenía un lugar en el que estaba antes de venir. Mark Frank
Vers. 8. El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado. ¿Falló Cristo placer en humillarse y en el tormento, en sufrir y morir por mí, y puedo yo no hallar placer en orar, escuchar, meditar y gozar de los dulces deberes de la comunión con El? ¿Vino El tan alegremente a morir por mí, y yo me dedico a la oración y tomo los sacramentos para tener comunión con El con desánimo? ¿Fue un gozo para Él derramar su sangre, y no lo es para mí el aplicármela, el cosechar los beneficios de ella?
¡Oh, cesen los gemidos y murmuraciones, las excusas culpables, los desánimos y las ejecuciones indiferentes del deber, después de un ejemplo así! Está dispuesto a hacer la voluntad de Dios; está dispuesto también a sufrir. Y en cuanto a los sufrimientos por Cristo, no deberían ser gravosos para los cristianos que saben que Cristo vino del seno del Padre a morir por ellos con buen ánimo.
¿Podemos comparar nuestros sufrimientos con los de Cristo? En modo alguno, pues no hay comparación; hubo más amargura en una gota de sus sufrimientos que en un mar de los nuestros. Para concluir: tu deleite y disposición para seguir los caminos de la obediencia, son la misma medida de tu santificación. Condensado de John Flavel
Fue Jesús el que hizo la obra. El Padre la quiso, pero no la hizo. Fue Jesús quien la hizo, quien la trajo, quien la llevó tras el velo y la presentó como una ofrenda aceptable y meritoria a los pies del Padre, que se agradó de ella.
La obra estaba terminada; consumada. No tenemos ya que hacerla nosotros. No podemos hacerla. No podemos hacer lo que ya está hecho; y no podríamos hacerla, caso de que no hubiera sido hecha. Hay mucho que puede hacer el hombre, pero no puede ser propiciación por los pecados. James Frame
Tu ley está en medio de mi corazón. Cristo no rindió devoción formal, externa; su corazón estaba en su obra, la santidad era su elemento, la voluntad del Padre su comida y bebida. Cada uno de nosotros hemos de ser como nuestro Señor en esto, o nos faltará la evidencia de ser sus discípulos. Allí donde no hay obra del corazón, no hay place ni deleite en la ley de Dios, no puede haber aceptación. C. H. S.
Él estaba dispuesto a sangrar y morir por ti como tú estás dispuesto a comer cuando tienes hambre. Él se deleita en ser azotado, herido y crucificado como tú te deleitas en la comida. David Clarkson
Vers. 9. He proclamado tu justicia. Es Jesús el que habla, y habla de sí mismo como predicador. Era un predicador, y un gran predicador además.
1. Poseía elocuencia genuina. Su mente tocaba la mente de sus Oyentes.
2. Su conocimiento era muy grande. Muchos dominan las palabras y las usan con destreza, pero lo que dicen «carece de conocimiento». Van hablando, intentando al mismo tiempo pensar y guiar a sus oyentes a un terreno inexplorado incluso por ellos mismos.
3. Era grande en bondad. Hay grandeza en la bondad, y la grandeza de la bondad es un elemento importante en la grandeza de un predicador.
4. Otro elemento de la grandeza de Jesús como predicador consistía en la grandeza de su dignidad esencial. Era Dios y hombre a la vez. Esto era Cristo como predicador. Es verdad que era mas que un predicador: era también un Modelo, un Sacerdote y un Propiciador; y como modelo, sacerdote y propiciador no tiene igual. Nunca ha habido un predicador como Él. Condensado de James Frame
He aquí, no refrené mis labios, Jehová, Tú lo sabes. Ni por amor a la conveniencia ni al temor de los hombres se quedaron cerrados los labios del gran Maestro. Sus palabras no variaban según la sazón.
El pobre le escuchaba, y los príncipes escuchaban sus reprensiones; los publícanos se gozaban en El, los fariseos se sentían irritados, pero a todos proclamaba El la verdad del cielo. C. H. S.
Vers. 9, 10. He proclamado, no refrené... no he ocultado, he publicado. Estas palabras se juntan para expresar su franqueza: la de un corazón ardiente que quiere mostrar su gratitud. No se necesita ninguna descripción complicada para que podamos ver la semejanza de Uno «cuya vida era un acto de acción de gracias». J. J. Stewart Perowne
Vers. 10. No encubrí. Esto da a entender que todo el que emprende la predicación del evangelio de Cristo va a sentir la gran tentación de esconderlo, porque tiene que ser predicado contra gran oposición y frente a dificultades. Matthew Henry
No oculté tu misericordia y tu verdad a la gran asamblea. Jesús reveló plenamente los atributos de Dios, tanto los tiernos como los severos. El esconder estaba muy lejos del Gran Apóstol de nuestra profesión. Nunca exhibió cobardía ni vacilación en su lenguaje.
El que como niño de doce años hablaba en el templo entre los doctores, y después predicó a cinco mil en Genezaret y a las vastas muchedumbres en Jerusalén en aquel gran día, el último de la fiesta, siempre estaba dispuesto a proclamar el nombre del Señor y nunca puede ser acusado de un silencio no santo.
Vers. 12. Me han rodeado males sinnúmero; me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar, la vista. El no tenía pecado, pero los pecados fueron puestos sobre El, y El los tomó como si fueran suyos. «Fue hecho pecado por nosotros.» ¡Oh alma mía!, ¿qué consecuencias te habrían acarreado tus pecados eternamente si el amigo de pecadores no hubiera condescendido en tomarlos sobre sí?
Son más que los cabellos de mi cabeza.
Pecados contra el Dios Santo,
Pecados contra sus leyes justas,
Pecados contra su amor, su sangre;
Pecados contra su nombre y su causa,
Pecados inmensos como el mar.
¡Escóndeme, oh Getsemaní!
C. H. S.
El apóstol decuplica cada pecado (Santiago 2:10). Lo que nos parece uno a nosotros, según el sentido de la ley y la cuenta de Dios es multiplicado por diez. El pecar directamente contra uno quebranta cada mandamiento, y por ello peca diez veces en una; además, hay un enjambre de circunstancias pecaminosas y agravantes que rodean cada acto en tal número, que son como átomos que rodean nuestro cuerpo en una habitación polvorienta; te sería más fácil contarlos que contar los pecados.
Y aunque algunos cuentan éstos sólo como fracciones, pecados incompletos, a pesar de ello es más difícil aún sacar el número de la cuenta. Y, lo que es más asombroso, piensa en los deberes religiosos mejores que hayas ejecutado, e incluso aquí podrás hallar un enjambre de pecados sinnúmero.
En la mejor oración que puedas presentar a Dios hay irreverencia, tibieza, incredulidad, orgullo espiritual, auto estimación, hipocresía, distracciones, etc., y muchos otros, que un alma iluminada lamenta; y, con todo, hay muchos más que los ojos puros de Dios disciernen pero que el hombre no nota. David Clarkson
Vers. 13. Los versículos que quedan de este Salmo son casi exactamente iguales al Salmo 70.
Vers. 14. Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla. Ha de redundar en la confusión infinita de Satanás que sus intentos de destruir al Salvador le destruyeron a él; el cónclave diabólico que tramó en el consejo ahora ha sido todo él avergonzado, porque el Señor Jesús ha replicado a todos sus puntos y ha convertido su sabiduría en necedad.
Vers. 15. Quedan consternados en pago de su afrenta los queme dicen: ¡Ja, ja! ¿Escarnecen hoy los malos el nombre del Redentor? ¡Su devastación le vengará a El de todos sus adversarios! Jesús es el manso Cordero para todos los que buscan misericordia por medio de su sangre; pero los que le desprecian, que tengan cuidado, porque es el León de la tribu de Judá, y ¿quién lo despertará? ¡Oh lector infiel!, si hay alguno que mire y lea esta página, vigila si persigue a Cristo y a su pueblo, porque Dios sin duda vengará a sus elegidos. Tus ¡Ja!, ¡Ja! te van a costar muy caro. Dura cosa es dar coces contra el aguijón.
Vers. 16. Gócense y alégrense en Ti todos los que te buscan. El gimió para que nosotros podamos cantar, y quedó cubierto de sudor y sangre para que nosotros podamos ser ungidos con el aceite de la alegría. C. H. S.
Vers. 17. Aunque yo estoy afligido y necesitado, Jehová pensará en mí. El que encauza a su voluntad los corazones de los reyes como las aguas de los ríos, hace también que a su palabra todos los arroyuelos del mundo bañen y fertilicen cualquier tierra, por sedienta y asolada que pueda estar. Samuel Lee
Hay tres cosas en el hecho de que Dios piense en nosotros que nos proporcionan solaz y deleite. Observa, primero, la frecuencia de sus pensamientos. Verdaderamente son incesantes. Si tienes un amigo a quien aprecias y amas y quieres vivir en su mente, cuando parte le dices que te escriba: «Piensa en mí.» Le das, quizá, un recordatorio para avivar su memoria.
Pero el amigo más íntimo del mundo no puede estar pensando siempre en ti. ¡La mitad del tiempo está durmiendo y durante la otra mitad está muy ocupado! En cambio, no hay cese en los pensamientos del Señor.
Observa, luego, la sabiduría de sus pensamientos. Tienes un hijo ausente y le sigues en tu mente. Pero no conoces sus circunstancias presentes. Le dejaste en un lugar determinado, pero ¿dónde está ahora? Le dejaste en una condición dada, pero ¿cómo está ahora?
Tal vez mientras estás pensando en su salud está gimiendo con un brazo magullado o una enfermedad seria. Quizás mientras estás pensando en su seguridad algún enemigo saca ventaja de su inocencia. Quizás mientras te regocijas en su prudencia está dando un mal paso que afectará a toda su vida.
Pero cuando Dios piensa en ti, Él sabe perfectamente cuál es tu situación, tus peligros, tus necesidades.
Asimismo, observa la eficiencia de sus pensamientos. El que piensa en ti es un Dios a mano, no distante; El tiene todos los sucesos bajo su control; es el Dios de toda gracia. William Jay
En las memorias del editor, Dr. Malan, uno de sus hijos escribe así de su hermano Jocelyn, que estuvo sometido durante anos, con anterioridad a su muerte, a dolores intensos corporales: «Un rasgo sobresaliente de su carácter era el santo temor de Dios y la reverencia ante su voluntad.»
Un día estaba yo repitiendo un versículo de los Salmos: En cuanto a mí, soy una pobre alma necesitada, pero el Señor cuidará de mí,' Tú eres mi ayudador y mi libertador. ¡Oh Señor, no tardes! El dijo: «Mamá, me gusta este versículo, excepto el final, parece como si murmuraras contra Dios. El nunca "tarda" en mi caso». De La vida, labores y escritos de Cesar Malan, por uno de sus hijos.
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Tema: Jesús está aquí evidentemente, y aunque no hay que forzar mucho el lenguaje para ver tanto a David como a su Señor, Cristo, y la iglesia, el doble comentario puede resultar algo oscuro, y por tanto hemos de dejar entrar el sol aunque esto va a borrar las estrellas. Incluso en el caso de que el Nuevo Testamento no se expresara sobre ello, llegaríamos a la conclusión de que David habla de nuestro Señor (en los versículos 6 al 9), pero el apóstol, en Hebreos 10:5-9, elimina las conjeturas y confina el significado a Aquel que vino al mundo para hacer la voluntad del Padre.
Vers. 1. Pacientemente esperé en Jehová. El esperar paciente en Dios caracterizó al Señor. La impaciencia nunca se alberga en su corazón; mucho menos se escapa de sus labios. A lo largo de toda la agonía de Jesús en el Huerto, su juicio de burlas crueles entre Herodes y Pilato, y su pasión sobre el madero, esperó en paciente omnipotencia.
Ni una mirada de ira, ni un murmullo, ni un acto de venganza del paciente Cordero de Dios; esperó y siguió esperando; fue paciente, paciente hasta la perfección, excediendo a todos los demás que, según su medida, glorificaron a Dios en el fuego. Job sobre la ceniza no iguala a Cristo en la cruz. El Cristo de Dios lleva la corona imperial entre los pacientes. C. H. S.
Esperé pacientemente. Más bien ansiosamente; el original dice dos veces «esperé esperando», un hebraísmo que significa una solicitud vehemente. Daniel Cresswell
La paciencia de nuestro Señor bajo el sufrimiento fue un elemento de perfección en su obra. Si se hubiera impacientado, como hacemos a veces nosotros, y se hubiera desanimado, su expiación habría sido pobre. Podemos gozarnos de que en medio de todas sus tentaciones, y en lo más recio de la batalla contra el pecado y Satán, permaneció paciente y dispuesto a terminar la obra que su Padre le había encomendado. James Frame
Vers. 2. El pozo de la desesperación. Algunos pozos a los que se refiere la Biblia eran mazmorras, como uno que vi en Atenas y otro en Roma. En ellos no había aberturas, excepto el agujero en la parte de arriba, que servía como puerta y como ventana. El fondo de estos pozos por necesidad era sucio y repugnante, y a veces lleno de lodo. John Gadsby
Del lodo cenagoso. Si el hombre tiene un apoyo firme donde poner el pie, su carga queda aliviada; pero si está cargado y ha de andar por fango resbaladizo, su prueba es doblemente difícil.
Vers. 3. Puso luego en mi boca cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. En la Pascua, antes de su pasión, nuestro Señor cantó uno de los grandes Salmos antiguos de la alabanza; pero, ¿cuál es la música de su corazón ahora, en medio de sus redimidos? ¿Qué cántico es éste en que su corazón alegre para siempre dirige el coro de los elegidos? Ni el tambor de Miriam ni el himno alborozado de Moisés pueden por un momento rivalizar con este cántico nuevo y triunfante.
La justicia engrandecida y la gracia victoriosa; el infierno sometido y el cielo glorificado; la muerte destruida y la inmortalidad establecida; el pecado derrocado y la justicia resplandeciente; ¡qué tema para un himno en aquel día en que nuestro Señor beba el vino nuevo con nosotros todos en el reino de nuestro Padre celestial! C. H. S.
Muchos verán, y temerán, y confiarán en Jehová. Pero en tanto que el pecador sólo ve y teme, sólo está en el estadio inicial de la conversión, en un estado de preparación para huir de la ciudad de destrucción. Puede haber dado el primer paso en su peregrinaje, pero no ha llegado a su Padre todavía para recibir el beso de bienvenida y de perdón.
No ha dado todavía el paso definitivo. Ha visto, realmente; ha temido, también; pero todavía necesita confiar, confiar en el Señor y ahuyentar todos sus temores. Este es el paso culminante del gran cambio; y, a menos que se dé, las otras experiencias van a borrarse y perecer como una flor prematura, o serán combustible para el fuego que no se apaga. James Frame
Vers. 4. Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza. La fe obtiene las promesas. Una confianza simple, sencilla, en Dios es la marca segura de la bienaventuranza. Un hombre puede ser tan pobre como Lázaro, tan aborrecido como Mardoqueo, estar tan enfermo como Ezequías, o tan sólo como Elías, pero en tanto que su mano de la fe está agarrada en Dios, ninguna de sus aflicciones externas puede impedirle ser nombrado entre los bienaventurados.
Y no mira a los rebeldes, ni a los que se desvían tras la mentira. Nunca hemos de prestar atención a los apostatas, a los falsos maestros; son levadura dañina, y cuanto más alejados de ellos estemos mejor; bienaventurados son aquellos a quienes Dios preserva del error en las creencias y la práctica. Verdaderamente, si el enemigo del infierno se paseara en carruaje y criados con librea, y viviera como un señor, tendría a millares que cortejarían su amistad.
Vers. 6. Aquí entramos en uno de los pasajes más maravillosos de todo el Antiguo Testamento, un pasaje en que el Hijo de Dios encarnado se ve, no a través de un cristal oscuro, sino cara a cara.
Sacrificios y ofrendas no te agradaron. Considerados en sí mismos, y por amor a ellos, el Señor no veía nada satisfactorio en las varias ofrendas de la ley ceremonial. Ni la víctima derramando su sangre ni la harina desprendiendo humo en el altar podían dar contento a la mente de Jehová; no tenía interés en la carne de los toros o de los machos cabríos, ni se agradaba del trigo, el vino o el aceite.
Estas ofrendas tenían su valor como tipo, pero cuando Jesús, en antitipo, vino al mundo, dejaron de tener valor, del mismo modo que las velas son retiradas cuando sale el sol. C. H. S.
Has horadado mis orejas, expresión cuyo significado es simbólico: «Tú me has aceptado como tu esclavo», una alusión a la costumbre de Éxodo 21:6, en que el amo perforaba el pabellón de la oreja de un esclavo que rehusaba la libertad que se le había ofrecido, como prueba de que era aceptado de nuevo. Daniel Cresswell
No deseabas holocausto ni expiación. Sabemos por este versículo que Jehová da más valor a la obediencia del corazón que a todas las ceremonias imponentes del culto ritualístico; y que nuestra expiación del pecado viene, no por el resultado de un ceremonial complicado, sino por el efecto de la obediencia de nuestro Sustituto a la voluntad de Jehová.
rra! Aquí hay algo digno de que fijéis en ello la mirada. ¡Sentaos y observad con cuidado, porque el Dios invisible viene en la semejanza de carne pecaminosa, y como un niño el que es infinito pende del pecho de una virgen!
Emmanuel no fue enviado, sino que vino; vino en su propia personalidad, en todo lo que constituía su yo esencial. Vino desde los palacios de marfil a los recintos de la miseria; vino en el momento destinado; vino con alegría santa, como uno que se ofrece libremente.
C. H. S.
Como su nombre está por encima de todo otro nombre, así también su venida está por encima de cualquier otra venida. A veces decimos que nuestros nacimientos son nuestra venida al mundo; pero, en realidad, ninguno ha venido al mundo sino El. Porque:
1º De El sólo, verdaderamente, se puede decir que viene, que existe ya, antes de venir; y esto no lo podemos decir de nosotros, pero sí de El.
2º Sólo viene de modo estricto el que viene voluntariamente; nosotros lloramos y luchamos en nuestra entrada en el mundo como si no estuviéramos dispuestos a hacerlo. El sólo dice: «Aquí estoy.»
3º Sólo viene el que va de un lugar a otro. ¡Ay de nosotros, no venimos de ningún otro sitio sino del seno de la nada! Solamente El tenía un lugar en el que estaba antes de venir. Mark Frank
Vers. 8. El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado. ¿Falló Cristo placer en humillarse y en el tormento, en sufrir y morir por mí, y puedo yo no hallar placer en orar, escuchar, meditar y gozar de los dulces deberes de la comunión con El? ¿Vino El tan alegremente a morir por mí, y yo me dedico a la oración y tomo los sacramentos para tener comunión con El con desánimo? ¿Fue un gozo para Él derramar su sangre, y no lo es para mí el aplicármela, el cosechar los beneficios de ella?
¡Oh, cesen los gemidos y murmuraciones, las excusas culpables, los desánimos y las ejecuciones indiferentes del deber, después de un ejemplo así! Está dispuesto a hacer la voluntad de Dios; está dispuesto también a sufrir. Y en cuanto a los sufrimientos por Cristo, no deberían ser gravosos para los cristianos que saben que Cristo vino del seno del Padre a morir por ellos con buen ánimo.
¿Podemos comparar nuestros sufrimientos con los de Cristo? En modo alguno, pues no hay comparación; hubo más amargura en una gota de sus sufrimientos que en un mar de los nuestros. Para concluir: tu deleite y disposición para seguir los caminos de la obediencia, son la misma medida de tu santificación. Condensado de John Flavel
Fue Jesús el que hizo la obra. El Padre la quiso, pero no la hizo. Fue Jesús quien la hizo, quien la trajo, quien la llevó tras el velo y la presentó como una ofrenda aceptable y meritoria a los pies del Padre, que se agradó de ella.
La obra estaba terminada; consumada. No tenemos ya que hacerla nosotros. No podemos hacerla. No podemos hacer lo que ya está hecho; y no podríamos hacerla, caso de que no hubiera sido hecha. Hay mucho que puede hacer el hombre, pero no puede ser propiciación por los pecados. James Frame
Tu ley está en medio de mi corazón. Cristo no rindió devoción formal, externa; su corazón estaba en su obra, la santidad era su elemento, la voluntad del Padre su comida y bebida. Cada uno de nosotros hemos de ser como nuestro Señor en esto, o nos faltará la evidencia de ser sus discípulos. Allí donde no hay obra del corazón, no hay place ni deleite en la ley de Dios, no puede haber aceptación. C. H. S.
Él estaba dispuesto a sangrar y morir por ti como tú estás dispuesto a comer cuando tienes hambre. Él se deleita en ser azotado, herido y crucificado como tú te deleitas en la comida. David Clarkson
Vers. 9. He proclamado tu justicia. Es Jesús el que habla, y habla de sí mismo como predicador. Era un predicador, y un gran predicador además.
1. Poseía elocuencia genuina. Su mente tocaba la mente de sus Oyentes.
2. Su conocimiento era muy grande. Muchos dominan las palabras y las usan con destreza, pero lo que dicen «carece de conocimiento». Van hablando, intentando al mismo tiempo pensar y guiar a sus oyentes a un terreno inexplorado incluso por ellos mismos.
3. Era grande en bondad. Hay grandeza en la bondad, y la grandeza de la bondad es un elemento importante en la grandeza de un predicador.
4. Otro elemento de la grandeza de Jesús como predicador consistía en la grandeza de su dignidad esencial. Era Dios y hombre a la vez. Esto era Cristo como predicador. Es verdad que era mas que un predicador: era también un Modelo, un Sacerdote y un Propiciador; y como modelo, sacerdote y propiciador no tiene igual. Nunca ha habido un predicador como Él. Condensado de James Frame
He aquí, no refrené mis labios, Jehová, Tú lo sabes. Ni por amor a la conveniencia ni al temor de los hombres se quedaron cerrados los labios del gran Maestro. Sus palabras no variaban según la sazón.
El pobre le escuchaba, y los príncipes escuchaban sus reprensiones; los publícanos se gozaban en El, los fariseos se sentían irritados, pero a todos proclamaba El la verdad del cielo. C. H. S.
Vers. 9, 10. He proclamado, no refrené... no he ocultado, he publicado. Estas palabras se juntan para expresar su franqueza: la de un corazón ardiente que quiere mostrar su gratitud. No se necesita ninguna descripción complicada para que podamos ver la semejanza de Uno «cuya vida era un acto de acción de gracias». J. J. Stewart Perowne
Vers. 10. No encubrí. Esto da a entender que todo el que emprende la predicación del evangelio de Cristo va a sentir la gran tentación de esconderlo, porque tiene que ser predicado contra gran oposición y frente a dificultades. Matthew Henry
No oculté tu misericordia y tu verdad a la gran asamblea. Jesús reveló plenamente los atributos de Dios, tanto los tiernos como los severos. El esconder estaba muy lejos del Gran Apóstol de nuestra profesión. Nunca exhibió cobardía ni vacilación en su lenguaje.
El que como niño de doce años hablaba en el templo entre los doctores, y después predicó a cinco mil en Genezaret y a las vastas muchedumbres en Jerusalén en aquel gran día, el último de la fiesta, siempre estaba dispuesto a proclamar el nombre del Señor y nunca puede ser acusado de un silencio no santo.
Vers. 12. Me han rodeado males sinnúmero; me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar, la vista. El no tenía pecado, pero los pecados fueron puestos sobre El, y El los tomó como si fueran suyos. «Fue hecho pecado por nosotros.» ¡Oh alma mía!, ¿qué consecuencias te habrían acarreado tus pecados eternamente si el amigo de pecadores no hubiera condescendido en tomarlos sobre sí?
Son más que los cabellos de mi cabeza.
Pecados contra el Dios Santo,
Pecados contra sus leyes justas,
Pecados contra su amor, su sangre;
Pecados contra su nombre y su causa,
Pecados inmensos como el mar.
¡Escóndeme, oh Getsemaní!
C. H. S.
El apóstol decuplica cada pecado (Santiago 2:10). Lo que nos parece uno a nosotros, según el sentido de la ley y la cuenta de Dios es multiplicado por diez. El pecar directamente contra uno quebranta cada mandamiento, y por ello peca diez veces en una; además, hay un enjambre de circunstancias pecaminosas y agravantes que rodean cada acto en tal número, que son como átomos que rodean nuestro cuerpo en una habitación polvorienta; te sería más fácil contarlos que contar los pecados.
Y aunque algunos cuentan éstos sólo como fracciones, pecados incompletos, a pesar de ello es más difícil aún sacar el número de la cuenta. Y, lo que es más asombroso, piensa en los deberes religiosos mejores que hayas ejecutado, e incluso aquí podrás hallar un enjambre de pecados sinnúmero.
En la mejor oración que puedas presentar a Dios hay irreverencia, tibieza, incredulidad, orgullo espiritual, auto estimación, hipocresía, distracciones, etc., y muchos otros, que un alma iluminada lamenta; y, con todo, hay muchos más que los ojos puros de Dios disciernen pero que el hombre no nota. David Clarkson
Vers. 13. Los versículos que quedan de este Salmo son casi exactamente iguales al Salmo 70.
Vers. 14. Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla. Ha de redundar en la confusión infinita de Satanás que sus intentos de destruir al Salvador le destruyeron a él; el cónclave diabólico que tramó en el consejo ahora ha sido todo él avergonzado, porque el Señor Jesús ha replicado a todos sus puntos y ha convertido su sabiduría en necedad.
Vers. 15. Quedan consternados en pago de su afrenta los queme dicen: ¡Ja, ja! ¿Escarnecen hoy los malos el nombre del Redentor? ¡Su devastación le vengará a El de todos sus adversarios! Jesús es el manso Cordero para todos los que buscan misericordia por medio de su sangre; pero los que le desprecian, que tengan cuidado, porque es el León de la tribu de Judá, y ¿quién lo despertará? ¡Oh lector infiel!, si hay alguno que mire y lea esta página, vigila si persigue a Cristo y a su pueblo, porque Dios sin duda vengará a sus elegidos. Tus ¡Ja!, ¡Ja! te van a costar muy caro. Dura cosa es dar coces contra el aguijón.
Vers. 16. Gócense y alégrense en Ti todos los que te buscan. El gimió para que nosotros podamos cantar, y quedó cubierto de sudor y sangre para que nosotros podamos ser ungidos con el aceite de la alegría. C. H. S.
Vers. 17. Aunque yo estoy afligido y necesitado, Jehová pensará en mí. El que encauza a su voluntad los corazones de los reyes como las aguas de los ríos, hace también que a su palabra todos los arroyuelos del mundo bañen y fertilicen cualquier tierra, por sedienta y asolada que pueda estar. Samuel Lee
Hay tres cosas en el hecho de que Dios piense en nosotros que nos proporcionan solaz y deleite. Observa, primero, la frecuencia de sus pensamientos. Verdaderamente son incesantes. Si tienes un amigo a quien aprecias y amas y quieres vivir en su mente, cuando parte le dices que te escriba: «Piensa en mí.» Le das, quizá, un recordatorio para avivar su memoria.
Pero el amigo más íntimo del mundo no puede estar pensando siempre en ti. ¡La mitad del tiempo está durmiendo y durante la otra mitad está muy ocupado! En cambio, no hay cese en los pensamientos del Señor.
Observa, luego, la sabiduría de sus pensamientos. Tienes un hijo ausente y le sigues en tu mente. Pero no conoces sus circunstancias presentes. Le dejaste en un lugar determinado, pero ¿dónde está ahora? Le dejaste en una condición dada, pero ¿cómo está ahora?
Tal vez mientras estás pensando en su salud está gimiendo con un brazo magullado o una enfermedad seria. Quizás mientras estás pensando en su seguridad algún enemigo saca ventaja de su inocencia. Quizás mientras te regocijas en su prudencia está dando un mal paso que afectará a toda su vida.
Pero cuando Dios piensa en ti, Él sabe perfectamente cuál es tu situación, tus peligros, tus necesidades.
Asimismo, observa la eficiencia de sus pensamientos. El que piensa en ti es un Dios a mano, no distante; El tiene todos los sucesos bajo su control; es el Dios de toda gracia. William Jay
En las memorias del editor, Dr. Malan, uno de sus hijos escribe así de su hermano Jocelyn, que estuvo sometido durante anos, con anterioridad a su muerte, a dolores intensos corporales: «Un rasgo sobresaliente de su carácter era el santo temor de Dios y la reverencia ante su voluntad.»
Un día estaba yo repitiendo un versículo de los Salmos: En cuanto a mí, soy una pobre alma necesitada, pero el Señor cuidará de mí,' Tú eres mi ayudador y mi libertador. ¡Oh Señor, no tardes! El dijo: «Mamá, me gusta este versículo, excepto el final, parece como si murmuraras contra Dios. El nunca "tarda" en mi caso». De La vida, labores y escritos de Cesar Malan, por uno de sus hijos.
COMENTARIO SALMO 39
SALMO 39
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
El Salmista, abatido por la enfermedad y la pena, se ve agobiado por pensamientos de incredulidad que decide ahogar para que no le venga ningún mal por expresarlos (vers. 1, 2). Pero el silencio crea una pena insoportable, que por fin exige ser expresada, y lo consigue en la oración de los versículos 3-6, que es casi una queja y un suspiro por la muerte, o por lo menos un cuadro sin esperanza de la vida humana. En los versículos 7-17 el tono es de mayor sumisión y se hace más claro el reconocimiento de la mano divina; la nube evidentemente ha pasado y el corazón dolorido es aliviado. C. H. S.
La más hermosa de todas las elegías en el Salterio. H. Ewald
Vers. 1. Dije. He resuelto, me he decidido. En su gran perplejidad, su mayor temor era que podría pecar; y, por ello, busca el método que más le garantice el evitarlo, y está decidido a callar. Es excelente que un hombre se confirme en un buen curso o trayectoria, por el recordatorio de una resolución bien hecha y buena. C. H. S.
Dije: Velaré sobre mis pasos. Se cuenta de un tal Pambo, un hombre bueno y bien intencionado que fue a ver a un amigo suyo y le pidió que le enseñara uno de los Salmos de David. El amigo le leyó este versículo. Pambo contestó: «Este versículo es bastante si lo aprendo bien.» Diecinueve años más tarde dijo que durante todo aquel tiempo apenas había podido aprender aquel versículo. Samuel Page
Para no pecar con mi lengua. Los pecados de la lengua son muy graves; como las chispas del fuego, las palabras necias o vanas esparcidas pueden causar gran daño. Si los creyentes pronuncian palabras duras contra Dios en tiempos de depresión, el maligno y los impíos van a aprovecharlo y usarlas como justificación para sus vidas pecaminosas. Si los propios hijos de un hombre murmuran o le faltan al respeto, no es de extrañar que la boca de los enemigos se halle llena de insultos. C. H. S
La boca del hombre, aunque es sólo un agujero pequeño, puede contener un mundo de pecado. Porque no hay ningún pecado prohibido en la ley o en el evangelio que no sea dicho por la lengua, pensado en el corazón o hecho en la vida. ¿No es, pues, casi tan difícil gobernar la lengua como gobernar al mundo? Edward Reyner
Pondré a mi boca un freno, o más exactamente, un bozal o mordaza. El bozal -según el original- es más efectivo que una brida o un freno, pues impide hablar del todo. David habría hecho bien resolviendo ser muy precavido en sus palabras, pero cuando tomó la decisión de guardar silencio total, incluso para el bien, es que tenía evidentemente amargura en su alma. El evitar una falta no nos debe llevar a otra. El usar la lengua contra Dios es un pecado de comisión, pero el no usarla a su favor es un pecado de omisión. Las virtudes elogiosas deben ser seguidas tanto como los vicios han de ser evitados; pero para librarnos de Escila no hemos de caer en Caribdis.
En tanto que el impío esté delante de mí. Esto modifica el carácter de su silencio y atenúa la crítica, porque el mal hombre va a usar mal incluso nuestras palabras más santas, y no es bueno que echemos nuestras perlas delante de los puercos. Los creyentes más firmes son probados por la incredulidad, y el diablo conseguiría una gran victoria si publicaran sus dudas y vacilaciones. Si yo tengo calentura, no hay razón para que procure contagiar al vecino. Si hay alguien a bordo enfermo, hay que poner el corazón en cuarentena y no permitir que nadie desembarque en el bote del habla hasta que tenga un certificado de salubridad. C. H. S.
Es una aflicción el verse obligado a escuchar tanta cháchara en este mundo, y es una ventaja el discernirlo y evitar las palabras inútiles. Es sorprendente que los hombres puedan poner en movimiento tanto viento, y cuanto más exhalan, más pródigos son en su aliento y su abuso de la paciencia de los demás, y descuidados de sus propias conveniencias. William Struthr
Vers. 2. Enmudecí. Hay siete clases de silencio: 1) Silencio estoico. 2) Silencio político o diplomático. 3) Silencio necio. 4) Silencio hosco. 5) Silencio forzado. 6) Silencio del desánimo. 7) Silencio santo, prudente, gracioso. Thomas Brooks
Guardé silencio y me callé. A un cristiano le preguntaron qué fruto había obtenido de Cristo, y contestó: «¿No es un fruto el no sentirse afectado por vuestros reproches?» En casos de esta naturaleza hemos de referirlo todo a Dios. Christopher Sutton, B. D.
Vers. 2-9. Un inválido al cual habían ordenado que tomara un par de tabletas, en vez de tragárselas de golpe, fue desplazándolas por la boca con la lengua para que se disolvieran a pesar de ser muy amargas.
Gotthold estaba presente y murmuró: «Los insultos y las calumnias de los adversarios son píldoras amargas; no todos entienden el arte de tragar sin mascar.»
Para los cristianos, sin embargo, son saludables en varias formas. Les recuerdan su propia culpa; ponen a prueba su mansedumbre y paciencia; les muestran de qué deben guardarse; y al fin redundan en su honor y gloria a la vista de Aquel por quien han tenido que sufrir.
Con respecto a las píldoras de la calumnia, sin embargo, así como las otras, es aconsejable no ir diluyéndolas continuamente en la mente, o juzgarlas según la carne y la opinión del mundo. Esto va a incrementar su sabor amargo, lo extenderá por la lengua y llenará el corazón de animosidad en proporción. La forma correcta de proceder es tragarías, guardar silencio y olvidar. Christian Scriver
Vers. 3. Ardía mi corazón dentro de mí. La fricción de los pensamientos internos producía un calor intenso mental. La puerta de su corazón estaba cerrada, y con el fuego del sufrimiento ardiendo dentro la estancia de su alma se había calentado de modo irresistible. El silencio es algo terrible para el que sufre; es un método seguro para perder la razón.
En mi meditación se encendió fuego. En tanto que su corazón estaba meditando, se estaba derritiendo, puesto que el tema era confuso. C. H. S.
¡Qué bendición, qué privilegio es la oración (aparte de ser un deber)! Ahora, la meditación es una ayuda a la oración. Gersom la llama el ayo de la oración. La meditación es como aceite para la lámpara; la lámpara de la oración se apagará, a no ser que la meditación la Sostenga.
La meditación y la oración son como dos tórtolas; si se separa la una de la otra, mueren. Un pescador astuto observa el tiempo y la sazón en que los peces pican más, y entonces mete el anzuelo en el agua; cuando el corazón está calentado por la meditación, es el mejor momento para echar la caña de la oración y pescar misericordia.
Después que Isaac hubo meditado en el campo, estaba preparado para la oración cuando llegó a casa. Cuando el cañón ha sido cargado con la pólvora está a punto para disparar. Así que cuando la mente está llena de buenos pensamientos, el cristiano está preparado para disparar la oración, y ahora envía ráfaga tras ráfaga de suspiros y gemidos del cielo.
La meditación produce un doble beneficio: vierte dentro y fuera; primero vierte buenos pensamientos en la mente, y luego los derrama otra vez en oración; la meditación primero provee el material para la oración y luego prepara al corazón para orar. Thomas Watson
Medita hasta que veas que tu corazón se ha calentado para este deber. Si cuando un hombre siente frío le preguntas durante cuánto tiempo se quedará junto al fuego, te dirá: hasta que me haya calentado y me sienta listo para trabajar.
Así que, cristiano, tu corazón es frío; ponte cerca del fuego de la meditación hasta que sientas tus afectos calientes y preparados para el servicio espiritual. Thomas Watson
Cuando los alguaciles entran por la noche en una casa sospechosa, la primera pregunta que hacen es: «¿Cuántos y quiénes son los que están aquí?» Así, cuando Dios entra en nuestro corazón oscuro, la pregunta es: ¿Qué pensamientos hay aquí? ¿Por qué surgen estos pensamientos en tu mente? «¿No os habéis vuelto jueces de malos pensamientos?» (Lucas 24:38; Santiago 2:4). Faithful Teat
Proferí con mi lengua. La lengua amordazada rompe las trabas. Va a salir miseria en abundancia. Puedes hacer enmudecer la alabanza, pero la angustia dama y vocifera. Resolución o no, precaución o no, pecado o no, el torrente avasallador se abre paso y lo arrastra todo a su paso. C. H. S.
Vers. 4. Hazme saber mi fin. El Salmista quiere saber más de la brevedad de su vida para poder sobrellevar sus males pasajeros, y hasta aquí podemos arrodillarnos con él, pronunciando la misma petición. Pero el que no haya límite a su miseria es un verdadero infierno; el que haya fin a la aflicción de la vida es la esperanza de todos los que tienen esperanza más allá de la tumba. Dios es el mejor maestro de la filosofía divina, que mira hacia un fin esperado. Los que ven la muerte a través del cristal del Señor ven una vista hermosa, que les hace olvidar el mal de la vida al prever el fin de la vida. C. H. S.
Y cuál es la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. Es decir, cuándo voy a dejar de ser. ¡Ay!, pobre naturaleza humana, querida como la vida, el hombre alterca con Dios de mod6 que más bien desea dejar de ser que sobrellevar lo asignado por el Señor. ¡Qué mezquindad en un santo! Pero esperemos un poco hasta que nos hallemos en una posición semejante a la suya, y no obraremos mucho mejor. El barco en el muelle se sorprende de que aparezca una vía de agua en la barca, pero cuando él se lanza a alta mar se asombra de que los maderos resistan tales tempestades sin resquebrajarse. El caso de David no se registra para que lo imitemos, sino para que aprendamos. C. H. S.
Entre Walsall e fretsy, en Cheshire, hay una casa (una taberna), edificada el año 1636, con el armazón de roble, rellenado con ladrillo. Sobre el dintel de una ventana se puede leer, grabada en el roble, una inscripción en latín que dice: «Llorarías si supieras que sólo te queda un mes de vida; pero ríes, sin saber qué quizá sólo te queda un día.»
Qué triste es la idea de que con este mentor silencioso, este sermón veraz ante los ojos, hayan sido a millares los que, entrando en ella, se han emborrachado para la destrucción de su alma. Y, con todo, esto es una semejanza de lo que vemos constantemente en nosotros mismos.
Vers. 5. El tiempo de mi vida es como nada delante de Ti. Tan corto que no es casi nada. Piensa en la eternidad, y en un ángel recién nacido, el mundo nuevo y reluciente, el sol como una chispa que ha saltado del fuego, y el hombre inexistente. Ante el Eterno, la edad del hombre es como un tic-tac de reloj. C. H. S.
Si un hombre es tan minúsculo comparado con la fábrica del gran mundo, y el mundo en sí tan pequeño que no puede contener al Señor, tan pequeño y ligero que El no siente el peso del mismo en la punta de su dedo, se puede muy bien decir del hombre que no es «nada» colocado ante el Señor. Edmund Layfielde
Ciertamente es como un soplo todo hombre que vive. Esto es una gran verdad, y no hay nada más cierto que ello. Considera un hombre, el mejor, y no es más que un hombre, un soplo, insustancial como el viento. Su constancia es la inconstancia. Su vanidad es la única verdad; lo mejor en él es que es vano, sólo vanidad. C. H. S.
Selah. Esta expresión se menciona setenta y cuatro veces en la Escritura: setenta y una veces en el libro de los Salmos y tres en el libro del profeta Habacuc, que fue escrito en forma de Salmo. E. Layfielde
Vers. 6. Sí, como una sombra que pasa es el hombre. Los hombres en el mundo andan como un viajero que tiene un espejismo: engañados, confundidos y, pronto, llenos de desengaño y desesperación.
Ciertamente, en vano se afana. Lee bien este texto y luego escucha el clamor del mercado, el rumor de la bolsa, el estruendo de las calles de la ciudad, y recuerda que todo este ruido, esta interrupción de la quietud, es algo insustancial, vanidades pasajeras. El descanso interrumpido, el temor ansioso, el cerebro sobrecargado, la mente que se derrumba, la locura, todos ellos son pasos en el proceso de la inquietud y desasosiego de muchos, y todos se afanan para ser ricos, o sea, llenarse hasta rebosar de arcilla; arcilla que van a dejar pronto, después de todo. C. H. S.
Todo hombre carnal anda en una feria de vanidad y, pese a todo, ¡cómo se envanece de su feria de vanidad! Se inquieta en vano, y es sólo vanidad lo que le inquieta. Labora toda su vida por la ganancia de las riquezas, y, con todo, en la muerte, sus riquezas no le aprovecharán. El que mira a un buey que pasta en un prado lozano, llega a la conclusión de que le preparan para la matanza. William Secker
Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. Los hombres se levantan temprano y se acuestan tarde para edificar una casa, y luego un extraño se pasea por sus corredores, se ríe en sus estancias, y ni se acuerda de quien la edificó y la llama suya propia. Este es uno de los males bajo el sol para el cual no hay remedio prescrito. C. H. S.
La trinidad del mundo consiste en: 12 honores sin fruto; los que les parecen honores de sustancia no son sino una vana ostentación. 22 Cuidados innecesarios. Se desasosiegan en vano. Congojas imaginarias que sustituyen a los cuidados reales y necesarios. 32 Riquezas inútiles; tales que no les dan satisfacción permanente ni a ellos ni a sus descendientes que las reciben. G. Rogers
Mañana, mañana, y de nuevo mañana,
Que vienen paso a paso, uno tras otro,
Y así hasta el fin del tiempo registrado;
Y cada ayer fue acompañando a necios
En su camino al polvo. ¡Basta ya, endeble vela!
La vida es una sombra que se mueve;
Un pobre actor que se pasea un rato
De arriba abajo por la escena, y luego
Se va y no vuelve ya a asomarse; es un relato
Contado por un necio, bien repleto
De gritos y de gestos, mas sin significado.
—William Shakespeare
Vers. 8. Líbrame de todas mis transgresiones. Es una buena señal cuando el Salmista ya no insiste sobre sus aflicciones, sino que pide ser librado de sus pecados. ¿Qué es la pena cuando la comparamos con el pecado? Que el veneno del pecado sea quitado de la copa, y no tenemos por qué temer su amargura, porque lo amargo cura. Nadie puede librar a un hombre de su trasgresión, más que Aquel bendito a quien llamamos Jesús, porque El salva a su pueblo de sus pecados. C. H. S.
No me pongas por escarnio del insensato. ¡Por los placeres carnales de unos pocos días algunos truecan su joya eterna! ¡Por unos granos de tierra amarilla se pierden la ciudad empedrada de oro y puertas de perlas! ¡Oh necedad sin medida! ¡Oh locura inconcebible! Verdaderamente, hemos de orar con toda sinceridad: «No me pongas por escarnio del insensato.» Origenes, citado por J. M. Neale
Vers. 9. Enmudec4 no abrí mi boca, porque Tú lo hiciste. Dios está enseñando a sus hijos aquí. Este es el verdadero carácter de sus tratos con ellos. La educación de sus santos es el objeto que tiene a la vista. Es un entrenamiento para el reino; es una educación para la eternidad. Es la disciplina del amor. Cada paso del mismo es bondad. No hay ira ni venganza en parte alguna del proceso. La disciplina de la escuela puede ser severa y rígida, pero la de la familia es amor.
El santo anciano estaba en la prisión «por la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo». Sus perseguidores implacables le llevaron en una bandeja la cabeza sangrante de su hijo martirizado, Richard Cameron, y le preguntaron con sorna si la conocía. «La conozco, la conozco» dijo el padre, y besó la frente del hijo; «¡es la de mi hijo, mi propio hijo querido! ¡Es el Señor! Buena es la voluntad del Señor, que no puede hacerme daño a mí o a los míos, sino que ha hecho que la bondad y la misericordia nos sigan todos los días de la vida». Horatius Bonar en La noche del llanto
Si el Rey de reyes pone su mano sobre nuestro hombro, queridos, pongamos la nuestra sobre la boca. Nicholas Estwick, B. D.
Una niña, en la providencia de Dios, nació sordomuda. Fue aceptada y enseñada en una institución establecida para los que padecen este defecto. Un día, un visitante hacía preguntas a estos niños privados de los goces comunes de la infancia. Hizo varias preguntas, que fueron rápidamente contestadas mediante papel y lápiz.
Finalmente, el visitante escribió: «¿Por qué naciste sordomuda?» Una mirada de angustia nubló por un momento el rostro de la niña, pero rápidamente desapareció y, tomando el papel y el lápiz, escribió:
«Está bien, Padre, porque así agrado a tu vista.» Mrs. Rogers en El rey pastor
Vers. 10. Estoy consumido bajo la dureza de tu mano. Podemos fundar nuestros ruegos en nuestra debilidad y aflicción. Es bueno mostrar a nuestro Padre las magulladuras que resultan de sus azotes, por si su compasión paternal le aligera la mano, y le mueve a consolarnos en su pecho. No es para consumirnos que El dirige su disciplina, sino para consumir nuestros pecados.
Vers. 11. Castigando sus pecados, corriges al hombre. Dios no juega con su vara; la usa a causa del pecado, y con vistas a vapulearnos con ella; de ahí que quiere que sintamos los golpes, y de veras los sentimos.
Y deshaces como polilla toda su belleza. Como la polilla echa a perder la tela, y con ello su belleza, agujereándola y dejándola inservible, lo mismo los castigos de Dios descubren en nosotros nuestra locura y debilidad y nos hacen sentir como vestidos viejos, gastados e inútiles. La belleza ha de ser muy poca cosa cuando una polilla puede consumirla y una reprensión echarla a perder. C. H. S.
Las polillas del Oriente son muy grandes y hermosas, pero de corta vida. Después de unos chubascos, estos espléndidos insectos se ven revolotear en la brisa, pero el tiempo seco y sus numerosos enemigos pronto los eliminan. Del mismo modo, la hermosura del hombre se consume como la de este hermoso insecto, vestido en sus ropas de púrpura, escarlata y verde. John Kitto
Algunas mariposas sólo viven unas veinticuatro horas. ¡Qué tragedia para la que nace en un día lluvioso! Anónimo
Sin duda como un soplo es todo hombre. ¿Qué es la grandeza? ¿Podemos adscribirla al hombre, independientemente de sus cualidades como ser inmortal? ¿O de sus acciones, independientemente de sus principios y motivos? Así pues, el relucir de la nobleza no es superior al plumaje de un pavo real, ni el valor de un Alejandro a la furia de un tigre, ni los deleites sensuales de Epicuro a los del animal que merodea por el bosque. Ebenezer Porter, D. D.
Vers. 12. Oye mi oración, oh Jehová. Ahora, en esta oración de David hallamos tres cosas, que son tres calificaciones para las oraciones aceptables. La primera es la humildad. La segunda son el fervor y la insistencia. La tercera es la fe. «El que va a Dios es menester que crea que existe, y que es galardonador de los que le buscan con diligencia» (Hebreos 11:6). Y, ciertamente, como el que va a Dios ha de creer esto, el que lo cree, no puede por menos que acudir a Dios. Condensado, de Robert Leighton
No te hagas sordo a mis lágrimas. Las lágrimas hablan con más elocuencia que diez mil lenguas; actúan como llaves en los departamentos de los corazones tiernos, y la compasión no les niega nada si a través de ellas el que llora mira las gotas de la sangre de Jesús.
Porque forastero soy junto a Ti. No para Ti, sino junto a Ti. Como Tú, Señor mío, un extraño entre los hijos de los hombres, un extraño para los hijos de mi madre. Dios hizo el mundo, lo sustenta, lo posee, y, con todo, los hombres le tratan como si fuera un intruso y extraño; y como tratan al Señor, así tratan a sus siervos. «No es sorprendente que seamos desconocidos». Estas palabras pueden también significar: «Yo comparto la hospitalidad de Dios» como un extraño hospedado por un anfitrión generoso. C. H. S.
Por más que estén bien establecidos, éste es el temple de los santos sobre la tierra: el considerarse como extraños. Todos los hombres son en realidad extraños y forasteros, pero los santos disciernen mejor y lo reconocen de modo más franco.
Los hombres malos no tienen morada permanente en la tierra, pero esto va contra sus intenciones; su pensamiento y su deseo internos son que puedan vivir para siempre. Son extraños contra su voluntad; su habitación en el mundo es incierta; y no pueden evitarlo. Thomas Manton
Vers. 13. Déjame, y tomaré fuerzas, antes que me vaya y perezca. El hombre en su estado corrupto es como Nabucodonosor: tiene un corazón de bestia que solamente anhela la satisfacción de su apetito sensual; pero cuando es renovado por la gracia, entonces recobra el entendimiento.
David, hasta aquí no se ha recobrado todavía de aquel pecado que le puso en un nivel tan bajo como podemos percibir en los versículos 10 y 11. Y el hombre bueno no puede pensar en morir, aceptando el hecho, hasta que su corazón está en condición más santa; y para la paz del evangelio, serenidad de la conciencia y gozo interno, toda falta de santidad es como veneno para los espíritus que la beben. William Gurnall
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
El Salmista, abatido por la enfermedad y la pena, se ve agobiado por pensamientos de incredulidad que decide ahogar para que no le venga ningún mal por expresarlos (vers. 1, 2). Pero el silencio crea una pena insoportable, que por fin exige ser expresada, y lo consigue en la oración de los versículos 3-6, que es casi una queja y un suspiro por la muerte, o por lo menos un cuadro sin esperanza de la vida humana. En los versículos 7-17 el tono es de mayor sumisión y se hace más claro el reconocimiento de la mano divina; la nube evidentemente ha pasado y el corazón dolorido es aliviado. C. H. S.
La más hermosa de todas las elegías en el Salterio. H. Ewald
Vers. 1. Dije. He resuelto, me he decidido. En su gran perplejidad, su mayor temor era que podría pecar; y, por ello, busca el método que más le garantice el evitarlo, y está decidido a callar. Es excelente que un hombre se confirme en un buen curso o trayectoria, por el recordatorio de una resolución bien hecha y buena. C. H. S.
Dije: Velaré sobre mis pasos. Se cuenta de un tal Pambo, un hombre bueno y bien intencionado que fue a ver a un amigo suyo y le pidió que le enseñara uno de los Salmos de David. El amigo le leyó este versículo. Pambo contestó: «Este versículo es bastante si lo aprendo bien.» Diecinueve años más tarde dijo que durante todo aquel tiempo apenas había podido aprender aquel versículo. Samuel Page
Para no pecar con mi lengua. Los pecados de la lengua son muy graves; como las chispas del fuego, las palabras necias o vanas esparcidas pueden causar gran daño. Si los creyentes pronuncian palabras duras contra Dios en tiempos de depresión, el maligno y los impíos van a aprovecharlo y usarlas como justificación para sus vidas pecaminosas. Si los propios hijos de un hombre murmuran o le faltan al respeto, no es de extrañar que la boca de los enemigos se halle llena de insultos. C. H. S
La boca del hombre, aunque es sólo un agujero pequeño, puede contener un mundo de pecado. Porque no hay ningún pecado prohibido en la ley o en el evangelio que no sea dicho por la lengua, pensado en el corazón o hecho en la vida. ¿No es, pues, casi tan difícil gobernar la lengua como gobernar al mundo? Edward Reyner
Pondré a mi boca un freno, o más exactamente, un bozal o mordaza. El bozal -según el original- es más efectivo que una brida o un freno, pues impide hablar del todo. David habría hecho bien resolviendo ser muy precavido en sus palabras, pero cuando tomó la decisión de guardar silencio total, incluso para el bien, es que tenía evidentemente amargura en su alma. El evitar una falta no nos debe llevar a otra. El usar la lengua contra Dios es un pecado de comisión, pero el no usarla a su favor es un pecado de omisión. Las virtudes elogiosas deben ser seguidas tanto como los vicios han de ser evitados; pero para librarnos de Escila no hemos de caer en Caribdis.
En tanto que el impío esté delante de mí. Esto modifica el carácter de su silencio y atenúa la crítica, porque el mal hombre va a usar mal incluso nuestras palabras más santas, y no es bueno que echemos nuestras perlas delante de los puercos. Los creyentes más firmes son probados por la incredulidad, y el diablo conseguiría una gran victoria si publicaran sus dudas y vacilaciones. Si yo tengo calentura, no hay razón para que procure contagiar al vecino. Si hay alguien a bordo enfermo, hay que poner el corazón en cuarentena y no permitir que nadie desembarque en el bote del habla hasta que tenga un certificado de salubridad. C. H. S.
Es una aflicción el verse obligado a escuchar tanta cháchara en este mundo, y es una ventaja el discernirlo y evitar las palabras inútiles. Es sorprendente que los hombres puedan poner en movimiento tanto viento, y cuanto más exhalan, más pródigos son en su aliento y su abuso de la paciencia de los demás, y descuidados de sus propias conveniencias. William Struthr
Vers. 2. Enmudecí. Hay siete clases de silencio: 1) Silencio estoico. 2) Silencio político o diplomático. 3) Silencio necio. 4) Silencio hosco. 5) Silencio forzado. 6) Silencio del desánimo. 7) Silencio santo, prudente, gracioso. Thomas Brooks
Guardé silencio y me callé. A un cristiano le preguntaron qué fruto había obtenido de Cristo, y contestó: «¿No es un fruto el no sentirse afectado por vuestros reproches?» En casos de esta naturaleza hemos de referirlo todo a Dios. Christopher Sutton, B. D.
Vers. 2-9. Un inválido al cual habían ordenado que tomara un par de tabletas, en vez de tragárselas de golpe, fue desplazándolas por la boca con la lengua para que se disolvieran a pesar de ser muy amargas.
Gotthold estaba presente y murmuró: «Los insultos y las calumnias de los adversarios son píldoras amargas; no todos entienden el arte de tragar sin mascar.»
Para los cristianos, sin embargo, son saludables en varias formas. Les recuerdan su propia culpa; ponen a prueba su mansedumbre y paciencia; les muestran de qué deben guardarse; y al fin redundan en su honor y gloria a la vista de Aquel por quien han tenido que sufrir.
Con respecto a las píldoras de la calumnia, sin embargo, así como las otras, es aconsejable no ir diluyéndolas continuamente en la mente, o juzgarlas según la carne y la opinión del mundo. Esto va a incrementar su sabor amargo, lo extenderá por la lengua y llenará el corazón de animosidad en proporción. La forma correcta de proceder es tragarías, guardar silencio y olvidar. Christian Scriver
Vers. 3. Ardía mi corazón dentro de mí. La fricción de los pensamientos internos producía un calor intenso mental. La puerta de su corazón estaba cerrada, y con el fuego del sufrimiento ardiendo dentro la estancia de su alma se había calentado de modo irresistible. El silencio es algo terrible para el que sufre; es un método seguro para perder la razón.
En mi meditación se encendió fuego. En tanto que su corazón estaba meditando, se estaba derritiendo, puesto que el tema era confuso. C. H. S.
¡Qué bendición, qué privilegio es la oración (aparte de ser un deber)! Ahora, la meditación es una ayuda a la oración. Gersom la llama el ayo de la oración. La meditación es como aceite para la lámpara; la lámpara de la oración se apagará, a no ser que la meditación la Sostenga.
La meditación y la oración son como dos tórtolas; si se separa la una de la otra, mueren. Un pescador astuto observa el tiempo y la sazón en que los peces pican más, y entonces mete el anzuelo en el agua; cuando el corazón está calentado por la meditación, es el mejor momento para echar la caña de la oración y pescar misericordia.
Después que Isaac hubo meditado en el campo, estaba preparado para la oración cuando llegó a casa. Cuando el cañón ha sido cargado con la pólvora está a punto para disparar. Así que cuando la mente está llena de buenos pensamientos, el cristiano está preparado para disparar la oración, y ahora envía ráfaga tras ráfaga de suspiros y gemidos del cielo.
La meditación produce un doble beneficio: vierte dentro y fuera; primero vierte buenos pensamientos en la mente, y luego los derrama otra vez en oración; la meditación primero provee el material para la oración y luego prepara al corazón para orar. Thomas Watson
Medita hasta que veas que tu corazón se ha calentado para este deber. Si cuando un hombre siente frío le preguntas durante cuánto tiempo se quedará junto al fuego, te dirá: hasta que me haya calentado y me sienta listo para trabajar.
Así que, cristiano, tu corazón es frío; ponte cerca del fuego de la meditación hasta que sientas tus afectos calientes y preparados para el servicio espiritual. Thomas Watson
Cuando los alguaciles entran por la noche en una casa sospechosa, la primera pregunta que hacen es: «¿Cuántos y quiénes son los que están aquí?» Así, cuando Dios entra en nuestro corazón oscuro, la pregunta es: ¿Qué pensamientos hay aquí? ¿Por qué surgen estos pensamientos en tu mente? «¿No os habéis vuelto jueces de malos pensamientos?» (Lucas 24:38; Santiago 2:4). Faithful Teat
Proferí con mi lengua. La lengua amordazada rompe las trabas. Va a salir miseria en abundancia. Puedes hacer enmudecer la alabanza, pero la angustia dama y vocifera. Resolución o no, precaución o no, pecado o no, el torrente avasallador se abre paso y lo arrastra todo a su paso. C. H. S.
Vers. 4. Hazme saber mi fin. El Salmista quiere saber más de la brevedad de su vida para poder sobrellevar sus males pasajeros, y hasta aquí podemos arrodillarnos con él, pronunciando la misma petición. Pero el que no haya límite a su miseria es un verdadero infierno; el que haya fin a la aflicción de la vida es la esperanza de todos los que tienen esperanza más allá de la tumba. Dios es el mejor maestro de la filosofía divina, que mira hacia un fin esperado. Los que ven la muerte a través del cristal del Señor ven una vista hermosa, que les hace olvidar el mal de la vida al prever el fin de la vida. C. H. S.
Y cuál es la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. Es decir, cuándo voy a dejar de ser. ¡Ay!, pobre naturaleza humana, querida como la vida, el hombre alterca con Dios de mod6 que más bien desea dejar de ser que sobrellevar lo asignado por el Señor. ¡Qué mezquindad en un santo! Pero esperemos un poco hasta que nos hallemos en una posición semejante a la suya, y no obraremos mucho mejor. El barco en el muelle se sorprende de que aparezca una vía de agua en la barca, pero cuando él se lanza a alta mar se asombra de que los maderos resistan tales tempestades sin resquebrajarse. El caso de David no se registra para que lo imitemos, sino para que aprendamos. C. H. S.
Entre Walsall e fretsy, en Cheshire, hay una casa (una taberna), edificada el año 1636, con el armazón de roble, rellenado con ladrillo. Sobre el dintel de una ventana se puede leer, grabada en el roble, una inscripción en latín que dice: «Llorarías si supieras que sólo te queda un mes de vida; pero ríes, sin saber qué quizá sólo te queda un día.»
Qué triste es la idea de que con este mentor silencioso, este sermón veraz ante los ojos, hayan sido a millares los que, entrando en ella, se han emborrachado para la destrucción de su alma. Y, con todo, esto es una semejanza de lo que vemos constantemente en nosotros mismos.
Vers. 5. El tiempo de mi vida es como nada delante de Ti. Tan corto que no es casi nada. Piensa en la eternidad, y en un ángel recién nacido, el mundo nuevo y reluciente, el sol como una chispa que ha saltado del fuego, y el hombre inexistente. Ante el Eterno, la edad del hombre es como un tic-tac de reloj. C. H. S.
Si un hombre es tan minúsculo comparado con la fábrica del gran mundo, y el mundo en sí tan pequeño que no puede contener al Señor, tan pequeño y ligero que El no siente el peso del mismo en la punta de su dedo, se puede muy bien decir del hombre que no es «nada» colocado ante el Señor. Edmund Layfielde
Ciertamente es como un soplo todo hombre que vive. Esto es una gran verdad, y no hay nada más cierto que ello. Considera un hombre, el mejor, y no es más que un hombre, un soplo, insustancial como el viento. Su constancia es la inconstancia. Su vanidad es la única verdad; lo mejor en él es que es vano, sólo vanidad. C. H. S.
Selah. Esta expresión se menciona setenta y cuatro veces en la Escritura: setenta y una veces en el libro de los Salmos y tres en el libro del profeta Habacuc, que fue escrito en forma de Salmo. E. Layfielde
Vers. 6. Sí, como una sombra que pasa es el hombre. Los hombres en el mundo andan como un viajero que tiene un espejismo: engañados, confundidos y, pronto, llenos de desengaño y desesperación.
Ciertamente, en vano se afana. Lee bien este texto y luego escucha el clamor del mercado, el rumor de la bolsa, el estruendo de las calles de la ciudad, y recuerda que todo este ruido, esta interrupción de la quietud, es algo insustancial, vanidades pasajeras. El descanso interrumpido, el temor ansioso, el cerebro sobrecargado, la mente que se derrumba, la locura, todos ellos son pasos en el proceso de la inquietud y desasosiego de muchos, y todos se afanan para ser ricos, o sea, llenarse hasta rebosar de arcilla; arcilla que van a dejar pronto, después de todo. C. H. S.
Todo hombre carnal anda en una feria de vanidad y, pese a todo, ¡cómo se envanece de su feria de vanidad! Se inquieta en vano, y es sólo vanidad lo que le inquieta. Labora toda su vida por la ganancia de las riquezas, y, con todo, en la muerte, sus riquezas no le aprovecharán. El que mira a un buey que pasta en un prado lozano, llega a la conclusión de que le preparan para la matanza. William Secker
Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. Los hombres se levantan temprano y se acuestan tarde para edificar una casa, y luego un extraño se pasea por sus corredores, se ríe en sus estancias, y ni se acuerda de quien la edificó y la llama suya propia. Este es uno de los males bajo el sol para el cual no hay remedio prescrito. C. H. S.
La trinidad del mundo consiste en: 12 honores sin fruto; los que les parecen honores de sustancia no son sino una vana ostentación. 22 Cuidados innecesarios. Se desasosiegan en vano. Congojas imaginarias que sustituyen a los cuidados reales y necesarios. 32 Riquezas inútiles; tales que no les dan satisfacción permanente ni a ellos ni a sus descendientes que las reciben. G. Rogers
Mañana, mañana, y de nuevo mañana,
Que vienen paso a paso, uno tras otro,
Y así hasta el fin del tiempo registrado;
Y cada ayer fue acompañando a necios
En su camino al polvo. ¡Basta ya, endeble vela!
La vida es una sombra que se mueve;
Un pobre actor que se pasea un rato
De arriba abajo por la escena, y luego
Se va y no vuelve ya a asomarse; es un relato
Contado por un necio, bien repleto
De gritos y de gestos, mas sin significado.
—William Shakespeare
Vers. 8. Líbrame de todas mis transgresiones. Es una buena señal cuando el Salmista ya no insiste sobre sus aflicciones, sino que pide ser librado de sus pecados. ¿Qué es la pena cuando la comparamos con el pecado? Que el veneno del pecado sea quitado de la copa, y no tenemos por qué temer su amargura, porque lo amargo cura. Nadie puede librar a un hombre de su trasgresión, más que Aquel bendito a quien llamamos Jesús, porque El salva a su pueblo de sus pecados. C. H. S.
No me pongas por escarnio del insensato. ¡Por los placeres carnales de unos pocos días algunos truecan su joya eterna! ¡Por unos granos de tierra amarilla se pierden la ciudad empedrada de oro y puertas de perlas! ¡Oh necedad sin medida! ¡Oh locura inconcebible! Verdaderamente, hemos de orar con toda sinceridad: «No me pongas por escarnio del insensato.» Origenes, citado por J. M. Neale
Vers. 9. Enmudec4 no abrí mi boca, porque Tú lo hiciste. Dios está enseñando a sus hijos aquí. Este es el verdadero carácter de sus tratos con ellos. La educación de sus santos es el objeto que tiene a la vista. Es un entrenamiento para el reino; es una educación para la eternidad. Es la disciplina del amor. Cada paso del mismo es bondad. No hay ira ni venganza en parte alguna del proceso. La disciplina de la escuela puede ser severa y rígida, pero la de la familia es amor.
El santo anciano estaba en la prisión «por la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo». Sus perseguidores implacables le llevaron en una bandeja la cabeza sangrante de su hijo martirizado, Richard Cameron, y le preguntaron con sorna si la conocía. «La conozco, la conozco» dijo el padre, y besó la frente del hijo; «¡es la de mi hijo, mi propio hijo querido! ¡Es el Señor! Buena es la voluntad del Señor, que no puede hacerme daño a mí o a los míos, sino que ha hecho que la bondad y la misericordia nos sigan todos los días de la vida». Horatius Bonar en La noche del llanto
Si el Rey de reyes pone su mano sobre nuestro hombro, queridos, pongamos la nuestra sobre la boca. Nicholas Estwick, B. D.
Una niña, en la providencia de Dios, nació sordomuda. Fue aceptada y enseñada en una institución establecida para los que padecen este defecto. Un día, un visitante hacía preguntas a estos niños privados de los goces comunes de la infancia. Hizo varias preguntas, que fueron rápidamente contestadas mediante papel y lápiz.
Finalmente, el visitante escribió: «¿Por qué naciste sordomuda?» Una mirada de angustia nubló por un momento el rostro de la niña, pero rápidamente desapareció y, tomando el papel y el lápiz, escribió:
«Está bien, Padre, porque así agrado a tu vista.» Mrs. Rogers en El rey pastor
Vers. 10. Estoy consumido bajo la dureza de tu mano. Podemos fundar nuestros ruegos en nuestra debilidad y aflicción. Es bueno mostrar a nuestro Padre las magulladuras que resultan de sus azotes, por si su compasión paternal le aligera la mano, y le mueve a consolarnos en su pecho. No es para consumirnos que El dirige su disciplina, sino para consumir nuestros pecados.
Vers. 11. Castigando sus pecados, corriges al hombre. Dios no juega con su vara; la usa a causa del pecado, y con vistas a vapulearnos con ella; de ahí que quiere que sintamos los golpes, y de veras los sentimos.
Y deshaces como polilla toda su belleza. Como la polilla echa a perder la tela, y con ello su belleza, agujereándola y dejándola inservible, lo mismo los castigos de Dios descubren en nosotros nuestra locura y debilidad y nos hacen sentir como vestidos viejos, gastados e inútiles. La belleza ha de ser muy poca cosa cuando una polilla puede consumirla y una reprensión echarla a perder. C. H. S.
Las polillas del Oriente son muy grandes y hermosas, pero de corta vida. Después de unos chubascos, estos espléndidos insectos se ven revolotear en la brisa, pero el tiempo seco y sus numerosos enemigos pronto los eliminan. Del mismo modo, la hermosura del hombre se consume como la de este hermoso insecto, vestido en sus ropas de púrpura, escarlata y verde. John Kitto
Algunas mariposas sólo viven unas veinticuatro horas. ¡Qué tragedia para la que nace en un día lluvioso! Anónimo
Sin duda como un soplo es todo hombre. ¿Qué es la grandeza? ¿Podemos adscribirla al hombre, independientemente de sus cualidades como ser inmortal? ¿O de sus acciones, independientemente de sus principios y motivos? Así pues, el relucir de la nobleza no es superior al plumaje de un pavo real, ni el valor de un Alejandro a la furia de un tigre, ni los deleites sensuales de Epicuro a los del animal que merodea por el bosque. Ebenezer Porter, D. D.
Vers. 12. Oye mi oración, oh Jehová. Ahora, en esta oración de David hallamos tres cosas, que son tres calificaciones para las oraciones aceptables. La primera es la humildad. La segunda son el fervor y la insistencia. La tercera es la fe. «El que va a Dios es menester que crea que existe, y que es galardonador de los que le buscan con diligencia» (Hebreos 11:6). Y, ciertamente, como el que va a Dios ha de creer esto, el que lo cree, no puede por menos que acudir a Dios. Condensado, de Robert Leighton
No te hagas sordo a mis lágrimas. Las lágrimas hablan con más elocuencia que diez mil lenguas; actúan como llaves en los departamentos de los corazones tiernos, y la compasión no les niega nada si a través de ellas el que llora mira las gotas de la sangre de Jesús.
Porque forastero soy junto a Ti. No para Ti, sino junto a Ti. Como Tú, Señor mío, un extraño entre los hijos de los hombres, un extraño para los hijos de mi madre. Dios hizo el mundo, lo sustenta, lo posee, y, con todo, los hombres le tratan como si fuera un intruso y extraño; y como tratan al Señor, así tratan a sus siervos. «No es sorprendente que seamos desconocidos». Estas palabras pueden también significar: «Yo comparto la hospitalidad de Dios» como un extraño hospedado por un anfitrión generoso. C. H. S.
Por más que estén bien establecidos, éste es el temple de los santos sobre la tierra: el considerarse como extraños. Todos los hombres son en realidad extraños y forasteros, pero los santos disciernen mejor y lo reconocen de modo más franco.
Los hombres malos no tienen morada permanente en la tierra, pero esto va contra sus intenciones; su pensamiento y su deseo internos son que puedan vivir para siempre. Son extraños contra su voluntad; su habitación en el mundo es incierta; y no pueden evitarlo. Thomas Manton
Vers. 13. Déjame, y tomaré fuerzas, antes que me vaya y perezca. El hombre en su estado corrupto es como Nabucodonosor: tiene un corazón de bestia que solamente anhela la satisfacción de su apetito sensual; pero cuando es renovado por la gracia, entonces recobra el entendimiento.
David, hasta aquí no se ha recobrado todavía de aquel pecado que le puso en un nivel tan bajo como podemos percibir en los versículos 10 y 11. Y el hombre bueno no puede pensar en morir, aceptando el hecho, hasta que su corazón está en condición más santa; y para la paz del evangelio, serenidad de la conciencia y gozo interno, toda falta de santidad es como veneno para los espíritus que la beben. William Gurnall
COMENTARIO SALMO 38
SALMO 38
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Salmo de David, para recordar». David tenía la impresión de que Dios le había olvidado, y por ello repasa sus aflicciones y clama en alta voz pidiendo ayuda. El Salmo 70 tiene el mismo título y en él el Salmista derrama sus quejas delante de Dios. Sería de poco provecho tratar de acertar el punto en la historia de David en que fue escrito; por otra parte, puede haber sido compuesto por él para uso de los santos enfermos y calumniados, con una referencia especial a sí mismo.
Entre las cosas que David recuerda, las principales son: 1) sus pruebas y liberaciones pasadas. El punto culminante del Salmo de David, sin embargo, es el recordar; 2) la corrupción de su naturaleza. Quizás no hay otro Salmo en que se describa más plenamente la naturaleza humana, vista a la luz que Dios, el Espíritu Santo, proyecta sobre ella, al tiempo en que nos redarguye de pecado.
Estoy persuadido de que la descripción que hay en el Salmo no corresponde a ninguna enfermedad corporal conocida. Es muy semejante a la lepra, pero hay ciertos rasgos que nos se hallan en ningún caso de lepra descrito, sea en el pasado o en nuestros días.
El hecho es que se trata de una lepra espiritual; es una enfermedad interior la que describe, y David la pinta en su propia vida y quiere que nosotros la recordemos. C. H. S.
Vers. 1. Jehová, no me reprendas en tu furor. He de ser reprendido porque soy un hijo que ha errado, pero Tú, Padre cuidadoso, no pongas demasiada ira en el tono de tu voz; trátame suavemente aunque haya pecado de modo grave. La ira de otros puedo sobrellevaría, pero no la tuya. C. H. S.
Vers. 2. Porque tus saetas se han clavado en mí. Son saetas, verdaderamente, que penetran rápidamente, y para darles impulso son disparadas en tu arco cruzado, pues de otro modo no volarían tan rápidas, no penetrarían tan profundo como las cruces y aflicciones con que me has sorprendido.
¡Oh, así como has extendido el brazo de tu ira, oh Dios, para disparar estas flechas contra mí, extiende tu brazo de misericordia para arrancarlas, y que pueda cantarte himnos y no elegías; y que Tú puedas mostrar tu poder al perdonarme como lo has hecho al condenarme! Sir Richard Baker
Las flechas son: 1) rápidas; 2) secretas; 3) agudas; 4) letales. Son instrumentos que sacan sangre y beben sangre hasta emborracharse (Deuteronomio 32:42); las aflicciones son como flechas en todos estos rasgos. Joseph Caryl
Vers. 3. Tu indignación... mi pecado. ¡Ay! Soy como un yunque bajo dos martillos: el uno tu ira, el otro mi pecado; ambos me golpean incesantemente; el martillo de tu ira golpea mi carne, y el de mi pecado, mis huesos; tu ira golpe a mi carne, que es más sensible; mi pecado golpea mis huesos, que son más duros.
La ira de Dios y el pecado son dos causas eficientes de toda miseria; pero la causa verdaderamente es el pecado; la ira de Dios, como ocurrió con el edificio que Sansón derribó sobre su propia cabeza, no cae sobre nosotros a menos que nosotros empujemos y tiremos hasta que se nos venga encima. Sir Richard Baker
Ni hay reposo en mis huesos, a causa de mi pecado. El cristiano en esta vida es como el mercurio, que tiene en si mismo un principio de movimiento, pero no de reposo; nunca está quieto, como el barco sobre las olas.
En tanto tenemos pecado, somos como el mercurio: un hijo de Dios está lleno de movimiento e inquietud... Está en constante fluctuación, siempre tiene pr
Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos
Título: «Salmo de David, para recordar». David tenía la impresión de que Dios le había olvidado, y por ello repasa sus aflicciones y clama en alta voz pidiendo ayuda. El Salmo 70 tiene el mismo título y en él el Salmista derrama sus quejas delante de Dios. Sería de poco provecho tratar de acertar el punto en la historia de David en que fue escrito; por otra parte, puede haber sido compuesto por él para uso de los santos enfermos y calumniados, con una referencia especial a sí mismo.
Entre las cosas que David recuerda, las principales son: 1) sus pruebas y liberaciones pasadas. El punto culminante del Salmo de David, sin embargo, es el recordar; 2) la corrupción de su naturaleza. Quizás no hay otro Salmo en que se describa más plenamente la naturaleza humana, vista a la luz que Dios, el Espíritu Santo, proyecta sobre ella, al tiempo en que nos redarguye de pecado.
Estoy persuadido de que la descripción que hay en el Salmo no corresponde a ninguna enfermedad corporal conocida. Es muy semejante a la lepra, pero hay ciertos rasgos que nos se hallan en ningún caso de lepra descrito, sea en el pasado o en nuestros días.
El hecho es que se trata de una lepra espiritual; es una enfermedad interior la que describe, y David la pinta en su propia vida y quiere que nosotros la recordemos. C. H. S.
Vers. 1. Jehová, no me reprendas en tu furor. He de ser reprendido porque soy un hijo que ha errado, pero Tú, Padre cuidadoso, no pongas demasiada ira en el tono de tu voz; trátame suavemente aunque haya pecado de modo grave. La ira de otros puedo sobrellevaría, pero no la tuya. C. H. S.
Vers. 2. Porque tus saetas se han clavado en mí. Son saetas, verdaderamente, que penetran rápidamente, y para darles impulso son disparadas en tu arco cruzado, pues de otro modo no volarían tan rápidas, no penetrarían tan profundo como las cruces y aflicciones con que me has sorprendido.
¡Oh, así como has extendido el brazo de tu ira, oh Dios, para disparar estas flechas contra mí, extiende tu brazo de misericordia para arrancarlas, y que pueda cantarte himnos y no elegías; y que Tú puedas mostrar tu poder al perdonarme como lo has hecho al condenarme! Sir Richard Baker
Las flechas son: 1) rápidas; 2) secretas; 3) agudas; 4) letales. Son instrumentos que sacan sangre y beben sangre hasta emborracharse (Deuteronomio 32:42); las aflicciones son como flechas en todos estos rasgos. Joseph Caryl
Vers. 3. Tu indignación... mi pecado. ¡Ay! Soy como un yunque bajo dos martillos: el uno tu ira, el otro mi pecado; ambos me golpean incesantemente; el martillo de tu ira golpea mi carne, y el de mi pecado, mis huesos; tu ira golpe a mi carne, que es más sensible; mi pecado golpea mis huesos, que son más duros.
La ira de Dios y el pecado son dos causas eficientes de toda miseria; pero la causa verdaderamente es el pecado; la ira de Dios, como ocurrió con el edificio que Sansón derribó sobre su propia cabeza, no cae sobre nosotros a menos que nosotros empujemos y tiremos hasta que se nos venga encima. Sir Richard Baker
Ni hay reposo en mis huesos, a causa de mi pecado. El cristiano en esta vida es como el mercurio, que tiene en si mismo un principio de movimiento, pero no de reposo; nunca está quieto, como el barco sobre las olas.
En tanto tenemos pecado, somos como el mercurio: un hijo de Dios está lleno de movimiento e inquietud... Está en constante fluctuación, siempre tiene pr