Sermón: PROPIO ENGAÑO
Por Recursos Biblicos
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“La soberbia de tu corazón te ha engañador” (Abdías 1:3).
Esto es cierto en todas las personas orgullosas, pues el orgullo es un alto engaño.
Puede haber personas orgullosas en esta congregación.
Los que están seguros de que no tienen orgullo son probablemente los más orgullosos de su propia humildad. Son ciertamente orgullosos.
I. SE ENCANARON A SÍ MISMOS.
1. Respecto a la estimación de otros. Pensaron que eran honrados, pero el profeta dice: «Tú eres grandemente despreciables (vers. 2).
2. Respecto a su seguridad personal, pues están al borde de su ruina (vers. 3 y 4).
3. Respecto a su sabiduría personal. Les llamaban “Los sabios de Edom” (vers. 8); pero el Señor decía: “No hay en ello entendimientos” (vers. 7).
4. Respecto al valor de sus motivos de confianza. Edom se apoyaba en alianzas, pero éstas fallaron. «Todos tus aliados te han engañado; los que estaban en paz contigo prevalecieron contra tic (vers. 7). Parientes ricos, amigos influyentes, aliados probados; todos han fallado, muchas veces, a quienes pusieron en ellos su confianza.
II. SU PROPIO ORGULLO LES ENGAÑÓ.
En cada uno de los puntos mencionados arriba, el orgullo se vio totalmente desacreditado y fracasado.
En todas las formas el orgullo engaña a los hombres. Su juicio es pervertido. No puede sostener la palabra.
Su medida resulta inadecuada; sus pesas son falsas.
Sus deseos invitan a la adulación y su necedad la acepta.
III. ESTE ORGULLO LES CONDUJO A MALOS CAMINOS.
Estaban llenos de desafío. «¿Quién me hará caer?»
Estaban faltos de compasión: «Pues no debiste tú haber estado mirando en el día del infortunio de tu hermano.» (Véanse vers. 9 al 12.) El orgullo tiene un corazón de piedra.
No debían haber tomado parte con sus opresores. (Véanse vers. 13 y 14.)
Se burlaron de las cosas santas: “Babéis bebido sobre su santo monte” (vers. 16).
IV. ESTOS MALOS CAMINOS LES TRAJO LA RUINA.
Su desafío les trajo enemigos.
Su desprecio de Dios hizo a éste decir: «Ni aun quedará remanente de la casa de Esaú» (vers. 18).
Aborreciendo todo orgullo, confiemos humildemente en El.
Si un hombre es perfeccionista y piensa que no es pecador, es una prueba, no de que es mejor, sino de que está más ciego que sus compañeros. ‑ RICHARD GLOVER.
Se hizo como la serpiente que le había tentado. Absalón pensó que la rebelión le haría rey de Israel, pero Dios resistió su orgullo y su rebelión le colgó de un árbol. - HENRY SMITH.
Del mismo modo que Dios tiene el cielo para el corazón contrito, tiene un infierno para el diablo y los orgullosos de corazón. - T. WATSON.
El embajador de Venecia escribió acerca del cardenal Wolsey: «Cada año crece más y más en poder. Cuando fui por primera vez a Inglaterra solía decir: "Su Majestad hará esto y aquello"; más tarde decía: "Nosotros haremos esto y aquello"; pero ahora dice: "Yo haré esto y aquello".» Sin embargo, la historia nos cuenta cómo el orgullo de Wolsey produjo su destrucción, y su espíritu altivo le condujo a su muerte en el cadalso.
Napoleón Bonaparte, intoxicado por el éxito, en la cumbre de su poder, dijo: «Yo hago las circunstancias.» Pero Moscú, Elba, Waterloo y la rocosa isla de Santa Elena donde fue encerrado hasta el fin de su vida, testifican su humillante caída. J. B. GOUGH.
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ESCRITO EN EL CORAZÓN
Hace 5 horas
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