martes 29 de septiembre de 2009

COMENTAIO SALMO 60

SALMO 60

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Título: Aquí tenemos un título largo, pero nos ayuda mucho a exponer los Salmos. «Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David». El Salmo cuarenta y cinco era sobre los lirios y representaba al guerrero victorioso en su hermosura yendo a la guerra; aquí le vemos dividiendo los despojos y dando testimonio de la gloria de Dios. C. H. S.
Shushan-edut. Los lirios del testimonio: significa que este Salmo tiene por tema principal algo muy hermoso y animador de la ley, a saber, las palabras de promesas citadas al principio del versículo seis. T. C. Barth
El valle de la Sal. El cerro de Usdum muestra de modo claro que es una formación peculiar; el cuerpo principal de la montaña es una masa sólida de sal de roca. Edward Robinson en Exploraciones bíblicas en Palestina
Vers. 1. David se hallaba en posesión de un trono que se tambaleaba, perturbado por el doble mal de facciones internas e invasiones desde fuera. Achacó el mal a su verdadera fuente, y empezó en el manantial. Sus métodos políticos fueron la clemencia, que, después de todo, es el más sabio. C. H. S.
Oh Dios, Tú nos has desechado. La palabra usada aquí significa propiamente ofensivo, rancio, hediondo; y luego tratar algo como teniendo estas características: despreciarlo, echarlo. Es un lenguaje fuerte, que significa que Dios ha decidido tratarlo como si fuera algo apestoso para El. Albert Barnes
Nos quebrantaste. Estos dos primeros pasajes, con su confesión deprimente, han de ser considerados como exaltando altamente el poder de la fe, que en los versículos que siguen se goza, en días mejores, por medio del retomo de la gracia de Dios a su pueblo.
Te has airado. Si nosotros te hubiéramos complacido, Tú te habrías complacido en nosotros; pero nosotros hemos andado apartándonos de Ti, y Tú has actuado en contra de nosotros. C. H. S.
Vers. 2. Repara sus grietas. Como una casa que tiembla a causa de un terremoto y sus paredes se agrietan y aparecen fisuras, así era su reinado. C. H. S.
Vers. 3. Has hecho ver a tu pueblo cosas duras. Dios tendrá cuidado en cultivar su huerto, y quitará las hierbas de su propio jardín, aunque crezcan en el resto del mundo o quede desolado. John Trapp
Nos hiciste beber vino de aturdimiento. Esto es, que nos ha hecho tambalear. Algunos dicen estupefaciente. Benjamin Boothroyd
Vers. 4. Da a los que te temen una bandera para que la alcen por la verdad. El Señor nos ha dado el estandarte del evangelio; vivamos para tenerlo en alto, y si es necesario muramos defendiéndolo. El publicar el evangelio es un deber sagrado; avergonzarse de él, un pecado mortal. La verdad de Dios estaba implicada en el triunfo de los ejércitos de David. El les había prometido la victoria y por ello en la proclamación del evangelio no hemos de vacilar, porque con la misma seguridad que Dios es veraz, El hará que su palabra triunfe. C. H. S.
Vers. 6. Dios ha hablado en su santuario. La fe nunca es más feliz que cuando puede recaer sobre la promesa de Dios. La pone sobre toda clase de circunstancias desanimadoras; que las circunstancias externas digan lo que quieran, la voz de un Dios fiel ahoga todo sonido de temor. Dios había prometido la victoria a Israel, y a David el reino; la santidad de Dios aseguraba el cumplimiento de su propio pacto, y por tanto el Rey hablaba con confianza. La tierra había sido asegurada a las tribus por la promesa hecha a Abraham, y este don divino era una garantía suficiente para que los ejércitos de Israel creyeran que triunfarían en la batalla. Creyente, haz uso de esto y expulsa las dudas, porque las promesas permanecen.
Me gozaré o «triunfaré». La fe considera la promesa no como una fantasía sino como un hecho, y por tanto bebe de gozo en ella, y abarca la victoria en ella. «Dios ha hablado; ¡qué alegría!»; aquí tenemos el emblema para todo soldado de la cruz.
Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. Cuando Dios ha dicho este divino «será», el yo «haré» pasa a ser no un gloriarse en vano, sino un eco apto del decreto divino. Creyente, levántate y toma posesión de las misericordias del pacto; divide a Siquem y mide el valle de Sucot. Que los legalismos y dudas cananeas no te mantengan fuera de la herencia de la gracia. C. H. S.
Vers. 7. Judá es mi cetro. A todas las pretensiones de Roma, o de los concilios de los hombres, no hay que prestarles atención; estamos libres de toda regla eclesiástica, excepto la de Cristo. C. H. S.
Vers. 8. Moab es una jofaina para lavarme. Una mera vasija para contener el agua en que mis pies han sido lavados. Una vez Moab desafió a Israel por consejo de Balaam, hijo de Beor, pero ya no podrá perpetrar más una bajeza así; es la jofaina de aquellos a quienes deseaba contaminar. C. H. S.
Sobre Edom echaré mi calzado. No necesita desenvainar la espada para herir a este adversario tullido y abatido, porque si se atrevieran a rebelarse, bastaría con echarles el calzado y empezarían a temblar. Fácilmente somos vencedores cuando la Omnipotencia dirige el camino. C. H. S.
Sobre Filistea cantaré victoria. Tan desesperada es la causa del infierno cuando el Señor entra en batalla, que incluso la hija más débil de Sión menea la cabeza ante el enemigo y los desprecia. C. H. S.

Vers. 11. Vana es la ayuda de los hombres. Como habían experimentado últimamente en el caso de Saúl, un rey que ellos mismos habían escogido, pero que no había podido salvarlos de los filisteos. John Trapp
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COMENTARIO SALMO 59

SALMO 59

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

A quien Dios guarda, Satanás no puede destruirlo. El Señor puede incluso preservar las vidas de sus profetas por medio de cuervos, que suelen, por su naturaleza, arrancar los ojos de otros. David siempre halló un amigo para ayudarle cuando su situación era en extremo peligrosa, y este amigo se hallaba en la misma casa de su enemigo; en este caso se trataba de Mical, la hija de Sau'l, como en otras ocasiones había sido Jonatán, el hijo de Saúl. «Mictam de David». Este es el quinto de los «Secretos áureos» de David. El pueblo escogido de Dios tiene muchos de ellos.
Vers. 1. Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío. Estaba a punto de ser capturado, vivo o muerto, sano o enfermo, y llevado a la matanza. La incredulidad habría sugerido que la oración era palabras vanas, pero no pensó así el hombre bueno, porque hace de ella su único recurso. Nótese que pone el título «Dios mío» frente a las palabras «mis enemigos». Este es el método debido de capturar y apagar los dardos ardientes del enemigo en el escudo de la fe. C. H. S.
Hay dos alegaciones de las que hace uso el Salmista; la una era que Dios era su Dios (vers. 1); la otra que era el poder y fuerza de sus enemigos. John Hill
Vers. 2. Líbrame de los que cometen iniquidad, y sálvame del hombre sanguinario. Saúl tenía más motivos que David para temer, porque el arma invencible de la oración era usada contra él, y el cielo era despertado para presentarle batalla.
Vers. 3. Porque he aquí, están acechando mi vida. En tanto que el enemigo esta en acecho, nosotros esperamos en oración, porque Dios espera ser misericordioso con nosotros y terrible para con nuestros enemigos.
Se han juntado contra ml poderosos. Ninguno de ellos estaba ausente cuando se trataba de dar muerte a un santo. Era para ellos una diversión. C. H. S.
Vers. 4. Sin delito mío corren y se apostan. Para el hombre valeroso el peligro no causa desazón en la mente, comparado con la injusticia a que se ve sometido. C. H. S.
Vers. 3, 4. Alega su propia inocencia no respecto a Dios, pero sí en cuanto a sus perseguidores. Nota que:
1. La inocencia del hombre piadoso no le es una garantía contra la malignidad de los inicuos. Los que son inocentes como palomas, sin embargo, por causa de Cristo, son odiados por todos los hombres como si fueran perjudiciales como serpientes, y tratados en consecuencia.
2. Aunque su inocencia no les asegura contra las tribulaciones, con todo, serán grandemente apoyados y consolados en estas tribulaciones. El testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos comportado bien hacia aquellos que se comportan mal con nosotros está a nuestro lado y esto será causa de gozo en el día malo. Si somos conscientes de nuestra inocencia podemos con humilde confianza apelar a Dios y pedirle que defienda nuestra causa, lo que hará a su debido tiempo. Matthew Henry.
Vers. 5. Tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel. 1) Dios de los ejércitos, y por tanto poderoso; 2) Dios de Israel, y por tanto dispuesto. Andrew A. Bonar
Levántate para castigar. ¡ Qué petición más potente se halla contenida en estas palabras! Castigar activamente, en la sabiduría del juez, con fuerza.
No tengas misericordia de ninguno de los pérfidos traidores. Ten misericordia de ellos como hombres, pero no como transgresores; si continúan endurecidos en su pecado, no pases por alto su opresión. El pasar por alto el pecado en los transgresores sería dejar a los rectos bajo su poder; por tanto, no pases por alto sus ofensas, sino dales la retribución debida. C. H. S.
Vers. 6. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. David compara a sus enemigos con los perros según se les considera en el Oriente: despreciados, sin dueño, asquerosos, degradados, macilentos y hambrientos, y los representa como ladrando en su decepción por no haber hallado el alimento que buscan.
Los guardas de Saúl y el mismo rey cruel tienen que haberse enfurecido al encontrar una estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama en vez de David. Su vigilancia había sido vana, la víctima se les había escapado, librada por la hija del hombre que deseaba su sangre. Id, perros, a vuestras perreras y roed vuestros huesos, porque este hombre bueno no es carne para vuestras mandíbulas. C. H. S.
Vers. 6, 7. 1) Muestran diligencia en ello: vuelven por la tarde. 2) Ladran como perros: amenazan atrevidos. 3) Obstinados en su propósito: rondan la ciudad. 4) Impudentes: míralos desbarrar a boca llena. 5) Y sus palabras son sanguinolentas: espadas hay en sus labios. Adán Clarke
Vers. 7. Míralos desbarrar a boca llena. Sus discursos maliciosos brotan como de una fuente. Los malvados son volubles en la calumnia; su vocabulario de insultos es abundante y tan detestable como copioso. ¡Qué torrentes de imprecaciones proceden de sus bocas contra los hombres piadosos! No necesitan quien les instigue, sus sentimientos salen espontáneamente y forman sus propias expresiones.
Espadas hay en sus labios. Hablan como manejando cuchillos. Como el león esconde sus garras en la pata, sus labios esconden palabras de sangre.
Porque dicen: ¿Quién lo oye? No tienen freno alguno, no temen ni a Dios ni a un gobierno de la tierra. Cuando los hombres no tienen que dar cuenta, no hay límites para lo que pueden hacer. David los llama perros, y sin duda eran una buena manada.
Vers. 9. Fortaleza mía, hacia Ti me vuelvo. Es decir, te estoy observando, aludiendo al título «Cuando envió Saúl a vigilar la casa para matarlo». David pone su vigilancia ante Dios, contra la vigilancia sobre él para matarlo. A. R. Fausset
Por débil que el creyente se encuentre, y por muy poderoso que considere al enemigo, es lo mismo para él, ya que no tiene otra cosa que hacer que poner su fe en acción y esperar hasta que Dios obre. David Dickson
Vers. 10. Mi Dios me saldrá al encuentro con su misericordia. Estas son palabras importantes (1ª Pedro 5:10), el Dios de toda gracia. Dios tiene en El toda clase de gracias para sus santos. Tiene gracia perdonadora, avivadora, fortalecedora, consoladora y preservadora. Su misericordia es una misericordia rica, abundante, inagotable, segura. Las riquezas del hombre son su gloria; Dios se gloría en su misericordia; es su deleite, descansa en ella; y así también podemos nosotros, porque hay una plenitud inconcebible de misericordia en Él (2ª Corintios 1:3). Dios no es llamado el autor de nuestras misericordias, sino el Padre de ellas, para mostrar lo abundantemente que vienen de El. John Hill, Condensado de sermón
Dios hará que vea la derrota de mis enemigos. La idea en el hebreo es que David espera ver a sus enemigos sin tener temor de ellos. Dios hará que su siervo pueda contemplar a su enemigo sin trepidar; estará sosegado en la hora del peligro; y antes de poco verá a sus mismos enemigos derrotados, destruidos. C. H. S.
Así miraba Cristo a sus verdugos. Así pudo Esteban verlos cuando ellos crujían los dientes contra él. «Todos los que estaban sentados en el Sanedrín, fijando en él los ojos, vieron el rostro de un ángel» (Hechos 6:15). Christopher Wordsworth
Vers. 11. No los mates de repente, para que mi pueblo no lo olvide. Implica gran fe por parte de David que aun cuando su casa estaba rodeada de enemigos, él está, con todo, plenamente seguro de derrotarlos, y lo cree de modo tan absoluto que presenta la petición específica de que no sean exterminados demasiado pronto ni de modo demasiado completo.
La victoria de Dios sobre la astucia y crueldad de los inicuos es tan fácil y tan gloriosa que produce lástima que el conflicto termine tan pronto. El barrer a los conjurados de repente sería terminar el gran drama de la retribución abruptamente. No, el que los justos sean zarandeados un poco más, y que el opresor jactancioso se enorgullezca durante un tiempo, va ayudar a que Israel tenga en cuenta la justicia del Señor y hará que el grupo valeroso que está al lado del campeón de Dios se acostumbre a las intervenciones divinas. Sería una lástima que el hombre bueno no tuviera detractores, viendo que la virtud brilla aún más cuando tiene como fondo la calumnia. Los enemigos ayudan a mantener a los siervos del Señor despiertos. Un diablo vivo, que aflija, es menos de temer que un espíritu adormilado, olvidadizo, soñoliento.
Vers. 12. Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados de los labios son pecados reales y punibles. Los hombres no han de pensar que por el hecho de que el odio no vaya más allá del vilipendio y la blasfemia pueda por eso ser excusado. El que considera el querer como el hacer, considerará la palabra por el hecho y lo tratará en consecuencia. Los que persiguen con las palabras, queman y apuñalan con la lengua, tendrán que dar cuenta de sus intentadas transgresiones. El orgullo, aunque no se muestre en hechos sino en palabras, es un pecado; y el orgullo perseguidor, aunque no amontone haces en el quemadero, sino que ultraja con los labios, tendrá que responder de ello entre la nefasta horda de inquisidores.
Y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados, como los perros, muchas veces cazan en pareja. El que no se avergüenza de maldecir delante de Dios, sin duda mentirá delante de los hombres. Uno que jura, también miente. La persecución lleva al perjurio. C. H. S.
Aunque los perseguidores no cumplan sus propósitos contra el justo, con todo, su orgullo, sus jactancias, sus mentiras, sus calumnias y sus maldiciones contra los justos son suficientes para la condenación y la ira que caerá sobre ellos. David Dickson
Vers. 13. Acábalos con tu furor, acábalos, para que no existan más. Si se pueden reformar, sería infinitamente mejor; pero si no pueden, si han de seguir comportándose de esta forma, mejor les sería cesar de ser. ¿Quién desea que una generación así se perpetúe?
Y sépase que Dios gobierna en Jacob, hasta los confines de la tierra. Que todos lo sepan. La derrota de un Napoleón es una homilía para todos los monarcas; la muerte de Tom Paine es una advertencia para todos los infieles; el sitio de París es un sermón para todas las ciudades. C. H. S.
Vers. 14. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. Se ríe ante la idea de que toda la ciudad sabrá que han sido burlados, y todo Israel sabrá la historia de la estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama. No hay nada que produzca más jolgorio en el Oriente que un caso en que la astucia es burlada, y no hay nada que haga a un hombre objeto de irrisión como el ser burlado por una mujer, como en este caso Saúl y sus verdugos lo fueron por Mical (lº Samuel 19). C. H. S.
En Tiro, como en muchas ciudades orientales, nos llegaron noticias al parecer verdaderas y alarmantes. Los perros, hambrientos como lobos, que «van por los alrededores de las ciudades (Alejandría, por ejemplo), se reúnen en manadas, como los chacales, y merodean por los estercoleros, y gruñen si no están satisfechos»; o bien los perros sin amo, sueltos, como nuestros perros en Tiro, merodean «fuera» de la ciudad. A éstos podemos aplicar las definiciones que encontramos en la Escritura, que a nuestros oídos suenan tan mal, acostumbrados como estamos a considerar a los perros, leales, fieles, pacientes, etc., que guardan los ganados como los pastores. De Andanzas por tierras y mares bíblicos
Los que se arrepienten de sus pecados cuando están en tribulación, gimen como palomas; aquellos cuyos corazones están endurecidos cuando sufren tribulación, ladran como perros. Matthew Henry
Vers. 15. Y si no se sacian, pasan la noche gruñendo. Ved el desasosiego de los malvados; éste aumenta a medida que aumenta su enemistad contra Dios, y en el cielo tendrán su tormento infinito. El estado de los perdidos no es sino la condición de un campo de rebeldes que han esposado una causa perdida y no quieren ceder, al ser impelidos por sus pasiones para desvariar contra la causa de Dios, de la verdad y de su pueblo. C. H. S.
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COMENTARIO SALMO 58

SALMO 58

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Éste es el cuarto de los Salmos del «Secreto áureo» y el segundo de los «No destruyas». Estos nombres, si no sirven para nada más, son útiles para ayudar a la memoria. Los hombres dan nombres a sus caballos, joyas y otras posesiones, y estos nombres no significan más que una distinción para reconocerlos, y en algunos casos exhiben la alta estima del poseedor sobre este tesoro; de la misma forma, el poeta oriental da un título al canto que ama, y con ello ayuda a su memoria y expresa su estimación del mismo. No siempre hemos de considerar que haya un significado en estas inscripciones; basta con tratarlos como títulos de poemas o nombres de tonos.
Vers. 1. Oh poderosos, ¿pronunciáis en verdad justicia? «Lo que todo el mundo dice, ha de ser verdad», dice con labio mentiroso un proverbio, que pone fe en los números grandes. Si nos hemos puesto todos de acuerdo en acosar a un hombre hasta su muerte, ¿quién se atreve a suponer que estando tantos de acuerdo se hayan equivocado? Con todo, el perseguido pone el hacha a la raíz, requiriendo a sus jueces que digan si están obrando conforme a la justicia. Sería bueno que los hombres hicieran una pausa y contestaran la pregunta con franqueza. Algunos de los que rodeaban a Saúl eran perseguidores pasivos más que activos; mantenían quieta su lengua cuando era calumniada la persona objeto del odio real. El que se abstiene de defender el derecho es un cómplice del entuerto. C. H. S.
Vers. 2. No, que de corazón maquináis iniquidades; hacéis pesar la violencia de vuestras manos, en la tierra. ¡Ved con qué generación tienen que tratar los santos! Estos eran los enemigos de nuestro Señor, una generación de víboras, una generación mala y adúltera; procuraban matarle porque El era justo, pero disfrazaban su odio de bondad al acusarle de pecado. C. H. S.
El Salmista no dice ya que hubiera maldad en su corazón, sino que ellos la maquinaban; el corazón es una tienda interior, un obrador dentro; allí forjaban sus propósitos malignos, y los preparaban para ponerlos en acción; hacían pesar la violencia de sus manos en la tierra. Esto es una alusión a los mercaderes, que compran y venden por peso; ellos pesan la mercancía en onzas; no la dan al por mayor, sino con el peso exacto. Por ello dice el Salmista: «hacéis pesar la violencia de vuestras manos»; no oprimen burdamente, sino que, con precisión y destreza, se sientan para considerar cuánta violencia han de usar en un caso dado, y cuánto puede resistir una persona en una oportunidad dada. Joseph Caryl
Los principios de los malignos son peor que sus prácticas y costumbres; la violencia premeditada es doblemente culpable. George Rogers
Vers. 3. Torcidos están los impíos desde la matriz; extraviados y mentirosos desde que nacieron. No es de extrañar que algunos persigan la simiente justa de la mujer, puesto que todos ellos son la simiente de la serpiente y hay entre las dos enemistad. Tan pronto como nacen, se hallan alienados de Dios; ¡ésta es la condición en que se encuentran! El que empieza tan temprano por la mañana va muy lejos antes de la noche. El ser mentiroso es una de las pruebas más seguras del estado caído, y como la falsedad es universal, también lo es la depravación humana. C. H. S.
¡Qué pronto pecan los hombres! ¡Cuánto tardan en arrepentirse! Tan pronto como salieron de la matriz ya estaban descarriados, pero si se les deja a sí mismos no van a regresar hasta que mueran; nunca van a regresar. Joseph Caryl
De todos los pecados, ninguno puede llamar a Satanás padre como la mentira. Toda la corrupción que hay en nosotros viene de Satanás, pero este pecado de forjar mentiras es más del diablo que ninguno; sabe al diablo más que ninguno. Así como estando en el cuerpo, y sometidos a todas las enfermedades, algunos son más propensos a unas enfermedades que a otras, así también el alma es toda ella apta para pecar, y algunas con más tendencia a un vicio que otro; pero todas muy inclinadas a mentir. Richard Capel en Tentaciones: su naturaleza, peligro, cura
La serpiente más joven puede llevar veneno al morder; y el sufrimiento en todos los casos es grande, aunque la mordedura raramente es fatal. Joseph Roberts
Vers. 4. Veneno tienen como veneno de serpiente. Hay algo que llamamos veneno, pero ¿dónde hallarlo? De todos los lugares, ¿quién lo buscaría en el hombre? Dios hizo el cuerpo del hombre del polvo de la tierra; no mezcló veneno en él. Inspiró su alma en el cielo; no sopló veneno en ella. Le alimentó con pan, que no lleva veneno consigo. ¿De dónde viene el veneno? En Mateo 13:27 los criados dicen a Jesús: «¿No sembraste, Señor, buena semilla en tu campo? ¿De dónde viene la cizaña?» ¿De dónde? «El enemigo ha hecho esto.» Podemos percibir el diablo en ello. La gran serpiente, el rojo dragón, ha derramado este veneno en los corazones malvados. Su propio veneno, la maldad. «Cuando él derrama pecado, derrama veneno.»
El pecado es un veneno. La maldad original es llamada corrupción; veneno en realidad. La violencia y la virulencia de esta característica venenosa no vienen al principio. Ningún hombre se hace muy malo al principio. Todos hemos nacido corruptos, pero nos hemos hecho venenosos. Hay tres grados, por así decirlo, tres edades en el pecado. Primero: el pecado secreto; una úlcera en los huesos, pero con piel, por encima, de hipocresía. Segundo: pecado abierto, que sale fuera en vileza manifiesta. El primero es corrupción y el segundo es erupción. Tercero: pecado frecuente y confirmado, y éste es puro veneno, que emponzoña alma y cuerpo. Thos. Adams
Son como el áspid sordo que cierra su oído. El punto de la reprensión es que el áspid de que se trata aquí puede oír hasta cierto grado, pero no quiere; tal como los jueces injustos o perseguidores de David podían oír con sus oídos externos las apelaciones que hace en los versículos 1 y 2, pero no querían. A. R. Fausset
Vers. 5. Por más hábil que sea el encantador. Los impíos no se ganan para el bien con argumentos lógicos o apelaciones patéticas. ¡Prueba todas tus artes, predicador de la palabra! Prepárate para contrarrestar todos los prejuicios y gustos de los pecadores, y acabarás exclamando: «¿Quién ha creído nuestro anuncio?» La causa del fracaso no se halla en tu música, sino en el oído del pecador, y es sólo el poder de Dios el que puede quitarla.
Vers. 6. Quiebra, oh Jehová, las muelas de su boca. Trátalos como los encantadores de serpientes, sácales los colmillos.
Vers. 7. Sean disipados como aguas que se escurren. Marchaos, corrientes pestilentes; cuanto antes hayáis desaparecido, mejor será para el universo.
Vers. 8. Pasen ellos como la babosa que se deslíe. Como la babosa se abre paso en el lodo y se disuelve al hacerlo, y su piel se halla vacía como si el que había en ella se hubiera disuelto, así también el malicioso devora su propia fuerza cuando prosigue en sus designios malévolos, y desaparece.
Como el que nace muerto, no vean el sol. Son como si no hubieran sido. Su carácter es repulsivo, informe. Son más aptos para estar escondidos en una tumba desconocida que para ser contados entre los hombres. Su vida nunca madura, sus objetivos son abortivos, todos sus logros son traer miseria a los demás y horror a sí mismos.
Hombres como Herodes, Judas, Alba, Bonner, ¿no habría sido mejor si no hubieran existido? ¿Mejor para las madres de las cuales nacieron? ¿Mejor para los países para los que fueron una maldición? ¿Mejor para la tierra en que sus pútridos cadáveres fueron escondidos del sol? Todo hombre no regenerado es un aborto. Pierde la verdadera forma de la humanidad hecha por Dios; se corrompe en la oscuridad del pecado; nunca ve o verá la luz de Dios en su pureza en el cielo. C. H. S.
Todos los inicuos son, por así decirlo, abortos humanos; son y serán para siempre seres defectuosos que nunca han realizado el gran propósito de su existencia. El cielo es el objetivo para el que el hombre fue creado, y el que se queda corto del mismo no alcanza el propósito de su creación; es un aborto eterno. O. Prescott Hiller
Vers. 9. Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, verdes o quemados, que los arrebate la tempestad. Que el fuego, la olla, la carne, todo desaparezca de golpe, arrebatado hacia la destrucción.
A la mitad de la vida del hombre, en la furia de su furor contra los justos, el perseguidor es abrumado por un huracán, sus designios son frustrados, sus intrigas desechas y él mismo destruido. El pasaje es difícil, pero éste es su significado probablemente; sí, muy terrible. El desgraciado pone su gran caldera junto a la leña con la que piensa asar al bueno, como un caníbal; pero no cuenta con el Señor de los ejércitos, y la tempestad inesperada se lleva todo rastro de él mismo, de su fuego y de su fiesta en un solo momento.
Vers. 10. Se alegrará el justo cuando vea que se hace justicia. Al final diremos «Amén» ante la condenación de los malvados y no sentiremos la menor disposición a hacer preguntas por la forma en que Dios trata al impenitente. C. H. S.
Sin duda, a la vista de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim destruidos, los ángeles vieron motivo para regocijarse y cantar: «Aleluya». La maldad fue barrida; la tierra fue aliviada de una carga; la justicia, la justicia de Dios, fue exaltada; el amor a sus otras criaturas fue desplegado al librarías de la proximidad de contaminaciones infernales. Bajo el mismo principio (aunque entre más profundamente en la mente del Padre y simpatice de lleno en su justicia), el mismo Señor Jesús, y cada uno de sus miembros, exclamará «Aleluya» sobre las huestes destruidas del anticristo. Andrew A. Bonar
Sus pies lavará en la sangre del impío. La condenación de los pecadores no va a alterar la felicidad de los santos. C. H. S.
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COMENTARIO SALMO 57

SALMO 57

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Esta petición es una oración compacta, llena y breve, y digna de ser el emblema de un cántico sacro. David había dicho: «No le destruyas», con referencia a Saúl, cuando lo tenía en su poder, y ahora él se complace en emplear las mismas palabras en su súplica a Dios. Podemos inferir por el espíritu de la oración al Señor que el Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a nuestros enemigos. Hay cuatro «No destruyas» en los Salmos, a saber: en el 57, el 58, el 59 y el 75. C. H. S.
Desde el punto de vista místico este himno se puede entender de Cristo, el cual en los días de su carne se veía asaltado por la tiranía tanto de sus enemigos espirituales como de los temporales. Sus enemigos temporales, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se agitaban furiosamente y tomaban consejo contra El. El principal de los sacerdotes, y los príncipes, eran, según dice Jerónimo, como leones, y el pueblo como los cachorros de los leones, todos ellos dispuestos a devorar su alma. Los gobernantes pusieron una red a sus pies con sus interrogatorios capciosos, preguntando: «¿Es licito dar tributo a César, o no?» (Mateo 22:17); y si la mujer tomada en adulterio debía ser apedreada o no (Juan 8:5).
El pueblo estaba soliviantado cuando vociferaban contra El, y sus dientes y lenguas eran como lanzas y espadas clamando: «Crucifícale, crucifícale.» Sus enemigos espirituales también buscaban el modo de devorarle; su alma se hallaba entre leones todos los días de su vida hasta la hora de su muerte, y entonces de modo especial. El diablo, al tentarle, puso un lazo a sus pies; y la muerte cavó una fosa para El con la idea de devorarle. Así como David se hallaba en la cueva, lo mismo Cristo, el Hijo de David, se hallaba en la tumba. John Boys
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Este Salmo excelente fue compuesto por David cuando había suficiente para desconcertar al mejor hombre del mundo. John Flavel
Y en la sombra de tus alas me ampararé. No iba a esconderse en la cueva solamente, sino en la Roca de los siglos hendida. C. H. S.
Hasta que pasen los quebrantos. Atanasio dijo de Juliano, que estaba furioso contra el Ungido del Señor: «Nubecula est, cito transibit»; es decir: «Es una pequeña nube, que pronto pasará». John Boys
Vers. 2. Clamaré. Está seguro, pero, con todo, ora, porque la fe nunca es muda. Ora porque cree.
Vers. 3. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa. ¡ Oh perro del infierno, no sólo seré librado de tu mordedura, sino incluso de tu ladrido! Nuestros enemigos no tendrán el poder de burlarse de nosotros, sus burlas crueles y sus increpaciones serán terminadas por el mensaje de los cielos, que nos salvará para siempre. C. H. S.
Selah. Ante una misericordia tan grande, tenemos que hacer una pausa y meditar. ¡Reposa, cantor, porque Dios te ha dado descanso!
Dios enviará su misericordia y su verdad. El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos. C. H. S.
Vers. 4. Mi vida está entre leones. Once papas llevaron este nombre, de los cuales, todos menos dos o tres eran leones rugientes, leones voraces que buscaban una presa. John Boys
Y yo me hallo como el que está en medio del fuego. Como la zarza de Horeb, el creyente se halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa. C. H. S.
Los horrores de un foso de leones, y de un horno encendido, y el cruel azote de la guerra, son imágenes vívidas que David usa aquí para describir el peligro y miseria de su condición presente. John Morison
Vers. 6. Red han tendido a mis pasos; se ha abatido mi alma; cavaron una fosa delante de mí; en ella han caído ellos mismos.
Selah. El mal es una corriente que un día refluye a su fuente. Selah. Podemos estar sentados en la boca del foso y ver con asombro la retribución justa de la providencia a los malos. C. H. S.
Vers. 7. Mi corazón está dispuesto. Uno podría pensar que diría: «Mi corazón está fluctuante», pero no, está calmado, firme, contento, resuelto, fijo. Cuando el eje central está seguro, toda la rueda es afirmada. Si nuestra anda de proa se mantiene firme, el barco no irá a la deriva.
Oh Dios, mi corazón está dispuesto. Estoy resuelto a confiar en Ti, a servirte y a alabarte. Fijémonos que esta expresión se repite dos veces, para gloria de Dios, quien en consecuencia consuela y fortalece el corazón de sus siervos. Y esta promesa, lector, es firme y segura también para ti si tu corazón, una vez extraviado, se halla ahora resuelto a confiar en Dios y a proclamar su gloria.
Cantaré, y trovaré salmos. Con mi voz y con instrumentos voy a celebrar tu adoración. Con el labio y con el corazón te daré honor. Satanás no va a detenerme, ni Saúl, ni los filisteos. Haré que Adullam resuene con la música, y todas las cuevas van a resonar con el eco del gozoso canto. Creyente, haz una firme resolución de que tu alma, en todas las ocasiones, engrandecerá al Señor.
Canta, aunque el sentido y la razón
Te dicen que es mejor que calles;
Canta y considera una traición
Que un santo no le dé alabanza.
—C. H. S.
Los santos, tanto si vencen como si son vencidos, siguen cantando. Bendito sea Dios por esto. Que los pecadores tiemblen al contender con hombres de un espíritu tan celestial. Wm. S. Plumer
La sinceridad hace que el cristiano cante cuando no tiene nada con que cenar. David no se hallaba en mejor situación cuando se escondió en la cueva; con todo, nunca le hemos visto más contento, y su corazón hace una música más dulce que su arpa. Wm. Gurnall
Vers. 8. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa. Hemos de cantar con gracia y entusiasmo. No sólo con la gracia habitual, sino con entusiasmo también; la música de los instrumentos no deleita sino cuando son tocados. En este deber hemos de seguir el consejo de Pablo a Timoteo (2! Timoteo 1:16), activar la gracia que hay en nosotros y exclamar como David: «Despierta amor, despierta deleite.»
Es necesario dar cuerda al reloj si esperamos que nos indique la hora; el pájaro está contento, no en su nido, sino en su canto; las campanas sólo repiquetean cuando dan vueltas. Por tanto, pidamos al Espíritu Santo que sople sobre nuestro jardín, para que la fragancia de las especias del mismo se desparrame cuando nos disponemos a este gozoso servicio. Dios ama la gracia activa en el deber, para que el alma pueda estar ataviada cuando se presenta ante Cristo para adorarle. John Wells en Ejercicios Matutinos
Vers. 10. Y hasta las nubes tu verdad. Él pone el sello de su verdad, el arco iris, sobre las nubes, el cual ratifica su pacto; en las nubes Él esconde su lluvia y la nieve, que demuestran su verdad al traernos los tiempos de la siembra y la cosecha, el frío y el calor. C. H. S.
Vers. 11. ¡Álzate, oh Dios, sobre 105 cielos! Sobre toda la tierra sea tu gloria. Nunca salieron de labios humanos mayores palabras de oración. Los cielos y la tierra tienen una historia mutuamente entretejida, según implican, y el fin bendito y glorioso de esto es la sonrisa de la gloria divina sobre ambos. Frank Delitzsch
***

COMENTARIO SALMO 56

SALMO 56

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar, incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado carne y sangre.» C. H. S.
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia, sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.
Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
son muchos los que pelean contra mí con altivez Porque. Los pecadores son criaturas gregarias. Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.
Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados; somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y por estas razones tenemos miedo.
Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente, porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor antídoto. C. H. S.
No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día. La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan
Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama. Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El. La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador, reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock
Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes
Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar, pronto va a cantar. C. H. S.
No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne. Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William Gurnall
Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego, la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De Jeremiah Burroughs
El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu, desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M'cheyne
Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.
Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero, un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de agua pura! C. H. S.
Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.
Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.
Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella; una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir. John Trapp
El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso; pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright
Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam Clarke
Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.
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viernes 25 de septiembre de 2009

SALMO 57

SALMO 57

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Esta petición es una oración compacta, llena y breve, y digna de ser el emblema de un cántico sacro. David había dicho: «No le destruyas», con referencia a Saúl, cuando lo tenía en su poder, y ahora él se complace en emplear las mismas palabras en su súplica a Dios. Podemos inferir por el espíritu de la oración al Señor que el Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a nuestros enemigos. Hay cuatro «No destruyas» en los Salmos, a saber: en el 57, el 58, el 59 y el 75. C. H. S.
Desde el punto de vista místico este himno se puede entender de Cristo, el cual en los días de su carne se veía asaltado por la tiranía tanto de sus enemigos espirituales como de los temporales. Sus enemigos temporales, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se agitaban furiosamente y tomaban consejo contra El. El principal de los sacerdotes, y los príncipes, eran, según dice Jerónimo, como leones, y el pueblo como los cachorros de los leones, todos ellos dispuestos a devorar su alma. Los gobernantes pusieron una red a sus pies con sus interrogatorios capciosos, preguntando: «¿Es licito dar tributo a César, o no?» (Mateo 22:17); y si la mujer tomada en adulterio debía ser apedreada o no (Juan 8:5).
El pueblo estaba soliviantado cuando vociferaban contra El, y sus dientes y lenguas eran como lanzas y espadas clamando: «Crucifícale, crucifícale.» Sus enemigos espirituales también buscaban el modo de devorarle; su alma se hallaba entre leones todos los días de su vida hasta la hora de su muerte, y entonces de modo especial. El diablo, al tentarle, puso un lazo a sus pies; y la muerte cavó una fosa para El con la idea de devorarle. Así como David se hallaba en la cueva, lo mismo Cristo, el Hijo de David, se hallaba en la tumba. John Boys
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Este Salmo excelente fue compuesto por David cuando había suficiente para desconcertar al mejor hombre del mundo. John Flavel
Y en la sombra de tus alas me ampararé. No iba a esconderse en la cueva solamente, sino en la Roca de los siglos hendida. C. H. S.
Hasta que pasen los quebrantos. Atanasio dijo de Juliano, que estaba furioso contra el Ungido del Señor: «Nubecula est, cito transibit»; es decir: «Es una pequeña nube, que pronto pasará». John Boys
Vers. 2. Clamaré. Está seguro, pero, con todo, ora, porque la fe nunca es muda. Ora porque cree.
Vers. 3. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa. ¡ Oh perro del infierno, no sólo seré librado de tu mordedura, sino incluso de tu ladrido! Nuestros enemigos no tendrán el poder de burlarse de nosotros, sus burlas crueles y sus increpaciones serán terminadas por el mensaje de los cielos, que nos salvará para siempre. C. H. S.
Selah. Ante una misericordia tan grande, tenemos que hacer una pausa y meditar. ¡Reposa, cantor, porque Dios te ha dado descanso!
Dios enviará su misericordia y su verdad. El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos. C. H. S.
Vers. 4. Mi vida está entre leones. Once papas llevaron este nombre, de los cuales, todos menos dos o tres eran leones rugientes, leones voraces que buscaban una presa. John Boys
Y yo me hallo como el que está en medio del fuego. Como la zarza de Horeb, el creyente se halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa. C. H. S.
Los horrores de un foso de leones, y de un horno encendido, y el cruel azote de la guerra, son imágenes vívidas que David usa aquí para describir el peligro y miseria de su condición presente. John Morison
Vers. 6. Red han tendido a mis pasos; se ha abatido mi alma; cavaron una fosa delante de mí; en ella han caído ellos mismos.
Selah. El mal es una corriente que un día refluye a su fuente. Selah. Podemos estar sentados en la boca del foso y ver con asombro la retribución justa de la providencia a los malos. C. H. S.
Vers. 7. Mi corazón está dispuesto. Uno podría pensar que diría: «Mi corazón está fluctuante», pero no, está calmado, firme, contento, resuelto, fijo. Cuando el eje central está seguro, toda la rueda es afirmada. Si nuestra anda de proa se mantiene firme, el barco no irá a la deriva.
Oh Dios, mi corazón está dispuesto. Estoy resuelto a confiar en Ti, a servirte y a alabarte. Fijémonos que esta expresión se repite dos veces, para gloria de Dios, quien en consecuencia consuela y fortalece el corazón de sus siervos. Y esta promesa, lector, es firme y segura también para ti si tu corazón, una vez extraviado, se halla ahora resuelto a confiar en Dios y a proclamar su gloria.
Cantaré, y trovaré salmos. Con mi voz y con instrumentos voy a celebrar tu adoración. Con el labio y con el corazón te daré honor. Satanás no va a detenerme, ni Saúl, ni los filisteos. Haré que Adullam resuene con la música, y todas las cuevas van a resonar con el eco del gozoso canto. Creyente, haz una firme resolución de que tu alma, en todas las ocasiones, engrandecerá al Señor.
Canta, aunque el sentido y la razón
Te dicen que es mejor que calles;
Canta y considera una traición
Que un santo no le dé alabanza.
—C. H. S.
Los santos, tanto si vencen como si son vencidos, siguen cantando. Bendito sea Dios por esto. Que los pecadores tiemblen al contender con hombres de un espíritu tan celestial. Wm. S. Plumer
La sinceridad hace que el cristiano cante cuando no tiene nada con que cenar. David no se hallaba en mejor situación cuando se escondió en la cueva; con todo, nunca le hemos visto más contento, y su corazón hace una música más dulce que su arpa. Wm. Gurnall
Vers. 8. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa. Hemos de cantar con gracia y entusiasmo. No sólo con la gracia habitual, sino con entusiasmo también; la música de los instrumentos no deleita sino cuando son tocados. En este deber hemos de seguir el consejo de Pablo a Timoteo (2! Timoteo 1:16), activar la gracia que hay en nosotros y exclamar como David: «Despierta amor, despierta deleite.»
Es necesario dar cuerda al reloj si esperamos que nos indique la hora; el pájaro está contento, no en su nido, sino en su canto; las campanas sólo repiquetean cuando dan vueltas. Por tanto, pidamos al Espíritu Santo que sople sobre nuestro jardín, para que la fragancia de las especias del mismo se desparrame cuando nos disponemos a este gozoso servicio. Dios ama la gracia activa en el deber, para que el alma pueda estar ataviada cuando se presenta ante Cristo para adorarle. John Wells en Ejercicios Matutinos
Vers. 10. Y hasta las nubes tu verdad. Él pone el sello de su verdad, el arco iris, sobre las nubes, el cual ratifica su pacto; en las nubes Él esconde su lluvia y la nieve, que demuestran su verdad al traernos los tiempos de la siembra y la cosecha, el frío y el calor. C. H. S.
Vers. 11. ¡Álzate, oh Dios, sobre 105 cielos! Sobre toda la tierra sea tu gloria. Nunca salieron de labios humanos mayores palabras de oración. Los cielos y la tierra tienen una historia mutuamente entretejida, según implican, y el fin bendito y glorioso de esto es la sonrisa de la gloria divina sobre ambos. Frank Delitzsch
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SALMO 56

SALMO 56

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar, incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado carne y sangre.» C. H. S.
Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia, sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.
Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
son muchos los que pelean contra mí con altivez Porque. Los pecadores son criaturas gregarias. Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.
Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados; somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y por estas razones tenemos miedo.
Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente, porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor antídoto. C. H. S.
No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día. La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan
Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama. Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El. La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador, reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock
Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes
Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar, pronto va a cantar. C. H. S.
No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne. Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William Gurnall
Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego, la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De Jeremiah Burroughs
El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu, desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M'cheyne
Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.
Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero, un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de agua pura! C. H. S.
Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.
Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.
Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella; una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir. John Trapp
El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso; pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright
Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam Clarke
Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.
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lunes 7 de septiembre de 2009

COMENTARIO SALMO 55

SALMO 55

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Sería inútil intentar establecer el tiempo y ocasión para este Salmo de modo dogmático. Da la impresión de haber sido escrito al tiempo de Absalón y Ahitofel. C. H. S.
Una oración del Hombre Cristo en su humillación, despreciado y rechazado por los hombres, cuando El fue hecho pecado por su pueblo, para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios en El, cuando El estaba a punto de sufrir su castigo, pagar su deuda y satisfacer su rescate. John Noble Coleman
Vers. 1. Escucha, oh Dios, mi oración. Pero notemos bien que no es nunca el mero acto de oración lo que satisface al hombre piadoso; busca audiencia en el cielo y respuesta del trono, y no puede quedar satisfecho sin ello.
Vers. 2. Atiéndeme, y respóndeme. Esta es la tercera vez que hace la misma oración. Es sincero, profunda y amargamente sincero. Si su Dios no le escucha, considera que todo ha terminado para él. Le ruega a Dios que le escuche y le conteste.
Clamo en mi oración, y me desasosiego. ¡Qué consuelo poder tener esta familiaridad con Dios! No podemos quejarnos de El, pero sí quejarnos a El. Nuestros pensamientos que desvarían cuando estamos angustiados, podemos presentarlos a El, y es posible que no sean muy coherentes, más sonidos que lenguaje. «Gemidos que son inexpresables», son con frecuencia oraciones que no pueden ser rehusadas. Nuestro mismo Señor clamó a gran voz, con lágrimas, y fue oído en lo que temía.
Vers. 3. Y con furor me persiguen. Con un odio casi enfermizo detestaron al santo. No era una animosidad aparente, sino un verdadero y genuino rencor moral que anidaba en el fondo de sus corazones. No hace falta demostrar cómo se aplican estas palabras a nuestro Señor.
Vers. 4. Y terrores de muerte sobre mí han caído. Pensemos en nuestro Señor en el jardín, con su «alma en extremo angustiada hasta la muerte», y tenemos un paralelo con la pena del Salmista. Quizá, querido lector, si tú no 'has andado por esta senda tenebrosa lo tendrás que hacer pronto; entonces ten por seguro que notarás las pisadas de tu Señor en esta parte cenagosa del camino. C. H. S.
En tanto que el cristiano está atendiendo sólo a sus propios hábitos y temperamento, siempre será un desgraciado; pero si mira a la gran Seguridad, Cristo Jesús, sus perspectivas deprimentes pronto se transforman en gozo. Si nuestra fe fuera ejercida con más frecuencia, nos veríamos capacitados para ver más allá de las tristes mansiones de la tumba con la plena esperanza de la inmortalidad. Condensado de un Sermón de John Grove
El temor de la muerte se halla en toda carne. No es una señal de valor el no tenerlo. El vencerlo en la senda del deber es valor; el afrontar la muerte con paciencia es fe; pero el no temerla es, o bien un don especial de la gracia, o una insensibilidad peligrosa. Henry Edw. Manning
Vers. 5. El temor y el temblor vinieron sobre mí. Los murmullos misteriosos y solapados de la calumnia con frecuencia hacen que una mente noble les tema más que ante sus enemigos abiertos; podemos arrostrar el ataque de un enemigo franco, pero las conspiraciones cobardes y las intrigas nos desconciertan y angustian. C. H. S.
Temor. ¡Qué natural es esta descripción! Está en angustia, gime, solloza, suspira; su corazón está herido y no espera otra cosa que la muerte; esto produce temor, y produce temblor, que termina en la profunda aprehensión de una ruina inevitable e inminente que le abruma de horror. Ningún hombre ha descrito un corazón herido como David. Adam Clarke
Vers. 6. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Es una cobardía el huir de la batalla que Dios quiere que luchemos. Haríamos mejor en dar la cara al enemigo, porque no tenemos armadura a nuestra espalda. Necesitaba un método de transporte más veloz que las alas de la paloma para evitar la calumnia; se halla en mejor reposo el que no huye pero encomienda su caso a Dios.
Este texto era predilecto entre los antiguos teólogos y sobre él se han predicado algunos de los sermones más asombrosos.
Rastrearon en Plinio y Aldrovando en busca de las fábulas más disparatadas sobre las palomas, sus ojos, sus hígados, sus buches, incluso su estiércol, y luego hallaron toda clase de emblemas de cristianos en hechos y fábulas.
Griffith Williams se extiende minuciosamente en el hecho de que David no deseaba alas como de un saltamontes para saltar de flor en flor, como las almas apresuradas que saltan en religión pero no siguen perseverantes; ni como un avestruz, que no pierde contacto con el suelo aunque es un pájaro, así como los hipócritas, que nunca se elevan a las cosas celestiales; ni como un águila, o un pavo real, o un abejorro, o un cuervo, o un milano, o un murciélago; y después de haber mostrado de muchas maneras la semejanza entre la piedad y las palomas, habla de Hugo Cardinalis y de varios otros.
No creemos que fuera edificante llenar estas páginas de semejantes excentricidades. Esta frase del obispo Patrick basta: «Más bien deseaba que esperaba escapar.» No veía manera de escapar excepto por algún medio imposible o improbable. C. H. S.
Doquiera que el Salmista ponía el ojo, veía inscrita vanidad y aflicción. Un diluvio de pecado y de miseria cubría el mundo, de modo que, como la paloma de Noé, no podía hallar descanso para el pie, por lo que dirige su curso hacia el cielo, y dice: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Thos. Sharp en Consuelos divinos
Cuando los galos hubieron probado los vinos de Italia, buscaron el lugar de donde procedían las uvas y no estuvieron tranquilos hasta que llegaron allá. Del mismo modo puedes gritar: ¡Oh, si tuviera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Un creyente está dispuesto a perder el mundo para poder gozar la gracia; y está dispuesto a dejar el mundo para disfrutar de la gloria. Wm. Secker
Vers. 8. Me apresuran a escapar del viento borrascoso, de la tempestad. Había viento borrascoso y tempestad fuera, y lo que era peor, tumulto y alboroto en sus pensamientos. Un hombre puede escapar de las confusiones externas, pero, ¿cómo puede escapar de sí mismo? Thos. Sharp
Vers. 11. Sólo hay insidias en medio de ella. El mismo corazón de la ciudad estaba envilecido. En los lugares de autoridad el crimen se daba la mano con la calamidad. Los elementos más inicuos dominaban; la escoria flotaba; la justicia era desconocida; la población estaba desmoralizada; la prosperidad se había desvanecido.
Y la violencia y el fraude no se apartan de sus plazas. En todas partes, lenguas astutas intentaban persuadir a la gente con halagos. Los demagogos agitaban al pueblo. Su buen rey era difamado en todas formas, y cuando vieron que se marchaba, vilipendiaron a los gobernantes que él había elegido. El foro era un reducto de fraudes, una convención de astucia. ¡Pobre Jerusalén, víctima del pecado y de la vergüenza! ¡La virtud pisoteada y el vicio reinando! Sus solemnes asambleas interrumpidas, los sacerdotes habían escapado, el rey exiliado, las tropas sin disciplina dedicadas al pillaje. Había bastante desconcierto que queda reflejado en estos tres versículos.
Vers. 12. El lector hará bien observando lo preciso de la descripción del Salmista en su propio Salmo cuando dice: «Desmayo en mi queja», y «Suelta mis pensamientos», porque va de un punto a otro en su aflicción, deteniéndose acá y acullá, en una confusión de pausas breves que no dan idea clara de que cambia el tema.
Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado. Los reproches de nuestros íntimos, en quienes confiamos, son los que más hieren; y conocen bien nuestras peculiares debilidades, y pueden tocar las cuerdas más sensibles, y hablar de forma que más nos hiera. Podemos tolerar a Simeí, pero no podemos sufrir a Ahitofel.
Ni se alzó contra ml el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Si nuestros orgullosos enemigos se jactan acerca de nosotros, podemos ofrecer resistencia, pero cuando los que hacen ver que nos aman nos miran con desdén, ¿adónde iremos? Nuestro bendito Señor tuvo que sufrir su peor desengaño e infidelidad de un discípulo favorecido; no nos sorprendamos cuando se nos llama a seguir el camino que pisaron sus pies. C. H. S.
Vers. 13. Sino Tú. Con qué justicia podía haber señalado el Señor a Judas, y decir Sino Tú pero su espíritu manso advirtió al hijo de perdición en la forma más suave, y si Iscariote no hubiera sido, diez veces un hijo del infierno, habría renunciado a su infame propósito. C. H. S.
Vers. 14. Que andábamos en amistad en la casa de Dios. Hay una medida de impiedad de carácter detestable en el engaño que rebaja la unión de hombres que han hecho profesión de piedad. ¿Se ha de ver el mismo altar de Dios ensuciado por la hipocresía? ¿Han de verse las mismas asambleas del templo contaminadas por la presencia de la traición? Todo esto era verdad de Ahitofel y, hasta cierto punto, de Judas. Su unión con el Señor era a causa de la fe; estaban unidos en la más santa de las empresas; había sido enviado a dar el mensaje más lleno de gracia. Su cooperación con Jesús para servir sus fines abominables le marca como un primogénito del infierno. Mejor le hubiera sido no haber nacido.
Que todos los profesos engañosos sean advertidos por su fin, porque como Ahitofel, fue a su lugar por su propia mano, y retiene una horrible preeminencia en el calendario del crimen notorio. Aquí hay una fuente de quebranto del corazón para el Redentor, compartida por sus seguidores. De la nidada de la serpiente quedan aún algunas víboras que pican la mano que las acaricia y venden por plata a los que les han levantado a la posición en que pueden hacerse traidores abominables. C. H. S.
Vers. 15. Que la muerte les sorprenda. Los traidores de esta clase merecen la muerte; no hay vida en ellos. La tierra está contaminada por sus pisadas; silos espías son fusilados, mucho más deberían serlo estos villanos que acechan a traición. C. H. S.
Esta oración es una profecía sobre la ruina final y permanente de todos los que abierta o secretamente se oponen y se rebelan contra el Mesías del Señor. Matthew Henry
Desciendan vivos al Seo1. Aún en el vigor de la vida, que se hundan en el Seol; que cambien el goce de los vivos por el sepulcro de los muertos. Sin embargo, no hay necesidad de leer este versículo como una imprecación; es más bien una expectativa confiada, o una profecía.
Porque la maldad anida en sus moradas, en el interior de ellos. Hay justicia en el universo; el amor mismo la requiere; compadecer a los que se rebelan contra Dios no es virtud: oramos por ellos como criaturas, pero los aborrecemos como enemigos de Dios. Necesitamos en estos días guardarnos contra la iniquidad disimulada que simpatiza con el mal y considera el castigo como una crueldad y dureza de una época pasada. C. H. S.
Vers. 17. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré. Con frecuencia, pero no con demasiada frecuencia. Las ocasiones de gran necesidad requieren períodos más frecuentes de devoción. Los tres períodos escogidos son los más apropiados: el empezar, seguir y terminar el día con Dios es una sabiduría suprema. Cuando el tiempo, de modo natural, ha puesto un límite, allí hemos de acumular nuestras piedras para el altar. El Salmista dice que él va a orar siempre; seguirá en la oración a lo largo del día, e irá siguiendo al sol con sus peticiones. De día y de noche veía a sus enemigos ocupados (vers. 10), y por tanto él quería cubrir sus actividades con oración continua. C. H. S.
Esta era la costumbre de los hebreos piadosos (ver Daniel 6:10). Los judíos empezaban el día por la tarde, y por ello David menciona la tarde primero. Los rabinos dicen que los hombres deben orar tres veces al día porque el día cambia tres veces. Esto era observado en la iglesia primitiva; pero los tiempos variaban en los diferentes lugares.
Si nuestros cuerpos, pobres y débiles, necesitan el refrigerio del alimento tres veces al día, quien conoce nuestra propia debilidad dirá que necesita un refrigerio no menos frecuente para nuestros espíritus pobres y frágiles. Wm. S. Plumer
Vers. 19. Dios oirá, y los humillaré luego. Hacen ruido, también, como yo, y Dios también les oirá. La voz de la calumnia, de la malicia y el orgullo no sólo es oída por los que la sufren. Llega también al cielo; penetra en los oídos divinos, exige venganza y la tendrán.
Por cuanto ellos no se enmiendan ni temen a Dios. Su propio sentimiento reverencial hace que recuerde la atrevida impiedad de los inicuos; siente que sus tribulaciones le han llevado a su Dios, y declara que la prosperidad ininterrumpida de ellos ha sido la causa, en sus vidas, de un descuido tal del Altísimo. Es un hecho manifiesto que el placer y la comodidad prolongados producen las peores influencias en el hombre sin gracia; aunque las tribulaciones no los convierten, la ausencia de las mismas hace que su corrupta naturaleza se desarrolle más. El agua estancada se corrompe rápidamente. En verano cría insectos nocivos. El que no pasa por tribulaciones con frecuencia no hace caso de Dios. Es una prueba notable de la depravación humana que el hombre transforma la misericordia de Dios en nutrición para el pecado; el Señor nos salve de ello. C. H. S.
Vrs. 21. Los dichos de su boca son más blandos que la mantequilla. Elogia y unta al hombre que quiere perder. Le unta de halagos y de malicia. Cuidado con un hombre que tiene demasiada miel en la lengua; es una trampa de la que hay que sospechar. Las palabras suaves, blandas y untuosas son abundantes allí donde la verdad y la sinceridad son más escasas. C. H. S.
Vers. 22. Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará. No dejará para siempre caído al justo. El remedio que sugiere el Salmo, y quizá el único recurso en una dificultad de esta clase, en que los enemigos de la verdadera religión están luchando bajo la capa de la amistad, es anunciado por la voz profética de Dios: «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.» R. H. Ryland
Dios no se deleita en ver lágrimas en tus ojos y palidez en tu semblante; tus gemidos y sollozos no son música a sus oídos. Más bien quiere que te veas libre de tu carga echándosela sobre sus hombros, para que puedas regocijarte en su gozo y consuelo. Samuel Blackerby
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COMENTARIO DE SALMO 54

SALMO 54

Por Spurgeon.
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La monotonía es a menudo la muerte de la alabanza congregacional. La providencia es variada, y por ello deberían serlo nuestros cantos.
De los versículos 1 al 3, cuando la palabra Selah hace una pausa, el Salmista suplica a Dios; y luego, en el resto del Salmo, poniendo a un lado toda duda, canta un himno de triunfo gozoso. El vigor de la fe es la muerte de la ansiedad y el nacimiento de la seguridad. C. H. S.
David, cuyo atrevimiento es bien conocido en otras cosas, no se atreve a levantar sus manos, ni aun contra los enemigos de Dios, hasta que primero las haya elevado en humilde súplica al Señor pidiendo ayuda. J. Dolben
Vers. 1. Oh Dios, sálvame. Tú eres mi Salvador; a mi alrededor hay mis enemigos y los que colaboran con ellos. No tengo refugio. Todos me rechazan y me niegan cobijo. Pero Tú, oh Dios, me darás refugio y me librarás de todos mis enemigos. C. H. S.
Vers. 2. Escucha mi oración, oh Dios. Ésta ha sido siempre la defensa de los santos. En tanto que Dios tenga campos y aire libre, no podemos ser encerrados en la tribulación. Todas las demás armas es posible que sean inútiles, pero la oración siempre está disponible. Mas ¿de qué sirve la oración si Dios no la escucha? C. H. S.
Vers. 3. Porque extranjeros se han levantado contra mí. Sería mejor que ellos se ocuparan de sus propias cosas. C. H. S.
Y hombres violentos buscan mi vida. Los reyes generalmente acuñan sus propios semblantes. C. H. S.
No han puesto a Dios delante de sí. No tienen consideración para el derecho o la justicia, como si no supieran que hay Dios o no les importara. David consideraba que el ateísmo se hallaba en el fondo de la enemistad de los que le perseguían. Los hombres buenos son aborrecidos por causa de Dios, y ésta es una buena alegación a presentar contra ellos.
Selah. Basta ya de esto. C. H. S.
Vers. 4. «He aquí» -dice David-: «He presentado un hecho cierto, bien conocido, demostrado con una nueva prueba, digno de atención; la partícula he aquí contiene esta amplitud de significado.» Hermann Venema
He aquí, Dios es el que me ayuda. David veía enemigos por todas partes, y ahora con alegría mira al lado de sus defensores y ve a Uno cuya ayuda es mejor que toda la ayuda de los hombres; se siente lleno de gozo al reconocer a su divino Campeón, y grita: He aquí. No es éste un tema para la exaltación piadosa en todos los tiempos, el que el gran Dios nos proteja, a su propio pueblo: ¿qué importa el número y la violencia de nuestros enemigos cuando El levanta el escudo de su omnipotencia para preservamos y la espada de su poder para ayudarnos? Poco nos importan los desafíos del enemigo mientras tenemos la defensa de Dios. C. H. S.
Hay más gozo en la presencia de Dios que pena al sentir la tribulación, porque el pasaje «He aquí, Dios es el que me ayuda», es más consolador para David que no era gravosa para él la aspereza de sus amigos y la malicia de los extranjeros. David Dickson
El Señor está con los que sostienen mi vida. Es una gran misericordia tener a algunos amigos, pero mayor misericordia es ver que el Señor está en medio de ellos, porque, como con las cifras,, nuestros amigos cuentan como cero, en tanto que el Señor se pone El mismo como la gran Unidad delante de ellos.
Vers. 6. De todo corazón te ofreceré sacrificios. Espontáneamente te ofreceré ofrendas. Tan cierto está de su liberación, que ofrece un voto anticipadamente. Su gratitud rebosa y quiere llenar los altares de Dios de víctimas presentadas con alegría. Cuanto más recibimos, más hemos de entregar. Lo espontáneo de nuestros dones es un gran elemento en su aceptación: «El Señor ama al dador alegre.» C. H. S.

COMENTARIO SALMO 53

SALMO 53

Por Spurgeon.
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Título: «Al músico principal». Si el dirigente del coro tiene el privilegio de cantar los jubileos de la gracia divina, no por e119 debe desdeñar el canto de las miserias de la depravación humana. Esta es la segunda vez que se le confía este Salmo (ver Salmo 14), y por tanto tiene que tener más cuidado al cantarlo.
«Sobre Mahalat». La palabra Mahalat al parecer significa, en algunas formas de la misma, «enfermedad», y verdaderamente este Salmo es «El canto de la enfermedad del hombre»: la mancha mortal, hereditaria, del pecado. No es una copia del Salmo catorce enmendada y revisada por mano extraña; es otra edición por el mismo autor, que pone énfasis en ciertas partes y vuelve a escribirlas con otro propósito.
Tema: La naturaleza malvada del hombre se presenta aquí ante nuestra vista por segunda vez y, casi, en las mismas palabras inspiradas. Las repeticiones no son innecesarias. Somos lentos en aprender y hemos de ir línea tras línea. David, después de una larga vida, halló que los hombres no eran mejores entonces de lo que eran en su juventud. C. H. S.
Probablemente los dos Salmos se refieren a períodos distintos: el catorce, a la parte anterior del mundo, o a la historia judía; el cincuenta y tres, a un período posterior, quizá, entonces, aún en el futuro. Jehová, por medio de Cristo, se dice frecuentemente que mira al mundo para ver cuál es su condición, y siempre con el mismo resultado. «Toda carne se había corrompido por su camino» en los días de Noé, y «cuando el Hijo del Hombre venga», de nuevo se insinúa que no va a hallar casi «fe en la tierra». Los dos Salmos también se aplican a personas diferentes. R. Ryland en Los Salmos restaurados del Mesías
El estado de la tierra deberíamos sentirlo profundamente. El mundo postrado en la maldad debería ocupar gran parte de nuestros pensamientos. La culpa enorme, la contaminación inconcebible, el ateísmo provocador de esta provincia caída del dominio de Dios, podría ser un tema para nuestra meditación incesante y luctuosa. Para hacer más hincapié en ello e impresión en nosotros, pues, el Salmo repite lo que ya ha cantado en el Salmo 14. Andrew A. Bonar
Este Salmo es una variación del Salmo 14. En cada uno de estos dos Salmos ocurre siete veces el nombre de Dios. En el Salmo 14 es tres veces Elohim y cuatro veces Jehová; en el Salmo presente es siete veces Elohim. Christopher Wordsworth
1. El hecho del pecado. Dios es un testigo del mismo.
2. La culpa del pecado. Es iniquidad (vers. 1, 4).
3. La fuente del pecado. ¿Por qué son tan malos los hombres?
4. La locura del pecado. Es un necio el que alberga pensamientos tan corruptos.
5. La inmundicia del pecado. A pesar de toda la decencia que pretenden los pecadores orgullosos, es cierto que la maldad es lo más nefasto del mundo.
6. El fruto del pecado. Ved hasta qué grado de barbaridad lleva finalmente a los hombres.
7. 7 El temor y la vergüenza que siguen al pecado (vers. 5). Matthew Henry
Vers. 1. Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Y esto es lo que le hace un necio. El ser un necio le hace hablar conforme a su naturaleza; el ser un gran necio le hace meterse en un gran tema y llegar a una conclusión disparatada. El ateo, moral y mentalmente es un necio, un necio en el corazón así como un necio en la cabeza; un necio en lo moral así como en la filosofía. Con la negación de Dios como punto de partida, podemos llegar a la conclusión de que el progreso del necio es rápido, tumultuoso, ruinoso. El que empieza en la impiedad está listo para todo. Una vez se ha interpuesto el «No hay Dios», significa que no hay ley, ni orden, ni restricción a la concupiscencia, ni límite a la pasión. C. H. S.
Es en su corazón que lo dice; éste es el deseo secreto de todo pecho no convertido. Si el pecho de Dios estuviera al alcance de los hombres, lo habrían apuñalado un millón de veces, en un momento. Cuando Dios se manifestó en la carne era hermoso; El no tenía pecado; El fue por el mundo haciendo bienes sin cesa, y,,con todo, le prendieron, le colgaron de un madero, se mofaron de El y le escupieron encima. Y ésta es la forma en que los hombres tratarían a Dios silo tuvieran de nuevo a mano.
Aprendamos. Primero: La corrupción espantosa del corazón humano, el nuestro. Me atrevo a decir que no hay un hombre no convertido presente que tenga la más remota idea de la monstruosa maldad albergada en su pecho. Espera a que llegue al infierno, y va a irrumpir sin restricciones. Pero, con todo, permíteme que te diga que tienes un corazón que mataría a Dios si pudiera. Si el pecho de Dios se hallara a tu alcance y de un golpe pudieras librar al universo de Dios, tu corazón es capaz del acto. Segundo: El asombroso amor de Cristo. «Cuando aún éramos enemigos, Cristo murió por nosotros.» Robert Murry M'cheyne
Se han corrompido. Es inútil hacerles el cumplimiento de decir que son sinceros al dudar y pensar, pues lo que son, es corruptos. Se considera y trata el ateísmo hoy en día con guantes de cabritilla; no es un error inofensivo, sino que es un pecado ofensivo, putrefacto, y los justos tendrían que verlo bajo esta luz. Todos los hombres, en cuanto son más o menos ateos en espíritu, son también corruptos en este mismo grado; su corazón es repulsivo, y su naturaleza moral corrupta. C. H. S.
E hicieron abominable maldad. Si todos los hombres no son exteriormente viciosos, hay que explicarlo por el poder de otros principios mejores, pero dejados al espíritu del «No hay Dios», tan universal en la Humanidad, no producirían nada más que actos en extremo detestables. C. H. S.
No hay quien haga el bien. El necio típico se reproduce en toda la raza; sin una sola excepción, los hombres han olvidado el camino recto. Esta acusación se hace dos veces en el Salmo, y la repite por tercera vez el inspirado apóstol Pablo, y es una acusación solemne y extensa, pero Aquel que no puede errar, sabe lo que hay en el hombre; no pondrá más a cargo del hombre de lo que puede probar. C. H. S.
Vers. 2. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres para ver si había alguno sensato que buscara a Dios. Lo hizo en épocas pasadas y sigue haciéndolo desde su alto observatorio. Si hubiera habido un hombre entendido, un verdadero amante de su Dios, el ojo divino lo habría descubierto.
Los paganos puros y los salvajes admirables de que hablan tanto los hombres no son visibles, al parecer, a los ojos del Omnisciente, siendo así que viven sólo en el reino de la imaginación. El Señor no buscaba grandes gracias, sino sólo sinceridad y deseo recto, pero no pudo hallarlos. Vio todas las naciones, y los hombres de todas las naciones, y los corazones de todos los hombres, y los movimientos de cada corazón, pero no vio una cabeza clara ni un corazón limpio entre todos ellos. Donde los ojos de Dios no ven un signo favorable, podemos estar seguros que no hay ninguno. C. H. S.
Vers. 3. Se habían corrompido en masa (neelachu). Se han vuelto rancios, han fermentado como la leche que se vuelve agria, sin valor. Adam Clarke
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. La raza humana caída, dejada a su propia energía, no ha producido un solo hombre que ame a Dios o haga lo santo; ni nunca lo habrá. La gracia ha de interponerse, o no se hallará ningún ser humano que siga lo bueno y verdadero. Este es el veredicto de Dios después de mirar la raza. ¿Quién puede contradecirlo? C. H. S.
Los hombres malos no sólo son culpables de pecados de comisión, habiendo hecho iniquidades abominables, sino que también son culpables de pecados de omisión. De hecho, nunca han realizado un solo acto santo. Pueden ser morales, decentes, amables, e incluso pertenecer a la iglesia; pero «no hay ninguno que haga bien, ni uno». Wm. S. Plumer
Vers. 5. Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusula y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí qué infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins
Vers. 4. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad? La conciencia es un medio para frenar y restringir, controlar y reprender a la naturaleza corrupta y las formas crecientes de la misma. No está en calidad de habitante nativo, sino como una guarnición plantada en una ciudad rebelde por el gran Gobernador del mundo, para mantener la rebelión de sus habitantes dentro de límites, pues de otro modo estallaría en una indescriptible confusión. Thomas Goodwin
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan. No tienen con-ciencia ni escrúpulos. El obrar mal es para ellos tan común como el comer un bocado de pan.
Vers. 5 Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusa y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí que infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins
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COMENTARIO SALMO 52

SALMO 52

Por Spurgeon.
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Título: «Al músico principal». Incluso los Salmos cortos, que sólo registran un caso de la bondad del Señor y reprenden, aunque sea brevemente, el orgullo del hombre, son dignos de ser cantados por nosotros. Cuando vemos que cada Salmo es dedicado al «músico principal», debe hacernos valorar nuestro Salterio y enseñarnos a no alabar al Señor de modo descuidado. «Masquil». Un Salmo con instrucción. Incluso la malicia de un Doeg puede proporcionar instrucción a un David. «Salmo de David». El era el objeto principal del aborrecimiento extremo de Doeg y, por tanto, la persona más apropiada para sacar del incidente la lección que lleva incluida en sí.
Vers. 1. ¿Por qué te jactas de maldad, oh tirano? Doeg no tenía mucho de qué alabarse, por haber procurado la matanza de un grupo de sacerdotes indefensos. Un hombre poderoso, sin duda, que mataba a otros hombres que nunca habían tocado una espada. Debía sentirse avergonzado de su cobardía. ¡No había motivo para su exultación! Títulos de honor que no son sino una ironía cuando el que los lleva es cruel y mezquino. C. H. S.
La misericordia de Dios dura todo el día. Contrasta la bondad de Dios con el poder y riqueza de Doeg, y el fundamento de la bondad de Dios, que permanece para siempre y se muestra efectiva. Hermann Venema
Vers. 2. Como navaja afilada su lengua trama engaños. La manera astuta y hábil de ejecutar una intriga malvada ni esconde ni atenúa su maldad. El asesinato con una navaja afilada es tan cruel como matar con un hacha. Una mentira formulada con maña y facilitada por el aceite del ingenio es una locura igual al intento burdo para engañar. William S. Plumer
Vers. 3. Selah. Hagamos una pausa y consideremos al mentiroso altanero y fanfarrón. Doeg ya no existe, pero hay otros perros que ladran al pueblo de Dios. El ganadero de Saúl está enterrado, pero el diablo tiene a otros que de buena gana llevarían a sus santos como ovejas al matadero.
Vers. 4. Has amado. Te gusta el lenguaje soez y bajo.
Palabras perniciosas. Hay palabras que, como la boa constrictora, se tragan al animal entero, o como los leones, que los despedazan primero; estas palabras las mentes malvadas las tienen en gran estima. Su oratoria es siempre furiosa y sanguinolenta. Emplean lo que puede provocar más fácilmente las pasiones más bajas de los hombres, y creen que el alimentar la locura de los inicuos es hacer gala de elocuencia de primer orden.
¡Oh engañosa lengua! Los hombres pueden decir cosas perniciosas, y hacerlo bajo el pretexto de justicia. Dicen que sienten celo por el derecho, pero lo que procuran es derribar la verdad y la santidad, y lo hacen con astucia, bajo pretextos que son transparentes.
Vers. 7. He aquí. Mirad aquí, y leed el epitafio de un hombre poderoso, que se enseñoreó orgullosamente durante su corta hora y puso su talón sobre el cuello de los escogidos del Señor.
No puso a Dios por su fortaleza. ¡He aquí el hombre, grande, vanidoso! Fundó su fortaleza, no en Dios; se glorió en su poder, no en el Todopoderoso. ¿Dónde se encuentra ahora? ¿Qué tal le ha ido en la hora de su necesidad? Contemplad su ruina y recibid instrucción.
Si no que confió en la multitud de sus riquezas. Se enorgullecía de los bienes que había recogido y los atropellos que había cometido. La riqueza y la maldad eran sus compañeras; en combinación eran un monstruo. Cuando el diablo es el amo de la bolsa, es un diablo de veras. Beelzebú y mamon calientan juntos el horno siete veces más para el hijo de Dios, pero al fin sólo consiguen su propia destrucción. Siempre que vemos hoy a un hombre eminente en el pecado y en hacienda, haremos bien considerando su fin y poniendo este versículo en nuestra mente como su epitafio. C. H. S.
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COMENTARIO SALMO 51

SALMO 51

Por Spurgeon.
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Título: «Al músico principal.» Por tanto, no fue escrito para meditación privada solamente, sino para el servicio público de canto. Apropiado para la intimidad de la penitencia individual, este Salmo incomparable se adapta también para una asamblea de pobres en espíritu. «Un Salmo de David.» Es maravilloso, pero es un hecho que ha habido escritores que han negado la paternidad de David para este Salmo, si bien sus objeciones son frívolas; el Salmo es por completo de David. Sería más fácil imitar a Milton, Shakespeare o Tennyson que a David. Su estilo es totalmente sui generis, y es tan distinguible como el diseño de Rafael o el colorido de Rubens.
No puede excusarse el gran pecado de David, pero hay que recordar que su caso presenta una serie de coincidencias especiales. Era un hombre de pasiones fuertes, y un monarca oriental con poder despótico; ningún otro rey de su tiempo habría sentido la menor compunción por un acto así, y por ello no estaba rodeado por las restricciones de la costumbre y la asociación que, cuando son infringidas, hacen la ofensa más escandalosa.
Él nunca insinúa ninguna forma de atenuante, ni mencionamos nosotros estos hechos con miras a excusar su pecado, que era detestable en el más alto grado; sino para advertencia a los demás, y que reflexionen que la licencia que se permiten ellos mismos en estos días puede tener consecuencias y culpa más grave que en el caso del Rey de Israel que cometió este yerro. Cuando recordamos su pecado, insistamos principalmente en su penitencia y en la larga serie de castigos que siguieron y que hicieron del resto de su vida una historia tan luctuosa. C. H. S.
Este Salmo es la joya más preciosa de todo el Libro, y contiene instrucción tan importante y doctrina tan grande que la lengua de los ángeles no podría hacer justicia a su pleno desarrollo. Victorinus Strigelius
Este Salmo es titulado con frecuencia y apropiadamente «La Guía del Pecador». En algunas versiones es una ayuda para el pecador arrepentido. Atanasio recomienda a algunos cristianos, a quienes está escribiendo, que lo repitan cuando se despierten por la noche. Todas las iglesias evangélicas están familiarizadas con él. Lutero dice: «No hay otro Salmo que sea cantado u orado con mayor frecuencia en la iglesia.» Este es el primer Salmo en que tenemos la palabra Espíritu usada en su aplicación al Espíritu Santo. William S. Plumer
Éste es el más conmovedor de todos los Salmos, y estoy seguro que es uno de los que me son más aplicables. Parece haber sido la efusión de un alma dolorida por el sentimiento de una trasgresión seria y reciente. Dios mío, tanto si es reciente como si no lo es, haz-me sentir la enormidad de mis múltiples ofensas y no recuerdes contra mí los pecados de mi juventud. Thomas Chalmers
Vers. 1. Ten piedad de mí, oh Dios. David apela al instante a la misericordia de Dios, antes incluso de mencionar su pecado. La vista de la misericordia es buena para los ojos que duelen del llanto penitencial. El perdón del pecado siempre ha de ser un acto de pura misericordia, y por tanto es a este atributo que ha de dirigirse el pecador despertado. C. H. S.
No me atrevo a decir mi Dios, porque esto sería presunción. Te he perdido a Ti por mi pecado, me he distanciado de Ti al seguir al enemigo, y por tanto no soy limpio. No me atrevo a acercarme a Ti, sino que me quedo a distancia y elevo mi voz con emoción y contrición de corazón, y clamo y digo: «Ten piedad de mí, oh Dios.» Del Comentario sobre los siete Salmos penitenciales, de fuentes antiguas, por el Rev. Forbes, obispo de Brechin
Conforme a la multitud. Los hombres se quedan aterrorizados ante la multitud de sus pecados, pero aquí hay consuelo: nuestro Dios tiene multitud de misericordias. Si nuestros pecados fueran en número como los cabellos de nuestra cabeza, las misericordias de Dios son como las estrellas de los cielos; y como El es un Dios infinito, sus misericordias son infinitas; si, muchas más que nuestros pecados, como Él mismo está por encima de nosotros pobres pecadores. Archibald Symson
Vers. 2. Lávame afondo de mi maldad. El tinte es en sí indeleble, y yo, pecador, he permanecido sumergido en él largo tiempo, hasta que el carmesí ha quedado fijado; pero, Señor, lávame, lávame y lávame de nuevo, hasta que la última mancha haya desaparecido y no quede rastro en mí de mi contaminación. El hipócrita se contenta con que sean limpiados sus vestido,; pero el verdadero penitente dama: «Lávame a mí.» Uno de los pecados es contra Betsabe, que sirvió para mostrar al Salmista toda la montaña de su iniquidad, de la cual este hecho nefando era sólo una piedra desprendida. Su deseo es librarse de toda la masa de su inmundicia, que, aunque poco notada antes, ha pasado a ser un terror horrible y alucinante para su mente. C. H. S.
De donde aprendemos qué cosa tan vil, asquerosa y miserable es el pecado a la vista de Dios; tiñe el cuerpo del hombre, y tiñe su alma, y le hace más vil que la más vil de las criaturas; ningún sapo es más vil y repugnante a la vista del hombre que un pecador manchado y contaminado por el pecado a la vista de Dios, hasta que es limpiado y lavado en la sangre de Cristo. Samuel Smith
Y límpiame de mi pecado. Esta es una expresión más general, como si el Salmista dijera: «Señor, si no basta con lavarme, prueba otro medio; si el agua no sirve, prueba el fuego; no dejes nada sin probar, para que pueda ser purificado. Líbrame de mi pecado por el medio que sea, por todos los medios, sólo purifícame por completo, y no dejes culpa en mi alma.» No es por causa del castigo que dama, sino por el pecado.
Muchos criminales están más alarmados ante la horca que en presencia del crimen que los lleva a ella. El ladrón se deleita en el pillaje, aunque teme la cárcel. No es así David; el pecado le trastorna por ser pecado; sus gritos más penetrantes son contra el mal de su trasgresión y no contra las penosas consecuencias de la misma. Cuando tratamos seriamente con nuestro pecado, Dios nos trata cuidadosamente a nosotros. Cuando aborrecemos lo que aborrece el Señor, Él pronto va a poner fin al tormento y nos devolverá el gozo y la paz. C. H. S.
El pecado es repugnante: pensar en él, hablar de él, escuchar acerca de él, hacerlo; en una palabra, sólo hay en ello ruindad y vileza. Arcribald Symson
Vers. 3. Porque yo reconozco mis delitos. Parece decir: «Hago plena confesión de ellos.» No es esto lo que alego para obtener perdón, sino que es una evidencia clara de mi necesidad de misericordia, y soy por completo incapaz de buscarla en otra dirección.
Y mi pecado está siempre delante de mí. Mi pecado, en conjunto, nunca se aparta de mi mente; está oprimiendo mi espíritu sin tregua. Lo pongo ante Ti porque está siempre delante de mí; Señor, apártalo de Ti y de mí. Para una conciencia despierta, el dolor, a causa del pecado, no es pasajero y ocasional, sino intenso y permanente, y esto no es una señal de la ira divina, sino más bien un prefacio seguro del favor inminente. C. H. S
David confiesa y admite su pecado como propio. Aquí está nuestra riqueza: ¿qué es lo que podemos llamar nuestro sino el pecado? Nuestro alimento y vestido, las cosas necesarias para la vida, son algo prestado. Venimos al mundo, hambrientos y desnudos; pedimos prestadas estas cosas y no merecemos ninguna aquí. Nuestro pecado vino con nosotros, como confiesa después David. Tenemos derecho por herencia al pecado, recibiéndolo por la transmisión de nuestros padres; tenemos derecho a poseerlo. Como Job: «Tú me haces poseer los pecados de mi juventud.» Samuel Page
Vers. 4. Contra Ti, contra Ti solo he pecado. Un pecado de debilidad puede admitir algo de excusa; un pecado de ignorancia puede encontrar excusa; pero un pecado de desafio no tiene defensa. Sir Richard Baker
Hay una pena de origen divino que lleva al hombre a la vida; y esta pena es obrada en el hombre por el Espíritu de Dios, y en el corazón del que es piadoso; que lamenta el pecado porque ha ofendido a Dios, que es tan tierno y dulce como Padre hacia él. Y aunque no hubiera cielo que perder ni infierno que obtener, con todo, está triste y apenado en el corazón, porque ha agraviado a Dios. John Welch
Y he hecho lo que es malo delante de tus ojos. El cometer una traición en el mismo tribunal del rey y delante de sus ojos es una verdadera insolencia; David sentía que su pecado había sido cometido en toda su repulsividad mientras Jehová le estaba mirando. Nadie excepto el hijo de Dios se preocupa del ojo de Dios, pero donde hay gracia en el alma está refleja la culpa espantosa ante el acto malo, cuando recordamos que Dios a quien ofendimos estaba presente cuando se cometía la trasgresión.
Vers. 5. Mira que en maldad he sido formado. David está anonadado por el descubrimiento de su pecado innato, e inmediatamente lo pone delante. Esto no es con la intención de justificarse, sino más bien de completar la confesión. Es como si dijera: «No sólo he pecado esta vez, sino que soy por mi propia naturaleza un pecador. La fuente de mi vida está contaminada ya en su comienzo. Las tendencias por mi nacimiento están desequilibradas: me inclino a las cosas prohibidas. La mía es una enfermedad constitucional, que hace mi misma persona detestable para tu ira.»
Y en pecado me concibió mi madre. Vuelve a los primeros instantes de su ser, no para culpar a su madre, sino para reconocer las raíces más profundas de su pecado. Negar el pecado original y la corrupción natural que nos enseña la Escritura es ponerse frente a frente de la misma. Sin duda, a los hombres que se revuelven contra esta doctrina es necesario que les enseñe el Espíritu Santo cuáles son los primeros principios de la fe. C. H. S.
Vers. 5, 6. Es un mirar de asombro, como hallándose delante del grande y santo Dios; y, por tanto, lo hace seguir de otro (en el original), dirigido a Dios: «Mira, Tú amas la verdad en lo íntimo.» Y es como si dijera en ambos: «¡Oh, hasta qué punto estoy abrumado cuando me miro, por un lado, a mí mismo y veo lo infinitamente corrupto que soy en la misma constitución de mi naturaleza, y, por otro, contemplo y considero qué Dios tan infinitamente santo eres Tú, en tu naturaleza y ser, y qué santidad es la que requieres! ¡Estoy del todo abrumado al darme cuenta de las dos cosas, y no puedo mirar más, ni aun a Ti, oh Santo Dios!» Thomas Goodwin
Vers. 6. Tú amas la verdad en lo íntimo. Dios exige realidad, sinceridad, verdadera santidad, fidelidad del corazón. No tiene interés en la pureza pretendida; mira la mente, el corazón, el alma. El Santo de Israel siempre ha estimado a los hombres en su naturaleza interior, y no en lo que profesan exteriormente; para El, lo interior es tan visible como lo exterior, y juzga rectamente que el carácter esencial de una acción se halla en el motivo del que la ejecuta.
Vers. 7. Purifícame con hisopo. Dame la realidad simbolizada por las ceremonias legales. Este pasaje debe ser leído como la voz de la fe, así como una oración, y dice: «Límpiame con hisopo, y seré limpio.» Sucio como estoy, hay tal poder en la propiciación divina que mi pecado desaparecerá.
Y quedaré más blanco que la nieve. Nadie sino Tú puede emblanquecerme, pero Tú puedes en tu gracia rehacer la naturaleza y ponerla en su estado más puro. La nieve pronto recoge humo y polvo; se derrite y desaparece; Tú puedes darme una pureza permanente. La nieve es blanca por debajo, así como en la superficie; Tú puedes obrar con una pureza semejante en mí y hacerme tan limpio que sólo con una hipérbole -más blanco- se pueda expresar mi condición inmaculada. Señor, ¡hazlo!; mi fe cree que lo harás, y sabe bien que puedes hacerlo.
Las Escrituras contienen pocos versículos en que se exprese una le tan plena como ésta. Considerando la naturaleza del pecado y el profundo sentido que tiene el Salmista del mismo, es una fe gloriosa la que puede ver en la sangre un mérito más que suficiente para purificarla enteramente. C. H. S.
Pero, ¿cómo es posible esto? Todos los tintes de la tierra no pueden teñir el rojo y volverlo blanco; ¿cómo es posible, pues, que mis pecados, que son rojos como el carmesí, puedan ser hechos más blancos que la nieve? Realmente esta retrogradación no es obra del arte humano; tiene que ser obra de Aquel que hizo retroceder diez grados el sol en el reloj de Acaz; porque Dios tiene un salitre de gracia capaz no sólo de desvirtuar el rojo de los pecados carmesí, sino la negrura de los pecados mortales y dejar el alma blanca y pura.
Pero la blancura como la que se manifiesta en la nieve no va a ser útil, porque, como en el caso de Guejazí, que «salió de delante de Elías leproso y blanco como la nieve», lo que necesitamos, según dice Da-vid, es ser hechos «más blancos que la nieve». Y esta blancura es la que se obra en nosotros por dentro al ser lavados por Dios, porque no hay nieve que sea tan blanca a los ojos de los hombres como la del alma limpiada de pecado a los ojos de Dios. Sir Richard Baker
Vers. 8. Hazme oír gozo y alegría. Así como el cristiano puede ser el hombre más apenado del mundo, así también no hay otro más gozoso que él, porque la causa de su gozo es la mayor. Y al ser su mi seria grande, su liberación es grande, y por ello su gozo es máximo. Archibald Symson
Y se recrearán los huesos que has abatido. David gemía no por meras heridas de la carne; sus potencias más firmes y tiernas estaban «quebrantadas, desmenuzadas»; su humanidad había sido dislocada, magullada. Con todo, si el que había triturado quería curar, cada herida pasaría a ser una boca para el canto; cada hueso, temblando antes en la agonía, una fuente de intenso deleite. La figura es atrevida, y lo mismo el suplicante. Está pidiendo una gran cosa: busca gozo para un corazón pecaminoso, música para los huesos abatidos. ¡Una adoración asombrosa de ser enviada a cualquier parte excepto al trono de Dios! Más asombrosa allí aún, de no ser por la cruz en que Jehová Jesús llevó nuestros pecados en su cuerpo en el madero. C. H. S.
Vers. 9. Oculta tu rostro de mis pecados. Dice en el tercer versículo que su pecado está siempre dlelante de su vista, y ahora ruega que Dios lo quite de la vista de El. Este es un orden correcto. Si tenemos nuestros pecados frente a nuestros ojos para considerarlos, Dios los echará tras su espalda para perdonarlos; pero silos recordamos y nos arrepentimos, El los olvidará y los perdonará. William Cowper
Borra todas mis maldades. Si Dios no esconde su rostro de nuestro pecado, tiene que esconderlo para siempre de nosotros; y si El no borra nuestros pecados, tiene que borrar nuestros nombres del libro de la vida.
Vers. 10. ¡Crea! ¿Qué? ¿De tal forma nos ha destruido el pecado que el Creador tiene que ser invocado de nuevo? ¡Qué ruina ha obrado el mal entre la Humanidad! Crea en mí. Yo, en mi fábrica externa, existo todavía; pero estoy vacío, desierto por dentro. Ven, pues, y que tu poder sea visto en una nueva creación dentro de mi yo caído. Tú hiciste a un hombre en el mundo al principio; Señor, haz un nuevo hombre en mi.
Un corazón limpio. En el versículo siete ha pedido ser limpiado; ahora busca un corazón apropiado a este estado de limpieza; pero no dice: «Limpia mi viejo corazón»; tiene demasiada experiencia en la inutilidad de la vieja naturaleza. Quiere el viejo hombre enterrado como algo muerto, y que una nueva creación ocupe su lugar. Nadie sino Dios puede crear, sea un nuevo corazón o una nueva tierra.
Vers. 11. No me eches de delante de Ti. No me eches como inútil; no me expulses, como a Caín, de tu presencia, de tu rostro y de tu favor. Permíteme estar sentado entre los que participan de tu amor, aunque sea atendiendo la puerta. Merezco que se me niegue para siempre la entrada en tus atrios; pero, oh buen Señor, permíteme este privilegio todavía, que es tan caro para mí como la vida.
Vers. 12. Devuélveme el gozo de tu salvación. Nadie sino Dios; puede volver este gozo; El puede hacerlo; nosotros podemos pedirle lo hará para su propia gloria y nuestro beneficio. Este gozo no viene al principio, pero sigue al perdón y la purificación; en este orden es seguro, en otro es vana presunción y delirio insano. C. H. S.
Es un gran consuelo para el hombre que ha perdido su recibo por una deuda pagada el recordar que la persona con quien trata es buena y justa, aunque él no pueda hallar de momento la prueba del pag9. El Dios con quien tratas es un Dios de gracia; lo que has perdido, El puede restaurarlo (la evidencia de tu gracia, quiero decir). William Gurnall
¿Cómo puede restaurar Dios lo que no quitó? Porque, ¿puedo yo acusar a Dios de haberme quitado el gozo de su salvación? Oh Dios de gracia, no te acuso de habérmelo quitado, sino que yo lo he perdido. Sir Richard Baker
Renueva un espíritu recto dentro de mí. Me siento tentado a pensar que ahora soy un cristiano firme y que he vencido este deseo y el otro, siempre y cuando estoy en el hábito de la gracia opuesta, de modo que no hay temor; puedo aventurarme muy cerca de la tentación, más cerca que los demás.
Esto es una mentira de Satán. Podría lo mismo pensar que la pólvora, con el hábito, adquiere el poder de resistir el fuego, de modo que no la afectará la chispa. Cuando la pólvora está mojada resiste la chispa, pero cuando está seca, está a punto de explotar al primer contacto. En tanto que el Espíritu reside en mi corazón, me amortigua para el pecado; de modo que si legalmente tengo que pasar por la tentación, puedo contar que Dios me llevará al otro lado incólume. Pero cuando el Espíritu me deja, soy como la pólvora seca. ¡Oh, dame un sentimiento bien claro de esto! Robert Murray Mcheyne
Una madre amante escoge el lugar apropiado y el momento oportuno para permitir que su hijo se caiga; el niño está aprendiendo a andar y se excede en su confianza, por lo que si se pone en un lugar peligroso, poseído de toda su confianza, puede causarse grave daño al caer. Así que le permite que caiga en un lugar y una forma en que no pueda causarse mucho daño, un daño saludable, pero no peligroso. Ahora ha perdido su confianza y se agarra con más asiduidad al brazo fuerte de su madre, que le sostiene en todos sus pasos.
Así David, este niño del gran Dios, ha caído; es una caída grave, y sus huesos están fracturados, pero ha sido, con todo, una lección provechosa para él; ya no tiene confianza en sí mismo; su confianza no está ahora en el brazo de carne. «Renueva un espíritu recto dentro de mí» Thomas Alexander
Vers. 13. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos. Los cazadores furtivos redimidos son los mejores guardabosques. El haber sido perdonado le será útil, porque ha sido enseñado en la escuela de la experiencia, y su manera va a ser convincente, porque hablará con simpatía, como uno que siente lo que declara. La audiencia que el Salmista escogería es digna de ser notada: instruirá a los transgresores como él mismo; los demás pueden despreciarlos, pero «un compañero de fatigas crea un lazo de simpatía». Si es indigno de edificar a los santos, se arrastrará con los pecadores y les hablará humildemente del amor divino.
Vers. 14. Líbrame de la sangre derramada. Él había sido causa de la muerte de Urías el heteo, un súbdito suyo fiel y leal, y ahora confiesa el hecho. Además, su pecado de adulterio era una ofensa capital, y él admite que es digno de muerte. Los penitentes sinceros no procuran hacer frases elegantes para confesar sus pecados, sino que van al grano y llaman al pan, pan y al vino, vino, y se lo sacan del pecho. ¿Qué otro curso puede ser racional al tratar con el Omnisciente?
Oh Dios, Dios de mi salvación. No se había atrevido a llegar tan cerca antes. Hasta ahora había dicho sólo ¡oh Dios!, pero ahora exclama: «Oh Dios de mi salvación.» La fe aumenta con el ejercicio de la oración. Confiesa su pecado de modo más claro en este versículo que antes, y, con todo, trata con Dios con más confianza; el ir hacia arriba y al mismo tiempo hacia abajo es algo perfectamente compatible. Nadie sino el rey puede remitir la pena de muerte; por tanto, es un gozo para la fe que Dios sea el Rey, y que El sea el autor y consumador de nuestra salvación.
Y mi lengua cantará tu justicia. Uno podría más bien haber esperado que dijera: «Y mi lengua cantará tu misericordia»; pero David puede ver el camino divino de la justificación, esta justicia de Dios de la que Pablo habló más tarde, por la cual los impíos son justificados, y promete cantar, sí, y cantar con gozo sobre los caminos de la misericordia justa.
Después de todo, es la justicia de la divina misericordia que es su maravilla suprema. Observa que David, en el último versículo, se ofrece para predicar, y ahora para cantar. No podemos nunca hacer demasiado para el Señor, a quien debemos más que nuestro todo. Si pudiéramos ser predicadores, porteros, cantores, cuidadores, todo en uno, todo ello no sería bastante para mostrar nuestra gratitud. Un gran pecador perdonado se vuelve un buen cantor. El pecado tiene una voz resonante, y así debe ser nuestro agradecimiento. No cantaremos nuestras propias alabanzas si somos salvados, sino que nuestro tema será el Señor nuestra justicia, en cuyos méritos somos justamente aceptados en justicia.
Vers. 15. Y publicará mi boca tu alabanza. Si Dios le abre la boca, es seguro que es para obtener su fruto. Según sea el guardián de la puerta es el carácter de lo que sale de los labios del hombre; cuando las que abren la puerta son la vanidad, la ira, la falsedad y las pasiones, salen de ella las peores maldades. C. H. S.
Si deseamos guardar la puerta de la casa de Dios, roguemos a Dios primero que seamos, buenos guardadores de la puerta de nuestra propia casa, para que El cierre nuestra boca contra palabras impropias y abra la puerta de nuestros labios «para que nuestra boca publique su alabanza». Esta era la oración de David, y debería ser tu práctica, para lo cual observa tres puntos especialmente: ¿Quién?: El Señor; ¿qué?: abre mis labios; ¿por qué?: para que mi boca publique tu alabanza. John Boys
David pide que sus labios sean abiertos; en otras palabras, que Dios le dé motivo de alabanza. El significado que solemos dar a la expresión es que Dios dirija su lengua por medio del Espíritu de modo que le haga apto para cantar sus alabanzas. Pero, aunque sea verdad que Dios ha de proveernos las palabras, y que si no lo hace no podemos por menos que quedar en silencio, David parece dar a entender que debe callar hasta que Dios le llame al ejercicio de la acción de gracias al concedernos el perdón. Juan Calvino
Vers. 16, 17. ¿Es algo roto útil aún para algo? ¿Podemos beber en un vaso roto? ¿Podemos apoyarnos en un cayado roto? Aunque otras cosas puedan quedar peores por haber sido rotas, con todo, el corazón nunca está en mejores condiciones que cuando está quebrantado o partido, porque si no está partido no podemos ver lo que hay dentro; aunque Dios ama un corazón entero en su afecto, pese a ello, ama el corazón quebrantado en el sacrificio. Sir Richard Baker
Vers. 17. Sacrificio es para Dios un espíritu quebrantado. Cuando el corazón lamenta su pecado, Tú te complaces más que cuando los becerros sangran bajo el cuchillo. C. H. S.
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COMENTARIO SALMO 50

SALMO 50

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Título: «Salmo de Asaf». Este es el primer Salmo de Asaf, pero no sabemos si fue la producción de este eminente músico o meramente era dedicado a él. Los títulos de doce Salmos llevan su nombre, pese a lo cual no sabemos si hemos de adscribirle la paternidad a él, porque varios de estos Salmos son de fecha demasiado tardía para haber sido compuestos por el mismo autor que los otros. C. H. S.

Vers. 3. ¡Vendrá nuestro Dios! ¡Que venga nuestro Dios! Una oración para apresurar su advenimiento, como en Apocalipsis 22:20. Pool's SINOPSIS

Un fuego consumidor hay delante de él. Como Él dio su ley en fuego, así también en fuego será requerida. John Trapp

Vers. 5. Juntadme mis santos. Id, mensajeros veloces, y separad lo precioso de lo vil. Recoged el trigo del granero celestial. Que los elegidos, por más que estén desde tiempo esparcidos, marcados por mi gracia selectiva como mis santificados, sean ahora congregados en un lugar.

No todos los que parecen santos lo son; es necesario hacer una separación; por tanto, que todos los que profesan ser santos se reúnan delante de mi trono de juicio y que oigan la Palabra que va a escudriñar y poner a prueba a todos, para que puedan ser hallados los falsos y los verdaderos revelados. C. H. S.

Recuerda esta verdad importante: que los cristianos son llamados a ser santos por el Evangelio; que vosotros sois cristianos, no ya por vuestra ortodoxia, sino por vuestra santidad; que sois santos ni un punto más allá de lo que sois santos en vuestra conducta.

El pueblo de Dios da evidencia de ser santo por su conducta piadosa. «Por sus frutos», no por sus sentimientos; no por sus labios ni por lo que hayan profesado, sino «Por sus frutos los conoceréis». El carácter de los santos es evidenciado por la consagración divina. El pueblo de Dios es llamado santo en cuanto es dedicado a Dios. El deber y privilegio de los santos es consagrarse al servicio de Dios. Incluso un filósofo pagano pudo decir: «Yo me presto al mundo, pero me entrego a los dioses.» Pero nosotros poseemos más luz y conocimiento, y por tanto ponemos más énfasis en las obligaciones que Séneca. Condensado de J. Sibree, sermón

Las que hicieron conmigo pacto con sacrificio: ésta es la gran prueba, y algunos se han atrevido a imitarla. El pacto fue ratificado por el sacrificio de víctimas, el cortarlas y dividir las ofrendas; esto lo han hecho los justos al aceptar con fe verdadera el gran sacrificio propiciatorio, y esto, los que sólo aparentan, lo han hecho meramente en la forma externa. Que se reúnan ante el trono para hacer la prueba, y todos aquellos que han ratificado realmente el pacto por la fe en el Señor Jesús recibirán testimonio ante los mundos de ser objeto de gracia distintiva, en tanto que los formalistas se darán cuenta de que los sacrificios externos son todos en vano. ¡Oh solemne congregación, cómo se inclina en santa reverencia mi alma ante esta perspectiva!

Lo que sigue, empezando en el versículo siete, va dirigido directamente a los que profesan pertenecer al pueblo de Dios. Se dirige claramente a Israel, en primer lugar, pero es aplicable igualmente a la iglesia visible de Dios en todas las épocas. Declara la futilidad del culto externo cuando la fe espiritual está ausente y reposa meramente en las ceremonias externas.
Vers. 9. Pero no tomaré de tu casa becerros. Neciamente han soñado que los becerros con cuernos y pezuñas podían agradar al Señor, cuando en realidad El busca corazones y almas. Se han imaginado impíamente que Jehová necesita estas provisiones, y que si ellos proveen su altar de animales engordados, El estará contento. Lo que tenía por objeto su instrucción pasó a ser su confianza. No recuerdan que «obedecer es mejor que los sacrificios, y el atender, mejor que la grosura de los carneros». C. H. S.

Vers. 11, 12. Con nuestros pensamientos secretos de merecer algo de El por nuestros actos religiosos lo que hacemos es mostrar nuestro desprecio a la suficiencia de Dios, como si Dios estuviera en deuda con nosotros, se viera obligado a algo. Como si nuestras devociones pudieran traer una bienaventuranza a Dios mayor que la que ya posee esencialmente, cuando, realmente, «nuestra bondad no pasa a El». Stephen Charnock

Vers. 12. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti. Concepto extraño éste el de un Dios hambriento. Con todo, si una idea absurda fuera verdad, si el Señor deseara la carne, no se la pediría a los hombres. Él podría proveérsela de sus propias posesiones; no necesitaría aprovisionamiento procedente de sus criaturas. Incluso bajo la idea más burda posible de Dios, la fe en las ceremonias externas es altamente ridícula.

¿Piensan los hombres que el Señor necesita banderas y música, incienso y lino fino? Si fuera así, las estrellas levantarían su estandarte, los vientos y las olas serían su orquesta, diez mil veces diez mil flores exhalarían perfume, la nieve sería su alba, el arco iris su cinto, las nubes de luz su manto. ¡Oh necios y tardos de corazón, adoráis lo que no sabéis!

Vers. 13. ¿He de comer yo carne de toros, o he de beber sangre de machos cabríos? ¿Tan infatuados y ciegos sois pensando esto? ¿Puede el gran YO SOY tener necesidades corporales que se satisfagan tan burdamente? Los paganos tenían esta idea de sus ídolos, pero ¿os atrevéis a pensar así del que hizo los cielos y la tierra? ¿Podéis haber caído tan bajo que penséis esto de mí, oh Israel? ¡Qué vívido razonamiento es éste! ¡Cómo fulgura el resplandor del fuego en los rostros fatuos de los que confían en las formas externas!

Oh ciegos seguidores de Roma, ¿podéis leer esto y no sentiros sacudidos? La increpación está llena de indignación; las preguntas desconciertan; la conclusión es inevitable; el corazón adora sólo lo que es aceptable al verdadero Dios. Es inconcebible creer que las cosas externas pueden satisfacerle más allá de que mediante ellas se expresan nuestra fe y nuestro amor.

Vers. 14. Ofrece a Dios sacrificio de alabanza. No mires a tus sacrificios en sí mismos como agradables a Dios, sino preséntalos como tributos de tu gratitud; es entonces que serán aceptados, pero no hasta tanto tu alma no sienta amor y agradecimiento que ofrecerle.
Vers. 15. E invócame en el día de la angustia. ¡Oh versículo bienaventurado! ¿Es éste, pues, el verdadero sacrificio? ¿Es una ofrenda, pues, el pedir limosna al cielo? Lo es. El mismo Rey lo considera así. Porque en ella se manifiesta la fe, en ella se prueba el amor; porque en la hora de peligro corremos hacia aquellos que amamos. ¿Quién dirá que los santos del Antiguo Testamento no conocían el evangelio? Su mismo espíritu y esencia se exhalan como incienso en todo este santo Salmo.
Y tú me honrarás. Aquí vemos lo que es el verdadero ritual. Aquí leemos rúbricas inspiradas. La adoración espiritual es lo importante, lo esencial; todo lo demás fuera de ella es más bien una provocación para Dios. Como ayudas al alma, las ofrendas externas eran preciosas, pero cuando los hombres no van más allá de ellas, incluso estas cosas santificadas quedaban profanadas a la vista del cielo. C. H. S.

La oración es como el anillo que la reina Elizabeth dio al conde de Essex, ordenándole que si se hallaba en alguna situación desesperada se lo enviara y ella le socorrería. Dios manda a su pueblo que si se hallan perplejos le envíen este anillo: «Invócame en el día de la angustia; y yo te libraré y tú me honrarás.» George Swinnock

¿Quién va a pedir un pedazo de carne de venado a un guarda, si tiene acceso libre a los rebaños del amo con sólo indicar que lo desea? No suspires por otros ayudadores; confía sólo en El; confía plenamente en el uso de tales medios como los que El prescribe y facilita. Dios es celoso, no admite rivales ni permite que tú (en este caso) pongas dos cuerdas en tu arco. El que lo hace todo en todos, tiene que ser para ti el todo; del cual, y por el cual y para el cual, son todas las cosas; a El sea la alabanza para siempre (Romanos 11:36). George Gipps en un sermón predicado en el Parlamento.

Dios retiene las cosas a los que no se las piden, no sea que reciba quien no desea (Agustín). David tenía confianza en que por el poder de Dios podía saltar por encima de una pared; pero, no sin poner su propia fuerza y agilidad en acción. Las cosas que pedimos, hemos de esforzarnos por conseguirlas (Agustín). Thomas Adams

Aquí, empezando en el versículo dieciséis, el Señor se dirige de modo manifiesto a los malos entre su pueblo; y los tales existían incluso en los lugares más elevados de su santuario.

Si los formalistas morales han sido reprendidos, ¿cuánto más aquellos que pretenden, a pesar de su inmoralidad, participar en la comunión con el cielo? Si la falta de corazón echa a perder la adoración de los que son decentes y virtuosos, ¿cuánto más las violaciones de la ley, cometidas a las claras, corromperán los sacrificios de los malos?

Vers. 16. Pero al malo le dice Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes? ¡Tú quebrantas abiertamente mi ley moral y, a pesar de ello, pones gran énfasis en las órdenes ceremoniales! ¿Qué tienes que ver con ellas? ¿Qué interés tienes en ellas? ¿Te atreves a enseñar mi ley a otros, y la profanas tú mismo? ¡Qué impudencia, qué desvergüenza y blasfemia es ésta! ¡Tú guardas los días santos, observas los rituales, defiendes lo externo, y desprecias, en cambio, lo importante de la ley! Guías ciegos, coláis el mosquito y tragáis el camello; vuestra hipocresía se ve escrita en vuestra frente y es manifiesta a todos. C. H. S.

«Como la nieve en verano y la lluvia al tiempo de la cosecha, así el honor no es apropiado para el necio.» ¿No lo es? No es extraño, pues, que la sabiduría divina nos requiera que nos despojemos del viejo hombre (como las serpientes mudan su piel) antes de entrar en el oficio honroso de reprender el pecado. Daniel Burges

Los malos. Por los cuales se entiende, no los pecadores francos y abiertos, sino los hombres que hacen profesión de religión, y realmente son maestros de los demás, según se ve en las siguientes reconvenciones a los mismos: los escribas, los fariseos y los doctores entre los judíos, y así Kimchi lo interpreta en el sentido de eruditos o entendidos que aprenden y enseñan la ley pero no la ponen en práctica. John Gill

¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y tomar mi pacto en tu boca? Os refugiáis en mi pacto y holláis mi santidad como los cerdos pisotean las perlas; ¿pensáis que puedo consentirlo? Vuestras bocas están llenas de mentira y calumnia, y, con todo, ponéis mis palabras en ella ¡como si fueran bocados delicados para vosotros! ¡Qué terrible mal es el que se hace en este día cuando los hombres que explican las doctrinas desprecian los preceptos! Hacen de la gracia una cobertura para el pecado, e incluso se consideran sanos en la fe, cuando su vida es podredumbre. Necesitamos la gracia de las doctrinas tanto como las doctrinas de la gracia, y sin ella un apóstol no es más que un Judas, y un profesor elocuente es un enemigo redomado de la cruz de Cristo. C. H. S.

Observa lo que sigue, y lo que significa queda expuesto: Pero tú aborreces la corrección. Como si Dios dijera: «Tú, malvado, que no quieres ser reformado, que proteges tu pecado y lo aprietas junto a tu pecho, rehusando cambiar y odiando reformarte, ¿qué tienes que ver con mi pacto? Suelta las manos, que lo ensucias. El que está decidido a retener su pecado echa mano del pacto inútilmente, o bien finge sostenerlo pero no tiene contacto con él. ¡Ay de vosotros que pedís misericordia pero descuidáis el deber! Joseph Caryl

Cuando un ministro no hace lo que enseña, esto lo convierte en una persona ruin y despreciable; es más, lo pone en ridículo como el farmacéutico de Luciano, que tenía medicinas en su tienda para curar la tos, y las ofrecía a otros, pero él tosía sin parar. William Fenner

Vers. 17. Pero tú aborreces la corrección. Los que profesan y enseñan pero viven como profanos, muchas veces son demasiado sabios para aprender, demasiado ciegos en su orgullo para ser enseñados por Dios.

Y echas a tu espalda mis palabras. Despreciándolas, echándolas como inútiles fuera de la vista, como perniciosas. Muchos que se glorían en la ley, hacen esto de modo práctico; y en estos días en que hay quienes escogen esto y aquello en la Palabra de Dios, no pueden tolerar la parte práctica de las Escrituras; sienten aversión al deber, aborrecen la responsabilidad, arrancan los textos de su significado obvio, desgajan las Escrituras, para su propia destrucción. Es un mal signo cuando un hombre no se atreve a mirar a las Escrituras a la cara y, dando evidencia de impudicia, trata de darles significados menos condenatorios para sus pecados, y se esfuerza en probar que sus demandas no son tan abarcativas, después de todo. C. H. S.

Vers. 18. Si ves a un ladrón, tú te vas enseguida con él. Esto era literalmente verdad de los escribas y fariseos; devoraban las casas de las viudas y robaban sus haciendas con el pretexto de hacer largas oraciones; consintieron en los hechos de Barrabás, un ladrón, a quien prefirieron a Jesucristo; y se juntaron con los ladrones de la cruz para vilipendiarle; y, en el sentido espiritual, robaron la Palabra del Señor, cada uno, de su prójimo; quitaron la ley del conocimiento del pueblo y pusieron falsas glosas sobre los escritos sagrados. John Gill

Y con los adúlteros alternas ¡De qué modo tan simple declara esto que sin la santidad ningún hombre verá al Señor! No hay cantidad de ceremonial ni precisión teológica que pueda cubrir la falta de honradez y la fornicación; estas inmundicias han de ser purificadas de nosotros por la sangre de Jesús, pues de lo contrario encenderán un fuego en la ira de Dios que va a arder hasta el infierno.

Vers. 19. Das suelta a tu boca para el mal. Los pecados contra el noveno mandamiento son mencionados aquí. El hombre que se entrega al hábito de calumniar es un hipócrita vil si se asocia con el pueblo de Dios. La salud del hombre es fácilmente juzgada por su lengua. Una lengua sucia, un corazón sucio. Algunos calumnian casi con tanta frecuencia como respiran, y, no obstante, son sostenedores de la iglesia y muy escrupulosos con la santidad. ¿Hasta qué profundidades del mal no irán los que se deleitan en esparcirlo con su lengua?

Tu lengua trama engaños. Esta es una forma más decidida de calumnia, en que el hombre elabora métodos de difamación. Hay ingenio para la calumnia en algunos, y, ¡ay!, incluso hay algunos que se creen seguidores del Señor Jesús. Fabrican falsedades, las tejen en su propio telar, les dan forma en su yunque y ponen a la venta su mercancía.

¿Son éstos aceptos para Dios? Aunque pongan su riqueza sobre el altar y hablen elocuentemente de la verdad y la salvación, ¿puede serles Dios favorable? Si así lo creyéramos estaríamos blasfemando contra el santo Dios. Ante su vista son corrupción, hedor a sus narices. El echará a todos los mentirosos en el infierno. Que prediquen, oren y sacrifiquen cuanto quieran; hasta que se vuelvan veraces, el Dios de la verdad los detesta hasta lo sumo.

Vers. 20. Hablas contra tu hermano. El calumniador no hace caso de los lazos de parentesco. Apuñala a su hermano a escondidas y se envuelve en el vestido de la hipocresía, soñando que es un favorito del cielo.

¿No hay monstruos así hoy en día? ¡Ay!, Contaminan nuestras iglesias todavía, y son raíces de amargura, manchas en nuestras solemnidades, estrellas errantes, para quienes está reservada la negrura de la noche para siempre.

Quizás algunos que lean estas líneas lo son, por más que las lean en vano; sus ojos están demasiado oscurecidos para ver su propia condición, su corazón engrosado, sus oídos romos para oír; han sido entregados a un engaño, para que crean la mentira, y sean así condenados.

Vers. 21. ¿Pensabas que de cierto sería yo como tú? La inferencia que sacamos de la paciencia del Señor es infamante; el culpable, en espera, pensaba que su Juez pertenecía a su mismo orden. El ofrecía sacrificios y los creía aceptados; seguía en el pecado y no había castigo y por ello se decía: «¿Por qué creer en estos profetas demenciales?

A Dios no le importa cómo vivimos con tal de que paguemos los diezmos. Él no considera la rapiña si se le ofrecen becerros en el altar.» ¿Qué es lo que no se imaginarán los hombres respecto al Señor? Hubo un tiempo en que hicieron de un becerro la gloria de Israel, y de nuevo se han embrutecido. C. H. S.

Tales son la ceguera y corrupción de nuestra naturaleza, que nuestros pensamientos de El se hallan deformados hasta que por el ojo de la fe vemos su rostro en el cristal de la Palabra; y, por ello, algunos afirman que todos los hombres hijos de Adán (con la excepción de Cristo) son por naturaleza ateos; porque al mismo tiempo que reconocen a Dios, niegan su poder, presencia y justicia, y sólo le dejan ser lo que a ellos les agrada.

En realidad, es natural que cada hombre desee acomodar sus deseos carnales a un concepto tal de Dios que le sea favorable y cómodo. Dios nos dice: «¿Pensabas que de cierto sería yo como tú?» Los pecadores hacen con Dios como los etíopes coptos con los ángeles, a quienes en sus cuadros los pintan caras negras para que se parezcan a ellos. William Gurnall

Esto hacen los hombres cuando ruegan sobre pecados pequeños, veniales, tales que Dios no va a considerar dignos de nota; y como ellos piensan que es así, por tanto Dios ha de pensar lo mismo. El hombre, con un orgullo descomunal, quisiera encaramarse al trono del Todopoderoso y establecer una contradicción con la voluntad de Dios, al poner su propia voluntad y no la de Dios como la regla y escuadra de sus acciones. Este principio comenzó en el Paraíso cuando Adán no quiso atenerse a la voluntad revelada de Dios para él, sino que obró por su propia cuenta y con ello quiso ser como Dios. Stephen Charnock

Y las pondré delante de tus ojos; como si dijera: «Tú pensaste que todos tus pecados estaban desparramados y dispersos; que no podía hallarse ningún pecado; que no podían ser juntados; pero yo te aseguro que los ordenaré como soldados de un ejército, los pondré en hileras delante de tus ojos, y verás cómo no puedes contemplar -no ya contender con- una hueste semejante.»

Si un ejército de terrores divinos es tan espantoso, ¿qué será un ejército de pecados negros, infernales, cuando Dios traerá regimientos de ellos contra ti -aquí un regimiento de palabras profanas, otro de mentiras, otro de tratos falsos; aquí una tropa de acciones impuras; allá una legión de pensamientos impíos-, luchando todos a la vez contra tu vida y tu paz perdurable? Joseph Caryl

Los ateos se mofan de las Escrituras que nos dicen que tendremos que dar cuenta de todos nuestros actos, pero Dios hará que hallen la verdad en el día en que se pasarán cuentas. Es tan fácil para El hacer que sus mentes olvidadizas recuerden, como crear la mente en ellos. Cuando El aplique su registro a sus espíritus olvidadizos, se acordarán de todos sus pecados olvidados.

Cuando el impresor prensa los moldes contra el papel limpio, el papel registra cada una de las letras; del mismo modo, cuando Dios estampe nuestras mentes con su registro, verán todos sus pecados anteriores ante sus ojos. La mano ya escribía en la pared contra Belsasar, mientras estaba pecando, aunque él no la vio hasta que la copa quedó llena; así también los malvados; sus pecados son contados y sopesados, y no los ven hasta que llega el momento del terrible despertar. William Struther

Vers. 22. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, etc. ¿Qué hay menor que un grano de arena? Pero cuando lo multiplicas, ¿qué hay más pesado que las arenas del mar? Una suma pequeña, multiplicada, se incrementa; lo mismo un pecado pequeño del que no nos hemos arrepentido nos condena, como una vía de agua en el barco, aunque sea pequeña, si no se obtura, será bastante para que perezcamos ahogados. Thomas Watson

Vers. 23. El que ofrece sacrificios de alabanza me glorifica. La acción de gracias es una obra que ensalza a Dios. Aunque no hay nada que pueda añadir un codo a la gloria esencial de Dios, con todo, la alabanza le ensalza a la vista de los demás. Thomas Watson

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COMENTARIO SALMO 49

SALMO 49

Por Spurgeon.
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Vers. 2. Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente. Nuestra predicación debería tener una voz que hablara a todas las clases, y todos deberían tener oído para ella. Acomodar nuestra palabra a los ricos sólo sería una adulación vergonzosa, y dirigirnos sólo a los pobres para agradarles es hacer la obra de un demagogo. La verdad puede ser dicha de tal forma que tenga poder para todos, y el sabio procura conseguir este estilo aceptable. Ricos y pobres pronto han de hallarse en la tumba; pueden estar contentos encontrándose ya ahora. En la congregación de los muertos serán abolidas todas las diferencias de rango; no debería haber ahora impedimentos para recibir instrucción conjunta.

Vers. 3. Y la meditación de mi corazón [hablará], inteligencia. El mismo Espíritu que hacia a los antiguos videntes elocuentes los hacía también reflexivos. La ayuda del Espíritu Santo nunca fue para reemplazar el uso de nuestras propias potencias mentales. El Espíritu Santo no nos hace hablar como el asno de Balaam, que meramente emitía sonidos pero no meditaba; sino que primero nos lleva a considerar y reflexionar, y luego nos da la lengua de fuego para hablar con poder.

Vers. 5. ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis opresores me rodee? El hombre de Dios mira hacia adelante con calma a los tiempos duros en que los males que le han pisado los talones conseguirán una ventaja temporal sobre él. Hombres inicuos, aquí llamados en forma abstracta iniquidad, están al acecho de los justos como serpientes que buscan el talón del caminante. C. H. S.

Vers. 6. Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan. ¿Quién llama con aldabonazos más fuertes a la puerta del cielo para que se le deje entrar que aquellos a quienes Cristo rechazará como obreros de iniquidad? ¡Oh, qué desengaño será! Calígula nunca se puso más en ridículo que cuando se hizo honrar como un Dios, pese a que vivía como un demonio. Antes que otros os tomen por cristianos, por amor de Dios, probad que sois hombres y no bestias, no como ahora que vivís vidas de brutos. No habléis de vuestras esperanzas de salvación en tanto que las marcas de la condenación se vean en vuestras vidas depravadas.

Un fraile estaba predicando en Roma una cuaresma, y mostró que poseía un juicio muy sano en este punto, porque estando algunos cardenales y muchos otros grandes presentes, empezó su sermón diciendo abruptamente y con ironía: «San Pedro era un necio, san Pablo era un necio, y todos los cristianos primitivos eran necios; porque pensaban que el camino del cielo era el de las oraciones, lágrimas, ayunos y vigilias, mortificaciones severas, y negarse la pompa y gloria de este mundo; en tanto que vosotros, aquí en Roma, pasáis el tiempo en bailes y máscaras, vivís en pompa y orgullo, concupiscencia y lascivia, y, con todo, os tenéis por buenos cristianos y esperáis ser salvos; pero al final vais a demostrar que los necios sois vosotros, y ellos hallarán que eran sabios.» William Gurnall en un sermón funerario para Lady Mary Vere

Vers. 7. Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano. Con todas sus riquezas, todos ellos puestos juntos no podrán rescatar a un camarada de las garras de la muerte. Se jactan de lo que harán con nosotros; que procuren por ellos. Que pesen su oro en las balanzas de la muerte, y vean cuántos gusanos y podredumbre pueden comprar con él para su tumba. C. H. S.

Vers. 8. Porque el rescate de su vida es demasiado caro, y nunca le bastará. En este juicio las lágrimas no prevalecerán, las oraciones no serán escuchadas, las promesas no serán admitidas, los arrepentimientos vendrán demasiado tarde, y en cuanto a las riquezas, títulos honoríficos, cetros y diademas no les servirán de mucho. Thomas Tymme

Vers. 9. No hay precio que pueda asegurar a nadie que viva en adelante para siempre, y nunca vea corrupción. Los hombres se desviven en busca de oro; ¿qué harían si fuera el elixir de la inmortalidad? El oro es pagado en abundancia para engañar al gusano del pobre cuerpo al embalsamarlo o al incluirlo en un ataúd de plomo, pero es un negocio miserable, una farsa y una burla. En cuanto al alma, es algo demasiado sutil para ser detenida aquí cuando oye la orden divina de ascender por rutas desconocidas. Nunca, pues, temeremos a aquellos que nos muerden los talones y se jactan de tesoros que son impotentes para salvar.
Vers. 10. Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio. La locura no inmuniza contra la muerte. Mueren el juglar que piruetea y el bufón que divierte, como también el erudito y el estudioso. La alegría no puede burlarse de la hora de la muerte; la muerte que visita la universidad no exime a la taberna.

Vers. 11. Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación. Es muy necio el que en su pensamiento es más necio de lo que se permite al hablar. Este fruto podrido, podrido en su centro, son los mundanos. En lo profundo de su corazón, aunque no se atreven a decirlo, se imaginan que los bienes terrenales son reales y duraderos. ¡Soñadores insensatos! La ruina de sus castillos y palacios debería enseñarles una lección, pero todavía acarician el engaño. No pueden distinguir el espejismo, de las verdaderas corrientes de agua; se imaginan que hay arco iris en el establo, y que las nubes son las colinas eternas. C. H. S.

¡Cristianos!, muchos, como oradores, declaman contra la vanidad de la criatura, y hablan de modo despectivo del dinero, como hacen Otros, y dicen: «Sabemos que es un poco de tierra refinada»; pero en sus corazones están apegados al mismo, se resisten a separarse de él por amor a Dios o ante la voluntad declarada de Dios. Así como el que dice buenas palabras de Dios no significa que confía en Dios, el hablar malas palabras de las riquezas del mundo no los exime de confiar en ellas. Hay una diferencia entre declamar como un orador y actuar como un cristiano. Thomas Manton

Dan sus nombres a sus tierras. Es bastante común esta práctica. Sus terrenos son indicados por sus nombres; es como silos escribieran sobre el agua. Los hombres incluso han llamado países según sus propios nombres, pero, ¿de qué les sirve este cumplimiento, aun en el caso de que los demás persistan llamándolos así?

Vers. 12. Mas el hombre no permanecerá en su opulencia. No es sino un huésped o inquilino durante una hora, ni siquiera toda una noche; aunque viva en salas de mármol, se le da noticia de salir. La eminencia es siempre una inminencia de peligro. El héroe del momento dura esto: un momento. Los cetros caen de las manos paralizadas que un tiempo los retenían con vigor, y las coronas resbalan de los cráneos cuando la vida se despide. C. H. S.

Los rabinos lo leen así: «Adán, siendo honrado, se alojó menos de una noche.» La palabra hebrea «permanecer» significa «alojarse toda la noche». Adán, pues, al parecer, no estuvo ni una sola noche alojado en el Paraíso. Thomas Watson

Es semejante a las bestias que perecen. No es como las ovejas que son preservadas por el Gran Pastor, sino como el animal cazado condenado a morir. Vive la vida del bruto y muere la muerte del bruto. Nadando en las riquezas, saciado de placer, ha engordado para la matanza, muere como el buey en el matadero. ¡Ay!, que una criatura tan noble use su vida de modo indigno y termine de modo tan desventurado y vergonzoso. Por lo que se refiere a este mundo, ¿en qué forma difiere la muerte de muchos hombres de la de un perro? Se hunden

En el polvo vil de donde procedieron,
Sin que nadie los llore, honre o cante.

¿Qué razón hay, pues, para que los piadosos teman cuando estas bestias brutas naturales los asaltan? ¿No deberían seguir poseyendo sus almas en paciencia? C. H. S.

Vers. 13. Éste su camino es locura. La locura del hombre raramente se ve más que en el afanarse por nada, en hacer un gran ruido cuando hay muy pocas nueces, como el bobalicón que se presentó a Alejandro jactándose de que podía hacer pasar un guisante por un agujero muy pequeño desde cierta distancia destreza que le había costado muchas horas de prácticas-, y pensaba que recibiría una gran recompensa; pero el rey le regaló una canasta de guisantes, recompensa apropiada a su diligente negligencia u ociosa actividad. George Swinnock

Vers. 14. La muerte los pastorea. La muerte, como un pastor torvo y ceñudo los guía, y los lleva al lugar de sus pastos eternos, donde todo es soledad y miseria.

Las rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana... Los rectos se hallaban antes a la cola, pero por la mañana se hallarán a la cabeza. Los pecadores rigen al caer la noche; sus honores se marchitan y por la mañana la posición de ellos está invertida. La reflexión más dulce del justo es que «por la mañana» aquí significa el comienzo de un día interminable, inmutable. C. H. S.

Su hermosura se consume, y el Seol será su morada. ¿Dónde se halla su pompa, su delicadeza, su belleza? Todas estas cosas se han desvanecido como el humo, y ahora no queda nada sino polvo, horror y peste. El alma, habiéndose soltado, yace sobre el suelo, no un ser humano, sino un cadáver sin vida, sin sentido, sin fuerza y horrible a la vista, si es que se puede mirar. Thomas Tymme

¡Ah!, la tristeza, el montón de ruinas confuso de la humanidad, ¡qué terrible carnicería se hace de la raza humana! Y ¡qué solemne y terrible escena, cubierta de los restos desordenados de sus compañeros, se presenta en sus mentes! ¡Allí yacen los huesos del monarca orgulloso, que se tenía casi por un dios, mezclados con las cenizas de sus súbditos más pobres! La muerte se apoderó de él en la cumbre de su vanidad; estaba regresando de una conquista, su mente altanera hinchada por el poder y la grandeza, cuando una de las flechas fatales le tocó el corazón y en un instante dio al traste con sus pensamientos e intrigas; el sueño de gloria se desvaneció, y todo su imperio quedó confinado a la tumba.

Allí hay un cuerpo al que se prodigaban cuidados, y cuya hermosura y forma eran admiradas neciamente, ahora podrido; nada sino gusanos le acompañan; éste es el cambio que ha traído la muerte. Mira, después, las cenizas oscuras y anónimas de un rico, un codicioso, un avaro cuya alma estaba pegada a este mundo y abrazada a sus tesoros; ¡con qué convulsiones y agonías la muerte le arrancó de esta tierra! ¡Cómo se agarraban sus dedos al oro! ¡Con qué vehemencia hundía sus manos en la plata, indiferente a su desespero! William Dunlop

Vers. 15. Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol. De nuestro lugar temporal de descanso saldremos a su debido tiempo avivados por la energía divina. Como nuestra Cabeza resurrecta, no podemos ser retenidos por los lazos de la tumba; la redención nos ha emancipado de la esclavitud de la muerte. El hombre no puede hallar redención en las riquezas, pero Dios la ha hallado en la sangre de su querido Hijo. C. H. S.

Porque El me tomará consigo. Este medio versículo, bien corto, como hace notar Boncher, pesa más por su misma brevedad. La misma expresión ocurre de nuevo (73:24): «Tú me tomarás», siendo el original de los dos, Génesis 5:24, en que se dice del traslado de Enoc: «Y no se halló porque Dios se lo había llevado.» J. J. Stewart Perowne

Vers. 16. No temas cuando se enriquece alguno. No te preocupes cuando ves al impío que prospera. No hagas preguntas sobre la justicia divina; que ningún presentimiento nuble tu mente. La prosperidad temporal es de tan poco valor que no vale la pena preocuparse por ella; que los perros roan sus huesos, y los cerdos hurguen.

Cuando aumenta la gloria de su casa. Aunque el pecador y su familia son objeto de gran estima, y su posición es muy elevada, no importa; todas las cosas serán puestas en su lugar a su debido tiempo. Sólo aquellos cuyo juicio es sin valor van a estimar a los hombres más a causa de la extensión de sus tierras; los que son estimados por razones tan faltas de razón, van a hallar su nivel antes de poco, cuando la verdad y la justicia pasen a primera fila.

Vers. 17. Porque cuando muera no se llevará nada. Sólo tiene sus tierras en arriendo, y la muerte termina el plazo del mismo. El hombre tiene que atravesar el río de la muerte desnudo. Ni un harapo como vestido, ni una moneda de todo su tesoro, ni una pizca de su honor puede el mundano llevarse consigo al morir. ¿Por qué, pues, angustiarse por una prosperidad tan pasajera? C. H. S.

Los ricos son como las piedras del granizo; hacen mucho ruido en el mundo, como el tableteo del granizo al caer sobre las tejas de la casa; caen, se quedan sobre el suelo y se derriten. La vida del hombre es como las riberas de un río, su estado temporal es la corriente; el tiempo erosiona las riberas, pero la corriente no cesa, sigue abajo, sin cesar. Thomas Adams

Su gloria no desciende tras él. Al descender, abajo, más abajo siempre, ninguno de sus honores o posesiones le sigue. Las patentes de nobleza son papel mojado en el sepulcro. Su señorío, su honor, su gracia, todo ello son títulos ridículos en la tumba. El infierno no sabe nada de la aristocracia. Los pecadores delicados y melindrosos hallarán que las llamas eternas no respetan sus afectaciones y re-finamientos. C. H. S.

La muerte agarra al pecador por el cuello y «le arrastra escaleras abajo a la tumba». La indulgencia de alguna tendencia pecaminosa tiene esta propensión al descenso, que es mortal. Toda concupiscencia, sea por las riquezas, los honores, los juegos, el vino o las mujeres, guía al engañado y desgraciado adicto, paso a paso, a las cámaras de la muerte. No hay esperanza en la perspectiva temida: la tribulación y la angustia se apoderan del espíritu. ¿Has escapado, alma mía, de la red del infernal cazador? No olvides que es un carbón encendido arrancado del fuego. ¡Oh, qué deudores somos a la gracia! George Offor

Vers. 18. Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma. Se considera feliz. Tiene las buenas cosas de esta vida. Su objetivo principal es bendecirse a sí mismo. Estaba cargado de la adulación de los halagadores.

Los hombres te alabarán cuando las cosas te van bien. La generalidad de los hombres da culto al éxito, no importa cómo se consiga. No importa el color del caballo que gana; basta con que gane. «Cuida el número uno» es la filosofía del mundo proverbial, y el que presta atención a él es «listo», «un hombre de negocios capaz», «un individuo astuto y con sentido común», eté. El banquero se pudre como el limpiabotas, y el noble como el pobre. ¡Ay!, pobres riquezas, que son los colores del arco iris en una burbuja, el arrebol de la niebla matutina, sin sustancia alguna.

Así termina el canto del poeta. El tema es consolador para el justo; lleno de advertencia al mundano. Escucha, oh rico. Escucha, oh pobre. Prestad vuestro oído al mismo, vosotras naciones de la tierra. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 48

SALMO 48

Por Spurgeon.
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Título: «Cántico y Salmo de los hijos de Coré». Un cántico de gozo y un Salmo de reverencia. ¡Ay!, no todo cántico es un Salmo, porque no todos los poetas han nacido del cielo, y no todo Salmo es un cántico, porque al acudir delante de Dios hemos de expresar confesiones penosas lo mismo que alabanzas exultantes.
gún su-ceso de la historia judía. Su autor y fecha son desconocidos. Registra la retirada de ciertos reyes confederados de Jerusalén, cuando les falló el coraje antes de dar un golpe.

Ver. 1. Grande es Jehová. Hasta, qué punto es grande, nadie puede concebirlo; pero podemos ver que El es grande en la liberación de su pueblo, grande en la estimación de los que son librados, y grande en los corazones de sus enemigos, a quienes desparramó con sus propios temores. En vez del grito de Efeso: «Grande es Diana», damos un testimonio razonable, demostrable y evidente por sí mismo: «Grande es Jehová.» C. H. S.

Mayor (Job 33:12); el mayor (Salmo 95:3). La misma grandeza (Salmo 95:3). Un grado que está más alto que el superlativo. John Trapp

Vers. 2. El gozo de toda la tierra, es el monte de Sión. Jerusalén era la estrella del mundo; toda luz existente en la tierra la habían pedido prestada de los oráculos preservados en Israel. C. H. S.

Cuando estuve aquella mañana en la cumbre del Olivete y miré hacia abajo a la ciudad coronada por alturas almenadas y rodeada de fosos y barrancos oscuros, exclamé involuntariamente: Hermoso por su situación, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. Y, al mirar, los rayos rojos del sol del orto formaban un halo alrededor de la cima del castillo de David; luego teñían de oro los minaretes, y doraban la cúpula de cada mezquita e iglesia, y al final, bañados en una luz rubicunda, los terrados de la ciudad, y la hierba y el follaje, las cúpulas, pavimentos y los muros colosales de la Haram. Ningún humano podría sentirse decepcionado al ver por primera vez a Jerusalén desde el Olivete. J. L. Porter

Vers. 5. Y apenas la vieron, se maravillaron. Llegaron, miraron, pero no conquistaron. No hubo veni, vidi, vici para ellos. Tan pronto como percibieron que el Señor estaba en la Santa Ciudad se alejaron. Antes que el Señor entrara a golpes con ellos, se desmayaron y se dieron a la fuga. C. H. S.

Vers. 5, 6. Los potentados del mundo vieron los milagros de los apóstoles, el valor y constancia de los mártires y el incremento diario en la iglesia, a pesar de todas sus persecuciones; contemplaron con asombro el rápido progreso de la fe por todo el Imperio Romano; llamaron a sus dioses, pero sus dioses no les dieron ayuda alguna; la idolatría había expirado al pie de la cruz victoriosa. George Horne

Vers. 7. Con el viento solano quiebras tú las naves de Tarsis. Herejías especulativas, que pretendían traernos riquezas lejanas, están asaltando constantemente a la iglesia, pero el aliento del Señor las empuja pronto a su destrucción. La iglesia, muchas veces, confía en exceso en la sabiduría de los hombres, y estas ayudas humanas pronto naufragan; con todo, la iglesia misma está segura bajo el cuidado de su Dios y Rey.
Vers. 9. Nos acordamos. Los santos son hombres reflexivos; no permiten que las maravillas de Dios pasen delante de sus ojos y se deslían en el olvido, sino que meditan profundamente en ellas.

De tu misericordia, oh Dios. ¡Qué tema tan deleitoso! Las mentes devotas nunca se cansan de un tema tan divino.

En medio de tu templo. Los recuerdos de la misericordia deben asociarse con la continuidad de la alabanza. Junto a la mesa del pan de la proposición que conmemora su abundancia ha de haber el altar del incienso que denota nuestra alabanza.

Vers. 10. Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los confines de la tierra. Gran fama pertenece a su gran Nombre. La gloria de las proezas de Jehová traspasa los límites de la tierra; los ángeles las contemplan con asombro, y de cada estrella inteligencias contentas proclaman su fama más allá de los confines de la tierra.

Si los hombres se callan, los bosques, los mares y las montañas, con todas sus tribus incontables y todos los espíritus invisibles que andan por ellas, están llenos de la alabanza divina. Así como en una concha podemos escuchar los murmullos del mar, también en las órbitas de la creación podemos oír las alabanzas de Dios.

De justicia está llena tu diestra. Tu cetro y tu espada, tu gobierno y tu venganza son todos ellos justos. Tu mano nunca está vacía, sino llena de energía, abundancia y equidad. Ningún santo ni pecador hallará al Señor con las manos vacías. En uno y otro caso El tratará con justicia suma: al uno, por medio de Jesús, será justo perdonándole; al otro, condenándole.

Vers. 13. Considerad atentamente su antemuro. La seguridad del pueblo de Dios no es una doctrina que haya que guardar al fondo. Se puede enseñar en primer plano, y con frecuencia hay que ponderarla. Sólo los corazones bajos creerán que esta verdad gloriosa es perjudicial. Los hijos de perdición hacen una piedra de tropiezo incluso del mismo Señor Jesús; ¿es de extrañar que tergiversen la verdad de Dios con respecto a la perseverancia final de sus santos? C. H. S.

Vers. 14. Así es Dios, nuestro Dios eternamente y para siempre. ¡Qué porción, pues, es la del creyente! El dueño de la tierra no puede decir de sus campos: «Estos campos son míos para siempre.» El rey no puede decir de su trono: «Este trono es mío para siempre.» Estas posesiones serán entregadas a otros dueños; estos posesores se mezclarán con el polvo, e incluso la tumba que ellos mismos ocuparán no será suya mucho tiempo.

Pero la felicidad singular y suprema de todo cristiano es decir, o tener el derecho a decir: «Este Dios glorioso con todas sus perfecciones divinas es mi Dios para siempre, y aun en la muerte no me separaré de su amor.» George Burder

Dios no sólo es una porción satisfactoria que llena cada resquicio de tu alma con luz de gozo y consuelo; y una porción universal; no la salud, o la riqueza, los amigos o los honores, la libertad o la vida, la casa, la esposa, el hijo, el perdón o la paz, la gloria, la tierra, el cielo, sino todos ellos, e infinitamente más; pues también Él es tu porción eterna. Este Dios será tu Dios para siempre y eternamente. ¡Oh dulces palabras, para siempre! Tú eres la corona de la corona de los santos, y la gloria de su gloria. George Swinnock

COMENTARIO SALMO 47

SALMO 47

Por Spurgeon.
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Título: «Al músico principal.» Hay muchos cánticos dedicados a este director del coro, pero no le sobraban. El servicio de Dios es un deleite tal que nunca puede cansarnos; y lo mejor del mismo, el canto de sus alabanzas, es tan placentero que podemos sacar mucho gozo del mismo. Nuestro oído se ha acostumbrado al sonido de las composiciones de David, y estamos totalmente seguros que lo tenemos en este Salmo. Todo experto podría descubrir aquí el autógrafo del hijo de Isaí sin temor a equivocarse.

Algunos han aplicado este Salmo a la ascensión de Cristo, pero habla de su segunda venida. El Poderoso está sentado pacíficamente en su trono. Se nos indica el Salmo 45. Andrew A. Bonar

Vers. 1. Pueblos todos, batid palmas. La más natural y más entusiástica de las muestras de ensalzamiento que usamos ante las victorias del Señor y su reino universal. Nuestro gozo en Dios puede ser demostrativo, y, con todo, El no lo censura.

El gozo se extiende a todas las naciones; Israel puede llevar la batuta, pero todos los gentiles han de seguir en la marcha de triunfo, porque tiene una parte igual en este reino en que no hay ni judío ni griego, sino Cristo en todos. C. H. S.

Pueblos todos, batid palmas; aclamad a Dios con gritos de júbilo. Esto hay que hacerlo: 1) Alegremente: Batid palmas, porque esto es una señal de gozo interior (Nahum 3:19). 2) Universalmente: «Batid palmas, pueblos todos.» 3) Vocalmente: Aclamad a Dios con gritos de júbilo. 4) Frecuentemente: Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro RQV cantad (v. 6); y de nuevo: cantad con destreza (v. 7). No es posible excederse con la frecuencia. 5) Con discreción y entendimiento: «Cantad vuestras alabanzas con entendimiento»; sabiendo la razón por la que le alabáis. Adam Clarke

Estas expresiones son de afecto piadoso y devoto, que a algunos les pueden parecer impropias o irreverentes, pero que no deben ser censuradas ni condenadas, y mucho menos ridiculizadas; porque salen de un corazón recto, Dios las acepta por el afecto, y excusa la debilidad de su expresión. Matthew Henry

La voz de la melodía no es tanto para ser pronunciada por la lengua como por las manos; esto es: son nuestros hechos, no nuestras palabras, los que alaban aquí a Dios. Del mismo modo que vemos el ejemplo en El, al que hemos de seguir: «Jesús empezó a hacer y a enseñar.» J. M. Neale

Vers. 2. Porque Jehová. El que existe por sí mismo, el único Dios -el Altísimo- el que es omnipotente, alto en dominio, eminente en sabiduría, elevado en gloria- es temible. Omnipotencia para aplastar, Omnipotencia para proteger.

Rey grande sobre la tierra. Nuestro Dios no es una divinidad local; rige el universo en su infinita majestad, árbitro del destino, el único monarca de todas las tierras, Rey de reyes y Señor de señores. No se excluye de su dominio ni una aldea ni una islita. ¡Qué tiempo tan glorioso será cuando esto sea visto y conocido por todos, cuando en la persona de Jesús toda carne contemplará la gloria del Señor!

Vers. 4. Él nos elegirá nuestras heredades. Nos sometemos a su voluntad, nuestra elección, nuestro deseo, nuestro todo. Nuestra heredad aquí y después la dejamos a El, que El haga con nosotros según le parezca. C. H. S.

Se dice que a una mujer, estando enferma, le preguntaron si quería vivir o morir, y contestó: «Lo que plazca a Dios». «Pero» dijo uno» «si Dios lo pusiera en tus manos, ¿qué escogerías?» «Verdaderamente» -replicó la mujer-, «se lo devolvería para que Él decidiera.»

Así el hombre recibe su voluntad de Dios si se le somete del todo. No hemos de alterarnos por no recibir más de Dios, pero hemos de preocuparnos por no hacer más por Dios. Cristianos, si el Señor se complace en vosotros como personas, ¿no deberíais estar complacidos con vuestras condiciones? Hay más razón para que estés contento con ellas que no para que El esté contento contigo.

Los creyentes deberían ser como ovejas, que cambian sus pastos según la voluntad del pastor; o como vasijas en casa, que están llenas o vacías según el placer de su dueño. El que navega en el mar de este mundo por su cuenta va a hundirse al fin en un océano sin fondo. William Secker

Es posible que seas piadoso y pobre. Está bien; pero puedes decir, caso de no ser pobre, ¿querrías ser piadoso? Sin duda Dios nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos y, por tanto, puede adecuar mejor el estado a la persona. Giles Fletcher
La gloria de Jacob, al cual amó. Nuestra hermosura, nuestra gloria, nuestro tesoro, consiste en tener un Dios así en quien confiar, un Dios que nos ama.

Vers. 5. Sube Dios entre aclamaciones. La fe oye al pueblo que ya está aclamando. La orden del primer versículo aquí pasa a ser un hecho. La lucha ha terminado, el vencedor asciende en su carro triunfal, y avanza hacia las puertas de la ciudad que está resplandeciendo por el gozo de su regreso.

Las palabras son plenamente aplicables a la ascensión del Redentor. No dudamos de que los ángeles y los espíritus glorificados le dieron la bienvenida con aclamaciones. El que no vino sin cánticos, ¿podemos imaginamos que regresará en silencio?

Acompañado del sonido de trompeta. Jesús es Jehová. El sonido vibrante y gozoso de la trompeta corresponde al esplendor de su triunfo.

Vers. 7. Porque Dios es el Rey de toda la tierra. Los judíos del tiempo de nuestro Salvador estaban resentidos por esta verdad, pero si sus corazones hubieran sido rectos se habrían regocijado en ella. Preferían guardarse a su Dios para ellos solos, y ni aun permitían a los perros gentiles que comieran las migajas bajo su mesa. ¡Ay!, que el egoísmo torna la miel en hiel.

Cantad a Dios con destreza. Es de temer se refiere a la forma en que algunos cantan, que es ruido más bien que sonido, pues consideran que con tal que se oiga ya basta. Por otra parte, cuando se presta atención extrema a la mera música, nos causa tristeza que el significado no tenga efecto sobre ellos. No es un pecado alegrar los oídos con sonidos dulces cuando adoramos al Señor. Pero, ¿qué tiene que ver el deleite de órganos, cánticos y música especial con la devoción? ¿No confundimos aquí los efectos físicos con los impulsos espirituales? ¿No se ofrecen a Dios acordes destinados a la diversión humana más que a la aceptación divina? Y el entendimiento iluminado por el Espíritu Santo es el único que puede ofrecer alabanza digna. C. H. S.

El no entender lo que cantamos dice poco a nuestro espíritu; es descuido o dureza de corazón; es un servicio impropio. ¿Por qué cantar en lengua extraña como hacen los romanistas? Dios no desea un servicio que nosotros no entendemos. Una de las primeras cosas creadas fue la luz, y ésta ha de hallarse en cada uno de nuestros deberes. John Wells

Vers. 8. Se sentó Dios sobre su santo trono. Inconmovible, Él ocupa un trono no disputado; sus decretos, actos y órdenes son la misma santidad. ¿Qué trono hay semejante a éste? Nunca fue manchado por la injusticia o contaminado por el pecado. Y el que está sentado en él no desmaya ni vacila. Está sentado en serenidad, porque conoce su poder y ve que su propósito se realizará. Aquí tenemos bastantes razones para el cántico santo. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 46

SALMO 46

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Título: «Al músico principal». Al que podía cantar otros Salmos, también podía confiársele esta noble oda. Los coritos pueden ser dejados para los músicos comunes, pero el artista más hábil de Israel es el que se ha de encargar de la ejecución de este canto, con las voces más armoniosas y la música más selecta.

Tema: Suceda lo que suceda, el pueblo de Dios es dichoso y está seguro; ésta es la doctrina del Salmo, y para ayudar a nuestra memoria podría ser llamado «El Cántico de la Santa Confianza», si no fuera que por el amor del gran reformador a este himno conmovedor probablemente seguirá recordándose como el Salmo de Lutero. C. H. S.

Cantamos este Salmo en alabanza a Dios porque Dios está con nosotros y poderosa y milagrosamente preserva y defiende a su Iglesia; a su Palabra contra todos los espíritus fanáticos, contra las puertas del infierno, contra el odio implacable del diablo y contra todos los asaltos del mundo, la carne y el pecado. Martin Lutero

Lutero y sus compañeros, con su osadía frente al peligro y la muerte en defensa de la causa de la verdad, pasaron momentos en que sus sentimientos eran semejantes a los del divino cantor, que dijo: «¿Por qué estás abatida, oh alma mía?» Pero en estas horas el reformador denodado decía alegremente a su amigo Melanchthon: «Ven, Felipe, cantemos el Salmo cuarenta y seis»; y 10 cantaban en la propia versión de Lutero:

Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo,
Con su poder nos librará
En este trance agudo.
Aun si están demonios mil
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque Dios
Sabrá aún prosperarnos.
—S. W. CHRISTOPHERS en

Los himnos y sus escritores
Vers. 1. Dios es nuestro amparo y fortaleza. No en nuestros ejércitos o nuestras fortalezas. Israel se gloriaba en Jehová, el único Dios vivo y verdadero. Los otros se jactaban de sus castillos inexpugnables, colocados en peñascos inaccesibles y reforzados con puertas de hierro, pero Dios es un refugio mucho mejor de la tribulación que todos éstos; y cuando llega el momento de llevar la guerra a los territorios enemigos, el Señor pone á su pueblo en mejores condiciones que todo el valor de las legiones o la fuerza de los carros y los caballos.

«El es mi refugio y fortaleza.» No olvidemos el hecho de que Dios es nuestro refugio tanto ahora mismo, en este presente momento, como lo era cuando David escribió estas palabras. Dios solo es nuestro todo. Todos los demás refugios son refugios de mentiras; toda otra fuerza es debilidad, porque el poder pertenece a Dios; pero como Dios es suficiente en todo, nuestra defensa y poder están a la altura de todas las situaciones apuradas. C. H. S.

Empieza abrupta pero noblemente; podéis confiar en quien queráis y en lo que os plazca, pero Dios (Elohim) es nuestro refugio y fortaleza. Nuestra ayuda presente. Una ayuda que es poderosa y efectiva en los apuros y dificultades, Las palabras son muy enfáticas: «ezrah betsaroth nimtsa meod»: «El se ha demostrado una ayuda extrema o superlativa en las dificultades.» Esto hemos hallado en El, y por tanto celebramos su alabanza. Adam Clarke
Vers. 2. Por tanto, no temeremos. ¡Con Dios a nuestro lado sería irracional temer! Allí donde está El hay todo el poder y todo el amor; ¿por qué, pues, hemos de temblar? C. H. S.
Aunque la tierra sea removida. John Wesley predicó en Hyde-Park con ocasión del terremoto que se sintió en Londres el 8 de marzo de 1750, y repitió estas palabras.

Y se traspasen los montes al corazón del mar. Aunque suceda lo peor, el hijo de Dios nunca debe perder su confianza; como Dios permanece fiel, no hay peligro para su causa o su pueblo. Cuando los elementos se fundan por el calor, y los cielos y la tierra desaparezcan en la conflagración final, con serenidad contemplaremos «el naufragio de la materia y el estallido de los mundos», porque incluso entonces nuestro refugio nos preservará de todo mal, nuestra fuerza nos preparará para todo bien.

Vers. 4. Hay un río. La gracia divina fluye suavemente, fertilizando, un río que nunca mengua en caudal, que da refrigerio y consolación a los creyentes.

Cuyas corrientes -en sus varias influencias, porque hay muchas- alegran la ciudad de Dios, al asegurar a los ciudadanos que el Señor de Sión de modo infalible va a suplir todas sus necesidades. Las corrientes no son efímeras, como el Cherit; ni fangosas, como el Nilo; ni torrenciales, como el Kishon; ni traidoras, como los arroyos engañosos de Job; ni son aguas de «ningún valor»: como las de Jericó, son claras, frescas, abundantes, y alegran.

El gran temor de una ciudad oriental en tiempo de guerra era que su provisión de agua fuera cortada durante un sitio; si ésta era segura, la ciudad podía resistir ataques durante un período indefinido. En este versículo, Jerusalén, que representa la ciudad de Dios, se nos dice que está aprovisionada de agua, para mostrar el hecho de que en las temporadas de prueba la gracia que se les dará les permitirá resistir hasta el fin. C. H. S.

¿Cuál es el río que alegra la ciudad de Dios? La respuesta es: Dios mismo es el río, según el versículo siguiente: «Dios está en medio de ella.»

1. Dios, el Padre, es el río: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jeremías 2:13).

2. Dios, el Hijo, es el río, la fuente de salvación: «En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia» (Zacarías 13:1).

3. Dios, el Espíritu, es el río: «El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7:38). «El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de agua que salta para vida eterna» (Juan 4:14).

¿Cuáles son las corrientes de este río? Respuesta: las perfecciones de Dios, la plenitud de Cristo, las operaciones del Espíritu, y éstos corren en el cauce del pacto de la promesa. Ralph Erskine

La ciudad. La iglesia de Dios es como una ciudad:

1) Porque una ciudad es un lugar de seguridad.
2) Un lugar de sociedad; lo que uno necesita, el otro se lo proporciona; tienen interrelación mutuamente.

3) Un lugar de unidad, para que la gente viva allí en paz y concordia.

4) Un lugar de comercio y transacciones. Aquí hay el mercado de la gracia gratuita: «Venid, todo el que tenga sed...» Aquí hay la perla de gran precio que está a la venta.

5) Un lugar de libertad; libertad de la culpa del pecado, de la ira de Dios, de la maldición de la ley, del presente mundo malo, de la esclavitud de Satanás, etc., etc.

6) Un lugar de orden y regularidad; tenía sus leyes y ordenanzas.

7) Un lugar de reposo confortable en que vivir, y esto en oposición a la soledad y el desierto.

8) Un lugar de privilegios.

9) Un lugar de pompa y esplendor; allí está el rey, la corte, el trono.
10) Un lugar de placer y de hermosura (Salmo 48:2). Ralph Erskine
El santuario de las moradas del Altísimo. El ser un templo para el Espíritu Santo es la porción deleitosa de cada santo; el ser un templo vivo para el Señor nuestro Dios es también el alto honor de la iglesia en su capacidad corporativa. No tenemos un gran Dios en la naturaleza y un Dios pequeño en la gracia, no; la iglesia contiene una revelación tan clara y convincente de Dios como las obras de la naturaleza, y aún más asombrosa, en la gloria excelente que brilla entre los querubines, que están sobre el propiciatorio, que es el centro y punto de reunión del pueblo del Dios vivo. C. H. S.

Vers. 5. Dios está en medio de ella. Su ayuda es, pues, segura y cercana. Si está sitiada, entonces El mismo está sitiado con ella, y podemos estar seguros que El se abrirá paso entre sus adversarios. Cuán cerca está el Señor de las angustias de los santos residiendo, como reside, en medio de ellos! C. H. S.

La iglesia se extiende porque su Dios está en medio de ella. Cuando en algún tiempo ha olvidado su dependencia de la intercesión invisible de su Cabeza, y la energía de la gracia de su Espíritu, como Sansón, se ha visto privada del cabello de su gran fuerza y ha pasado a ser el hazmerreír de los filisteos. William Binnie D. D.

Los enemigos de la iglesia pueden agitarla como las olas a un corcho, pero no pueden estrellarla contra las rocas. Puede mojarse en el agua como una pluma, pero no se hundirá como un plomo. El que es un pozo de agua dentro de ella para guardarla de desmayar, también se verá que es un muro de fuego a su alrededor para impedir que caiga. Puede ser probada, pero nunca destruida. Su fundamento es la Roca de los Siglos, y su defensa los brazos eternos. William Secker

Cuando los papistas se engallaban, y Melanchthon, a veces, tenía miedo que la recién nacida Reforma fuera sofocada sin remisión, Lutero acostumbraba a consolarle con estas palabras: «Si perecemos, Cristo ha de caer también ("El está entre nosotros"), y si ha de ser así, que sea; yo prefiero perecer con Cristo, que es el gran soberano del mundo, que prosperar con el César.» John Collings

Dios la ayudará al clarear la mañana. El Señor se levantará pronto. Nosotros somos tardíos en recibirle, pero El nunca lo es en ayudamos. La impaciencia se queja de las demoras divinas, pero en realidad el Señor no tarda respecto a su promesa. La prisa del hombre es a veces locura, pero las dilaciones aparentes de Dios siempre son sabias, y cuando se ven debidamente, no son demoras en absoluto. C. H. S.

Por tanto, nota que todas las grandes liberaciones obradas en la Santa Escritura lo fueron tan temprano que se puede decir que ocurrieron en medio de la noche. Así Gedeón, con sus cántaros y antorchas contra los madianitas; así Saúl cuando salió contra Nahás, el amonita; lo mismo Josué cuando fue en socorro de Gibeón; lo mismo Sansón cuando se llevó en triunfo las puertas de Gaza; como los reyes asociados bajo la guía de Eliseo, en su expedición contra los moabitas, en que ellos, siguiendo las órdenes de Dios, llenaron el terreno de zanjas, y el reflejo del sol en las aguas engañó a los moabitas, que creyeron era sangre y los atrajo a su destrucción. Michael Ayguan

Al clarear la mañana. La restauración de los judíos será uno de los primeros sucesos que ocurrirán en el segundo adviento. Será realizada al clarear la mañana de aquel día, «cuando el Sol de justicia se levantará y en sus alas traerá salud.» Samuel Horsley

Vers. 6. Braman las naciones. Las naciones estaban en furioso tumulto; estaban congregadas contra la ciudad del Señor como lobos hambrientos para atacar a su presa; espumando y rugiendo como mar embravecido.

Se tambalean los reinos. Una confusión general se apoderó de la sociedad; los invasores estaban agitando en sus dominios y azuzando a la población para lanzarse a la guerra; y desolaban los otros territorios en su marcha devastadora hacia Jerusalén. Las coronas caían de las cabezas reales, los tronos antiguos se tambaleaban como árboles sacudidos por la tempestad, poderosos imperios eran descuajados como pinos por la borrasca; todo estaba en confusión, y el desmayo se había apoderado de los que no conocían al Señor.

Lanza El su voz, y se derrite la tierra. ¡Qué poderosa es la palabra de Dios! ¡Qué potente es el Verbo encarnado! ¡Oh, si esta palabra viniera de la gloria excelente ahora mismo, para derretir todos los corazones en amor a Jesús y poner término para siempre a todas las persecuciones, guerras y rebeliones de los hombres! C. H. S.

Vers. 7. Nuestro refugio. «Los conejos son animales débiles, pero tienen sus madrigueras en las rocas». Están seguros en las rocas si pueden llegar allí, aunque sean muy débiles ellos mismos. Así la iglesia, aunque perseguida por sus enemigos sanguinarios, y aunque débil de por si, con todo, bajo el ala del Dios de Jacob no teme nada, porque está segura. El es nuestro refugio.

Sería valorar en poco a Dios si temiéramos a las criaturas cuando Él está con nosotros. Antígono, cuando oyó que sus soldados estaban considerando cuántos eran sus enemigos, se puso en medio de ellos y les preguntó: «¿Y cuántos contáis a mi lado?» John Strickland
Vers. 8. Venid, ved las obras de Jehová. Haríamos bien en notar también cuidadosamente los tratos providenciales de nuestro Dios del pacto y percibir rápidamente su mano en las batallas de su iglesia. Siempre que leemos historia, tendría que ser con este versículo sonando en nuestros oídos. Deberíamos leer el periódico con el mismo espíritu, para ver en qué forma la Cabeza de la iglesia rige a las naciones para el bien de su pueblo, como José gobernó a Egipto por amor a Israel. C. H. S.

Dios quiere que sus obras sean bien observadas, y especialmente cuando ha obrado alguna gran liberación en favor de su pueblo. De entre todas las cosas, no puede tolerar que se le olvide. John Trapp

Que ha puesto asolamiento en la tierra. El destruye a los destructores, deja desolados a los desoladores. ¡Qué bien queda demostrado este versículo! Las ciudades en ruina de Asiria, Babilonia, Petra, Basan, Canaán son nuestros instructores, y en tablas de piedra quedan registradas las obras del Señor. En cada lugar en que su causa y corona han sido menospreciadas ha seguido invariablemente la ruina; el pecado ha sido una plaga para las naciones y ha convertido sus palacios en montones de ruinas. C. H. S.
Aquí se nos invita primero a una vista trágica. Somos llevados a la cámara de muerte para ver el rostro espectral de muertes y desolaciones por todo el mundo, no siendo posible que haya nada más horrible o espantoso. Se nos llama a ver montones de cadáveres; en canastas de cabezas, como se le mostró a Jehú; un espectáculo lastimoso, pero necesario.

Ved, pues, qué desolaciones ha hecho el Señor en la tierra. Desolaciones por medio de guerras; ¡cuántos campos han sido empapados de sangre y abonados por los cadáveres; cuántos millones de hombres han sido cortados, en todas las edades, a filo de espada!

Desolaciones por hambre, en que los hombres se han visto forzados a hacer de sus cuerpos el sepulcro de otros hombres, y madres que han devorado a sus hijos. Desolaciones de plagas y pestilencias, que han barrido a centenares de millares en una sola ciudad, según nos cuenta la historia. Joseph Hall

Vers. 9. Y quema los carros en el fuego. ¡Qué gloriosa será la victoria definitiva de Jesús en el día de su aparición, cuando todos sus enemigos morderán el polvo!

Vers. 10. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. Retirad las manos, enemigos. ¡Sentaos y esperad con paciencia, creyentes! ¡Reconoced que Jehová es Dios, vosotros los que sentís los terrores de su ira! Adoradle, y sólo a El, vosotros los que participáis de la protección de su gracia. Como nadie puede proclamar dignamente su naturaleza, que «el silencio exprese su alabanza». Las jactancias de los inicuos y los tímidos presentimientos de los santos ciertamente deben cesar a la vista de lo que el Señor ha hecho en edades pasadas. C. H. S.

Como si el Señor hubiera dicho: «Ni una palabra, no intentéis replicar; veáis lo que veáis, quedaos quietos, callad; sabed que yo soy Dios y no doy cuenta de ninguno de mis actos.» Joseph CARRIL

Muchos altercan con Dios y no consideran el riesgo que ello supone. Cuidado, porque es espantoso altercar con Dios. ¿Quién puede decirle: «¿Qué haces tú?» Aarón fue prudente cuando, al ver que Dios hizo que el fuego destruyera a sus hijos, no dijo una palabra. Así pues, mientras llevamos el yugo, «sentémonos solos y callemos; pongamos la boca en el polvo, por si aún hay esperanza» (Lamentaciones 3:28, 29).

Como sabemos, las murmuraciones de los hijos de Israelíes costaron muy caras. Estate quieto, esto es, vigila, no murmures contra mí dice el Señor-. Dios no da cuenta de sus cosas porque puede haber muchas cosas que no comprendemos; y, por ello, podemos pensar que es mejor quererlas, y mucho más, por el crédito de Dios y de la iglesia.

Repito: Dios no da cuenta de sus actos a nadie. Por tanto, abstengámonos de sacar conclusiones precipitadas. Sermón de Richard Cameron predicado tres días antes de su muerte en Airsmoss

La razón por la que el pecador presuntuoso no tiene miedo, y el alma ansiosa tanto, es el no hacerse cargo de que Dios es tan grande; por tanto, para curar a uno y otro, la consideración seria de Dios bajo esa noción es la debida: Estad quietos, y sabed que yo soy Jehová; como si hubiera dicho: «Sabed, inicuos, que Yo soy Dios, que puedo vengarme cuando me plazca de vosotros, y cesad de provocarme con vuestros pecados, para vuestra propia confusión; y además sabed, almas temblorosas, que Yo soy Dios; y por tanto puedo perdonar los mayores pecados, y cesad de deshonrarme con vuestros pensamientos de incredulidad.» Willliam Gurnall

La sola consideración de que Dios es Dios, es suficiente para acallar todas las objeciones a su soberanía. Jonathan Edward

Vers. 11. Jehová de los ejércitos está con nosotros. A Mr. Wesley, el martes, apenas se le podía entender con dificultad aunque intentó hablar varias veces. Al fin, con toda la fuerza que le quedaba exclamó: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros.»

Luego, levantando la mano y moviéndola en triunfo, exclamó de modo conmovedor: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros.» Estas palabras parecen expresar los rasgos principales de toda su vida. Dios había estado con él desde la primera infancia; su providencia le había guiado a lo largo de sus múltiples peregrinajes en la vida; y ahora, cuando estaba a punto de entrar en el «valle de la sombra de muerte», la misma mano le sostenía. De Wesley y sus coadjutores, por el Rev. W. C. Larrabee, A. M.

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