viernes 24 de julio de 2009

COMENTARIO SALMO 32

COMENTARIO SALMO 32

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Título: «Salmo de David. Masquil». Que David escribió este Salmo gloriosamente evangélico queda probado no sólo por este título sino por las palabras del apóstol Pablo en Romanos 4:6-8: «Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras... » Probablemente su profundo arrepentimiento del gran pecado fue seguido por una paz bienaventurada, y se vio llevado por ella a derramar su espíritu en la música suave de este cántico escogido. En el orden cronológico parece seguir el cincuenta y uno. C. H. S.

La marca del verdadero penitente cuando ha sido una piedra de tropiezo para los otros es el ser tan cuidadoso en levantarlos con su arrepentimiento como les fue perjudicial con su pecado; y creo que nunca un hombre que es verdaderamente penitente se avergüenza de enseñar a los pecadores el arrepentimiento mediante su propia prueba particular.

La mujer samaritana, cuando se convirtió, dejó el cubo en el pozo, fue a la ciudad y dijo: «Venid aquí; ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho» (Juan 4:29). Y nuestro Salvador dijo a Pedro: «Cuando te hayas vuelto, fortalece a tus hermanos» (Lucas 22:32). Tampoco Pablo, después de su conversión, se avergonzó de llamarse el principal de los pecadores, y de enseñar a los otros a arrepentirse de sus pecados arrepintiéndose de los propios. Feliz, tres veces feliz, el hombre que puede edificar tanto como ha derribado. Archibald Symso

Se dice de Lutero que un día le preguntaron cuál de los Salmos era el mejor, y contestó: «Psalmi paulini»; y cuando sus amigos insistieron en saber cuáles eran, añadió: «El 32, el 51, el 130 y el 143.

Porque todos ellos enseñan que el perdón de nuestros pecados viene sin la ley y sin las obras del hombre que cree, y por tanto los llamo Salmos Paulinos.» Lutero, Conversaciones de sobremesa

Los Salmos penitenciales: Cuando Galileo fue encarcelado por la Inquisición en Roma por afirmar la exactitud del sistema copernicano, se le mandó como penitencia que repitiera los siete salmos penitenciales cada semana durante tres años.

Esto tiene que haber sido con el objeto de extraer de él una especie de confesión de su culpa y admisión de la justicia de su sentencia; y en ello había cierta sagacidad, y en realidad humor, añadida a la iniquidad (o necedad) del procedimiento. De otra manera, no es fácil entender qué idea de castigo podían adscribir los padres a un ejercicio devocional así, que en cualquier caso sólo podía ser agradable y consolador para el preso. M. Montague en Los siete Salmos penitenciales en vers.

Vers. 1. Bienaventurado. Como el Sermón del Monte, este Salmo empieza con bienaventuranzas. Este es el segundo Salmo de bienaventuranzas. El primer Salmo describe el resultado de la santa bendición; el treinta y dos detalla la causa de la misma. El primero describe el árbol en pleno crecimiento; éste muestra cuándo se le planta y riega. C. H. S.

Bienaventurado. ¡Oh dichoso!; o bien: ¡Oh felicidad de este hombre! Robert Leighton

Nota que éste es el primer Salmo, -sin contar el primero de todos-que empieza con una «bienaventuranza». En el primer Salmo tenemos la bienaventuranza de la inocencia, o mejor, de aquel que únicamente es inocente; aquí tenemos la bienaventuranza del arrepentimiento como el estado más feliz que sigue al de la falta de pecado. Lorinus en Comentario de Neale

Bienaventurado aquel a quien es perdonada su trasgresión. Un perdón de la trasgresión pleno, instantáneo, irreversible, vuelve el infierno del pobre pecador en un cielo y le convierte, de heredero de ira, en participante de bendición. La palabra traducida por «perdón» en el original es «quitar», como una carga que es quitada o una barrera eliminada. ¡Qué descanso y alivio! Le costó a nuestro Salvador sudar sangre el llevar nuestra carga. Sí, le costó la vida el quitarla. Sansón se llevó las puertas de Gaza a cuestas, pero ¿qué era esto comparado con el peso que Jesús llevó en favor nuestro? C. H. S.

El santo David, al comienzo de este Salmo nos muestra en qué consiste la verdadera felicidad: no en la hermosura, el honor, las riquezas (la trinidad del mundo), sino en el perdón del pecado. Pablo exclama: «He obtenido misericordia» (1ª Timoteo 1:13). Cuando el Señor perdona a un pecador, Él no paga una deuda, sino que concede un legado.
Dios, al perdonar el pecado, remite la culpa y el castigo. La culpa dama a la justicia: tan pronto como Adán hubo comido la fruta, vio la espada flameante y oyó la maldición; pero en la remisión Dios parece decir al pecador: «Aunque has caído en las manos de mi justicia y mereces la muerte, a pesar de ello te absuelvo, y todo lo que está cargado a tu cuenta queda remitido.» Thomas Watson

Cubierto su pecado. Cubierto por Dios, como el arca estaba cubierta por el propiciatorio, como Noé fue cubierto por el diluvio, como los egipcios fueron cubiertos por las profundidades del mar. ¡ Qué cubierta ha de ser que esconda para siempre de la vista del Dios Omnisciente toda la inmundicia de la carne y del espíritu! El que ha visto una vez el pecado en toda su horrible deformidad, puede apreciar la felicidad de no tener que verlo más. C. H. S.

Hay una forma de cubrir el pecado que es una maldición (Proverbios 28:13). «El que encubre sus pecados, no prosperará.» Hay un modo de encubrirlo, que es no confesarlo, o lo que es peor, negarlo -Gehazi lo usó-, un cubrir el pecado con una mentira; y hay también un cubrir el pecado al justificamos: «No he hecho esto», o «No era nada malo».

Todas éstas son formas falsas de cubrirlo; el que cubre así su pecado no prosperará. Pero hay una forma bendita de cubrir el pecado: el perdón del pecado es esconderlo de la vista, y esto es la bienaventuranza. Richard Alleine

Vers. 1, 2. En estos versículos se mencionan cuatro males: 1) Trasgresión, pesha; 2) pecado, chataah; 3) iniquidad, avon; 4) doblez, remiyah.

El primero significa pasarse de la raya, hacer lo prohibido.
El segundo significa errar el blanco, no hacer lo mandado; pero es con frecuencia tomado como expresión pecaminosa, o pecado en la naturaleza, que produce trasgresión en la vida.

El tercero significa lo que se ha desviado de su curso o situación apropiados; algo moralmente deformado o tergiversado; iniquidad, que es contrario a equidad o justicia.

El cuarto significa fraude, dolo, doblez, etc.

Para quitar estos males son mencionados tres actos: perdonar, cubrir, no imputar. Adam Clarke

Vers. 1-2, 6-7. ¿Quién es bienaventurado? No el que cubre, esconde o no confiesa su pecado. En tanto que David estaba en este estado, era muy desgraciado. Había doblez en su espíritu (2), miseria en su corazón, sus mismos huesos habían envejecido, su jugo se había secado como en una sequía de verano (3, 4).

¿Quién es bienaventurado? El que no tiene pecado, que no ha pecado, el que no contrista más con su pecado el pecho de aquel sobre el cual se reclina. Esta es una bienaventuranza superlativa, su elemento más alto de felicidad del cielo. El ser como Dios, el rendir obediencia implícita, plena, perfecta, la obediencia del corazón, de nuestro ser entero; ésta ha de ser la más bendita de todas las bienaventuranzas. James Harrington Evans, M. A.
Vers. 2. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa iniquidad. Nota las tres palabras usadas con tanta frecuencia para denotar desobediencia: trasgresión, pecado e iniquidad, son las tres cabezas del cancerbero del infierno, pero nuestro glorioso Señor ha hecho callar sus ladridos contra los suyos que creen para siempre. La trinidad del pecado es vencida por la Trinidad del cielo.}

Y en cuyo espíritu no hay doblez. Libre de culpa, libre de doblez. Los que son justificados de culpa son santificados de falsedad. Un mentiroso no es un alma perdonada. La traición, la doblez, la disimulación, la tacañería, son rasgos de los hijos del diablo, pero el que ha sido limpiado de pecado es veraz, sincero y simple como un niño. C. H. S.

Cuando ha sido perdonado, el creyente tiene el valor de ser veraz ante Dios; puede permitirse el abandonar la doblez en el espíritu. ¿Quién no declara todos sus débitos cuando otro está dispuesto a pagarlos? ¿Quién no declararía su enfermedad si estuviera seguro de ser curado con ello?

La fe verdadera no sólo sabe que la doblez es imposible delante de Dios, sino también que ya no es necesaria. El creyente no tiene nada que esconder; se ve como delante de Dios, abierto y desnudo; y si ha aprendido a verse a sí mismo tal cual es, también ha aprendido a ver a Dios cuando se revela. J. W. Reeve, M. A.

«Aquí hay agua» dijo el eunuco, «¿qué impide que sea bautizado?» (Hechos 8:36). Ahora bien, observa la respuesta de Felipe, vers. 37: «Si crees de todo corazón, bien puedes»; como si dijera: «No hay nada, excepto un corazón hipócrita, que pueda impedirlo. Es el corazón falso solamente el que halla cerradas las puertas de la misericordia.» William Gurnall

Vers. 3. Se consumieron mis huesos. ¡Qué clase de muerte es el pecado! Es una enfermedad pestilencial! ¡Un fuego en los huesos! En tanto que intentamos cubrir nuestro pecado ruge por dentro y, como una herida infectada, se hincha horriblemente y es causa de gran dolor.
En mi gemir todo el día. Nadie conoce los dolores de la convicción de pecado como el que ha pasado por ella. El potro, la rueda, el haz llameante son fáciles de soportar comparados con el Tófet que es una conciencia culpable inflamada dentro del pecho: es mejor sufrir todas las enfermedades que aquejan la carne que yacer bajo el sentimiento aplastante de la ira del Dios Todopoderoso. La Inquisición española, con todas sus torturas, no era nada comparado con la pesquisa de la conciencia dentro del corazón.

Vers. 4. Porque de día y de noche pesaba sobre mí tu mano. El dedo de Dios puede aplastarnos -¿qué no puede hacer su mano?- y está presionando de modo pesado y continuo. Bajo los terrores de la conciencia los hombres tienen poco descanso, día y noche; porque los tristes pensamientos de todo el día les acosan en sus dormitorios y les persiguen en sus sueños, o bien les dejan despiertos en un sudor frío de temor; es mejor llevar un mundo en el hombro, como Atlas, que la mano de Dios en el corazón, como David. C. H. S.
La sequía del verano. Durante los doce años de 1846 a 1859 sólo llovió, escasamente, un par de veces en Jerusalén entre los meses de mayo y octubre. Una vez fue enjulio de 1858; la otra en junio de 1859. Dr. Whitfy

Si Dios aflige y castiga con dolor a aquellos que le son propicios, ¡cuán más duramente no afligirá a aquellos que no le son propicios! Gregory

Vers. 4, 5. Si vuestras ofensas han sido, no como mosquitos, sino como camellos, nuestra pena ha de ser, no una gota, sino un océano. Los pecados carmesí requieren lágrimas de sangre; y si Pedro pecó vergonzosamente, tuvo que llorar amargamente. Por lo tanto, si tu vida antigua ha sido una retahíla de iniquidades, una cuerda bien trenzada, un escrito repleto de borrones, un curso manchado con pecados diversos y serios, multiplica tus confesiones y amplía tu humillación; dobla tus ayunos y triplica tus oraciones; derrama tus lágrimas y acarrea profundos suspiros.

En una palabra, repite e incrementa tu reconocimiento, aunque, como dice el apóstol en otro caso: «No te aflijas como los que no tienen esperanza», que ante tu arrepentimiento sincero y apropiado la bondad divina va a perdonarte los pecados. Nathanael Hardy

Vers. 5. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Entre los hombres, una confesión franca abre el paso a la sentencia; pero con Dios, cuanto más lamenta un pecador su ofensa más se atenúa la ira de su Juez. El pecado llama la justicia, puesto que es una ofensa contra Dios; con todo, una vez es una herida para el alma, le mueve a la misericordia y la clemencia. Isaac Craven

Este pecado parece muy probable que fuera su adulterio con Betsabé y el asesinato de Urías. Ahora David, para dar más evidencia de la misericordia perdonadora de Dios, dice que no sólo perdonó su pecado, sino la iniquidad de su pecado; y ¿qué era esto?

Sin duda, lo peor que se puede decir sobre esto, su complicado pecado, es que hubiera tanta hipocresía en él: David jugó arriesgada-mente con Dios y el hombre al cometerlo; esto, sin duda, era la iniquidad de su pecado, y agravó la cosa mucho más que la sangre que había vertido.

¿No había dado David ningún otro paso falso además de éste? ¿Declara el Espíritu de Dios, exceptuando esto, su aprobación de todo lo demás que había hecho? No; sin duda el Espíritu de Dios registra otros pecados que escaparon a este eminente siervo de Dios; pero todos éstos quedan incluidos aquí, y éste mencionado es la gran mancha de su vida.

Pero, ¿por qué? Sin duda porque aquí aparecía menos sinceridad, sí, más hipocresía en éste que en todos los demás juntos; aunque David en estos otros había obrado mal en cuanto al acto cometido, pese a todo, su corazón era menos torcido en la forma de cometerlo. William Gurnall

Vers. 6. Por esto orará a Ti todo santo, dice David. ¡Por esto! ¿Qué? Sus pecados. Y ¿quién? No es el inicuo, sino el santo, en este sentido, que tiene motivos para orar. ¿Y por qué ha de orar? Sin duda, para que le sea renovado el perdón, incrementada la gracia y perfeccionada la gloria. No podemos decir que no tenemos pecado. ¡ Oh!, oremos, pues, con David: «No entres en juicio con tu siervo, ¡oh Jehová!» Nathanael ARDÍ

En el tiempo en que puedas ser hallado. Hay, sin embargo, un tiempo señalado para la oración, más allá del cual no sirve de nada; entre el tiempo del pecado y el día del castigo la misericordia tiene la palabra, y Dios puede ser hallado; pero una vez la sentencia ha sido pronunciada, las apelaciones son inútiles, porque el Señor no será hallado por el alma condenada. C. H. S.

Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Los efectos de la oración hasta entonces habían sido maravillosos. La oración había cerrado las ventanas de los cielos para que no lloviera, y de nuevo habían sido abiertas para que la tierra pudiera dar su crecimiento.

La oración había detenido el rápido curso del sol y hecho que regresara quince grados. La oración detuvo la mano de Dios para que no hiriera a su pueblo cuando El estaba dispuesto a hacerlo. La oración, sin ninguna otra ayuda o medio, había derribado los sólidos muros de Jericó. La oración ha dividido el mar para que las aguas no alcancen a los israelitas. En este lugar, ahora, había librado al hombre fiel de todos los peligros de este mundo. Thomas Playfere

El fuego y el agua no tienen misericordia, decimos. Pero, de los dos, el agua es la peor. Porque el fuego puede ser apagado con agua; pero la fuerza del agua, si entra en violencia, no hay poder humano que, la detenga.

El. La filosofía define a este «él», o sea, el hombre, por la razón y las virtudes morales de la mente; pero la Divinidad define al cristianismo por su fe y su conjunción por medio de ella con Cristo. Thomas Playfere

Vers. 7. Tú eres mi refugio. Observa que el mismo hombre que en el versículo cuatro estaba oprimido por la presencia de Dios aquí halla refugio en El. Ve lo que pueden hacer la sincera confesión y el pleno perdón. El evangelio en la doctrina de la sustitución hace de El nuestro refugio, cuando de otro modo sería nuestro Juez. C. H. S.

Supongamos que un viajero en un páramo expuesto y solitario se alarma cuando ve avecinarse una tempestad. Busca cobijo. Pero si su ojo discierne un lugar donde esconderse de la tormenta, ¿se queda quieto y dice: «Veo este refugio, y por tanto voy a permanecer donde estoy»? ¿No se dirigirá a él? ¿No va a correr para escapar de la furia del viento y la tempestad? Era «un» refugio ya antes, pero pasa a ser «su» refugio cuando el viajero se esconde en él y está seguro. Si no hubiera entrado en él, aunque podría haber sido protección para otros viajeros que hubieran acudido al mismo, para él habría sido como si no existiera.

¿Quién no se da cuenta al instante, por esta simple ilustración, de que las bendiciones del evangelio son sólo para el que se las apropia al alma? El médico sólo puede curar al que le llama; la medicina sólo puede curar al que la toma; el dinero sólo enriquece al que lo posee; y el mercader de la parábola no habría sido más rico al descubrir que había una «perla de gran precio» si no la hubiera adquirido.

Lo mismo sucede con referencia a la salvación del evangelio: Si Cristo es el «bálsamo de Galaad», aplícate el remedio; si es el «médico», ve a Él; si es «la perla de gran precio»,, vende todo lo que tienes y cómprala; y si es el «refugio», corre a El y ponte, a salvo; no habrán gozo y paz sólidos en tu alma hasta que El sea tu «escondedero». Fountain Elwin

Me guardarás de la angustia. La angustia no me causa daño cuando el Señor está conmigo; más bien será causa de mucho beneficio para mí, como la lima que quita la herrumbre pero no destruye el metal. Observa los tres tiempos; hemos notado el pasado deplorable, la última cláusula era un gozoso presente, ésta es un futuro gozoso. C. H. S.

Dios usa ambos medios en favor de sus siervos: a veces suspende la operación de lo que ha de obrar como tormento, como cuando suspendió el furor de los leones de Daniel y el calor del fuego del horno encendido de los jóvenes; otras veces concede insensibilidad al que sufre; así san Lorenzo no sólo fue paciente, sino que se burló e hizo bromas cuando le asaban; y así leemos de muchos otros mártires que han sido menos afectados por los tormentos que sufrieron que los verdugos que los infligían. John Donne

Vers. 8. Esta triple repetición: haré entender, enseñaré, guiaré, muestra tres características de un buen maestro. Primero, hacer que las personas entiendan el medio de salvación; segundo, ir delante de ellos; tercero, velar sobre ellos y sus caminos. Archibald Symson

Sobre ti fijaré mis ojos. «Te aconsejaré, mis ojos estarán sobre ti.» Éste es el sentido del hebreo. El significado literal es: «Te aconsejaré; mis ojos estarán sobre ti.» De Wette: «Mi ojo está dirigido hacia ti.»

La idea es la de uno que muestra a otro el camino que ha de tomar a fin de llegar a cierto punto; y le dice que le observa, o fija el ojo sobre él, para asegurarse que no se desvía. Albert Barnes

Vers. 9. No seáis como el caballo, o como el mulo. Según la naturaleza de estas dos bestias, los padres y otros expositores han dado varias interpretaciones, o por lo menos alusiones. Consideran que el caballo y el mulo admiten a un jinete, una carga, sin discreción o diferencia, sin debate o consideración; no preguntan si el jinete es noble o villano, ni si la carga es de oro para el tesoro u hortalizas para el mercado. Y estos expositores hallan la misma indiferencia en el pecador habitual a toda clase de pecado; tanto si es por placer, o para beneficio, o para compañía, todos son pecados. John Donne

Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque Si no, no se pueden dominar. El freno de la aflicción muestra lo duros que somos de dominar; las bridas de la enfermedad y dolencias manifiestan lo obstinado de nuestra voluntad. No deberíamos ser tratados como mulas si no hubiera mucho del asno en nosotros.

Vers. 10. Muchos dolores habrá para el impío. El que siembra pecados cosechará aflicción en gavillas copiosas. Las penas de la conciencia, el desengaño, el terror, son la herencia segura del pecador en el tiempo, y luego las penas de remordimiento y desesperación para siempre.
Mas al que espera en Jehová, le rodeará la misericordia. El malvado tiene un enjambre de avispas que le rodean, muchas penas; pero nosotros tenemos un enjambre de abejas que producen miel. C. H. S.

Se verá rodeado de misericordia, como nos rodea el aire o la luz del sol. Hallará misericordia y favor por todas partes: en casa, fuera; de día, de noche; en sociedad, en soledad; en enfermedad, en salud; en vida, en muerte; en el tiempo, en la eternidad. Andará entre misericordia, morirá entre misericordias; vivirá en un mundo mejor en medio de las misericordias eternas. Albert Barnes

«Nota bien este texto» dijo Richard Adkins a su nieto Abel, que estaba leyéndole el Salmo treinta y dos-. «Nota este texto: "Al que espera en Jehová, le rodea la misericordia." Lo leí en mi juventud y lo creí; y ahora lo leo en mi ancianidad, y, gracias a Dios, sé que es verdad. Oh, es una gran bendición en medio de los goces y sufrimientos del mundo, Abel, el confiar en el Señor». El Tesoro cristiano

Vers. 11. Alegraos. La felicidad no es sólo un privilegio, sino que es nuestro deber. Verdaderamente servimos a un Dios generoso, puesto que hace que una parte de nuestra obediencia sea el estar gozosos. ¡Qué pecaminosas son nuestras murmuraciones rebeldes! Leemos de uno que murió al pie del patíbulo, de la inmensa alegría que tuvo al recibir el perdón de su monarca; y ¿vamos a recibir el perdón gratuito del Rey de reyes y, con todo, nos entregamos a una pena inexcusable?

Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón. Es de temer que la iglesia de nuestros días, aunque sea a causa de su afán de comportarse debidamente, se ha vuelto demasiado artificial; así, los gritos de los penitentes y de los creyentes, si alguien intentara pronunciarlos en nuestras reuniones, serían acallados. Esto puede ser mejor que el fanatismo vociferante, pero hay tanto peligro en una dirección como en la otra.

Por nuestra parte, nos conmueve el corazón un poco de exceso sagrado, y cuando los hombres piadosos, en su gozo, saltan los límites estrechos del decoro, no los miramos con espíritu crítico, como la hija de Saúl, Mical, a David. C. H. S.

Cuando el poeta Carpani inquirió de su amigo Haydr por qué su música religiosa era tan alegre, el compositor le dio una hermosa respuesta: «No puedo hacerla de otra forma. Escribo según los pensamientos que siento; cuando pienso en Dios, mi corazón está tan lleno de gozo que las notas bailan y saltan de mi pluma; y como Dios me ha dado un corazón alegre, me perdonará si le sirvo con un espíritu alegre. Anécdotas de John Whitecross

COMENTARIO SALMO 31

COMENTARIO SALMO 31

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Algunos han pensado que la ocasión en la atribulada vida de David que le llevó a este Salmo fue la traición de los hombres de Keila, y nos hemos sentido muy inclinados a esta conjetura; pero, después de reflexionar, nos ha parecido que el tono doliente y la alusión a su iniquidad requieren una fecha posterior, y podría ser más satisfactorio decir que ilustra el período en que Absalón se rebeló y sus propios partidarios le abandonaron, y labios mentirosos esparcieron millares de rumores maliciosos contra él.

Vers. 1. En Ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás. ¿Cómo puede el Señor permitir que sea de modo definitivo avergonzado el hombre que depende y confía exclusivamente en El? Esto no sería tratarnos como un Dios de verdad y de gracia. Traería deshonor sobre Dios mismo si la fe no fuera al final recompensada. Sería un día triste verdaderamente para la religión si Dios no trajera consolación y ayuda. C. H. S.

Vers. 2. Inclina a mí tu oído. Escucha mi queja. Pon tu oído junto a mis labios, para que puedas escuchar lo que mi debilidad es capaz de pronunciar. Generalmente ponemos los oídos cerca de los labios de los enfermos y los moribundos para poder escuchar lo que dicen. A esto parece que se refiere el texto. Adan Clarke

Y ciudadela para salvarme. ¡Cuán simple y sencilla es la oración del justo y, no obstante, cuán enjundiosa y profunda! No echa mano de ornamentos ni florituras; su espíritu es demasiado sincero y profundo como para hacerlo de otra forma; cuánto mejor no sería si cuando oramos en público tuviéramos siempre en cuenta esta regla.

Vers. 3. Se Tú mi roca y mi ciudadela para salvarme. Las dos promesas personales son como clavos firmes sobre los que colgar la fidelidad al Señor. ¡Oh, si tuviéramos gracia para que nuestro corazón estuviera fijo en la creencia imperturbable y firme en Dios!

Por tu nombre me guiarás y me encaminarás. No es posible que el Señor permita que su, honor sea mancillado, pues esto implicaría que los que confían en El han de perecer. Este fue el ruego de Josué. «¿Qué harás a tu gran Nombre?» C. H. S.

Si el mero honor de la criatura, el crédito de los ministros o la gloria de los ángeles fuera lo implicado, la salvación del hombre sería sin duda incierta. Pero cada paso de ella implica el honor de Dios. Rogamos en su Nombre. William S. Plumer

Vers. 4. Pues Tú eres mi refugio. El Omnipotente corta la red que teje las conveniencias. Aunque nosotros, pobres criaturas, estamos en la red, Dios no está. En la antigua fábula el ratón pone en libertad al león; aquí el león libera al ratón.

Vers. 5. En tus manos encomiendo mi espíritu. Estas palabras vivas de David fueron las palabras que pronunció nuestro Señor al morir, y han sido usadas con frecuencia por los santos en la hora de su partida. Podemos estar seguros que son buenas, sabias y solemnes; podemos usarlas ahora y en nuestra última hora. C. H. S.

Estas fueron las últimas palabras de Policarpo, de Bernardo, de Huss, de Jerónimo de Praga, de Lutero, de Melanchthon y de muchos Otros. «Bienaventurados son» dijo Lutero» «los que mueren no sólo por el Señor como mártires, no sólo en el Señor, como todos los creyentes, sino igualmente con el Señor, exhalando sus vidas en sus manos: "En tus manos encomiendo mi espíritu".» J. J. Stewart Perowne

Encomiendo y pongo en tus sagradas manos, oh Dios mío, lo que soy, que Tú conoces mucho mejor que yo, débil, desgraciado, herido, voluble, ciego, sordo, mudo, pobre, desprovisto de todo, sí, menos que nada, a causa de mis pecados, y más miserable de lo que puedo saber o expresar.

Recíbeme, Señor Dios, y haz de milo que Él, el Cordero divino, quiere que sea. Te encomiendo y ofrezco y entrego en tus manos todos mis asuntos, cuidados, afectos, consuelos y labores, todo lo que Tú sabes viene sobre, mí. Fray Tomás De JESÚS

Con gran voz El exclamó estas palabras ante el mundo, que para siempre irá hundiéndose en la aprehensión pagana de la muerte, del temor de la muerte, la desesperanza de la inmortalidad y la resurrección, porque está siempre permitiendo que la presencia y conciencia de la personalidad de Dios, y de la unión personal con El, queden oscurecidas y desfiguradas. J. P. Lange, D. D.

Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. La redención es una base sólida para la confianza. David no conoció el Calvario como lo conocemos nosotros, pero la redención temporal le animaba; y ¿no nos consolará más dulcemente a nosotros la redención eterna?

Vers. 6. Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias. Los que no se apoyan en el verdadero brazo de fortaleza, van a poner confianza vana en sí mismos. Muchos han de tener un dios, y si no adoran al Dios vivo, verdadero y único, se hacen uno ellos mismos, y le prestan atención supersticiosa, y esperan con esperanza ansiosa, basada en una ilusión. Los hombres que hacen dioses de sus riquezas, sus personas, sus entendimientos o cualquier otra cosa, tienen que ser evitados por aquellos cuya fe descansa sobre Dios en Jesucristo; y, lejos de ser envidiados, han de ser compadecidos por depender de estas vanidades. C. H. S.

Los romanistas fingen milagros de los santos, para hacerlos, según creen, más gloriosos. Dicen que la casa en que la Virgen María se hallaba cuando la visitó el ángel Gabriel, muchos centenares de años después, fue transportada de Galilea a Dalmacia, a unas dos mil millas, y de allí, por mar, a Italia, en donde fue llevada de un Sitio a otro, hasta que se halló un lugar apropiado; y por ella fueron realizadas muchas curas maravillosas, y que los mismos árboles, cuando llegó, se inclinaron ante ella.

Hay infinitas historias de esta naturaleza, especialmente en la leyenda de los santos, que llaman «La leyenda áurea», un libro lleno de errores tan inmensos que Luis Vives, un católico, pero hombre inteligente y erudito, dijo de él con gran indignación: «¿Qué puede haber más abominable que este libro?»; y se maravilló de que lo llamaran «áureo», pues «lo que se escribió en él tiene hierro por boca y plomo por corazón».

«Por todas partes podéis hallar» dice Erasmo, «ofrecida para obtener ganancia, la leche de María, que honran casi como el cuerpo de Cristo consagrado; aceite prodigioso; muchos fragmentos de la cruz, que si fueron recogidos, no cabrían en un gran barco.

»Aquí hay el capuchón de Francisco; allí las prendas interiores de la Virgen; en otro lugar el peine de Ana; en otro, un calcetín de José; en otro, el zapato de Thomas de Canterbury; en otro, el prepucio de Cristo, que, aun siendo algo incierto, adoran con más fervor que a la persona de Cristo.

»Y no dicen que estas cosas han de ser meramente toleradas, para ayudar a la gente sencilla, sino que toda la religión está casi colocada en ellas.» Christopher Cartwright

Mas yo en Jehová he esperado. Esto puede no estar de moda, pero el Salmista se atreve a ser distinto. Los malos ejemplos no nos deben desviar de la verdad, sino que, aun en medio de una defección general, deberíamos hacernos más osados. Esta adherencia a la confianza en Jehová es el punto sobre el cual se insiste: el que está turbado se acoge a los brazos de su Dios y se atreve a todo en la fidelidad divina.

Vers. 7. Me gozaré y alegraré en tu misericordia. Estas dos palabras, alegraré y gozaré, son una reduplicación instructiva. No tenemos que ser mezquinos en nuestro triunfo santo. Este vino podemos beberlo a jarros, sin temor a excedemos.

Tú has visto mi aflicción. Dios reconoce a sus santos cuando otros están avergonzados de reconocerlos; nunca rehúsa reconocer a sus amigos. No piensa poco en ellos por el hecho de que vayan cubiertos de harapos. No los juzga en falso y los echa cuando sus caras están demacradas por la enfermedad, o sus corazones pesados por el abatimiento. C. H. S.

Sí, aunque hayamos perdido nuestro rico vestido y vayamos a Él en harapos; aunque nuestra carne esté debilitada por el dolor o la vejez (Salmo 6:7); aunque la enfermedad y la pena hayan consumido nuestra hermosura como la polilla (Salmo 39:11); aunque el sonrojo, las lágrimas y el polvo se extiendan por nuestro rostro (Salmo 69:7), El nos reconoce todavía y no se avergüenza de nosotros. Consuélate con esto, porque ¿qué daño te va a hacer el que los hombres te desprecien, si Dios el Señor no te ha olvidado? Christian Scriver

Vers. 8. Pusiste mis pies en lugar espacioso. Bendito sea Dios por la libertad: la libertad civil es valiosa, la libertad religiosa es preciosa, la libertad espiritual no tiene precio.

Vers. 9. Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia. Esta primera frase abarca todo lo que sigue: es el texto de su discurso quejumbroso. La miseria mueve a misericordia -no se necesitan más razonamientos-. «Ten misericordia» es la oración; el argumento prevalece, puesto que es sencillo y personal: «Estoy atribulado.

Mis ojos se han consumido de tristeza. Las lágrimas sacan su sal de nuestra fuerza, y cuando manan en abundancia pueden consumir la fuente de la cual proceden. Los ojos hundidos y ojerosos son una indicación clara de mala salud. Dios quiere que le digamos los síntomas de nuestra enfermedad, no para su información, sino para mostrar nuestro sentimiento de necesidad.

Mi alma también, y mis entrañas. El alma y el cuerpo están tan íntimamente unidos que la una no puede declinar sin que lo sienta el otro. En estos días no son raros estos dobles decaimientos como los descritos por David; hemos sentido que nos desmayamos por el sufrimiento físico, y sido afligidos por la enfermedad mental; cuando las dos coinciden, es bueno que el piloto esté frente al timón, en medio de la borrasca, y haga que la tempestad se transforme en un triunfo de su arte.

Vers. 10. Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar. El dolor es un mercado muy triste en que gastar toda la riqueza de nuestra vida, pero un negocio mucho más provechoso que el que se hace en la Feria de Vanidad; es mejor ir a la casa del luto que a la del festín. El negro es un color que cae bien. La sal de las lágrimas es una medicina saludable. Es mejor pasar los años suspirando que pecando.

Se agotan mis fuerzas a causa de mi aflicción. Es una aflicción provechosa la que nos lleva a ver nuestros fallos. ¿Se trataba del peor pecado que cometió el Salmista y que roía su corazón y devoraba su energía? Es muy probable que lo fuera. C. H. S.
Hallo que cuando los santos están atribulados y muy humillados, los pecados pequeños gritan desaforadamente en su conciencia; pero, en la prosperidad, la conciencia es un papa que da dispensaciones y manga ancha a nuestros corazones. La cruz es, por tanto, necesaria, como la corona es gloriosa. Samuel Rutherford

Vers. 11. De todos mis enemigos soy objeto de oprobio. Se divertían en echarme algo en cara; mi estado lastimoso era música para ellos, porque interpretaban maliciosamente que era un juicio del cielo sobre mí. Los que no son llamados a soportarlo no dan mucha importancia a los reproches, pero el que se halla bajo su látigo conoce lo profundo de sus heridas. Los mejores hombres pueden tener los enemigos más acerbos y verse sometidos a las increpaciones más crueles. C. H. S.

Si alguno procura ser paciente y humilde, se dice que es un hipócrita. Si se permite algunos de los placeres de este mundo, que es un glotón; si busca la justicia, impaciente; si no la busca, un necio. Si es prudente, se le llama avaro; si quiere hacer felices a los demás, di-soluto. Si se da a la oración, vanidoso.

Y ésta es la gran pérdida de la iglesia, ¡que por estos medios muchos se abstienen de obrar bien!, de lo cual el Salmista se lamenta diciendo: «De todos mis enemigos soy objeto de oprobio.» Crisostomo, citado por J. M. Neale

Y de mis vecinos mucho más. Los que están más cerca de nosotros son los que peor nos apuñalan. Sentimos más los desprecios de los que deberían mostrarnos simpatía.

Y el horror de mis conocidos. Cuanto más íntimos, más se apartan de nosotros. Nuestro Señor fue negado por Pedro, traicionado por Judas y abandonado por todos en la hora de la máxima necesidad. Todo el rebaño se vuelve contra el ciervo herido. La leche de la bondad humana se vuelve agria cuando un creyente despreciado es víctima de acusaciones calumniosas.

Las que me ven en la calle huyen de mí. ¡Qué cosa más monstruosa y villana es la calumnia, capaz de transformar al más eminente de los santos, al hombre que fuera admiración de todos, en un despreciado, convirtiéndole en el blanco de las cornadas de todos y objeto de la aversión general!

Vers. 12. He sido olvidado de su corazón como un muerto. Mejor le es al hombre la muerte que el verse asfixiado en la calumnia y el escándalo. De los muertos no se dicen más que virtudes y alabanzas, pero en el caso del Salmista no decían de él más que lo malo.

He venido a ser como un vaso echado a perder. Veamos aquí el retrato del Rey de reyes en su humillación, cuando renunció a todo buen nombre y tomó sobre sí forma de siervo.

Vers. 13. Porque oigo el murmurar de muchos. Una víbora calumniadora es muerte para todo consuelo. ¿Cuál será el veneno de toda la nidada? C. H. S.

Desde mi misma infancia, cuando me di cuenta de los intereses de las almas de los hombres, me entró admiración al hallar que por todas partes los religiosos y piadosos, que sólo se preocupaban seriamente de su propia salvación y de la de los demás, eran objeto de toda clase de desprecios y calumnias, especialmente por los hombres más nefandos y viciosos; de modo que los que profesaban los mismos artículos de fe, los mismos mandamientos como ley de Dios y las mismas peticiones del Padrenuestro como su deseo, y así profesaban la misma religión, por todas partes hablaban mal de los que se esforzaban en vivir sinceramente lo que decían.

Si la religión es mala y nuestra fe no es verdadera, entonces, ¿por qué la profesan estos hombres? Si es verdadera y buena, ¿por qué aborrecer y menospreciar a los que viven en la práctica seria de la misma, si ellos mismos no la practican? Pero no hemos de esperar que sean razonables los hombres a los que el pecado y la sensualidad han hecho irrazonables.

Aun así, he de admitir que desde que observé el curso del mundo y el acuerdo entre la Palabra y la providencia de Dios, consideré como una prueba notable de la caída del hombre, de la verdad de las Escrituras, y del origen sobrenatural de la santificación verdadera, el hallar esta enemistad universal entre la simiente santa y la de la serpiente, y hallar que el caso de Caín y Abel queda ejemplificado con regularidad, y el que es nacido de la carne, persigue a aquel que ha nacido del Espíritu. Creo que en el día de hoy vemos la evidencia patente que confirma nuestra fe cristiana. Richard Baxter

Mientras se conjuran contra ml y maquinan quitarme la vida. Es mejor caer en las garras de un león que bajo la voluntad de perseguidores maliciosos, porque la fiera puede no hacer caso de su presa si está harta, pero la malicia es implacable y cruel como un lobo. De todos los enemigos, el más cruel es la envidia.

Vers. 14. Digo: Tú eres mi Dios. David proclamó en voz alta su decisiva fidelidad a Dios. No era un creyente de los que continúan cuando todo va viento en popa. Podía hacer uso de su fe en el helado invierno y envolvérsela alrededor del cuello para protegerle y evitar las inclemencias.

El que puede decir lo que dijo David, no tiene por qué envidiar la elocuencia de Cicerón. «Tú eres mi Dios» es más dulce que todas las demás palabras que pueda formular el habla humana. Nota que esta fe mencionada aquí es un argumento que usa para recordar a Dios su promesa de enviarle liberación pronta. C. H. S.

¡De cuánto más valor que poseer diez mil minas de oro es el poder decir «Dios es mío»! El siervo de Dios está convencido de ello, y esto es la felicidad completa para él, y en ella se deleita.

Cierto servidor del rey Ciro, que gozaba de su favor, estaba a punto de conceder su hija en matrimonio a un hombre muy importante, si bien él no poseía muchas riquezas; por ello, alguien le dijo: «Oh, ¿cómo vas a poder dar una dote a tu hija proporcionada a su categoría? ¿Dónde están tus riquezas?» A lo que contestó: «No necesito nada. Ciro es mi amigo.»

Pero ¿no podemos decir nosotros mucho más siendo nuestro amigo el Señor, que tiene todos los atributos excelentes y gloriosos que no pueden quedar cortos en ninguna necesidad y hacernos felices, especialmente siendo capaces para ello? John Stoughton, La verdadera felicidad del justo
Vers. 15. En tu mano están mis tiempos. Se dice que la luna con-trola las mareas de los mares; ¿no hay un poder dominante de las almas? No tiene por qué ser así, al parecer, en la mayoría de las vidas que son terrenales, pero lo es en las celestiales; del mismo modo que la luna dirige las mareas, lo mismo Dios nuestras almas. La mano de Jesús es la mano que rige nuestros tiempos. El regula el reloj de nuestra vida. Cristo por nosotros y Cristo en nosotros. Mis tiempos están en su mano. Mi vida no puede ser en vano, como la vida del Salvador no es en vano. E. Paxton Hood

Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. Es legítimo desear escapar de la persecución si es la voluntad del Señor.

Vers. 16. Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia. Dame la luz del sol del cielo en mi alma, y desafiaré las tempestades de la tierra. Permíteme gozar del sentimiento de tu favor, oh Señor, y saber lo que quieres en mi manera de vivir, y no me importa que los hombres frunzan el ceño y me calumnien.

Vers. 18. Enmudezcan los labios mentirosos, que profieren insolencias contra el justo. Los pensamientos propios orgullosos con frecuencia dan por resultado estimaciones devaluadoras de los demás. Cuanto más espacio procuramos para nosotros, menos queda para nuestros vecinos. ¡Qué iniquidad es que los personajes indeseables siempre estén despotricando contra los hombres buenos! No tienen capacidad para apreciar el valor moral, del cual ellos carecen por completo, y tienen la desvergüenza de ascender al tribunal y juzgar a los hombres, a cuyo lado ellos no son más que escoria. C. H. S.

En la venerable y monumental obra original de la Iglesia Valdense, titulada La lección de oro, de fecha 1100, hallamos un verso que ha sido traducido de la siguiente forma:

Si alguno ama y teme a Jesucristo,
Y no maldice, jura o miente,
Es casto, no mata, ni hurta a otros;
Dicen que es un valdense, y merece castigo.
—Antoine Monastier,
en Historia de la Iglesia Valdense

Vers. 19. Cuán grande es tu bondad. No nos dice lo grande que es la bondad de Dios, porque no puede; no hay medidas para delimitar la inconmensurable bondad de Jehová, que es la bondad misma. Se asombra, usa interjecciones cuando fallan los adjetivos. Si no podemos medirla, podemos asombrarnos.

Vers. 20. En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre. Los que viven al pie de la cruz de Cristo se vuelven indiferentes a la burla de los poderosos. Las heridas de Jesús destilan un bálsamo que cura todas las heridas que infligen las armas del desprecio; de hecho, cuando tengo la misma mentalidad que había en Cristo Jesús, soy invulnerable a todos los dardos del orgullo.

Vers. 21. Bendito sea Jehová. Cuando el Señor nos bendice, nosotros no podemos por menos que bendecirle a Él de vuelta.
Vers. 22. Decía yo en mi inquietud: Cortado soy de delante de tus ojos. etc. Generalmente, cuando tenemos prisa farfullamos lo que no debemos. Las palabras precipitadas las dice la lengua en un momento, pero pueden permanecer durante muchos años en la conciencia. C. H. S.

¡Oh, qué amor le debemos a Cristo, que ha abogado por nosotros cuando nosotros no teníamos nada que decir! ¡Esto nos ha sacado del foso de los leones y de las fauces del león rugiente!

Es decir, como afirmó Mrs. Sarah Wright: «He obtenido misericordia, cuando yo creía que estaba más allá ya de la misericordia; esperanza del cielo, cuando creía que ya estaba condenada por mi incredulidad; he dicho muchas veces: no hay esperanza para mí; estaba desesperada y no me importaba lo que hubiera de pasarme.

»A menudo me hallaba al mismo borde de la muerte y el infierno, incluso a las mismas puertas de ellos, y entonces Cristo las cerró. Me hallaba como Daniel en el foso de los leones, y El detuvo a estos leones y me dio libertad.

»La bondad de Dios es inescrutable; cuán inmensa es la excelencia de su majestad para que se digne mirar a una persona como yo; que me haya dado paz cuando estaba llena de terror y andaba continuamente en medio del fuego y el azufre.» Timothy Rogers

Vers. 23. Amad a Jehová todos vosotros sus santos. Si los santos no aman al Señor, ¿quién lo 'hará? El amor es la deuda universal de toda la familia salvada; ¿quién quiere eximirse de pagarlo? Se dan las razones para amar, porque el amor que cree no es ciego. C. H. S.

Vers. 23. Y paga abundantemente al que procede con soberbia. Lo que hemos de preguntar seguidamente es: ¿cómo recompensa Dios al orgulloso?

1º) Por medio de represalia o desquite -porque a Adoni-bezek, que cortaba los pulgares de las manos y de los pies de los demás, le cortaron los suyos (Jueces 1:7)-. Así los judíos, que vociferaban: «Crucifícale, crucifícale», fueron muchos de ellos crucificados; que si hemos de creer a Josefo, no había bastante madera para hacer cruces, ni espacio, en el lugar acostumbrado, para colocar tantas cruces como hicieron. Las trampas que cava el orgulloso son para él mismo, y de ello da abundante testimonio la Escritura.

2º) Mediante desengaños vergonzosos, cosechando raramente de lo que habían sembrado, o no comiendo lo que habían cazado, lo cual se ve claro en el estado judío cuando Cristo se hallaba entre ellos. Judas traicionó a Jesús por dinero, y no vivió para poder gastarlo. Pilato, para agradar al César, resiste todos los consejos, y cede y accede al asesinato por el que vino su ruina y la del César. Hugh Peters

Vers. 24. Esforzaos todos vosotros. El ánimo del cristiano puede ser descrito así: Es la audacia indomable de un corazón santificado que se aventura a afrontar dificultades y sufrir penalidades por una buena causa cuando Dios le llama a ello.

La audacia que hay en los brutos es mencionada como semejante al valor que Dios concede a los hombres (Ezequiel 3:9). Esta es la promesa del Señor: «Como el diamante, más duro que el pedernal, he hecho yo tu frente.» La locución «más duro» es la misma en el hebreo que se usa en este texto -fortiorem petra-, la roca que no teme las inclemencias del tiempo: verano o invierno, sol o lluvia, calor o frío, heladas o nieve; no se sonroja, no se arruga, no cambia en su calidad; es todavía la misma.

Amado, el valor no consiste en un ojo penetrante, una mirada hosca, en palabras altisonantes; sino que consiste en los hechos, el vigor de tu brazo, de tu pecho. La raíz de donde viene el coraje es el amor a Dios; todos los santos de Dios que aman al Señor son de buen ánimo. El amor a Cristo me constriñe a estas empresas, dice el apóstol (2ª Corintios 5:14). La regla por la cual se rige es la Palabra de Dios: lo que el Señor se ha complacido en dejarnos registrado para la guía del cristiano en las páginas sagradas (lº Crónicas 22:12, 13). Y el final, al cual se refiere, es Dios. Porque para todo hombre santificado, siendo un hombre que se niega a sí mismo y mira a Dios y sus intereses, Dios en su centro, en que reposan sus actividades y sus empresas; y su alma no se satisface, ni puede hacerlo, si no es en Dios. Simeon Ash, «Sermón predicado ante los comandantes de las fuerzas militares de la ciudad de Londres.»

El cuartear los deseos camales, para un hombre, es como cuartear su propio cuerpo; es un trabajo doloroso y penoso, como si un hombre se cortara sus propios pies, se cortara las manos o se pinchara sus propios ojos, como expresan Cristo y el apóstol Pablo. Simeon Ash.

COMENTARIO SALMO 30

COMENTARIO SALMO 30

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Título: «Salmo cantado en la dedicación de la Casa. Salmo de David», o un cántico de fe, puesto que la casa de Jehová, en su proyecto, fue algo que David nunca vio realizado. Un Salmo de alabanza, puesto que había sido detenido un penoso juicio y perdonado un gran pecado.

Vers. 1. Te ensalzaré, oh Jehová. Tendré una concepción de Ti alta y honrosa, y la expresaré con mi música mejor. Otros pueden olvidarte, murmurar de Ti, despreciarte, blasfemar tu nombre, pero «Yo te ensalzaré», porque he sido favorecido por encima de los demás.
Porque tú me has puesto a salvo. Aquí hay una antítesis. «Te ensalzaré, porque tú me has ensalzado.» La gracia nos ha sacado del foso del infierno, de la zanja del pecado, del pantano del abatimiento, del lecho de enfermedad, de la esclavitud de las dudas y temores; ¿no tenemos cántico que ofrecer por todo esto? ¿Hasta dónde nos ha ensalzado nuestro Señor? Nos ha ensalzado al lugar de hijos, para adoptarnos en su familia; nos ha ensalzado a una unión con Cristo, «para estar juntos con Él en lugares celestiales». Ensalzad el Nombre de nuestro Dios, porque El nos ha ensalzado por encima de las estrellas. C. H. S.
El verbo usado en el original denota «movimiento recíproco de cubos en un pozo, uno que desciende y otro que sube, y viceversa; y es aplicado aquí con propiedad admirable para indicar la reciprocidad y cambio en las fortunas de David según se describen en este Salmo, como la prosperidad y la adversidad. Samuel Chandler

Vers. 2. Dios mío, a Ti clamé, y me sanaste. Si se nos para el reloj lo llevamos al relojero; si nuestro cuerpo o alma están en una situación difícil, recurrimos al que los ha creado, y a su habilidad infalible, para ponerlos de nuevo en condiciones. En cuanto a nuestras enfermedades espirituales, no hay nada que las sane excepto el toque del Señor Jesucristo; si tocamos el borde de su túnica seremos sanados, en tanto que si abrazamos a otros médicos no nos van a ser muy útiles.

Vers. 3. Oh Jehová, hiciste subir mi alma de la tumba. Nota bien, no es «Espero que», sino «Tú has», tres veces. David está seguro, sin la menor duda, que Dios ha hecho grandes cosas para él, por lo que está contento sobremanera.

Vers. 4. Cantad a Jehová, vosotros sus santos. David no quería llenar su coro de réprobos, sino de personas santificadas que cantaran de corazón. Te llama, oh pueblo de Dios, porque vosotros sois santos; y silos pecadores están silenciosos en su maldad, que vuestra santidad os constriña a cantar. Sois sus santos, escogidos, comprados con sangre, llamados y puestos aparte para Dios; santificados para que ofrezcáis el sacrificio diario de alabanza. Sed abundantes en el cumplimiento de este deber celestial. C. H. S.

Vers. 5. Su ira. Oh, admirad y maravillaos para siempre ante la gracia de Dios soberana. ¿Sois vosotros los que poseéis abundancia mejor que muchos de su pueblo que ahora son echados en el horno de fuego? ¿Tenéis menos escoria que ellos? ¿Han pecado ellos con mayor frecuencia que vosotros? El está airado con ellos por su tibieza, porque se han vuelto atrás; ¿arden vuestros corazones siempre de amor? ¿Han guardado siempre vuestros pies sus caminos sin vacilar? ¿Habéis salido del camino? ¿Os habéis desviado hacia la derecha o hacia la izquierda? Sin duda lo habéis hecho; y, por tanto, qué misericordia es que Él no esté tan airado con vosotros como lo está con ellos. Timothy Rogers

En su favor hay vida. Si un alma condenada fuera admitida a gozar de los placeres de la vida eterna sin el favor de Dios, el cielo sería un infierno para él. No es el lugar hórrido y tenebroso de sufrimiento lo que hace desgraciada al alma en el infierno, sino el desagrado de Dios.

Si un alma elegida fuera echada allí y retuviera el favor de Dios, el infierno sería un cielo para él, y su gozo no podrían quitárselo todos los demonios del infierno; la noche para él sería transformada en día. Edward Marbury
Por la noche nos visita el llanto, pero a la mañana viene la alegría. Cuando viene el Sol de justicia, nos enjugamos los ojos, y la alegría echa fuera a la pena. ¿Quién no está gozoso conociendo a Jesús? Los primeros rayos de la mañana nos traen consuelo cuando Jesús viene con el alba, y todos los creyentes lo saben. El duelo sólo dura hasta la mañana; cuando la noche se va se desvanece la tristeza. Esto es aducido como una razón para cantar santamente, y es de peso; las noches cortas y los días alegres llaman al salterio y al arpa. C. H. S.

¡Qué peso tiene una tribulación durante la noche! Nuestros nervios y cerebro, cansados, parece que no pueden resistir la presión. El pulso late furioso, y el cuerpo, febril, inquieto, rehúsa ayudar en la tarea de la resistencia. Después de una noche así de lucha, y del sueño pesado del agotamiento, nos despertamos con un sentimiento vago de alteración. ¿Por qué nos sentíamos tan abatidos? Las cosas no se ven igual ahora: tristes, cierto, pero tolerables; duras, pero ya no imposibles; malas quizá aún, pero no desesperamos ya. El llanto nos visita por la noche, pero a la mañana viene la alegría.

Y así, cuando la vida, con sus luchas y problemas y pecados, trayéndonos un conflicto perpetuo, termina al final en las luchas agónicas de la muerte, entonces Dios «da sueño a sus amados». Duermen en Jesús y despiertan en el gozo de una mañana que no se desvanecerá ni disminuirá: la mañana de gozo.

El Sol de justicia brilla sobre ellos. La luz se halla por todas partes. Y sólo pueden maravillarse cuando no recuerdan la desesperación, las tinieblas y la violencia de la vida terrenal, y dicen, como habían dicho varias veces sobre la tierra: «Por la noche nos visita el llanto, pero a la mañana viene la alegría.» Y nuestras penas, nuestras dudas, nuestras dificultades, nuestros anhelos hacia el futuro, desmayando de poder tener fuerza para resistir una noche de tribulación tan prolongada, ¿dónde se hallan entonces? ¿No sentiremos cómo nos describen las hermosas palabras de nuestros himnos:

Cuando nos reunamos en la patria mejor,
Veremos a los nuestros otra vez,
Entonces nos será difícil comprender
Por qué antes teníamos que llorar y apenarnos.
—Mary B. M. Duncan

Su llanto sólo va a durar hasta la mañana. Dios va a transformar la noche invernal en un día de verano, sus suspiros en cantos, su pena en alegría, su duelo en música, su amargura en dulzura, su soledad en un paraíso.

Lo mejor para la salud del alma es que el viento del mediodía de la misericordia, y el viento del norte de la adversidad, soplen sobre ella; y aunque cada viento que sopla traerá bien a los santos, ciertamente sus pecados menguan y sus gracias prosperan cuando se hallan bajo el viento seco, helado e hiriente de la calamidad, tanto como bajo el viento cálido y acariciador de la misericordia y prosperidad. Thomas Brooks

Vers. 6. En mi prosperidad. Cuando todos los enemigos de David estaban quietos y su hijo rebelde había muerto, entonces fue el momento del peligro. Muchos navíos se hunden en la calma. Ninguna tentación es peor que la tranquilidad. C. H. S.

Nunca estamos en mayor peligro que bajo la caricia del sol de la prosperidad. El ser mimado por Dios y no probar nunca la tribulación es una muestra de que Dios nos tiene descuidados, más bien que de su tierno amor. William Struther

Dije: no seré jamás zarandeado. ¡Ah!, David, has dicho más de lo prudente, o incluso con sólo pensarlo, porque Dios ha fundado el mundo sobre las aguas para mostrar lo endeble, mudable e inconstante que es. ¡Desgraciado el que edifica sobre él! Se está construyendo una mazmorra para sus esperanzas.

Vers. 7. Jehová, con tu favor me afianzaste como monte fuerte. Compara su estado al de una montaña, aunque un montón de arena habría sido mejor; nunca pensamos demasiado poco de nosotros.

David se jacta de que su montaña es firme, y, con todo, antes, en el Salmo 29, hablaba del Sirón y el Líbano saltando como becerros.

¿Era el estado de David más firme que el Líbano? ¡Ah, engreimiento vano, común en todos! Qué pronto va a estallar esta burbuja cuando al pueblo de Dios se le sube este orgullo a la cabeza y piensa que va a gozar de inmutabilidad bajo las estrellas y constancia en el orbe circundante. ¡Qué conmovedora y aleccionadora es la forma en que Dios corrigió la equivocación de su siervo!

Pero escondiste tu rostro y quedé desconcertado. No hubo necesidad de aplicarle golpe alguno, bastó con que Dios escondiera el rostro. Esto prueba, primero, que David era un santo genuino, porque el que Dios esconda el rostro, en la tierra, no turba al pecador; y segundo, que el gozo del santo depende de la presencia de su Señor. C. H. S.

Los goces engendran confianza; la confianza da lugar al descuido; el descuido hace que Dios se retire y da oportunidad para que Satán obre a escondidas. Y así como los ejércitos después de la victoria se sienten seguros, y entonces es cuando son sorprendidos, nosotros, con frecuencia, después de progresos espirituales somos derribados. Richard Gilpin

Ningún versículo puede enseñamos más claramente esta verdad gloriosa y consoladora, sobre la que a los escritores medievales les gusta insistir, de que el que Dios mire o no mire a sus criaturas es causa de la felicidad o desgracia de las mismas. John Mason Neale

Si Dios es tu porción, entonces no hay pérdida en todo el mundo que sea tan dura y pesada como la pérdida de Dios. La palabra hebrea bahal significa grandemente turbado o aterrorizado, como se puede ver en 1º Samuel 28:21: «Y la mujer fue a Saúl, y vio que estaba turbado en gran manera.» Aquí tenemos la misma palabra hebrea, bahal. Thomas Brooks

Vers. 8. A Ti, oh Jehová, clamé. La oración es el recurso infalible del pueblo de Dios. Aun cuando se vean acorralados y sin saber por dónde volverse, todavía pueden acudir al propiciatorio. Cuando un terremoto hace temblar nuestra montaña, el trono de la gracia sigue firme y podemos ir a él. No nos olvidemos nunca de orar, no dudemos nunca del buen resultado de la oración. La mano que hiere puede curar; acudamos al que nos da el golpe, porque El quiere oírnos.

La oración es mejor solaz que la edificación de una ciudad por Caín o el procurarse música Saúl. La alegría, la diversión y los deleites de la carne son una receta lamentable para la mente afligida y abatida; la oración triunfa donde todo lo demás falla. C. H. S.

Vers. 9. ¿Qué provecho hay en, mi sangre? Igualmente cuando los pobres santos de Dios acuden a El y le dicen en sus oraciones que El puede condenarlos, o echarlos, que puede fruncir el ceño sobre ellos; negarles éstas u otras peticiones, por ciertas causas Justas, ¿que ventaja le reportará?

Dios puede conseguir muchas alabanzas, etc., al escucharlos y ayudarlos; pero, ¿qué bien resultará de verles oprimidos por los enemigos de sus almas?, o ¿qué deleite habrá para El en verlos hundiéndose y desmayando bajo la terrible presión, etc.? Éste es un método permisible y útil de súplica. Thomas Cobbet

¿Te alabará el polvo? ¿Puede bastar algún número de almas para alabarte? ¿Puede haber bastantes bocas que declaren tu verdad? ¿Y no puedo yo ser una -ya sé que pecaminosa-, pero una en el número, si a Ti te agrada el eximirme de descender a la fosa? Sir Richard Baker

La oración que prevalece ante Dios es, a veces, una oración que presenta argumentos. A Dios le gusta que oremos razonando nuestra petición, puede considerar aceptables nuestros argumentos. Thomas Watson

Vers. 10. Señor, sé Tú mi ayudador. Una forma compacta y apropiada de oración. Es útil en centenares de casos para los hijos de Dios; es apropiada para un ministro cuando ha de ir a predicar, para el que sufre en la cama del dolor, para el que trabaja en el campo de servicio, para el creyente bajo la tentación, para el hombre de Dios bajo la adversidad; cuando Dios ayuda, las dificultades desaparecen. C. H. S.

Vers. 11. Has cambiado mi lamento en una danza; desataste mi sayal, y me ceñiste de alegría. Esto puede ser verdad de David, librado de su calamidad; fue verdad de Cristo, al levantarse de la tumba para no morir más; es verdad del penitente, cambiando su sayal por los vestidos de salvación; y se verificará en nosotros todos, el último día, cuando nos quitaremos los vestidos de deshonor de la tumba para brillar en gloria inmarcesible. George Horne

Vers. 12. A fin de que mi alma te cante y no esté callada. Jehová, Dios mío, te alabaré para siempre. A este fin, es decir, con este fin e intento -esto es, mi lengua o mi alma-, puede cantar alabanzas a Ti y no estar en silencio. Sería un crimen vergonzoso si, después de recibir las misericordias de Dios, nos olvidáramos de alabarle.

Dios no quiere que nuestras lenguas estén ociosas cuando hay tantos temas de gratitud a disposición. El no quiere que sus hijos estén mudos en la casa. Han de cantar en el cielo y, por tanto, deben cantar en la tierra. Cantemos con el poeta:

Quiero empezar la música aquí,
Y así mi alma debe elevarse;
Y con unas cuantas notas celestiales,
Llevar mis afectos a los cielos.
—C. H. S.

El profeta de este Salmo empieza con la ira de Dios, pero termina con su favor; como en los tiempos antiguos, cuando entraban en el tabernáculo veían al principio cosas desagradables, como los cuchillos de los sacrificios, la sangre de las víctimas, el fuego que ardía sobre el altar y consumía las ofrendas, pero cuando pasaban un poco más adelante, hallaban el lugar santo, el candelero de oro, el pan de la proposición y el altar de oro en que se ofrecían perfumes; y más adentro estaban el Lugar Santísimo con el arca del pacto, el propiciatorio y los querubines, que velaban el rostro de Dios. Thimoty Rogers

¿Qué es alabanza? El arriendo que pagamos a Dios, y cuanto mayor es la finca, mayor debe ser el arriendo. G. S. Bowes

COMENTARIO SALMO 29

COMENTARIO SALMO 29

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Este Salmo tiene por objeto expresar la gloria de Dios según la oímos en el trueno ensordecedor. Los versículos avanzan al compás de los rayos. Los verdaderos ministros son hijos del trueno, y la voz de Dios en Cristo Jesús está llena de majestad. Así tenemos las obras de Dios y la Palabra de Dios unidas. C. H. S.

Todo el Salmo: En este Salmo se celebra la fortaleza de Jehová; y la ejemplificación de la misma es evidentemente tomada de una tempestad en el Líbano. Desde las montañas, la tormenta se extiende sobre el llano. Robert Murray M'cheyne

No hay fenómeno en la naturaleza tan imponente como una tempestad con truenos y relámpagos. El Salmo veintinueve denota una vitalidad y poder sagrados de la presencia de Jehová en el estruendo de la tormenta. James Hamilton, D.

Deberíamos comprender lo que es una tempestad en el Oriente, para apreciar los sentimientos del poeta; con un poder que sugiere el fin del mundo. Augustus F. Tholuck
Vers. 1. Dad a Jehová. Ni el hombre ni los ángeles pueden conferir nada a Jehová, pero pueden reconocer su gloria y poder. Las causas naturales, como las llaman los hombres, son Dios en acción, y nosotros no debemos adscribirles poder directamente. C. H. S.

Esto muestra lo poco dispuestos que solemos estar a conceder a Dios lo que se le debe. John Trapp

Vers. 2. Rendid a Jehová la gloria debida a su nombre. Por tercera vez se nos hace esta admonición, porque los hombres se resisten a glorificar a Dios, y especialmente los hombres importantes. La incredulidad y la desconfianza, las quejas y las murmuraciones roban a Dios su honor debido. C. H. S.

Lo cual no puedes hacerlo, pues su nombre está por encima de toda alabanza; pero puedes procurar hacerlo. John Trapp

Adorad a Jehová. ¿Por qué ha de ser adorado? ¿Por qué hemos de concederle este alto honor?

Vers. 1, 2. Un cristiano sincero tiene como objetivo glorificar a Dios, exaltar a Dios y elevar a Dios en el mundo. El que pone la gloria de Dios como su meta principal hallará que su meta principal, gradualmente, socavará todas las metas inferiores. Allí donde la gloria de Dios es tenida como el fin más elevado, todos los demás son mantenidos debajo. Thomas BROOKS

Vers. 3. Voz de Jehová sobre las aguas. No hay vista que más alarme que el destello del rayo alrededor del mástil del barco.

Truena el Dios de gloria. El trueno es en realidad un mero fenómeno eléctrico, pero es causado por la intervención de Dios mismo. La electricidad por sí misma no puede hacer nada; tiene que ser usada y enviada a su objetivo; y hasta que el Señor Todopoderoso la envía, su rayo es inerte e impotente. Antes volaría por los cielos una roca de granito que un relámpago cruzara el espacio sin ser enviado por la Causa Primera. C. H. S.

Sí, gran Dios, este corazón hasta aquí tan seco, tan duro, tan árido; esta roca que Tú has golpeado por segunda vez, no va a resistirte ya más, porque de Ti brotan aguas saludables y abundantes. La misma voz de Dios que trastoma las montañas, envía sus truenos y relámpagos y divide el cielo por encima del pecador, ahora manda a las nubes que derramen lluvias de bendiciones, cambiando el desierto de su alma en un campo que produce a ciento por uno; esta voz escucho. J. B. Massilon

Las potencias naturales de la materia y las leyes del movimiento son verdaderamente los efectos de la actividad de Dios sobre la materia. En consecuencia, no hay tal cosa como causas naturales o poder de la naturaleza independientes. Samuel Clarke

Vers. 4. Voz de Jehová con potencia. Como la voz de Dios en la naturaleza es tan poderosa, también lo es en la gracia; el lector puede trazar un paralelo, y hallará mucho en el evangelio que puede ser ilustrado por el trueno del Señor en la tempestad. Procura no rechazar al que te habla. Si su voz es poderosa, ¡piensa lo que será su mano! C. H. S.

El caos no puede resistirte, escucha tu voz con obediencia, pero el corazón endurecido te rechaza, y tu voz poderosa llama muchas veces en vano a su oído. Tú eres mayor que cuando creas los mundos de la nada, cuando mandas al corazón rebelde que se levante de su abismo de pecado y siga por los caminos de tus mandamientos. J. B. Massillon

Voz de Jehová con gloria. El Rey de reyes habla como un rey. Así como cuando el león ruge todas las bestias de la selva se acurrucan en silencio, así también la tierra está silenciosa y muda cuando resuena el trueno de Jehová. C. H. S.

Oh, si el «Boanerges» evangélico hiciera que el glorioso sonido del evangelio fuera oído por debajo de todo el cielo, y que el mundo pudiera de nuevo ser sensible al mismo, antes que la voz del Hijo del Hombre, que tantas veces ha llamado a los pecadores al arrepentimiento, los llame a juicio. George Horne

Vers. 5. Voz de Jehová. Es diabólica la ciencia que centra nuestras contemplaciones en las obras de la naturaleza y las aparta de Dios. Si alguno que quiere conocer a un hombre prescinde de su rostro y fija sus ojos en las uñas, ésa es una locura merecedora de nuestra burla. Juan Calvino

Las cedros del Líbano. Estos árboles de Dios tan poderosos, que durante siglos han resistido la fuerza de la tempestad, son los primeros objetos de la furia de los rayos, que, como se sabe bien, visitan primero los objetos más altos. Robert Murray M’cheyne

Vers. 6. Los hace saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como crías de búfalos. La voz de nuestro Salvador moribundo hendió las rocas y abrió las tumbas; su voz viviente todavía obra maravillas semejantes. C. H. S.

A toda bestia del bosque Él pone en el trance de dar a luz sus crías. El nuevo nacimiento, el arrepentimiento y la humillación del evangelio abren los corazones de los hombres, que son gruesos y llenos de la propia vanidad, orgullo, hipocresía, amor propio y pagados de sí mismos, y también fanfarronería y sensualidad, como todo bosque está lleno de matorrales y espesura, que impide el paso, hasta que es limpiado, sea quemándolo o destrozándolo. Joseph Caryl

Vers. 7. Voz de Jehová que lanza llamas de fuego. El mismo poder de Dios sale de su palabra, «viva y poderosa, y aguda como espada de dos filos», que penetra, ilumina e inflama los corazones de los hombres. George Horne

«La voz de Jehová envía llamas partidas de fuego.» Esto es muy descriptivo de la acción divina en Pentecostés enviando llamas partidas, en lenguas de fuego que estaban divididas desde su fuente celestial, y se posaron sobre las cabezas de los apóstoles, y los llenaron del fuego del celo y el amor santos. Christopher Wordsworth
Vers. 8. Voz de Jehová que hace temblar el desierto. Sí, incluso aquí, gran Dios, donde creí que hallaría un asilo inaccesible a tu misericordia eterna y podría pecar con impunidad, incluso en esta soledad tu voz me detuvo y me hizo postrar a tus pies. J. B. Massillon

Vers. 9. Voz de Jehová que desgaja las encinas. Nuestros primeros padres buscaron un refugio entre los árboles, pero la voz de Dios los halló muy pronto e hizo temblar sus corazones. El evangelio tiene un poder revelador en los corazones oscuros, y hace que el alma tiemble delante del Señor. C. H. S.

Y en su templo todo proclama su gloria. Hay mucho más poder real en el trueno de la Palabra que en la palabra del trueno. Este aterroriza sólo para convencer, pero el otro aterroriza para salvación. Joseph Caryl

Vers. 11. Jehová dará fuerza a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz. En el huracán que describe este Salmo se desplegó un gran poder; en la calma suave después de la tormenta se promete que este poder será la fuerza de los escogidos. C. H. S.

Primero, el evangelio pone este premio en la mano del que está dispuesto a adquirirlo; es paz de conciencia, porque la paz de conciencia no es sino un pago realizado bajo la mano de Dios, el que la deuda de la justicia divina sea pagada plenamente.

Segundo, todo verdadero creyente tiene paz de conciencia en la promesa, que nosotros contamos tan buena como dinero constante y sonante. Vale la pena leer todo el Salmo para ver qué peso pone el Señor en esta promesa dulce. El Salmo tiene por objeto mostrar, qué grandes cosas puede hacer Dios, y que esto no significa para El nada más que una palabra. Este Dios que hace todo esto, promete bendecir a su pueblo con paz. ¿No sería una paz triste si hubiera calles tranquilas pero nos cortáramos el cuello en nuestras casas? Con todo, infinitamente más triste es tener paz en las calles y las casas pero guerra y sangre en nuestras conciencias culpables. «Mi paz os dejo, mi paz os doy.»

En tercer lugar, es llamado «el fruto apacible de la justicia». Sale de modo tan natural de nuestra santidad como un fruto brota de la simiente correspondiente. William Gurnall

sábado 11 de julio de 2009

COMENTARIO SALMO 28

COMENTARIO SALMO 28

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos



Decían los antiguos que hay una espina en el pecho del ruiseñor que le hace cantar. Las aflicciones de David dan elocuencia a su santo Salterio. C. H. S.

Vers. 1. A Ti clamaré, oh Jehová. Roca mía. Será en vano clamar a las rocas en el día del juicio, pero nuestra Roca escucha nuestros clamores. C. H. S.

Es de la mayor importancia que tengamos un objeto definido en que fijar nuestros pensamientos. «Invócame, y te responderé, y te mos¬traré grandes proezas que tú no sabes.» Uno que le está mirando desde arriba le escucha, se prepara para contestarle. Querido lector, en tiem¬po de tribulación no desvaríes, que tus pensamientos no vayan de un lado a otro buscando un punto en que fijarse. «A Ti clamaré...» Feliz el hombre que siente y sabe que cuando llega la tribulación no tiene que estar perplejo y confuso por el golpe, por fuerte que sea. PHILIP BENNETT POWER

Roca mía. «Cristo en su persona, Cristo en el amor de su corazón y Cristo en el poder de su brazo es la Roca sobre la cual reposamos.» K. ARVINE

No te desentiendas de mí. Su silencio llena de temor al ansioso su¬plicante. ¡Qué caso tan terrible sería si el Señor se quedara para siem¬pre silencioso ante nuestas oraciones! C. H. S.
¿Qué deseamos que nos diga Dios? Queremos que nos haga saber que nos escucha; queremos oírle que nos habla de modo claro a noso¬tros, tal como sabemos que nosotros le hemos hablado. «Se nos dice» -dijo Rutherford sobre la demora del Salvador en contestar la petición de la mujer sirofenicia- «"que Él no le contestó una palabra"», pero no se nos dice que "Él no oyó una palabra". Cristo escuchaba, aunque con frecuencia no diera respuesta. El que no responda es una respuesta, y nos dice "Sigue orando, sigue y clama, porque el Señor mantiene la puerta cerrada", no para que te quedes fuera, sino para que llames, y llames más, y entonces se te abrirá.» PHEUP BENNETT POWER

Para que no sea yo. . . semejante a los que descienden al sepulcro. Con horror secreto oigo que algunos blasfeman los dones inefables de tu gracia, y ridiculizan la fe y el fervor de los fieles, como si fuera imbecilidad mental. Temo que insensiblemente yo mismo me engañe hasta disfrazar mi timidez culpable con el nombre de prudencia. Sé que es imposible agradar a la vez al mundo corrupto y al Dios santo, y, con todo, estoy perdiendo de vista esta verdad. Fortaléceme, oh Se¬ñor, contra estos descensos tan perjudiciales para tu gloria, tan fatales para la fidelidad debida a Ti. JEAN MASSILLON

Vers. 2. Oye la voz de mis ruegos. Una oración silenciosa puede hablar con voz más alta que los gritos de los sacerdotes que se esforza¬ban por despertar a Baal con sus gritos. C. H. S.

Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. Extendemos nuestras manos vacías porque somos mendigos; las levantamos porque buscamos provisiones celestiales; las elevamos hacia el propiciatorio de Jesús. C. H. S.

Vers. 3. No me arrebates juntamente con los malos. Éstos serán arrastrados al infierno, como leños echados al fuego, como haces en una hoguera. David teme que sea atado en un haz y arrastrado a su perdición.

Los cuales hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón. Palabras blandas, untuosas por el amor fingido. Sería me¬jor estar encerrado en un pozo con serpientes que obligado a vivir entre mentirosos. C. H. S.

El amor fingido es peor que el odio; la amistad falsificada es peor una mentira. THOMAS WATSON

Vers. 4. Lector infiel, ¿cuál será tu destino cuando el Señor te juzgue? Nuestros «intentos» son considerados como si fueran «actos»; los juzga tanto la voluntad como el hecho, y castiga o recompensa en consecuencia conforme a sus obras. C. H. S.

Es indudable que si la carne nos impulsa a vengarnos, el deseo es malo a la vista de Dios. Él prohíbe las imprecaciones de mal sobre nuestros enemigos como venganza. El santo profeta no se siente inflamado aquí, por su aflicción personal, a invocar la destrucción de sus enemigos, sino que poniendo a un lado el deseo de la carne, enjuicia la cosa en sus propios méritos. Antes que un hombre pueda clamar pidiendo venganza, pues, contra los mal¬vados, primero tiene que desembarazarse de todos los sentimientos im¬propios en su propia mente, algo que sucedía incluso a los discípulos de Cristo. En resumen, David, estando libre de malas pasiones, ruega aquí, no en favor de su propia causa, sino por ser la causa de Dios. JUAN CALVINO

Gran Dios, Tú desde el principio te has venido ocupando solamente de la salvación de los hombres. La misma benevolencia hacia la huma¬nidad requiere tus truenos contra estos corruptores de la sociedad. Sus labores incesantemente alejan a los hombres de Ti, Dios mío, y en justo pago Tú les apartarás de Ti para siempre y tendrán la desoladora consolación de ser ellos mismos así por toda la eternidad. ¡Espantosa necesidad la de odiarte a Ti para siempre! JEAN MASSILLON

Dales conforme a sus obras. Medita en la justicia de Dios, que no es sólo su voluntad el castigar el pecado, sino que es también su na¬turaleza. Dios no puede por menos que aborrecer el pecado, porque es santo; y no puede por menos que castigarlo. Dios no puede re¬nunciar a su propia naturaleza para satisfacer nuestros caprichos. CHRISTOPHER FOWLER
David ora contra sus enemigos, siendo guiado por el Espíritu infa¬lible de la profecía, viendo a estos hombres como los enemigos de Cristo, y de su pueblo, en todas las edades. DAVID DICKSON

Dales su merecido... Él los destruirá. Por tanto, si los verbos en todos estos pasajes fueran traducidos en futuro, se vería claramente que son, precisamente, profecías de los juicios divinos que ya han sido ejecutados contra los judíos. GEORGE HORNE

Vers. 6. Bendito sea Jehová. Nuestro Salmo ha sido una oración hasta este punto, y ahora se transforma en alabanza. Los que oran bien, pronto van a alabar bien: la oración y la alabanza son los dos labios del alma; dos altares; dos de los lirios de Salomón. C. H. S.
Vers. 7. Jehová es mi fortaleza y mi escudo. Si se le añade forta¬leza, en caso de que la carga se duplique, la fortaleza se triplica, y la carga no será más pesada, sino más liviana. Si no podemos llevar la carga con nuestra propia fuerza, ¿por qué no hemos de poderla llevar con la fuerza de Jesucristo? ¿Podemos tener la fortaleza de Jesucristo? Sí, esta misma fortaleza nos es entregada por la fe y, por tanto, la for¬taleza de Cristo es nuestra, que ha pasado a nosotros. ISAAC AMBROSE Por lo que exulta de gozo mi corazón,, y con mi cántico le alabaré. Alabemos al Señor y regocijémonos en El. Es bueno que seamos más como la alondra y menos como el cuervo. Cuando Dios nos bendice, nosotros deberíamos alabarle con todo nuestro corazón. C. H. S.

Vers. 8. Jehová es la fortaleza de su pueblo. No la mía solamen¬te, sino la fortaleza de cada creyente. Porque estamos seguros que hay bastante para todos y para cada uno. MATTHEW HENRY

COMENTARIO SALMO 27

COMENTARIO SALMO 27

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Este Salmo puede ser leído provechosamente en un triple plano: como lenguaje de David como refiriéndose a la iglesia y como referente al Señor Jesús. La plenitud de la Escritura aparecerá maravillosa de esta manera. C. H. S

Vers. 1. Jehová es mi luz y mi salvación. Allí donde no hay bastante luz para ver nuestra propia oscuridad y sentir anhelo del Señor Jesús, no hay evidencia de salvación. La salvación nos halla en la oscuridad, pero n9 nos deja allí. No se dice meramente que el, Señor da luz, sino que El «es» luz; no que da salvación, sino que El «es» salvación. C. H. S.
Alice Driver, mártir, al ser examinada hizo callar a los doctores que la interrogaban, de modo que no pudiendo decir una sola palabra, se miraron el uno al otro; entonces ella dijo: «¿No tenéis nada más que decir? Dios reciba todo honor, que no podéis resistir al Espíritu de Dios en mí, una pobre mujer. Soy la hija de un hombre pobre pero honrado, nunca he ido a la universidad como vosotros; he guiado el arado ayudando a mi padre muchas veces, por lo que estoy agradecida a Dios; sin embargo, en defensa de la verdad de Dios y la causa de mi Señor, Cristo, por su gracia os desafío a todos en el mantenimiento y defensa de ella; y si mil vidas tuviera, mil vidas ofrecería por amor de la misma.» Por lo que el canciller la condenó, y fue devuelta gozosa a la cárcel. Chas. Bradbury

Hay una gran diferencia entre la luz y el ojo que la ve. Un ciego puede saber mucho acerca del brillo del sol, pero éste no brilla para él, no le da luz. De igual modo, el saber que «Dios es luz» es una cosa (1ª Juan 1:5), y el poder decir: «El Señor es mi luz» es algo distinto. Cuando El es en esta forma «nuestra luz», entonces es también «nuestra salvación». El nos ha prometido que nos guiaría rectamente; no sólo para mostramos el pecado, sino para libramos de él; no sólo para hacernos ver el aborrecimiento que tiene Dios al pecado y su maldición del mismo, sino también para atraernos al amor de Dios y quitar la maldición. De Meditaciones sacramentales

«Sol agradable» -gritó san Bemard-, «no puedo andar sin Ti; ilumina mis pasos y provee a este entendimiento ignorante y reseco pensamientos dignos de Ti. Adorable plenitud de luz y calor, sé el mediodía de mi alma; extermina sus tinieblas, dispersa sus nubes, quema, seca y consume toda su suciedad e impurezas. ¡Sol divino, levántate en mi alma y no te pongas nunca!» Jean Avrillon

¿De quién temeré? Una pregunta que lleva consigo la respuesta. A los poderes de las tinieblas no hay que temerlos, porque el Señor, nuestra Luz, los destruye; y a la condenación del infierno no tenemos por qué temerla, puesto que el Señor es nuestra salvación. C. H. S.

No comprendo una profesión de cristiano tímida y vacilante. Estos predicadores y profesos son como una rata jugando al juego del escondite tras un friso de madera en la pared: asoman la cabeza por un agujero para ver si hay peligro a la vista, y se atreven a salir si no hay nadie cerca, pero vuelven a esconderse al instante si aparece algún peligro. No podemos ser sinceros para Cristo a menos que seamos atrevidos. El vale más que todo lo que podemos perder por El, o no vale nada. H. G. Salter

Vers. 2. Cuando los malignos. Es una señal de esperanza cuando los malignos nos aborrecen; si nuestros enemigos fueran personas piadosas, sería algo lamentable, pero tratándose de los malignos, su aborrecimiento es mejor que su amor. C. H. S.

No hay bocado más delicado para un estómago malicioso que la carne de un enemigo; se lo traga sin mascarlo, como hacen los glotones. Sir Richard Baker

Todos los grandes peces se comen a los pequeños, y los hombres prepotentes no tienen más peso en la conciencia por comerse a Otros que por comer una rebanada de pan. R. Sjbbes
Los buitres sienten antipatía hacia los olores placenteros; así también, en los malvados hay una antipatía contra el pueblo de Dios; odian el suave perfume de sus gracias. Thomas Watson

Hay mucha sabiduría en la plegaria de John Wesley: «Señor, si he de tener pugnas, que no sea con tu pueblo.» Cuando tenemos como enemigos a los que aborrecen a los buenos, hallamos por lo menos esta consolación: que Dios no está a su lado, y por tanto son esencialmente débiles. Wm. Plumer

Vers. 3. Aunque un ejército acampe contra mi, no temerá mi corazón. El ejército acampado inspira mayor terror que el mismo ene-migo en plena batalla. Young nos dice que «algunos sienten mil muertes al temer una». C. H. S.

Felizmente para mí, no podéis anularme delante de Dios, y su estimación sola me compensa, y me recompensa, por vuestro desprecio. Jean Avrillon

Allí donde no hay confianza en Dios, no habrá permanencia de contacto con Dios. Cuando el viento de la fe deja de hinchar las velas, el barco de la obediencia deja de surcar los mares. Wm. Secker

Vers. 4. Una sola cosa. El hombre de un libro es eminente; el hombre que tiene sólo un ideal triunfa. Que todos nuestros afectos se reúnan en el haz de un afecto, y que éste se centre en las cosas celestiales. C. H. S.

Entiendo, de modo general, que David se refiere a la comunión del hombre con Dios, y que si un cristiano la tiene, no desea nada mas. John Stoughton

He pedido. Lo que no podemos conseguir al instante, está bien que lo deseemos. Dios nos juzga, en gran parte, por los deseos de nuestro corazón. El que cabalga un caballo cojo, no es culpado por su amo por su lentitud, si él va tan deprisa como puede; Dios acepta la voluntad por los actos con respecto a sus hijos. C. H. S.

Del Señor. Este es el objetivo apropiado para nuestros deseos; este es el pozo en que hundir nuestros cubos; ésta es la puerta a la que hay que llamar, el banco al que girar; centra tu deseo en los hombres y yaces en el polvo como Lázaro; pon tu deseo en el Señor y eres llevado por los ángeles al seno de Abraham. Bajo las penosas circunstancias de David podríamos haber esperado que deseara reposo, seguridad y mil otras cosas buenas, pero no, ha puesto su corazón en la perla y deja lo demás. C. H. S.

Y la vengo buscando. Los santos deseos deben llevar a una acción resuelta. C. H. S.

Para contemplar la hermosura de Jehová. No hemos de entrar en las asambleas de los santos para ver y ser vistos, o meramente para escuchar al ministro. ¡Mejor contemplar por fe! ¡Qué vista será cuando cada creyente, fiel seguidor de Jesús, contemplará «al Rey en su hermosura»! ¡Oh, qué visión infinitamente bienaventurada! C. H. S.

Decidme si hay, si puede haber, alguna petición mayor. Este «una cosa» que David desea es, en efecto, el unum necessarium de que habla Cristo en el evangelio; lo que María escogió, lo mismo que David, aquí. Sir Richard Baker

Otra cosa que podemos llamar un elemento de la hermosura en Dios es la combinación de sus varios atributos en un todo armonioso. Los colores del arco iris son hermosos tomados aislados; pero hay una hermosura en el arco iris que no depende de ninguno de los colores aislados. La santidad es hermosa; la misericordia es hermosa; la verdad es hermosa. Andrew Gray

Vers. 5. Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal. El me dará el mejor refugio en el peor peligro. En el secreto de su tabernáculo El me esconderá. Nadie en la antigüedad osaba entrar en el lugar santísimo, bajo pena de muerte; y si el Señor ha escondido a su pueblo allí, ¿qué enemigo se atreverá a molestarles? C. H. S.

Vers. 7. Oye, oh Jehová, mi voz con que a Ti clamo. La voz que en el último versículo estaba afinada a la música, aquí se ha transformado en llanto. A los fariseos no les importaba que el Señor les oyera con tal que les oyeran los hombres. C. H. S.

Vers. 8. Cuando Tú dices: Buscad mi rostro, mi corazón responde: Tu rostro buscaré, oh Jehová. ¡Oh si pudiéramos estar aún mejor dispuestos a esta santidad! Es decir, que Dios nos hiciera más maleables a la mano divina, y más sensibles al toque del Espíritu de Dios. C. H. S.

Dios quiere que le conozcamos. Él está dispuesto a abrirse y dejar-se ver. No se deleita en esconderse. Dios no nos mantiene a distancia como algunos emperadores, que creen que la presencia disminuye el respeto. Dios no es esta clase de Dios, sino que puede ser buscado. En el hombre, cuando descubrimos alguna debilidad, podemos pronto hurgar y hallar los límites de su excelencia; pero con Dios es totalmente al revés. Cuanto más le conocemos, más hallamos en El para admirar. Buscad mi rostro. El desea revelarse a nosotros. R. Sibbes

Cuando Tú dices. Aquí tenemos una oración; esto es, Él derrama sobre un hombre un espíritu de gracia y de suplicación, una disposición a orar. Pone motivos, sugiere argumentos y ruegos hacia Dios. Thomas Goodwin

Podemos decir esto: Dios no nos estimula y corrobora para que le busquemos sino cuando Él intenta que le hallemos. «Tú has oído el deseo del humilde; Tú prepararás su corazón; Tú harás que tu oído escuche» (Salmo 10:17). «Y me buscaréis y me hallaréis, cuando me busquéis de todo corazón» (Jeremías 29:13). Thomas Cobbet

Mi corazón responde. El corazón está entre Dios y nuestra obediencia, como si fuera un embajador. Comprende lo que Dios quiere que se haga, y luego pone una orden sobre todo el hombre. El corazón y la conciencia del hombre son en parte divinos y en parte humanos. Richard Sibbes

No rechaces con ira a tu siervo. Dios aparta a muchos con ira a causa de su supuesta bondad. Pero no a ninguno por su maldad confesada. John Trapp

Tu siervo. Es algo bendito y feliz ser un verdadero siervo de Dios. Considera lo que dijo la reina de Sebá de los siervos de Salomón: «Felices son tus siervos» (1º Reyes 10:8). Thomas Pierson

Vers. 10. Aunque mi padre y mi madre me abandonasen. Éstas son relaciones queridas y son las últimas en abandonamos, pero si la leche de la bondad humana se seca incluso en los pechos, hay un Padre que no olvida nunca. C. H. S.

Con todo, Jehová me recogerá. Se trata de su amor, su sabiduría, su poder, su eternidad, y todo en su naturaleza. Y a éstos añade su promesa, con lo que tenemos la plenitud de toda la seguridad que uno puede desear. Robert Sanderson

Vers. 11. Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. Si un hombre viaja por la carretera real y le roban en pleno día, puede recibir satisfacción del condado en el cual tuvo lugar el robo; pero si emprende el viaje por la noche, no hay protección durante este tiempo, hace el camino bajo su riesgo y ha de aceptar el resultado. Del mismo modo, si un hombre guarda los caminos de Dios, puede estar seguro de la protección de Dios; pero si se ha descarriado, él mismo se expone al peligro. Robert Skinner
A causa de mis enemigos. Es maravilloso observar en qué forma la simple sinceridad desconcierta y supera la astucia de la maldad. La verdad es sabiduría. El mejor modo de proceder es la sinceridad. C. H. S.

Los creyentes condenan con sus vidas a quienes condenan con sus labios. Cristiano, si tú vives en la tienda abierta del libertinaje, el inicuo no retrocederá unos pasos, como por vergüenza hicieron Sem y Jafet, para cubrirte, sino que seguirá adelante para publicarlo, como hizo Cam. Así, hacen uso de tu debilidad como excusa para su maldad. Los hombres son implacables en sus censuras de los cristianos; no tienen simpatía y comprensión respecto a su debilidad. En tanto que un santo es una paloma a los ojos de Dios, es sólo un cuervo para la estimación de los pecadores. Wm. Secker

Resiste, tus enemigos huirán. Tiembla el infierno cuando le mira el cielo; Procura defenderte más bien que atacar la confianza propia falla en el conflicto. Cuando te desafían, has de arrostrar peligros; El valor verdadero no es fuego de virutas, Sino un horno encendido permanente; Siempre es humilde, no confía en sí mismo, Y no se lanza de por sí al peligro. Sé fiel a Dios, encomiéndate a El, y encontraras Que Dios lucha por ti si a El te resignas. ¡Ama a Jesús!, el temor no resiste al amor. ¡Ama a Jesús!, y serás vencedor. -Thomas Secken

Vers. 12. Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. La calumnia es un arma antigua del armamento del infierno, y se hace de ella abundante uso todavía; y no importa lo santo que pueda ser un hombre, siempre habrá quienes estén dispuestos a difamarle. Su mismo aliento es odiar al que es bueno. C. H. S.

Vers. 13. Hubiera yo desmayado. Puedes, si quieres, dudar de que todas las aguas del océano llenen una cuchara, antes que dudar de que la plenitud divina no baste para ti si no te queda nada en este mundo. Una gota de la dulzura divina es bastante para hacer que en la misma agonía de la muerte más cruel grites con gozo: «La amargura de la muerte ha pasado.» La bondad de Dios le dispone a hacerlo. Su bondad pone en marcha un gran poder para que obre en favor de los santos que sufren. David Clarkson

Vers. 14. Espera en Jehová. Espera a su puerta en oración; espera a sus pies con humildad; espera a su mesa con servicio; espera a su ventana con expectación. C. H. S.

Resiste, tus enemigos huirán.
Tiembla el infierno cuando le mira el cielo;
Procura defender más bien que atacar.
La confianza propia falla en el conflicto.
Cuando te desafían, has de arrostrar peligros;
El valor verdadero no es fuego de virutas.
Si no un horno encendido permanente;
Siempre es humilde, no confía en sí mismo.
Y no se lanza de por sí al peligro.
Se fiel a Dios, encomiéndate a El y encontrarás
Que Dios lucha por ti si a El te resignas.
¡Ama a Jesús!, el temor no resiste al amor.
¡Ama a Jesús!, y serás vencedor.
—Thomas Ken.

COMENTARIO SALMO 26

COMENTARIO SALMO 26

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos



Titulo: «Salmo de David.» El dulce cantor de Israel está delante de nosotros en este Salmo como alguien que sufre reproche; en esto era el tipo del gran Rijo de David, y un ejemplo alentador para que llevemos la carga de la calumnia al trono de la gracia. Es una suposición ingeniosa la de que esta apelación al cielo fue escrita por David en el tiempo del asesinato de Is-boset por Baaná y Recab, para protestar su inocencia de toda participación en aquel asesinato a traición. El tenor del Salmo ciertamente está de acuerdo con la supuesta ocasión, pero no es posible ir más allá de la conjetura con datos tan endebles.

Vers. 1. Júzgame, oh Jehová. Una apelación así no debe hacerse de modo precipitado en ninguna ocasión; y en toda nuestra vida no debería hacerse en modo alguno, a menos que estemos justificados en Cristo Jesús; una oración mucho más apropiada para un mortal pecador es la súplica: «No entres en juicio con tu siervo.» C. H. S.

Como un ejemplo de apelación al cielo podemos citar la del gran predicador de la Palabra, George Whitefield: «Aunque algunos me consideren un saltabanco o un entusiasta, uno que va a haceros dar vueltas a la cabeza con método, y pueden lanzarme toda clase de invectivas, con todo, Cristo lo sabe todo; El lo observa, y le dejo a El que defienda mi causa, porque es un Amo misericordioso. Ya he visto que lo es, y estoy seguro que seguirá siéndolo. La venganza es suya, El pagará.» George Whitefield

Porque yo en mi integridad he andado. David tenía la integridad como principio, y andaba en ella como práctica. No había usado medios solapados o torcidos para ganar la corona y conservarla; sabía perfectamente que era guiado por los principios más nobles del honor en todas sus acciones referentes a Saúl y su familia.

¡Qué consuelo es tener la aprobación de la conciencia propia! Si hay paz dentro del alma, las borrascas de la calumnia que tanto aúllan alrededor de nosotros no tienen mucha importancia. Cuando el pajarillo en mi seno canta una canción alegre, no me importa si ululan alrededor de mí cien lechuzas.

He confiado asimismo en Jehová sin titubear. ¿Por qué debo robar, cuando Dios ha prometido suplir mi necesidad? ¿Por qué debo vengarme, cuando sé que el Señor ha adoptado mi causa? La confianza en Dios es la seguridad más efectiva contra el pecado.

Por tanto, no resbalaré. El camino es resbaladizo, de modo que ando como sobre el hielo; pese a ello, la fe guarda mis pies de caer y seguirá haciéndolo. Los caminos dudosos más tarde o más temprano harán caer al que camina por ellos, pero los caminos de honradez y sinceridad, aunque sean ásperos, son siempre seguros. No podemos confiar en Dios si andamos por caminos torcidos, o sea, usando medios turbios; pero los caminos rectos y la fe simple llevan al peregrino al término feliz de su jornada. C. H. S.

Vers. 2. El Salmista usa tres palabras: «examina», «escudriña», «prueba». Estas palabras tienen por objeto incluir todos los modos en que la realidad de algo puede ser puesta a prueba; e implican, juntos, que deseaba que se hiciera la más concienzuda investigación; no trataba de esquivar la prueba. Albert Barnes

Examina, escudriña, prueba. Como el oro es purificado de la escoria por el fuego, así la sinceridad del corazón y la simplicidad del verdadero cristiano se ven mejor y se hacen más evidentes en las tribulaciones y la aflicción. En la prosperidad todo hombre parece piadoso, pero las aflicciones hacen salir del corazón lo que hay en él, sea bueno o malo. Robert Cawdray

Vers. 3. Y ando en tu verdad. Algunos hablan de la verdad; es mejor andar en ella. Algunos prometen obrar bien en el futuro, pero sus resoluciones se desmoronan; sólo el hombre regenerado puede decir: «Ando en tu verdad.» C. R. S.

Vers. 3, 4. Dios no va a dar la mano al inicuo, como dice la Vulgata (Job 8:20), ni tampoco debe hacerlo el hombre piadoso. David demuestra la sinceridad de su curso por el cuidado con que evita estas compañías. George Swinnock

Vers. 4. No me he sentado con hombres hipócritas. Lejos de ser un ofensor abierto contra las leyes de Dios, el Salmista ni aun se había asociado con los amadores del mal. Se había mantenido aparte de los hombres de Belial. Un hombre se conoce por sus compañeros, y si nos hemos mantenido a distancia de los malos, siempre será una evidencia a favor nuestro, caso que nuestro carácter sea impugnado. El que nunca se ha embarcado no puede ser el que ha hundido el barco.

Los verdaderos ciudadanos no tienen tratos con los traidores. David no se había sentado con hombres hipócritas. No eran sus amigos en las fiestas, ni sus consejeros en los consejos, ni sus amigos en la conversación. Tenemos necesidad de ver, hablar y tratar con los hombres del mundo, pero no hemos de tener nuestro esparcimiento y solaz en una sociedad frívola. No sólo el hombre de palabra soez, sino también el vano e hipócrita deben ser evitados. Todos los que son superficiales, charlatanes y frívolos, son indignos de la amistad de un cristiano. C. H. S.

¿Qué tienen que hacer las palomas de Cristo entre las aves de presa? ¿Qué tienen que ver las vírgenes con las rameras? La compañía de los malos contamina; es como pasearse entre los que tienen la plaga. «Se mezclaron con los paganos y aprendieron sus obras.» Si mezclas una armadura brillante con otra herrumbrosa, la bruñida no hará brillante a la herrumbrosa, sino que la herrumbrosa echará a perder a la otra. Faraón enseñó a José a jurar, pero José no enseñó a Faraón a orar. Thomas Watson

Ni entré con los que andan simuladamente. La congregación de los hipócritas es tal que no merece que tengamos comunión con ella. Dejemos de relacionarnos con ellos pronto, pues más adelante quizá no sintamos el deseo de hacerlo. C. H. S.

El hipócrita tiene mucho de ángel por fuera, pero más de diablo por dentro. Es ardiente en palabras, helado en obras; habla a varas, hace bien a pulgadas. Es un estercolero hediondo cubierto de nieve; un molino que sigue girando pero no muele nada; una gallina que cacarea, pero que no pone. Thomas Adams
Vers. 4, 5. «Es difícil, incluso en caso de un milagro, guardar los mandamientos de Dios y tener malas compañías a la vez.» Lewis Stuckley

Vers. 5. Aborrecí la reunión de los malignos. Una frase severa, pero no demasiado severa. Un hombre que no aborrece el mal a fondo no ama el bien de corazón. A los hombres, como hombres, siempre hemos de amarlos, porque son nuestros prójimos, y por tanto hemos de amarlos como a nosotros mismos; pero los malhechores, como tales, son traidores al gran Rey, y ningún súbdito leal puede amar a los traidores. Lo que Dios aborrece hemos de aborrecerlo nosotros. La congregación o asamblea de los malhechores significa hombres violentos, aliados para derrocar al inocente; estas sinagogas de Satanás han de ser aborrecidas.

Qué reflexión tan triste es la de que debería de haber una congregación de malhechores, así como una congregación de justos; una iglesia de Satanás, y una iglesia de Dios; una simiente de la serpiente, así como una simiente de la mujer; una antigua Babilonia, así como una nueva Jerusalén; una gran ramera sentada sobre las muchas aguas, para ser juzgada en ira, así como una casta esposa del Cordero que sea coronada a su venida. C. H. S.

El odio a los enemigos en cuanto enemigos (sí, el tenerles verdadero odio), tan por completo opuesto al indiferentismo de nuestros días, siempre ha sido una marca de sus siervos antiguos. Piénsese en Fineés (Salmo 106:31): «Y le fue contado por justicia de generación en generación para siempre»; Samuel con Agag; Elías con los sacerdotes de Baal. Y notemos el elogio del ángel de Efeso: «Tú no puedes tolerar a los malos» (Apocalipsis 2:2). J. M. Neale

Y con los impíos nunca me senté. Los santos tienen un asiento en otra mesa, y nunca dejan las viandas del Rey por las cáscaras de la pocilga. Es mejor estar sentado con los ciegos, cojos y mancos en la mesa de la misericordia que con los inicuos en sus fiestas impías; sí, mejor estar sentado en la ceniza con Job que con Faraón en el trono. Que cada lector procure la buena compañía, porque la que tengamos en este mundo es probable que sea la misma que tendremos en el próximo. C. H. S.

¡Cuán pocos son los que consideran que su contacto con los inicuos les endurece, en tanto que el apartarse de ellos podría dar por resultado que se sintieran avergonzados! Mientras que nos divertimos con ellos, les hacemos creer que su condición no es deplorable, que su peligro no es grande; por el contrario, si les evitamos, como evitamos una pared que se desploma, en tanto que siguen siendo enemigos del Señor, esto podría hacerles bien, pues les sobresaltaría y despertaría de la seguridad y engaño en que ahora se encuentran. Lewis Stuckley

Vers. 6. La varé en inocencia mis manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová. Digan lo que quieran los psicólogos de Roma haciendo ver el poder de la naturaleza y la libre voluntad, a nosotros, miserables pecadores, se nos enseña a damos mejor cuenta de nuestra propia debilidad. El mismo apóstol de Cristo, el fuerte Tomás, falló en la fe de su resurrección; Pedro (cuya cátedra ahora se quiere hacer ver que es la sede de infalibilidad) negó a su Maestro; David, «un hombre según el corazón de Dios», tuvo necesidad de ser purificado; y ¿quién puede decir: «Soy puro a la vista del Señor»? Ciertamente, oh Señor, ninguna carne es justa ante tu vista. Isaac Bargrave

Vers. 7. Y contando todas tus maravillas. El pueblo de Dios no debería tener la lengua trabada. Las maravillas de la gracia divina son bastantes para hacer hablar a up mudo. Las obras del amor de Dios son maravillosas si consideramos el poco valor de sus objetos, el coste de su método y la gloria de su resultado. Y si como hombres hallamos gran placer en hablar de cosas notables y asombrosas, de la misma manera los santos se regocijan contando las grandes cosas que el Señor ha hecho por ellos. C. H. S.

Vers. 8. Jehová, la habitación de tu casa he amado. «Tengo en mi congregación» dijo un ministro venerable del evangelio «una señora anciana que durante muchos años ha sido sorda como una tapia, pero siempre es de las primeras en sentarse a la hora de la reunión.

»Al preguntarle la razón de su asistencia constante, aunque no pudiera oír el sermón, contestó: "Aunque no puedo oírle, vengo a la casa de Dios porque quiero hacerlo, y quiero que se me halle en sus caminos; y Dios me da pensamientos dulces sobre el texto cuando se me indica; otra razón es que estoy entre la mejor compañía aquí, en la presencia más inmediata de Dios, y entre sus santos, los dignos de la tierra. No estoy satisfecha de servir a Dios en privado; mi deber y privilegio es honrarle regularmente en público"» ¡Qué reprensión hay aquí para los que pueden oír, si es que se presentan y no acuden a destiempo al lugar de adoración, si es que acuden! K. Arvine

Vers. 9. No juntes con los pecadores mi alma. «¡No juntes mi alma con los pecadores» por causa del lagar de tu ira eterna! Marción, el hereje, viendo a Policarpo, se admiraba de que no le reconociera. «¿No me conoces, Policarpo?» «Sí» contestó Policarpo», «te conozco como al primogénito del diablo», y le despreció. George Swinnock

La muerte es el momento de la cosecha para Dios, en que recoge las almas que le pertenecen y el diablo recoge las que le pertenecen a él. Un tiempo han ido juntas, pero luego se separan; y los santos son llevados a la congregación de los santos, y los pecadores a la congregación de los pecadores. Y lo que nosotros hemos de decir es: «No juntes con los pecadores mi alma.» Sean cuales sean los nuestros aquí, el pueblo de Dios o el del diablo, la muerte va a juntar nuestras almas con ellos.

Será algo horrible verse juntado a los pecadores en el otro mundo. El mero hecho de pensar que nuestras almas puedan ser juntadas a ellos, basta para erizarle a uno los cabellos.
Hay ahora muchos que se juntan de buena gana con los pecadores; es el deleite de sus corazones; su vida es atrevida, divertida a sus ojos. Les es una carga juntarse con los santos, ocuparse del Señor y sus cosas los domingos.

Pero el ser juntado con ellos en el otro mundo es algo terrible. A) Los santos lo temen, como en el texto. David nunca temió tanto la compañía de los enfermos, los perseguidos, etc., como la de los pecadores. Estaba contento al reunirse con los santos de cualquier condición; pero, «Señor» dice-, «no juntes mi alma con los pecadores». B) Los malvados mismos tienen horror ante la perspectiva. «Déjame morir la muerte de los justos» dice el inicuo Balaam-, «y que éste sea mi fin» (Números 23:10). Aunque están contentos viviendo con ellos en la vida, sus conciencias les dan testimonio de que están horrorizados ante la idea de estar con ellos en la muerte. Quieren vivir con los pecadores, pero morir con los santos. Una idea pobre, que se condena a sí misma. Thomas Boston

Vers. 10. Sobornos.
¿Con qué pueden hacerse todas las doctrinas
Claras, honestas y aceptables? Muy sencillo.
Basta con doscientas libras anuales.
¿Y si es necesario demostrar
Que lo recto es torcido, o viceversa?
¡Fácil! ¡Doscientas libras más!
—SAMUEL BUTLER en Hudibras

COMENTARIO SALMO 25

COMENTARIO SALMO 25


Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Título: «Salmo de David». David es retratado en este Salmo como en una miniatura fiel. Su confianza santa, sus muchos conflictos, su gran trasgresión, su amargo arrepentimiento, su profunda aflicción están aquí; de modo que podemos ver el mismo corazón del «hombre según el propio corazón de Dios». Es, evidentemente, una composición de los últimos días de David, por la mención a los pecados de su juventud, y por las penosas referencias a la astucia y crueldad de sus muchos enemigos, no sería una teoría especulativa el referirí9 al período en que Absalón capitaneó una gran rebelión contra él. Este ha sido llamado el segundo de los siete Salmos Penitenciales. La marca del verdadero santo es que sus aflicciones le recuerdan sus propios pecados, y su pena por el pecado le lleva a su Dios. C. H. S.

En estos cuatro Salmos, que se siguen el uno al otro, podemos hallar el alma de David presentada en todas las diferentes posturas: postrado, de pie, sentado y de rodillas. En el Salmo veintidós está echado, postrado sobre su rostro, gimiendo en el suelo, incluso casi entrando en un grado de desesperación; hablando de sí mismo en la historia de Cristo en el misterio: «Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

En el Salmo veintitrés está de pie, y en pleno favor de Dios, a pesar de sus enemigos, erguido y triunfando sobre toda oposición: «El Señor es mi pastor, nada me faltará.»

En el Salmo veinticuatro están sentado, como un doctor en su silla o un profesor en su cátedra, dando una conferencia sobre la divinidad y describiendo el carácter del hombre «que asciende el santo monte», y cómo ha de realizarlo, y después participa de su felicidad.
En este Salmo veinticinco está de rodillas y levanta su voz a Dios, y sobre estos dos goznes gira todo el Salmo; por una parte ruega de todo corazón a Dios suplicando misericordia; por otra, humildemente lamenta su propia miseria. Thomas Fuller

Vers. 1. A Ti, oh Jehová, levantaré mi alma. Ved cómo el alma santa vuela a su Dios como una paloma a su cobijo. Cuando los vientos de la tempestad están desatados, los navíos del Señor amainan las velas y se dirigen al bien recordado puerto de refugio. ¡Qué misericordia la del Señor al condescender a escuchar nuestro clamor en tiempo de tribulación, aunque nosotros podamos habemos casi olvidado de El en nuestras horas de supuesta prosperidad! Muchas veces el alma no puede levantarse; ha perdido sus alas, y se siente pesada, pegada a la tierra; más semejante a un topo que hurga que a una águila que se remonta. En estas temporadas nubladas no hemos de renunciar a la oración, sino que, con la ayuda de Dios, hemos de ejercer todas nuestras potencias para levantar nuestros corazones. Que la fe sea la palanca, y la gracia el brazo, y la masa muerta se moverá.

Pero ¡qué alivio sentimos a veces! A pesar de este tirar y este esfuerzo, hemos sido totalmente derrotados, hasta que la piedra imanada celestial del amor de nuestro Salvador ha desplegado sus atracciones omnipotentes, y entonces nuestros corazones han subido a nuestro amado como en llamas de fuego. C. H. S.

El elevar el corazón presupone un abatimiento previo del alma. El alma del hombre es oprimida por el pecado y los cuidados de este mundo, que, como los plomos a la red, la hacen hundir, y no puede subir hasta que Dios envía oraciones espirituales, como corchos a la red, para ponerla a flote; las cuales proceden de la fe, como la llama del fuego, y que han de librarnos de los cuidados seculares y todas las cosas que nos oprimen, y que nos dan evidencia de que los mundanos no pueden orar, como el topo no puede volar. Pero los cristianos son como águilas que se remontan hacia el cielo.

Viendo, pues, que el corazón del hombre, por naturaleza, está fijado a la tierra, y que por sí mismo no es capaz de levantarse de ella, como una piedra que está fija en el suelo, hasta que Dios la levanta con su poder, la Palabra y sus obreros, nuestra petición principal ha de ser al Señ9r para que se complazca en atraemos, y que podamos correr hacia El; que quiera exaltarnos y elevar nuestros corazones al cielo, y no seguir echados en el charco de esta tierra. Archibald Symson

Un hombre piadoso ora igual que un albañil edifica. Ahora bien, un albañil pone un fundamento, y como no puede terminar en un día vuelve al día siguiente y halla que el trabajo del primer día está firme; y luego añade un día más de trabajo; después viene el tercer día, y encuentra firme el trabajo de los dos primeros días; y trabaja un tercer día y hace las paredes, y así sucesivamente hasta que todo el edificio ha terminado.

Del mismo modo, la oración es la edificación del alma, hasta que alcanza el cielo; por tanto, un corazón piadoso ora y va llegando más v más alto en la oración, hasta que al fin sus oraciones llegan a Dios. William Fenner

Una oración sin la intención del afecto es como un cuerpo sin alma con todo, su devoción es algo externo, dijo uno: una cabeza sin cerebro, y un cuerpo sin alma: «Este pueblo se acerca a mí con sus labios, pero su corazón está lejos de mi» (Isaías 29:13). Un hombre carnal puede levantar su corazón en oración lo mismo que un topo puede volar. David halla la tarea difícil; pues el mejor de los corazones es pesado, y empuja hacia abajo, como el peso de un reloj o el plomo de una red. Por tanto, poniendo a un lado todo peso y el pecado que nos asedia, orando a Dios, acerquémonos a El, como el hierro al imán. John Trapp

Vers. 2. Dios mío, en Ti confío. La fe es el cable que amarra nuestro bote a la orilla, y al tirar de él nos acerca a la tierra; la fe nos une a Dios, y entonces tira de nosotros hacia El. En tanto que el anda de la fe se mantiene firme no hay temor de la peor tempestad; si falla, no nos queda esperanza. Hemos de procurar que nuestra fe sea sana y tuerte, pues de otro modo la oración no puede prevalecer ante Dios. Ay del guerrero que tira su escudo; ¿qué defensa tendrá el que no halla defensa en su Dios? C. H. S.

Vers. 3. Ciertamente ninguno de cuantos esperan en Ti será confundido. El sufrimiento ensancha el corazón, al crear poder para simpatizar. Si oramos sinceramente por nosotros mismos, no seguiremos mucho tiempo dejando en el olvido a nuestros compañeros de sufrimiento. No hay ninguno que tenga compasión del pobre como los que han sido pobres o aún lo son; ninguno tiene tanta ternura para con cl enfermo como el que tiene mala salud. Hemos de estar agradecidos por las penas ocasionales si nos preservan de la dureza crónica del corazón, porque de todas las aflicciones, el corazón desabrido es la peor; es una plaga para el que lo tiene y un tormento para los que le rodean.

Sean avergonzados los que se rebelan sin causa. David no había provocado a sus enemigos; el odio de ellos era inmerecido. Los pecadores no tienen razón justificable o excusa válida para transgredir; no benefician a nadie, ni aun a ellos mismos, con sus pecados; la ley contra la cual faltan no es dura ni injusta; Dios no es un amo tiránico; la providencia no es esclavitud; los hombres pecan porque quieren pecar, no porque sea provechoso o razonable hacerlo.

De ahí que la vergüenza sea la retribución apropiada. Sonrójense con vergüenza penitencial ahora, pues de otro modo no podrán escapar al desprecio perdurable y la vergüenza amarga que es el destino de los necios en el mundo venidero. C. H. S.

Que la vergüenza recaiga sobre el que la merezca, incluso los que obran con deslealtad, sin ser provocados por mi parte. Y así fue; porque Ahitófel se ahorcó; Absalón fue colgado por la mano de Dios y Joab le dio muerte; los que conspiraron con él perecieron, en parte, por la espada, y en parte huyeron, avergonzados de su empresa. ¡Oh el poder de la oración! ¿Qué hay que no consigan los santos si lo piden? John Trapp

Vers. 4. Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Hay los caminos de los hombres y los caminos de Dios; las sendas del pecado y las sendas de la justicia; hay tus caminos y mis caminos; los tuyos son caminos de verdad, los míos son caminos de error; los tuyos son buenos ante tus ojos, y los míos son buenos ante mis ojos; los tuyos llevan al cielo, y los míos llevan al infierno. Por tanto: «Muéstrame tus caminos, oh Señor; enséñame tus sendas», para que, equivocadamente, no vaya por mis caminos en vez de por los tuyos; sí, guíame en la verdad, y enséñame, para que no me desvíe de tus caminos y entre en los míos; «muéstrame tus sendas» mediante el ministerio de tu Palabra; «enséñame tus sendas» con la guía de tu Espíritu; «guíame en tu verdad» mediante la ayuda de tu gracia. Robert Mossom

Vers. 4, 5, 9. Haz lo que sepas, y Dios te enseñará lo que has de hacer. Haz lo que sepas es tu deber presente, y Dios te dará a conocer u deber futuro cuando pase a ser presente. Ocúpate en evitar las omisiones conocidas, y Dios te guardará de las comisiones temidas. Samuel Annesley

Vers. 5. Encamíname en tu verdad, y enséñame. David sabía mucho, pero se daba cuenta de su ignorancia y deseaba seguir en la escuela del Señor; cuatro veces en estos dos versículos solicita ser admitido a la escuela de la gracia. Sería bueno que muchos que enseñan a otros, en vez de seguir sus propios métodos y trazar nuevos caminos de pensamiento para si mismos, inquirieran sobre los antiguos y buenos caminos de la propia verdad de Dios, y solicitaran al Espíritu Santo que les diera entendimientos santificados y deseosos de aprender. C. H. S.

Aquel cuya alma es insaciable en la oración, avanza, se acerca a Dios, gana algo y termina con su corazón más elevado. Así como un niño que ve a su madre con una manzana en la mano y le gustaría poseerla va a su madre y se la pide con disimulo: ahora le agarra un dedo, luego se lo deja; otra vez tira del dedo, y lo tiene apretado, y así sigue tirando y llorando hasta que consigue lo que desea.

Así el hijo de Dios, viendo todas las gracias que hay en El, se acerca al trono de la gracia pidiéndolas, y con sus oraciones sinceras y fieles abre las manos de Dios hacia él; Dios trata a sus hijos como hacen los padres, y retiene lo deseado un tanto; no porque no esté dispuesto a darlo, sino para hacer más vivo el anhelo; para acercar al que desea a El. William Fenner

Porque Tú eres el Dios de mi salvación. Jehová Trino es el autor y perfeccionador de la salvación de su pueblo. Lector, ¿es El el Dios de tu salvación? ¿Hallas en la elección del Padre, en la expiación del Hijo y en el avivamiento del Espíritu la base de tus esperanzas eternas? Si es así, puedes usar esto como argumento para obtener nuevas bendiciones; si el Señor ha ordenado que seas salvo, sin duda no va a rehusarte instrucción en sus caminos. Es dichoso que podamos dirigirnos al Señor con la confianza que David manifiesta aquí; nos da gran poder en la oración y consuelo en la prueba. C. H. S.
En Ti he esperado todo el día. El esperar en Dios es: 1) Vivir una vida de deseo hacia Dios; esperar en El como el mendigo espera en su benefactor, con deseo sincero de recibir provisiones, como el enfermo del estanque de Betesda observaba cuándo serían agitadas las aguas, y esperaba en los pórticos con deseo de que le ayudaran a entrar en ellas y ser sanado. 2) Es vivir una vida en Dios, como el amante espera a la amada. El deseo es amor en movimiento, como el pájaro al volar; el deleite es amor en reposo, como el pájaro en su nido; ahora bien, aunque nuestro deseo debe ser hacia Dios de tal forma que aún deseemos más de Dios, sin embargo nuestro deleite ha de ser tal en Dios que nunca deseemos más de Dios. Condensado de Matthew Henry en Comunión con Dios

En Ti he esperado. Esperado para oír la voz secreta de tu Espíritu, poniendo paz en mi conciencia; esperado para sentir el vigor renovador de tu gracia, avivando mi obediencia; esperado para ver el poder subyugador de tu Espíritu Santo, apagando mi pecado rebelde; esperado para sentir la virtud alentadora de tus consuelos celestiales, como refrigerio para mi alma que desmaya; esperado todas estas bendiciones. Robert Mossom

Vers. 6. Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias. Hay una santa osadía que se atreve a tratar así con el Altísimo. Cultivémosla. Pero hay también una incredulidad no santa que sugiere nuestros temores. Esforcémonos contra ella con toda nuestra fuerza. ¡Qué joyas son estas dos expresiones: «tus piedades y tus misericordias»! Son como la miel del lenguaje; su suavidad no hay palabra que la supere; pero en cuanto a los favores de la misericordia que implican, la lengua falla en poder describirlos. C. H. S.

¡Oh, en qué forma un abismo llama a otro abismo! ¡La profundidad de mis múltiples miserias dama, en voz alta, a la profundidad de tus múltiples misericordias!; incluso esta misericordia por la cual Tú perdonas mis pecados y ayudas mis debilidades; esta misericordia por la cual me santificas por tu gracia y me confortas con tu Espíritu; esta misericordia por la cual me libras del infierno y me aceptas en el cielo. «Recuerda, oh Jehová», que tus piedades y tus misericordias han sido «desde antiguo» para tus santos. Robert Mossom

Que son perpetuas. David era un creyente sano en la doctrina del amor eterno de Dios. Las bondades del Señor no son una novedad. Cuando le rogamos que nos las conceda, podemos poner énfasis en el uso y costumbre que vienen de muy antiguo. En los tribunales de justicia los hombres hacen mucho hincapié sobre los precedentes, y nosotros podemos invocarlos en el trono de la gracia. «La fe» -dijo Dickson- «tiene que hacer uso de las experiencias y repetirlas ante Dios, desde el registro de una memoria santificada, como un recordatorio que El no puede olvidar.» C. H. S.

El amor divino es una fuente eterna, que nunca deja de manar en tanto que hay una vasija vacía o capaz de recibir algo más; y está a disposición de todos los que llegan: por tanto, acudamos; y si no tenemos bastantes vasos para almacenaría, vayamos a pedir prestados vasos vacíos, y no pocos; «paga tus deudas con ello, y vive del resto» (2ª Reyes 4:7) hasta la eternidad. Elisha Coles en La soberanía de Dios

Vers. 7. De los pecados de mi juventud, y de mis transgresiones, no te acuerdes. El mundo no hace caso de los pecados de los jóvenes, pero no son tan pequeños, después de todo; los huesos de los festines de nuestros jóvenes en la mesa de Satanás van a quedarles dolorosamente atragantados en el cuello cuando sean mayores. El que presume de su juventud está envenenando su edad madura y su ancianidad. ¡Cuántas lágrimas van a mojar estas páginas cuando algunos se reflejen en su pasado! C. H. S.

Antes de llegar al punto principal, primero hemos de quitar del texto el estorbo de una doble objeción. La primera es: Parece (pueden decir algunos) muy improbable que David hubiera tenido pecados en su juventud si consideramos los principios en que transcurrió su pasado.

El primero era la pobreza. Leemos que su padre Isaí era tenido como anciano, no como un hombre rico; y es probable que sus siete hijos fueran la parte principal de su riqueza. Segundo: penas. David, aunque era joven, no era mimado, sino que trabajaba de firme; enviado por su padre a seguir las ovejas con crías, donde parece haber aprendido la inocencia y simplicidad de las ovejas que guardaba. Tercero: piedad (Salmo 71:5): «Porque Tú eres mi esperanza, oh Dios; Tú eres mi confianza desde mi juventud.» Y de nuevo en el versículo 17 del mismo Salmo: «Oh Dios, Tú me has enseñado desde mi juventud.» David empezó a ser bueno pronto, un santo aunque joven. Y lo que es más, se hallaba constantemente en el horno de la aflicción (Salmo 88:15): «Aun desde mi juventud estoy afligido y enfermizo; me han abrumado tus terrores, y estoy amedrentado.»

De lo que se trata es, pues: ¿Cómo podía ser corrupta esta agua que era clarificada diariamente? ¿Cómo podía oxidarse un pedazo de acero que era bruñido con regularidad? ¿Cómo podía el alma de David en su juventud estar ensuciada por el pecado, si era rascada constantemente por el sufrimiento? Pero la respuesta es fácil: porque aunque David, en general, era un hombre según el corazón de Dios (la mejor trascripción de la mejor copia), con todo, especialmente en su juventud, tuvo sus faltas y debilidades; sí, sus pecados y transgresiones.

Si la juventud de David, que fue pobre, penosa y pía, era culpable de pecados, ¿qué diremos de la de aquellos cuya educación ha sido rica, despreocupada y pecaminosa? Y afirmo que la del resto está llena de oprobio, pena y silenció en la conciencia de todos. Thomas Fuller
Y de mis transgresiones. Otra palabra para los mismos males. El penitente sincero no puede pasar por las confesiones a galope; se ve obligado a lanzar muchos gemidos, porque los muchos pecados le abruman con innumerable aflicción.

Un sentimiento penoso de algún pecado provoca en el creyente un arrepentimiento por la masa entera de sus Iniquidades. No hay nada que satisfaga del todo una conciencia despierta, como no sea el perdón más pleno y claro. David no quiere que sus pecados sean perdonados, sino olvidados.

Conforme a tu misericordia acuérdate de ml, por tu bondad, oh Jehová. David y el ladrón moribundo exhalan la misma oración, e indudablemente están basados en la misma alegación, a saber, la gracia gratuita y la bondad de Jehová, inmerecida por nuestra parte. No nos atrevemos a pedir que se nos mida nuestra porción en las balanzas de la justicia, sino que pedimos que se nos trate con la mano de la misericordia.
Vers. 8. Bueno y recto es Jehová; por tanto, Él enseñará a los pecadores el camino. No es menos verdadero que maravilloso el que, por medio de la expiación, la justicia de Dios ruega tan insistentemente como su gracia para la salvación de los pecadores, para salvar a aquellos por los que Cristo murió. Además, tal como un buen hombre de modo natural se esfuerza en hacer a los demás como él mismo, así también el Señor nuestro Dios, en su compasión, traerá a los pecadores al camino de la santidad y los modelará a su propia imagen; así, la bondad de nuestro Dios nos lleva a esperar que sean reclamados los pecadores.

No lleguemos, sin embargo, a la conclusión de que la bondad de Dios salvará a todos los pecadores que siguen descarriándose por sus propios caminos; pero podemos estar seguros de que El renovará el corazón de los transgresores y los guiará al camino de la santidad. Que los que deseen ser librados del pecado se consuelen en esto: Dios mismo condescenderá a ser el maestro de los pecadores. ¡Qué escuela es ésta que Dios quiere enseñar en ella! La enseñanza de Dios es práctica; El enseña a los pecadores no solamente la doctrina, sino el camino. C. H. S.

Como la elección es el efecto de la soberanía de Dios, nuestro perdón es el fruto de su misericordia, nuestro conocimiento una corriente de sabiduría, nuestra fuerza una impresión de su poder; así que nuestra pureza es un rayo de su santidad. Stephen Charnock

Vers. 10. Todas las sendas de Jehová. ¡Qué frecuentes, qué marcadas y qué numerosas son las huellas para cada familia y cada individuo! Adondequiera que vamos, vemos que la misericordia y la verdad de Dios han pasado por allí, por las profundas huellas que han quedado detrás. Adam Clarke

Vers. 11. Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande. Aquí hay un ruego bendito que no falla nunca. No por nuestros propios méritos, sino para glorificar tu misericordia y para mostrar la gloria de tus atributos divinos.

Perdona mi pecado que es grande. Es confesado; es aborrecido; está consumiendo mi corazón de pena. Señor, perdónalo; pronuncia con tus labios la absolución. Pesa muchísimo, y te ruego que lo quites. Su tamaño no es una dificultad para Ti, porque Tú eres un Dios grande, pero la miseria con que me oprime es el argumento que uso para pedirte perdón rápido.

Señor, el paciente está muy enfermo; sánalo, pues. El perdonar a un gran pecador te va a acarrear gran gloria; por tanto, por amor a tu nombre, perdóname.

Observa en qué forma este versículo ilustra la lógica de la fe, que es lindamente contraria al espíritu legal; la fe no mira los méritos en la criatura, sino que considera la bondad del Creador; y en vez de quedar aplastado por los méritos negativos del pecado, mira a la preciosa sangre y suplica con más vigor debido a la urgencia del caso. C. H. S.
Entre las obras divinas no hay ninguna que establezca mejor su gloria que la de la remisión.

El pecado, al ser cometido, es causa de mucha deshonra para Dios, y, con todo, al perdonarlo, Dios levanta para si un gran honor. Como Dios perdona los pecados por amor a su nombre, estará dispuesto a perdonar muchos pecados lo mismo que pocos, grandes y pequeños; en realidad, cuanto mayores y en mayor número son los pecados, mayor es el perdón y, como resultado, mayor la gloria de Dios; y, por tanto, David, sobre esta consideración del nombre y la gloria de Dios, hace de la grandeza de su iniquidad un motivo de perdón.

En realidad, el incurrir en pecados graves para que Dios pueda glorificarse más al perdonarlos es una aborrecible presunción, pero el esperar que estos pecados graves en que hemos incurrido serán perdonados por Dios si sentimos verdadero arrepentimiento, por amor a su nombre, es una expectativa bien fundada, y puede ser apoyada en nuestros espíritus contra las mayores tentaciones de sentirnos abatidos. Nathanael ARDÍ

David alega la grandeza de su pecado, y no la pequeñez del mismo; refuerza su oración con esta consideración: que sus pecados son muy graves. Cuando un mendigo pide pan, alegará lo extremo de su pobreza y su necesidad. Cuando un hombre afligido dama misericordia, ¿qué puede haber más apropiado que alegar la extremosidad de su caso? Y Dios permite este ruego porque El es movido a misericordia hacia nosotros, no por nada que haya en nosotros, sino por lo miserable de nuestro caso.

El honor de Cristo es salvar a los mayores pecadores que acuden a El, como el honor de un médico es curar los casos más desesperados de enfermedades y heridas. Por tanto, no dudemos que Cristo ya a estar dispuesto a salvar a los mayores pecadores que acudan a El; porque El está deseoso de glorificarse a sí mismo y exaltar el valor y virtud de su propia sangre. Viendo que El está así dispuesto a redimir a los pecadores, no se negará a mostrar que puede redimir hasta lo sumo. Jonathan Edwards

Los pecadores que acuden a Dios en busca de perdón consideran sus pecados como muy grandes; porque frente a un gran Dios -grande en poder, en justicia, en santidad- yo soy un gusano, y además peco, y esto atrevidamente contra un Dios tan grande. ¡El que un gusano se levante frente a un Dios grande e infinito, hace que cada pecado sea grande, y reclama la venganza máxima de un Dios tan grande!

Debido a que han pecado contra la gran paciencia, despreciando la bondad y longanimidad de Dios, que se dice «atesora su ira» (Romanos 2:4, 5).

Los pecados parecen grandes porque dan lugar a grandes misericordias. ¡Oh, contra qué misericordias tan grandes y bondades pecan los pecadores, y hacen pecado de estas misericordias!

Lo que hace mayor el pecado a los ojos de los pobres pecadores que claman pidiendo perdón es que han pecado contra una gran luz -la luz de la conciencia-; esto aumenta el pecado en alto grado, especialmente para aquellos que están bajo la influencia del evangelio; y es en realidad el pecado de todos en esta nación.

Aun así, no hallamos que la juventud de David sea pecaminosa en grado notable; pero el que no ocupara su juventud para obtener conocimiento y servir al Señor de modo pleno fue su carga y su queja delante del Señor; cuánto más penoso y abominable a sus almas ha de ser para aquellos cuya juventud ha transcurrido sólo en la vanidad, las palabras vanas, el mentir, jurar, profanar el día del Señor con diversiones y excesos de todas clases, cuando el Señor lo pone sobre sus conciencias. Anthony Palmer en La nueva criatura del Evangelio

«¡Oh!» -dijo Faraón-, «¡quitad estas ranas asquerosas, este trueno horroroso!» Pero, ¿qué dice David? «Señor, ¡quita la iniquidad de tu siervo!» El uno quería verse libre de castigo. Y es muy verdadero que un cristiano más bien suele perturbarse por el pecado que por las ranas y el trueno; ve más inmundicia en el pecado que en las ranas y sapos, y más horror que en el trueno y el relámpago. Jeremiah Dyke

Faraón lamentaba más los golpes que recibía que la dureza de corazón de dentro. Esaú se lamentaba, no porque había vendido el derecho de nacimiento, que era su pecado, sino porque había perdido la bendición, lo cual era su castigo.

Esto es lo mismo que llorar por aplicarse una cebolla; el ojo derrama lágrimas porque duele. Un marinero lanza un fardo durante una tempestad, que desea recoger al regreso, cuando los vientos hayan amainado. Muchos se quejan más de las aflicciones con las cuales han nacido que de los pecados con que han nacido; tiemblan más ante la venganza del pecado que ante el veneno del pecado; el uno los deleita, el otro los aterra. William Secker

Vers. 12. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El temor presente engendra seguridad eterna; teme a Dios, que está sobre todas las cosas, y no tendrás que temer a los hombres en absoluto. AGUSTÍN

El le enseñará el camino que ha de escoger. Aquellos cuyo corazón es recto no errarán por falta de dirección celestial. Cuando Dios santifica el corazón, ilumina la mente. Todos deseamos escoger nuestro camino; pero, ¡qué misericordia cuando el Señor dirige esta elección y hace que la elección libre sea la elección buena! Si hacemos nuestra la voluntad de Dios, Dios nos permitirá tener nuestra voluntad.

Dios no fuerza nuestra voluntad, sino que deja mucho a nuestra elección; sin embargo, El instruye nuestra voluntad, y por ello escogemos lo que es agradable a su vista. La voluntad debe estar sometida a la ley; hay una manera en que podemos escoger, pero somos tan ignorantes que necesitamos ser enseñados, y somos tan voluntariosos que sólo Dios puede enseñarnos de modo efectivo. C. H. S.

Vers. 13. El que teme a Dios no tiene que temer nada más. Gozará de bienestar. Ocupará la estancia del contentamiento. Uno puede dormir tan bien en un camastro como en la cama más mullida; no es la abundancia, sino el contentamiento, lo que nos da la verdadera comodidad. C. H. S.

El temor santo de Dios va a destruir los temores pecaminosos de los hombres, tal como la serpiente de Moisés devoró las serpientes de los magos. Robert Mossom

Vers. 14. El secreto de Jehová es para los que le temen. Algunos dicen aquí «la amistad»; significa relación familiar, intimidad, confidencias, y amistad selecta. Este es un gran secreto. Las mentes carnales no pueden ni imaginarse lo que significa, y aun los creyentes no pueden explicarlo en palabras, porque es necesario sentirlo para conocerlo.

La vida espiritual más elevada es por necesidad una senda que el ojo del águila no conoce y que el cachorro del león no puede seguir; ni la sabiduría ni la fuerza natural pueden forzar la puerta de esta cámara interior. Los santos tienen la clave de los jeroglíficos del cielo; sólo ellos pueden descifrar los enigmas celestiales. Son los iniciados en la comunión de los cielos; han oído las palabras que no es posible que repitan a sus compañeros. C. H. S.

Hay un sentido vital en que «el hombre natural no discierne las cosas del Espíritu de Dios» y en que todas las realidades de la experiencia cristiana quedan por completo fuera de sus percepciones. El hablarle de la comunión con Dios, del sentimiento de perdón, de la viva expectativa del cielo, del testimonio del Espíritu Santo, de las luchas de la vida espiritual, sería como razonar con un ciego sobre colores o con un sordo sobre armonía musical. John Morison

¡Ah!, pero tú dices: ¿No conocen el evangelio muchos hombres carnales y hablan de las cosas del mismo con la fuerza del entendimiento, etc.? Contesto con el texto de Colosenses 1:26, 27 que, aunque puedan conocer las cosas que revela el evangelio, no conocen las riquezas y gloria del mismo; que el mismo conocimiento rico del que habla la Palabra ellos no lo tienen, y por tanto no lo conocen; un niño y un joyero miran los dos una perla y la llaman igual; pero el niño no la conoce como una perla en cuanto al valor y riqueza de la misma, como el joyero, y por tanto no se puede decir que la conozcan igual. Thomas Goodwin

El andar con Dios es la mejor manera de conocer la mentalidad de Dios; los amigos que andan juntos se comunican los secretos. El secreto de Jehová es para los que le temen. Noé anduvo con Dios y el Señor le reveló un gran secreto: que destruiría al viejo mundo, y le quería a él en un arca.

Abraham anduvo con Dios, y Dios le dejó entrar en su consejo privado: «¿Esconderé de Abraham lo que voy a hacer?» (Génesis 18:17 y 24:40). Dios algunas veces hace conocer los secretos de su seno al alma en oración, y en la Santa Cena, como Cristo se dio a conocer a sus discípulos en el partimiento del pan (Lucas 24:35). Thomas Wattson

Vers. 15. Mis ojos están siempre vueltos hacia Jehová. El escritor dice que está fijo en su confianza y constancia de su expectativa; mira con confianza y aguarda con esperanza. Podemos añadir a esta mirada de fe y de esperanza la mirada obediente de servicio, la mirada humilde de reverencia, la mirada de admiración y asombro, la mirada diligente de la meditación, y la tierna mirada de afecto. Felices aquellos cuyos ojos no se apartan nunca de su Dios. «El ojo» -dice Salomón- «nunca está satisfecho de ver»; pero esta vista es la que más satisface en el mundo.

Porque El sacará mis pies de la red. Observa la condición conflictiva en que un alma llena de gracia se ha colocado; sus ojos están en el cielo, y, con todo, sus pies están a veces en la red; su naturaleza más noble no cesa de contemplar las glorias de Dios, en tanto que su parte inferior está sufriendo las miserias del mundo. C. H. S.
Una desgraciada paloma cuyas patas habían caído en el lazo del cazador es un perfecto emblema del alma, entrampada en los cuidados y placeres del mundo, que siente el deseo de tener el poder de la gracia para huir y estar en reposo con su Redentor glorificado. George Horne

Vers. 16. Sus propios ojos estaban fijos en Dios, pero temía que el Señor, airado, hubiera apartado su rostro de él. A veces la incredulidad sugiere que Dios dirige su mirada apartándola de nosotros. Si nosotros estamos vueltos hacia Dios, no tenemos por qué temer que él se vuelva de nosotros, sino que podemos exclamar con osadía: «Vuélvete a mi.»

Vers. 17. Las angustias de mi corazón se han aumentado. Cuando la tribulación penetra en el corazón, es verdaderamente tribulación. En el caso que tenemos delante el corazón estaba tumefacto de pena, como un lago relleno a causa de grandes avenidas; esto lo usa como argumento en favor de la liberación, y es un argumento potente.

Cuando llega la hora más oscura de la noche esperamos la aurora; cuando el mar está en su punto más bajo, en la marea, ésta tiene que cambiar, y cuando nuestras tribulaciones han aumentado en extremo, entonces podemos orar confiados: ¡Oh Señor, sácame de mis congojas! C. H. S.

Que ningún hombre se sorprenda de que su aflicción sea grande y para él inexplicable. Siempre ha sido así entre el pueblo de Dios. El camino hacia el cielo está húmedo de lágrimas y sangre de los santos. William S. Plumer

No podemos quejarnos de Dios, pero podemos quejarnos a Dios. Con sumisión a su santa voluntad, podemos pedir sinceramente ayuda y liberación. William S. Plumer

Vers. 18. Mira mi aflicción y mis trabajos, y perdona todos mis pecados. Nota las muchas pruebas de los santos; aquí tenemos no menos de seis palabras, todas ellas para describir aflicción: «Aflicción, angustias, congojas, trabajos, tribulaciones, pena.» Pero también el espíritu sumiso y creyente de un verdadero santo; todo lo que pide es: «Señor, mira mi aflicción y mis trabajos.» No pronuncia ni aun expresa una queja; una mirada de Dios le deja contento, y habiendo sido concedida, no pide más.

Aún más notable es la forma en que el creyente bajo la aflicción descubre la verdadera causa de lo que sufre y pone el hacha a la raíz de la misma. «Perdona todos mis pecados» es el clamor de un alma que está más acongojada por el pecado que por el dolor y quiere más bien ser perdonada que curada. Bienaventurado el hombre para quien el pecado es más insoportable que la enfermedad; no tardará mucho antes que el Señor le haya perdonado la iniquidad y curado la enfermedad. Los hombres son lentos en darse cuenta de la íntima conexión entre el pecado y la aflicción; solamente un corazón enseñado por la gracia se da cuenta de ello. C. H. S.

Es a causa de la enfermedad del alma que Dios nos visita con la enfermedad del cuerpo. Su objetivo es curar el alma al tocar el cuerpo. Y, por tanto, en este caso, cuando Dios nos visita con la enfermedad, deberíamos pensar que nuestra tarea está más bien en el cielo con Dios que entre los hombres y los médicos. Richard Sibbes
Vers. 19. Considera mis enemigos. O sea, míralos; pero con otra clase de mirada; tal como miraba a través de la columna de fuego sobre los egipcios y los perturbó (Éxodo 14:24), con una mirada de ira y de venganza. John Gill

Dios no necesita hacer uso de muchas criaturas para disciplinar al hombre; lo hace por su cuenta. No hay ninguna criatura tan perjudicial para el hombre como él mismo. Algunas dañan a otras especies y dejan en paz a la propia, pero la humanidad se destruye con toda clase de medios. Los hombres son más astutos contra los hombres que una zorra, más crueles que un tigre, más fieros que un león; en una palabra, si dejamos al hombre en manos de otro hombre, éste se comporta como un diablo. William Struther

Vers. 20. Guarda mi alma del mal, y líbrame cuando caigo en él. Esta es otra versión de la oración: «No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. »

No sea yo avergonzado. Este temor es como un espectro que gira alrededor de la mente del Salmista. Tiembla para que su fe no sea objeto de ridículo a causa de lo extremo de su aflicción. Los corazones nobles no pueden tolerar la vergüenza. David tenía un espíritu caballeroso, que podía resistir cualquier tormento, antes que el de la deshonra. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 24

COMENTARIO SALMO 24

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos



Título: «Un salmo de David». Por el título sólo conocemos quién fue el autor, pero esto, en si, ya es interesante y nos lleva a observar las maravillosas operaciones del Espíritu sobre la mente del dulce cantor de Israel, capacitándole para tocar la cuerda dolorida del Salmo 22, derramar las notas suaves de paz del Salmo 23 y, aquí, emitir acordes majestuosos y triunfantes. Podemos cantar y hacer todas las cosas cuando el Señor nos fortalece.

Este himno sagrado fue probablemente escrito para ser cantado cuando el arca del pacto fue trasladada desde la casa de Obed-edom para permanecer tras las cortinas del monte de Sión. Lo llamaremos «El Canto del Ascenso». Este Salmo va emparejado con el Salmo 50. C. H. S.

No sé lo que otros piensan sobre este punto, ni pretendo describirlo, pero por mi parte no creo que nadie haya oído ni visto algo tan grande, tan solemne y tan celestial a este lado de las puertas del cielo. Patrick Delany
Vers. 1. De Jehová es la tierra y cuanto hay en ella; el mundo y los que en él habitan. ¡Qué diferente es esto de las burdas nociones que tenían de Dios los judíos en los tiempos de nuestro Salvador! Los judíos decían: «La tierra santa es de Dios, y la simiente de Abraham es su único pueblo»; pero su gran Monarca hacía mucho tiempo que les había enseñado: «La tierra es de Jehová, y cuanto hay en ella.» Todo el ancho mundo es reclamado por Jehová, «y los que habitan en él» son declarados sus súbditos.

Cuando consideramos el fanatismo del pueblo judío al tiempo de Cristo y su indignación contra nuestro Señor porque dijo que había muchas viudas en Israel, pero a ninguna de ellas fue enviado el profeta excepto a la viuda de Sarepta, y que había muchos leprosos en Israel, pero ninguno de ellos fue curado excepto Naamán el sirio...

Cuando recordamos también que se airaron al mencionar Pablo que había sido enviado a los gentiles, nos asombramos que hubieran permanecido en esta ceguera y, con todo, cantaran este Salmo, que muestra claramente que Dios no es el Dios de los judíos solamente, sino también el de los gentiles.

¡Qué reprensión es también para los que hablan de los negros y otras razas como si fueran inferiores y el Dios del cielo no se preocupa de ellas! Si un hombre es un hombre, el Señor lo reclama, y el que se atreva a considerarlo como una mercancía, ¡ay de él! El más humilde de los hombres es un habitante del mundo, y por tanto pertenece a Jehová. Jesucristo ha puesto fin al exclusivismo nacionalista. Ya no hay bárbaros, escitas, siervos ni libres, sino que todos somos uno en Cristo Jesús.

El hombre vive sobre «la tierra» y divide su suelo entre sus reyes y autócratas; pero la tierra no es del hombre; él no es sino un ocupante, uno que la arrienda en forma precaria y que puede ser desahuciado en cualquier momento. El gran terrateniente y verdadero propietario tiene su asiento por encima de las nubes y se ríe de las escrituras y títulos de venta de los gusanos, del polvo.

La tierra está llena de Dios; El la llenó y la mantiene llena a pesar de los requerimientos y abusos de las criaturas vivas sobre sus reservas. El mar está lleno a pesar de las nubes que se levantan sobre él; el aire está lleno a pesar de todas las vidas que respiran en él; el suelo está lleno aunque millares de plantas deriven su nutrición de él. C. H. S.

La tierra es de Jehová, esto es, de Cristo, que es el Señor de señores (Apocalipsis 19:16); porque todo el mundo y todas las cosas en él son suyas por un título doble.

Primero, por donación de Dios su Padre: «todo poder le es dado en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18), incluso todas las cosas del Padre son suyas (Juan 16:15); y en consecuencia es «hecho heredero de todas las cosas» (Hebreos 1:2).

Segundo, la tierra es de Cristo, y todo lo que hay en ella, por derecho de creación, porque «Él la fundó», dice el profeta -y esto en una forma maravillosa-, «sobre los mares y las aguas»... Todas las cosas, pues, son de Cristo, con respecto a la creación, «por quien todas las cosas fueron creadas» (Juan 1:3); con respecto a la sustentación, porque sostiene todas las cosas con su palabra poderosa (Hebreos 1:3); con respecto a la administración, pues va de un confín al otro, y ordena todas las cosas dulcemente (Proverbios 8:1); en una palabra, «de El, y por El, y para El, son todas las cosas» (Romanos 11:36). John Boys

San Crisóstomo, que sufrió bajo la emperatriz Eudoxia, dice a su amigo Ciriaco en qué forma se había armado de antemano: «Pensé, ¿te van a desterrar? "La tierra es del Señor y su plenitud." ¿Van a quitarme los bienes? "Desnudo nací al mundo y desnudo he de salir de él." ¿Van a apedrearme? Recuerdo a Esteban. ¿Decapitarme? Recuerdo a Juan el Bautista», etc.

Así debe ser con todos los que intentan vivir y morir consolados; han de guardar algo, como decimos, para el día lluvioso; han de almacenar gracias, promesas, proveerse de experiencias de la bondad de Dios hacia otros y a ellos mismos, de modo que cuando venga el día malo puedan restaurarse con el acopio hecho. John Spencer

«La luz es el semblante del Eterno», cantó el sol poniente. «Yo soy el borde de su manto», respondió el rubor del alba. Las nubes se reunieron y dijeron: «Nosotras somos su tienda nocturna.» Y las aguas en las nubes, y las roncas voces de los truenos se unieron al gran coro:

«La voz del Eterno está sobre las aguas, el Dios de gloria tronó en los cielos, el Señor está sobre las muchas aguas.»

«El vuela sobre mis alas», susurró el viento; y la suave brisa añadió: «Yo soy el aliento de Dios, las aspiraciones de su presencia benigna.» «Nosotros oímos los cánticos de alabanza», dijo la tierra re seca; «todo alrededor es alabanza; yo sola estoy triste y silenciosa». Entonces el rocío, al descender, replicó: «No. Yo te nutro, para que seas renovada y te regocijes, y tus hijos puedan florecer como la rosa.» «Brotamos gozosamente», cantaron los prados refrescados; las espigas de trigo se menearon y dijeron: «Nosotras somos la bendición de Dios, los ejércitos de Dios contra el hambre.»

«Yo te bendigo desde las alturas», dijo la delicada voz de la luna; «Nosotras también te bendecimos», respondieron las estrellas; y el s4tamontes ágil añadió: «Yo también, El bendice en la gota de rocío.» «El apaga mi sed», dijo la gacela; «y me renueva», añadió el ciervo; «y concede nuestro alimento», dijeron los animales de la selva; «y viste a mis corderos», dijo agradecida la oveja.

«Él me escucha», graznó el cuervo, «cuando me siento abandonado y solo»; «El me escucha», dijo la cabra salvaje de las rocas, «cuando llega mi tiempo y vienen mis crías». Y la tórtola y la golondrina y los demás pájaros se unieron al canto: «Nosotras hacemos nuestros nidos, y nuestras casas, y habitamos sobre el altar del Señor, y dormimos bajo la sombra dé sus alas en tranquilidad y paz.»

«Y paz», replicó la noche, y un eco prolongó el sonido cuando el anunciador de la mañana cantó con gozo: «¡Abrid los portales, ensanchad los portales del mundo! El Rey de gloria se acerca. ¡Despertad! ¡Despertad, hijos de los hombres; dad alabanza y gracias al Señor, porque el Rey de gloria se acerca! »
El sol se levantó y David despertó de su trance melódico. Pero, en tanto vivió, los acordes de la armonía de la Creación permanecieron en su alma, y diariamente los recordó desde las cuerdas de su arpa. De «Leyenda de los cánticos de la noche», en el Talmud, citado en Antigüedades Bíblicas por F. A. Cox

Vers. 2. Porque Él la fundó sobre los mares. El mundo es de Jehová, porque de generación en generación lo preserva y sostiene, habiendo puesto sus fundamentos. La Providencia y la Creación son los dos sellos legales sobre el título de posesión del gran Autor de todas las cosas. El que edificó la casa y sostiene su fundamento sin duda tiene derecho a llamarla suya. Notemos, sin embargo, sobre qué fundamentos tan inseguros están fundadas todas las cosas. Fundadas sobre los mares.

Bendito sea Dios que el cristiano tiene otro mundo al que mirar, y repone sus esperanzas sobre un fundamento más estable que el que ofrece este pobre mundo. Los que confían en las cosas del mundo edifican sobre el mar; pero nosotros hemos puesto nuestras esperanzas, por la gracia de Dios, sobre la Roca de los siglos; estamos reposando sobre la promesa de un Dios inmutable; dependemos de la constancia de un Redentor fiel.

Vers. 3. ¿Quién subirá al monte de Jehová? Es cuesta arriba para la criatura el alcanzar al Creador. ¿Dónde está el poderoso escalador de estas ingentes alturas? No es altura sólo; es gloria también. ¿Qué ojo verá al Rey en su hermosura y residirá en su palacio? C. H. S.

El ser del número de los siervos fieles y verdaderos de Cristo no es trabajo leve; es una lucha, una carrera, es una campaña de guerra continua; ayunos y velas, frío y desnudez, hambre y sed, cadenas, cárceles, peligros y aflicciones, ignominia y reproche, persecuciones, el odio del mundo y el descuido de los amigos; todo lo que llamamos duro y difícil se halla en el camino que hemos de seguir.

Un hombre no puede abandonar un deseo carnal, desprenderse de una mala compañía, abandonar el curso del pecado, entrar en una vida de virtud, vivir su religión o mantenerse firme en ella; no puede ascender la cuesta espiritual a menos que haga frente a una u otra de estas dificultades y las venza. Pero no sólo el ascender, sino permanecer donde está, como dice la palabra; continuar en su estado, ser constante en la verdad y la piedad, esto será muy difícil, y traerá más dificultades con qué luchar. Mark Frank

Vers. 4. El limpio de manos y puro de corazón. Por fuera, la santidad práctica es una marca preciosa de gracia. El lavarse con agua, como Pilato, no cuesta nada, pero el lavarse en inocencia es lo importante. Es de temer que muchos que profesan religión han pervertido la doctrina de la justificación por la fe de tal forma que tratan las buenas obras con desprecio; si es así, van a recibir eterno desprecio en aquel gran día. Es en vano hablar de experiencias internas a menos que la vida diaria esté libre de impureza, deshonestidad, violencia y opresión.
Pero «las manos limpias» no será suficiente a menos que estén unidas con «un corazón puro». La verdadera religión es una obra del corazón. Podemos lavar por fuera la copa y el plato tanto como queramos, pero si su interior es sucio, estamos sucios por completo a la vista de Dios, porque nuestros corazones son más verdaderamente nosotros mismos que nuestras manos. Podemos perder las manos y seguir viviendo, pero no podemos perder nuestro corazón y seguir viviendo; la misma vida de nuestro ser se halla en la naturaleza interna, y de ahí la necesidad imperiosa de pureza por dentro. La suciedad en el corazón echa polvo a los ojos. C. H. S.

¿Os diré, pues, quién es un hombre moral a la vista de Dios? Es el que se inclina ante la luz divina de la regla suprema de derecho; el que es influido por la consideración rectora de Dios en todas sus acciones; el que obedece otros mandamientos espontáneamente porque ha obedecido el primero y mayor de los mandamientos: «Dame tu corazón». Su conducta no se conforma a la costumbre y la conveniencia, sino a una norma de derecho consecuente e inmutable.

Llevad a este hombre a un tribunal de justicia para que testifique y no dará falso testimonio. Dadle un tesoro ingente para que lo guarde y no hurtará nada. Confiadle los intereses más queridos de vuestra familia o propios; estáis sobre seguro, porque tiene un principio de verdad e integridad en su seno. Es tan digno de confianza a medianoche como al mediodía; porque es un hombre moral, no porque su reputación o interés lo exige; no porque el ojo de la pública observación está fijo en él, sino porque el amor y el temor de Dios tienen un ascendente en su corazón. Ebenezer Porter

El que no ha llevado su alma a cosas vanas. Si mamamos nuestro consuelo de los pechos del mundo, se demostrará que somos hijos del mismo. ¿Satisface el mundo a éstos? Entonces tú tienes la recompensa y tu porción en esta vida; aprovéchate cuanto puedas, porque no conocerás otro gozo. C. H. S.

El que no ha llevado su alma a cosas vanas lo traduce Ario Montano «El que no ha recibido su alma en vano». ¡Oh! Cuántos hay que reciben sus almas en vano, no haciendo más uso de ellas que los cerdos, de quien el filósofo observa que sus almas son sólo para salarios a fin de que sus cuerpos no hiedan. ¿A quién no apena el pensar que algo tan escogido pueda ser empleado para un uso tan vano? George Swinnock

Ahora llegamos a las cuatro condiciones requeridas para hacer posible un ascenso: 1) Abstinencia de obrar mal: «El que tenga las manos limpias.» 2) Abstinencia de pensar mal: «y un corazón puro». 3) El que hace el deber por el cual ha sido enviado al mundo: «El que no ha llevado su alma a cosas vanas.» Y 4) Recuerda los votos por los que está obligado a Dios: «No ha jurado con engaño.»

Y en el sentido más pleno sólo hay Uno en el cual se cumplieron estas cosas; de modo que la respuesta a la pregunta « ¿Quién subirá al monte de Jehová?» es: «Nadie ascendió a los cielos, sino el que descendió de los cielos, a saber, el Hijo del hombre, que está en el cielo» (Juan 3:13). «Por tanto, está bien escrito» dice san Bernardo «que este Sumo Sacerdote nos conviene, porque conoce la dificultad de este ascenso al monte celestial, conoce la debilidad de los que hemos de ascender.» Lorino Y Bernarno, citado por J. M. Neale

El cielo no se gana con buenas obras y con una profesión de religión. El cristiano que obra es el hombre que permanece cuando el que simplemente se jacta de su fe cae. Los que hablan mucho de religión son con frecuencia los que menos hacen. Es en vano la profesión del que no trae cartas que testifican una vida santa. William Gurnall
Vers. 5. Él recibirá bendición... y justicia. En cuanto a nuestra propia justicia que tenemos sin El, Isaías nos dice: «Son trapos sucios»; y san Pablo, que no es sino «estiércol». Las dos son comparaciones ordinarias, pero son hechas por el mismo Espíritu Santo; con todo, aún son más ordinarias en el original, en que son tan odiosas en cuanto a la manera del trapo sucio o la clase de estiércol mencionado, que no nos atrevemos a traducirlo. La nuestra, pues, no siendo aprovechable, es mejor que la busquemos en otra parte.

El recibirá ¡a justicia, dice el profeta; y «el don de justicia», dice el apóstol (Filipenses 3:8, 9; Romanos 5:17). Es, pues, otra que nos es dada, y que recibimos, y que hemos de procurarnos.

¿Y adónde iremos en su búsqueda? Job se basta para aclarar este punto (cap. 15:15; 4:18; 25:5). No a los cielos o las estrellas; son impuras a su vista. No a los santos, porque en ellos halla locura. No a los ángeles, porque ni en ellos halla firmeza. Ahora bien, si ninguno de éstos sirve, vemos una razón necesaria por la que Jehová ha de ser parte de este nombre: «Jehová nuestra justicia» (Jeremías 23:6). Lancelot Andrewes

Vers. 6. Tal es la generación de los que le buscan, de los que van tras tu rostro, oh Dios de Jacob. Éstas son la regeneración; éstas están en la línea de la gracia; éstas son la simiente legítima. Con todo, sólo están buscando; de ahí que sepamos que los verdaderos buscadores son tenidos en gran estima por Dios y El anota su nombre en su registro.

Incluso el buscar tiene una influencia santificadora; ¡qué poder de consagración ha de haber en hallar y gozar el rostro y el favor del Señor! El desear la comunión con Dios es una cosa que purifica. Oh el tener hambre y sed más y más de la visión de Dios; esto va a llevarnos a purificarnos de toda inmundicia y a andar con circunspección celestial. C. H. S.

Los cristianos han de ser buscadores. Ésta es la generación de los buscadores. Toda la humanidad, si es que ha de llegar al cielo, ha de ser una generación de buscadores. El cielo es una generación de buscadores, posesores, halladores y gozadores de Dios. Pero aquí somos una generación de buscadores. Richard Sibbes

Con la palabra «tal» el Salmista borra del catálogo de los siervos de Dios a todos los israelitas falsos, que confían sólo en su circuncisión y el sacrificio de animales no tienen interés en ofrecerse ellos mismos a Dios; y, pese a ello, al 'mismo tiempo se lanzan precipitadamente dentro de la iglesia. Juan Calvino

Vers. 7. Estos últimos versículos nos revelan al gran Hombre representativo, que respondió al pleno carácter establecido, y, por tanto, por su derecho propio ascendió al monte santo de Sión. Nuestro Señor Jesucristo pudo ascender al monte del Señor porque sus manos eran limpias, y su corazón era puro, y si nosotros por fe somos hechos conforme a su imagen, también entraremos allí. C. H. S.

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas; y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de la gloria. En la historia del evangelio hallamos que Cristo tenía una triple morada entre los hombres. Algunos le recibían en la casa, no en el corazón, como Simón el fariseo (Lucas 7:44), el cual no le dio beso ni agua para los pies; algunos en el corazón, pero no en su casa, como el fiel centurión (Mateo 8:34); algunos en su casa y en el corazón, como Lázaro, María, Marta (Juan 3:15; Lucas 10:38). John Boys

Debido a que la puerta del corazón del hombre está cerrada a piedra y lodo, y el hombre está dormido profundamente, no oye los aldabonazos que resuenan en ella, aunque sean ruidosos, aunque sea un rey; por ello, David vuelve a llamar: «Alzad, oh puertas, vuestras cabezas. Y alzaos vosotras, puertas eternas.» «¿Por qué?, ¿a qué viene esta prisa?», dice el pecador. «¿Qué prisa?» Porque aquí hay el Rey a tus puertas; y éste no es un rey ordinario tampoco; es un Rey glorioso, que te va a honrar si le abres rápidamente para alojarle dentro, si Él toma residencia en tu casa para vivir contigo.

Pero el alma, con todo esto, no abre, sino que se queda de pie, indecisa, como si se tratara de un enemigo en vez de un amigo que estuviera allí, y pregunta: «¿Quién es el Rey de gloria?» ¿Quién? La respuesta es: Jehová de los ejércitos; Aquel que, si no abres rápidamente y agradecido además, puede derribar tu casa sobre tu cabeza; es Jehová de los ejércitos, el Rey que tiene un poderoso ejército siempre a sus órdenes, que está dispuesto a sus mandatos. Y deberías saber quién es, para que le tengas como amigo. «Levantad, por tanto, vuestras cabezas, oh puertas.»

Abrid inmediatamente los que queráis tener a Dios como amigo y no como enemigo. Oh, ¿por qué no ha de exclamar el alma de cada pecador: «Señor, la puerta está cerrada, y Tú tienes la llave; he hecho todo lo posible, pero los muelles están herrumbrosos y no puedo dar la vuelta a la llave?»

Pero, Señor, arranca la puerta con sus goznes, lo que sea, con tal de que puedas entrar y residir aquí. Ven, oh Dios poderoso, pasa por puertas de hierro, barras de bronce, y ábrete paso con tu amor y poder. Ven, Señor, y sé bienvenido; todo lo que tengo está a tu servicio; ¡oh, haz mi alma digna de recibirte! James Janeway

Él nos ha dejado las arras del Espíritu y se ha llevado las arras de nuestra carne al cielo como garantía de todo lo que va a seguir. Tertuliano

Cristo ha ido al cielo como vencedor, atando al pecado, a Satanás, la muerte, el infierno y a todos sus enemigos a las ruedas de su carro de triunfo. No sólo ha vencido Él a sus enemigos para sí mismo, sino para todos los suyos, a quienes ha hecho más vencedores, sí, «más que vencedores,». Así como Él ha vencido, también venceremos nosotros; y como El ha ido al cielo de modo victorioso, seguiremos en triunfo. Henry Pendlebury

Esta arca, que ha salvado al mundo de la destrucción después de flotar en un diluvio de sangre, reposa en la altura del monte. Este inocente José, cuya virtud fue oprimida por la sinagoga, ha salido del calabozo para recibir una corona. Este invencible Sansón se ha llevado las puertas del infierno a cuestas y va en triunfo a las colinas eternas.

Este victorioso Josué ha pasado por el Jordán con el arca del pacto y toma posesión de la tierra de los vivos. Este Sol de justicia, que ha ido diez grados adelante, vuelve al punto del que había partido. El que fue «un gusano» cuando nació, un Cordero en su pasión y un león en su resurrección, ahora asciende como águila a los cielos, y nos anima a seguirle allí. De la Vida de Jesucristo en la gloria de James Nouet

Vers. 7, 8. ¡Oh alma mía, cómo debería aumentar tu gozo y ampliar tus consuelos el que Cristo se halle ahora en la gloria! Cada visión de Cristo es gloriosa, y en cada visión debes esperar en el Señor Jesucristo para recibir algunas manifestaciones gloriosas suyas. Ven, vive a la altura de este gran misterio; mira a Cristo cuando entra en la gloria, y hallarás el mismo resplandor de la gloria en tu corazón. ¡Oh, esta visión es una visión transformadora!: «Y todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, vamos siendo transformados de gloria en gloria a la misma imagen, como por la acción del Señor, del Espíritu» (2! Corintios 3:18). Isaac Ambrose

Vers. 7, 8. Y sabed todos los fieles y obedientes, para vuestro ánimo y consuelo, Quién es y qué calidad es la del Rey glorioso, el Señor Jesús, a quien el mundo desprecia pero vosotros honráis. Porque El es el Dios todopoderoso, cuyo poder omnipotente preserva y defiende a su pueblo y a la iglesia, que confiando en El le ama y le sirve, contra toda la fuerza y el poder de los hombres y los demonios que dañan o intentan hacerlo o se oponen a ellos; y para derrotarlos, y frustrarlos, según nosotros su Israel, hemos hallado por experiencia, para vuestra instrucción y corroboración, que sois su pueblo en espíritu. George Abbot en Breves notas sobre el Libro de los Salmos

Vers. 7-10. Ciertamente, si cuando Dios envió al mundo a su Hijo unigénito dijo: «Adórenle todos los ángeles», mucho más ahora que «ascendió a lo alto y llevó cautiva la cautividad, le exaltó hasta lo sumo, y le otorgó el nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla». Y silos santos ángeles cantaron con júbilo su nacimiento, esto es, su entrada a un estado de humillación y fragilidad, ¡con cuánto más triunfo no le recibirían ahora, que regresaba de cumplir y perfeccionar la redención del hombre! Joseph Hall

Vers. 7-10. Cuando Jesús entró en Jerusalén tuvo lugar un triunfo aparente. Toda la ciudad estaba conmovida y preguntaba «¿Quién es éste?» Y la multitud respondía: «Es Jesús, el profeta de Nazaret»; y los mismos niños cantaban: «¡Hosanna al Hijo de David; bendito el que viene en el nombre del Señor; Hosanna en las alturas! »

¡Cuánto mayor ha de ser el triunfo de su entrada en la Jerusalén celestial! ¿No va a estar conmovida en este caso diciendo: «¿Quién es éste?» Ved a millares de ángeles en su cortejo, y millares y millares de ellos acuden para recibirle. La entrada del arca en la ciudad de David fue sólo una sombra de esto, y los acordes con que se celebró en aquella ocasión serían mucho más aplicables a ésta. Andrew Fuller

Vers. 7-10 Él solo se levantó de los muertos; solo, hasta donde puede ver el hombre, subió a los cielos. Así El demostró que es «el Señor poderoso en batalla», tan poderoso que en un solo combate, El, como nuestro campeón, nuestro David, victoriosamente arrolló a nuestro gran enemigo. Pero cuando El venga otra vez, va a mostrar que es «el Señor de los ejércitos». En vez de venir solo en silencio misterioso, como en su encarnación maravillosa, vendrá seguido de todos los ejércitos del cielo. «El Señor mi Dios vendrá, y con El todos los ejércitos del cielo.» El Señor viene con diez mil de sus santos.» «El Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, y todos sus santos ángeles con El.» «Mil millares estarán con El, y diez mil veces diez mil van a ministrarle.»

En vez del silencio de la quieta habitación de Nazaret y el santo seno de la virgen, habrán la voz del arcángel y la trompeta de Dios que le acompañará. John Keble

Vers. 8. Los centinelas a la puerta, oyendo el cántico, miran por los pretiles y almenas y preguntan: ¿Quién es este Rey de la gloria? Una pregunta llena de significado y digna de ser meditada por toda la eternidad. ¿Quién es como persona, naturaleza, carácter, oficio y misión? ¿Cuál es su linaje? ¿ Cuál es su rango y raza?

La respuesta dada es: «Jehová el fuerte y valiente, el poderoso en batalla». Conocemos el poder de Jesús por las batallas que peleó, las victorias que ganó sobre el pecado, la muerte y el infierno, y aplaudimos al ver que lleva cautiva la cautividad en la majestad de su fuerza. ¡Oh, quién tuviera un corazón capaz de alabarle! ¡Héroe poderoso, sé coronado para siempre Rey de reyes y Señor de señores!

Vers. 9. Querido lector, es posible que digas: «Yo no podré entrar nunca en los cielos, ¡porque no tengo las manos limpias ni el corazón puro!» Mira, pues, a Cristo, el que ya ha subido al monte santo. El ha entrado como precursor de todos los que confían en El. Sigue sus pisadas y reposa en su mérito. Él cabalga triunfante al cielo, y tú también irás allí si confías en Él.

«Pero» dices- «¿cómo puedo conseguir ser lo que expresas?» El Espíritu de Dios te dará este carácter. El va a crear en ti un corazón nuevo y un espíritu recto. La fe en Jesús es la obra del Espíritu Santo, y tiene todas las virtudes envueltas en sí. La fe se halla junto a la fuente llena de sangre, y el que se lava en ella, recibe manos limpias, un corazón puro, un alma santa y una lengua veraz. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 23

COMENTARIO SALMO 23

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


No hay titulo inspirado para este Salmo, y no se necesita ninguno, porque no registra ningún suceso especial, y no necesita otra clave que la que todo cristiano puede hallar en su propio pecho. Es la «Pastoral celestial» de David; una oda magnífica, que ninguna de las hermanas de la música puede superar. El clarín de guerra aquí cede a la flauta de la paz, y el que ha estado gimiendo últimamente los males del Pastor, de modo afinado practica y canta los goces del rebaño.

Esta es la perla de los Salmos, cuyo fulgor puro y suave deleita los ojos; una perla de la que el Helicón no tiene de qué avergonzarse, aunque el Jordán la reclama. Se puede afirmar de este canto deleitoso que si su piedad y su poesía son iguales, su dulzor y su espiritualidad son insuperables.
La posición de este Salmo es digna de que se note. Sigue al veintidós, que es de modo peculiar el Salmo de la cruz. No hay verdes prados ni aguas tranquilas antes del Salmo veintidós. Es sólo después de que hemos leído «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» que llegamos a «El Señor es mi pastor». Hemos de conocer por experiencia el valor de la sangre derramada, y ver la espada desenvainada contra el Pastor, antes de que podamos conocer verdaderamente la dulzura de los cuidados del Pastor.

Se ha dicho que lo que es el ruiseñor entre los pájaros lo es esta oda entre los Salmos, porque ha sonado dulcemente en el oído de muchos afligidos en la noche de su llanto y les ha traído esperanza de una mañana de gozo. Me atreveré a compararlo también a una alondra, que canta al remontarse, y se remonta cantando, hasta que se pierde de vista, y aun entonces oímos sus gorjeos. C. H. S.

Agustín ha dicho que vio en un sueño el Salmo ciento diecinueve que se elevaba delante de él como un árbol de vida en medio del paraíso de Dios. Este Salmo veintitrés puede ser comparado a las flores más hermosas que crecen a su alrededor. El primero ha sido comparado al sol entre las estrellas; sin duda, ¡ése es como la más rica de las constelaciones, incluidas las Pléyades! John Stoughton en Los cánticos del rebaño de Cristo
Algunas almas piadosas se sienten turbadas porque no pueden usar en todos los tiempos, o incluso con cierta frecuencia, el lenguaje de este Salmo, en su sentido gozoso. Estas deben recordar que David, aunque vivió muchos años, nunca escribió más que un Salmo veintitrés. William S. Plumer

Vers. 1. El Señor es mi pastor. Es bueno saber, de modo tan cierto como sabía David, que pertenecemos al Señor. Hay una noble nota de confianza en esta frase. No hay un «si» ni un «pero», ni tampoco un «espero»; sino que dice: «El Señor es mi pastor.» Hemos de cultivar el espíritu de dependencia confiada en nuestro Padre Celestial.

La palabra más dulce de todas ellas es el monosílabo «mi». No dice: «El Señor es el pastor del mundo en general, y guía a la multitud de su rebaño», sino: «Jehová es mi pastor»; aunque no fuera el pastor de nadie más, es, con todo, mi pastor; me cuida, me vigila y me guarda. Las palabras están en tiempo presente. Sea cual sea la posición del creyente, ahora está bajo el cuidado pastoral de Jehová. C. H. S.

Satanás te trata, al parecer, suavemente, para poder atraerte al pecado, pero al fin se portará de modo amargo. Cristo, verdaderamente, parece áspero, para mantenerte alejado del pecado, poniendo setos de espinos a la vera de tu camino. Pero El será realmente dulce si entras en su rebaño, incluso a pesar de tus pecados. Es posible que ahora Satanás te sonría de modo placentero mientras estás en pecado; pero tú sabes que será duro contigo al final. El que canta como una sirena ahora va a devorar como un león al final. Él te atormentará y te afligirá y será amargo para ti.

Ven, pues, a Jesucristo; deja que Él sea ahora el pastor de tu alma. Y sabe que El será dulce al procurar guardarte del pecado antes que lo cometas. Oh, que este pensamiento —que Jesucristo es dulce en su trato con todos sus miembros, con su rebaño, especialmente con los que pecan— persuada los corazones de algunos pecadores a que entren en su aprisco. John Durant
Noto que algunas ovejas del rebaño se mantienen cerca del pastor y le siguen adondequiera que vaya, sin la menor vacilación, mientras que otras van por su cuenta, de un lado a otro, o se detienen detrás; y él con frecuencia se vuelve y las regaña con un grito áspero y agudo, o les echa una o dos piedras. Vi que un pastor dejó a una coja. No es ésta la forma en que se comporta el buen pastor.

Y cuando vienen el salteador y el ladrón (y vienen de veras) el pastor fiel con frecuencia pone su vida en defensa de su rebaño. He visto más de un caso en que el pastor ha dejado literalmente la vida en un conflicto. Un pobre pastor fiel, la última primavera, entre Tiberias y Tabor, en vez de huir, hizo frente a tres beduinos que fueron a robarle y le descuartizaron y le dejaron muerto entre las ovejas que defendía.

Algunas ovejas se mantienen cerca del pastor y son sus predilectas. Cada una de ellas tiene un nombre al cual responde alegremente, y el bondadoso pastor les distribuye porciones escogidas que recoge con este propósito. Hay las contentas y satisfechas. No corren el peligro de perderse o verse en dificultades, sea por animales salvajes o ladrones que se lancen sobre ellas.

El gran cuerpo del rebaño, sin embargo, o sea los que son meramente «mundanos», intentan solamente conseguir sus placeres o intereses egoístas. Corren de arbusto en arbusto, buscando variedad en sus pastos, y sólo de vez en cuando levantan la cabeza para ver dónde está el pastor, o bien dónde está el rebaño en general, a menos que se descarríen por alejarse demasiado, de modo que se procuran una reprensión de su cuidador por haberse hecho notar de esta manera.

Otras, también, están inquietas y descontentas, y saltan a los campos cercanos, se encaraman en los arbustos y aun en los árboles inclinados, de donde caen y se rompen una pata. Estas dan al pastor incesantes preocupaciones. W. M. Thomson en La tierra y el libro

Las palabras siguientes son una especie de inferencia de la primera afirmación, son una sentencia positiva: nada me faltará. Es posible que sufra en otras circunstancias, pero cuando Jehová es mi pastor, El puede suplir todas mis necesidades, y El ciertamente está dispuesto a hacerlo, porque su corazón está lleno de amor, y por tanto, nada me faltará. No me faltarán cosas temporales. ¿No alimenta El a los cuervos y hace que crezcan los lirios? ¿Cómo, pues, puede dejar a sus hijos que perezcan de hambre? No me faltarán cosas espirituales; sé que su gracia será suficiente para mi. C. H. S.

«Nada me falta»; puede también traducirse así, pero en nuestra versión se halla en tiempo futuro. J. R. Macduff en El Pastor y su rebaño

El hombre piadoso no carece de nada. Porque aunque con referencia a las cosas innecesarias él «no tiene nada», con referencia a las otras es como si las poseyera todas. No carece de nada que sea necesario para glorificar a Dios (pudiendo hacerlo del mejor modo posible por medio de sus aflicciones), o para que Dios le glorifique a él, y le haga feliz, teniendo a Dios mismo como su porción, y supliendo todas sus necesidades, el cual es suficiente en abundancia en todos los tiempos, para todas las personas y en todas las condiciones. Zachary Bogan
¿Cómo, pues, podemos carecer de algo? Cuando estamos unidos a El, tenemos derecho a usar de todas sus riquezas. Nuestra riqueza es su riqueza y su gloria. Con El nada nos puede ser negado. La vida eterna es nuestra, con la promesa de que todo nos será añadido; todo lo que El sabe que necesitamos. Theodosia A. Howard, vizcondesa Powerscourt, en Cartas, etc., editado por Robert Daly

En el capítulo diez del Evangelio de Juan hallaremos las seis marcas de la oveja de Cristo: 1) Conoce a su pastor; 2) conoce su voz; 3) le oye cuando llama por su nombre; 4) le ama; 5) confía en El; 6) le sigue. Mrs. Rogers

Vers. 2. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. La vida del cristiano tiene dos elementos, el contemplativo y el activo, y los dos son provistos ricamente. Primero, el contemplativo: En lugares de delicados pastos me hará descansar. ¿Cuáles son estos verdes pastos sino las Escrituras de la verdad, siempre jugosos, siempre frescos, nunca agotados? No hay temor de morder el duro suelo cuando las hojas de hierba son bastante largas para que el rebaño se eche en el prado. Dulces y llenas son las doctrinas del evangelio; aptas como comida para las almas, su hierba tierna y nutrición natural para las ovejas.

La segunda parte de una vida cristiana vigorosa consiste en una actividad de gracia. No sólo pensamos, sino que obramos. No siempre estamos echados para alimentarnos y descansar, sino que estamos avanzando hacia la perfección; de ahí que leemos: Junto a aguas de reposo me pastoreará. ¿Cuáles son estas aguas de reposo sino las influencias y gracias de su bendito Espíritu? Su Espíritu nos ayuda en varias actividades, como aguas en plural para limpiarnos, refrescarnos, fertilizar, querer. C. H. S.

Descansar, pastorear. María sentada a los pies de Jesús, y la ajetreada Marta, son emblemas de la contemplación y la acción, y las dos residen en la misma casa, y lo mismo ha de ser en nuestro corazón. Nathanael ARDÍ

Este corto y conmovedor epitafio se ve con frecuencia en las catacumbas de Roma: «In Christo, in pace» («En Cristo, en paz»). Date cuenta de la presencia constante del Pastor de paz. J. R. Macduff

Delicados pastos. Aquí hay muchos pastos, y cada pasto lozano y jugoso, de modo que no es posible agotar la hierba, dejando el suelo desnudo; aquí hay muchas corrientes, y las corrientes son profundas y anchas, de modo que no pueden secarse. Las ovejas han venido comiendo en estos pastos desde que Cristo fundó su iglesia en la tierra, y, con todo, están llenos aún de hierba, como siempre. Las ovejas han venido bebiendo en estas corrientes desde Adán y, con todo, están llenas a rebosar hasta el día de hoy, y seguirán estándolo hasta que las ovejas ya no tengan que usarlas, ¡por estar en el cielo! Ralph Robinson

Vers. 3. Confortará mi alma. Cuando el alma está afligida, Él la restaura; cuando peca, la santifica; cuando es débil, la corrobora. El lo hace. Sus ministros no podrían hacerlo si no lo hiciera El. Su Palabra no bastaría por sí sola. «El conforta mi alma.» ¿Hay algunos en que la gracia haya sufrido un descenso? ¿Sentimos que nuestra espiritualidad se halla en su nadir? El que puede transformar este bajo nivel en una inundación, puede también restaurar nuestra alma. Pídele, pues, su bendición: «¡Restáurame, Pastor de mi alma!» C. H. S.

El restaura el alma a su pureza original, que había pasado a ser negra y hedionda por el pecado; porque ¿qué bien habría en pastos delicados con un alma apestosa? El la restaura al estado natural en los afectos, que había sido deformado por la violencia de las pasiones; porque, ¡ay! ¿qué bien habría en «aguas de reposo» para espíritus turbulentos?

El la restaura realmente a la vida, que había pasado a ser muerte; y ¿quién puede «restaurar mi alma» a la vida sino aquel que es el Buen Pastor y que da su vida por sus ovejas? SIR Richard Baker

Caminos de justicia. ¡Ay, Señor!, estos «caminos de justicia» han sido desde hace tiempo tan poco frecuentados que las huellas en ellos apenas son visibles; ahora resulta difícil hallar dónde se encuentran los caminos de justicia, y si se pueden hallar son tan estrechos y llenos de rodadas que es imposible evitar el caer o perderse. Sir Richard Baker

Vers. 4. Aunque pase por valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno. Este versículo delicioso ha sido cantado por muchos en su lecho de muerte y les ha ayudado a transformar el oscuro valle en claro día en su mente. Cada palabra del mismo tiene una riqueza de significado.

«Si, aunque ande», en que vemos que el creyente no aviva su paso cuando llega la hora de morir, sino que con calma va andando con Dios. Andar indica el avance firme y seguro del alma que conoce la ruta, su fin, y decide seguir el camino, se siente segura, y por tanto está perfectamente sosegada y calmada. El santo que muere no se apresura, no corre como si estuviera alarmado, no se queda quieto como si se negara a seguir adelante; no está confuso ni avergonzado, y por tanto sigue a su antiguo paso.

Observa que no es andando en el valle, sino por el valle. Nosotros vamos a lo largo del oscuro túnel de la muerte y salimos a la luz de la inmortalidad. No morimos, sino que dormimos para despertar en la gloria. La muerte no es la casa, sino el pórtico; no es el objetivo ni la meta, sino el pasaje a la misma. El paso de la muerte es llamado un valle. Y entonces no es «el valle de muerte», sino «el valle de la sombra de muerte», porque la muerte en su sustancia ha sido eliminada y sólo queda de ella su sombra. Alguien ha dicho que cuando hay una sombra tiene que haber luz en alguna parte, y la hay. La muerte se halla junto al camino por el que hemos de transitar, y la luz del cielo brillando sobre el caminante proyecta una sombra a nuestro paso; alegrémonos de que haya luz más allá.

Nadie tiene miedo de una sombra, porque una sombra no puede detener a un hombre en su camino ni aun un instante. La sombra de un perro no muerde; la sombra de una espada no mata; la sombra de la muerte no puede destruirnos. Por tanto, no hay motivo para temer.

No temeré mal alguno. No dice que no haya de haber mal alguno; había ido más allá incluso de esta garantía, y sabía que Jesús había eliminado todo mal; si no «no temeré mal alguno»; como si incluso sus temores, estas sombras de mal, hubieran desaparecido para siempre.
Los peores males de la vida son los que no existen excepto en nuestra imaginación. Si no tuviéramos más que tribulaciones reales, éstas no serían más que una décima parte de nuestras aflicciones presentes. Sentimos mil muertes al temer una; pero el Salmista estaba curado de la enfermedad del temor. C. H. S.

Así esta muerte corporal es una puerta para entrar en la vida, y por tanto no es de temer silo consideramos debidamente, puesto que es confortable; no un daño o agravio, sino el remedio para el mismo; no un enemigo, sino un amigo; no un cruel tirano, sino un guía considerado que nos lleva, no a la mortalidad, sino a la inmortalidad; no a la aflicción y al dolor, sino al gozo y al placer, y esto para durar para siempre. Homilía contra el temor y la muerte

Aunque fuera llamado para contemplar una visión como la de Ezequiel, un valle lleno de huesos de muertos; aunque el rey de los terrores cabalgara en gran pompa por las calles, cortando cabezas, y cayeran a millares a mi lado, y diez mil a mi derecha, no temería mal alguno.

Aunque la muerte dirigiera sus flechas fatales al pequeño circulo de mis amados y arrastrara deudos y amigos lejos de mí, hacia las tinieblas, no temeré mal alguno. Si, aunque yo mismo sienta la flecha que se clava en mi y el veneno es absorbido por mi espíritu; aunque como resultado me sintiera enfermar y languidecer y tuviera los síntomas de la disolución inminente, todavía no temeré mal alguno.

Mi naturaleza puede temblar, pero yo confío que Aquel que sabe que la carne es débil, tendrá compasión y perdonará estas luchas. Por mucho que tema las agonías de la muerte, no temeré mal alguno en la muerte. El veneno de su aguijón ha sido quitado. La punta de su flecha es roma y no puede penetrar profundo en el cuerpo. Mi alma es invulnerable. Puedo sonreír ante la lanza que se agita mirar inmóvil los destrozos causados por el inexorable destructor en mi tabernáculo, y anhelar el momento feliz en que tendré un respiro para que mi espíritu, que anhela el cielo, pueda volar a su descanso. Samuel Lavington

«Quiero hablarte sobre el cielo» dijo un padre que se moría a un miembro de su familia-. «Es posible que no tengamos otra oportunidad. ¡Deseo que nos podamos reunir alrededor del trono de gloria como una familia, en el cielo!»

Abrumada por la idea, la amada hija exclamó: «¿Sin duda no crees que haya tanto peligro?» Con calma y sosiego el padre replicó: «¿Peligro, querida? No uses esta palabra. No puede haber peligro para el cristiano, espere lo que espere. ¡Todo está bien! ¡Todo está bien! ¡Dios es amor! ¡Todo está bien! ¡Bien para siempre!» John Stevenson

Cuando el corazón de un hombre carnal está preparado para morar dentro de él y se vuelve como una piedra, ¡con qué alegría pueden esperar los que tienen a Dios como amigo! ¿Cuál de los valientes del mundo puede mirar cara a cara a la muerte y dirigir luego su mirada con alegría a la eternidad? ¿Cuál de ellos puede abrazarse a un haz de leña y entrar animoso en las llamas? Esto lo puede hacer un santo, y más aún; porque puede mirar a la justicia infinita a la cara con el corazón animoso; puede oír hablar del infierno con gozo y agradecimiento; puede pensar en el día del juicio con deleite y consuelo.
Desafío al mundo a sacar uno de entre sus alegres compañías que pueda hacer todo esto. ¡Venid, jóvenes alocados en vuestro jolgorio; traed vuestras arpas y violas; añadid lo que queráis para hacer completo el concierto; escanciad vinos ricos; juntad las cabezas y esforcé-monos en agregar lo que contribuya al placer! Bien, ¿ya está hecho? Ahora recuerda, pecador, que esta noche tu alma ha de aparecer delante de Dios.

Bien, ¿qué dices ahora, joven? Te falta el ánimo. Llamas a tus alegres compañeros para que animen tu corazón. Alargas la mano ahora para alcanzar una copa, una cortesana; no temas, no temas. Ten buen ánimo. ¿Puede temblar un hombre tan valeroso, que se burlaba y amenazaba al Dios todopoderoso? Antes tan jovial y dicharachero, pero ahora tu boca está cerrada. ¡Vaya cambio!

¿Y dónde están tus alegres compañeros, digo? Todos han huido. ¿Dónde están tus placeres? Todos te han abandonado. ¿Por qué has de estar abatido? Te ves privado de todo consuelo. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Hay una pregunta que con todo mi corazón he de hacer a un hombre que ha de aparecer ante Dios mañana por la mañana. Bien, pues, parece que tu corazón desfallece. ¿Qué significaban todos aquellos goces y placeres? ¿A esto han venido a parar?

Allí tenemos a uno 4ue ahora tiene el corazón tan lleno de consuelo y fortaleza que no puede contenerlos, y los mismos pensamientos sobre la eternidad que abaten tu alma levantan la suya. ¿Quieres saber la razón? El conoce que va a su Amigo; es más, su amigo le acompaña por la calleja oscura. Mira qué bueno y agradable es que Dios y el alma moren juntamente en uno. Esto es tener a Dios por amigo. «Bienaventurada es el alma que así se encuentra; sí, bienaventurada el alma cuyo Dios es Jehová.» James Janeway

Según un antiguo proverbio, cuando uno había realizado una gran hazaña, se decía de él que «había tirado de la barba del león»; cuando un león ha muerto, hasta los niños pequeños pueden hacerlo.

Incluso un niño, cuando ve un oso, un león o un lobo muerto por la calle, puede tirarle del pelo, insultarle y hacerle lo que quiera; pisotearle y todo lo que ni por asomo se atrevería a intentar si estuviera vivo.

Una cosa así es la muerte: una fiera rabiosa, un león rugiente, un lobo devorador; con todo, Cristo ha dado muerte a la muerte, para que los hijos de Dios puedan triunfar sobre ella, como los mártires de los tiempos primitivos, que alegremente se ofrecían al fuego, a la espada, a la violencia de las fieras hambrientas; y por la fe que había en la vida de Cristo se burlaban de la muerte que la había sometido a si mismo (1ª Corintios 15). Martín Day

El Salmista confía incluso ante lo desconocido. Aquí, sin duda, hay confianza completa. Tenemos lo desconocido por encima de lo que podemos ver; un pequeño ruido en la oscuridad nos aterroriza, cuando incluso los graves peligros a la luz del día no nos asustan; lo desconocido, con su misterio, y la incertidumbre, con frecuencia llenan el corazón de ansiedad, si no de presentimientos y angustia.

Aquí el Salmista hace frente a la forma extrema de lo desconocido, su aspecto más terrible para el hombre, y dice que aun en medio de esto va a confiar. ¿Qué es lo que puede haber tan distante del alcance de la experiencia y la especulación humanas, incluso de la imaginación, como «el valle de sombra de muerte», con todo lo que hace referencia al mismo?; pero el Salmista no hace reserva de su caso; él va a confiar allí donde no puede ver.

¡Con qué frecuencia estamos aterrorizados ante lo desconocido, como los discípulos lo estaban «al entrar en la nube»! ¡Con qué frecuencia es la incertidumbre del futuro una prueba más difícil para nuestra fe que la presión de algún mal presente! Muchos hijos queridos de Dios pueden confiar en El en todos los males conocidos; pero ¿por que estos temores y presentimientos, este decaimiento del corazón, si pueden confiar igualmente en Él para lo desconocido? Philip B. Power

Tú estarás conmigo. ¿Conoces la dulzura, la seguridad, la fuerza del «Tú estás conmigo? Cuando vemos venir la hora solemne de la muerte, cuando el alma está dispuesta a detenerse y preguntar: ¿Qué será?, podemos volvernos en el afecto de nuestra alma hacia Dios y decir: «No hay nada en la muerte que pueda dañarme en tanto que tu amor no me deje». Puedes decir: «¡Oh muerte!, ¿dónde está tu aguijón?»

Se dice que cuando una abeja ha dejado su aguijón en alguno ya no tiene más poder para dañar. La muerte ha dejado su aguijón en la humanidad de Cristo y ya no tiene poder para dañar al hijo de Dios. La victoria de Cristo sobre la tumba es la victoria de su pueblo. «En este momento estoy contigo» -susurra Cristo, «el mismo brazo que se ha mostrado fuerte y fiel a lo largo del camino por el desierto, que nunca ha fallado cada vez que tú te has apoyado en él en tu debilidad.» Viscount Powerscourt

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Muchas personas dicen recibir mucho consuelo de la esperanza de que no habrán de morar. Ciertamente habrá algunos que estarán «vivos y habrán permanecido» hasta la venida del Señor, pero ¿hay tanta ventaja en este escapar de la muerte como para hacer de ello el objeto del deseo del cristiano?

Un sabio puede preferir, entre los dos, el morir, porque los que no hayan de morir, sino que sean «arrebatados con el Señor en el aire», van a perder más bien que ganar. Van a perder la comunión real con Cristo en la tumba en que mueren los santos aquí, y se nos dice de modo expreso que no habrá preferencia con respecto a los que estén dormidos.

Seamos de la opinión de Pablo y digamos que «el morir es ganancia», y pensemos que «partir con Cristo es mucho mejor». Este Salmo veintitrés no está gastado, y es tan dulce al oído del cristiano ahora como lo era en tiempos de David; que digan lo que quieran los amantes de la novedad. C. H. S.

No mucho antes de morir bendijo a Dios por la seguridad de su amor, y dijo que ahora podía morir tan fácilmente como cerrar los ojos; y añadió: «Aquí estoy anhelando el silencio del polvo y gozar de Cristo en la gloria. Deseo estar en los brazos de Jesús. No vale la pena que lloréis por mí» Luego, recordando lo ocupado que había estado el diablo con él, estaba en gran manera agradecido a Dios por su bondad al reprenderle. Memorias de James Janeway

Cuando Mrs. Hervey, la esposa de un misionero en Bombay, estaba muriendo, un amigo le dijo que él confiaba que el Salvador estaría con ella cuando anduviera por el oscuro valle de la sombra de muerte.

«Si esto» contestó Mrs. Harvey- «es el valle oscuro, no tiene sombras en él; todo es luz». Durante la mayor parte de su enfermedad había tenido visiones hermosas de las perfecciones de Dios. «Su gran santidad» -dio- «parece como el más hermoso de todos sus atributos». A un tiempo ella dijo que carecía de palabras para expresar sus visiones de la gloria y majestad de Cristo. «Parece» -dijo- «que si toda otra gloria queda aniquilada y no queda nada sino El solo, será bastante; ¡sería un universo de gloria!»

Vers. 5. Aderezarás mesa delante de mí en presencia de mis adversarios. El buen hombre tiene enemigos. No puede ser como su Señor y no tenerlos. Si no tuviéramos enemigos podríamos temer que no somos amigos de Dios, porque la amistad del mundo es enemistad contra Dios. Con todo, ved el sosiego del hombre piadoso a pesar de sus enemigos y a la vista de los mismos. ¡Qué consoladora es su calma valerosa! «Aderezarás mesa delante de mí en presencia de mis adversarios.» Cuando un soldado se halla en la presencia de sus enemigos, se apresura a comer algo rápidamente y se dirige a la batalla.

Pero observa: «Aderezarás mesa», tal como el siervo pone el mantel y los adornos para un banquete, en una festividad de paz. No hay prisas, ni confusión, ni desorden. El enemigo está a la puerta, y, con todo, Dios prepara la mesa, y el cristiano se sienta como si todo estuviera en perfecta paz. ¡Oh la paz que Jehová da a su pueblo, aun en medio de las peores circunstancias y tribulaciones! C. H. S.

Para que una cosa pueda impedir a otra de modo efectivo, no sólo ha de ser de tipo contrario, sino también superior: una gota de agua no puede apagar un incendio, porque aunque tiene una naturaleza contraria, no tiene suficiente poder. Ahora bien, la malicia y las añagazas de los inicuos son cortas y débiles para la intención divina de bendición, que se acompaña de su poderoso brazo. Los hombres malos no dejan de ser hombres, y Dios es Dios; y siendo sólo hombres, no pueden hacer más que los hombres. Condensado de Obadiah Sedgwick

Tú ungiste mi cabeza con aceite. Un sacerdote sin aceite carece del calificativo principal para su oficio, y el sacerdote cristiano carece de su principal aptitud para el servicio si está desprovisto de nueva gracia de lo alto.

Mi copa está rebosando. No bastaba con que tuviera una copa llena, sino que tenía más: una copa que rebosaba. El pobre puede decir esto, así como los que están en situaciones prósperas. «Qué, ¿todo esto, y Jesucristo también?», dijo un pobre que vivía en una choza cuando partió un pan y llenó un vaso de agua fría. Un hombre puede ser muy rico, pero si está descontento, su copa no puede rebosar; está rajada y se sale. El contento es la piedra filosofal que transforma en oro todo lo que toca; feliz el que la ha encontrado. El contento es más que un reino, es otra palabra para la felicidad. C. H. S.
Este hombre no tiene sólo plenitud de abundancia, sino sobreabundancia. Los que tienen esta felicidad deben llevar su copa derecha y procurar que rebose en los vasos vacíos de sus hermanos pobres. John Trapp

Para este fin hace el Señor que tu copa rebose, para que los labios de otros puedan probar el licor. Las lluvias que caen sobre las montañas más altas han de ir resbalando hacia los valles más humildes. «Dad, y se os dará» (Lucas 6:38) es una máxima poco puesta en práctica William Secker

O como dice en la Vulgata: «Y mi cáliz rebosante, ¡qué excelente es! » De esta copa los mártires se saciaron cuando, saliendo para su martirio, ni aun reconocían a sus deudos; ni a su esposa que lloraba, ni a sus hijos, ni a sus familiares; dando gracias, decían: «¡Beberé la copa de mi salvación!» Agustín

Vers. 6. En la casa de Jehová moraré por largos días. Es posible que un infiel se deje caer en la casa de Dios y diga una oración, etc., pero el profeta (y así debe ser con todos los hombres piadosos) vive en ella perpetuamente; su alma se halla siempre ante el trono de la gracia, pidiendo más gracia.

Un infiel ora tal como el gallo canta; el gallo canta y cesa, y canta de nuevo y cesa otra vez, y no piensa en cantar otra vez hasta que lo está haciendo; así un hombre inicuo ora y cesa, ora y cesa de nuevo; su mente nunca está ocupada en pensar si sus oraciones son escuchadas o no; cree que es una buena práctica para él el orar y, por tanto, da por sentado que sus oraciones son escuchadas, aunque en realidad Dios nunca escucha sus oraciones, y las respeta como si se tratara de los mugidos de un buey. William Fenner en El sacrificio de los fieles

viernes 10 de julio de 2009

COMENTARIO SALMO 22

COMENTARIO SALMO 22

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Titulo: Ajelet Sahar. El título del Salmo 22 es «Ajelet Sahar»: el ciervo matutino. Todo el Salmo se refiere a Cristo, y contiene muchas cosas que no pueden ser aplicadas a otro: partir los vestidos, echar suertes sobre ellos, etc.

Es descrito como un ciervo hermoso, tierno, manso, asustado por los cazadores en el alba del día. Herodes empezó cazándole tan pronto como apareció. La pobreza, el aborrecimiento de los hombres y la tentación de Satanás se añadieron al acoso. Siempre hubo algún «perro» o «toro» o «unicornio» dispuesto a atacarle. Después de su primer sermón los cazadores se juntaron a su alrededor, pero El fue más ligero y se escapó.

Cristo halló el Calvario, que era una colina peñascosa, rasgada y terrible, «una montaña de división». De ahí fue acosado por los cazadores hacia el borde de los espantosos precipicios de inminente destrucción, en tanto que le rodeaban y le azuzaban las bestias de presa y los monstruos de la selva infernal. El «unicornio» y «los toros de Basán» le hirieron con sus cuernos; el gran «león» rugió, y el «perro» hincó sobre El sus dientes.
Pero El se libró de ellos. A su tiempo inclinó la cabeza y entrego su espíritu. Fue enterrado en una tumba y sus atacantes consideraron que su victoria era completa. No habían considerado que era un «ciervo matutino». Sin duda alguna, a su debido tiempo escapó de la red del cazador y puso sus plantas sobre los montes de Israel, vivo, para no morir más.

Ahora está con María Magdalena en el jardín, dando evidencia de su propia resurrección; en un momento se halla en Emaús, animando a los discípulos, desconcertados y tímidos. No le cuesta nada ir desde allí a Galilea, a sus amigos, y de nuevo al monte de los Olivos, «a los montes de las especias», llevando consigo el alba matutina, vestida de vida y hermosura para siempre. Christmas Evans

Tema: Este es, mucho más que todos los demás, «El Salmo de la Cruz». Es posible que lo repitiera realmente, palabra por palabra, nuestro Señor cuando colgaba de la cruz; sería demasiado atrevido afirmar que esto tuvo lugar, pero incluso el lector casual no puede por menos que preguntarse si no fue así. Empieza con «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?», y termina, según algunos, en el original, con «Consumado es». Para hallar expresiones de gemidos que se elevan desde las profundidades inexpresables del sufrimiento, podemos decir que no hay ningún Salmo como éste.

Es la fotografía de las horas más tristes de la vida de nuestro Señor, el testimonio de sus palabras al morir, el vaso que recoge sus últimas lágrimas, el recordatorio de sus gozos al expirar. David y sus aflicciones pueden hallarse aquí en un sentido muy modificado, pero así como la estrella desaparece ante la luz del sol, el que ve a Jesús, probablemente ni tan sólo pensará en buscar a David.

Ante nosotros tenemos una descripción de las tinieblas y la gloria de la cruz, los sufrimientos de Cristo y la gloria que siguió después de ellos. ¡Oh, si tuviéramos gracia para poder acercamos y contemplar esta gran visión! Leeríamos con reverencia, quitándonos el calzado como Moisés ante la zarza ardiente, porque si hay un lugar santo en algún punto de la Escritura es en este Salmo. C. H. S.

Vers. 1. Dios mío, Dios mío. Demos una mirada con santo asombro y notemos los destellos de luz entre las horribles tinieblas de este mediodía-medianoche. Primero, la fe de nuestro Señor requiere nuestra reverente imitación; El sigue agarrado a su Dios con ambas manos y grita dos veces: ¡Dios mío, Dios mío! El espíritu de adopción era fuerte dentro del Hijo del Hombre que sufría, y no tenía duda de su interés en su Dios. ¡Oh, si nosotros pudiéramos imitarlo en este adherirse a un Dios que nos aflige! Y el que sufre no desconfía del poder de Dios para sostenerle, porque el título que usa -«El»-, significa fuerza y es el nombre del Dios omnipotente.

¿Por qué me has desamparado? Hemos de poner énfasis en cada una de las palabras de esta la más triste de todas las expresiones.

¿Por qué? ¿Cuál es la gran causa de este extraño hecho, que Dios abandone a su propio Hijo en un momento de aflicción tan intensa? No hay causa en El; ¿por qué, pues, le ha desamparado?
Has. Es algo que ha tenido lugar, y el Salvador está sintiendo su efecto cuando hace la pregunta; ¡sin duda es cierta, por más que sea tan misteriosa! No era una «amenaza,» de ser desamparado lo que le hace clamar hacia la gran Seguridad; El está sufriendo este desamparo en la realidad pura.

Tú. Puedo entender por qué el traidor Judas y el tímido Pedro no se hallaban allí, pero ¡que Tú, mi Dios, mi fiel Amigo, me hayas abandonado! Esto es lo peor de todo, sí, peor que todo lo demás junto. El infierno mismo tiene como su peor llama la separación del alma de Dios.

Desamparado. Si Tú me hubieras afligido podría sufrirlo, porque tu faz resplandecería; pero el abandonarme del todo, ¡ah!, ¿por qué?

Me. Tu Hijo inocente, obediente, sufrido, ¿por qué abandonarme cuando estoy pereciendo? La idea de uno mismo sometido a penitencia, y la vista de Jesús en la cruz, vistas por la fe, pueden explicarnos mejor esta pregunta. Jesús es desamparado porque nuestros pecados se han interpuesto entre nosotros y nuestro Dios. C. H. S.

¿Por qué? No el porqué de la impaciencia o la desesperación, no el preguntar pecaminoso de uno cuyo corazón se rebela contra su disciplina, sino más bien el de un hijo perdido que no entiende por qué su padre le ha dejado, y que anhela ver el rostro de su padre de nuevo.
J. J. Stewart Perowne

¡Oh!, cómo se funden de amor nuestros propios corazones cuando recordamos cómo nos hemos afligido nosotros por nuestros pecados contra Él; ¡cuánto mayores, eran sus agonías por nosotros! Hemos sufrido hiel y ajenjo, pero El ha gustado una, copa más amarga. La ira de Dios ha secado nuestros espíritus, pero El fue abrasado con ira flameante.

Estuvo sometido a un dolor violento en el huerto y en la cruz; la pena que sintió fue inexpresable al ser abandonado por su Padre, dejado por sus discípulos, ultrajado y reprochado por sus enemigos, y hecho maldición por nosotros. Este Sol se hallaba bajo un eclipse, este Señor vivo estaba muriendo, y su muerte ocurrió bajo el ceño de un Dios airado. Timothy Rogers

Vers. 2. Dios mío, clamo de día, y no respondes. El que nuestras oraciones parezca que no son contestadas no es una tribulación nueva. Jesús sintió lo mismo delante de nosotros, y se puede observar que a pesar de ello siguió firme en su confianza en Dios, y clamó: ¡Dios mío! Por otra parte, su fe no le hizo menos insistente, porque en medio del horror de aquel día espantoso no cesó en su clamor, tal como en Getsemaní había sufrido agonías durante la noche.

Nuestro Señor siguió orando aunque no llegó a ninguna respuesta, y en esto nos da un ejemplo a la obediencia con sus propias palabras: «Los hombres han de orar siempre, y no desmayar.» Ni la luz del día es demasiado deslumbrante, ni la noche es demasiado oscura para orar; y ninguna dilación o negativa aparente, por dolorosa que sea, debería tentarnos a abstenernos de nuestro insistente ruego. C. H. S.
Vers. 2, 3. Aquellos que tienen cañerías de agua que van a sus casas, si no les llega el agua, llegan a la conclusión de que los caños se han obturado o roto, pero no la fuente. Si la oración no da resultado, hemos de estar seguros que la falta no está en Dios, sino en nos otros; si estuviéramos nosotros maduros para la misericordia, El estaría dispuesto a hacérnosla llegar, y aun está esperando con este propósito. John Trapp

Vers. 3. Pero Tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. Si no podemos ver ningún motivo para la dilación en la respuesta a la oración, hemos de dejar el enigma sin resolver, pero no hemos de huir del rostro de Dios a fin de inventar otra respuesta. El argumento es: Tú eres santo; ¡oh!, ¿por qué desamparas a tu santo en esta hora de suprema angustia? No podemos poner en duda la santidad de Dios, sino que hemos de considerarla y usarla como una base en nuestras peticiones. C. H. S.

Aquí tenemos el triunfo de la fe: el Salvador se mantuvo como una roca en el ancho océano de la tentación. Por más que las olas se levantaran, lo mismo se levantó su fe, como una roca de coral, que crece y se hace fuerte, hasta que pasó a ser una isla de salvación para nuestras almas en naufragio. Es como si hubiera dicho: «No importa lo que he de sufrir. Las tempestades pueden rugir sobre mi, los hombres pueden despreciarme, los demonios tentarme, las circunstancias arrollarme, y Dios desampararme; con todo, Dios es santo, no hay injusticia en El.» John Stevenson

¿Parece extraño que el corazón en las tinieblas y la pena halle consuelo en este atributo de Dios? No, porque la santidad de Dios no es sino otro aspecto de su fidelidad y misericordia. Y en este nombre notable, «el Santo de Israel», se nos enseña que el que es el santo Dios es también el Dios que ha hecho pacto con sus escogidos. J. J. Stewart Perowne

Aunque las tentaciones fueran más negras, la fe no hará el menor caso de una mala palabra dicha contra Dios, sino que justificará a Dios siempre. David Dickson

Vers. 4. En Ti esperaron nuestros padres; esperaron, y Tú los libraste. Esta es la regla de la vida para con toda la familia escogida. Es mencionada tres veces, confiaron, confiaron y confiaron, y nunca dejaron de confiar, porque era su modo de vida; y las cosas les fueron bien también, porque Tú los libraste.

La experiencia de otros santos puede ser una gran consolación para nosotros cuando estamos en las aguas profundas; sí, la fe puede estar segura de que vamos a recibir liberación; pero cuando sentimos que nos hundimos, es un consuelo muy pobre ver que otros están nadando.

El uso del pronombre plural nosotros muestra lo unido que se hallaba con su pueblo Jesús incluso en la cruz. Decimos: «Padre nuestro que estás en los cielos», y El llama «nuestros padres» a aquellos por los que llegamos al mundo, aunque El no tenía padre en la carne.

Vers. 6. Mas yo soy gusano, y no hombre. Este versículo es un milagro del lenguaje. ¿Cómo podía el Señor de la gloria llegar a una sumisión tan grande como para no sólo ser inferior a los ángeles sino también inferior a los hombres? ¡Qué contraste entre «YO SOY» y «Soy un gusano»!; con todo, esta doble naturaleza fue hallada en la persona de nuestro Señor Jesús cuando sangraba en el madero.

El se sintió comparable a un gusano, inerme, impotente, pisado por todos, pasivo, cuando era aplastado y despreciado por los que le hollaban. Selecciona la más humilde de las criaturas, que es todo carne, y que cuando es aplastada es una masa que se retuerce, privada de tod9 poder excepto fuerza para sufrir.

Esta era la verdadera semejanza suya cuando su cuerpo y su alma hubieron pasado a ser una masa de miseria -la misma esencia de la agonía- en los dolores agónicos de la crucifixión. El hombre, por naturaleza, no es más que un gusano; pero nuestro Señor se puso por debajo de los hombres, a causa del desprecio que se amontonó sobre El y la debilidad que sintió, y por tanto añade: y no hombre. C. H. S.

Él que, vino para realizar la gran obra de nuestra redención, cubrió y escondió su divinidad dentro del gusano de su naturaleza humana. La gran serpiente de agua, Leviatán, el diablo, pensando engullir al gusano de su humanidad, quedó prendido del anzuelo de su divinidad. Este anzuelo se quedó clavado en sus fauces, y las desgarró. Pensando destruir a Cristo, destruyó su propio reinado y perdió su propio poder para siempre. Lancelot Andrewes

Así, hollado, maltrecho, abofeteado y escupido, mofado y atormentado, parece más bien un gusano que un hombre. Fue tan grande el desprecio que sufrió el Señor de la Majestad, que ¡su confusión puede ser nuestra gloria; su castigo, nuestra bienaventuranza celestial! ¡Sin cesar hemos de imprimir este espectáculo en nuestra alma! Dionisio, citado por Isaac Williams

Vers. 7. Todos los que me ven me escarnecen; tuercen 105 labios, menean la cabeza. Los sacerdotes y el pueblo, los judíos y los gentiles, los soldados y los civiles, todos se unieron en su mofa general, y esto en el momento en que se hallaba postrado en la debilidad y a punto de morir. ¿De qué hemos de maravillarnos más, de la crueldad del hombre o del amor del Salvador sangrante? ¿Cómo podemos quejar-nos nunca de ser ridiculizados, después de esto?

Los hombres le hacen muecas a Aquel delante del cual los ángeles cubren su rostro y adoran. Las formas más bajas de desdén le fueron aplicadas maliciosamente. C. H. S.

Imaginémonos la espantosa escena. ¡Contemplemos esta abigarrada multitud de ricos y pobres, de judíos y gentiles! Algunos se unen en grupos y miran. Algunos se reclinan sobre el suelo para mirar con calma. Otros se mueven alrededor con palpable satisfacción ante el suceso. Hay una mirada de satisfacción en todos los rostros. Ninguno está silencioso. La rapidez de su charla les parece lenta. El tema es demasiado importante. Todos hablan a la vez.

Los soldados rudos también están ocupados a su manera. La obra de sangre ha terminado. Ahora es la hora de los refrescos. Y algunos, satisfechos, se acercan a la cruz y ofrecen al Salvador algo de vinagre y agua, y le dicen que beba, pero la retiran (Lucas 23:36). Saben que ha de sufrir una sed intensa, y que con ello agravan la burla del refrigerio.
¡Crueles romanos!, ¡regicidas judíos! ¿No basta con la muerte? ¿Es necesario añadir la burla y el escarnio? En este triste día Cristo os congregó. Una unidad horrible, ¡constituida por burladores y asesinos del Señor de la gloria! John Stevenson

Vers. 8. Se encomendó a Jehová; líbrele Él; sálvele, puesto que en El se complacía. Aquí hay la increpación dirigida cruelmente a la fe en Dios del que sufre, que es el punto más tierno del alma de un hombre bueno, la misma niña de su ojo. Tienen que haber aprendido este arte diabólico de Satanás mismo, al mostrar este raro aprovechamiento en él.

Vers. 9. Pero Tú eres el que me sacó del vientre. El estado humilde de José y María, lejos de sus amigos y hogar; les llevó a ver la mano de Dios en el parto feliz de la madre y el nacimiento del niño; este Hijo está ahora luchando la gran batalla de su vida, usando la misericordia de su natividad como un argumento ante Dios. La fe halla armas por todas partes; el que quiere creer, nunca carecerá de razones para hacerlo. C. H. S.

Tú el que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. ¿Era nuestro Señor tan pronto un creyente? ¿Fue El uno de estos niños de cuyas bocas es ordenada fuerza? Así lo parece; y si es así, ¡qué base para nuestra ayuda! La piedad temprana da un consuelo peculiar después de las pruebas, porque sin duda Aquel que nos amó cuando éramos niños es demasiado fiel para echarnos en nuestros años maduros. C. H. S.

Vers. 10. Sobre Ti fui echado desde el seno; desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios. Nuestro nacimiento es el momento más débil y peligroso de la existencia; si entonces estábamos seguros en la ternura del Omnipotente, sin duda no tenemos motivo ahora para sospechar que la bondad divina nos va a fallar. El que era nuestro Dios cuando dejamos a nuestra madre, estará con nosotros hasta que volvamos a la madre tierra, y nos guardará de perecer en el infierno.

Vers. 12. Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. Los poderosos en la multitud son marcados aquí, notados por el ojo lleno de lágrimas de su víctima. Los sacerdotes, los ancianos, los fariseos, los escribas, los capitanes, rugían alrededor de la cruz como animales salvajes, alimentados en los pastos solitarios de Basán, llenos de fuerza y vigor; todos pisotean, espumando con su boca, al inocente, y desean herirle de muerte con sus crueldades. Hemos de concebir al Señor Jesús como un hombre inerme, desnudo, echado en medio de un hato de toros salvajes furiosos. C. H. S.

Vers. 12, 13. Basán es un territorio fértil (Números 32:4), y el ganado que pace en estos prados es gordo y fuerte (Deuteronomio 32:14). Como ellos, los judíos en aquella tierra «se engordaron y cocearon», volviéndose orgullosos y rebeldes; olvidando a Dios «que los hizo, y estimando en poco la roca de su salvación». George Horne

Vers. 14. Estoy derramado como agua; esto es, en las ideas de mis enemigos, estoy completamente destruido. «Porque hemos de morir, y somos como agua derramada en el sueño, que no puede volver a ser recogida» (2º Samuel 14:14). «¡Qué maravilla», dice san Bernardo, «que el nombre del Esposo sea como ungüento derramado, cuando El mismo, por la grandeza de su amor, fue derramado como agua!» J. M. Neale
Todos mis huesos se descoyuntaron. El potro funcionaba como un aparato de tortura horrible. Y la cruz era un potro en el que El fue distendido, dice el Salmo, hasta que sus huesos fueron descoyuntados. Pero incluso el estar colgando durante tres horas largas, con los brazos extendidos, tiene que haber sido un dolor increíble.

Las manos y los pies estaban clavados (una parte del cuerpo en extremo sensible, a causa de los tendones que hay en ellas), por lo que su dolor tenía que ser imposible de medir. Lancelot Andrewes

Mi corazón se torna como cera; derritiéndose en medio de mis entrañas. El Dr. Gill observa: «si el corazón de Cristo, el León de la tribu de Judá, se fundía, ¿qué corazón puede resistir o qué manos pueden soportar cuando Dios las trata en su ira?»

Vers. 16. Porque perros me han rodeado. Los cazadores con frecuencia rodean a su presa en un círculo y gradualmente lo van estrechando, acercándose a ella perros y hombres. Este es el cuadro que tenemos delante. En el centro se halla, no el ciervo jadeante, sino un hombre sangrante, que se desmaya, y a su alrededor los malvados que están ejecutando su sentencia. Aquí tenemos el «ciervo de la mañana», de quien el Salmo canta tan quejumbrosamente, cazado por los sabuesos, todos sedientos de devorarle.

Me ha cercado una banda de malhechores. Así el pueblo judío, que se llamaba a sí mismo una asamblea de justos, queda marcado en su frente como una asamblea de malvados. Esta no es la única ocasión en que las iglesias que profesan ser de Dios se han vuelto sinagogas de Satanás y han perseguido al Santo y al Justo. C. H. S.

Horadaron mis manos y mis pies. Para el Hijo de Dios fue terrible el ser atado; más el ser azotado; más aún el que le dieran muerte; pero ¿qué diremos del ser crucificado? Esta es la muerte más vil e ignominiosa; fue una muerte cruel y maldita, que Él no se negó a aceptar; y aquí tenemos un claro testimonio en favor de su cruz. John Trapp

La separación de las fibras de las manos y los pies, la laceración de los nervios, el estallido de muchos vasos sanguíneos, tiene que haber producido una agonía intensa. Los nervios de las manos y los pies están unidos, mediante el brazo y la pierna, con los nervios de todo el cuerpo; la laceración tiene que haber sido sentida por todo el cuerpo. Pensemos en el dolor que nos produce el pinchazo de una aguja en un nervio remoto. O un espasmo de los músculos de la cara, que unen las mandíbulas inseparablemente.

Cuando, por tanto, las manos y los pies de nuestro Señor fueron horadados con clavos, tuvo que haber sentido agudísimos dolores en todo su cuerpo. Apoyado sólo en sus miembros, lacerado y suspendido por las manos horadadas, nuestro Señor estuvo sufriendo casi seis horas de tormento. John Stevenson

Vers. 17. Contar puedo todos mis huesos. ¡ Ah, si nos preocupáramos menos del disfrute y solaz de nuestro cuerpo y más de los negocios de nuestro Padre! Sería mejor que contáramos los huesos de un cuerpo extenuado, que ser causa de que nuestras almas sean enjutas.
Entretanto, ellos me miran y me observan. Sonrojémonos por la naturaleza humana, y sintamos simpatía ante la vergüenza de nuestro Redentor. El primer Adán nos hizo a todos desnudos, y por tanto el segundo Adán se desnudó para poder vestir nuestras almas desnudas.
C. H. S.

¡Oh, qué diferente es esta mirada del pecador despertado dirigida al Calvario cuando la fe hace elevar el ojo hacia el agonizante que sangra por el culpable! Y qué gratitud deberían sentir los hombres que perecen por el hecho de que del que pende del madero maldito proceden las palabras de invitación: «Miradme, y sed salvos todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.» John Morison

Vers. 18. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi túnica echaron suertes. Puede notarse que el hábito del juego es de todos el más inveterado, porque los hombres podían practicarlo incluso al pie de la cruz, manchados por la sangre del crucificado. No hay cristiano que pueda resistir el ruido de los dados cuando piensa en esto. C. H. S.

Por trivial que pueda parecer este acto de echar suertes sobre la túnica del Señor, es muy significativo. Tiene una doble lección. Nos enseña el valor que se daba a una túnica sin costura; lo poco en que se tenía a Aquel a quien pertenecía. Parece decir: el vestido es más valioso que su dueño. Como se dijo de las treinta piezas de plata: «Un buen precio en que le evaluaron»; así podemos ver, por el hecho de las suertes, en qué poco valor tenían a Cristo. John Stevenson

Vers. 21. Sálvame de las fauces del león. Satanás es llamado león, y es apropiado; porque tiene los rasgos del león: es atrevido, fuerte, furioso, terrible como un león rugiente. Sí, pero hay más: el león carece de sutileza y suspicacia; aquí el demonio está más allá del león. El león desdeña atacar al postrado; el diablo se aprovecha de ello.

El león, cuando está harto, no caza; el diablo está harto y devora. Lo busca todo; que el simple no diga: «No se fijará en mi»; ni el astuto: «No me podrá cazar»; ni el noble: «No se atreverá conmigo»; ni el rico: «;No querrá habérselas conmigo»; porque él busca y devora a todos. El es nuestro adversario común; por tanto, dejemos de tener altercados entre nosotros y luchemos contra él. Thomas Adams

Vers. 21, 22. La transición es muy marcada; una horrible tempestad ha cambiado en calma. La oscuridad del Calvario al fin ha pasado del rostro de la naturaleza y del alma del Redentor y, contemplando la luz de su triunfo y sus resultados futuros, el Salvador sonríe.

Vers. 22. Anunciaré tu nombre a mis hermanos. Entre las primeras palabras después de su resurrección hay: «íd a mis hermanos». En el versículo que tenemos delante, Jesús ve por adelantado la felicidad al comunicarse con su pueblo; se propone ser su maestro y ministro, y piensa en el tema de su discurso. Podemos aprender de esta resolución de nuestro Señor que uno de los métodos más excelentes de mostrar nuestro agradecimiento por la liberación es contar a nuestros hermanos lo que el Señor ha hecho por nosotros. Mencionamos nuestras aflicciones con mucha frecuencia; ¿por qué somos tan lentos en declarar nuestras liberaciones? C. H. S.
Mis hermanos. Esto nos da evidencia de la condescendencia del Hijo de Dios, y también de la gran exaltación de los hijos de los hombres; que el Hijo de Dios sea hermano de los hijos de los hombres es una gran humillación, y que los hijos de los hombres sean hechos hermanos del Hijo de Dios es un alto grado de exaltación; porque los hermanos de Cristo son en este sentido hijos de Dios, herederos de la salvación, o sea reyes, no terrenales, pero sí celestiales; no temporales, sino reyes eternos... Este respeto de Cristo a sus hermanos es un gran aliento y consuelo para los que son despreciados y escarnecidos por los hombres de este mundo a causa de profesar a Cristo en él. William Gouge

Vers. 24. Porque no menospreció ni desdeñó la aflicción del afligido. Es cierto que la justicia exigía que Cristo llevara la carga que, como sustituto, se ofreció para llevar, pero Jehová siempre le amó y en amor puso esta carga sobre El con miras a su gloria ulterior y al cumplimiento del deseo más querido de su corazón.

Pero cuando clamó, Él le escuchó.
Ninguno que se acerca a su trono
Va a hallar a Dios infiel o desdeñoso.

Vers. 25. De d procede mi alabanza en la gran congregación. La palabra indica claramente que la verdadera alabanza es de origen celestial. Las armonías más delicadas en la música no son nada a menos que sean sinceramente consagradas a Dios por corazones santificados por el Espíritu.

Vers. 26. Comerán los humildes, y serán saciados. ¡Nota cómo el Amigo amante de nuestras almas se solaza con el resultado de su muerte! Los, pobres espirituales hallan un banquete en Jesús; se alimentan de El para la satisfacción de sus corazones; estaban hambrientos hasta que El se les dio a sí mismo; pero ahora están saciados con los manjares exquisitos. C. H. S.

Alabarán a Jehová los que le buscan; vivirá su corazón para siempre. Ahora quisiera saber quién es el hombre que habría podido dictar tales leyes que unieran los corazones de los hombres o prepararan recompensas que llegaran a las almas y conciencias de los hombres.

Verdaderamente, si algún mortal promulgara alguna ley ordenando que sus súbditos le amaran con todo su corazón y toda su alma, y no se atrevieran, bajo el peligro de su gran indignación, a tener el más pequeño pensamiento traicionero hacia su persona real, y que si fuera así, que se lo confesaran inmediatamente, o de lo contrario tendrían que pagar cara su osadía, se le consideraría por su locura y orgullo que está mal de la cabeza, como Jerjes, por echar cadenas en el Helesponto para encadenar las aguas a su obediencia; o como Calígula, que amenazó al aire si se atrevía a dejar caer lluvia durante sus diversiones, pues él ni se atrevía a mirar al aire cuando tronaba.

Ciertamente, un hombre así no tendría bien la cabeza y no sería apto para un trono, ya que no es posible pensar que los pensamientos y corazones de los hombres pudieran hallarse bajo su jurisdicción. William Gurnall

Vers. 27. Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de Ti. La naturaleza de la verdadera conversión: Recordar, volverse al Señor, y adorar delante de El. Este es un proceso sencillo y simple. Quizá el primer ejercicio religioso para la mente, de que somos conscientes, es la reflexión. Un estado de no ser regenerado es un estado de olvido. Dios es olvidado. Los pecadores han perdido todo sentido justo de su gloria, autoridad, misericordia y juicio; viven como si no hubiera Dios, o como si pensaran que no lo hay.

Pero si somos llevados a la verdadera conversión, se nos hace recordar todas estas cosas. Este cambio divino es expresado debidamente por el caso del prodigio, el cual se dice que volvió en sí, o sea, a su mente sana.

Pero, además, la verdadera conversión no consiste sólo en recordar, sino en volverse al Señor. Esta parte del pasaje expresa el renunciar a nuestros ídolos del corazón, sean los que sean, y una sumisión al camino del evangelio para la salvación por Cristo solamente. Aún más, la verdadera conversión a Cristo va acompañada de adoración a El. Condensado de Andrew Fuller

Y todos los confines de la tierra recordarán. Esta es una expresión notable. Implica que el hombre ha olvidado a Dios. Representa a todas las generaciones sucesivas del mundo como si fuera una sola, y luego muestra a esta generación como si hubiera estado un tiempo en el paraíso recordando súbitamente al Señor a quien habían conocido pero luego olvidado. Las naciones convertidas, sabemos por este versículo, no sólo obtendrán el recuerdo de su pasado, sino que serán llenas del conocimiento de su deber presente. John Stevenson

Vers. 29. Nadie puede conservar la vida a su propia alma. Esta es la solemne contrapartida del mensaje del evangelio de «mira y vivirás». No hay salvación fuera de Cristo. Hemos de conservar la vida, y tener la vida de Cristo como un don, o pereceremos eternamente. Esta es una doctrina evangélica muy sólida, y debería ser proclamada en cada rincón de la tierra, para que, como un gran martillo, pueda desmenuzar la confianza propia en todos. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 21

COMENTARIO SALMO 21

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Si pedimos un beneficio y lo recibimos, antes de que se ponga el sol hemos de alabar a Dios por esta misericordia, o bien merecemos que se nos niegue la próxima vez. Este Salmo ha sido llamado el cántico triunfante de David, y podemos recordarlo como «La oda triunfal del rey». El rey es muy prominente en todo, él, y lo leeremos con verdadero provecho si nuestra meditación de El es suave al considerarlo. C. H. S.

Estoy persuadido de que no hay nadie que consienta en la aplicación del Salmo precedente a Cristo en su tribulación que no reconozca en éste a Cristo en su triunfo.

Allí estaba en el valle oscuro, en el valle de Acor; ahora está en el monte de Sión; allí sufría tribulación y aflicción; ahora recuerda solamente la angustia, porque el gozo de una simiente espiritual ha nacido en el mundo; allí estaba asediado por enemigos mortales que le rodeaban por todos lados; pero aquí ha entrado en lo que está escrito en Salmo 78:65, 66: «Entonces despertó el Señor como si se hubiese dormido, como un guerrero aturdido por el vino. E hirió a sus enemigos en las partes posteriores; les dio perpetua afrenta.» Hamilton Verschoyle

Vers. 1. El rey se alegra en tu poder, oh Jehová. Jesús es un personaje real. La pregunta «Luego, ¿tú eres un rey?» recibió su plena respuesta de los labios del Salvador: «Tú dices que yo soy un rey. Para esto he nacido, y para esto vine al mundo, para poder dar testimonio de la verdad.»

No es meramente un rey, sino el Rey; rey sobre las mentes y los corazones, reinando con un dominio de amor ante el cual todos los otros dominios son mera fuerza bruta. Fue proclamado Rey incluso en la cruz, porque allí, verdaderamente, para el ojo de la fe, reinó como en un trono, bendiciendo con más que munificencia imperial a los hijos necesitados de la tierra. C. H. S.

Tu fuerza... tu salvación. No hallamos motivo para el gozo en la fuerza sola. No, no en la fuerza de Dios, si no lleva consigo, además, salvación. Fuerza, no para derribarnos, sino fuerza para librarnos; éste es el aspecto gozoso. Ahora mirémoslo desde el otro lado. Como la fuerza, si termina en salvación, es motivo de gozo, asimismo la salvación, si va con la fuerza, hace que el gozo sea aún más gozoso; porque pasa a ser una fuerte salvación, una poderosa liberación. Lancelot Andrewes

El gozo de que se habla aquí se describe como una nota de exclamación y una palabra de sorpresa: ¡cómo! El gozo de nuestro Señor resucitado ha de ser inefable como su agonía. Si los montes de su gozo se elevan en proporción a la profundidad de los valles de su aflicción, entonces su bienaventuranza sagrada es tan alta como el séptimo cielo. Porque por el gozo que estaba puesto delante de El sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y ahora el gozo crece diariamente, porque reposa en su amor y se regocija sobre sus redimidos con cánticos cuando en su debido orden son llevados a hallar su salvación por su sangre.
Gocémonos en nuestra salvación con nuestro Señor, puesto que viene de Dios, llega a nosotros, se extiende a otros, y pronto va a alcanzar a todos los países. No debemos temer regocijarnos en exceso a este respecto; este fundamento sólido va a sostener el magnífico edificio del gozo. Los gritos de los primitivos metodistas en el entusiasmo de su gozo eran mucho más comprensibles que nuestra propia tibieza. Nuestro gozo debería tener algo de inexpresable. C. H. S.

Y no le negaste la petición de sus labios. Lo que está en el pozo del corazón es seguro que saldrá en el cubo de los labios, y las únicas oraciones seguras son las del deseo del corazón, primero, y las seguidas por la petición de los labios después.

Vers. 3. Porque le has salido al encuentro con bendiciones venturosas. La palabra «prevenir», o salir al encuentro, significa preceder o ir delante, y sin duda Jehová ha precedido a su Hijo con bendiciones. Antes de que murieran los santos eran salvados por el mérito anticipado de su muerte; antes, de que Él viniera los creyentes veían su día y estaban contentos; y El mismo tenía sus deleites con los hijos de los hombres.

El Padre está tan dispuesto a dar bendiciones a través de su Hijo que, en vez de ser constreñido a conceder su gracia, va más adelante que la marcha mediadora de la misericordia. «No digo que rogaré a mi Padre por vosotros, porque el mismo Padre os ama.» Antes que Jesús llamara, el Padre contesta, y cuando Jesús está hablando todavía, Él ya oye. Las misericordias pueden ser comparadas con sangre, pero son dadas gratuitamente. El amor de Jehová no es debido al sacrificio del Redentor, sino que este amor, con sus bendiciones de bondad, precede a la gran expiación y provee la expiación para nuestra salvación.

Lector, será muy acertado y dichoso por tu parte si, como tu Señor, puedes ver a la vez la providencia y la gracia precediéndote, saliendo al encuentro de tus necesidades y preparando tu camino. La misericordia, en el caso de muchos de nosotros, va delante de nuestros deseos y oraciones, y siempre va más deprisa que nuestros esfuerzos y expectativas, y aun nuestras esperanzas se quedan atrás. La gracia preveniente merece cánticos; podemos hacer uno de esta cláusula: prorrumpamos en gritos. C. H. S.

Como si dijera: «Señor, nunca te he pedido un reino, y nunca he pensado en un reino, pero
Tú me has precedido con tus bendiciones y tu bondad.» De donde llego a esta conclusión o doctrina: que es una cosa dulce y digna de todo nuestro reconocimiento y agradecimiento el ser precedido por las bendiciones de la bondad de Dios o las buenas bendiciones de Dios.

No es nada nuevo que Dios salga al encuentro de sus hijos con amor y misericordia. Es de esta forma que siempre nos ha tratado, nos trata y nos tratará; así ha tratado siempre con el mundo, con las naciones del mundo, con las ciudades y los pueblos, con las familias y con las almas particulares.

Y dime: ¿qué piensas de este capítulo de Lucas, el quince? Hay tres parábolas: la parábola de la moneda perdida, la de la oveja perdida, y la del hijo perdido. La mujer había perdido la moneda y barrió para hallarla, pero ¿se dirigió la moneda hacia la mujer o la mujer hacia la moneda?
El pastor había perdido su oveja, pero ¿dio los primeros pasos para hallar al pastor la oveja, o fue el pastor el que buscó la oveja? Verdaderamente, se dice con respecto al hijo perdido que el hijo hace la resolución: «Iré a mi padre», pero cuando su padre le vio de lejos, corrió y fue a su encuentro, le besó y le dio la bienvenida a su casa. ¿Por qué? Para mostrar que la obra de la gracia y la misericordia son realizadas en forma de amor que precede. Condensado de William Brige

Una gran porción de nuestra bendición nos es dada antes de que la pidamos o la busquemos. La existencia, la razón, el intelecto, el nacimiento en un país cristiano, la llamada de nuestra nación al conocimiento de Cristo, y Cristo mismo, con muchas otras cosas, nos son concedidas sin que las busquemos, como el derecho de David al trono le fue concedido. Nadie pidió nunca un Salvador, hasta que Dios por su propia cuenta prometió «la simiente de la mujer». William S. Plumer

Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. Jesús llevó la corona de espinas, pero ahora lleva la corona de gloria. Es una «corona» que indica naturaleza real, poder imperial, honor merecido, conquista gloriosa y gobierno divino. Napoleón se coronó a si mismo, pero Jehová coronó al Señor Jesús; el imperio del uno se derritió en una hora, pero el Otro tiene un dominio permanente. C. H. S.

Vers. 4. Vida te demandó. Ezequías pidió una vida, y Dios le, dio quince años, lo cual nosotros consideramos como dos vidas. El da generosamente, y a su propia medida; como hizo el gran Alejandro cuando dio al mendigo una ciudad; y cuando envió a su maestro un barco lleno de incienso y le mandó que sacrificara en abundancia. John Trapp

Vers. 5. Gran gloria le da tu salvación. Señor, ¿quién es como Tú? Salomón, en toda su gloria no podía compararse contigo, ¡Tú que fuiste un tiempo el despreciado Hombre de Nazaret! C. H. S.

Supongamos que todas las arenas de la playa, todas las flores, hierbas, hojas, ramitas y árboles de los bosques, todas las estrellas de los cielos, todas las criaturas racionales, tuvieran la sabiduría y lenguas de los ángeles para expresar la hermosura, gloria y excelencia de Cristo una vez ha ido al cielo y está sentado a la diestra del Padre. Aun así se quedarían cortos, con toda esta alabanza, en millones de leguas de llegar a la que merece Jesucristo. Isaac Ambrose

Honor y majestad has puesto sobre El. Si hay un peso eterno de gloria, sobremanera grande, para sus humildes seguidores, ¿cuál ha de ser el de nuestro mismo Señor? Todo el peso del pecado fue puesto sobre El; es apropiado que la medida plena de la gloria de llevarlo sea puesta sobre la misma Persona amada. Una gloria conmensurada con su oprobio es la que tiene que recibir, porque se la ha ganado.

No es posible que honremos a Jesús demasiado; aquello que nuestro Dios se deleita en hacer, nosotros podemos ciertamente hacerlo hasta lo sumo. C. H. S.
Feliz el que deja un hueso o un brazo para ponerlo en la corona sobre la cabeza de nuestro Rey, cuyo carro está cubierto de amor. Si hubiera diez mil millones de cielos creados sobre los cielos más altos, y otros tantos encima de ellos, y otros tantos sobre éstos, hasta que los ángeles se cansaran de contarlos, el lugar sería demasiado humilde para establecer el trono principesco de nuestro Señor Jesús en él. Samuel Rutherford

Vers. 7. Por cuanto el rey confía en Jehová, y con la gracia del Altísimo, no ha de vacilar. La misericordia eterna asegura el trono mediador de Jesús. El que es más alto en todo sentido ocupa todas sus perfecciones infinitas en mantener el trono de gracia sobre el cual reina nuestro rey en Sión. No fue desviado de su propósito ni por sus sufrimientos, ni por sus enemigos, ni será desviado del cumplimiento de sus designios. El es el mismo, ayer, hoy y por los siglos. C. H. S.

Vers. 8. ¿Quién puede resistir el día de su venida? Si los hermanos de José estaban tan aterrorizados que no sabían qué contestarle cuando les dijo: «Yo soy José vuestro hermano», ¿qué les ocurrirá a los pecadores cuando oigan la voz del Hijo de Dios, cuando El venga triunfante sobre ellos en su ira, y les diga: «Yo soy Aquel» a quien despreciasteis; «Yo soy Aquel» a quien ofendisteis; «Yo soy Aquel» a quien crucificasteis?

Si estas palabras «Yo soy» hicieron caer de espaldas a los soldados en el huerto de los Olivos (Juan 18:6), aunque fueron pronunciadas con naturalidad, ¿qué ocurrirá cuando su indignación salga a borbotones y caiga sobre sus enemigos como un rayo que los reduzca a polvo? Entonces gritarán aterrorizados y dirán a las montañas: «Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de Aquel que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero» (Apocalipsis 6:16). James Nouet

Vers. 9. Los pondrás como horno de fuego en el día de tu ira. Como haces de leña en un horno arderán bajo la ira del Señor; «serán echados en un horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes».

Éstas son palabras terribles, y los maestros no hacen bien cuando se esfuerzan en presentar razonamientos sofisticados que debiliten su fuerza.

Lector, no consientas en el más leve pensamiento que desprecie el infierno o pronto vas a tener pensamientos tolerantes con el pecado. El infierno de los pecadores debe ser terrible más allá de toda concepción, pues de otro modo no se usaría el lenguaje que tenemos aquí. ¿Quién quiere tener al Hijo de Dios como un enemigo cuando este fin es el que les espera?
La expresión «el día de tu ira» nos recuerda que ahora es el día de la gracia, de modo que hay un tiempo dispuesto para su ira. El juez se sienta en el tribunal en el momento designado. Hay un día de venganza para nuestro Dios; que los que desprecien el día de la gracia recuerden este día de la venganza. C. H. S.

No sólo serán echados en un horno de fuego (Mateo 13:42), sino que ellos mismos serán hechos como un horno de fuego, ellos mismos serán sus atormentadores; las reflexiones y terrores de sus propias conciencias serán su infierno. Los que podrían haber tenido a Cristo para que gobernara sus vidas y los salvara, pero lo rechazaron, y lucharon contra El, incluso el recuerdo de esto será bastante para hacer que su eternidad sea un horno de fuego para ellos. Matthew Henry

Ningún poder puede rescatamos de la ira de Dios; ningún rescate, excepto la sangre de Cristo, puede redimirnos. Una vez la voluntad de Dios es puesta en marcha, todos sus atributos siguen; si su voluntad dice: «Estoy airado», sus ojos buscan el objeto de su ira y lo hallan; su sabiduría prepara la copa, y sus manos afilan la espada, su brazo da el golpe. De, esta manera hay un día de la ira de Dios hacia el pecado, porque El quiere que sea así. John Cragge

Vers. 11. Porque intentaron mal contra Ti. Dios toma nota de sus intenciones. El que quiso hacerlo pero no pudo, es tan culpable como el que lo hizo. La iglesia de Cristo y su causa no sólo son atacadas por los que no la entienden, sino también por los muchos que tienen la luz y la odian.

El mal intencional tiene un virus en sí que no se halla en los pecados de ignorancia; ahora, cuando los impíos con malicia preconcebida, atacan el evangelio de Cristo, su crimen es mayor, y su castigo será proporcionado. Las palabras «contra Ti» nos muestran que el que intenta mal contra el pobre creyente, quiere mal contra el mismo Rey; que tengan cuidado los perseguidores.

Los que fraguan maquinaciones, no prevalecerán. La falta de poder es lo que, como el fango, detiene el pie de los que odian al Señor Jesús.

Tienen la maldad de imaginar, la astucia de intrigar y la malicia de planear iniquidades, pero, bendito sea Dios, fracasan al intentar ejecutarlas; serán juzgados, sin embargo, por lo que tienen en su corazón, y la voluntad será tomada como un hecho en el gran día en que se pasarán cuentas. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 20

COMENTARIO SALMO 20

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Tema: Tenemos delante un himno nacional apropiado para ser cantado al comienzo de una guerra, cuando el monarca está ciñéndose la espada para el combate. Si David no hubiera sido afligido con guerras, no habríamos sido favorecidos jamás con un salmo así. Hay necesidad de que el santo sea atribulado, para que pueda dar consolación a los demás.

Vers. 1. Jehová te oiga en el día de la angustia. ¡Qué misericordia que podamos orar en el día de la tribulación, y qué privilegio bendito que ninguna tribulación pueda impedir que el Señor nos escuche! Las tribulaciones rugen como el trueno, pero la voz del creyente puede ser oída por encima de la tempestad. C. H. S.

Todo los días de Cristo fueron días de tribulación. El fue un hermano nacido para la adversidad, un varón de dolores y experimentado en quebrantos... Pero de modo más particular fue un «día de angustia» aquel en que estuvo en el Jardín, apesadumbrado y angustiado, sudando gotas de sangre que caían al suelo, y su alma estaba angustiada hasta la muerte; pero más especialmente ocurrió esto cuando colgaba de la cruz..., cuando llevaba todos los pecados de su pueblo, sobrellevó la ira de su Padre y fue desamparado por Él. Condensado de John Gill

¿Y quién hay de los hijos de los hombres para quien no llega un día de tribulación, cuyo camino no sea oscuro a veces, o que vea el sol, sin nubes, desde la cuna a la tumba? «Hay pocas plantas» —dice el viejo Jacom— «que tengan sol por la mañana y por la tarde»; y uno mucho más antiguo ha dicho: «El hombre ha nacido para la tribulación.» Barton Bouchier

El nombre de Jacob te defienda del Dios. Cuanto más conocemos su nombre, esto es, su bondad, misericordia, verdad, poder, sabiduría, justicia, etc., más osadamente pedimos a El, no dudando que El va a contestamos... Porque aquellos que tienen más renombre por su amor a la libertad y la compasión son los que primero acudirán para ayudar a los necesitados, y los pobres dirán: «Voy a ir a esta casa, porque tiene buena fama.» Nicholas Bownd

Vers. 2. Te envíe ayuda desde el santuario. Los hombres del mundo desprecian la ayuda del santuario, pero nuestros corazones han aprendido a valorarla en más que toda ayuda material. Los hay que buscan su ayuda en la armadura, el tesoro, la alacena, pero nosotros nos volvemos hacia el santuario. C. H. S.

Aquí vemos la naturaleza de la verdadera fe, que hace que busquemos nuestra ayuda en el cielo, y por ello oremos pidiéndola cuando no hay nadie alrededor visible en la tierra.

Y ésta es la diferencia entre la fe y la incredulidad: que los mismos no creyentes pueden por la razón concebir ayuda, siempre y cuando tengan algún medio para ayudar; pero si fallan, ya no pueden ver nada más; de modo que son como los cortos de vista, que no pueden ver nada, a menos que esté muy cerca. Pero la fe ve a distancia, incluso llega al cielo, de modo que es «la evidencia de las cosas que no se ven». Nicholas Bownd
Vers. 3. Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto. Selah. Antes de la guerra los reyes ofrecían sacrificios de cuya aceptación ellos dependían para la victoria; nuestro Señor se presenta a si mismo como víctima, y fue un olor suave para el Altísimo, y después emprendió el combate y derrotó a las legiones del infierno. C. H. S.

Todas tus ofrendas. Estas son: la humillación que le trajo del cielo a la tierra; su paciente permanencia en el seno de la Virgen madre; su natividad humilde; el pesebre duro; el buey y el asno como cortesanos; la huida penosa a Egipto; la casita de Nazaret; el hacer bien y soportar el mal; los milagros, los sermones, las enseñanzas; el ser increpado como hombre comilón y bebedor, amigo de publícanos y pecadores; la atribución de sus actos maravillosos a Beelzebú.

Y acepte tu holocausto. Como cada parte de la víctima era consumida en un holocausto, ¿qué miembro, qué sentido de nuestro querido Señor no sufrió agonías en su pasión? La corona de espinas sobre su cabeza; los clavos en sus manos y sus pies; los reproches que llenaron sus oídos; las multitudes burlándose de su agonía; el vinagre y la hiel; los hedores de la colina de muerte y corrupción. Arados araron sobre su espalda e hicieron surcos profundos; su rostro sagrado fue herido por manos insolentes, su cabeza con una caña. Dionisio Y Gerohus, citado por J. M. Neale

Aceptar: en hebreo «transformar en cenizas», por el fuego del cielo, como prueba de su aceptación, como era costumbre. Matthew Poole

Vers. 5. Nosotros nos alegraremos de tu victoria. Deberíamos hacer la resolución de que, venga lo que venga, nos gozaremos en el brazo salvador del Señor Jesús. Las personas en este Salmo, antes de que su rey vaya a la batalla, están seguras de la victoria y, por tanto, empiezan a regocijarse de antemano; ¡cuánto más deberíamos hacerlo nosotros, que hemos visto ganada la victoria por completo! La incredulidad empieza a llorar pensando en el entierro antes que el enfermo haya muerto; ¿por qué no debe la fe hacer sonar los pífanos antes que empiece la danza de la victoria? C. H. S.

En el nombre de nuestro Dios. Como los que gritaron (Jueces 7:20):

«La espada de Jehová y de Gedeón»; y como tenemos en Josué 6:20:

«Y el pueblo gritó, y las murallas de Jericó cayeron»; y el rey Abías, gritando con sus hombres de la misma manera, hizo enormes estragos en el ejército de Israel (2º Crónicas 13:17).

Lo mismo ahora, según las costumbres militares de nuestros tiempos, los soldados se jactan en el nombre y gloria de su general, a fin de animarse contra sus enemigos. Y es precisamente esta costumbre que el versículo presente nos está enseñando, sólo que en una forma piadosa y religiosa. Martin Lutero

Vers. 6. Le responde. Estaría contento de ser objeto de las oraciones de todas las iglesias de Cristo; oh, si no hubiera un santo en la tierra que no tuviera mi nombre en sus oraciones por la mañana y por la tarde (seas quien seas que lees esto, te ruego que ores por mí), pero, por encima de todo, dejadme poseer las oraciones e intercesiones que son propias sólo de Cristo; estoy seguro de que entonces nunca fracasaré; las oraciones de Cristo son celestiales, gloriosas y muy efectivas. Isaac Ambrose

Vers. 7. Unos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Señor nos acordamos. Los carros y los caballos son imponentes ante los ojos, y con sus arreos y sus adornos tienen un aspecto que entusiasma a los hombres; pero el ojo discerniente de la fe ve más en el Dios invisible que en ellos. La máquina de guerra más temida en los tiempos de David era el carro de guerra, armado con guadañas, que segaba a los hombres como si fueran hierba; esto era el orgullo y gloria de las naciones vecinas, pero los santos consideraban el nombre de Jehová como una defensa mejor.

El nombre de nuestro Dios es Jehová, y esto no debe ser olvidado nunca; este YO SOY existente por si mismo, independiente, inmutable, siempre presente e infinito. Adoremos este Nombre incomparable y nunca lo deshonremos al desconfiar de él o poniendo nuestra confianza en la criatura. C. H. S.

Sería para el tiempo de san Miguel, a finales de septiembre, cuando, hallándome en un apuro de dinero extremo, salí al campo, en un tiempo espléndido, y contemplé el cielo azul, y mi corazón fue fortalecido en su fe (algo que yo no adscribo a mis propios poderes, sino solamente a la gracia de Dios), de modo que pensé dentro de mí: «¡Qué cosa tan excelente es el que no tengamos nada, y no podamos confiar en nada, excepto en el Dios vivo, que hizo los cielos y la tierra, y nuestra única confianza es El, y que esto nos permita estar tranquilos en el mismo corazón de la necesidad!»

Aunque me daba cuenta de que necesitaba dinero aquel mismo día, con todo, mi corazón se sentía fortalecido en la fe y mi ánimo era elevado. Al llegar a casa me esperaba el capataz de los obreros y albañiles, el cual, como era sábado, esperaba recibir dinero con qué pagarles la soldada. El hombre confiaba en que el dinero estaría preparado para poder pagarles al punto, pero al preguntarme si tenía qué darle, y si había recibido algo, yo le contesté: «No, pero tengo fe en Dios.»

Apenas había pronunciado estas palabras, cuando vino un estudiante para anunciarme que traía treinta dólares que alguien le había dado, cuyo nombre no podía decirme. A continuación fui al capataz, que esperaba en la otra habitación, y le pregunté cuánto necesitaba para pagar a los obreros; me contestó: «Treinta dólares». «Aquí están», le dije, y le pregunté al mismo tiempo si necesitaba algo más. El me contestó que no, lo cual fortaleció mucho la fe de los dos, puesto que se había hecho evidente la milagrosa mano de Dios que había resuelto la dificultad enviando el dinero en el mismo momento que lo necesitaba. Augustus Herman Franke

Vers. 8. Ellos flaquean y caen. El mundo, la muerte, Satanás y el pecado serán pisoteados bajo las plantas de los campeones de la fe, en tanto que los que confían en el brazo de la carne serán avergonzados y quedarán confundidos para siempre. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 19

COMENTARIO SALMO 19

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


El hombre sabio lee el libro del mundo y el libro de la Palabra como dos volúmenes de la misma obra y piensa respecto a ellos: «Mi Padre escribió los dos.» C. H. S.

Este Salmo forma un contraste perfecto con el Salmo 8, evidentemente compuesto por la noche, y debería leerse en relación con él, ya que es probable que fuera escrito aproximadamente al mismo tiempo, y los dos son cánticos de alabanza derivados de los fenómenos naturales, y por tanto apropiados de modo peculiar a la vida rural o pastoral. John Mason Good

Así como Aristóteles tenía dos clases de escritos, unos llamados exotéricos, para los oyentes comunes, y otros acromáticos, para sus estudiantes privados y conocidos, del mismo modo Dios tiene dos clases de libros, según se da a entender en este Salmo; a saber, el libro de sus criaturas, como un libro corriente para todos los hombres del mundo (versículos 1-6), y el libro de sus Escrituras, como un libro de estatutos para su auditorio doméstico: la iglesia (versículos 7, 8).

Así, los cielos declaran, esto es, hacen que los hombres declaren la gloria de Dios a causa de su estructura, movimientos e influencias admirables. La predicación de los cielos es maravillosa en tres aspectos: 1) como predicación realizada toda la noche y todo el día, sin interrupción (vers. 2); 2) como predicación en todos los lenguajes (vers. 3); 3) como predicación en todas partes del mundo, y en cada parroquia de cada parte, y en cada lugar de cada parroquia (vers. 4). Son pastores diligentes, que predican sin cesar; son pastores entendidos, que predican en todas las lenguas; y pastores ecuménicos, O católicos, que predican en todas las ciudades.

Éste es el primer libro de lectura de Dios, como si dijéramos, para toda clase de personas. Los paganos leen este libro, pero los cristianos están familiarizados con su Biblia. John Boys

Vers. 1. Los cielos cuentan la gloria de Dios. El libro de la naturaleza tienes tres hojas: el cielo, la tierra y el mar, de los cuales el cielo es el primero y el más glorioso, y con su ayuda podemos ver las bellezas de los otros dos. El que empieza a leer la creación estudiando las estrellas empieza el libro en el lugar debido.
Los cielos son plural por su variedad, ya que comprenden los cielos acuíferos, con sus nubes en formas incontables; los cielos aéreos, con sus calmas y tempestades; los cielos solares, con todas las glorias del día, y los cielos estrellados, con todas las maravillas de la noche; lo que el cielo de los cielos debe ser no ha entrado en el corazón del hombre, pero allí todas las cosas cuentan la gloria de Dios de modo principal. No es meramente gloria lo que declaran los cielos, sino la gloria de Dios.

El firmamento anuncia la obra de sus manos. La expansión está llena de obras que muestran la habilidad suprema de las manos creadoras del Señor. En la expansión encima de nosotros Dios hace volar, por así decirlo, su bandera estrellada, para mostrar que el rey está en casa, y cuelga su escudo para que los ateos vean cómo El desprecia sus increpaciones. El que mira el firmamento y luego se hace llamar ateo, se muestra como un necio o un mentiroso. C. H. S.

Los cielos manifiestan su sabiduría, su poder, su bondad; y así no hay una criatura, por pequeña que sea, que no admire al Creador en ellos. Como una habitación en cuyas paredes cuelgan espejos representa el rostro en cualquier dirección en que uno se vuelva, así también todo el mundo muestra la misericordia y la magnificencia de Dios; aunque visible, con todo, descubre a un Dios invisible y sus atributos invisibles. Anthony Burges

Durante la Revolución Francesa, Jean Bon St. André, el revolucionario vendeano, dijo a un labrador: «Voy a hacer derribar todas las cúpulas de las iglesias, para que no tengáis ningún objeto que os recuerde vuestras antiguas supersticiones.» «Pero» -replicó el labrador-«no puedes por menos que dejarnos las estrellas». John Bates

Vers. 1, 2. Podrían presentarse los dos primeros versículos de modo literal de la siguiente manera:

Los cielos CUENTAN la gloria de Dios.
El firmamento ANUNCIA la obra de sus manos;
Un día a otro día COMUNICA el mensaje,
Una noche a la otra EXHALA conocimiento.
—Henry Crak

Vers. 1-4. Aunque todos los predicadores de la tierra callaran, y toda boca humana cesara de publicar la gloria de Dios, los cielos arriba nunca cesarían de declarar y proclamar su majestad y gloria. Aunque la naturaleza se mantuviera en silencio cuando el sol en su gloria alcanza el cenit en el cielo de azur, aunque el mundo guardara su silencio festivo cuando las estrellas brillan por la noche, con todo, dice el Salmista, hablan; sí, un silencio santo que es un hablar, siempre que haya un oído para escucharlo. Augustus T. Tholuck

Vers. 2. Un día comunica el mensaje a otro día, y una noche a otra noche declara la noticia. Como si un día emprendiera el relato allí donde lo dejó el otro, y cada noche prosiguiera la maravillosa historia que viene de la noche anterior. C. H. S.
Un día habla al otro, es un día enseña al otro. John Boys

Vers. 3. No es un lenguaje de palabras. No diré que la voz de Dios no se oiga; habla, en el mismo silencio, tan alto como un trueno que retumba. John Gadsby

Vers. 4-6. El comienzo de la dispensación del evangelio tal como fue introducida por Cristo es llamado el Sol de justicia levantándose (Malaquías 4:2). Pero esta dispensación del evangelio comienza con la resurrección de Cristo. Aquí el Salmista dice que Dios ha colocado un tabernáculo para el sol en los cielos; también que Dios el Padre ha preparado una morada en el cielo para Jesucristo; ha puesto un trono para Él en el cielo, al cual El ascendió después de resucitar. Así Cristo, cuando resucitó de la tumba, ascendió a la altura del cielo, y mucho más arriba que todos los cielos, pero al final del día del evangelio va a descender de nuevo a la tierra. Se dice aquí que el sol al levantarse «se alegra como un atleta corriendo su carrera». Así también Cristo, cuando resucitó, se levantó como un hombre de guerra, como el Señor fuerte y poderoso, el Señor poderoso en batalla. Jonathan Edwards

Vers. 5. Como esposo que sale de su tálamo; Cristo es el esposo, la naturaleza del hombre la esposa, la conjunción y bienaventurada unión de ambos en una persona en su matrimonio. La mejor manera de reconciliar dos familias desavenidas es hacer un matrimonio entre ellas; así, también, el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros en el mundo para que pudiera de esta manera hacer nuestra paz, reconciliando a Dios con el hombre y al hombre con Dios. Mi pecado es su pecado, y su justicia es mi justicia. El que no conoció pecado, por mí fue hecho pecado; y, en sentido inverso, a pesar de no tener nada bueno, soy hecho justicia de Dios en El. John Boys

Vers. 6. Y nada hay que se esconda de su calor. Las entrañas de la tierra están llenas del producto antiguo de los rayos de sol, y aun las cavernas más profundas del mundo han sentido su poder. Allí donde se cierra el paso a la luz, aún hay calor, y otras influencias más sutiles penetran de todas formas.

El camino de la gracia de Dios es sublime y ancho y pleno de su gloria; en todas sus manifestaciones ha de ser admirado y estudiado con diligencia. Jesús, como el sol, reside en medio de la revelación, teniendo su tabernáculo entre los hombres en todo su resplandor; gozándose, como el Esposo de su iglesia, para revelarse a los hombres, y, como un campeón, conseguir renombre para El. El hace un circuito de misericordia, bendiciendo los rincones más remotos de la tierra.

La tierra recibe su calor del sol, y por medio de la conducción, una parte del mismo penetra la corteza de nuestro globo. Por convección, otra porción es llevada a la atmósfera y la calienta. Otra porción es radiada al espacio, según leyes que no entendemos bien del todo aún, pero que están evidentemente relacionadas con el color, la composición química, la estructura mecánica de las partes de la superficie de la tierra. Edwin Sidney en Conversaciones sobre la Biblia y la Ciencia

No sólo es en la cumbre de las montañas que se ve la luz de Cristo, como en los días anteriores a su venida y resurrección plena, cuando sus rayos, aunque invisibles para el resto del mundo, rodearon de gloria las cabezas de los profetas que le vieron, en tanto que para la parte principal de la humanidad estaba situado todavía por debajo del horizonte. Ahora, sin embargo, Él ha subido y derrama su luz por todo el valle, así como sobre la montaña; ni hay nadie, por lo menos en estos países, que no capte algunos rayos de esta luz, excepto los que cavan y hurgan las madrigueras y se esconden en las cavernas del pecado.

No sólo ilumina los entendimientos, sino que ablanda y funde y calienta el corazón, de modo que amará la verdad, y producirá fruto de ello, y madurará el fruto que ha producido; y esto tanto en la planta más humilde que se arrastra por el suelo como en el árbol más elevado.
Julius Charles Hare

Vers. 7. La ley de Jehová es perfecta; por medio de la cual no queremos decir meramente la ley de Moisés, sino la doctrina de Dios, toda la extensión de la Sagrada Escritura. No hay redundancias ni omisiones en la Palabra de Dios y en el plan de la gracia; ¿por qué, entonces, los hombres tratan de mejorarlo si es perfecto? El evangelio es perfecto en todas sus partes, y perfecto como conjunto; es un crimen añadir al mismo, una traición el alterarlo, y un grave error quitar de él.

Convierte el alma. El gran medio de la conversión de pecadores es la Palabra de Dios, y cuanto más cerca nos mantengamos en nuestro ministerio, mayores garantías tenemos de triunfar en nuestra empresa. Es la Palabra de Dios, más bien que el comentario sobre la Palabra de Dios por el hombre, que tiene poder sobre las almas.

Vers. 8. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón. Nota el progreso; el que fue convertido, luego fue hecho entendido, y ahora es hecho feliz; esta verdad hace recto al corazón y luego da gozo al corazón recto. C. H. S.

¡Qué detestable es el descuido de los cristianos que no se preocupan de la Santa Escritura y se entregan a la lectura de otros libros! ¡Cuántas horas preciosas pasan muchos, y no sólo los días de entre semana, sino también los domingos, en novelas necias, historias fabulosas y Poemas lascivos! Y ¿por qué esto, sino que con ello se alegran y deleitan, cuando el pleno gozo sólo se encuentra en estos libros sagrados? Otros libros pueden consolarnos en casos de problemas externos, pero no contra los temores internos; pueden alegrar la mente, pero no aquietar la conciencia; pueden animar y dar algunas chispas de gozo, pero no pueden calentar el alma con el fuego permanente de las consolaciones firmes.

Si Dios te da alguna vez oído espiritual para juzgar las cosas debidamente, vas a reconocer que no hay campanas como las de Aarón, ni arpa como la de David, ni trompeta como la de Isaías, ni flautas como las del apóstol; y vas a confesar con Petrus Damianus que los escritos de los oradores, filósofos y poetas paganos, que antes te gustaban tanto, ahora son aburridos y monótonos en comparación con el consuelo de las Escrituras. Nathanael ARDÍ
Alumbra los ojos. Tanto si el ojo está nublado por la aflicción como por el pecado, la Escritura es un hábil oculista que deja el ojo claro y brillante. Mira el sol, y te hace cerrar los ojos; mira a lo que es más que la luz del sol, la de la Revelación, y te ilumina; la pureza de la nieve puede cegar al viajero alpino, pero la pureza de la verdad de Dios tiene el efecto contrario y cura la ceguera natural del alma. Es bueno observar de nuevo la gradación; el convertido se vuelve un discípulo y luego un alma que se regocija; ahora se consigue un ojo discerniente, y como un hombre espiritual discierne todas las cosas, aunque él mismo no es discernido por ninguno.

Vers. 9. Permanece para siempre. Cuando los gobiernos de las naciones son conmovidos por una revolución y las antiguas constituciones son abrogadas, es consolador saber que el trono de Dios queda inconmovible y su ley inalterada.

Vers. 10. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado. La metáfora consigue fuerza por la manera en que es presentada: oro, oro afinado, mucho oro afinado; es bueno, mejor, el mejor, y por tanto no es sólo deseable para la codicia del avaro, sino mucho más que esto. Los hombres hablan de oro sólido, pero ¿qué hay tan sólido como una verdad sólida? Por amor al oro se pone a un lado el placer, se renuncia a la comodidad y aun se pone en peligro la vida; ¿no estaremos dispuestos a hacer otro tanto por amor a la verdad?
C. H. S.

Y dulces más que la miel, y que el destilar de los panales. No hay diferencia para nosotros entre lo delicado de la miel del panal y la que está separada del mismo. Samuel Burder en Costumbres orientales

Vers. 11. Tu siervo es además instruido con ellos. Cierto judío había concebido el plan de envenenar a Lutero, pero fue desengañado por un amigo fiel, que envió a Lutero un retrato de este hombre, advirtiéndole contra él. De este modo, Lutero conoció al presunto asesino y escapó de sus manos. Del mismo modo la Palabra de Dios, oh cristianos, muestra el rostro de los deseos carnales que emplea Satanás para destruir tus consuelos y envenenar tu alma. G. S. Bowes

En guardarlos hay un gran galardón. Hay una paga, y es grande; aunque nosotros no sacamos nada de la deuda, conseguimos grandes beneficios de la gracia. C. H. S.

No sólo por guardarlos, sino en el hecho de guardarlos hay gran galardón. Thomas Brooks

Ver. 12. ¿Quién podrá descubrir sus propios errores? El que se conoce mejor es el que conoce mejor la Palabra, pero incluso éste se asombrará respecto a lo que no sabe, más bien que en el montón de felicitaciones por lo que sabe. C. H. S.

Nadie puede entender sus errores en cuanto a profundidad y fondo. En este punto hay dos cosas a considerar: 1) Una concesión. 2) Una confesión. Las Escrituras afirman que «Todos nos descarriamos como ovejas». Todo hombre por naturaleza es como un árbol cortado de raíz, cuyos frutos son comidos por los gusanos. El hombre en sí, en la vida, es como un instrumento musical desafinado, que desafina en cada sonido. Aunque no los entendamos, son muchos. Robert Abbot

Si un hombre no se arrepiente hasta que ha hecho confesión de todos sus pecados al oído de un padre fantasma; si un hombre no puede tener absolución de sus pecados hasta que los ha contado al oído de un sacerdote, y puesto que, dice David, nadie puede entenderlos, y mucho menos expresar todos sus pecados, ¡ay!, ¿no se sentirá un hombre apartado del arrepentimiento por esta doctrina? John Bradford (mártir)

«El corazón del hombre es en extremo malvado, ¿quién puede conocerlo?» Obadiah Sedgwick

No hay aritmética que pueda poner número a nuestros pecados. Antes que lleguemos a contar hasta mil ya hemos cometido diez mil mas. Thomas Adam

Límpiame de los que me son ocultos. Los pecados secretos, como los conspiradores privados, deben ser buscados, o pueden causar daños irreparables; es bueno orar mucho respecto a ellos. En el Concilio lateranense de la Iglesia de Roma fue aprobado un decreto por el que todo verdadero creyente debe confesar sus pecados, todos ellos, por lo menos una vez al año; y añadieron al decreto esta declaración: que no hay esperanza de perdón si no se cumple este decreto. ¿Qué hay que pueda compararse en absurdidez a un decreto así? ¿Suponen que pueden contar sus pecados de modo tan fácil como cuentan sus dedos? C. H. S.

«Desgraciado hombre de mí» dice Pablo, «¿quién me librará?» Verdaderamente, hermanos, el suyo no era pecado fuera, sino en casa; no al exterior, sino dentro; no era el pecar de Pablo con los hombres, sino el pecar de Pablo dentro de Pablo. Como Rebeca estaba cansada, no debido a problemas exteriores, sino dentro de su propia casa «las hijas de Het» dentro de la casa le hacían la vida penosa-, del mismo modo la irrupción privada y secreta de corrupción dentro de Pablo era la causa de su turbación, que daba motivo a su deseo y exclamación: «¿Quién me librará?» Obadiah Sedgwick

Algunos pueden ver y no ven, como Balaam; otros quisieran ver y no pueden, como el eunuco; algunos ni ven ni pueden ver, como Faraón; algunos pueden ver y ven, como David. Thomas Adams

La ley del Señor es tan santa que es necesario orar pidiendo perdón incluso por los pecados escondidos. (NOTA: Este fue un texto principal de los reformadores contra la confesión auricular de los católicorromanos.) T. C. Barth, Manual Bíblico

Si aparece al exterior pecado en un hombre hay un ministro a mano, un amigo cerca, u otros le reprueban, le advierten y le guían; pero cuando es él mismo el artífice de sus deseos carnales, él mismo se priva de todo remedio público y procura y se arriesga a condenar su alma cubriendo sus pecados secretos con sumo cuidado, con algún barniz plausible que pueda producir una buena opinión en los demás respecto a sus caminos. Obadiah Sedgwick
Hay un poema singular de Hood, llamado «Sueño de Eugene Aram», un fragmento literario notable, que ilustra el punto que tratamos. Ararn ha asesinado a un hombre y ha echado su cadáver al río, «agua turbia, negra como tinta, en extremo profunda». A la mañana siguiente visita la escena de su culpa:

Y busca el maldito remolino,
Con ojo inquieto y receloso;
Y vio al muerto en el fondo del lecho,
Pues la corriente estaba seca.

Entonces cubre el cadáver con montones de hojas, pero se levanta un viento recio que se lleva la hojarasca y deja el secreto a la luz del sol.

Entonces incliné el rostro
Y empecé a llorar al punto,
Pues me di cuenta que la tierra
Se negaba a guardar el secreto;
Tierra o mar, ni que lo escondiera
A diez mil leguas de profundidad.

En acentos quejumbrosos profetiza su propio descubrimiento. Entierra a su víctima en una cueva y la cubre de piedras, pero cuando pasan los años, el hecho es al fin descubierto y el asesino es ejecutado.

La hipocresía es un juego muy duro de jugar porque enfrenta a un engañador contra muchos observadores. ¡Pecador secreto!, si te falta tener un anticipo de la condenación sobre la tierra; sigue en tus pecados secretos; porque ningún hombre es más desgraciado que el que peca secretamente y sigue intentando preservar su fama. El ciervo perseguido por sabuesos con las fauces espumeantes, es mucho más feliz que el hombre que es perseguido por sus pecados. Sermón de Spurgeon sobre «Pecados secretos»

El que Satanás nos tiente es como prender fuego a leña seca, que pronto arde; nuestros corazones se encienden con la primera chispa que cae; como un vaso que está a punto de rebosar, a la menor sacudida se derrama. Y por ello ocurre que muchas veces las tentaciones pequeñas y las ocasiones triviales dan motivo a grandes corrupciones; como un vaso que está lleno de licor nuevo, fácilmente produce espuma. Ezequiel Hopkins

La Escritura ordena a menudo el deber de escudriñar, probar, examinar y estar en contacto con nuestros corazones. Anthony Burgess

Vers. 12, 13. El que quiere pecar, cuando ha pecado dirá, no para fortalecer su alma contra Satanás, sino para halagarse a sí mismo en su pecado, que no es sino una debilidad; pero, que yo sepa, puede ir al infierno por sus debilidades.

David no dice «limpia», sino «preserva» a tu siervo de insolencia, o sea, el pecado de presunción. Podemos, pues, mantenernos a distancia. Obtén el perdón diariamente. A menos que seas preservado de ellos, estos pecados van a tener dominio sobre ti. Sigue, luego, «entonces seré irreprochable»; de modo que el hombre en quien el pecado o pecados de presunción no tienen dominio es un hombre recto. Richard Capel

Vers. 13. Preserva a tu siervo. Es una cruz para el hombre malo el ser restringido del pecado y es un gozo del buen hombre el ser apartado del pecado. Un mal hombre es apartado del pecado como un amigo de otro amigo, como un amante de su amada, con afectos unidos y proyectos de reunirse otra vez; pero un buen hombre es preservado del pecado como un hombre de su enemigo mortal, cuya presencia aborrece y con deseos de que sea destruido. La desgracia del buen hombre es que tiene un corazón que ha de ser más dominado; el descontento y aflicción del mal hombre es que en todo tiempo sea retenido por una cuerda y una brida. Obadiah Sedgwick

No es nuestra gracia, nuestra oración ni nuestra vigilancia lo que nos guarda, sino que es el poder de Dios, su diestra, que nos apoya. Anthony Burgess

Dios guarda a sus siervos de pecar: 1) Por medio de la gracia preservadora; 2) por medio de la gracia ayudadora; 3) por medio de la gracia avivadora; 4) por medio de la gracia directiva, y 5) por medio de la gracia activa. Condensado de Obadiah Sedgwick

De los pecados de presunción. Los pecados de presunción son peligrosos de modo especial. Es notable que aunque fuera provista una expiación para toda clase de pecado, en la ley judía hay una sola excepción: «Pero el alma que peca por presunción, no tendrá expiación; será cortada de en medio de mi pueblo.» Los pecadores por presunción mueren sin perdón, han de esperar recibir una doble porción de la ira de Dios y una porción más terrible del castigo eterno en el hoyo cavado para los malos. C. H. S.

Los rabinos distinguen todos los pecados en los cometidos por ignorancia y los de presunción. Benjamin Kennicott

Cuando el pecado comienza a pasar de un acto a un deleite, del deleite a nuevos actos, de la repetición de actos pecaminosos a una indulgencia en el vicio, a un hábito y costumbre y a una segunda naturaleza, de modo que todo lo que toca es gravoso y hiere el corazón del hombre; cuando ha llegado al lugar de Dios y requiere ser amado con toda la fuerza, hace retirar la gracia y los demás vicios le prestan homenaje, exige que todo sea sacrificado al mismo y ser servido con la reputación, la fortuna, cuerpo y alma del hombre, hasta la pérdida irreparable de su tiempo y su eternidad, cuando llega a esta altura en su dominio, entonces el pecado pasa a ser «excesivamente pecaminoso». Adam Littleton

David pide que Dios le preserve de los pecados de presunción, de los pecados conocidos y evidentes, tales como los que proceden de la elección de la voluntad perversa contra la mente iluminada. Alexander Cruden

Que no se enseñoree de mí. Todo pecado, aunque sea pequeño, puede acabar dominando al pecador y derrotarle con el tiempo, pero el pecado de presunción causa una gran alteración en el estado del alma al instante, y en un sólo acto avanza de modo terrible, debilita al espíritu y da una ventaja inmensa a la carne, incluso hasta el punto de una conquista completa. Robert Sanderson

David ora primero: líbrame de los que me son ocultos, refiriéndose a los pecados, los causados por la ignorancia, y luego ora por los de presunción, que, como muestra la oposición entre los otros, son pecados de conocimiento; porque dice: «que no se enseñoree de mi; entonces seré irreprochable y quedaré libre de grave delito», esto es, este pecado imperdonable que no debe ser olvidado nunca. Porque para cometer este pecado hay dos cosas que son necesarias: luz en la mente y malicia en el corazón; no sólo malicia, sino también luz. Thomas Goodwin
Felices las almas que, bajo un sentimiento de paz, por medio de la sangre de Jesús, oran diariamente para ser conservadas por la gracia de Dios. Estas se conocen verdaderamente, ven su peligro de caer, no quieren, no se atreven a paliar o aminorar la odiosa naturaleza y deformidad de su pecado. No quieren dar un nombre más suave al pecado que el que merece, para no despreciar el valor infinito de la preciosa sangre que Jesús derramó para expiar su culpa. ¡Ay!, el santo más exaltado, el creyente más establecido, si se deja a él mismo, pronto va a cometer los pecados más horribles, los pecados de presunción, que acabarán dominándole. Willam Mason en Un tesoro espiritual para los hijos de Dios.

Entonces seré irreprochable y quedaré libre de grave delito. David tiembla ante la idea de haber cometido el pecado imperdonable. El pecado secreto es una pasarela hacia el pecado de presunción, y éste es el vestíbulo del «pecado que es para muerte». El que tienta al diablo a que le tiente, está en el camino que le llevará de mal en peor, y así más y más. C. H. S.

Ocurre en los movimientos de un alma tentada a pecar como en los movimientos de una piedra que cae por la ladera de una colina: al principio es fácil de detener, pero una vez ha adquirido ímpetu, ¿quién la va a detener? Y, por tanto, la mayor sabiduría del mundo es observar los primeros movimientos del corazón, para frenarlo y detenerlo. G. H. Salter

Ten cuidado especial en aquellos pecados que se acercan al pecado contra el Espíritu Santo; y éstos son: hipocresía, hacer sólo una profesión externa de religión, y de este modo fingir y burlarse de Dios; pecar voluntariamente contra la convicción de la conciencia, y contra una gran luz y conocimiento, pecar por presunción. Estos pecados, aunque ninguno de ellos es un pecado directo contra el Espíritu Santo, sin embargo se acercan al mismo. Robert Russell

Vers. 14. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Las palabras de la boca son una burla si el corazón no las medita. C. H. S.

Pero, Señor, ¿qué son mis palabras?, ¿qué son mis pensamientos? Unos y otros son malos; mi corazón, una fuente de corrupción, y mi lengua, una corriente contaminada; ¿y voy a presentar un sacrificio así a Dios? El animal cojo, el ciego, por más que en otros aspectos fueran limpios, eran sacrificios abominables a Dios; ¿cuánto más si nosotros ofrecemos animales que son inmundos? Y, con todo, Señor, mi sacrificio no es mejor: palabras vacilantes, pensamientos errabundos; ni unos ni otros son presentables a Ti; ¡cuánto menos los pensamientos malos, las palabras ociosas! Con todo, esto es lo mejor que tengo. ¿Hay remedio? Si es que existe, está en Ti, oh Señor, es en Ti que debo buscarlo y por ello lo estoy buscando en Ti. Tú solo, oh Señor, puedes santificar mi lengua; santifica mi corazón para que mi lengua pueda decir, y mi corazón pensar, lo que es aceptable delante de Ti, sí, lo que pueda causarte deleite. Arthur Lake en Meditaciones divinas

COMENTARIO SALMO 18

COMENTARIO SALMO 18

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Lo llamamos «Una mirada retrospectiva agradecida». C. H. S.

Es una oda eucarística magnífica. John Brown

Kitto, en la Biblia pictórica, tiene la siguiente nota sobre 2º Samuel 22: «Esto es igual que el Salmo 18.»

La prueba de la grandeza de este Salmo está en el hecho de que ha pasado la prueba de toda clase de traducciones e incluso versos, que han resultado divinos. Quizá el gran encanto del mismo, aparte de la poesía del descenso, es la exquisita y sutil alteración del Yo y el Tú. George Gilfillan, en Los bardos de la Biblia

El que quiera ser sabio, que lea los Proverbios; el que quiera ser santo, que lea los Salmos. El santo David, estando cerca de la orilla, mira aquí los antiguos peligros y liberaciones, experimentados con un corazón agradecido, y escribe este Salmo para bendecir al Señor; como si cada uno de nosotros, una vez entrado en años, repasara la vida y observara las bondades maravillosas y la providencia de Dios hacia él, y entonces se sentara y escribiera un humilde recordatorio de las misericordias más notables, para consuelo propio y para la posteridad; una excelente idea.
Después que David ha acumulado sobre Dios todos los nombres dulces que puede imaginar (vers. 2), como verdadero santo cree que nunca puede hablar bastante bien de Dios, o demasiado mal de sí mismo, y entonces empieza su narración. 1. De sus peligros (vers. 4). 2. De su retiro, y esto era la oración sincera a Dios (vers. 6). La madre sigue atareada en tanto que el niño gimotea, pero cuando chilla más alto -el grito exacerba cada nervio y cada vena, entonces suelta lo que está haciendo y atiende su deseo. En tanto que nuestras oraciones son sólo suspiros, nuestro Dios puede seguir esperando; pero cuando caemos, entonces: «Ahora me levantaré, dice el Señor.» 3. De su rescate (vers. 7-20). 4. De la razón de estos tratos misericordiosos de Dios con él (vers. 20, etc.). Richard Steele, Discurso sencillo sobre la justicia

Vers. 1. Te amo, oh Jehová. Te amaré de todo corazón, con mis entrañas. Nuestro Dios trino merece el amor más férvido de nuestros corazones. C. H. S.

Vers. 1, 2. Dios se ha entregado, por así decirlo, a sus creyentes. Es Dios mismo que es la salvación y la porción de su pueblo. La fe se basa principalmente en Dios mismo; El será mi salvación, si le tengo, y esto ya es salvación bastante; Él es mi vida, mi consuelo, mis riquezas, mi honor, mi todo.

David se complacía más en que Dios fuera su fortaleza que en que le diera a él fortaleza; en que Dios fuera su liberador que en ser liberado; en que Dios fuera su escudo, su cuerno, su torre alta, que en recibir el efecto de todos ellos. Lo que le complacía de veras a David y complace a todos los santos es que Dios sea su salvación, sea temporal o eterna, más que el hecho de que los salve: los santos miran más a Dios que lo que es de Dios. Joseph Caryl
Vers. 2. Jehová, roca mía y castillo mío. Habitando en los peñascos y fortalezas montañosas naturales de Judea, David había escapado de la malicia de Saúl, y aquí compara a su Dios con estos escondederos y refugios.

Mi fortaleza. Esta palabra es realmente «mi roca», en el sentido de fuerza y fijeza; mi confianza y apoyo seguro, inmutable, eterno. Así la palabra «roca» ocurre dos veces, pero no es tautología, porque la primera vez es una roca para resguardarse, y aquí una roca para firmeza e inmutabilidad.

Mi escudo, que desvía los golpes del enemigo, me protege de las flechas o la espada.

Aquí hay muchas palabras, pero ninguna de más; podríamos examinarlas una a una si dispusiéramos de tiempo, pero resumiéndolas en un conjunto, podemos llegar a la conclusión de Calvino de que David aquí arma al fiel de la cabeza a los pies.

Vers. 4. Torrentes de perversidad me atemorizaron. En la noche del lamentable accidente que tuvo lugar en el «Surrey Music Hall», las olas de Belial quedaron sueltas y los comentarios subsiguientes de gran parte de la Prensa fueron en extremo maliciosos y malintencionados; nuestra alma temía al ver que estábamos rodeados de olas de muerte y blasfemias crueles. Pero ¡qué misericordia hubo en todo ello, y qué dulce miel de bondad fue extraída por nuestro Señor de este león de aflicción! C. H. S.

No hay metáfora que usen con más frecuencia los sagrados poetas que la que representa las espantosas e inesperadas calamidades que resultan de las aguas avasalladoras. La imagen parece haber sido especialmente familiar entre los hebreos, puesto que se derivaba del hábito peculiar de la naturaleza de su propio país. Tenían continuamente delante de los ojos el río Jordán, que cada año rebasa sus riberas. Robert Lowth

Vers. 5. Ligaduras del Seol me rodearon. Un cordón de demonios acosaba al hombre de Dios acorralado; parecía que toda vía de escape estaba cerrada. Satán sabe cómo bloquear nuestras costas con los barcos de guerra de la aflicción, pero, bendito sea el Señor, el puerto de la oración está todavía abierto, y la gracia puede atravesar el bloqueo, llevando mensajes de la tierra al cielo y bendiciones en su retorno del cielo a la tierra.

Según las cuatro metáforas que emplea, estaba amarrado como un malhechor para ser ejecutado; abrumado como un marinero náufrago; rodeado y batido como un ciervo cazado; y capturado en una red como un pájaro tembloroso. ¡Cuánto terror y aflicción pueden caer sobre una cabeza pobre e indefensa! C. H. S.

Me tendieron lazos de muerte. Estos lazos, o trampas, estaban tendidos delante de mí.

Vers. 6. En mi angustia. Si escuchas el arpa de David, vas a oír muchos cánticos tristes, endechas, así como villancicos y cantares; y la pluma del Espíritu Santo ha trabajado más en describir las aflicciones de Job que las alegrías de Salomón. Vemos en bordados y tapices, que es más agradable tener un patrón alegre sobre un fondo triste y solemne que cuando la cosa es al revés; juzga, pues, de los placeres del corazón por los placeres del ojo. Ciertamente, la virtud es como los olores preciosos, son más fragantes cuando son exprimidos; porque la prosperidad manifiesta el vicio, pero la adversidad manifiesta mejor la virtud. Francis Bacon

Vers. 6, 7. La oración de un solo santo va seguida a veces de efectos maravillosos; ¿qué va a resultar, pues, de la legión atronadora de plegarias de gran número de almas suplicantes? La reina de Escocia decía que temía más a las oraciones de Knox que a un ejército de diez mil hombres. John Flavel

Vers. 7. La tierra fue sacudida y tembló. Observa cómo la cosa más sólida e inconmovible nota la fuerza de la súplica. La oración ha sacudido casas, abierto puertas de cárceles y hecho temblar a los corazones más aguerridos. La oración hace sonar la campana de llamada, y el amo de la casa se levanta para prestar ayuda, sacudiendo todas las cosas bajo sus pisadas.

Vers. 8. Humo subió de su nariz. Un método violento oriental de expresar gran furor. Como el aliento de las narices es calentado por la emoción fuerte, la figura retrata al Liberador todopoderoso proyectando humo en el calor de su furor y en el ímpetu de su celo.
Y de su boca fuego consumidor. Este fuego no era temporal, sino que era permanente. C. H. S.

Vers. 8-19. Como el hombre hace más caso del cielo cuando siente sus iras que cuando siente sus bendiciones, y considera más a Dios cuando desciende a la tierra en la tormenta que cuando lo hace en el arco iris, David describe la bienaventurada condescendencia de Dios con la figura de una tempestad. Augustus F. Tholuck

Vers. 10. Cuando Dios viene a castigar a sus enemigos y a rescatar a su pueblo, no hay nada que más haya sorprendido a sus amigos o enemigos que la admirable rapidez con que se mueve y actúa: Vuela sobre las alas del viento. William S. Plumer

Vers. 11. Espesos nubarrones. Bienaventuradas las tinieblas que velan a Dios; aunque no podemos verle, es muy dulce saber que está obrando en secreto para mi bien eterno. Incluso los necios pueden creer que Dios se halla allí cuando hace el sol y la calma, pero la fe es sabia, y le discierne en las tinieblas y en la tormenta amenazadora.

Vers. 13. Tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz. ¿Cómo podrán los hombres resistir su voz el último día, cuando tenga lugar la proclamación de su condenación, si hoy están atemorizados y temblando al oírla de lejos cuando murmura? En todo este terror David halló tema para un cántico, y de esta manera cada creyente halla incluso en los terrores de Dios un tema para un cántico santo.

Granizo y centellas de fuego. Horne hace notar que «cada tempestad debería recordarnos la exhibición de poder y venganza que al final del mundo va a acompañar a la resurrección general».

Vers. 18. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. ¡Qué bendición este «mas», que corta el nudo gordiano y mata a la hidra de cien cabezas! No hay temor de no ser liberados cuando dependemos de Jehová. C. H. S.

Cuando Enrique VIII hubo hablado y escrito acerbamente contra Lutero, dijo éste: «Decid a los Enriques, a los obispos, a los turcos y al mismísimo diablo, que hagan lo que quieran, que nosotros somos los hijos del reino, adoradores del Dios verdadero, a quien ellos, y otros como ellos, escupieron y crucificaron.» Charles Bradbury

Vers. 19. Me sacó a lugar espacioso. El Señor no deja su obra a medias, porque habiendo derrotado al enemigo saca al cautivo y le da libertad.

Me libró, porque me amaba. Por qué ha de deleitarse el Señor en nosotros, es una pregunta a la que no podemos contestar. Creyente, siéntate y absorbe interiormente esta cláusula instructiva que tienes delante, y aprende a ver el amor sin causa de Dios como la causa de todas las bondades de que participamos. C. H. S.

Vers. 20. Jehová me retribuye conforme a mi justicia. Viendo este Salmo como profético del Mesías, estas pretensiones tan notables a la justicia se pueden entender fácilmente, porque sus vestidos eran blancos como la nieve; pero considerándolas como el lenguaje de David, han dejado perplejos a muchos. Las tribulaciones iniciales de David tuvieron lugar a causa de la malicia del envidioso Saúl, el cual, sin duda, le perseguía, pero daba pretextos y acusaciones, que echaba sobre el carácter del «hombre según el propio corazón de Dios». David declara que estas acusaciones son falsas por completo, y afirma que posee una justicia dada por la gracia, que el Señor le ha concedido en su gracia, y con ello desafía a todos sus calumniadores. Ante Dios, el hombre, según el propio corazón de Dios, era un humilde pecador, pero ante sus calumniadores podía hablar de la limpieza de sus manos y la justicia de su vida sin ruborizarse. No está en oposición a la doctrina de la salvación por la gracia, ni es una evidencia de espíritu farisaico, el que un hombre bajo la gracia, habiendo sido calumniado, sostenga resueltamente su integridad y defienda con vigor su carácter.

Vers. 21. Hay aquí un «he», y un «no he» y los dos vienen a unirse en una vida verdaderamente santificada; la gracia que constriñe y restringe debe tener su parte en ello. C. H. S.

No me aparté impíamente de mi Dios. El hombre de corazón falso en el mundo no mira sólo a Dios, sino a algo más junto con Dios; aunque Herodes tenía en consideración a Juan, consideraba más a Herodías; y el joven del evangelio viene a Cristo, pero está pensando en sus posesiones; y Judas siguió a Cristo, pero tiene la mirada en la bolsa; esto es apartarse impíamente de Jehová. William Strong

Vers. 23. Fui fiel para con él, y me he guardado de mi maldad. El genio impulsivo de David podría haberle llevado a matar a Saúl cuando le tuvo en su poder, pero la gracia le capacitó para mantener las manos limpias de la sangre de su enemigo. C. H. S.

Tal como en la colmena tiene que haber una reina, así también en el corazón ha de haber un pecado dominante; hay un pecado que no sólo está más cerca del hombre que el vestido que lleva, pero que le es agradable a los ojos. El diablo puede dominar a un hombre de modo tan firme por medio de este eslabón como por medio de toda una cadena de vicios. El cazador de pájaros tiene al pájaro bien sujeto con sólo que agarre una de sus alas. Un cristiano recto echa mano del cuchillo sacrificador de la mortificación y atraviesa con él su pecado predilecto. Thomas Watson

Vers. 24. Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos delante de su vista. Dios primero nos da la santidad y luego nos recompensa por ella. Al premiado se le concede la flor del concurso, pero el hortelano la ha cultivado; el niño gana el premio en la escuela, pero el honor real de su enseñanza se halla en el maestro, aunque en vez de recibirlo es el que da el premio. C. H. S.

Vers. 24-27. Así como el sol es muy agradable y sano para los ojos sanos y sin enfermedades, aunque para los mismos ojos, cuando son débiles, enfermos, doloridos, es muy pernicioso y penoso, por más que el sol sea siempre el mismo en uno y otro caso, lo mismo Dios, que se ha mostrado benigno y generoso con los que son tiernos y buenos con los santos, es misericordioso para con los que muestran misericordia. Pero, con respecto a estos mismos hombres, cuando caen en la maldad y su comportamiento es cruel, el Señor se muestra lleno de ira y furor, y, con todo, es un mismo Dios inmutable desde el siglo y para el siglo. Robert Cawdray

Vers. 25. Con el misericordioso te mostrarás misericordioso. «Noé era un varón justo y perfecto en su generación,, y Noé anduvo con Dios. Y Noé halló gracia a los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé; Noé engendró tres hijos.» Noé, Noé, Noé, me gusta el sonido de este tu nombre; y todos vuestros nombres son preciosos para Dios, por más que sean aborrecidos por los hombres, si el nombre de Dios os es querido y dulce.

Para un hipócrita hay «muchos dioses y muchos señores», y ha de tener un corazón para cada uno de ellos; pero para el justo sólo hay uno, Dios el Padre, y un Señor Jesucristo, y un corazón sirve a los dos. El que pone su corazón sobre las criaturas, ha de disponer su corazón sobre cada una de ellas, y al hacerlo lo divide y lo destruye (Oseas 10:2). Los beneficios mundanos llaman a la puerta, ha de tener un corazón para ellos; los placeres carnales se presentan, ha de tener un corazón para ellos; los atractivos pecaminosos se presentan, ha de tener un corazón para ellos. El justo ha hecho su elección, que es Dios, y con ello le basta. Richard Steele

Vers. 28. Tú encenderás mi lámpara. Las lámparas encendidas por Dios el diablo no las puede apagar.

Vers. 29. Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios saltaré muros. Estas hazañas han sido ya realizadas, pues hemos pasado de un tirón huestes de dificultades, y hemos escalado cosas imposibles de un salto. Los guerreros de Dios pueden esperar que tendrán que pasar por toda forma de lucha, y mediante el poder de la fe han de decidir comportarse como hombres de veras.

Vers. 31. ¿Quién es Dios sino sólo Jehová? El Dios de David crea, sostiene, prevé y rige. ¿Hay otros que puedan hacerlo? ¿Quién sino El es perfecto en cada atributo y glorioso en cada acto? C. H. S.

Aquí ocurre por primera vez en los Salmos el nombre Eloah, traducido como Dios. Ocurre más de cincuenta veces en las Escrituras, si pero sólo cuatro veces en los Salmos. Es el singular de Elohim. Muchos han supuesto que este nombre se refiere especialmente a Dios como objeto de adoración religiosa. Esta idea puede muy bien ser prominente en este lugar. William S. Plumer

Vers. 33. Quien hace mis pies como de ciervas, y en las alturas me sostiene en pie. Persiguiendo a sus enemigos el guerrero había sido rápido en sus pies como una cierva joven, pero, en vez de gozarse en la ligereza de los pies de un hombre, adscribe la virtud a la rapidez del mismo Señor.

Vers. 34. Quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce. Estos arcos eran muy difíciles de doblar con la fuerza de los brazos; el arquero requería la ayuda del pie; era una gran hazaña, pues, el tener fuerza para doblar un arco.

Jesús no sólo destruye las sugerencias de Satanás, sino que desmenuza los argumentos del mismo por medio del uso de las Santas Escrituras contra él; por los mismos medios podemos conseguir el triunfo, rompiendo el arco y partiendo la lanza con el golpe de la verdad revelada. Probablemente David tenía una naturaleza muy vigorosa y forzuda; pero aún es más probable que, como Sansón, estuviera revestido a veces de una fuerza descomunal; en todo caso, adscribe el honor de sus hazañas enteramente a su Dios. No intentemos robar al Señor lo que se merece, sino démosle fielmente la gloria debida a su nombre.

Vers. 35. Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó. Por encima de todo hemos de tomar el escudo de la fe, porque nada más puede apagar los dardos encendidos de Satanás.

Tu benignidad me ha engrandecido. Otros traducen «Tu condescendencia». En un sentido Dios se empequeñece al acercarse a nosotros, como si ejerciera humildad. Es Dios, haciéndose pequeño, que es la causa de que nosotros seamos engrandecidos. Somos tan poco, que si Dios se manifestara en su grandeza sin condescendencia, seríamos aplastados sin remisión; pero Dios, que se inclina para mirar los cielos y los ángeles, mira a los humildes y contritos y los engrandece.

Vers. 36. Ensanchaste el camino debajo de mis pasos. Es una gran misericordia el ser llevados a la libertad y ensanchamiento cristianos, pero es un mayor favor todavía el ser capacitados a andar dignamente en esta libertad, sin que nuestros pies resbalen. C. H. S.

Vers. 37, 38.
Oh, he visto el día
En que con una sola palabra
Dios me ayudó a decir:
«Mi confianza está en el
Mi alma ha hecho callar a miles de enemigos,
Sin temer a cuantos puedan oponérseme.
—William Cower

Vers. 39, 40. Es imposible excederse en el cumplimiento del deber de adscribir todas nuestras victorias al Dios de nuestra salvación.

Vers. 41. Clamaron, y no hubo quien salvase; aun a Jehová, pero no los oyó. La oración es un arma tan notable que incluso los malvados pueden atreverse a usarla en momentos de desesperación. Los malos han apelado a Dios en contra de sus propios siervos, pero es en vano. Hay oraciones a Dios que no son mejores que blasfemias, que no producen respuesta agradable, sino que provocan al Señor a una mayor ira. C. H. S.

Se cuenta de Antioco que juró en su última enfermedad que «se haría él mismo un judío, y que iría por todo el mundo habitado y declararía el poder de Dios.» Pero, sigue el historiador: «A pesar de todo esto, sus dolores no cesaron, porque el justo juicio de Dios había caído sobre él.» John Lorinus Y Remigius, citado por J. M. Neale

Vers. 42. Y los molí como polvo delante del viento; los desmenucé como lodo de las calles.
El infierno y los pecados resisten mi curso,
Pero uno y otros son enemigos vencidos.
Jesús los clavó en la cruz, y luego
Resucitó y entona el himno triunfal.
—C. H. S.

El echar a uno, pues, como si fuera lodo de la calle, es una imagen muy fuerte de desprecio. John Kitto

Vers. 43. Me has librado de las contiendas del pueblo; me has hecho cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me sirve. Sin duda hay mucho más de Jesús que de David aquí.

Vers. 44. En cuanto me oyen, me obedecen; los hijos de los extranjeros se sometieron a mí. «El amor a primera vista» no es raro cuando Jesús es el que corteja. Jesús puede escribir el mensaje de César sin que sea jactancia; su evangelio, en algunos casos, tan pronto es oído es creído. ¡Qué estímulo para esparcir la doctrina de la cruz!

Vers. 45. Los extranjeros palidecieron y salieron temblando de sus encierros. Los que son extraños para Jesús son extraños a toda felicidad duradera; los que se apartan temblando son los que rehúsan beber del río de la vida. C. H. S.

Ellos temerán por causa de sus lugares de encierro. Un erudito judío lo interpreta de la siguiente manera: «Ellos temerán las prisiones en las cuales yo los encerraré y los tendré confinados.» John Brown

Vers. 46. El Señor vive. Nosotros no servimos a ningún Dios inanimado, imaginario o moribundo, sino al único que tiene inmortalidad. Como leales Súbditos de este rey exclamamos: «Jehová vive. Vive el Rey de reyes». C. H. S.

¿No ves a los herederos jóvenes de grandes haciendas que gastan el dinero en abundancia, pues no tienen ninguna escasez? ¿Por qué tú, pues, siendo hijo del Dios del cielo, tienes que ir vestido de harapos como si no valieras un ochavo?

Una mujer verdaderamente piadosa, habiendo enterrado a su hijo, y sentada sola en medio de la tristeza, consiguió aliviar su corazón con la expresión «Dios vive»; y después de haberse despedido de otro hijo, todavía insistió: «Los consuelos mueren, pero Dios vive». Al fin murió su querido esposo, y se sentó abatida y abrumada por el dolor. Tenía un niño pequeño todavía, el cual, habiendo observado lo que ella había dicho antes, para consolarla se le acercó y le dijo: «¿Ha muerto Dios, madre? ¿Ha muerto Dios?» Esto le llegó al corazón, y con la bendición de Dios recobró la antigua confianza en su Dios, que es un Dios vivo. Así, oh cristianos, es necesario que salgáis de vuestro desánimo y animéis vuestros espíritus como hizo David. Oliver Heywood en Misericordias firmes a David

Enaltecido sea el Dios de mi salvación. Deberíamos proclamar la historia del pacto y de la cruz, de la elección del Padre, de la redención del Hijo y de la regeneración del Espíritu.

Vers. 47. El Dios que venga mis agravios, y somete pueblos debajo de mí El que perezcan los pecadores es en sí una consideración penosa, pero el que la ley del Señor sea vengada sobre los que la quebrantan es para la mente piadosa un tema de agradecimiento. C. H. S.

Es Dios. «Sire, esto no es nada más que la mano de Dios; y a Él sólo pertenece la gloria, que nadie ha de compartir con Él. El general te ha servido con toda fidelidad y honor; y el mejor elogio que puedo hacer de él es que me atrevo a decir que lo atribuye todo a Dios, y antes perecería que atribuírselo a él mismo.» Escrito al Speaker del Parlamento, después de la batalla de Naseby, por Oliver Cromwell

Ver. 49. Por tanto yo te confesaré entre Zas naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre. Al luchar con los demás, David los venció; pero al cantar y deleitarse, se venció a sí mismo. Thomas Playfbre

COMENTARIO SALMO 17

COMENTARIO SALMO 17

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Título y tema: «Una oración de David». David no habría sido un hombre según el propio corazón de Dios de no haber sido un hombre de oración. Era un maestro en el arte sagrado de la súplica. Recurrió a la oración en todo tiempo de necesidad, como el piloto se apresura al puerto bajo la presión de la tempestad. Tenemos aquí un cántico doliente. «Una apelación al cielo» por las persecuciones en la tierra. C. H. S.

Aunque los otros Salmos contienen varias oraciones mezcladas con otras cosas, ésta es una súplica en todo su curso. El Venerable Beda

Divisiones: No hay líneas de separación clara en sus partes; pero preferimos la división adoptada por este gran comentarista antiguo, David Dickson. En los versículos 1-4 David anhela justicia en la pugna entre él y sus opresores. En los versículos 5 y 6 requiere la gracia del Señor para poder obrar rectamente mientras dura su prueba. Desde el versículo 7 al 12 busca protección de sus enemigos, a quienes describe gráficamente; y en los versículos 13 y 14 suplica que ellos queden decepcionados, terminando el conjunto en una confianza sosegada de que todo acabará bien al final. C. H. S.

Vers. 1. Oye, oh Jehová, una causa justa. El que tiene la peor causa hace más ruido; por ello el alma oprimida teme que su voz sea ahogada, y por tanto suplica en este versículo que se le oiga no menos de tres veces. Es más de temer que nosotros no oigamos al Señor que no que el Señor no nos oiga a nosotros. C. H. S.

Está atento a mi clamor. Un grito real, amargo, sincero, puede casi fundir una roca; no hay temor de que no sea atendido por nuestro Padre celestial. Si nuestra oración, como el grito del niño, es más natural que inteligente, y más sincera que elegante, no por ello será menos elocuente para Dios. Hay un gran poder en el grito del niño para prevalecer en el corazón del padre. C. H. S.

Escucha mi oración. La duplicación usada aquí no es ni superstición ni tautología, sino que es un golpe repetido del martillo que da en el mismo clavo, para afirmarlo de modo más efectivo, o el importuno aldabonazo del mendigo a la puerta, que no quiere que se le niegue la limosna. C. H. S.

Esta petición repetida tres veces indica un gran poder de sentimiento y muchas lágrimas; porque la astucia de los impíos, en verdad, aflige al hombre espiritual más que su poder y violencia, pues podemos darnos cuenta de la violencia y la fuerza aplicadas abiertamente, y cuando vemos el peligro, podemos resguardamos de alguna forma contra él. Martin Lutero

Hecha de labios sin engaño. El que quiere engañar y halagar es mejor que emplee su astucia con un necio como él mismo, porque el engañar al Dios omnipotente es tan imposible como recoger la luna en una red o entrampar al sol. El que quiera engañar a Dios se engaña a si mismo burdamente. Nuestra sinceridad en la oración no tiene mérito en si, como no la tiene la sinceridad del mendigo en la calle; pero al mismo tiempo el Señor la considera, por medio de Jesús, y no rehusará prestar su oído a uno que suplica de modo sincero y ferviente. C. H. S.

Hay lo que podemos llamar «labios fingidos»; una contradicción entre el corazón y la lengua, un clamor en la voz y una mofa en el alma. Stephen Charnock

Se puede observar que el águila sube más arriba en el aire, no con la intención de volar al cielo, sino para conseguir mejor su presa; y así es que muchos se extienden en aparente devoción, elevando sus ojos al cielo; pero lo hacen sólo para realizar de modo más fácil, seguro y con aplauso sus designios malvados y perversos en la tierra; son Catones por fuera pero Nerones por dentro; escúchalos; nadie habla mejor; sondéalos y ponlos a prueba, ninguno es peor; tienen la voz de Jacob pero las manos de Esaú; profesan ser santos, pero en la práctica son satanases; pronuncian oraciones largas, pero lo que piden es breve; son como algunos productos del boticario, títulos excelentes, pero dentro veneno mortal; santidad falsa es su capa para toda clase de vilezas. Peter Bales en Spencer: Cosas nuevas y viejas

Vers. 2. De tu presencia proceda mi vindicación. Con Jesús como nuestra justicia completa y gloriosa no tenemos que temer aunque el día del juicio comience al instante y el infierno abra su boca a nuestros pies, sino que podemos probar con gozo la verdad en que confía el escritor del himno:

De pie me sostendré aquel gran día;
Pues ¿quién pondrá nada a mi cargo?
Por la sangre de Cristo he sido absuelto,
Del oprobio y maldición del pecado.
—C. H. S.

Vers. 3, 4, 5. Allí donde hay verdadera gracia, hay aborrecimiento de todo pecado. Stephen Charnock

Vers. 3. Tú has probado mi corazón, me has inspeccionado de noche, me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste. Sin duda el Salmista quiere decir nada hipócrita o inicuo en el sentido en que sus calumniadores le acusaban; porque si el Señor pone a prueba al mejor de su pueblo en el crisol, la escoria haría su aparición terrible, y requeriría que la penitencia abriera sus compuertas. Los refinadores pronto descubren la presencia de otro metal, y cuando el Jefe de los refinadores, al final, nos diga que no ha hallado nada, será un momento glorioso verdaderamente. «Están sin falta alguna delante del trono de Dios.» Incluso aquí, vistos en la Cabeza del pacto por lo menos, el Señor no ve pecado en Jacob ni perversidad en Israel; incluso la mirada escrutadora del Omnisciente no puede ver falta donde el gran Sustituto lo cubre todo con su hermosura y perfección.

He resuelto que mi boca no ha de propasarse. El número de enfermedades de la lengua es tan numeroso como el resto de las del hombre puestas juntas, y son más inveteradas. Se necesita más que resolución para mantener a este ágil ofensor dentro de sus propios límites. El domar leones y el encantar serpientes no se pueden considerar tan difíciles, porque a la lengua nadie la puede domar.

David deseaba, en todos sentidos, afinar sus labios a la música dulce y sencilla de la verdad Sin embargo, David fue calumniado, como para mostrarnos que la inocencia más pura puede ser enlodada por la malicia. No hay sol sin sombra, ni fruto maduro al que no picoteen los pájaros. C. H. S.

Vers. 4. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos. He de adscribirlo a la buena Palabra de Dios; la consulto, y por medio de ella me mantengo aparte de los métodos turbios de otros que no hacen uso de la Palabra como defensa, los cuales son arrastrados por Satanás el destructor. ¿Podemos ir contra el pecado y contra Satán con un arma mejor que la que Cristo usó para vencer al tentador? Cristo podía, con un rayo disparado desde su divinidad (si El hubiera querido hacerlo), dejarle postrado a sus pies, como hizo después con los que fueron a atacarle; pero prefirió poner a un lado la majestad de su divinidad y permitir a Satán que se le acercara, para poder confundirlo con la Palabra, y de este modo darle prueba de lo que es la espada de sus santos, que El había de dejarles para su defensa contra el mismo enemigo. William Gurnall
«Os escribo a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes.» ¿Dónde se halla su fuerza? «Y la Palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno» (1ª Juan 2:14). Thomas Manton

Vers. 5. Platón dijo a uno de sus discípulos: «Cuando los hombres hablan mal de ti, vive de modo que nadie les crea.»
Sustenta mis pasos —como el cochero tira de la rienda de su caballo al ir cuesta abajo. Tenemos toda clase de pasos, rápido y lento, y el camino nunca sigue mucho tiempo igual, pero sosteniendo Dios nuestros pasos no puede haber fallo por causa del camino o de nuestro paso.

En tus caminos. No podemos guardarnos del mal sin seguir obrando el bien.

Para que mis pies no resbalen. Sí, el camino es bueno, pero nuestros pies son malos, y por tanto resbalan, incluso en la carretera real. Uno puede tropezar tanto sobre una ordenanza como sobre una tentación. C. H. S.

La oración de Beza, que debe ser nuestra, era: «Señor perfecciona lo que has empezado en mi, para que no sufra naufragio cuando ya estoy para llegar al puerto.» Thomas Watson

Vers. 6. Yo te he invocado, por cuanto tú me oyes, oh Dios. Dios no sólo oirá nuestro clamor, sino que también nos oirá antes que clamemos, y nos ayudará. T. Playfere

Te he invocado antes; por tanto, Señor, escúchame ahora. Los comerciantes están dispuestos a favorecer a los que han sido parroquianos suyos desde hace tiempo. Matthew Henry

Vers. 8. Guárdame como a la niña de tus ojos. El sabio Creador ha colocado el ojo en una posición muy protegida; se halla rodeado por huesos salientes, como Jerusalén está rodeada de montañas. Además, su gran Autor lo ha rodeado de varias túnicas interiores, así como del seto de las cejas, el telón de los párpados, el vallado de las pestañas; y, además de esto, ha imbuido en cada hombre la idea de un valor tan alto para sus ojos, y una respuesta tan rápida ante la aprensión del peligro, que ningún miembro del cuerpo está mejor protegido que el órgano de la vista. C. H. S.

¿No te parece que es una obra de la Providencia el que, considerando la debilidad del ojo, El lo haya protegido con párpados como puertas, que siempre que hay ocasión para usarlos se abren y de nuevo se cierran durante el sueño7 Y para que no sufran lesión por los vientos, ha puesto las pestañas como un cedazo, y sobre los ojos ha dispuesto las cejas como cubierta, para que el sudor de la cabeza no los alcance. Sócrates en Jenofonte.

Vers. 9. De la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida. Los enemigos del alma del creyente son enemigos mortales de modo claro, porque los que hacen guerra contra nuestra fe tienen por objetivo la misma vida de nuestra vida. Los pecados mortales son enemigos mortales, y ¿qué pecado hay que no lleve la muerte en sus entrañas?
Vers. 10. Envueltos están con su grosura. La lascivia y la glotonería engendran grosura vana en el corazón, que cierra sus puertas contra toda emoción compasiva y todo juicio razonable. El viejo proverbio dice: «A vientres repletos, cráneos vacíos», y aún es más cierto que hacen, con frecuencia, corazones vacíos.

Con su boca hablan arrogantemente. El que se adora a si mismo no dispondrá su corazón para adorar al Señor. Lleno de placer egoísta en su corazón, el infiel llena su boca de expresiones jactanciosas y arrogantes. La prosperidad y la vanidad con frecuencia se alojan juntas. ¡Ay del buey cebado cuando brama a su amo; su fin está muy cercano! C. H. S.

Vers. 11. Han cercado ahora nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra Es una alusión, creo yo, a los cazadores, que hurgan el suelo para hallar las huellas de la liebre cuando los sabuesos no encuentran su rastro por el olfato. Joseph Caryl

Vers. 13. Libra mi alma de los malos con tu espada. El diablo y sus esbirros pueden ser usados como instrumentos por Dios; por tanto, «los malos» son llamados su «espada». El diablo y todo su grupo son como necios para Dios; es más, su sabiduría es necedad.
William Gurnall

Vers. 14. De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida. Lutero siempre tenía miedo de obtener su porción aquí, y por ello, con frecuencia, repartía grandes cantidades de dinero que le habían ofrecido. No podemos tener la tierra y el cielo a la vez como nuestra porción; los sabios escogen lo que va a durar más. C. H. S.

Dios da a los malos su porción aquí para enseñarles lo poco de bueno que hay en todas estas cosas, y mostrar al mundo el escaso valor de todas las cosas que existen aquí en la tierra.

Ciertamente, si fueran muy buenas no las tendrían; se dice que no hay gran valor en la fuerza del cuerpo, porque un buey tiene más que tú; se dice que no hay gran valor en la agilidad del cuerpo, porque un perro tiene más que tú; se dice que no hay gran valor en vestidos lujosos, porque un pavo real los tiene mejores que tú; se dice que no hay gran valor en el oro y en la plata, porque los indios, que no conocen a Dios, tienen más que tú; y si estas cosas tuvieran gran valor en si mismas, ciertamente Dios nunca las concedería a los malvados.

En cuanto a las cosas externas, el Señor no tiene inconveniente en que vayan a parar a manos no santas; pero cuando se trata de las misericordias escogidas en Cristo, hace una distinción. ¡Oh, esto es fruto precioso! Un herrero que trabaja sobre hierro, con sus golpes levanta infinidad de chispas, y no le preocupa; pero un orfebre que trabaja con oro, preserva cada partícula de polvo del mismo; un lapidario que trabaja con piedras preciosas, se asegura de que sean bien preservadas; un carpintero corta acá y acullá, y tira los pedazos.

Así que estas cosas, virutas y aserrín, es lo que Dios da como porción a los malos. Jeremiah Burroughs

La tierra y los productos de la misma, Dios los distribuye sin hacer acepción de personas, incluso a los que son sus hijos sólo por la creación, no por la adopción. Miles Smith


Hay aún otra cosa que se puede observar, mucho más monstruosa, en esta criatura el hombre: que aunque está dotado de razón y consejo, y sabe que esta vida es como una sombra, un sueño, un cuento, una vela de la noche, hum9, tamo que el viento esparce, una burbuja de agua y cosas pasajeras, y que la vida venidera no tendrá fin, sin embargo centra su mente cuidadosamente en la vida presente, que hoy es y mañana no es; pero en la vida que es perdurable, ni tan sólo piensa. Si esto no es ser un monstruo, no sé a qué puede llamarse monstruoso. Thomas Tymme

Lo que los malos poseen en este mundo es todo lo que esperan; ¿por qué regatearles costales llenos o títulos rimbombantes? Esta es toda su porción; reciben ahora sus cosas buenas.

En tanto que tú, oh cristiano, que no posees nada, eres el heredero del cielo, coheredero con Jesucristo, el cual es el heredero de todas las cosas, y tiene una cantidad infinita de riquezas atesoradas para ti; tan grande e infinita, que todas las estrellas del cielo son pocas para igualar su número; no tienes razón de quejarte de que te quedas corto; porque todo lo que tiene Dios es tuyo, sea prosperidad o adversidad, vida o muerte, todo es tuyo. Lo que Dios da es para tu bienestar, lo que te niega o te quita es para probarte; es con miras al aumento de estas gracias, que son mucho más valiosas que todos los goces temporales. Si al ver a los malvados e impíos flotando en la riqueza y el bienestar te sientes forzado a luchar contra los inconvenientes y las dificultades de tu escasez, has aprendido un santo desprecio y desdén al mundo, créeme, y Dios te ha dado más que si te hubiera dado el mismo mundo. Ezekiel Hopkins

Un amo o señor paga a su siervo su sueldo actual, en tanto que reduce la asignación a su hijo cuando es menor de edad, para que pueda aprender a depender de su padre para su herencia.

Sin duda, dicen muchos, si Dios no me amara no me daría esta porción en el mundo. No te engañes en una cuestión de tanta importancia. Lo mismo puedes decir que Dios amaba a Judas porque llevaba la bolsa, o a Dives porque comía manjares delicados, y ahora está gimiendo en el infierno. John Frost

Y cuyo vientre está lleno de bienes que tú les reservas. Un hombre generoso no niega los huesos a sus perros; y nuestro Dios generoso da incluso a sus enemigos bastante con qué saciarse, si no fueran tan poco razonables que nunca están contentos. El oro y la plata que están encerrados en las entrañas oscuras de la tierra son concedidos a los malos generosamente, y por ello se regodean en toda clase de deleites carnales. C. H. S.

Los malos pueden tener la tierra y su plenitud, la tierra y todo lo que es terrenal; sus vientres son llenados por Dios mismo con bienes que Dios les reserva. Joseph CARRIL
Los corazones de los santos están sólo llenos de «maná escondido», pero los vientres de los malos con frecuencia están llenos de tesoro escondido; esto es, con las golosinas y grosuras que suelen estar escondidas y brotan de las entrañas de la tierra. Joseph CARRIL

Sacian a sus hijos. La significación es evidente, que tienen bastante para ellos y para sus hijos. Albert Barnes

Vers. 15. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; al despertar, me saciaré de tu semblante. Los hombres buenos tienen aquí abajo vistas de la gloria, para calmar su hambre sagrada, pero el pleno banquete les aguarda en los cielos. Frente a esta plenitud de deleite profundo, inefable, eterno, los goces de los mundanos son como la luciérnaga comparada con el sol, o un cubo de agua con el océano. C. H. S.

Ahora se mantiene el andamio entre los hombres mucho después que el fresco ha empezado a ser pintado; y veremos descubrimientos asombrosos cuando Dios quite este andamio y revele lo hecho.

Tu retrato y el mío van siendo pintados, y Dios, con rasgos e influencias, está formándonos a su propio ideal. Una y otra vez lo que estás haciendo te forma a ti mismo; Dios está obrando para hacerte semejante a El. Y la declaración maravillosa es que cuando estés delante de Dios y veas lo que se ha hecho por ti, quedarás «satisfecho». ¡Oh palabra que has venido vagando solitaria y sin alojamiento desde que empezó el mundo, y las estrellas de la mañana cantan juntas con gozo! ¿Ha habido una criatura humana que pueda hallarse en esta vieja tierra, vestida de carne, y decir: «Estoy satisfecha»? Henry Ward Beecher en Verdades regias

Incluso bajo el peso y combinación de tantos males y aflicciones, David se comporta como quien no ha perdido la esperanza ni se siente abandonado; sí, compara su situación con la de ellos y, en este estado abatido de su curso, les desafía en cuanto a felicidad. William Spurstow

Cuando un conquistador romano había ido a la guerra y ganado grandes victorias, regresaba a Roma con sus soldados y entraba privadamente en su casa, y se solazaba en ella hasta el próximo día, en que debía salir de la ciudad, para volver a entrar públicamente en triunfo. Ahora, los santos, diríamos, entran privadamente en el cielo sin sus cuerpos; pero en el último día, cuando sus cuerpos despierten, van a entrar en sus carros triunfales. Me parece estar viendo esta gran procesión, en que Jesucristo, delante, con muchas coronas en su cabeza, con su cuerpo glorioso, resplandeciente e inmortal, dirige la marcha.

«Estaré satisfecho» en aquel glorioso día cuando todos los ángeles de Dios vendrán, a ver los triunfos de Jesús, y cuando su pueblo será victorioso con El. Sermones de Spurgeon

Cuando un hombre que tiene sed sea llevado a un océano de agua pura, y tenga bastante. Si hay bastante en Dios para satisfacer a los ángeles, entonces, sin duda, hay bastante para satisfacernos a nosotros. Hay goces renovados que brotan continuamente de su rostro; y son tan deseables ahora como dentro de millones de años para las almas glorificadas. Si hay tanto deleite en Dios cuando le vemos sólo por fe (1! Pedro 1:8), ¡cuál será el gozo de la visión cuando le veremos cara a cara! Si los santos hallan tanto deleite en Dios mientras están sufriendo, ¡oh, qué gozo y deleite no tendrán cuando estén coronados! ¿Quién puede comparar algo con la Divinidad? ¿Quién puede sopesar una pluma con una montaña de oro? Dios excede a todas las cosas de modo más infinito que el sol excede la luz de una vela. Thomas Watson

Dicen que los galos, cuando probaron por primera vez los vinos de Italia, se quedaron tan prendidos de su sabor y dulzura que, no contentándose con ir a buscarlos allí, decidieron conquistar la tierra que los producía. Así el alma sincera cree que no basta con recibir un poco ahora y luego otro poco de la gracia y consuelo del cielo, en un comercio a distancia con Dios en sus ordenanzas aquí abajo, sino que proyecta y medita una conquista de esta tierra santa y lugar bendito del cual proceden tales mercancías, para que pueda beber el vino de este reino. William Gurnall

Hay un triple significado en este versículo:

1. Los santos se deleitarán grandemente en el estado glorioso en que resucitarán. 2. Van a deleitarse grandemente en Jesús, en quien y por quien han sido traídas a la luz la resurrección y la inmortalidad. Y 3. Se deleitarán grandemente al contemplar la faz bienaventurada y reconciliada de Jehová el Padre, a quien los ojos de la carne no pueden ver. Benjamin Weiss

COMENTARIO SALMO 16

COMENTARIO SALMO 16

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos

Titulo: Mictam de David. Esto se entiende generalmente que significa el Salmo de oro. Ainsworth lo llama «Joya de David o cántico notable», el Salmo del secreto precioso.

No nos vemos limitados a intérpretes humanos para hallar la clave de este misterio de oro, porque habland9 por el Espíritu Santo, Pedro nos dice: «David habla con respecto a El» (Hechos 2:25). El apóstol Pablo, guiado por la misma inspiración infalible, cita este Salmo y testifica que David escribió del hombre a través del cual nos es predicado el perdón de los pecados (Hechos 13:35-38). El plan de los comentaristas ha sido, en general, aplicar el Salmo a David a los san-tos y al Señor Jesús, pero nos atrevemos a creer que en él «Cristo es todo», puesto que en los versículos noveno y décimo podemos ver «a Jesús solo», como los apóstoles en el monte. C. H. S.

Vers. 1. Guárdame, presérvame, como un cuerpo de guardias que rodean a su monarca, o como los pastores protegen sus rebaños. Uno de los grandes nombres de Dios es el de «Preservador de los hombres» (Job 7:20), y este oficio de gracia del Padre se ejerce hacia nuestro Mediador y Representante. Había sido prometido al Señor Jesús en palabras expresas que sería preservado (Isaías 49:7, 8). C. H. S.

Vers. 2. Oh alma mía, dijiste a Jehová; Tú eres mi Señor. En lo más íntimo de su corazón, el Señor Jesús mismo se inclinó para rendir servicio a su Padre celestial, y ante el trono de Jehová su alma ofreció lealtad al Señor en favor nuestro. C. H. S.

No hay, para mí bien fuera de Ti. Antigua traducción usada aquí: Mi bondad no se extiende a Ti. Aunque la obra de la vida y la agonía de la muerte del Hijo reflejaron resplandor sobre cada uno de los atributos de Dios, con todo, el Dios bienaventurado infinitamente no tenía necesidad de la obediencia y muerte de su Hijo; fue por nuestra causa que la obra de redención fue emprendida, y no por falta o necesidad en el Altísimo. ¡Con qué modestia estima aquí su propia bondad!

Creo que las palabras deberían entenderse respecto a lo que el Mesías hacía por los hombres. Mi bondad, tobhathi, «mi bien», no añade nada a tu Divinidad; Tú no provees este sacrificio asombroso para derivar excelencia de él; pero esta bondad se extiende a los santos -a todos los espíritus de los justos hechos perfectos, cuyos cuerpos están todavía en la tierra-; y a los excelentes, addirey, «los nobles o supereminentes», los que por la fe y paciencia heredan las promesas. Adam Clarke

¡Oh!, ¿qué puedo entregarte a Ti, mi Dios, por todos tus beneficios hacia mí? ¿Cómo te pagaré? ¡Ay!, no puedo hacer bien alguno porque mi bondad imperfecta no puede complacerte, pues eres perfecto y bueno esencialmente; el bien que haga no puede añadir a tu bien; mi maldad no puede perjudicarte. Yo recibo todo el bien de Ti, pero no puedo devolverte ninguno; por lo que te reconozco como muy rico, y yo como muy pobre; tú estás muy lejos de tener necesidad de mí. Richard Greenham
Vers. 2, 3. Mi bondad se extiende no a Ti, sino a los santos que están en la tierra. Algunos hijos no sacan nada de sus padres terrenales, como el hijo de Cicerón, que no se parecía en nada a su padre, excepto en el nombre; pero los hijos de Dios participan todos de la naturaleza de su Padre celestial. William Gurnall

Vers. 3. Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia. Estos santificados, aunque están todavía sobre la tierra, participan de los resultados de la obra mediadora, y por su bondad son hechos lo que son. El pueblo peculiar, celoso para buenas obras, y santificado para el servicio sagrado, está revestido de la justicia del Salvador y ha sido lavado en su sangre, y por ello recibe de la bondad atesorada en El; éstas son las personas que se benefician de la obra del Hombre Jesucristo; pero esta obra no añade nada a la naturaleza, atributos o felicidad de Dios, que es bienaventurado para siempre jamás.

Los creyentes pobres son receptores de Dios y tienen la garantía de la corona para recibir el producto de nuestra ofrenda en el nombre del Rey. Los santos que han partido, nosotros no los podemos bendecir; incluso la oración en favor de ellos no tiene valor alguno; pero, en tanto que están aquí, hemos de probar de modo práctico nuestro amor a ellos, como hizo nuestro Maestro, porqué ellos son los buenos y óptimos de la tierra. C. H. S.

Sabemos que el Nuevo Testamento brilla más que el Antiguo, tal como el sol brilla más que la luna. Si, pues, vivimos en una dispensación más gloriosa, debemos observar una conducta más gloriosa... excelente. Si el sol no diera más luz que una de las estrellas, no podríamos creer que fuera el regente del día; si no transmitiera más luz que una luciérnaga, pondrías en duda que fuera la fuente del calor elemental. Si Dios no hiciera más que la criatura, ¿dónde se hallaría su Divinidad? Si el hombre no hiciera más que el bruto, ¿dónde se hallaría su condición humana? Si un santo no fuera superior al pecador, ¿dónde se hallaría su santidad? William Secker

Ingo, un antiguo rey de los dravos, en una fiesta oficial relegó a sus nobles, que en aquel tiempo eran paganos, a que se sentaran en una sala inferior, y mandó que ciertos pobres cristianos fueran traídos a la cámara de presencia, para que se sentaran a su mesa, comieran y bebieran y se alegraran con él, por lo que muchos se asombraron, y él dijo que consideraba a los cristianos, aunque pobres, como el mayor ornamento de su mesa, y una compañía más digna que la de los mayores nobles no convertidos a la fe cristiana; porque éstos es posible que fueran echados al infierno, en tanto que los pobres serían su consuelo y compañeros príncipes en el cielo. Aunque vemos las estrellas algunas veces reflejadas en un charco, en el fondo de un pozo o en una charca hedionda, con todo, las estrellas están situadas en el cielo. Igualmente, aunque vemos a un hombre piadoso en condición pobre, miserable, baja, despreciada, considerando las cosas de este mundo, sin embargo está fijo en el cielo, en la región del cielo. «El cual nos ha levantado» -dice el apóstol- «y nos ha hecho sentar en lugares celestiales en Cristo Jesús». Charles Bradbury, Cofre de joyas

Vers. 4. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otros dioses. Los creyentes de mera profesión con frecuencia son lentos en servir al verdadero Señor, pero los pecadores sirven diligentes a otros dioses. Corren como locos en tanto que no50tr05 nos arrastramos como caracoles. Que su celo sea un reproche para nuestra tardanza. Con todo, cuanto más corren, peor, porque sus aflicciones serán multiplicadas por su diligencia en multiplicar sus pecados. Matthew Henry dijo: «El que multiplica los dioses multiplica sus propias aflicciones; porque el que cree que un Dios es demasiado poco, hallará que dos son demasiados, y, con todo, centenares no le bastarán. »

Las crueldades y dificultades que sufren los hombres por causa de los falsos dioses son asombrosas; nuestros misioneros informan en abundancia sobre este punto; pero quizá nuestra propia experiencia es igualmente vívida en lo que nos dice; porque cuando hemos dado nuestro corazón a los ídolos, más tarde o más temprano hemos tenido que sufrir por ello.

Moisés desmenuzó el becerro de oro, y molió el polvo y lo echó en el agua de la cual bebía Israel, y lo mismo nuestros ídolos queridos pasarán a ser porciones amargas para nosotros, a menos que los abandonemos.

No hay comunión posible entre el pecado y el Salvador. Él vino para destruir las obras del diablo, no para aliarse con ellas o favorecerlas. De ahí que rehusara el testimonio de los espíritus impuros en cuanto a su divinidad, porque no quería tener contacto alguno con las tinieblas. Deberíamos tener cuidado extremo en no relacionarnos en el menor grado con la falsedad en la religión.

No ofreceré yo sus libaciones de sangre. El viejo proverbio dice: «No es seguro comer en la mesa del diablo, por larga que sea la cuchara. »

El mero mencionar las palabras zafias es algo que hemos de evitar: ni en mis labios tomaré sus nombres. Si permitimos que el veneno se ponga en contacto con los labios, es posible que antes de poco penetre en el interior, y es bueno mantener fuera de la boca lo que no queremos que entre en el corazón. Si la iglesia quiere gozar de su unión con Cristo, debe romper todos los lazos de impiedad y mantenerse pura de todas las contaminaciones del culto de la voluntad carnal, que ahora contamina el servicio de Dios. C. H. S.

Un pecado que se esconde bajo la lengua se vuelve blando y movible, y la garganta es tan corta y su paso tan resbaladizo que insensiblemente puede deslizarse de la boca al estómago; y el desparpajo en la consideración rápidamente se transforma en impureza práctica. Thomas Fuller

Vers. 5. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa. ¡Con qué confianza y gozo se vuelve Jesús a Jehová, a quien posee su alma y en quien se deleita! Contento sin medida con su porción en el Señor su Dios, no tiene el menor deseo de ir en busca de otros dioses.
Vers. 6. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado. Jesús halló que el camino de la obediencia guía a lugares deleitosos. A pesar de todas las aflicciones que marcan su rostro, exclama: «He aquí he venido; en el rollo del libro está escrito de mí, y me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; sí, tu ley está en mi corazón.» Puede parecer extraño, pero aunque ningún otro hombre llegó a conocer la aflicción tan a fondo, creemos que ningún otro hombre experimentó jamás tanto gozo y deleite en el servicio, porque ninguno sirvió tan fielmente y con tales resultados a la vista de su recompensa.
Todos los santos pueden usar el lenguaje de este versículo, y cuanto más completamente puedan entrar en su espíritu de contento, agradecimiento y gozo, mejor para ellos y más gloria para su Dios. Los espíritus descontentos no son como Jesús, sino tan disimilares a El como el ronco cuervo de la paloma arrulladora. Los mártires eran felices en sus calabozos.
Mr. Greenham osó decir: «Nunca han sentido el amor de Dios o probado el perdón de sus pecados los que están descontentos.» Algunos teólogos creen que el descontento fue el primero de los pecados, la roca que echó a perder a nuestra raza en el paraíso; ciertamente, no hay paraíso allí donde este espíritu malo tiene poder. Su baba emponzoñará todas las flores del jardín. C. H. S.

Las hierbas amargas pueden tragarse bien cuando el hombre dispone de estas «viandas deliciosas que el mundo no conoce». El sentimiento del amor de nuestro Padre es como la miel al final de la vara; hace volver la piedra en pan, el agua en vino y el valle de tribulación en una puerta de esperanza; hace que los mayores males parezca que no lo son o que son mejores de lo que son en realidad; porque hace que nuestros desiertos se vuelvan jardines del Señor, y cuando estamos sobre la cruz, por Cristo, es como si estuviéramos en el paraíso con Cristo. Timothy Cruso

Vers. 7. Mi conciencia me enseña en la noche. Los grandes generales pelean sus batallas en su mente mucho antes de que suene la trompeta, y lo mismo hizo nuestro Señor para ganar nuestra batalla de rodillas antes de ganarla en la cruz. El que aprende de Dios se procura la simiente y pronto hallará sabiduría dentro de si, que crece en el huerto de su alma: «Tus oídos oirán una voz detrás de ti que dirá: Este es el camino, anda por él, y te diré cuándo has de volver a la derecha o a la izquierda.» La noche es la hora que el pecador escoge para sus pecados; y es la hora quieta cuando los creyentes escuchan las voces sosegadas del cielo y de la vida celestial dentro de sí.

Vers. 8-11. El temor de la muerte durante un tiempo proyectó su sombra oscura sobre el alma del Redentor, pero se le apareció un ángel confortándole; entonces la esperanza brilló plenamente sobre el alma del Señor y, como nos dicen estos versículos, contempló el futuro con santa confianza porque había estado con los ojos fijos en Jehová y gozado su presencia perpetua. Sintió que, sostenido así, nunca podía ser apartado del gran plan de su vida; ni lo fue, porque no se detuvo nunca su mano hasta que pudo decir: «Consumado es.» ¡Qué misericordia tan infinita fue la suya para nosotros!

El reconocer la presencia del Señor es el deber de todo creyente: «He puesto al Señor siempre delante de mí.» Y el confiar en el Señor como nuestro campeón y guarda es el privilegio de todo santo: «porque El está a mi derecha, y no seré zarandeado». C. H. S.

Vers. 8. Un cristiano fiel, tanto si abunda en la riqueza como si lo atenaza la pobreza, tanto si su posición en el mundo es elevada como si es humilde, debe tener continuamente su fe y esperanza edificadas y basadas con firmeza, en Cristo, y tener su corazón y su mente fijos y establecidos en El, y seguir por las buenas y las malas, por el fuego y el agua, en guerra y paz, en hambre y frío, entre amigos y enemigos, a través de mil peligros y riesgos, ante las embestidas de la envidia, la malicia, el odio, las calumnias, las amenazas, los insultos, el desprecio del mundo, la carne y el diablo, y aun en la misma muerte, por cruel, amarga y tiránica que sea, sin perder nunca de vista a Cristo, sin ceder la fe, la esperanza y la confianza en El. Robert Cawdray

La nube cargada pronto deja caer lluvia; el mortero cargado pronto se dispara cuando se le aplica el fuego. Un alma que medita está en potencia próxima a la oración. William Gurnall
Enoc anduvo tanto con Dios que andaba como Dios; no «andaba como los hombres», algo que el apóstol reprueba (lª Corintios 3:3). Andaba tan poco como el mundo, que permaneció poco en el mundo. Joseph Caryl

Vers. 9. Por tanto, se alegró mi corazón y se gozó mi alma. Su gozo interior era incontenible. Nosotros damos testimonio de nuestro placer en cosas comunes, incluso por la gratificación de nuestros sentidos; cuando nuestro oído recoge una melodía suave, cuando nuestro ojo contempla objetos hermosos, cuando nuestro olfato se recrea en olores agradables, cuando nuestro sentido del gusto se deleita en provisiones exquisitas; y mucho más se deleitará nuestra alma cuando sus facultades, que son de una constitución más delicada, encuentren cosas que son en todos los aspectos agradables y placenteras para ellas; y en Dios las encontrarán; con su luz nuestro entendimiento será renovado, y nuestra voluntad con su bondad y su amor. Timothy Rogers

Vers. 10. No dejarás mi alma en el Seol. Cristo, en su alma, descendió al infierno cuando, como nuestra garantía, se sometió a sufrir las penas infernales (o su equivalente) que nosotros merecíamos sufrir, por causa de nuestros pecados, para siempre. Así Cristo descendió al infierno cuando estaba vivo, no cuando estaba muerto. Así su alma estuvo en el infierno cuando en el jardín sudó gotas de sangre, y en la cruz cuando exclamó tan afligido: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 26:38). Nicholas Byfield, Exposición del Credo

Ni permitirás que tu santo vea corrupción. En la prisión externa de la gracia su cuerpo pudo entrar, pero en la prisión interna de la corrupción Él no podía entrar. Esto es un noble aliento para todos los santos; todos ellos han de morir, pero se levantarán, y aunque en su caso ellos verán corrupción, con todo, resucitarán para vida eterna. La resurrección de Cristo es la causa, las arras, la garantía y el emblema de la resurrección de todos los suyos. C. H. S

Vers. 11. Me mostrarás la senda de la vida. En este versículo se pueden observar cuatro cosas: 1) Un Guía -Tú; 2) un viajero -yo; 3) un camino -la senda; 4) el fin -la vida descrita después. Porque lo que sigue no es otra cosa que la descripción de esta vida.

El Guía lo hallamos mencionado en el primer versículo: Jehová. Aquí podemos empezar, como debemos en todos los ejercicios santos, con adoración. El viajero. Habiendo hallado al Guía, no buscaremos ya a uno que carezca de Él; porque si es así, aquí hay un hombre fuera de su senda. Así como hay un solo Guía, así también habla en la persona de un solo viajero. Es para mostrar su confianza.

Pero veamos ahora lo que El nos mostrará: «la senda». Hemos de saber que así como los hombres tienen muchos caminos fuera de la senda en el mundo, pero todos ellos terminan en la destrucción, así Dios tiene muchas sendas en el camino general de su Palabra, y todos ellos terminan en la salvación. William Austin

En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. La nota de Trapp sobre el versículo celestial que termina el Salmo es un bocado deleitoso, que puede servir para una meditación y proveernos de un anticipo de nuestra herencia. Escribe: «Aquí se dice cuanto se puede decir, pero las palabras son demasiado débiles para expresarlo. Como calidad hay los placeres y gozo del cielo; como cantidad hay plenitud, una corriente en la que beber sin cese o saciedad; como constancia está a la diestra de Dios, el cual es más fuerte que todos, y nadie puede arrebatarnos de su mano; es una felicidad constante, sin interrupción; y como perpetuidad, es para siempre. Los goces del cielo son sin medida, mezcla o término.» C. H. S.

Todos los que estamos aquí presentes ahora somos meros extraños en medio del peligro, estamos perdiéndonos a nosotros mismos y perdiendo nuestras vidas en la tierra de los muertos. Pero antes de poco hallaremos nuestras vidas, y nosotros mismos otra vez en el cielo con el Señor de la vida, y seremos hallados en El en la tierra de los vivos. Si cuando morimos, morimos en el Señor de la vida, nuestras almas con toda seguridad serán unidas al haz de la vida, de modo que, cuando vivamos otra vez, podamos estar seguros de hallarlas en la vida del Señor.

una onza, una libra, una tonelada de pesadez; ahora tenemos sólo una gota de gozo para un océano de penas, un momento de sosiego para un siglo de dolor; pero entonces tendremos un solaz interminable sin dolor, la verdadera felicidad sin pesadez, la mayor medida de felicidad sin la menor miseria, la medida más plena de gozo que pueda haber, sin mezcla alguna de aflicción. Aquí, pues (como nos advierte san Gregorio el teólogo), hemos de soltar nuestras pesadas cargas de sufrimientos, y endulzar nuestras copas amargas de penas en la meditación continua y en la expectativa constante de la plenitud del goce de la presencia de Dios, y el placer a su diestra para siempre.

En tu presencia hay -no habrá, ni tampoco puede que haya, sino que hay-; hay plenitud de gozo sin cese ni interrupción, está siempre y ha estado y tiene que estar. Porque ¿qué es lo que el hombre aquí en el presente desea más que el gozo? ¿Y qué medida de gozo puede desear hombre alguno más que la plenitud del gozo? La consumación de la felicidad, por Edward Willan

En el cielo están libres de necesidades; no les falta nada, a menos que sea el mismo faltarles. Pueden hallar la falta de mal, pero nunca sienten el mal de carencia. El mal no es sino la carencia de bien, y la carencia de mal no es sino la ausencia de carencia. Aquí algunos comen sin hambre, mientras que otros tienen hambre sin comida, y algunos beben en exceso sin tener sed, mientras que otros, sedientos, no tienen nada que beber. Pero en la presencia gloriosa de Dios ninguno será mimado en exceso ni ninguno languidecerá deseando algo. Edward Willan

En esta vida nuestro gozo está mezclado con aflicción como las espinas con la rosa. Jacob tuvo gozo cuando sus hijos regresaron de Egipto con los sacos llenos de trigo, pero mucha aflicción cuando se dio cuenta de la plata en la boca de los sacos. David tuvo mucho gozo al subir el arca de Dios, pero al mismo tiempo mucha pena cuando Uzá cometió su infracción. Ésta es la gran sabiduría del Señor, templar y moderar nuestro gozo.

Como el hombre de constitución débil ha de beber el vino diluido con agua por temor de sufrir del estómago, así también en esta vida (debido a nuestra debilidad) tenemos nuestro gozo mezclado con aflicción, para que no nos volvamos altaneros e insolentes. Aquí nuestro gozo está mezclado con temor (Salmo 2). «Gózate temblando». Las mujeres partieron del sepulcro de nuestro Señor «con temor y gran gozo» (Mateo 28:8).

Como nuestro gozo aquí está mezclado con temores, también ocurre lo mismo con nuestras aflicciones. Los creyentes sanos miran al Cristo crucificado y se regocijan en su incomparable amor, de que una persona así haya muerto de una muerte semejante por los que eran enemigos de Dios a causa de sus inclinaciones pecaminosas y sus malas obras; se miran a sí mismos en sus propios pecados que hirieron y crucificaron al Señor de la gloria, y esto les parte el corazón. William Colvill, Corrientes refrescantes

Nota que como calidad hay placeres; como cantidad, plenitud; como dignidad, a la diestra de Dios; como eternidad, para siempre. Y millones de años multiplicados por millones, no hacen ni un minuto de esta eternidad de gozo que los santos tendrán en el cielo. En el cielo no habrá pecado que pueda echar a perder nuestro gozo, ni el diablo para quitárnoslo; ni hombre alguno para usurpárnoslo. «Vuestro gozo nadie puede quitároslo» (Juan 16:22). Los goces del cielo nunca declinan, nunca se marchitan, nunca mueren, ni nada puede interrumpirlos ni disminuirlos. El gozo de los santos en el cielo es un gozo constante, eterno, en la raíz y en la causa, y en la materia del mismo, y en sus objetos. «Su gozo permanece para siempre si su objeto permanece para siempre». Así es Cristo (Hebreos 13:8). Thomas Brooks

lunes 6 de julio de 2009

COMENTARIO SALMO 15

COMENTARIO SALMO 15

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Este Salmo de David no tiene título o dedicatoria que indique la ocasión en que fue escrito, pero es muy probable que su composición, junto con la del Salmo veinticuatro, que tiene con él una notable semejanza, estuviera relacionada con el traslado del arca al santo monte de Sión.

Lo llamaremos el Salmo de «La pregunta y la respuesta». El primer versículo hace la pregunta; el resto de los versículos son la respuesta.

Vers. 1. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? Allí donde los ángeles inclinan sus rostros velados, ¿cómo podrá el hombre adorar en absoluto? C. H. S.

¿Quién es éste? Decidlo si podéis:
¿Quién llegará a esta firme morada?
Pilato dice: «¡He aquí el Hombre!»
Y Juan: «¡He aquí el Cordero de Dios!»
—John Barclay, citado por A. A. Bonar

Vers. 2. El que anda en integridad y hace justicia, y habla ver-dad en su corazón. Observad el andar, obrar y hablar del hombre aceptado. Andar es de más importancia que hablar. Sólo es justo el que anda en integridad y hace justicia. Su fe se muestra mediante buenas obras, y por tanto no es una fe muerta. La casa de Dios es una colmena de obreros, no un nido de zánganos. C. H. S.

Cuando las ruedecillas de un reloj se mueven dentro de la caja, las manecillas de la esfera se mueven fuera. Cuando el corazón de un hombre es sano en su conversión, entonces la vida será hermosa en su profesión. Cuándo un conducto está cerrado a la vista, ¿cómo podremos juzgar de la fuente sino por las aguas que circulan y salen del caño? William Secker

Y hace justicia. Un justo puede hacer obras justas, pero no hay obras de un hombre injusto que puedan hacerle justo. Thomas Boston

La escalera de Jacob tenía peldaños, en los cuales no vio a nadie que estuviera quieto, sino que todos ascendían o descendían por ella. Asciende tú de la misma manera al extremo de la escalera, al cielo, y allí oirás a uno que dice: «Mi Padre está obrando ahora, y yo también obro.» Thomas Playfere

Pero observa aquí, dice David, «que obra justicia»; no que habla sobre la justicia, piensa u oye sobre ella; porque «no son los oidores de la ley, sino los obradores de la ley, los que son justificados». La única obra que podemos esperar que sea considerada y tenida en cuenta es la obra de justicia; todas las demás obras que nos impulsan o atraen bajo la apariencia de piedad no son nada. Martin Lutero

Y habla verdad en su corazón. Los anatomistas han observado que la lengua del hombre está relacionada con una doble cuerda al corazón. Thomas Boston

Estoy agradecido por la convicción y sentimiento que tengo de la maldad de mentir; el Señor aumente mi aborrecimiento a él. Me esforzaré por limpiarme de toda inmundicia: nunca habrá una lengua mortificada cuando haya un corazón sin mortificar. Benjamín Bennet, Oratoria cristiana

Vers. 3. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni hace agravio alguno a su vecino. Todos los calumniadores son el fuelle del diablo para aumentar la contienda, pero son peores los que soplan desde detrás del fuego. Trapp dice que «el chismoso lleva al diablo en su lengua, y los que le escuchan, el diablo en su oído».

«¡Echad a este hombre!», decimos de un borracho; con todo, es discutible si su comportamiento zafio nos causará tanto daño como la historieta insinuante del chismoso. «¡Llamad a la policía!», decimos cuando vemos a un ladrón haciendo de las Suyas; ¿no deberíamos sentir indignación cuando oímos a un chismoso aplicado a su labor? «¡Perro rabioso, perro rabioso!» es un grito terrible y causa un gran alboroto, pero hay pocos perros que muerdan con tanta saña como las lenguas de los que llevan comidillas. «¡Fuego, fuego!» es un grito que nos alarma, pero la lengua del chismoso está encendida en el fuego del infierno, y los que se ocupan en chismorrear harían mejor en cambiar, pues van a hallar que hay fuego en el infierno para las lenguas sin freno. C. H. S.

Y esto sería más tolerable si fuera la única falta del hombre impío, de los enemigos de la religión, porque como dice el proverbio: «La maldad procede del malvado.» Cuando el corazón de un hombre está lleno del infierno, no es de extrañar escuchar a esta persona que reprocha a los hombres de bien, incluso por su bondad. Pero, ¡ay!, la enfermedad no se limita a esto; esta plaga no se halla sólo entre los egipcios, sino también entre los israelitas. Ten compasión de tus hermanos; ya es suficiente que los ministros y cristianos piadosos estén llenos de reproche hacia el malo, no hay necesidad de que tú aportes tu porción en esta forma diabólica. Matthew Poole

La víbora sólo hiere cuando pica; las hierbas o raíces venenosas sólo matan al que las masca, maneja, huele o se acerca a ellas; pero el veneno de las lenguas calumniadoras es mucho más letal y pestífero; porque a escondidas mata y hiere, no sólo de cerca, sino también de lejos; no sólo en casa, sino también fuera; no sólo en nuestra nación, sino en los países extranjeros; y no tiene compasión ni de vivos ni de muertos. Richard Turnbull

Vers. 3, 4 y 5. ¿Qué me importa ver a un hombre conmovido al escuchar un sermón, si engaña y miente tan pronto como llega a su casa? El que no tiene religión para gobernar su moralidad no es mucho mejor que mi mastín; en tanto que se le acaricia, complace y no se le pellizca, jugará contigo como si fuese un animal bueno y moral; pero si le dañas, se te echará a la cara y te desgarrará el cuello. John Seldon

Vers. 4. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. Un pecador adornado con una cadena de oro y vestidos de seda no puede ser comparado con un santo en harapos, como la lumbre de un candelero de plata con el sol tras una nube. C. H. S.

El condenar al malo y honrar al piadoso son cosas que están en oposición. Dios no aborrece a nadie, pero no hay nada más que aborrezca en el mundo que el pecado. Peter Baro

Agustín, como dice Posidonio, para mostrar cuánto aborrecía a los chismosos y calumniadores de los demás, tenía dos versitos escritos sobre su mesa; la traducción de los mismos es como sigue:

Aquel a quien le gusta difamar al ausente,
Sepa que en esta mesa no puede estar presente.
—Richard Turnbull

Aquel que jura para su propio daño, y no cambia después.
Sus palabras son firmes como oráculos;
Su amor, sincero; inmaculado es su pensamiento;
Sus lágrimas, del corazón mensajeros directos;
Su corazón se halla del fraude tan distante
Como lejos se halla el cielo del infierno.
—William Shakespeare

Vers. 5. Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. Los teólogos puritanos están casi unánimemente en contra de aceptar interés alguno por un préstamo de dinero, y llegan a decir que prestar a un penique por ciento al año basta para llevar al infierno al que persiste en hacerlo. El exigir un interés excesivo es un pecado detestable; el percibir los intereses usuales y corrientes en un país comercial no es contrario a la ley del amor.C. H. S.

Por usura se entiende generalmente la ganancia de algo por encima del capital, o sea lo que se presta, exigido sólo en consideración al préstamo, se trate de dinero, trigo, mercancía u otra cosa semejante. Es considerada como una ganancia ilegítima la que una persona hace por medio de su dinero o bienes. Alexander Cruden

No hay clases de usura peores que una manera injusta de hacer tratos, en que la equidad es puesta a un lado por los dos participantes en el trato. Recordemos, pues, que todos los tratos en que uno injustamente procura ganar por medio de la pérdida del otro, se les dé el nombre que se quiera, han de ser condenados.

Se puede preguntar si todas las clases de préstamos a interés han de ser puestas bajo esta denuncia y ser consideradas como ilegitimas. Si las condenamos a todas sin distinción, hay el peligro de que muchos se vean llevados a una situación apurada en que, viendo que han de incurrir en pecado en cualquier forma que se muevan, puedan sentirse desesperados y, por ello, se lancen a toda clase de usura sin discriminación. Por otra parte, cuando admitimos que algo puede hacerse legalmente en esta dirección, muchos pueden creer que se les da carta blanca, y piensan que se les ha concedido hacer uso de la usura sin control o moderación.
No es sin causa que Dios, en Levítico 25:35-37, prohíbe la usura, añadiendo esta razón: «Y cuando tu hermano empobrezca y se acoja a ti, tú lo ampararás; como forastero y extranjero vivirá contigo. No tomarás de él usura ni ganancia, sino tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia.» Vemos que el fin que motiva la ley fue que el hombre no oprima cruelmente al pobre, sino que le reciba con simpatía y compasión.

De donde se sigue que la ganancia que adquiere el que presta su dinero a interés sin causar opresión a otro no está incluida dentro del capítulo de la usura injusta. La palabra hebrea neshek que emplea David, se deriva de otra que significa «morder», lo cual muestra suficientemente que la usura es condenada en cuanto al hecho implicado en ella de llevar a la licencia de robar y esquilmar a nuestro prójimo. En resumen, siempre que hayamos grabado en nuestro corazón la regla de equidad que Cristo prescribe en Mateo 7:12: «Así que, todo cuanto queráis que los hombres os hagan a vosotros, así también hacedlo vosotros a ellos», no será necesario entrar en una discusión prolongada respecto a la usura. Juan Calvino

El que hace estas cosas, no resbalará jamás. No es el que oye mucho o habla mucho de religión, ni el que predica u ora mucho, ni el que piensa mucho sobre estas cosas y tiene buena intención, sino el que hace estas cosas -el que realmente se ocupa en ellas- el que es religioso y verdaderamente piadoso.

No es el que profesa de modo formal, el que discute mucho, el perfeccionista; no es el que oye constantemente o habla sin cesar, ni el maestro laborioso, ni el hermano dotado, ni el que tiene buenos deseos pasajeros, sino que el que honrada y sinceramente hace estas cosas, permanecerá firme en la prueba, en tanto que todas las pretensiones falsas arderán y se consumirán bajo las llamas escudriñadoras, como paja y hojarasca, según expresa el apóstol.

El llevar la librea de Cristo y no servirle, es una burla para el Maestro; el admitir en nuestra profesión y negar en nuestra vida práctica, es como el caso de Judas: Traicionarle con un beso de homenaje; como el de los rudos soldados, inclinar la rodilla delante de El y, entretanto, golpearle la sagrada cabeza con el cetro de caña; y como Pilato, coronarle de espinas, crucificarle y escribir sobre su cabeza «Rey de los judíos»; en una palabra, injuriarle con nuestros honores y herirle con nuestros reconocimientos.

Profesar ser cristianos sin que haya una vida que corresponda, no sólo no contribuirá en forma alguna a salvar a nadie, sino que agravará la condenación del tal; una amistad fingida, en el gran día de los descubrimientos, se verá que es la peor de las enemistades. Una mera formalidad externa de adoración es, a lo más, el sacrificio de Prometeo, un esqueleto de huesos y un fraude religioso. Condensado de Adam Litleton

Porque si fuera bastante con leer o escuchar estos preceptos, entonces habría un número ingente de personas vanas y malvadas que entrarían y seguirían en la iglesia, que, después de todo, no tienen lugar en ella; porque hay muy pocos, o ninguno, que no haya leído o escuchado estas cosas. A pesar de ello, no las hace. Richard Turnbull

COMENTARIO SALMO 14

COMENTARIO SALMO 14

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Como este Salmo no tiene ningún título específico, sugerimos, como un apoyo para la memoria, que se le llame «Con referencia al ateísmo práctico». C. H. S.

Hay una marca peculiar puesta sobre este Salmo, en el hecho de que se halla dos veces en el libro de los Salmos. El Salmo catorce y el Salmo cincuenta y tres son iguales, con la alteración de una o dos expresiones, a lo máximo. John Owen

Vers. 1. El necio. El ateo es el necio de modo preeminente y un necio de modo universal, en todos los aspectos. No negaría a Dios si no fuera un necio por naturaleza, y habiendo negado a Dios, no es de extrañar que se convierta en un necio en la práctica. El pecado es siempre una locura; pero es el colmo del pecado, y la locura mayor imaginable, el atacar la misma existencia del Altísimo. Un necio los hace a centenares, y un blasfemo locuaz esparce sus horribles doctrinas como un leproso esparce la plaga.

Ainsworth, en sus Anotaciones, nos dice que la palabra usada aquí es Nabal, que tiene el significado de desmayar, morir, decaer, como la hoja o la flor marchita; es un título que se da al necio en el sentido de que ha perdido el jugo y savia de la sabiduría, la razón, la sinceridad y la piedad. Trapp acierta cuando le llama «un individuo sin savia, el esqueleto de un hombre, un sepulcro ambulante de sí mismo, en quien toda religión y recta razón se han marchitado, secado y decaído». Algunos lo traducen como «apóstata», y otros como «desgraciado». Con qué sinceridad deberíamos evitar la aparición de duda en cuanto a la presencia, actividad, poder y amor de Dios, porque esta desconfianza es de la naturaleza de la locura, y ¿quién hay entre nosotros que quiera ser equiparado al necio del texto? Con todo, no olvidemos que todos los hombres que no han sido regenerados son más o menos este tipo de necios. C. H. S.

«El necio», un término de la Escritura que significa un malvado, es usado también por los filósofos paganos para significar una persona viciosa, mala. Significa también la extinción de la vida en el hombre, los animales y las plantas; así se usa la palabra en Isaías 40:7, «la flor se marchita»; en Isaías 28:1, una planta que ha perdido todo el jugo que la hace preciosa y útil. Así, un necio es el que ha perdido su sabiduría y sus nociones rectas de Dios y de las cosas divinas que fueron comunicadas al hombre con ocasión de la creación; un muerto en pecado, si bien uno que no está tan desprovisto de facultades racionales como de la gracia de estas facultades; uno que posee razón, pero que abusa de su razón. Stephen Charnock

Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. ¡Qué terrible es la corrupción que hace que toda la raza adopte como deseo de su corazón este «¡no hay Dios!» C. H. S.

Los demonios creen y reconocen cuatro artículos de nuestra fe (Mateo 8:29): 1) Reconocen a Dios; 2) reconocen a Cristo; 3) el día del juicio; 4) que serán atormentados allí; de modo que el que no cree que hay Dios es más vil que el diablo. El negar que haya Dios es una clase de ateísmo que no se halla en el infierno.

En la tierra hay muchos ateos.
En el infierno, ninguno.
—T. Brooks

Sería preferible que un hombre creyera que él mismo no existe, y que él no es un ser, a que no crea que hay Dios; porque él puede dejar de ser, y hubo un tiempo en que no era, y será cambiado de lo que es, y en muchos períodos de su vida no sabe lo que es; y esto ocurre cada noche mientras duerme; pero ninguna de estas cosas pueden ocurrir a Dios; y si este hombre no lo sabe, es un necio.

En la aflicción, el ateo tiene que ser la más desgraciada y solitaria de todas las criaturas. Hace unos treinta años estaba en un barco con una de estas criaturas ponzoñosas, cuando se levantó una terrible borrasca. El fue el que se asustó más. Con el barco dando tumbos, cayó de rodillas ante el capellán y confesó que había sido un ateo ruin y que había negado al Ser supremo desde que tenía uso de razón.

El buen hombre quedó anonadado, y corrió pronto la voz de que en el barco había un ateo, en la cubierta superior. Varios de los marineros comunes, que no habían oído nunca la palabra antes, pensaron que se trataba de algún pez extraño; pero se quedaron aún más sorprendidos cuando vieron que era un hombre y oyeron de su propia boca «que nunca había creído hasta aquel día que hubiera Dios».

Mientras se hallaba postrado en las agonías de la confesión, uno de los sencillos marineros susurró al contramaestre «si no harían bien echándolo por la borda». Pero ya estábamos a la vista del puerto, cuando de repente el viento amainó y el penitente, relapsado, pidió a todos los que habían estado presentes que eran caballeros, que no dijeran nada a nadie de lo que había pasado.

Al cabo de un par de días de haber desembarcado, uno de los de la compañía empezó a chancearse de él por su devoción cuando estaba a bordo, si bien él lo negó con tanto hincapié que se hacía evidente que uno de los dos estaba mintiendo. La cosa terminó en un duelo. El ateo fue herido y empezó a manar sangre en abundancia, con lo cual volvió a ser un buen cristiano como cuando estaba en el mar, hasta que se hizo evidente que la herida no era mortal. Actualmente es incluso famoso, y escribe folletos en contra de las opiniones de los que aceptan la existencia de las hadas. Joseph Addison en El hablador.

La lechuza del ateísmo,
Volando con sigilosas alas por la luna,
Deja caer sus mortecinos párpados,
Las cierra bien, y ulula:
¿Dónde se halla este glorioso sol de que os jactáis?
—Samuel Taylor Coleridge

Así que el texto nos presenta estos tres puntos: ¿Qué es?: Un necio. ¿Qué dice?: No hay Dios. Ahora añade: En su corazón. No es el necio natural, sino moral, este necio del que habla David, la persona malvada, carente de gracia, pues éste es el sentido del término original. ¿Qué ha hecho este necio? Sin duda nada; sólo ha dicho. ¿Qué es lo que ha dicho? Nada tampoco; sólo ha pensado; porque decir en el corazón es sólo pensar. Richard Clerke (uno de los traductores de la Biblia inglesa).

No hay quien haga el bien. Excepto allí donde reina la gracia, no hay quien haga el bien; no hay bien alguno; la humanidad, caída y degradada, es un desierto sin un oasis, una noche sin una estrella, un estercolero sin una joya, un infierno sin fondo. C. H. S.

Vers. 3. A una se han corrompido. La única razón por la que no vemos más claramente esta corrupción es porque estamos acostumbrados a ella, tal como el que trabaja diariamente en un ambiente apestoso deja de percibir el hedor en medio del cual se encuentra. C. H. S.

No queda nada ya, para días futuros,
Que se pueda añadir a la lista de crímenes;
Los hijos, resignados, deben sentir deseos
Que no pueden ser peores que los de sus padres.
EI vicio ha alcanzado su cenit.
—Juvenal. Sátira 1

El texto lo ha dicho positivamente. Lo repite negativamente: No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. El Espíritu Santo no está contento con decir todos y conjuntamente, sino que añade estos negativos: «no», «ninguno», «ni siquiera uno».

Vers. 4. Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan. Como las carpas en una laguna se comen a los peces más pequeños, y las águilas hacen presa de otros pájaros, y los lobos descuartizan las ovejas del prado, lo mismo los pecadores, de modo natural, y siguiendo su curso, persiguen, calumnian y se mofan de los seguidores del Señor Jesús. C. H. S.

Los malvados corren el riesgo de condenar sus propias almas con tal que puedan usar la daga sobre los que son la niña del ojo de Dios. Lewis Stuckey

Cuando halles una serpiente sin colmillos o un leopardo sin manchas, puedes esperar hallar un mundo malvado sin odio a los santos. Si el mundo aborreció a Cristo, no es de extrañar que nos aborrezca a nosotros. «El mundo me aborreció a mí antes que os aborreciera a vosotros» (Juan 15:18). ¿Por qué ha de aborrecer alguien a, Cristo? Esta paloma bienaventurada carecía de hiel; esta rosa de Saron exhalaba suave perfume; pero esto muestra la bajeza del mundo, que es un mundo que odia a Cristo y desgarra a los santos. Thomas Watson

Vers. 6. De los planes del desvalido hacéis burla vosotros, pero Jehová es su esperanza. Esto ilustra dulcemente el cuidado que tiene Dios de sus pobres, no meramente los pobres de espíritu, sino literalmente, los pobres y humildes, los oprimidos y los ultrajados Es este carácter de Dios el que se halla delineado de modo conspicuo en su Palabra. Podemos ir a los Vedas de los hindúes, al Corán de los mahometanos, considerar la legislación de los griegos, el código de los romanos, y aun el Talmud de los judíos, el más amargo de todos; pero en ninguna línea o en ninguna página hallaremos rastro de la ternura, compasión, simpatía por las injusticias, opresiones, aflicciones y tribulaciones de los pobres de Dios que se muestra de manera constante en casi cada página de la Biblia cristiana. Barón Bouchier

El sabio confía en su sabiduría, el fuerte en su fortaleza, el rico en sus riquezas; pero, para ellos, el confiar en Dios es la mayor necedad del mundo. John Owen

Vers. 7. ¡Oh, quién nos diese que de Sión saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová haga volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob y se alegrará Israel. Es natural esta conclusión para la plegaria, porque ¿qué podría convencer de modo más efectivo a los ateos, derribar a los perseguidores, detener el pecado, asegurar la piedad sino la aparición manifiesta de la gran salvación de Israel? La venida del Mesías ha sido el deseo de los fieles en todas las edades, y aunque El ya ha venido como ofrenda por el pecado para expiar nuestra iniquidad, esperamos que venga por segunda vez, sin ofrenda para el pecado, para salvación. C. H. S.

La aflicción es como si dijéramos la salsa de la oración, como el hambre lo es para el pecado. Verdaderamente la oración es, en general, insulsa para el que no está afligido, y muchos de ellos no oran verdaderamente, sino más bien falsifican una oración de rutina, una oración por la costumbre. Wolfgang Musculus

La cautividad es la de nuestras almas a la ley de la concupiscencia, de nuestros cuerpos a la ley de la muerte; la cautividad de nuestros sentidos al temor; cautividad, la conclusión de la cual está expresada con tanta hermosura por uno de nuestros mayores poetas, a saber, Giles Fletcher, en su Cristo triunfa sobre la muerte:
Ahora no cuelga pena alguna de su frente;
Ni palidez de enfermedad hay en su rostro;
La edad no pone hebras de plata en su cabello;
Ni desnudez ni pobreza dañan al cuerpo;
Ni el temor de la muerte anula el goce de la vida;
No hay pesadillas vanas que causen desazón;
No hay pérdida, dolor, cambio ni espera
Que altere ahora el suave deslizarse de sus horas.

Citado por John Mason Neale

COMENTARIO SALMO 13

COMENTARIO SALMO 13

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Es costumbre llamar a este Salmo «¿Hasta cuándo?» Casi diríamos que es el Salmo del gemido, por la incesante repetición del grito «¿Hasta cuándo?»

Vers. 1. ¿Hasta cuándo? Esta pregunta se repite no menos de cuatro veces. Corresponde al intenso deseo de liberación y a la gran angustia del corazón. Y no tiene por qué no haber algo de impaciencia mezclada con ello; ¿no es éste el retrato más fiel de nuestra propia experiencia? No es fácil prevenir y evitar que los deseos degeneren en impaciencia. La aflicción prolongada parece representar abundante corrupción; pues el oro que tiene que permanecer mucho en el fuego, es que contiene mucha escoria que ha de ser consumida; de ahí que la pregunta ¿Hasta cuándo? pueda sugerir una búsqueda profunda del corazón.

¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¡Ah, David!, ¡qué necias son estas palabras! ¿Puede Dios olvidar? ¿Puede el Omnisciente fallar en el recuerdo? Por encima de todo, ¿puede el corazón de Jehová olvidar a su hijo amado? ¡Ah, hermanos, echemos lejos de nosotros la idea, y escuchemos la voz de nuestro Dios del pacto, por boca del profeta: «He aquí te tengo grabado en las palmas de mis manos; tus muros están continuamente delante de mí»!

Para siempre. ¡Qué pensamiento tan tenebroso! Sin duda era bastante sospechar un olvido temporal, pero ¿haremos una pregunta ingrata y nos imaginaremos que el Señor va a abandonar para siempre a su pueblo? No, su ira puede durar una noche, pero su amor permanece eternamente. C. H. S.

¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Qué es lo que hay en nuestro corazón o en nuestra vida por lo que Dios esconde su rostro y frunce el ceño sobre nosotros? Timothy Rogers
Tal como la noche y las sombras son buenas para las flores, y la luz de la luna y el rocío son mejor que el sol continuo, así también la ausencia de Cristo tiene su uso especial y algo de virtud nutritiva, y da savia a la humildad, y aviva el apetito, y provee un campo libre para que la fe haga acto de presencia y ejercite sus dedos para alcanzar lo que no ve. Samuel Rutherford

Vers. 1, 2. Lo que dice el proverbio francés de la enfermedad es verdadero de todos los males, que vienen a caballo, pero se van a pie. Joseph Hall

El cristiano, en tanto que está en el mundo, vive en un clima insano; por un lado, los deleites del mismo amortiguan su amor a Cristo; por otro, la tribulación con que se encuentra debilita su fe en la promesa. William Gurnall

Vers. 2. ¿Hasta cuándo? Hay muchas situaciones en la vida del creyente en que las palabras de este Salmo pueden ser una consolación y ayuda para revivir la fe que se hunde. Cierto hombre que yacía en el estanque de Betesda, tenía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años (Juan 5:5). Una mujer que tenía espíritu de enfermedad pasó dieciocho años antes de ser «liberada» (Lucas 13:11). Lázaro, toda su vida había sufrido de la enfermedad y la pobreza, hasta que fue librado por la muerte y transferido al seno de Abraham (Lucas 16:20-22). Así pues, todo el que se sienta tentado a usar las quejas de este Salmo tenga la seguridad en su corazón de que Dios no olvida a su pueblo, que al final vendrá la ayuda, y, entretanto, todas las cosas cooperan para bien en favor de los que le aman. W. Wilson

Así pues, el lector cuidadoso notará que la pregunta ¿Hasta cuándo? se presenta en cuatro formas. La pena del escritor se ve: según parece, según es, según le afecta por dentro, y según afecta a sus enemigos fuera. Todos tendemos a tirar de la cuerda que más abate. Colocamos losas enormes sobre las tumbas de nuestros gozos, pero ¿quién piensa en erigir monumentos de alabanza por las misericordias recibidas? Escribimos cuatro libros de Lamentaciones y sólo uno de Cantares, y nos hallamos más a tono en los gemidos del Miserere que en el canto del Te Deum.

Vers. 5. Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación ¡Qué cambio vemos aquí! Mirad, la lluvia ha terminado, y de nuevo cantan los pájaros. El corazón de David estaba desafinado con más frecuencia que su arpa. Empieza muchos de sus salmos suspirando, pero los termina cantando. C. H. S.

Vers. 6. Cantaré a Jehová por el bien que me ha hecho. El mundo se maravilla de cómo podemos estar tan contentos bajo desgracias tan extremas; pero nuestro Dios es Omnipotente. El vuelve la desgracia en felicidad. Creedme no hay gozo en el mundo comparable al que disfrutan los hijos de 'Dios bajo la cruz de Cristo. Puedo hablar por experiencia, y por tanto, creedme, no temáis nada de lo que el mundo puede haceros, porque cuando aprisionan vuestros cuerpos, dejan vuestras almas en libertad para conversar con Dios; cuando os echan y aplastan, os levantan; cuando nos matan, entonces nos envían a la vida eterna. ¿Qué mayor gloria puede haber que el ser conformados a nuestra cabeza, Cristo. Y esto lo hace la aflicción. ¡Oh buen Dios!, ¿qué soy yo, para que me concedas una misericordia tan grande? John Trapp
No sabía lo que era el que Dios estuviera a mi lado en toda circunstancia y en toda oferta con que me aflige Satanás, etc., según he visto y hallado que El hace desde que he venido a este lugar; porque, he aquí, cuando se han presentado temores, han venido con ellos ánimo y apoyo; sí, cuando he empezado como si dijéramos con nada, excepto mi sombra, Dios con su ternura no ha permitido que fuera molestado, sino que con un texto u otro de la Escritura me ha fortalecido contra todo, hasta el punto que con frecuencia he dicho: Si esto fuera legítimo, pediría en oración mayores tribulaciones para conseguir mayores consuelos. John Bunyan

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COMENTARIO SALMO 12

COMENTARIO SALMO 12

Por Spurgeon.

Recopilado por Recursos Biblicos


Este Salmo está encabezado con el título «Al músico principal; sobre Seminit. Salmo de David», título que es idéntico al del Salmo seis, excepto que aquí se omite «Neginot». El tema será más gráfico silo llamamos «Buenos pensamientos en tiempos malos». Se supone que fue escrito cuando Saúl perseguía a David y a los que favorecían su causa.

Vers. 1. Salva, oh Jehová. El Salmista ve el peligro extremo de su posición, porque para un hombre es mejor estar entre leones que entre mentirosos; siente su propia incapacidad para tratar con estos hijos de Belial, porque «el que los toque debe estar rodeado de hierro». Por tanto, se vuelve a su Ayudador del todo suficiente: el Señor. Su ayuda nunca es negada a sus siervos, y su ayuda es bastante para todas las necesidades.

Así como los navíos pequeños pueden navegar en puertos en que otros mayores, por calar más profundo, no pueden entrar, así también nuestras breves exclamaciones y cortas peticiones pueden navegar al cielo cuando nuestra alma es privada por el viento, o por los asuntos, de ejercicios de devoción más prolongados, y cuando la corriente de la gracia parece demasiado baja para que flote en ella una suplica mas elaborada.C. H. S.

Ya era hora de pedir ayuda al cielo, cuando Saúl había dicho: «íd, matadme los sacerdotes de Jehová» (que se supone es la ocasión en que fue escrito este Salmo), y por ello cometió el pecado contra el Espíritu Santo, en opinión de algunos solemnes teólogos. John Trapp

Porque se acabaron los compasivos. La muerte, la partida o la declinación de los hombres piadosos debería ser un trompetazo que llame a más oración.

Porque han desaparecido los leales de entre los hijos de los hombres. Cuando se ve la piedad, inevitablemente le sigue la lealtad; sin el temor de Dios los hombres no aman la verdad. David, en medio del desorden general, no se armó complots y sediciones, sino que presentó peticiones solemnes; ni se juntó con la multitud para obrar mal, sino que echó mano de las armas de la oración para resistir los ataques de ellos contra la virtud. C. H. S.

¿Te encuentra tu amigo o vecino fiel con respecto a él? ¿De qué da testimonio nuestro trato diario? ¿No resulta a expensas de la verdad, con frecuencia, lo que decimos con ánimo de ser agradables? Charles Bridges

Vers. 2. Habla mentira cada uno con su prójimo. Los cumplimientos y halagos son odiosos para las personas sinceras; éstas saben que silos aceptan deben devolverlos, y desprecian una y otra cosa.

Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. El que hincha el corazón de otro no tiene nada más que viento en el propio. C. H. S.

No hay una cosa más apropiada para hacer una capa de ella que la religión; no hay nada más de moda, nada tan provechoso; es una librea con la cual el prudente puede servir a dos señores, a Dios y al mundo, y ganar en el servicio de ambos. Yo sirvo a los dos, y con ello a mí mismo, prevaricando a los dos. Ante el hombre, no hay nadie que sirva a su Dios con una devoción más severa; por lo cual, entre los mejores de los hombres, busco y alcanzo mis objetivos, y me sirvo a mí mismo. En privado, sirvo al mundo; no con una devoción tan estricta, pero con más deleite; cuando cumplo los deseos de sus siervos, procuro mis propios objetivos y me sirvo a mí mismo.

La casa de la oración, ¿quién la frecuenta más que yo? En todos los deberes cristianos, ¿quien se halla más a la vista que yo? Ayuno con los que ayunan y como con los que comen. Hago luto con los que lo observan. No hay mano más abierta a la causa que la mía, y en sus familias no hay nadie que ore más tiempo y más alto. Así, cuando la opinión de una vida santa ha proclamado la bondad de mi conciencia, mi tienda es frecuentada por los parroquianos, mi mercancía tiene buen precio, mis palabras merecen crédito, mis acciones no carecen de alabanza.

Soy avaro, pero se interpreta que soy providente; soy ruin y mezquino, esto es, templado; si melancólico, se me interpreta como piadoso; si amo el jolgorio, se entiende que es gozo espiritual; si soy rico, son las bendiciones de una vida piadosa; si soy pobre, se supone que es el fruto de una conciencia estricta en los tratos; si se habla bien de mí, lo merezco por mi santa conducta; si mal, es malicia de envidiosos.

Así que navego con todos los vientos, y consigo mis fines en todas condiciones. Esta capa en verano me mantiene fresco, caliente en invierno, y esconde el costal de todos mis secretos deseos carnales. Bajo esta capa ando en público en medio del aplauso frecuente, y en privado peco sin temor a ofensa; actúo astutamente sin que se me descubra. Busco cielo y tierra para hacer un prosélito; y una vez lo hago, él me hace a mí. En el ayuno proclamo Ginebra; en una fiesta, Roma.

Si soy pobre, hago ver que tengo abundancia, para salvaguardar mi crédito; si soy rico, lo disimulo, y presento pobreza para que no me echen cargas. Las opiniones más cismáticas son las que hallo más provechosas, pues de ellas aprendo a divulgar y mantener nuevas doctrinas; ellas me sostienen con la cena tres días a la semana. Hago uso de alguna mentira a veces, como una nueva estratagema para defender el evangelio; y execro la opresión con los juicios de Dios ejecutados sobre los malos. La caridad la tengo por un deber extraordinario; por tanto, no la ejecuto de ordinario. Lo que repruebo de cara al público, para mi propio provecho, lo hago secretamente en casa, para mi propio placer. Pero, alto, veo un escrito en mi corazón que hace desfallecer mi alma. Las palabras del mismo son: «¡Ay de vosotros, hipócritas!» (Mateo 23:13). Francis Quarles en Soliloquio del hipócrita.

El mundo verdaderamente dice que la sociedad no podría existir si hubiera una veracidad y una sinceridad perfectas entre hombre y hombre; pero, ¡qué cuadro presenta el edificio social, cuando sus paredes parecen tener por argamasa sólo halagos y la falsedad! Barton Bouchier

El filósofo Bion, cuando se le preguntó qué animal consideraba como el más dañino, contestó: «De todas las criaturas salvajes, el tirano; de las domesticadas, el halagador. » El libro de los símbolos Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. El original dice: «un corazón y un corazón»; uno para la iglesia, otro para lo demás; uno para los domingos, otro para los días de entre semana; uno para el rey, otro para el papa. Un hombre sin corazón es una maravilla, pero un hombre con dos corazones es un monstruo. Se dice de Judas «Había muchos corazones en un hombre»; y leemos de los santos: «Y la multitud de los que habían creído eran de un solo corazón» (Hechos 4:32). ¡Una bendición especial! Thomas Adams

Cuando un hombre cesa de ser fiel a su Dios, el que espera que sea fiel a los otros quedará decepcionado. George Horne

Vers. 3 Arranque Jehová todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente. Es extraño que el yugo fácil del Señor sea tan duro para los hombros del orgulloso, en tanto que las cadenas de Satanás que los atan les parezcan de oro.

Uno se imagina generalmente que los halagadores son parásitos despreciables, que se arrastran y lamen, y que no pueden ser orgullosos; pero el sabio te dirá que si bien todo orgullo es verdaderamente mezquino, hay mucho orgullo en la mezquindad extrema. El caballo de César está más orgulloso de llevar al César que éste de cabalgar en él. Nadie es tan detestable como dominador como las criaturas ruines que se encaraman a los cargos de importancia aferrados a la levita de los grandes; son tiempos malos, verdaderamente, aquellos en que estos seres nefastos son numerosos y poderosos. C. H. S.

Vers. 4. A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos. Desde el tiempo de Tertuliano al de Juliano el Apóstata toda clase de oratoria, conocimientos e ingenio fueron usados pródigamente contra la Iglesia de Dios. Michael Ayguan en Comentario de J. M. Neale

Nuestros labios por nosotros; ¿quién va a ser amo nuestro? Si tenemos que ver con Dios, hemos de dejar de decir que somos nuestros y considerar a Dios como nuestro amo. John Howe

Vers. 5. Por la opresión de los humildes. La pobreza, la necesidad y la miseria deben ser motivos para la compasión; pero los opresores hacen de ellas las piedras afiladoras de su crueldad y severidad, y por tanto el Señor defiende la causa de sus pobres y oprimidos, contra sus opresores, sin honorarios ni temor; sí, El defenderá su causa con pestilencia, sangre y fuego. Thomas Brooks

Vers. 6. Las palabras de Jehová son palabras sinceras, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. Las palabras del hombre son sí y no, pero las promesas del Señor son sí y amén. En el original hay una alusión al proceso purificador más estricto conocido por los antiguos, por medio del cual la plata pasaba al grado de pureza máximo deseado; la escoria era consumida totalmente, y sólo quedaba el metal precioso y reluciente; así, limpio y libre de toda aleación de error o infidelidad es el libro de las palabras del Señor. La Biblia ha pasado por medio del horno de la persecución, el criticismo literario, la duda filosófica, los descubrimientos científicos, y no ha perdido nada sino las interpretaciones humanas que se adhieren a ella como aleación al precioso mineral. C. H. S.

Los que purificaban la plata, para conseguirlo la introducían en el fuego una y otra vez, hasta que quedaba totalmente probada. La doctrina de la gracia gratuita de Dios ha sido puesta a prueba una y otra vez y mil veces. Pelagio empieza y mezcla con ella su escoria: dice que la gracia no es nada más que la naturaleza del hombre. Bien, su doctrina fue purificada, y una gran parte de la escoria fue eliminada.

Luego vienen los semipelagianos, que dicen que la naturaleza no puede hacer nada sin la gracia, pero hacen que la naturaleza concurra con la gracia, y tenga su influencia, lo mismo que la gracia; y esta escoria también fue quemada. Los papistas emprenden la misma cuestión, y no serán ni pelagianos ni semipelagianos, pero siguen mezclando todavía escoria.

Vienen los arminianos y refinan el papismo sobre este punto una vez más; con todo, aún siguen mezclando escoria. Dios hace que su verdad sea probada siete veces en el fuego, hasta que puede presentarse pura, como debe ser. Y digo esto porque esta verdad es preciosísima. Thomas Goodwin

La Escritura es el sol; la iglesia es el reloj. El sol sabemos que es seguro, y regular de modo constante en sus movimientos; el reloj puede adelantarse o bien atrasarse. Por ello, hemos de condenar como loco al que profesa confiar en el reloj más bien que en el sol, y también no podemos por menos que echar de ver la credulidad de los que prefieren confiar en la iglesia a confiar en la Escritura. Obispo Hall

«Cuando Voltaire lee un libro, saca de él lo que quiere, y luego escribe contra lo que él se ha imaginado», dice Montesquieu de Voltaire. Gardiner Spring

«La palabra de Dios es limpia, es escudo a los que en él esperan» (Proverbios 30:5); así como el oro no sufre pérdida al ser sometido al fuego, tampoco las promesas sufren pérdida cuando son puestas a prueba, sino que siguen válidas aun en nuestras mayores tribulaciones. Thomas Manion

Vers. 8. Los malvados nos cercan, porque la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres. Así como el sol caliente trae moscas nocivas, lo mismo el pecador puesto en honra estimula el vicio por todas partes. C. H. S.

COMENTARIO SALMO 11

COMENTARIO SALMO 11

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


David, en los diferentes períodos de su vida, estuvo colocado en casi todas las situaciones en que un creyente, sea rico o pobre, puede ser colocado; en estas composiciones escritas celestiales delinean todas las actividades de su corazón.

Para ayudamos a recordar este Salmo tan breve, pero tan dulce, le daremos el nombre de «Cántico del Amigo Firme y Fiel». C. H. S.

Los amigos de David, o los que decían serlo, le advirtieron que huyera al país montañoso en que había nacido, y que permaneciera allí escondido durante un tiempo hasta que el rey se le mostrara más favorable. David en aquel entonces no aceptó el consejo, aunque más adelante parece haberlo seguido. Este Salmo se aplica al establecimiento de la iglesia contra las calumnias del mundo y los consejos de avenencias y componendas dados por el hombre, afirmando que la confianza ha de ser colocada en Dios, el Juez de todos. W. Wilson
Notemos de qué modo tan notable este Salmo se corresponde con la liberación de Lot cuando se hallaba en Sodoma. Este versículo, con la exhortación del ángel: «Escapa a las montañas, para que no seas consumido», y la respuesta de Lot: «No puedo escapar a las montañas, no sea que me alcance el mal, y muera» (Génesis 19:17-19). Y también: «Jehová tiene en el cielo su trono, y sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos»; con: «Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego del cielo»; y también: «Los rectos contemplarán su rostro», con: «libró al justo Lot... porque este justo, que residía entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos» (2ª Pedro 2:7, 8). Casiodoro en el Comentario sobre los Salmos de John M. Neale, de escritores primitivos y medievales.

Los combatientes en el lago Trasimeno se dice que estaban tan absortos en el combate que ni unos ni otros se dieron cuenta de las convulsiones de la naturaleza que tenían lugar en el terreno que pisaban. Lo mismo ocurre, aunque con una causa más noble, a los soldados del Cordero. Creen, y por ello no se apresuran; es más, pueden apenas sentir las convulsiones de la tierra, como los demás hombres, debido a su anhelo de seguir adelante para llegar al advenimiento del Señor. Andrew A. Bonar

Vers. 1-3. Estos versículos contienen un relato de una tentación a desconfiar de Dios, la cual había causado gran desasosiego en David en una ocasión que no se menciona. Es posible que en los días en que se hallaba en la corte de Saúl le aconsejaran que escapara en unos momentos en que su huida podía ser achacada a un incumplimiento de su deber respecto al rey o a una prueba de cobardía personal. Su caso era como el de Nehemías, cuando sus enemigos, bajo el pretexto de la amistad, esperaban entramparle en vez de que huyera para salvar su vida, mediante los consejos que le daban. C. H. S.

Vers. 1. En Jehová he confiado; ¿cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? Cuando Satanás no puede derrotamos por medio de la presunción ¡con qué astucia procura nuestra ruina por medio de la desconfianza! Echará mano de nuestros amigos más queridos para convencernos de que no tengamos confianza, y usará una lógica tan plausible que, a menos que afirmemos de modo definitivo nuestra confianza inmutable en Jehová, conseguirá que como un pájaro tímido huyamos a las montañas siempre que se presente peligro. C. H. S.

Podemos observar que David se complacía usando la metáfora con frecuencia, comparándose a un ave, y a varias clases de ellas; primero a un águila (Salmo 103:5): «Mi juventud es renovada como la de un águila»; a veces a un búho (Salmo 102:6): «Soy como un búho entre ruinas»; a veces a un pelícano, en el mismo versículo: «como un pelícano en el desierto»; otras a un gorrión (Salmo 102:7): «Como el gorrión solitario sobre el tejado»; algunas veces a una perdiz: «Como cuando uno caza una perdiz.»

Algunos dirán: «¿Cómo es posible que aves de pluma tan diferente puedan agruparse y representar el carácter de David?» Contestaremos que no hay dos hombres que puedan diferir más el uno del otro que el mismo siervo de Dios en distintos momentos puede diferir de sí mismo.

Sus palabras «¿cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?» Implican cierta emoción, por lo menos desagrado ante el consejo. Se arguye que David no estaba ofendido por el consejo, sino por la manera en que le es propuesto. Sus enemigos lo hacen irónicamente, burlándose, como si el ir volando allí no tuviera propósito alguno y que no era probable que hallara allí la seguridad que buscaba. Así, cuando los principales sacerdotes se burlaban de Jesús (Mateo 27:43), decían: «Ha puesto su confianza en Dios; líbrele ahora si le quiere.» La confianza de Cristo en Dios nunca varió un punto por las mofas o increpaciones que le lanzaban. Por otra parte, si las burlas de los hombres hacen que menospreciemos el buen consejo, en esta época con burlas nos apartarían de nuestro Dios, y Cristo, y las Escrituras, y el cielo; el apóstol Judas, vers. 18, ya predijo que en los últimos tiempos habría burladores, que andarían conforme a sus propias concupiscencias. Thomas Fuller

Es una ofensa tan grande el hacerse un nuevo Dios como el negar el verdadero. «¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?», entre los miles de santos, entre Miguel o Gabriel, Moisés o Samuel. «Y no hay nada en la tierra que desee en comparación contigo.» John King

En las tentaciones de tribulación y terror no es conveniente discutir la cosa con Satanás. Richard Gilpin

La sombra no refresca, a menos que se esté en ella. ¿De qué sirve tener sombra, ni que sea de una alta peña, si nos sentamos bajo el sol; el tener a disposición el brazo del omnipotente, si nosotros nos apartamos de él y hacemos escapadas en las mismas fauces de la tentación? Las caídas de los santos han tenido lugar cuando han salido de su trinchera y su fortaleza; porque su fuerza es como la de los conejos, animales débiles en sí mismos, cuya fortaleza se halla en la roca del Todopoderoso, que es su habitación. William Gurnall

Vers. 2. Porque he aquí, los malos tensan el arco; tensan la saeta sobre la cuerda. El arco es tensado, y la flecha es colocada en la cuerda: «Huye, huye, pájaro indefenso; tu seguridad está en la huida; huye, porque tus enemigos van a enviar sus dardos a tu corazón; ¡apresúrate, porque pronto van a destruirte!» David parece haber sentido la fuerza del consejo, porque venía de su propia alma; pero, con todo, no quiere ceder, sino que se atreve a arrostrar el peligro antes que exhibir desconfianza en el Señor su Dios. C. H. S.

Los principales sacerdotes y fariseos prepararon asechanzas para entrampar a Jesús por medio de su astucia y matarle; tensaron su arco cuando compraron a Judas Iscariote para que traicionara a su Maestro; colocaron sus flechas en la cuerda cuando buscaron «falsos testimonios contra Jesús para darle muerte» (Mateo 26:59). Michael Aygaun en Comentario de J. M. Neale

Vers. 3. Si se socavan los fundamentos, ¿qué podrá hacer el justo? ¿Es posible que los fundamentos de la religión sean destruidos? ¿Puede Dios estar soñoliento, sí, letárgico, de modo que sea posible su ruina? Si El mira, y, con todo, no ve que estos fundamentos son destruidos, ¿dónde está su omnisciencia? Si lo ve y no puede evitarlo, ¿dónde se halla su omnipotencia? Si lo ve, puede evitarlo y no lo hace, ¿dónde se hallan su bondad y misericordia?
Respondemos de modo negativo, que es imposible que los fundamentos de la religión puedan ser destruidos de modo total y final, sea en relación con la iglesia en general o con referencia a cada uno de sus miembros vivos y verdaderos. Por la razón de que tenemos una promesa explícita de Cristo: «Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18). Thomas Fuller

Si. Es la única palabra de consuelo en el texto, ya que muestra que todo lo que se dice no es positivo, sino una suposición. Bien, es bueno conocer lo peor de todo, para que podamos prevenirnos en consecuencia; y, por tanto, que, en hipótesis, contemplemos este caso lamentable no como dudoso, sino como un hecho; no como temido, sino como sentido; no como sospechado, sino como habiendo ocurrido en realidad. Thomas Fuller

Primero, un triste caso supuesto: Si los fundamentos son socavados. Segundo, una triste pregunta que propone: ¿ Qué podrá hacer el justo? Tercero, una triste respuesta implicada, a saber, que no puede hacer nada con miras a restablecer el fundamento destruido. Thomas Fuller

Su respuesta a la pregunta «¿Qué puede hacer el justo?» sería la contra pregunta «¿Qué es lo que no pueden hacer?». Cuando la oración pone en movimiento a Dios de nuestro lado, y cuando la fe asegura el cumplimiento de la promesa, ¿qué motivo puede haber para la huida, por crueles y poderosos que sean nuestros enemigos? C. H. S.

¿Qué puede hacer el justo? El «puede» del justo es un «puede» limitado, confinado a la regla de la Palabra de Dios. El justo no puede hacer nada que no sea legal hacer (2ª Corintios 13:8). Porque no podemos hacer nada contra la verdad, sino para la verdad. El malvado puede hacerlo todo; su conciencia, que es tan ancha que ni es conciencia, le permite hacerlo todo, por ilegitimo que sea: matar, envenenar, lo que sea, por todos los medios, en todo tiempo, en cualquier lugar, a todo aquel que se interpone entre él y la consecución de sus deseos.

No así el justo; éstos tienen una regla por la cual han de obrar, que ni pueden, ni deben, ni se atreven a quebrantar. Por tanto, si un justo tuviera la seguridad de que el quebrantar uno de los mandamientos de Dios puede restaurar la religión decaída y volver las cosas a su estado previo, sus manos, su cabeza y su corazón estarían maniatados; no puede hacer nada, porque caería sobre él la condenación justa que dice: «Hagamos males para que vengan bienes» (Romanos 3:8); Thomas Fuller

Los tiempos de pecar en abundancia han sido siempre, para los santos, tiempos para mucha oración. Sí, esto es lo que pueden hacer: «ayunar y orar». Hay todavía un Dios en los cielos a quien acudir cuando la liberación de un pueblo se halla más allá de lo que pueden hacer las disposiciones y el poder humanos. William Gurnall

Vers. 4. Jehová está en su santo templo. Los cielos están encima de nuestras cabezas en todas las regiones de la tierra, y así el Señor se halla siempre cerca de nosotros en todo estado y condición. Esta es una razón muy poderosa para que no adoptemos las viles sugerencias de desconfianza. Hay Uno que alega su preciosa sangre en favor nuestro en el templo de arriba, y allí hay Uno en el trono que no está nunca sordo a la intercesión de su Hijo. ¿Por qué, pues, hemos de temer? ¿Qué planes e intrigas puede imaginar el hombre, que Jesús no pueda descubrir?

Jehová tiene en el cielo su trono. Si confiamos en este Rey de reyes, ¿no basta? ¿No puede Él librarnos sin nuestra cobarde retirada? Sí, bendito sea nuestro Señor y Dios, que podemos saludarle como Jehová-nissi; en su nombre enarbolamos nuestras banderas, y, en vez de huir, gritamos una vez más el grito de guerra. C. H. S.

Sus ojos ven. Dios no escudriña como el hombre, inquiriendo en lo que estaba antes escondido de él; su escudriñar es simplemente mirar; El ve el corazón, El contempla los riñones; la misma vista de Dios es escudriñadora. Richard Alleine

En Apocalipsis 1:14, en que se describe a Cristo, se dice que sus ojos son como llama de fuego; ya sabemos que la propiedad del fuego es escudriñar y poner a prueba las cosas que a él son sometidas, y el separar la escoria del metal puro; así, también, los ojos de Dios son como fuego, para probar y examinar las acciones de los hombres. Es un Dios que puede ver a través de las hojas de higuera de nuestras palabras con que profesamos, y discernir la desnudez de nuestros deberes por medio de ellas. Ezequiel Hopkins

Acepta a Dios en tu consejo. El cielo se halla por encima del infierno. Dios en todo momento puede decirte qué planes se están incubando allí contra ti. William Gurnall

Sus párpados escudriñan a los hijos de los hombres, como un juez somete a prueba a un reo con sus ojos y lee los caracteres de maldad impresos en su rostro. En el gran pavor descrito en Apocalipsis 6:16, todos los que huyen piden poder esconderse de la mirada de Aquel que está sentado en el trono. La maldad no puede resistir la observación de ningún ojo, y mucho menos el ojo de la justicia. Es muy difícil no mostrar la culpa del corazón en el rostro, tan difícil como dejar de verla. Joseph Caryl

Vers. 5. Jehová prueba al justo y al impío. No los aborrece, sólo los prueba. C. H. S.
Con la excepción de nuestros pecados, no hay nada tan abundante en este mundo como las tribulaciones que resultan del pecado, que son como los mensajeros que, uno tras otro, iban llegando a Job. Como no nos hallamos en el paraíso, sino en el desierto, hemos de esperar una tribulación tras otra. Así como a David le llegó un oso después de un león, y un gigante después del oso, y un rey tras el gigante, y los filisteos después del rey, así también, cuando los creyentes han combatido la pobreza, tendrán que luchar contra la difamación; cuando han luchado contra la difamación, tendrán que hacerlo contra la enfermedad; serán como un obrero que nunca cesa en su trabajo. H. Smith

Vers. 6. Sobre los malos hará llover calamidades. No hay calamidades que nos caigan encima con tanta abundancia como las de nuestros propios pecados; siguen cayendo sobre nuestras cabezas, y nos encorvan, de modo que no podemos erguirnos; para el que no tiene la conciencia cauterizada, hay poco descanso a causa de ellas. Samuel Page

Viento abrasador. Algunos expositores creen que el término se refiere a una tempestad. Hay una alusión en hebreo aquí al viento sofocante, ardiente, que sopla a través del desierto de Arabia, conocido como el simún. «Una tempestad ardiente» la llama Lowth, en tanto que Otro comentarista lee «viento de ira»; en una u otra versión sólo vemos terrores.

Será la porción del cáliz de ellos. Una gota del infierno es terrible, pero ¿qué será una copa llena de tormento? Pensemos en ello: una copa de miseria, sin una gota de misericordia. ¡Oh pueblo de Dios, qué necio es temer a los hombres que serán pronto haces ardientes en el fuego del infierno! Piensa en su fin, su fin terrible, y todo tu temor se cambiará en desprecio a sus amenazas y compasión a su miserable estado.C. H. S.

Vers. 7. Porque Jehová es justo, y ama la justicia. No sólo es su ocupación el defenderla, sino que su naturaleza es amarla.

Los rectos contemplarán su rostro. (O según otras versiones: Su rostro contempla a los rectos). Mamon, la carne, el diablo, todos ellos susurran a nuestro oído: «Huye como un pájaro a tu montaña»; pero nosotros hemos de avanzar y desafiarlos. «Resistid al diablo, y de vosotros huirá.» ¡Adelante! ¡Que la vanguardia avance! ¡Al frente todas las potencias y pasiones del alma! ¡Adelante! ¡Adelante!; en nombre de Dios, ¡adelante!, porque «Jehová de los ejércitos está con nos9tros; el Dios de Jacob es nuestro refugio». C. H. S.

El nos contempla con ojo sonriente, y por tanto no puede mirar con favor al injusto; así que esta necesidad no está fundada solamente en la orden de Dios de que seamos renovados, sino en la misma naturaleza de la cosa, porque Dios, con relación a su santidad, no puede conversar con una criatura impura. Dios tendrá que cambiar su naturaleza o bien tendrá que cambiar la naturaleza del pecador. Lobos y ovejas, tinieblas y luz, no pueden estar de acuerdo. Dios no puede amar a un pecador como pecador, porque El aborrece la impureza tanto por necesidad de su naturaleza, como por decisión de su voluntad. Es tan imposible que El ame la impureza como que cese de ser santo. Stephen Charnock

COMENTARIO SALMO 10

COMENTARIO SALMO 10

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


No hay, a juicio mío, un solo Salmo que describa la mente, las costumbres, las obras, las palabras, los sentimientos y el destino del impío con tanta propiedad, plenitud y luz como este Salmo. Así que, si en algún aspecto no se ha dicho bastante todavía del impío, o si falta todavía algo en los Salmos que siguen, podemos hallar aquí una imagen y representación perfecta de la iniquidad. Este Salmo, pues, es un tipo, forma y descripción de este hombre, el cual, aunque él mismo se vea, y aun los otros le vean, como el más excelente de los hombres, más que Pedro, es detestable a los ojos de Dios; y esto es lo que impulsó a Agustín y a los que siguieron a entender este Salmo con referencia al Anticristo. Martin Lutero

Vers. 1. ¿Por qué estás lejos, oh Jehová? La presencia de Dios es el gozo de su pueblo, pero la sospecha de su ausencia es desazonante sin medida. Por tanto, recordemos que el Señor está cerca de nosotros. El orífice no está nunca lejos de la boca del horno cuando tiene el oro en el fuego, y el Hijo de Dios siempre está andando en medio de las llamas cuando sus santos hijos son echados en ellas. C. H. S.
¿Por qué te escondes en el tiempo de la tribulación? No es la tribulación, sino el que nuestro Padre esconda su faz, lo que nos hiere en lo vivo. Si necesitamos respuesta a la pregunta «¿Por qué te escondes?» la hallaremos en el hecho de que hay una necesidad no sólo para la prueba, sino para la pesadez del corazón bajo la prueba (1! Pedro 1:6); pero, ¿cómo puede ser así si el Señor debería brillar sobre nosotros cuando nos está afligiendo? Si el padre consuela a su hijo cuando le está corrigiendo, ¿de qué serviría la disciplina? Un rostro sonriente y la vara no son compañeros apropiados. Dios desnuda la espalda para que el golpe se sienta más; porque es sólo la aflicción sentida la que pasa a ser aflicción bendita. Si fuéramos llevados en brazos por Dios al pasar cada corriente, ¿dónde estaría la prueba, dónde la experiencia que la tribulación tiene por objeto enseñarnos?

Si el Señor no se escondiera, no seria tiempo de tribulación en absoluto. Lo mismo podrías inquirir por qué el sol no brilla de noche, cuando es seguro que no habría noche silo hiciera. C. H. S.

«El tiempo de la tribulación» debería ser tiempo de confianza; el tener fijo el corazón en Dios, debería prevenir los temores del corazón. «Confiando en el Señor, su corazón es establecido; no temerá.» De otra manera, sin ello, seriamos como la llama de una vela, como una veleta; movidos por cada ráfaga de malas noticias, nuestras esperanzas se hundirían o flotarían según las noticias que oyéramos. La falta de fe sólo impide a Dios que nos muestre su poder al tomar nuestra parte. Stephen Charnock

Vers. 2. Con arrogancia el malo persigue al pobre. La acusación se divide en dos partes distintas: arrogancia y tiranía; la una es la raíz de la otra. El orgullo es el huevo de la persecución. C. H. S.

El «orgullo» es un vicio que se adhiere de modo tan firme a los corazones de los hombres, que si tuviéramos que quitarnos nuestras faltas una tras otra, sin duda hallaríamos que es la última y la más difícil de arrancar. Richard Hooker

Queda atrapado en la trama que le ha urdido. La idea es razonable, justa y natural. Incluso cuando nuestros enemigos son los jueces, es justo que los hombres sean tratados como ellos desean tratar a los Otros. Sólo sopesamos al otro en nuestras propias balanzas, y medimos el trigo con nuestra propia medida. Nadie va a disputar la justicia de Dios cuando El ahorque a cada Amán en su propia horca, y eche a cada uno de los enemigos de sus Danieles en sus propios fosos de leones. C. H. S.

Vers. 3. Porque el malo se jacta de los antojos de su alma. La evidencia es plena y concluyente sobre la cuestión del orgullo, y ningún juez vacilaría en pronunciar veredicto contra el reo. El primer testigo testifica que es un jactancioso. Los pecadores jactanciosos son los hombres más despreciables, los peores, especialmente cuando sus inmundos deseos demasiado inmundos para poder ser realizados-pasan a ser objeto y tema de sus jactancias.

El codicioso bendice, mas Jehová lo desprecia. Otro testimonio que desea que se le escuche. Esta vez el descaro del orgulloso rebelde es aún más aparente; porque «el codicioso bendice a quien Jehová aborrece». Esto es insolencia, que es orgullo disfrazado. Los únicos pecadores que son recibidos como respetables son los codiciosos. Si un hombre fornica, o es un borracho, se le echa de la iglesia; pero, ¿quién ha oído de disciplinar en la iglesia a este idólatra desgraciado: un codicioso? Temblemos para que no seamos hallados participes de este atroz pecado del orgullo: «el codicioso bendice a quien Jehová aborrece». C. H. S.

Cristo sabía lo que decía cuando exclamó: «Ningún hombre puede servir a dos señores.» Como el ángel y el diablo luchaban por la posesión del cuerpo de Moisés (Judas 9), no para partírselo, sino para poseerlo entero cada uno, del mismo modo se esfuerzan todavía por nuestras almas, para ver quién va a poseerlas enteras. Henry Smith

Vers. 4. El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios. El rostro duro como el bronce y el corazón quebrantado nunca van juntos. No estamos del todo seguros que los atenienses fueran sabios cuando ordenaron que los hombres fueran sentenciados en la oscuridad para que la expresión de sus rostros no pudiera ser sopesada por los jueces; porque hay mucho más que se puede aprender de los gestos de la cara que de las palabras de los labios. La sinceridad brilla en el rostro, pero la vileza de algunos asoma a los ojos. C. H. S.

Son a millares los que morirán y serán condenados, más bien que aceptar el perdón sobre el hecho único de los méritos y obediencia a Cristo. ¿Cuándo van a estar contentos los hombres con el método de Dios para salvarlos por la sangre del pacto eterno? ¿Vas tú a ser condenado para poder ser tu propio salvador? ¿Eres tan orgulloso que no quieres contemplar a Dios? No vas a merecer ni recibir nada. ¿Qué diré? Eres pobre, pero orgulloso; no tienes más que miseria, pero estás hablando de hacer una compra. El que está orgulloso de sus vestidos, y su linaje no es tan despreciable a los ojos de Dios como el que esta orgulloso de sus méritos y por ello se niega a someterse a los métodos de Dios para su salvación por medio de Cristo y de su justicia exclusivamente. Lewis Stuckley
El orgullo de los malvados es la razón principal por la que no buscan el conocimiento de

Dios. El orgullo consiste en una exaltada opinión de uno mismo sin base para ello. Por tanto, el orgulloso se siente impaciente ante un rival, aborrece a un superior, y no puede tolerar un amo. Es evidente que no hay nada más penoso para el corazón orgulloso que el pensamiento de un ser como Dios. Una persona orgullosa sólo puede considerarlo con sentimientos de temor, aversión y aborrecimiento. Tiene que verle como su enemigo natural, su gran enemigo, a quien ha de temer.

El orgullo hundió a Satanás desde el cielo al infierno; desterró a nuestros primeros padres del paraíso; y, de modo similar, va a ser la ruina de los que lo sientan. Nos mantiene en la ignorancia de Dios; nos cierra su favor; nos impide que nos asemejemos a El. ¡Vigila el orgullo! Vigila para que no caigas en él imperceptiblemente, porque es quizá, de todos los pecados, el más secreto, sutil y solapado. Edward Payson

No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Entre los montones de paja no había ningún grano de trigo. El único lugar donde no hay Dios es en los pensamientos del malvado. Esta es una acusación devastadora; porque allí donde no hay el Dios del cielo, está reinando avasallador el señor del infierno; y si Dios no está en nuestros pensamientos, nuestros pensamientos nos llevan a la perdición. C. H. S.
Algunos leen: «No hay Dios en ninguno de sus propósitos astutos y presuntuosos»; otros: «En ninguno de sus pensamientos hay Dios» Thos. Goodwin

Nos preocupamos de las menudencias, pero Dios no se halla en absoluto en nuestros pensamientos; raramente es el único objeto de ellos. Dedicamos nuestros pensamientos duraderos a las cosas transitorias, y los pensamientos fugaces, al bien perdurable y eterno. Stephen Charnock

Vers. 5. Tus juicios los tiene muy lejos de su vista. Este hombre mira hacia arriba, pero no bastante. Habiendo olvidado a Dios, también ha olvidado sus juicios. No es capaz de comprender las cosas de Dios; más bien podemos esperar que un cerdo mire por un telescopio a las estrellas que no que este hombre estudie la Palabra de Dios para entender la justicia del Señor. C. H. S.

Vers. 6. Dice en su corazón: No seré inquietado jamás; nunca me alcanzará el infortunio. ¡Oh impertinencia sin sentido! El hombre se cree inmutable y omnipotente, también, porque nunca ha de verse en la adversidad. C. H. S.

Pompeyo, cuando hubo asaltado en vano una ciudad y no pudo tomaría por la fuerza, se ingenió una estratagema, fingiendo la proposición de un pacto: les dijo que abandonaría el sitio y haría paz con ellos con la condición de que dejaran entrar a unos pocos soldados débiles, enfermos y heridos para que los curaran. Ellos dejaron entrar a los soldados, y cuando la ciudad estaba segura, los soldados dejaron entrar al ejército de Pompeyo. Una seguridad carnal establecida va a permitir a todo el ejército de los deseos carnales en el alma. Thomas Brooks

Vers. 7. Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude. No hay poco engaño aquí, sino que su boca está llena de él. Una serpiente de tres cabezas había escondido sus colmillos y veneno dentro del ámbito de su negra boca. C. H. S.

Vers. 8. Se sienta en acecho cerca de las aldeas; para matar a escondidas al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido. A pesar de las jactancias de este hombre vil y miserable, parece que es tan cobarde como cruel. Sus actos son los del salteador de caminos que se lanza sobre el caminante que no sospecha nada en algún lugar desolado del camino. C. H. S.

El bandido árabe acecha como un lobo entre los montones de arena, y a veces salta súbitamente sobre el caminante solitario, le roba en un santiamén, y luego desaparece entre las dunas y altibajos, donde es imposible perseguirle. W. M. Thompson en La tierra y el libro

La extirpación de la verdadera religión es el gran objeto de los enemigos de la verdad y la justicia; y no hay nada que les detenga en su pesquisa por conseguir este objetivo. John Morrison

Vers. 9. Acecha en oculto, como el león desde su cueva; acecha para arrebatar al pobre; atrapa al desdichado atrayéndolo a su red. La opresión hace de los príncipes leones rugientes, y a los jueces lobos rapaces. Es un pecado innoble, contra la luz de la naturaleza. Ninguna criatura oprime a los de su propia especie. Mira las aves de presa, como las águilas, los buitres, los milanos, y no verás que ataquen nunca a los de su propia especie. Mira las bestias de la selva, como el león, el tigre, el lobo y el oso, y hallarás que son favorables a los de su propia especie; sin embargo, el hombre, contra lo que es natural, hace presa de otros hombres, como los peces del mar, que se tragan a los que son menores en tamaño. Thos. Brooks

Vers. 10. Se encoge, se agacha, y caen en sus fuertes garras muchos infelices. Verás a su santidad el papa con los peregrinos a sus pies, si esta estratagema es necesaria para engañar la mente de las multitudes; o le verás sentado en un trono de púrpura, si quiere asombrar y atemorizar a los reyes de la tierra. John Morrison

Vers. 11. Dice en su corazón: Dios se ha olvidado; tiene tapado su rostro; nunca lo verá. Como en el caso anterior, lo mismo aquí; un testigo va a aparecer que ha estado escuchando por el ojo de la cerradura del corazón. Este hombre cruel se consuela a sí mismo con la idea de que Dios es ciego, o por lo menos olvidadizo: una fantasía engañosa, realmente. C. H. S.
Los viejos pecados olvidados por los hombres se quedan fijados de modo permanente en un entendimiento infinito. El tiempo no puede borrar lo que El ha venido conociendo desde la eternidad. ¿Por qué habrían de borrarse después de muchos años de haber sido realizados, si ya eran conocidos previamente antes de ser cometidos, o que el criminal pudiera practicarlos? Lo mismo seria decir que Dios no conoce de antemano lo que ocurrirá hasta el fin del mundo, como que El va a olvidar algo de lo que ha sido efectuado desde el comienzo del mismo. Stephen Charnock

El hombre se abstiene de arrepentirse porque Dios se abstiene de castigar. La abeja da miel de modo natural, pero pica cuando se enoja. Thos. Watson

Como la justicia parece estar dormitando, el hombre supone que es ciega; por el hecho de demorar el castigo, se imagina que se niega a castigarlos; porque no siempre les reprueba los pecados, suponen que los aprueba. Pero que sepan éstos que la flecha silenciosa puede destruir lo mismo que el cañón rugiente. Aunque la paciencia de Dios es duradera, no es permanente. Wm. Secker

Vers. 13. ¿Por qué desprecia el malo a Dios? En estos versículos se condensa la descripción de los malos, y el mal de su carácter es diseñado según su fuente, a saber, las ideas ateas con respecto al gobierno del mundo.

En su corazón han dicho: Tú no lo inquirirás. Si no hubiera infierno para otros, tendría que haberlo para los que niegan la justicia del mismo. C. H. S.

¡Cómo! ¿Crees que Dios no recuerda los pecados que nosotros no tenemos en cuenta? Porque cuando pecamos, sigue apuntándose en la cuenta, y el Juez lo anota todo en la tabla de los recuerdos, y su pergamino alcanza el cielo. Henry Smith

Vers. 14. Tú lo has visto; porque miras los trabajos y la vejación, para dar la recompensa con tu mano. La maldad osada va a recibir su merecido en deplorable castigo, y los que albergan desdén, heredarán aflicción. C. H. S.

Vers. 16. Jehová es Rey eternamente y para siempre; de su tierra han sido barridos los gentiles. Esta confianza y fe han de aparecer al mundo como extrañas e inexplicables. Si la historia es verdadera, es como lo que sus conciudadanos tienen que haber pensado del hombre del cual se dice que la potencia de su visión era tan extraordinaria que podía distinguir bien la flota de los cartagineses entrand9 en el puerto de Cartago cuando él se hallaba en Lilyboeum, en Sicilia. ¡Un hombre que viera a tal distancia a través del mar, podía deleitarse en la visión de lo que los demás no podían ver!

Lo mismo la fe que se halla ahora en su Lilyboeum, y ve la zarandeada flota entrando con toda seguridad en el puerto deseado, gozando la bendición que está todavía distante, como si ya hubiera llegado. C. H. S.

Vers. 17. El deseo de los humildes escuchas, oh Jehová; Tú confortas su corazón, y tienes atento tu oído. Hay una clase de omnipotencia en la oración que es el prevalecer en la omnipotencia de Dios. Soltó cadenas de hierro (Hechos 16:25, 26); abrió puertas de hierro (Hechos 12:5-10); abrió las ventanas del cielo (1º. Reyes 18:41); desmenuzó los grillos de la muerte (Juan 11:40-43).

Satanás tiene tres títulos en las Escrituras, que muestran su malignidad contra la iglesia de Dios: dragón, para denotar su malicia; serpiente, para denotar su astucia; león, para denotar su fuerza. Pero ninguno de éstos puede resistir y hacer frente a la oración. La mayor, malicia de Amán se hunde ante la oración de Ester; el consejo astuto de Ahitófel se marchita ante la oración de David; el gran ejército de los etíopes huye como un enjambre de cobardes ante la oración de Asá. Edw. Reynolds

COMENTARIO SALMO 9

COMENTARIO SALMO 9

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Vers. 1. Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón. A veces es necesaria toda nuestra decisión para hacer frente a los dientes de sus enemigos, afirmando que, por más que los demás callen, nosotros bendeciremos su nombre; aquí, sin embargo, el derrumbamiento del ene-migo se ve como total y el cántico fluye con la sagrada plenitud del deleite. Nuestro deber es alabar al Señor; ejerzamos este privilegio.

Con todo mi corazón. La mitad del corazón no es el corazón.C. H. S.
Las medias tintas, el desánimo y el desprecio de la gracia divina van de la mano. E. W. Hengstenberg

Vers. 1. Contaré todas tus maravillas. La gratitud por un acto de misericordia refresca la memoria de millares de ellos. Un eslabón de plata en la cadena arrastra una larga serie de recuerdos tiernos. Aquí hay una obra eterna para nosotros, porque no puede haber fin a la manifestación de todos sus actos de amor. C. H. S.

Cuando hemos recibido algún bien especial del Señor, es bueno que, según la oportunidad que tengamos, lo contemos a otros. Cuando la mujer que había perdido una de sus diez monedas de plata la halló, reunió a sus vecinas y amigas y les dijo: «Regocijaos conmigo, porque he hallado la moneda que había perdido.»

¿Quién conoce tantas de las obras maravillosas de Dios como su propio pueblo? Si ellos callan, ¿cómo podemos esperar que el mundo vea lo que Él ha hecho? No nos avergoncemos de glorificar a Dios contando lo que conocemos y sabemos que El ha hecho; busquemos la oportunidad de poner claramente estos hechos en evidencia; deleitémonos en hallar la oportunidad de contar, de nuestra propia experiencia, lo que ha de redundar en su alabanza; y a los que honran a Dios, Dios, a su vez, los honrará; si estamos dispuestos a contar sus hechos, El nos dará en abundancia de qué hablar. P. B. Power en «Yo quiero» en los Salmos

Vers. 2. Me alegraré y me regocijaré en Ti. Dios ama al dador alegre, tanto si lo que presenta ante el altar es el oro de su bolsa como el oro de su boca.

Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. Los cánticos son la expresión adecuada del agradecimiento interior, y haríamos bien en procurar honrar a nuestro Señor con muchos más. Mr. B. P. Power dijo, y muy bien: «Los marineros dan un grito de alegría cuando levan el anda; el labrador silba por la mañana cuando sigue su yunta; la lechera canta una canción rústica cuando se dispone a empezar su tarea; cuando los soldados dejan a sus amigos detrás, no avanzan al cántico de la "Marcha fúnebre de Saúl", sino al aire vivo de una marcha. Un espíritu que alaba hará por nosotros lo que sus cánticos hacen en favor de ellos; y si nos decidimos a alabar al Señor, sobrepasaremos muchas dificultades que con el espíritu abatido no seriamos capaces de superar, y doblaremos el trabajo hecho respecto a silo hacemos con languidez, abrumados y aplastados en el alma. Así como el espíritu malo en Saúl cedió en tiempos de antaño a la influencia del arpa del hijo de Isaí, también el espíritu de melancolía huirá de nosotros con tal que entonemos el himno de alabanza.»C. H. S.

Vers. 4. Porque has mantenido mi derecho y mi causa. Si procuramos sostener y honrar a nuestro Señor podemos sufrir reproches y calumnias, pero es un gran consuelo recordar que Aquel que está sentado en el trono juzga nuestros corazones y no nos dejará a merced de la ignorancia del juicio del hombre falible. C. H. S.

Vers. 8. El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. ¡Oh, cómo debe frenar nuestras acciones la idea de aparecer ante el tribunal del gran Rey cuando estemos tentados a pecar, y cómo debe confortarnos cuando seamos calumniados y oprimidos! C. H. S.

La conciencia culpable no puede sufrir que se hable de este día porque entonces oye su propia condenación. Yo creo que si hubiese una colecta mundial para que no hubiese día de juicio, entonces Dios seria tan rico que el mundo quedaría en la bancarrota y seria una desolación. Henry Smith

Vers. 9. El Señor será un refugio para los oprimidos, un refugio en tiempo de tribulación. Se dice de los egipcios que, viviendo en regiones pantanosas, y molestados por los mosquitos, acostumbraban a dormir en altas torres; estos insectos no podían subir tan arriba, por lo que se veían libres de sus picaduras; así debe ser con nosotros cuando nos combaten los cuidados y el temor, hemos de acudir a Dios en busca de refugio y descanso confiado en su ayuda. John Trapp

Vers. 10. En Ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto Tú, oh Jehová, no desamparas a los que te buscan. La fe es una gracia inteligente; aunque puede haber conocimiento sin fe, no puede haber fe sin conocimiento. Dicen que la ignorancia es la madre de la devoción; pero, con toda seguridad, cuando se pone el sol sobre el entendimiento, tiene que ser la noche en los afectos. Tan necesario es el conocimiento para la existencia de la fe, que las Escrituras a veces llaman a la fe con el nombre del conocimiento. Isaías 53:11: «por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos». El conocimiento es puesto aquí en lugar de la fe. Thos. Watson

No pueden hacer otra cosa los que a través de la salvación conocen los dulces atributos de Dios y sus nobles actos en favor de su pueblo. Nunca confiamos en un hombre hasta que le conocemos bien, y los hombres malos es mejor que los conozcamos que no que confiemos en ellos. No es así con respecto al Señor; porque allí donde su nombre es ungüento, derramado, las vírgenes le aman, se regocijan en El y reposan en El. John Trapp

Vers. 12. Porque el que pide cuentas de la sangre se acordó de los afligidos. Oh perseguidores, llega un tiempo en que Dios hará una investigación estricta de la sangre de Hooper, Bradford, Latimer, Taylor, Ridley, etc. Llega un tiempo en que Dios va a inquirir quién cerró la boca de muchos ministros suyos, y quién encarceló, confinó y desterró a otros que eran en un tiempo antorchas ardientes y brillantes, y que estaban dispuestos a consumirse para que los pecadores pudieran ser salvados y Cristo glorificado. Llega un tiempo en que el Señor hará una estricta averiguación de todas las acciones y prácticas de los tribunales, consejos, comités eclesiásticos, y tratará a los perseguidores como ellos trataron a su pueblo. Thos. Brooks

Hay la vox sanguinis, la voz de la sangre; y «El que hizo el oído, ¿no oirá?» Cubrió el mundo antiguo de agua. La tierra estaba llena de crueldad; la vox sanguinis era la que clamaba, y los cielos oyeron a la tierra, y las ventanas de los cielos se abrieron y dejaron caer su juicio y su venganza sobre ella. Edward Marbury

No se olvidó del clamor del humilde. La oración es un puerto para el náufrago, un áncora para los que se están hundiendo en las olas, un cayado para los miembros del que se tambalea, una mina de joyas para el pobre, un médico para las enfermedades y un guardián de la salud. La oración nos asegura a la vez la continuidad de nuestras bendiciones y disipa las nubes de nuestras calamidades. ¡Oh bienaventurada oración!, Tú eres el conquistador denodado de los males humanos, el fundamento firme de la felicidad humana, la fuente de gozo perdurable, la madre de la filosofía. El hombre que puede orar verdaderamente, aunque languidezca en la indigencia más extrema, es más rico que todos los que le rodean, en tanto que el desgraciado que nunca ha doblado su rodilla, aunque se siente orgulloso como monarca de todas las naciones, es el más destituido de los hombres. Crisóstomo

Vers. 13. Ten misericordia de mí, Jehová. Tal como Lutero acostumbraba a llamar a algunos de los textos pequeñas Biblias, también nosotros podemos llamar a esta cláusula un pequeño libro de oración, porque tiene en sí el alma y tuétano de la oración. C. H. S.

Vers. 14. Para que proclame yo todas tus alabanzas. No hemos de olvidar el objeto de David al desear misericordia; es la gloria de Dios. Los santos no son tan egoístas como para procurar sólo para sí mismos; desean el diamante de la misericordia para que los demás puedan ver cómo reluce y admiren a Aquel que da gemas tan preciosas a sus amados. C. H. S.

Vers. 15-17. Va a resultar en un aumento del tormento de los condenados el que sus tormentos sean tan grandes y tan fuertes como su comprensión y sus afectos, lo cual hará que aquellas pasiones violentas sean todavía activas. Si su pérdida no fuera tan grande y su sentimiento de ello no fuera tan apasionado, si pudieran perder el uso de su memoria, estas pasiones morirían, y esta pérdida, siendo olvidada, les turbaría menos. Pero como no pueden poner a un lado ni su vida ni su ser, ya que ellos considerarían su aniquilación una misericordia singular, tampoco pueden poner a un lado ninguna parte de su ser.

El entendimiento, la conciencia, los afectos, la memoria, todos ellos han de vivir para atormentarlos, en tanto que deberían haber contribuido a su felicidad. Y así como con estas facultades podrían haberse alimentado en el amor de Dios y sacar perpetuamente los goces de su presencia, así también por ellas mismas ahora reciben la ira de Dios y sacan continuamente los dolores de su ausencia.
Ahora no dedican tiempo ni lugar en sus memorias para considerar las cosas de la otra vida. Ah, entonces tendrán tiempo suficiente; se hallarán donde no tendrán nada más para considerar: sus recuerdos no tendrán otra utilidad que dañarles; se hallarán grabados sobre las tablas de sus corazones. Richard Baxter

Vers. 16. En la obra de sus manos fue enredado el malo. La paga que el pecador busca con su pecado es vida, placer y ventajas; pero la paga que le resulta del mismo es tormento, muerte y destrucción. El que quiera entender lo falso y engañoso del pecado debe comparar las promesas y el pago juntamente. Robert South

No sólo lo leemos en la Palabra de Dios, sino que toda la historia y toda la experiencia dan constancia de la misma justicia recta de Dios al enredar al malvado en la obra de sus propias manos. Quizá el ejemplo más notable que tenemos, junto al de Amán en su propia horca, es uno que se relaciona con los horrores de la Revolución Francesa, en el cual se nos dice que «al cabo de nueve meses de la muerte de la reina Maria Antonieta en la guillotina, cada uno de los implicados en su trágico fin -acusadores, jueces, el jurado, los fiscales, los testigos, todos aquellos cuyo destino es conocido, sin excepción alguna-, perecieron en el mismo instrumento que su víctima inocente». «En la red que tendieron para ella quedaron presos sus propios pies, en el hoyo que cavaron para ella cayeron ellos mismos.» Barton Bouchier

Vers. 17. Los malos serán trasladados al Seol. Los impíos al morir tienen que sufrir el furor y la indignación de Dios. He leído de una piedra imán que se halla en Etiopía que tiene dos lados, uno de ellos atrae el hierro a sí, en tanto que el otro lo aleja; del mismo modo, Dios tiene dos manos, la de misericordia y la de justicia; con la una atrae a los piadosos al cielo, con la otra va a lanzar al pecador al infierno; y, ¡oh, qué lugar tan terrible es éste! Se le llama el lago ardiente (Apocalipsis 20:15); un lago, para denotar los abundantes tormentos del infierno; un lago ardiente, para mostrar el ardor de ellos: el fuego es el elemento más atormentador. Thos. Watson

Todas las gentes que se olvidan de Dios. Hay naciones enteras que lo hacen; los que se olvidan de Dios son más numerosos que los profanos o los libertinos, y, según la misma expresión gráfica del hebreo, el lugar más hondo del infierno será aquel al cual serán echados todos de cabeza. El olvidarse parece un pecado pequeño, pero acarrea la ira eterna sobre el hombre que vive y muere en él. C. H. S.

El recordar a Dios es el manantial de la virtud; el olvidarle, la fuente del vicio. George Horne

Vers. 18. La esperanza del pobre no perecerá para siempre. Un pagano podría decir cuando un pájaro, aterrorizado por un milano, se esconde en su pecho: «No voy a traicionarte al enemigo, puesto que has buscado asilo en mi.» ¡Cuánto menos podría entregar Dios un alma a su enemigo que se ha refugiado en su nombre, diciendo: «Señor, no tengo confianza en mí mismo ni en nadie más; en tus manos entrego mi causa, y confío en Ti.» Esta dependencia de un alma indudablemente va a despertar el poder todopoderoso de Dios para la defensa de ella. El ha jurado con el mayor juramento que puede salir de sus labios, esto es, por sí mismo, que aquellos que buscan refugio en El recibirán gran consolación (Hebreos 6:17). Wm. Gurnall

Vers. 19. Levántate, oh Jehová; no triunfe el hombre; sean juzgadas las naciones delante de Ti. ¿Qué significa esto? ¿Hemos de considerar que el Salmista está orando para la destrucción de sus enemigos, pronunciando una maldición sobre ellos? No; éstas no son las palabras de uno que desea que ocurra algo malo a sus enemigos; son las palabras de un profeta, de uno que está prediciendo, en lenguaje escritural, el mal que va a sucederles a causa de sus pecados. Agustin

Vers. 20. Aprendan las naciones que no son sino hombres. Uno podría imaginarse que los hombres no pueden llegar a ser tan vanos que nieguen que son realmente hombres, pero parece que ésta es una lección que el divino Maestro puede enseñar a algunos espíritus orgullosos. El que lleva una corona no deja de ser hombre; los títulos universitarios eminentes no hacen que los que los posean sean otra cosa que hombres; el valor y las conquistas no elevan por encima del simple nivel de hombre; y toda la riqueza de Creso, la sabiduría de Solón, el poder de Alejandro, la elocuencia de Demóstenes, si se añaden, van a dejar a su posesor siendo un hombre, después de todo.

Recordemos esto siempre, para que no sea necesario que, como a los que menciona el texto, haya que infundírsenos temor. C. H. S.

El original es enosh; y, por tanto, es una oración para que puedan conocer ellos mismos que no son sino hombres desgraciados, frágiles, mortales. La palabra está en singular, pero se usa en forma colectiva. Juan Calvino

COMENTARIO SALMO 8

COMENTARIO SALMO 8

Por Spurgeon.
Recopilado por Recursos Biblicos


Podemos titular este Salmo el Salmo del astrónomo.

Vers. 1. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos. Incapaz de expresar la gloria de Dios, el Salmista profiere una exclamación:

¡Oh Jehová, Señor nuestro! La estructura sólida del universo se apoya sobre su brazo eterno. El está presente universalmente, y por todas partes su nombre es excelente.

Desciende, si quieres, a las mayores profundidades del océano, donde duerme el agua imperturbable, y la misma arena, inmóvil en quietud perenne, proclama que el Señor está allí, revelando su excelencia en el palacio silencioso del mar. Pide prestadas las alas de la mañana y recorre los confines más distantes del mar, y Dios está allí. Sube a los más altos cielos, o lánzate al infierno más profundo, y Dios es en uno y Otro, cantado en un cántico eterno o justificado en una venganza terrible. Por todas partes y en todo lugar, Dios reside y es manifestado en su obra.

Apenas podemos hallar palabras más apropiadas que las de Nehemías: «Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran» (Nehemías 9:6). Volviendo al texto, nos lleva a observar que este Salmo es dirigido a Dios, porque nadie sino el Señor mismo puede plenamente conocer su propia gloria. C. H. S.

Vers. 2. Por boca de los niños y de los que maman, afirmas tu fortaleza frente a tus adversarios. ¡Con qué frecuencia los niños nos hablan de un Dios al cual nosotros hemos olvidado! ¿No proclamaron su «¡Hosanna!» los niños en el Templo, cuando los fariseos, orgullosos, guardaban silencio y mostraban desprecio? ¿Y no cita el Salvador estas mismas palabras como justificación de sus gritos infantiles?

Fox nos dice en su Libro de los mártires que cuando Mr. Lawrence fue quemado en Colchester, después de llevarle a la hoguera en una silla porque a causa de la crueldad de los papistas no podía sostenerse en pie, varios niños acudieron cerca de la hoguera y gritaron, diciendo según ellos pudieron: «Señor, fortalece a tu siervo, y guarda su promesa.» Dios contestó su oración, porque Mr. Lawrence murió con una calma y una firmeza que cualquiera podría desear para sí en sus últimos momentos.

Cuando uno de los capellanes papistas le dijo a Mr. Wishart, el gran mártir escocés, que tenía dentro de sí un diablo, un niño que estaba cerca exclamó: «Un diablo no puede decir palabras como las que dice este hombre.» Un ejemplo más lo tenemos en un período más cercano a nuestros tiempos. En una posdata a una de sus cartas, en la cual detalla su persecución cuando empezó a predicar en Moorfields, Whitefield dice: «No puedo por menos que añadir que varios niños y niñas que acostumbraban sentarse alrededor de mí en el púlpito mientras predicaba, y me entregaban las notas que les daba la gente por más que con frecuencia les acertaran con huevos podridos, fruta, fango, etc., que iban dirigidos a mí, nunca cedieron y dejaron de hacerlo; al contrario, cada vez que me tocaban con algo, me miraban con sus ojuelos llenos de lágrimas, y parecía que deseaban recibir los impactos dirigidos a mí. Dios hizo de ellos, en sus años de crecimiento, mártires grandes y vivos para El, que «¡de la boca de los niños y de los que maman perfecciona la alabanza!» C. H. S.

¿Quiénes son estos «niños y niñas que maman»? El hombre en general, que viene de un comienzo tan débil y pobre como son los niños y los que maman, con todo, acaba teniendo tal poder que puede enfrentarse y vencer al enemigo y al rebelde. Los apóstoles, cuya apariencia externa era deplorable, en cierto sentido comparable a los niños y a los que maman si los cotejamos con los grandes del mundo, aunque criaturas pobres y despreciadas, eran, con todo, instrumentos principales al servicio y gloria de Dios. Por tanto, es notable que cuando Cristo glorificó a su Padre por la dispensación sabia y gratuita de su gracia salvadora (Mateo 11:25), dijera: «Te doy gracias, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y los prudentes, y las has revelado a los niños.»

Se nos dice (Mateo 18:3): «A menos que os convirtáis y os volváis como niños», etc. Como si hubiera dicho: vosotros os esforzáis por lugares preeminentes y por la grandeza mundana en mi reino; yo os digo que mi reino es un reino de niños, y en él no hay sino los que son humildes y los que se ven poca cosa a sus propios ojos, y están contentos con ser pequeños y despreciados a los ojos de los demás, y no buscan los grandes lugares y cosas del mundo. Thos. Manton

La obra que se hace en amor pasa a ser la mitad de difícil y tediosa. Es como con una piedra grande, que si intentamos moverla en el aire o sobre el suelo no lo conseguimos. Pero si inundamos el campo donde se halla y la piedra queda enterrada en el agua, ahora, una vez sumergida, hallamos que aplicando nuestra fuerza la podemos mover de su lugar con nuestro brazo. Del mismo modo, bajo las influencias celestiales de la gracia, la marea del amor se levanta, envuelve nuestros deberes y dificultades, y un niño puede hacer la labor de un hombre, y un hombre la de un gigante. Thos. Guthrie

¿No nos asombramos todos tanto de la obra perfecta de las manos de Dios realizada en la hormiga, este pequeño insecto que se arrastra, como de la que ha hecho en el mayor de los elefantes? ¿De qué haya tantas partes y miembros ensamblados en un espacio tan pequeño? ¿De que una criatura tan pobre pueda proveer en el verano el alimento que necesitará en invierno? Daniel Rogers

Para hacer callar al enemigo y al rebelde. Esta misma confusión y rebeldía de Satanás, que fue la causa de la caída del hombre, fue dirigida contra Dios primero; por tanto, la primera promesa y predicación del evangelio a Adán que se le hizo al sentenciarle fue que la simiente de la mujer quebrantaría la cabeza de la serpiente, siendo el objetivo de Dios tanto el confundir a Satanás como salvar al hombre. Thos. Goodwin
Vers. 3. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, y la luna y las estrellas que Tú formaste.

La mente carnal no ve a Dios en nada, ni aun en las cosas espirituales, su Palabra o sus ordenanzas. La mente espiritual lo ve en todo, incluso en las cosas naturales, mirando los ciclos y la tierra y todas las criaturas. Robert Leighton

Si pudiéramos trasladarnos más allá de la luna, si pudiéramos alcanzar las estrellas más elevadas con nuestra cabeza, podríamos descubrir al punto nuevos cielos, nuevas estrellas, nuevos soles, nuevos sistemas, y quizá adornados de modo más magnífico. Pero incluso entonces los vastos dominios de nuestro gran Creador no habrían terminado; para nuestro asombro, veríamos que sólo habíamos llegado a los inicios de las obras de Dios.

¡Qué admirables son los cuerpos celestes! ¡Estoy asombrado por su esplendor, y me deleito en su hermosura! Pero, a pesar de esto, por hermosos y ricamente adornados que sean, este cielo carece de inteligencia. No se da cuenta de su propia hermosura, en tanto que yo, que soy mera arcilla, moldeada por la mano divina, estoy dotado de sentido y razón. Christopher Christian Sturm en Reflexiones

Vers. 4. Digo: ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre, para que cuides de él? Quizá no hay seres racionales por todo el universo entre los cuales el orgullo pudiera aparecer más impropio e incompatible que en el hombre, considerando la situación en que está colocado. Está expuesto a numerosas degradaciones y calamidades, a la furia de las borrascas y tempestades, a la devastación de los terremotos y los volcanes, al ímpetu de los torbellinos, a las ingentes olas del océano, a los estragos de la espada, el hambre, la pestilencia y a toda clase de enfermedades; y al final ¡ha de hundirse en la tumba y su cuerpo será pasto de los gusanos! El más altivo y pagado de sí mismo entre los hijos de los hombres está sometido a las mismas vicisitudes que los más humildes de la familia humana. Sin embargo aun en estas circunstancias, el hombre, este endeble gusano de polvo, cuyo conocimiento es tan limitado y cuyas necedades son tan numerosas y evidentes, tiene el desparpajo de pavonearse en la altanería del orgullo y gloriarse en su desvergüenza.

El Dr. Chalmers, en sus Discursos astronómicos, dice verdaderamente: «Os damos una imagen débil de nuestra relativa insignificancia cuando decimos que el esplendor de un bosque extenso no sufriría más por la caída de una sola hoja que la gloria de este extenso universo si este globo en el cual nos hallamos, "y todo lo que de él proviene, se disolviera"». C. H. S.
Es algo maravilloso que Dios piense en los hombres y los recuerde continuamente. Juan Calvino

¿Puede alcanzar una criatura tan despreciable como yo favor a los ojos de Dios? En Ezequiel 16:1-5, tenemos una relación de la maravillosa condescendencia de Dios con el hombre, el cual allí es comparado a un niño de origen despreciable, abandonado en el día de su nacimiento, en su sangre y su suciedad, ni aun envuelto con fajas, a quien no compadece nadie; criaturas lastimosas así somos delante de Dios; y, con todo, cuando El pasó y nos vio agitándonos en nuestra sangre dijo: «Vive». James Janeway

Pide al profeta Isaías: «¿Qué es el hombre?», y contesta: «El hombre es hierba. Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo» (40:6). Pregunta a David: «¿Qué es el hombre?» Te contesta: «el hombre es una mentira» (Salmo 62:9); no sólo un mentiroso, un engañador, sino «una mentira» y un engaño. La naturaleza pecaminosa del hombre es enemiga de la naturaleza de Dios y quisiera arrancar a Dios (leí cielo; y, a pesar de ello, Dios, entretanto, está elevando al hombre al cielo; el pecado quisiera disminuir al gran Dios, y, a pesar de ello, Dios engrandece al hombre pecador. Jos. Caryl

¡Oh la grandeza y la pequeñez, la excelencia y la corrupción, la majestad y la bajeza del hombre! Pascal

Vers. 5. Le has hecho un poco inferior a los ángeles. En orden a dignidad, el hombre se halla por debajo de los ángeles, es un poco menos que ellos; en el Señor Jesús esto también fue realizado, porque El fue hecho un poco menor que los ángeles a causa del sufrimiento de la muerte. C. H. S.

Es una cosa misteriosa, a la que apenas nos atrevemos a aludir, que haya aparecido un Redentor de los hombres caídos, pero no de los ángeles caídos. No quisiéramos elaborar teorías sobre esta verdad tan terrible e inescrutable; pero ¿no es demasiado sugerir que la intervención en favor del hombre, y la no intervención en favor de los ángeles, no nos da base para la convicción de que los hombres ocupan un lugar que no es inferior al de los ángeles en el amor y la solicitud de su Hacedor?

El Redentor se nos presenta como sometiéndose a ser humillado -«hecho un poco inferior a los ángeles»- por amor o con vistas a la gloria que había de ser la recompensa de sus sufrimientos. Esto es una representación importante, que debe ser considerada con la máxima atención; y de la cual podemos sacar, creo, un argumento claro y sólido en favor de la divinidad de Cristo.

No podríamos considerar que pudiera ser humildad en una criatura, fuera cual fuera la dignidad de su condición, el hecho de que asumiera el oficio de Mediador y obrara nuestra reconciliación. No olvidemos a qué degradación extrema un Mediador consiente en ser reducido. y a través de qué sufrimientos e ignominia debe someterse para poder conseguir nuestra redención; pero tampoco olvidamos la inconmensurable exaltación que fue el resultado o recompensa de este Mediador, y que si la Escritura es cierta, había de hacerle mucho más elevado que los más altos principados y potencias, y nosotros no podemos conocer dónde habría habido la asombrosa humildad, y la condescendencia sin paralelo, si alguna mera criatura hubiera consentido en aceptar este oficio con la perspectiva de tal recompensa. Henry Melvill

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